Fuyuki

El corredor está formado por luz pura. La luz nos envuelve…. Es el suelo que pisamos y el techo que nos cubre. Las paredes están formadas por puros colores que no paran de cambiar.

Brillos y manchas de luz nos rodean, con una sensación de giro continuo en todo ello. Cientos de deslumbrantes imágenes hermosas, se unen formando la ilusión de un caleidoscopio.

Por último un resplandor mayor me ciega, y mi cuerpo cae al vacío.

…...

El recorrido ha terminado.

Rápidamente me incorporo y recordando el peligro intento buscar la navaja en mi bolsillo.

Me detengo y miro a mí alrededor, veo todo cubierto con más oscuridad de la normal. Puede que mis ojos estén intentando reajustarse a la normalidad después de tanto blanco.

Me encuentro en el desván de una casa muy vieja, con todo tipo de artefactos de aspecto extraño almacenados aquí. Incluso hay unas pesas en el suelo.

"¿Están bien?"

Miro a mí alrededor. Puedo verlas a todas reunidas… Y también veo el mundo cubierto de líneas. En sus cuerpos, en el techo, en el suelo…

Registro todo mi cuerpo en busca de las gafas, pero no encuentro nada.

"Ugh…"

Me siento mareado y la sangre no está llegando bien a todas mis articulaciones. Y algo más, sangre, sangre recorriendo el mundo lleno de líneas.

Me acerco a la ventana y observo el cielo.

"¿Qué… Es eso?"

La luna está partida en dos.

Una gigantesca línea divide la luna en dos partes. Parece como si pudiera quebrarse en dos en cualquier momento.

Verla fijamente hace que mi cabeza empiece a palpitar. Empiezo a dejar de sentir el suelo bajo mis pies. Mi cuerpo se siente pesado y puedo sentir mis rodillas doblarse ante mi peso.

"La marca del Rey de la Luna…. Rey de los Ancestros Verdaderos. Brunestud de la Luna Carmesí."

Ni siquiera presto atención a las palabras de Senpai. Esto….

Las nauseas son irresistibles. No puedo…. Soportar más tiempo de pie.

Siento que el suelo me atrae violentamente. No tengo nada de fuerzas, no puedo detener la caída.

Antes de tocar el suelo, unos brazos me sostienen con fuerza, soportando mi peso sin dificultad. Mi cuerpo queda muerto en sus manos.

"¡Tohno-kun! ¿Estás bien? ¡Tohno-kun! ¡Resiste!"

"¡Nii-san!"

Akiha… Y Senpai… Me estáis pidiendo algo imposible. Si no cierro los ojos, mi cabeza explotará.

"Antes que nada cálmense ambas, conozco un lugar…."

La voz de Tohsaka-san se aleja más y más. Es lo último que soy capaz de escuchar antes de quedar inconsciente.

…...

Abro mis ojos una vez más. El cuarto esta débilmente iluminado con la luz de que proviene de la ventana. Y una vez más, las líneas. Busco frenéticamente las gafas en la cómoda, por la habitación, en mis bolsillos… Hasta que al final me doy cuenta.

En el castillo, al mirar la luna y ahora…

He llevado las gafas puestas en todo momento…

Agotado, caigo otra vez en la cama, quitando las gafas de mi cara y colocándolas en una pequeña mesa cercana. Cierro mis ojos y limpio un poco el sudor en mi frente con mi mano.

Aquella Sion adulta…

Esa Arcueid que no es Arcueid…

La Luna Roja…

El mundo cubierto de líneas, mis gafas que ya no funcionan…

Una mano toca la mía sobre mi cara. Es pequeña, con un aura que me transmite calma. La conexión que tenemos me dice de quien se trata sin tener que mirarla.

"Len…"

Uso mi otra mano para tomar la suya débilmente. Las fuerzas vuelven poco a poco a mi cuerpo. Y empiezo a acariciar su cabeza con un ritmo suave.

Escucho una puerta abrirse, una corta pausa, y unos pasos acercándose. Esos pasos mecánicos y formales que tan bien conozco.

"Shiki-sama. ¿Está despierto?"

