Defensores I
Las últimas palabras resuenan por un instante por la habitación.
¿Por dónde empezamos?
Son palabras pesadas. Por donde empezamos, nosotros pequeños humanos en gran juego ¿Tenemos realmente la capacidad de iniciar algo? Todos dedicamos este instante a medir el peso de esas palabras.
"¿Es este concilio dirigido por la Asociación? ¿Estás hablando en su nombre?"
La pregunta incisiva de la monja interrumpe el silencio.
"Estoy hablando como guardiana de esta tierra y como aprendiz del kaleidoscopio."
Tohsaka-san responde con voz resuelta y sólo la fuerza con la que aprieta sus mandíbulas demuestra que se está echando un farol.
Ciel la mira con curiosidad y comienza a pasearse lentamente por toda la sala.
"Así que eres la aprendiz del viejo de las gemas. Había oído que se había interesado en este ritual vuestro en el lejano este, así que esto es lo que pretendía… ¿Cual es entonces la voluntad del mago?"
"El viejo me ordenó transportaros a un lugar seguro. Nosotros tendremos que decidir que hacemos a partir de ahora."
Una vez más el silencio nos inunda a todos.
Sin poder contenerse más, el chico del pelo rojo estalla.
"No lo entiendo. Ese monstruo es una amenaza para todos nosotros, para todo el mundo. Si las alternativas son luchar o dejar morir a tal cantidad de gente, yo solo veo una alternativa."
Rin le responde sin siquiera girarse a mirarle.
"Dudamos, Shiro, porque aquí luchar y morir son la misma cosa. Ni siquiera la Excalibur de Saber sería capaz de destruir completamente a un ente definitivo. Ante una criatura de ese calibre cualquier asalto por nuestra parte es simplemente un suicidio."
Ciel detiene su lento paseo para mirarme directamente a los ojos.
"Tú la viste, Tohno-kun. ¿Qué vieron tus ojos de percepción mortal al mirarla?"
En la sala hay varias exclamaciones de sorpresa. Incluso la Servant Rider reacciona a las palabras de Senpai.
"No vi nada Senpai, no había ni un punto, ni una sola línea en su cuerpo. Era perfecta. Incluso exprimiendo mi cuerpo al límite de la locura seguiría siendo incapaz de ver su fin. Pero ella si podía, ella fue capaz de herirla."
Señalo directamente a Ryogi-san que estaba reprimiendo un bostezo con dificultad. Todas las miradas se vuelven hacia ella.
"¿Qué me cuentas, guaperas? Anoche me desperté y estaba en un sueño. En una ciudad que nunca había visto, allí mate algunas ilusiones y algunos demonios en aquel castillo. Pero ninguna cosa-definitiva casi inmortal. Puede que tú también hayas estado soñando despierto."
Mira hacia otra dirección dando el tema por zanjado. Puede que no tenga ganas de hablar del tema o puede que haya un abismo entre aquella Ryogi frágil y femenina y la que hay delante de mí. De todas maneras no tiene sentido que insista en este asunto.
"Entonces no podemos confiar en que Nii-san acabe con esto y no tenemos suficiente poder nosotros mismos como para ponerle fin. La Taima está dividida y nuestros misterios son débiles comparados con los del continente ¿Hay algo en occidente que sea capaz de dañarla?"
Después de estimarlo un tiempo, Sion contesta dubitativa.
"Tal vez, si nuestro rival fuera sólo el ser definitivo y toda nuestra fuerza se usara de una manera conjunta, entonces tal vez se podría. Se ha demostrado que los magos verdaderos pueden detenerle, y algunas armas de la Iglesia y de la Asociación son lo bastante potentes como para dañarle. Quizás si nos uniéramos todos contra ese único rival se podría hacer algo. Pero el Rey de la Luna es el rey de los 27 ancestros, tiene suficiente fuerza como unir a todas sus facciones y de entre ellos hay algunos casi tan terribles como él mismo. Y la Iglesia, La Torre del Reloj, Atlas… son incapaces de establecer una alianza fuerte que dure el tiempo suficiente. No, en estas condiciones es imposible."
Una vez más el silencio nos inunda.
"Quizás lo primero que deberíamos hacer es intercambiar información. Aquí todos poseemos piezas de información pero no creo que ninguno de nosotros pueda ver el mosaico al completo. Así pues ¿Deberíamos empezar por exponer la situación actual o comenzar con el origen?"
Senpai deja la pregunta en el aire.
"Debemos remontarnos al principio. Es vital que todos conozcamos el peligro de la manera más profunda posible. Y puedo asegurar que los conocimientos de Shiki y Satsuki no cubren ni lo básico."
Sion tiene razón. No poseo conocimientos. No sé quien era aquella Arcueid, no sé qué es lo que deseaba, no sé como es el mundo que la rodeaba. Si quiero poder salvarla tengo que saber como mínimo eso.
"Puedo decir lo mismo de Shiro. De hecho, seguramente no tiene ni idea de que estamos hablando ahora mismo."
Con una mirada hacia atrás Tohsaka-san comprueba el gesto casi de disculpa del tipo nuevo y suelta un suspiro de resignación.
Rascándose la cabeza la hechicera nos mira uno tras otro sin saber muy bien cómo empezar.
"El principio eh… Bueno no hablaré del principio como tal. Eso es algo en lo en que la Asociación y la Iglesia jamás han estado de acuerdo y no es el momento de esa discusión en concreto."
Caren y la amiga de Sion se agitan incomodas pero ninguna interviene en la conversación.
