Umi caminaba por los pasillos laterales que daban al jardín interior de la casa,con rumbo al antiguo salón de entrenamiento de baile tradicional que se encontraba en la parte de atrás, caminaba con algo de impaciencia puesto que desde hacía un rato estaba escuchando risas y pasos desde aquella área de la casa, había intentado pasarlo por alto hasta que el ruido se había vuelto demasiado obvio como para ignorarlo y perdió toda la concentración en su práctica de arquería.
Al estar a unos metros de la entrada del salón vio como una niña de larga cabellera salia corriendo, Umi apresuró el paso no podía permitir que la pequeña alebrestadora saliera impune después de haber interrumpido su práctica matinal y invadido su casa, la peliazul noto por la forma en que corría y su baja estatura que era una niña muy pequeña rondaría los 3 años si acaso,puesto que al correr su cuerpo se notaba inestable y no podía hacerlo demasiado rápido, Umi sabía que la alcanzaría en cualquier momento con facilidad, aunque en su cabeza rondaba el cómo es que una niña tan pequeña como aquella había logrado colarse a su casa y en un principio que clase de irresponsables padres la habían dejado sola.
De pronto la niña cambió súbitamente de dirección buscando bajar del pasillo de madera y pasar hacia el jardín, solo que no considero que debido a su pequeño tamaño no alcanzaría el jardín por el desnivel entre el pasillo y el piso, la peliazul parecía verlo todo en cámara lenta, se movió lo más rápido que pudo dando una pequeña carrera y estirando lo más que pudo los brazos la consiguió atrapar a medía caída.
Suspiro aliviada una vez que la sintió entre sus brazos y la niña que de momento se había quedado callada posiblemente debido al susto había comenzado a reír nuevamente y a moverse ligeramente entre los brazos de la mayor, una vez que escucho nuevamente la risa de la pequeña su carácter severo volvió recordando que la niña era una invasora en su casa ...no obstante era prácticamente un bebé no creía que lo hubiese hecho a propósito, con cuidado y aun con la niña en brazos se levantó para poder verla de frente y se quedó totalmente sin palabras.
-Kotori?- fue lo único que le salio como una pregunta involuntaria, conocía a Kotori desde que eran muy pequeñas y definitivamente la niña que sostenía entre sus brazos en este momento era su amiga peligris en versión infantil,como era posible que luciera así,no tenía ningún sentido.
-esto es un sueño verdad?-se dijo Umi así misma mientras ponía un gesto sumamente extraño,entre pánico,confusión y lo que parecía un intento de sonrisa resignada,mientras tanto la pequeña al quedar de frente con la más alta intentaba alcanzar su cabello que parecía llamarle demasiado la atención,estiraba uno de sus brazitos de forma muy determinada y sus piernitas pataleban ligeramente en el abdomen de la arquera buscando un punto de apoyo para subir un poco más y alcanzar su objetivo, Umi intentó recuperar la compostura,sentó a la niña en el pasillo de madera y ella se acomodo en posición de loto frente a ella mirándola muy seriamente,la de niña de ojos dorados se le quedó mirando como si la analiza.
-seguro estoy teniendo un extraño sueño lúcido debido a un ataque de melancolía y mi cerebro te trajo aquí -decía mientras señalaba a la niña frente a ella-porque...-no tenia ni la mas mínima idea de como continuar su hipótesis,debido a la frustración comenzaba a hacer gestos raros nuevamente a lo que la de ojos dorados reaccionó con una sonora carcajada y agitaba sus brazitos divertida, al escuchar aquella risa Umi sintió una extraña calidez en su pecho y su gesto se sereno dando paso a una cálida sonrisa mientras la pequeña peligris empezaba a chupar una de sus manos
-Supongo que las chicas podrán ayudarnos-
Por otro lado una joven pelimorada aficionada al tarot se encontraba caminando al instituto,había intentado realizar varias lecturas con sus cartas pero ninguna había tenido ni el más remoto sentido, desde que había iniciado con aquella afición eso jamás le había pasado,por un momento su gesto cambió a uno de preocupación y mordió su labio inferior recordando lo que había pasado hace unos días con su mejor amiga rusa,de inmediato sacó ese pensamiento de su cabeza y aceleró el paso para llegar al instituto.
Caminaba por los pasillos de otonokizaka rumbo al salón del consejo estudiantil,todo se encontraba vacío había llegado demasiado temprano ya que no pudo conciliar el sueño más tiempo,entró al salón y se dirigió al escritorio de la presidenta...jadeo sorprendida,en la silla se encontraba una pequeña niña de cabello rubio y ojos azules abrazando un peluche de zorro,cuando vio a Nozomi abrazo más fuerte el animal de peluche y se encogió en la silla doblando las piernas, la mayor dejó su maletín en el piso,dio unos cuantos pasos más acercándose a la silla del otro lado del escritorio,se movía con sumo cuidado como si se estuviese acercando a un cachorro extraviado al que definitivamente no quería asustar y la vez pensando cómo es que esa niña rubia había llegado ahí.
La pequeña de ojos azules no le quitaba la vista de encima cuidando todo lo que el invasor que recién había llegado hacía,veía que se iba acercando con mucho cuidado rodeando la barrera que les separaba.
-tengo algo que te gustara- la de ojos turquesa llevo una de sus manos al bolsillo de su saco lo que alarmó a la rubia que dio un saltito de la silla y se preparaba para huir,Nozomi sonrió traviesamente quería hacerlo por las buenas pero si la retaban a un juego del gato y el ratón ella no se iba a rendir por más que quien la desafiase fuese una pequeña y muy linda niña.
-Elichi~ no querrás hacer esto por las malas conmigo, si te rindes ahora- hablaba mientras se acomodaba en mejor posición para atrapar al ratoncito ruso y esto pareció alarmar más a la pequeña,parecía que no esperaba su identidad fuese conocida por la vicepresidenta -oh no importa de qué tamaño sea, yo siempre sabré reconocer a mi linda Eli,si te rindes ahora,todavía te daré tu premio-Eli dio un saltito antes de arrojarle su peluche y salir corriendo hacia la puerta
-Mala elección!- grito la de ojos turquesa, salto sobre el escritorio, en un movimiento brusco atrapó a la rubia quien soltó un pequeño grito,pero no consiguió recuperar el equilibrio trastabilló con sus propios pies y terminó cayendo de espaldas al piso con la rubia pegada a su pecho y una enorme sonrisa.
-te atrape- dijo en voz baja mientras la abrazaba más fuerte impidiendo cualquier intento de escape.
Una chica de liso y purpúreo cabello se encontraba en un escondido barrio de la ciudad, bajo de su auto y quedo justo frente a una mansión japonesa de estilo antiguo con un amplio portón de madera adornado por aldabas y algunos grabados en metal
-así que, aquí es-
continuará...
-NOTA DEL AUTOR
Muchísimas gracias a quienes me regalaron un review! me alegra que les guste la historia y de momento no los entrentengo más.
Saludos y hasta la próxima.