En la voz de Hisui hay algo de calidez. El delantal de su uniforme esta arrugado y es evidente que ha estado esperando al lado de la puerta a que me despertara. Las sombras debajo de sus ojos me hacen sentir culpable.

"Lo siento, Hisui ¿Cuánto tiempo he estado dormido?"

"Unas diez horas. Estamos cerca del mediodía. La hora del desayuno ha pasado, pero si quiere le puedo pedir a Tohsaka-sama permiso para traerle algo de comer."

No tengo nada de hambre. Y no creo que pueda probar ni un bocado. Solo de pensarlo mi estomago hace un ruido de protesta.

"No hará falta, Hisui. No debería forzarme ahora mismo. Pero agradecería un vaso de agua ¿Dónde están Akiha y las demás?"

"Ciel-sama ha partido a la iglesia de la ciudad a primera hora de la mañana. Yumizuka-sama se ha retirado a descansar nada más salir el sol y Sion-sama ha salido también con su acompañante. Akiha-sama, Nee-san y Tohsaka-sama se encuentran en la sala de estar, esperando a unos amigos de Tohsaka-sama."

"Gracias por venir a despertarme, Hisui. Me reuniré con Akiha cuando termine de prepararme. Puedes esperarme allí."

Hisui camina hacia la puerta con pasos lentos. Y durante unos segundos se queda con el pomo en la mano. Entonces se gira y habla con un susurro.

"¿Seguro que se encontrará bien, Shiki-sama?"

"No te preocupes. No es como si esto fuese algo nuevo ¿Verdad? Y no es nada comparado a cuando SHIKI todavía estaba vivo. Estaré totalmente recuperado para esta tarde."

Sin estar muy convencida, Hisui hace una reverencia antes de abandonar la habitación. La puerta se cierra con un ruido seco.

Nada más cerrarse la puerta me derrumbo en el suelo. Len intenta acercarse a ayudarme, pero le hago una señal para decirle que no es necesario. La cabeza me arde, aún sigo algo mareado y siento dolor en el pecho. Aún así, me esfuerzo en alcanzar la ventana y mirar fuera.

Las líneas lo cubren todo. El aire parece a punto de desplomarse, y el suelo a punto de abrirse en dos, los humanos mueren poco a poco y las casas se derrumban, todo se acerca poco a poco al olvido. Esta tierra es un mundo lunar, la desolación absoluta, un lugar de muerte.

Hasta ahora las gafas de Sensei me protegían de esto. Sin ellas hubiera perdido la cordura hace tiempo. Cada vez que abro los ojos puedo verlas, no podré refugiarme en ellas nunca más.

Comienzo a sofocarme, el aire no llega a mis pulmones. El dolor de cabeza es insoportable y no tardaré en desvanecerme otra vez. Tengo que hacer que esto pare. Que pare.

Una pequeña mano se apoya en mi espalda. Poco a poco me voy relajando, concentrándome únicamente en esa calidez. No hay palabras de apoyo, ella no es capaz de usarlas, ni siquiera ahora. Sólo es capaz de proporcionar esa calidez silenciosa.

Respiro profundamente. Aunque el mundo esté muerto no estoy sólo. Aun solo viendo muerte hay cosas que tengo que hacer, dentro de mi hay vida.

Miro otra vez a la ventana. El sol brilla y la mañana es hermosa. Los pájaros a pesar de su fragilidad vuelan por el cielo y los humanos viven sus vidas a pesar de la muerte que veo en ellos.

Esa es la conclusión a la que llegue hace tanto tiempo. A pesar de lo próximo que estoy a la muerte, la vida es digna de ser vivida ¿Y qué más da si Arcueid se ha alejado de mí?

Solo tengo que ir a buscarla.

Mientras uno vive es capaz de actuar. No tengo que mirar mi propio cuerpo para saber que no me queda mucho tiempo, tengo que empezar a usarlo bien.

Salgo de la habitación. Dejo las gafas atrás. No las necesitaré más.

…...