"Así pues, es un hecho que el ser humano se alzó sobre todas las otras criaturas del mundo. Capaz de adaptar el medio a su presencia descubrió las fundaciones mágicas inscritas en el mundo, mezcló su sangre con las criaturas fantasmales y realizó los milagros conocidos como magia. Los humanos formaron facciones, se hicieron numerosos y se hicieron fuertes."
La capacidad transformar el mundo. La capacidad de establecer una sociedad que distinga lo bueno de lo malo. Y la resolución para aislar o destruir todo lo que resulte dañino para esta sociedad. Para Arcueid y para Akiha ajenas a estas normas este es el verdadero poder del hombre.
"La propia Gaia nos temió. Ella es la voluntad del planeta por preservar toda vida, siempre ha buscado proteger el orden, pues las reglas representan la propia vida de Gaia y su propio ciclo vital y en nosotros, sus hijos, vio el fin del ciclo, una voluntad de crecer y consumir que no podía comprender."
Durante mucho tiempo Tohsaka-san habla de cosas que apenas llego a entender. Habla del trato del trato del rey de la luna, Luna Carmesí, con el planeta. De cómo el planeta fue traicionado por el rey. De cómo estableció una semilla oscura en los ancestros verdaderos y como estos empezaron a hacerse adictos a la sangre. De cómo los ancestros verdaderos crearon a los primeros ancestros de los apóstoles muertos para reprimir su sed de sangre. Y de cómo mientras todo esto ocurría los humanos seguían prosperando en la llamada Era de los Dioses. Finalmente habla de la caída de la Luna Carmesí a manos del mago Zelretch y de la creación de Arcueid como cazadora de los Señores Demonios.
De vez en cuando, Bazett o Senpai o Sion matizan algunos detalles según sus propios puntos de vista, pero las interrupciones son pocas y la historia prosigue hasta que el sol se encuentra en lo alto.
"Aquí me detendré, hay entre nosotros personas que conocen la historia de la princesa blanca mejor que yo. Creo que deberíamos hacer un descanso. Se ha hecho tarde y deberíamos almorzar."
Ante la aprobación general, el plan se pone en marcha. Emiya, Tohsaka-san y Sakura-san se dirigen hacia la cocina mientras Kohaku-san se encargará de preparar la mesa. Esto me deja con alrededor de media hora sin nada que hacer, así que descuidadamente me pongo a pasear por la casa sin rumbo fijo.
….
"¿Cuáles son tus planes?"
Estamos los tres en la cocina preparando el almuerzo para los visitantes de Tohsaka. Cada uno de nosotros está dedicado a una tarea diferente. Sakura como jefa de cocina y Tohsaka y yo como ayudantes. Tohsaka está cortando las verduras mientras yo me encargo de preparar las salsas y la carne.
"Supongo que lo primero es comprobar nuestra fuerza. Saber en quien podemos confiar. Ni siquiera sé si me puedo fiar de toda la gente que tenemos en la casa. El viejo me pidió que los protegiera y sobrevivimos a ese castillo juntos, no es demasiado…"
El sonido rítmico de la madera golpeando la carne inunda la cocina. Estar rodeado de enemigos y sin poder confiar del todo en nadie, es como verse otra vez envuelto en la guerra del grial.
"¿Cuáles son nuestras posibilidades reales?"
"Tal y como se encuentran las cosas son pocas o ninguna. El mago tiene un plan sin duda, y la gente como él percibe la realidad de una manera que no podemos imaginar. El chico parece que juega un papel en él, aunque no soy capaz de comprenderlo. En cuanto a mí tengo algunos apoyos en la torre del reloj y tendré que depender de ellos. "
"Puedes contar con nosotros, Nee-san ¿En qué podemos ayudarte?"
"No, quiero que os mantengáis alejados de esto. Por ahora, nadie se ha fijado en vosotros y podréis seguir viviendo aquí tranquilamente mientras siga siendo así."
Sakura se gira y mira a su hermana con reproche
"No voy a permitir que otros luchen por nosotros mientras nos quedamos sentados, Nee-san. Os protegeré a ti, a Senpai con mis propias manos."
"Ella tiene razón, Tohsaka. Y no tienes nada de qué preocuparte, protegeré a Sakura y al mundo en el que vive Sakura, no hay más que hablar."
"Puedes contar con Rider también. Los tres apoyaremos a Nee-san y nos encargaremos de volver juntos a Fuyuki para ver otra vez los cerezos del año que viene."
Tohsaka no puede seguir con su negativa ante la resplandeciente sonrisa de Sakura.
"¿Sois conscientes los dos de cómo os tratará la Asociación si descubre lo que sois? Ningún magus se detendrá ante nada por poner sus manos en vosotros. Si os metéis en esto no tendréis aliados ni en un bando ni en el otro."
"Lo sabemos, Tohsaka. Gracias por preocuparte."
"Hmphh, haced lo que queráis."
"Lo haremos, Nee-san."
La sonrisa de Sakura nunca ha sido más brillante.
…
Después de la reunión, Hisui me guía hasta el cuarto que habían acondicionado para mí. Rápidamente hace la cama y ventila la habitación.
"Shiki-sama, Akiha-sama ha hecho preparativos para que nos envíen todo lo necesario para la mansión. Llegará mañana por la tarde, si necesita algo hasta ese momento, por favor póngase en contacto conmigo y me encargaré de que Nee-san se lo compre en la ciudad."
Haciendo una reverencia, Hisui se dirige hacia la puerta.
"Hisui"
"Si, Shiki-sama."
"Ahora que la situación ha cambiado, ahora que no podemos volver a la mansión, Kohaku-san y tú…"
"Nee-san y yo os serviremos a Akiha-sama y a ti. No importa en qué lugar."
