"¿Que clase de consuelo es este?" se preguntaba Nico mientras miraba el tazón frente a ella, se encontraba sentada en la barra de un puesto callejero de fideos.

Lo que había aprendido en los dramas románticos de la TV es que la manera adecuada de afrontar un rechazo romántico era bebiendo en un bar y contando sus penas a un barman veterano que le daría consejo, pero evidentemente los escritores de aquello desconocían totalmente las limitaciones de sufrir un desamor siendo menor de edad. Así que aquí estaba, lista para tirar su escultural figura por la borda al ahogar su tristeza en comida.

-si no se apresura se ablandaran demasiado y no sabrán bien- y ahí estaba su "barman" una mujer algo mayor dándole el sabio consejo que quería escuchar, se limitó a tomar los palillos separándolos agresivamente y seguidamente apresurar un bocado.

Había puesto de lado su orgullo para poder declararse y Maki la rechazó, sin excusa, sin explicación ¡¿quien se creía?! Acaso Nico no era lo suficientemente buena siquiera para saber porque era rechazada por lo menos para inventar una triste excusa, mastico de mala gana, aunque debía admitirlo estaba delicioso.

-Nico-chan, Nico-chan- Maki miraba ligeramente preocupada a la enana mientras intentaba despertarla. Desde hacía un rato se estaba moviendo intranquila y hacía gestos, parecía tener una pesadilla. Continuó llamándola y moviéndola ligeramente, hasta que al fin la pequeña pelinegra comenzó a abrir lentamente los ojos, aún se veía muy adormilada. La pelirroja se tranquilizó pero el gusto le duró poco pues cuando Nico estuvo más despierta y la vio comenzó a llorar.

-calmate solo fue un sueño- hablaba Maki mientras se acercaba buscando tranquilizarla, quería que se detuviera le molestaba verla llorar pues le provocaba una incómoda sensación en el pecho. Cuando al fin logro tocar su mejilla con las yemas de los dedos se sorprendió de lo cálido que era pero sólo duró un segundo, la morena agitó sus manos para alejarla lo que provocó un gruñido de la más alta, que se acercó más decididamente -llevas todo el día pegada a mí y justo ahora no quieres!- reclamó mientras intentaba sostenerla pero la otra se resistía retorciéndose y lloraba más fuerte -bien!- bufo molesta mientras se ponía de pie -si no me quieres cerca no te obligare- se levantó para seguidamente sentarse en el banquillo del piano, este inconveniente con la "comunicación" no era porque Nico solo pudiera balbucear y llorar, el problema era algo que ya existía desde antes entre ellas, rozó las teclas y respiro profundamente necesitaba la melodía correcta, tras un momento de meditación finalmente se decidió. Una canción que Nico le había mostrado.

*-Aprende a tocarla para mi- le pidió con una sonrisa -estoy segura de que en vivo se escuchará mucho mejor-

-¿Me podrías decir desde cuando estoy aquí para cumplir tus caprichos?- respondió con cara de fastidio, se encontraban en su hora de descanso. La pianista tenía su libreta de composición y un bolígrafo en mano -además no es sólo piano-

-Yo sé que realizar una adaptación no es ningún reto para la prodigio musical Maki-chan-

-alabarme no te funcionara-

-¡oh vamos Maki!, ¿Como puedes negarle algo a la gran Nico-nii?-

-porque es muy desesperante, ve y busca a alguien más para que lo haga-

-quiero que seas tu- al decirlo la azabache usó un tono sutilmente diferente y aquello había bastado para cambiar el el ambiente entre las dos. A la pelirroja se le aceleró ligeramente el pulso y apretó el bolígrafo -es decir no es como si conociera muchos músicos par…-

-lo haré- le respondió interrumpiendo a media frase.

-¿¡estás segura!?- dijo sorprendida.

-si-

-¿totalmente segura?- se acercó unos pasos.

-he dicho que si-

-¿Qué tan segura estás?- acercó su rostro un poco más, a esta distancia percibía el aroma del cabello de la menor.

-¡ya dije que lo haré, no hagas que me arrepienta!- se giró agresivamente y se topó directo con los ojos carmín, sintió la respiración de la mayor en su rostro y la suya se cortó, "demasiado cerca".*

-¡Kotori vuelve aquí!- Umi salía a gatas del baño con un intenso sonrojo, le había tomado un buen rato superar la vergüenza para poder darle un baño a la pequeña de cabello cenizo al principio pensó que sería sencillo pero cuando la pequeña vio la bañera aprovechó el primer descuido de la arquera para escapar, ahora corría a medio vestir por la respetable casa Sonoda, aunque no tardó en ser atrapada por la peliazul -no puedes hacer eso, ni andar así por la casa- la cargó frente a ella -¡es indecente!- sin embargo no obtuvo respuesta, Kotori miraba para otro lado y cuando notó que no le quitaba la mirada de encima solo le dió una pequeña sonrisa y echó las manos hacia arriba -no tienes remedio- suspiró y se encaminó nuevamente hacia el baño.

Maki salió de su ensoñación cuando terminó la pieza, aquella canción le había sumido en sus recuerdos, miro de reojo hacia la mantita donde la enana volvía a verse adormilada, se levantó del banquillo del piano y volvió a acercarse a ella, se inco para quedar a su altura.

-lo siento Nico- extendió su mano y toco su mejilla, la de mirada carmín inicialmente se mostró desconfiada -se lo que piensas, no estoy planeando nada, es sólo una disculpa por hoy- y a pesar de que lo dijo con voz malhumorada pareció convencerla pues voluntariamente se acercó más a la mano de la pelirroja quien correspondió acariciándola con suavidad.

-aunque no quiero que te hagas una idea equivocada, esto no significa que vaya a cargarte- esto parecía no importarle a la enana quien finalmente cedió al sueño apoyándose en la palma de la pianista.

Maki sin darse cuenta se quedó mirándola, demoró unos segundos en acomodarla sobre la manta y retirar su mano.

Entre tanta calma, la pianista recordó lo que había pasado con sus compañeras de clase, quienes aparentemente no habían notado que Nico y Tsubasa se habían vuelto pequeñas -cierto, olvidé decircelos. Bueno qué más da, ¿que es lo peor que puede pasar?-

La batalla empezó cuando la más pequeña se encontraba sin prendas y con Umi arrodillada a un lado de la bañera cargándola con un sonrojo más intenso.

Cuando la más pequeña sintió el agua en sus pies perdió su gesto tranquilo he inmediatamente gritó y se sacudió salpicando agua por todos lados, seguidamente se arrojó hacia adelante buscando a qué aferrarse para no ser sumergida totalmente y solo tuvo a la mano el cabello azulado al que se sujetó firmemente, la dueña del mismo soltó un pequeño grito y resbaló debido al piso mojado por lo que terminó sacando involuntariamente a Kotori del agua y cayendo de espaldas, para su suerte su cabello había sido liberado y kotori se encontraba a salvo sentada en su estómago -¿desde cuando no te gustan los baños?- preguntó mientras ponía un gesto entre molesto y cansado.

-Sonoda Umi, ¿Podrías explicarme qué está pasando aquí?- preguntó la madre de la peliazul que se encontraba en la puerta del baño, intentando entender porqué su hija se encontraba en una situación tan "comprometedora" con una de sus amigas.


-NOTA DEL AUTOR-

Bueno espero que disfruten de esta actualización, quiero que sepan que agradezco su paciencia y espero que sea de su gustó, una humilde disculpa por dejar varada está historia 1000 años, pero planeo terminaela al igual que mi otro fic, espero que quienes querían continuación aún vivan en esta plataforma, hasta pronto.