La casa de Tohsaka-san es similar a la mansión de los Tohno. Ambas son de estilo europeo y transmiten la sensación de estar aisladas del resto del mundo. La mayor diferencia es el tamaño, supongo. La mansión tiene tres veces el tamaño de esta, sin contar los terrenos de alrededor. Mientras recorro la casa en silencio pienso que seguramente esta también pare encantada mirada desde fuera.

El comedor es de estilo europeo como el resto de la casa. Sentadas en lados opuestos de una larga mesa, Akiha y Tohsaka-san toman un té. Hisui y Kohaku-san están de pie, detrás de Akiha

Al verme la conversación entre ambas se detiene. Akiha se incorpora rápidamente y me mira con cara de preocupación.

"Nii-san, tus ojos…"

Durante unos segundos Akiha se pone a mirar mi cara como si estuviera en un trance

"Vuelven a ser azules."

Lentamente, Akiha, se aproxima. Hasta que acaricia con su mano la marca de mis gafas.

"¿Te encuentras bien Nii-san? ¿Donde están tus gafas?"

"Está bien, Akiha. No las necesitare mas"

Me he decidido. Ya es tiempo de dejar de ocultar la verdad.

"Vaaaya, Akiha-sama se encuentra muy agresiva esta mañana"

Una infantil y jovial voz me hace dirigir la vista hacia detrás de la silla de Akiha. Kohaku-san ríe disimuladamente detrás de la manga de su kimono.

"Puede ser, pero esta parte de Akiha es encantadora."

"Nii-san… ¿Por qué tu…?"

Con las mejillas rojas, Akiha se aleja varios pasos de mí ¿Habré dicho algo malo?

"Si actúas así nada más levantarte, no vivirás mucho tiempo Tohno-kun"

Tohsaka-san tiene una rara sonrisa maliciosa en su rostro. Comienzo a pensar que a esta chica realmente le gusta avasallar a la gente… ¿Qué clase de persona es esta hechicera que nos salvó la vida anoche?

Agradezco con una leve reverencia a Tohsaka-san. Sin ella, no habríamos salido con vida del castillo de Arcueid.

"Tohsaka-san… Gracias, por lo de anoche"

"Nada, nada Tohno-kun. Lo hice por salvar mi propio cuello. Nadie llega a viejo contrariando a ese anciano loco"

"Gracias de todas maneras. No lo hubiéramos logrado sin ti."

Vuelvo a hacer una reverencia, cosa que deja a Tohsaka-san con una mirada pensativa, o eso parece.

"Pareces ser bastante protocolar, Tohno-kun. Me pregunto si también eres así en–" Pero no termina esa frase. Su expresión cambia a sorpresa inminente al tiempo que una pequeña figura aparece detrás de mí.

"¡Sorprendente!"

Impactada, Tohsaka-san se acerca hasta quedarse a pocos pasos de Len, que parece casi tan sorprendida como la hechicera.

"Suficiente poder como para intervenir en la propia naturaleza… Debe haber sido creada al menos hace quinientos años ¿Tohno-kun, es este tu familiar?"

Len inclina su cabeza a un lado observando a Tohsaka-san como un gato, supongo preguntándose por que se ha fijado tan sorpresivamente en ella.

"Ehh, si, Len ha estado conmigo poco más de un año"

Como si accionara el gatillo, Tohsaka-san me mira con algo que parece enojo. Frunce el ceño y clava su vista en mí.

"Increíble, sólo el contrato con un familiar de este nivel es capaz de provocar la muerte de un Magus experto, y tú, un completo amateur ¿lo has conseguido? Cualquier hechicero mataría por poner sus manos sobre algo así, tenlo en cuenta"

…. No sabía nada de eso.

No sabía eso. Gente que desea a Len. Gente que quiere que Len sea su herramienta. Tonterías

Después de mucho tiempo sola, Len ha conseguido querer algo por su propia voluntad. Al fin es capaz de moverse por su propia decisión.

No permitiré que nadie le quite eso por lo que ha esperado tanto.

"Te equivocas Tohsaka-san. Len no es un Familiar, es un miembro de la familia"

En su cara aparece una mueca de disgusto.