Hisui me corta con una voz llena de determinación.
"Siempre y cuando nos queráis a vuestro lado…Cuente conmigo Shiki-sama y no vuelva a dejarnos solas."
Me llevo una mano a la cabeza, removiéndome el pelo.
"Jeje, y yo preocupándome porque se fueran."
Susurro, por lo bajo.
"¿Decías algo, Shiki-sama?"
Hisui pregunta, todavía en el umbral de la puerta.
"Nada. Ve a ayudar a Kohaku-san, yo intentaré descansar un poco."
"Así lo haré. Que descanse, Shiki-sama."
Con una última reverencia, Hisui sale de la habitación cerrando la puerta detrás de ella.
Oigo un ruido en la ventana, allí descansa tranquilamente Len disfrutando de unos rayos de sol.
Me dejo caer pesadamente en la cama y me dispongo a imitarla. Los rayos actúan rápidamente sobre mí y caigo dormido sin un solo pensamiento.
Tengo un sueño del pasado lejano. Un sueño lleno de nostalgia del que me voy despertando lentamente. Cuando lo hago, noto la suave sensación de alguien acariciando lentamente mi cabello.
"¿Te has despertado ya? Pronto será hora de ir a comer"
Abro los ojos lentamente para reconocer a la figura sentada a mi lado.
"…. ¿Senpai?"
Reprimiendo un bostezo, me reincorporo pesadamente.
"Shhh… pronto vendrá alguien y quería hablar a solas contigo."
Descuidadamente coloca su dedo silenciando mis labios. Esta es la Senpai increíblemente mona, la presidente del club de té.
"¿Ocurre algo, Senpai?"
"No es nada serio, solo quería hablar un poco."
Senpai saca la lengua con un gesto travieso.
"¿Cómo te encuentras Tohno-kun? ¿Puedes soportarlo?"
"Estoy un poco entumecido y a veces siento que me va a estallar la cabeza. Pero no es tan malo como creía. Supongo que me he hecho más fuerte."
"Tendrás que aguantar un poco más. En la iglesia de esta ciudad se guarda un objeto que puede ayudarte. Caren lo traerá después de la reunión."
"Guau, Senpai tiene un misterioso remedio para cualquier cosa."
"Jajaja, una mujer está formada por secretos, es lo que nos da atractivo, Tohno-kun. Pero esto no será ningún remedio, te permitirá seguir adelante para que hagas lo que debes hacer, pero no hay remedio en este mundo capaz de librarte de tus ojos."
Hacer lo que deba hacer.
Senpai ha venido a hablar de algo como esto.
"¿Y qué es lo que harás tú, Senpai? ¿Seguirás con la Iglesia?"
"Lo que quería de ellos lo conseguí hace tiempo. Pero no me queda nada más por hacer. Mientras me den la oportunidad de matar vampiros, seguiré con ellos."
"No hables así, Senpai. Tú no eres una asesina."
"Pero eso es lo que soy, Tohno-kun. Es lo que todos los Burials somos. Escucha atentamente porque es de extrema importancia que lo comprendas. Aquellos que toman el voto del octavo sacramento, son seres que han negado su propia existencia. Admitir la existencia de Dios al mismo tiempo que se niega su perfección es un pecado mortal que no puede ser perdonado. Las almas que viven atrapadas por esta contradicción sólo conocen el camino de la sangre y a pocos de ellos les importa si su víctima es un infiel o un apóstol. Pero, ninguna otra facción en el vaticano oculta una oscuridad parecida a la agencia burial, allí es donde la iglesia oculta a sus monstruos, sin piedad o capacidad de salvación, la función de los herejes burials es crear un camino de fuego y sangre que despeje el camino de Roma ¿Lo comprendes Tohno-kun? Mi existencia sólo puede ser tolerada por que la oscuridad que porto es inferior a la oscuridad que destruyo. Ese es el tipo de vida que te espera si escoges afiliarte a nosotros."
La voz de Senpai es pausada y severa. Intenta impregnar cada palabra del mayor acento posible, hacerme entender la oscuridad del mundo en el que vive.
El mundo en el que vive Senpai y el mundo en el que vive Arcueid y una oscuridad de la que yo apenas sé nada. Senpai con cara de tristeza me mira consciente de que la ilusión se ha roto. La ilusión que protegía mi inocencia y el corazón de Senpai, la ilusión que nos permitía reír con Arihiko hablando de cualquier tema cotidiano.
Senpai nunca sonríe cuando habla de su trabajo. En esos momentos su expresión es igual que ahora severa y extremadamente triste.
Suelto un suspiro.
Aún me quedan cosas que no tengo ninguno deseo de perder.
Me levanto lentamente sin dejar de mirarla a los ojos y entonces…
*paff*
Le golpeo suavemente la cabeza con un único dedo.
"Te preocupas demasiado, Ciel-Senpai. Senpai no deja de ser Senpai por ser miembro de la Agencia Burial y yo no dejaré de ser yo tampoco si entro dentro de la Iglesia."
"Uuuuh Tohno-kun, a los hombres que golpean a las mujeres se les cae la lengua."
Senpai se agarra la frente dañada con ambas manos mientras falsas lágrimas acuden a sus ojos.
"Oh, eso sería una verdadera lástima. No podría volver a invitar a Senpai al Messiah si no tuviera lengua."
Pronto sin darnos cuenta nos encontramos ambos riendo en una larga carcajada. Después, al serenarnos hablamos un tiempo de lo que haríamos al volver a Misaki, de lo que estaría haciendo Arihiko en estos momentos (Desaparecido en un viaje alrededor de Japón desde hace varios días) y sobre los diferentes sitios que podríamos visitar en el camino.
Sin embargo, inevitablemente llega el momento de volver a encontrarnos con los demás. Y lentamente vamos cayendo en el silencio.
"¿Crees que nos podemos fiar de ellos?"
Senpai suelta esta pregunta de forma abrupta.
"¿De Tohsaka-san y de los demás?"
"Sí, de ellos. Pero más aun del viejo… No me gusta demasiado bailar al son de un mago, son gente extraña que percibe las cosas a una escala que no soy capaz de comprender. Y las marionetas con las juega Zelrecht no acaban demasiado bien."
"¿Le conoces?"
"Personalmente no, pero su nombre sale a la luz en la Agencia de vez en cuando, raramente para algo bueno. Y los que estamos aquí reunidos tampoco se puede decir que seamos un grupo digno de confianza."
Senpai parece realmente preocupada.
"Quizás… Senpai, quizás si no puedes confiar en nadie no sea malo confiar en un encuentro fortuito. No sé si creer en la existencia de un dios o en la existencia de un destino, pero es indudable que yo fui salvado hace unos años por una persona que acababa de conocer. Y también fue por casualidad que te conocí a ti, Senpai. Creo que deberíamos seguir apostando por esta *fortuna*."
Ella me mira con cara de extrañeza, sin parecer del todo segura.
"Y por supuesto, siempre puedes confiar en mí, Senpai."
….
Nada más terminar de hacer la comida voy directo hacia el baño a lavarme las manos. Abro lentamente y aguardo lentamente a que empiece a correr el agua. Últimamente aprovecho estos momentos para examinar mi reflejo en el espejo del baño. Ya estoy cerca del 1'80, y mis espaldas se han fortalecido considerablemente desde los incidentes de hace dos años, bien no me gustaría perder con él ni siquiera en esto.
Estoy un poco más cansado de lo normal debido a que anoche apenas pude dormir después de todo lo que ocurrió. Dejando el agua abierta formo un cuenco con las manos, la reúno y me refresco la cara. Bien, si ha llegado el momento de actuar tengo que estar despierto.
Cuando salgo del baño, Tohsaka me está esperando por fuera con cara de circunstancias.
"Alguien llama preguntando por ti, Emiya-kun."
"¿Por mí?"
"Sí, por ti. Yo en tu lugar me apresuraría. Has olvidado algo vital, que hay cosas que no puedes dejar vacías."
Tohsaka desaparece por un pasillo cercano con una mueca maliciosa en su cara.
Meditando sobre sus palabras voy avanzando por la casa. No creo haberme olvidado de nada importante últimamente y más importante las personas que me conocen lo suficiente como para buscarme en casa de Tohsaka se pueden contar con los dedos de las manos. En cualquier caso, y como siempre, el principal sospechoso es uno y solo uno.
Avanzo con cuidado por la mansión, intentando no tropezar con nada ni con nadie. La casa normalmente es asfixiante y poco acogedora, pero la presencia de tanta gente parece haber aliviado el ambiente un poco, al menos. Ninguno de los visitantes parece demasiado alegre pero en cualquier caso es una mejora tener a gente en esta casa.
Finalmente llego y veo el teléfono descolgado. Por alguna razón el objeto parece temible, una serpiente apunto de atacar. Con mucho cuidado me pongo auricular en la oreja y…
"¡SHIROOOOOOOOOOOOOOOOOOOO!"
El aullido de un furioso tigre, un sonido capaz de romper el cristal.
"¡SHIROOOOOOOOOOO, TEEEEEEEEEEEEEEEEENGO HAAAAAAAAMBRE!"
El poderoso animal, una mujer adulta de veintitantos años, se lamenta ante lo que considera un ultraje a su derecho de gorronear mi comida.
Por el rabillo del ojo puedo ver la cabeza de Tohsaka oculta tras una columna, riendo maliciosamente con una mano apoyada en la boca. Así que era esto…
"¿Puedes calmarte un poco, Fuji-nee? Sólo es una comida, al fin y al cabo."
"¿SÓOOOOLO UNA COMIDA?"
Ugh, parece que lo he empeorado. Fuji-nee está cercana a un ataque de histeria.
"Uuuuuuh Shiro ya no se preocupa por onee-san ¿Dónde perdió el rumbo? Solía ser un niño tan bueno y atento. Puede que deba contarle a Sakura-chan cuando Shiro hizo esto y aquello o eso otro… Sí puede que así Shiro vuelva a ser considerado y amable con su onee-san."
"Está bien, está bien. Puedes comerte el plato de taiyakis que había escondido en la nevera pero…"
No le cuentes nada innecesario a Sakura.
Es inútil antes de acabar la frase Fuji-nee suelta el teléfono y puedo oír su carrera triunfal hasta la cocina.
En serio, me preocupa su futuro.
Cuelgo el teléfono y suelto un sonoro suspiro. Aun riéndose Tohsaka me hace una señal indicándome que la siga y nos reunimos con los demás en la mesa. Tohsaka ocupa su posición presidiendo la mesa y yo me siento al lado de Sakura.
Ella está hablando con una de las visitantes, la que tiene un tono de cabello similar al suyo, su nombre era… ¿Shion Erutam…?
"¿Cómo te cuidas el cabello, Sion-san? Es tan largo… y tan bonito…"
"¿Eso piensas? Tiendo a deshidratarme con facilidad y procedo de un lugar árido y seco en extremo así que he tenido que desarrollar una fórmula especial para tratar con el problema de la manera más eficiente posible, verás…"
En definitiva no era una conversación a la que un hombre pueda prestar atención. Miro a las otras personas reunidas en la mesa esperando encontrar una conversación a la que poder unirme.