"Me recuerdas mucho a alguien…"

Magus… He oído hablar de ellos a Sion. ¿Así son los Magi?

Aquella frialdad de los sueños de Len… Así que ese tipo de criaturas son los Magi. Sufren constantemente por la lucha interior entre su existencia como humanos y su deseo de alcanzar la verdad.

Los mejores son como sensei o Tohsaka-san, los peores… no voy a dejar a Len a cargo de alguien así.

Por el momento en que pienso esto, una chica llega a la sala de estar. Es la misma chica con katana del castillo de Arcueid.

Sus ojos son diferentes…. Pero es ella.

"Buenas"

Saluda con desgana y aun con sueño. Masajea sus cabellos y tiene el ceño fruncido ligeramente. Aunque es algo de esperar de alguien recién levantado, no deja de ser una escena comparable a la de alguien sin interés alguno por nada.

"Buenos días"

Al unísono de todos los presentes recibe la respuesta a su saludo.

Sin dejar de avanzar estira su cuerpo con un bostezo. Recuerda mucho a la conducta de un gato. Deja caer sus brazos con un suspiro y adopta esa seriedad en su rostro con la que le vi en aquella ocasión.

"¿Dónde estoy?"

Justo la pregunta que quería hacer. Debe ser la casa de Tohsaka-san… ¿Pero en donde se encuentra?

"Es bueno ver que no pareces aturdida, es una pregunta que lo demuestra"

Tohsaka-san sonríe en respuesta a la somnolienta cara de la chica.

"Estas en mi Mansión, en la ciudad de Fuyuki"

"No tengo ni idea de donde esta ¿Es esta tu mansión? No me gusta este sitio, el aire está viciado y hace demasiado frío."

Molesta Tohsaka eleva una ceja

"Bueno, así es toda la región en esta época. Además, aun no está haciendo tanto frío, podrás aguantarlo."

Con una mueca de disgusto, la chica se sienta sobre una silla.

"Odio las cosas frías… Eh tu kitsune ¿Puedes prepararme un té caliente?"

Conteniendo una risita, Kohaku-san mira atentamente a la nueva invitada.

"Por supuesto señorita… Ara, Ara, no recuerdo que nos hayan presentado. Sin duda recordaría el nombre de una joven con los modales de un adolescente problemático."

"Hmph, el nombre es Ryougi Shiki".

Akiha, Hisui y Kohaku-san, parecen reconocer el nombre, aunque yo ahora mismo no consigo ubicarlo.

Kohaku-san hace una reverencia sin dejar de mirarla a los ojos, entonces vuelve su atención hacia mí.

"Ahora mismo tendrá su té entonces, Ryougi-san ¿Quieres té tú también Shiki-san?"

Después de examinarme un instante, asiento con la cabeza. No podría soportar un desayuno, pero creo que una taza de té estará bien.

"Sí me vendría bien, gracias Kohaku-san."

"Entonces, si no hay inconveniente, volveré a usar su cocina, Tohsaka-san".

Tohsaka hace una señal de asentimiento con su mano, sin mostrar mucho interés. Y Kohaku-san se dirige con pasos cortos a la cocina.

En ese momento la puerta se abre con un gran retumbo

Desde el portal se oye una voz lejana

"Este lugar esta tan frío como siempre. Dios perdone a la dueña de esta casa, cuya codicia le impide encender la calefacción hasta en el mas gélido de los infiernos".

En el salón entran tres mujeres muy diferentes entre sí. Una de ellas es Senpai.

Una mujer de largos cabellos blancos y ojos dorados. Toda su cara refleja gran pureza, pero sus ojos son penetrantes e insidiosos.

Sus hábitos recuerdan ligeramente a los de Senpai, que se encuentra a su lado.

La última de los tres es la más extraña del grupo. Su pelo es corto y oscuro. Su rostro es frío con un seductor lunar debajo de su ojo izquierdo. Una lástima, a pesar de tener un cuerpo muy atractivo, esconde una esbelta figura bajo un traje de hombre.