En ese momento me doy cuenta, el tío de los ojos azules de vez en cuando me lanza miradas esquivas. Su cara está completamente vacía y no parece completamente consciente de lo que hace, pero no es una situación cómoda.
Intentando zafarme de esa sensación acaba picando un poco de toda la comida sin llegar a comer demasiado. Cuando quiero darme cuenta, ya la comida ha terminado y ha llegado el momento de retirar los platos.
Después de dejar que los visitantes se ocupen de limpiar y acomodar los platos me retiro hacia la sala de estar de la mansión.
La sala de estar se encuentra completamente vacía, y me giro para comprobar si alguien me acompaña.
"¿Qué demonios eres tú?"
El joven de los ojos azules, Tohno, me había preocupado de recordar su nombre durante el almuerzo, se encontraba a mi lado mirándome con su mirada extrañamente vacía y perforante. Nuestras miradas se cruzan y frunzo el ceño con desagrado.
"¿Qué has dicho?"
"¿Qué demonios eres tú?"
Sin esperar una respuesta, Tohno se desploma sobre una silla en un rincón oscuro.
Detrás de nosotros la visitante desconocida, Ryogi-san, nos mira a ambos con atención antes de seguir el ejemplo de Tohno y sentarse en otra silla en la oscuridad.
…
Kohaku-san y Hisui se encargan de preparar las infusiones para después del almuerzo. Todos dejamos que ellas hagan su trabajo, disponiendo las tazas a nuestro alrededor.
Emiya se revuelve nervioso, impaciente es el primero en cortar la tensa calma en la que se había envuelto la casa desde el almuerzo.
"Habíais terminado la historia en que uno de los magos impidió la caída de la luna y derrotó al ser definitivo ¿Cómo puede volver a alzarse ante nosotros, entonces? ¿Es un ser que no morirá no importa cuántas veces lo mates? Algo tan ridículo como eso…"
La joven de pelo blanco ¿Horutens…? Caren-san se incorpora a la conversación.
"También me gustaría conocer más de este tema. La iglesia católica mantiene muchos registros sobre los 27 y sobre los apóstoles muertos, pero la información sobre los ancestros verdaderos es mucho más escasa. Sobre la salvaguarda de Crimson Moon lo único que conozco es que supuestamente preservo algo de sí mismo en toda su semilla."
En ese momento Senpai levanta la mano con gesto autoritario, sus ojos mortalmente serios.
"Me gustaría tomar la palabra en este punto, pues sobre los ancestros verdaderos y la creación y caída de la princesa blanca tengo, por desgracia, información de primera mano."
"Memorias de hace casi mil años… No es un conocimiento corriente, desde luego."
Los ojos de Tohsaka se estrechan y su tono de voz se llena de sospecha.
La respuesta de Senpai no se hace esperar.
"Hay que dejar un punto claro en este momento. Si hemos de colaborar, no será por afinidad o amistad sino porque o permanecemos juntos o morimos separados. Por lo tanto considero que no es necesario compartir nuestros trasfondos. Supongo que estarás de acuerdo ¿No?"
Y con un gesto poco disimulado inclina la cabeza hacia Emiya y hacia Matou-san. Senpai enseña sus cartas a Tohsaka-san al mismo tiempo que ofrece su ayuda. A pesar de la charla que tuve antes con ella, no esperaba de Senpai algo menos que esto.
La hechicera se ve forzada a retroceder con gesto agrio. Le molesta carecer de información pero al mismo tiempo ella misma se encuentra en una posición vulnerable, eso es evidente.
"Tienes información privilegiada sobre el tema, eso nos beneficia, dejémoslo así por ahora."
Bazzeto parece ser una persona muy pragmática desechando inmediatamente cualquier obstáculo para alcanzar lo que necesite. Embutida en un traje de hombre y sin relajar nunca un solo músculo de su cuerpo. Tiene un rostro bastante atractivo, pero por alguna razón me es imposible imaginármela sonriendo.
Ahora que todo parece fluir al ritmo que ella desea, Senpai se relaja y comparte todo lo que conoce.
"Lo mejor que puedo hacer es empezar hablando de la psicología de los ancestros verdaderos, pues esta fue siempre la mayor debilidad que tuvo esa raza. Ellos no envejecen y para derribar a cualquier miembro de esta raza es necesario esgrimir un poder capaz de devorar la tierra y son capaces de manipular su entorno para que siga su voluntad. Así fueron creados por Gaia, para estar entre los más poderosos y hábiles de sus agentes. Sin embargo, en el momento de su creación Luna Carmesí los doto con algo más que su sed. En todos ellos habita él, formando parte de la sombra del subconsciente que une a toda la raza. Esta es una habilidad que actualiza la realidad, un efecto similar a lo que los magus conocen como esfera de la realidad."
Todos permanecimos en silencio, algunos intentando comprender las palabras de Senpai, otros como Tohsaka-san parecen intentar hacer los cálculos que harían tal cosa posible.
"Eso es lo que puedo decir sobre lo que lo mantuvo "vivo". Para explicar cómo ha llegado a presentarse esta situación tengo que comenzar otra historia. Esto ocurrió algunos siglos después de la derrota de Luna Carmesí, en el siglo once según el calendario gregoriano. En esa época los señores demoniacos eran una amenaza real e incontenible. Bueno, para aquellos que no lo sepáis un señor demoniaco es un ancestro verdadero caído. Uno que ha sucumbido a su sed de sangre. Normalmente un ancestro verdadero tiene que emplear la inmensa mayoría de sus fuerzas en controlar su sed, pero un caído es capaz de ejercer un control absoluto sobre sus fuerzas. Ante esta situación los ancestros no tardaron en verse superados por la inmensa diferencia de poder entre ambas fuerzas."
"Creo que somos muchos los que poseemos al menos un conocimiento teórico de esa fecha. En ese momento la iglesia católica formó como respuesta a la agencia burial y firmo pactos tanto con los pocos ancestros verdaderos restantes y con la Asociación Mágica. Se crearon una cantidad infrecuente de códigos místicos y la escalada armamentística llevada a cabo por Atlas fue demencial. Pero, por supuesto, el acontecimiento más relevante fue la creación de la princesa de los ancestros verdaderos."
Sion interviene en una conversación en la que cada vez me pierdo más y más.
"¿Podríais bajar un poco el nivel, Sion, Senpai? Me estáis perdiendo un poco con tanto dato técnico."
Ambas sueltan un suspiro coordinado.
"Bueno lo importante es resaltar que fueron tiempos difíciles para todo el mundo. Es con eso con lo que deberías quedaros. Ante este tipo de amenaza, los ancestros verdaderos idearon la creación de un ejecutor, uno entre ellos con el suficiente grado de pureza como para superar esa diferencia. Pero como sucede con todos los actos llevados por esta raza una vez más se presentó la dualidad. Sus acciones siempre han estado marcadas por la presencia de Brunestud en su inconsciente colectivo, el nacimiento de Altrouge Brunestud ya había sido prueba de esto. Esta era también una de sus esperanzas al crear a la ejecutora, un ser que se viese libre de la sed, un ser perfecto que sólo siguiera la voluntad del planeta. Sí eso era así, sus esperanzas fueron vanas. La princesa fue capaz de exterminar a los señores demoníacos uno a uno sin dificultad sin sufrir siquiera una herida, pareciendo tan perfecta como los ancestros esperaban, y sin embargo, con su nacimiento la vuelta del ser definitivo estaba más cercana."
A menudo Senpai deja un espacio en su monologo para sorber un poco de té. Como cabe esperar de alguien que ha pertenecido al club de té, cada vez que lleva la taza a sus labios dedica un poco de tiempo a apreciar el sabor. Sin embargo el té no se merece este respeto, después de pasar años en la estricta casa oriental de los Arima puedo afirmar sin temor a equivocarme que este té es de sobre. Es curioso que una chica que puede mantener una casa tan lujosa como esta sea rebaje gastos en cosas como esta.
Y es en esos momentos cuando Senpai se abstrae, cuando las demás aprovechan para interrumpirla y aportar su visión de las cosas. Ahora que lo pienso, quizás lo hace precisamente para eso, sabiendo que va a ser interrumpida de todas maneras.
"Yo también tengo un poco de información de primera mano sobre esto. Zelrecht participó en la educación de la princesa. Su alianza con los ancestros verdaderos es bien conocida, así como su pugna con el señor del ala blanca. Es posible que en este momento compartiera el deseo de los ancestros ¿Sabemos por qué fallaron, en cualquier caso?"
En esta ocasión es Tohsaka-san la que interviene. Pero en esta ocasión no es Senpai la única que conoce la respuesta a esa pregunta.
"*Jamás se me enseñó nada adicional, ni gocé de libertad más allá de la necesaria para cumplir mi objetivo. Sólo exploraba el mundo exterior cuando se me marcaba un objetivo. Cuando volvía al castillo el conocimiento que había adquirido se me borraba y se me forzaba a dormir. No sabía que significaban las palabras, ni siquiera sabía que era la sed, no conocía nada, nada aparte de matar vampiros* Esas fueron sus palabras aproximadas. Si algo fallo tuvo que ser eso."
Intento que mi voz suene lo más natural posible mientras pronuncio estas palabras. Pero si lo que esta gente quiere es conocer las circunstancias en las que vivió Arcueid, lo más justo es que lo escuchen por sus propias palabras. Al menos eso pienso.
Todos me miran ahora, algunos con cara de preocupación y otros con cara de curiosidad. Ahora me alegro sinceramente de la prohibición que propuso Senpai, no me siento con ganas ahora de contar esa historia.
"Así que de eso podemos deducir que cuando le dio el primer arranque de sed, la princesa no tenía ninguna manera de combatirlo. Los ancestros ni siquiera contemplaron la posibilidad de ella también sufriera la sed."
Una vez más, Bazzeto reconduce la conversación.
"Lo que yo sé conduce a la misma conclusión. Hasta ese momento su grado de pureza parecía excelente, ella exterminó a los señores demoníacos prácticamente en solitario sin sufrir una sola herida. Fue capaz de invocar la fortaleza ancestral de los ancestros, el Castillo Milenario y todo esto sin que hubiera señal de la sed en ella. Pero su primer ataque de sed no fue un accidente…"
Senpai deja la frase en el aire, como si le costara terminar de contar esta parte de la historia.
"Michael Roa Valdamjong."
Es Sion quien fuerza esas tres palabras y mientras las pronuncia sus ojos no se apartan ni un segundo de ella.
"Exacto."
Roa y el verdadero Tohno Shiki esos nombres siempre acuden juntos a mi mente. El hombre que es el hermano de sangre de Akiha y el vampiro que sembró el caos en Misaki. Los acontecimientos de ese Octubre en los que conocí a Arcueid y a Senpai y que jamás podré olvidar.