Tohsaka-san se pone rígida al ver a los visitantes. Se mueve inquieta en su silla, como si su mayor enemigo se acabara de presentar en su habitación.

Cuando la mujer del traje se aproxima a ella, le hace un gesto de disculpa.

"La puerta sigue un poco anquilosada, administradora. No he tenido más remedio que forzar mi entrada".

"O eso dice nuestra bestia de carga ¿Donde está Emiya? ¿Vendrá también a la reunión?"

Mientras Rin habla con las recién llegadas, Senpai se desliza hasta situarse detrás de mí.

"¿Dónde estabas, Senpai?"

"Necesitaba escuchar noticias de la iglesia. Fui a hablar con Caren que es el enlace en esta ciudad. Pero antes que nada ¿Qué ha pasado con tus gafas Tohno-kun?"

"Han dejado de servirme."

Senpai asiente con gravedad.

"Entonces… las líneas…"

"Está bien, Senpai. Puedo soportarlo."

Senpai no parece convencida, su mirada lo dice.

"Ven a hablar conmigo después, veremos que podemos hacer."

Muestro una afirmación con la cabeza y capto una mirada fugaz de Akiha. No tuve tiempo de saber su intención, pues en cuanto la miré, apartó la vista hacia las demás mujeres.

"El te está listo"

Kohaku-san trae una bandeja con unas pocas tazas y una tetera encima. El juego es de un diseño complejo.

"Oh, hay mas invitados. Hisui-chan, por favor trae más tazas"

"Si, Nee-san. Con permiso"

Con una reverencia Hisui se retira a buscar más, mientras Kohaku-san pone la bandeja en la mesa de centro. Tohsaka-san tiene una rara sonrisa cuando mira a Akiha, la cual hace un gesto tranquilizador.

La puerta de la entrada se abre una vez más.

Sion y su amiga cruzan la sala y saludan educadamente, es cuando aprovecha la chica de cabellos grises de colocar el estuche del contrabajo en el rincón más alejado de la habitación con algo de disimulo, y se apoya contra la pared.

Mientras tanto, Sion pide unas pocas indicaciones antes de perderse tras la puerta del pasillo. Se encuentran en la casa más de diez personas y la actividad es constante. Hisui aparece con el té para mí y para Ryogi-san y se vuelve a marchar inmediatamente a preparar mas té para las recién llegadas. Sion aparece nuevamente trayendo consigo a Yumizuka-san, más dormida que despierta y con los ojos prácticamente cerrados por el dolor de cabeza. No parece haberse habituado todavía a luz del sol.

Observo relajadamente el frenesí de la casa mientras bebo el té. La animada charla entre Yumizuka-san, Sion y su amiga, las idas y venidas de Hisui, la discusión entre Senpai y Tohsaka-san.

Entonces, justo cuando he terminado mi te suena la puerta una vez más.

Las tres personas que entran son dos mujeres y un hombre.

Lo primero que llama la atención son las largas melenas purpureas de las dos mujeres, parecen hacer una larga carrera por ver cual llega primero al suelo.

La más alta de ellas parece mucho menos extrañada que sus acompañantes al entrar en la casa. Sus ojos exóticos están escondidos detrás de gafas. Con una belleza extraordinaria que ni siquiera la muerte puede tocar.

La otra mujer tiene la cabeza ladeada y una expresión de confusión en su cara. Su atractivo es completamente diferente al de su compañera, menos misterioso pero repleto de vida.

Él es ligeramente más alto que yo, y más corpulento. Nada en él llama realmente la atención excepto sus ojos. Sus ojos son puros, los más puros que jamás he visto. Pero no el mismo tipo de pureza que reflejan los ojos de Hisui, si no la pureza del acero templado.

No creo que sea el tipo de persona con la que puedo entenderme.

Tohsaka-san llama la atención con un choque de sus palmas y todos nos giramos a mirarla.

"Estos son Emiya Shiro, Sakura Matou y la Servant Rider. Ahora ya estamos todos. Quizás no seamos los más poderosos o los más adecuados para este concilio, pero somos los que estamos aquí y los que podemos hacer algo. Así pues… ¿Por dónde empezamos?"