"Roa fue el creador de la agencia burial y fue invitado al castillo milenario para entablar relaciones entre los ancestros verdaderos y la iglesia. Sin embargo su intención era convertirse en un apóstol para poder continuar su investigación como magus. Y no apuntó hacia la sangre de cualquier apóstol, su intención fue que la propia Arcueid Brunestud bebiera su sangre. Como resultado, se convirtió en una potencia entre los ancestros de los apóstoles muertos en tan solo diez años, consiguiendo mantener a raya a las diferentes facciones de ancestros. Y sólo consiguió ser derrotado mediante la alianza de Arcueid Brunestud con los miembros de la agencia burial."
Esta vez es Sion quien habla y sus palabras provocan diferentes reacciones a la gente de la sala. A Akiha no le ha gustado tener que recordar a Shiki, mientras que Tohsaka-san parece impresionada por las hazañas del magus. Senpai sigue incómoda, deseando que este tema termine cuanto antes.
Yo me he dado cuenta de algo, en todo este tiempo que llevamos hablando, esta es la primera vez que alguien dice el nombre de Arcueid. Senpai ha eludido el nombre constantemente, refiriéndose a ella por su titulo. Y a los visitantes simplemente no les importa lo suficiente. En este momento agradezco que Sion no tenga la capacidad de leer el tono de una conversación ni pelos en la lengua.
"No es conveniente desviar el tema hacia Roa en este momento. Lo importante es que consiguió engañar a la princesa para que bebiera su sangre."
Una vez dejado pasar un tiempo prudencial, Senpai vuelve al hilo para abandonar ese tema que tanto le afecta.
"¿Cuál fue el método que utilizo para conseguirlo?"
Bazzeto hace la pregunta, intentando adivinar las debilidades de aquella que ha marcado su objetivo.
"No debió ser muy difícil, en aquel momento Arcueid ni siquiera sabía que no debía beber sangre."
"Hummm."
Ella se toma mi respuesta con una desilusión evidente. Una posible debilidad perdida.
"La sangre humana la contaminó y se encontró sumergida en un estado de locura. Sin poder controlar sus acciones destruyó a todos los que se encontraban a su alrededor lo que supuso la practica extinción de los ancestros verdaderos. Las circunstancias por las que fue capaz de volver a ser ella misma son desconocidas, pero a partir de ese momento nunca se la volvió a ver con la larga melena que la caracterizaba. Esto también marca el comienzo de sus luchas contra Roa. La investigación de Roa le permitía habitar otro cuerpo cada vez que el anterior sufría daño irreparable. Esto supuso que a partir de este punto, la princesa desatendiera sus disputas con el resto de los ancestros de los apóstoles muertos, despertando únicamente de su sueño para cazar a la serpiente. Esta rutina se alargó durante 800 años, hasta que fue rota por un simple estudiante de instituto."
La atención de todos se vuelve hacia mí. Supongo que es normal, si alguien contara la historia de lo que ocurrió ese Octubre yo ocuparía la posición de protagonista.
"Así pues hace dos años un chico de bachillerato que apenas sabía nada del mundo consiguió herir profundamente a la princesa de los ancestros verdaderos y acabar con dos de los ancestros de los apóstoles muertos. A partir de ese momento la princesa tomo un inesperado… interés por él. Y en lugar de volver a su lugar de descanso en el castillo milenario, permaneció en el mundo viviendo como una humana normal. Hasta que la pasada noche, perdió el control sobre sí misma. Aún no conocemos la causa de esto."
Y así finalmente Senpai concluye con su historia.
En ese mismo momento el salón es un hervidero de opiniones.
"Así que ese es el verdadero poder de los ojos místicos de percepción mortal que sólo aparecen en las leyendas. Pero aun así es imposible que un joven de diecisiete años destruyera a dos de los veintisiete solamente con eso…"
Me pregunto si Bazzeto que habla con ese tono de admiración de estos ojos es consciente del precio que hay que pagar por ellos, puede que al oír el nombre todo sean ventajas, pero este no es un don del que uno se pueda sentir orgulloso.
"En cualquier caso lo que sí que es evidente es que este chico es la razón por la que la princesa se ha invertido ¿Cómo podemos usar eso en nuestro favor? Esa es la pregunta que debemos hacernos."
En respuesta a ese último comentario de Tohsaka-san, Akiha se levanta violentamente. Tiene fuego en la mirada, y no me sorprendería que ese fuego empezara a propagarse rápidamente por toda la habitación.
"¿Qué has dicho que quieres hacer con MI hermano?"
Tohsaka-san responde a la ardiente mirada con una fría y tranquila.
"Si pretendes utilizar a mi hermano como si fuera una herramienta, que sepas que no me quedaré callada. He aguantado toda esta charla sobre esa vampiresa cabeza-hueca y no soy capaz de ver en qué forma afecta cualquiera de estos problemas a mí o a mi hermano. Piénsate dos veces en meter a mi familia en vuestros asuntos, magus, si no quieres que derrumbe tu taller sobre tu cabeza."
La ira de Akiha empieza a emanar como ondas de calor por toda la habitación. Ante el peligro de un incendio inminente decido intervenir.
"Tranquilízate Akiha, estoy seguro de que Tohsaka-san no quería decir nada en ese sentido, no creo que sea ese tipo de persona. Tal y como están las cosas hay que admitir que este es un problema de todos, no puedes arrojárselo a ellos e intentar olvidarlo."
Kohaku-san aparece detrás de Akiha y le susurra unas palabras al oído. Ella asiente con la cabeza y le susurra a su vez otras palabras. Después de eso, se sienta en su silla sin dejar de mirar un instante a Tohsaka-san.
Ante el escrutinio, la hechicera suelta un suspiro de cansancio.
"Si, si. Admito que mis palabras estuvieron fuera de lugar ¿Podemos seguir ahora discutiendo sobre qué debemos hacer ahora? ¿Cómo podemos vencer a alguien así? ¿Cómo podemos acabar con el poder de los veintisiete unidos por un único líder?"
"Tal y como lo veo, la situación es parecida a una guerra del grial. Nos encontramos con algo a lo que no podemos afectar con nuestra fuerza actual de la misma manera que no podemos alcanzar el nivel de los Servants. Propongo entonces que canalicemos nuestras energías en derrotar al eslabón más débil. Si conseguimos derrotar a sus vampiros, la posición de ataque de Luna Carmesí se debilitará."
La idea de Emiya-kun no es sólo buena, si no que lo considero el único camino viable. Sin embargo…
"Debes ser consciente del peligro que supone uno sólo de los veintisiete, Shiro, la fuerza de cada uno de ellos es comparable a la de un Servant. La mayor parte de ellos son seres con un milenio de experiencia y la protección de la que disfrutan sus castillos es sólo comparable a las de las bestias de leyenda. Para matar a uno sólo de ellos la Asociación debe desplegar varias decenas de sus mejores hechiceros en los momentos en que su poder se encuentra en su cota más baja. Y este método ni siquiera funciona con los diez primeros de la lista. De ellos se dice que no pueden morir, no importa el tipo de fuerza se emplee contra ellos."
Tohsaka-san realiza otra larga exposición, mientras Emiya-kun no deja de mirarme.
"Entonces ¿Cómo fue Tohno capaz de destruir a dos? No parece estar en un buen estado físico y mucho menos parece alguien capaz de mantener un combate con alguien con el nivel de Saber."
Emiya Shiro me lleva cerca de diez centímetros de altura y su cuerpo está mejor trabajado que el mío. Aún así tengo confianza en mi cuerpo, por muy frágil que parezca y los problemas que trae consigo la anemia, siempre ha funcionado a la perfección cuando lo he necesitado.
"¿Cómo? La suerte fue un factor determinante, sin duda. Y si su cuerpo parece frágil pero todo en él cumple la función para la que fue diseñado, sin ningún exceso. Él es un asesino, no por elección o por entrenamiento, su mera existencia está enfocada en el asesinato. Y más que ninguna otra cosa no debes olvidar sus ojos, este chico encarna el pecado que los veintisiete pensaron haber evitado, él es Dios de la Muerte que trae el fin a aquellos que ya no sienten respeto por la vida."
Sion sale en mi defensa con más intensidad de la que me esperaba. Pero, Sion, no sé si sentirme agradecido o no. La atención de la gente vuelve a estar centrada en mí. Supongo que dicho así puede sonar como algo grande, pero, en realidad nunca intente nada parecido. Ni siquiera he intentado nunca jugarme la vida. Simplemente, si vi una situación en la que era más difícil perdonarme a mí mismo que actuar, fui a por todas.
"Dios de la Muerte… Si suena apropiado. Los nombres son otro tipo de arma. Un nombre que cause temor puede ser tan efectivo como cualquier hechizo en una batalla."
Bazzeto pronuncia varias veces seguidas el nombre como para adaptarse a él. Después de esto da una sacudida con la cabeza ¿Un nombre que es como un arma, eh?
A partir de ese momento la conversación se concentra en métodos para la derrota del enemigo que tenemos cerca de nosotros.
"Sabemos que no se les puede afectar con nada de este mundo. Sólo hay dos maneras de acabar definitivamente con los seres definitivos, la fuerza bruta y algo que sea extraído directamente de la Raíz".
Tohsaka-san se vuelve a hacer con las riendas de la conversación y lo acerca a la rama en la que se siente más cómoda.
"No estoy tan segura de eso. Según los estudios realizados en Atlas, la Black Barrel y la réplica deberían tener algún tipo de efecto sobre ellos. Me faltan recoger datos al respecto, pero…"
"Bueno, incluso si es así necesitaríamos potencia de fuego. El problema sigue siendo encontrarnos en rango de tiro y usar cualquier arma de la que dispongamos sin que Brunestud simplemente se ría de nosotros y nos borre del mapa…"
"Así que volvemos a tratar con el problema de los veintisiete, antes de poder matar a Brunestud hay que encargarse de ellos."
Sólo muerte, muerte y muerte. Una existencia dirigida hacia la muerte y el asesinato. Mi muerte y la muerte de otros, de otras personas que me importan formando un remolino del que no puedo escapar. Sólo hablan de muerte una y otra vez, sin saber realmente de que hablan.
"¡Suficiente! Parad…Parad de una vez"
Un sonoro suspiro se me escapa de los labios. Sin tener completamente control de mi mismo, me doy cuenta de que estoy saliendo de la habitación. Sobresaltada, Ciel también se levanta.
"¿A dónde vas, Shiki?"
Me doy cuenta de lo alterada que esta Senpai, y de que debía llevar rato esperando una reacción parecida de mí. Senpai nunca me llama por mi nombre, excepto en la intimidad e incluso así solo en las situaciones donde se encuentra muy relajada.
"Lo siento, Senpai. Pero llevo horas escuchando y ni una sola vez he escuchado lo que yo más quería oír."
Y dirigiéndome ya a todo el salón que nos observaba.
"Si me disculpáis creo que me ausentare. No creo que compartamos el mismo objetivo, pero aun así prometo colaborar en medida que me sea posible."
Y con esas últimas palabras salgo de la mansión de la familia Tohsaka.
Quizás fuera mi imaginación, pero al irme me pareció oír a una voz muy familiar diciendo.
"Hay que ver, pensaba que no se iba a ir nunca. A veces es muy problemático esto de intentar seguir con la continuidad. Oh si, gente, os traigo un mensaje del viejo…"
