No volví a entrar hasta que mi mano dolió tanto que

necesitaba desesperadamente hielo. La habitación estaba

en silencio cuando me metí a hurtadillas. La mayoría de las

cajas no estaban, y Tina desempacaba sus ollas y sartenes en la cocina.

—Oye, ¿estás bien? Estábamos un poco preocupados por ti Blaine,

Nick, Jeff y Kurt fueron a comprar pizza.

—Estoy bien. Sólo necesito un poco de hielo —dije, levantando mi

mano, todos mis nudillos estaban púrpura.

—Oh Dios mío —dijo, corriendo hacia el congelador. Por suerte,

alguien había dejado una bolsa de hielo en el refrigerador que el

mantenimiento se había olvidado de limpiar. Lo envolvió en un paño de

cocina que saco del cajón y me lo entregó.

—¿Cómo está su cara? —Como que quería estropeársela, solo un poco.

—Le diste un golpe bastante bueno, ya tiene un moretón. —

Anotación.

—¿Recuperó sus pelotas?

—Creo que será capaz de tener hijos algún día —dijo, estudiándome

como si fuera a enloquecer y a hacerlo de nuevo. Se apoyó en el

mostrador, abandonando su organización por ahora—. ¿Qué pasó? Todo

lo que nos dice es que dijo algo que te molestó y que se lo merecía.

—¿Dijo eso? —Hice una mueca cuando el hielo frío tocó mi mano

caliente. Me ha sorprendido. Pensé que me culparía a mí y que me

llamaría una perra psicópata. En el fondo de mi mente tenía la esperanza

de que mi demostración de violencia lo enloqueciera tanto que sus cosas

habrían desaparecido cuando yo regresara. No hubo suerte.

—Sí, lo hizo.

—Huh.

Voces se escuchaban desde el pasillo. Voces familiares. Me di la

vuelta y se detuvieron cuando me vieron. Kurt sostenía dos cajas de

pizzas y Jeff llevaba dos bolsas de papas fritas. Nick tenía lo que

probablemente era un poco de cerveza, ingeniosamente escondidas en

dos capas de bolsas de compra.

—Hola —les dije a todos.

Entraron cautelosamente, de una manera que era casi divertido. Yo

era la persona más joven y de baja estatura en la habitación, pero se

mostraron desconfiados de mí.

—¿Cómo está tu mano? —dijo Jeff, apoyando las bolsas sobre la

mesa del comedor.

—Bien —le dije, la empezó a examinar de todos modos y miré a

Kurt—. ¿Cómo está tu cara? ¿Y tus pelotas? —Forcé una sonrisa,

esperando que no luciera demasiado loco.

Kurt me devolvió la sonrisa. —Ambos se recuperarán, creo. Tienes

un infierno de gancho, Blaine —dijo, tocando su mandíbula. Había una

marca azulada de aspecto-impresionante empezando a aparecer. Bien.

—Te juzgué mal, creo. Respeto —dijo Kurt, acercándose y

levantando su mano para un golpe de puño. Le di uno con la mano

izquierda y me guiñó un ojo. Supongo que el comportamiento arrogante

era genético.

—Conseguí esta con todas las verduras, no estaba seguro que era lo

que te gustaba —dijo Kurt, sosteniendo una de las cajas de pizza hacia

mí. Todos contuvieron la respiración cuando agarré la caja.

Diablos, era más delicioso que un ramo de olivo.

—¿Aceitunas? —dije—. Odio las aceitunas. Todo lo demás es un

juego limpio.

—¿Vamos? —dijo Jeff, ahora que la tensión se rompió.

—Claro —dije, entrecerrando la caja.

El aroma celestial de pizzas Pat's llenó mi nariz. Había sido la misma

receta durante muchos años que había sido de décadas a hambrientos, resacados o drogadictos estudiantes universitarios.

De alguna manera habían encontrado la proporción perfecta de

queso con la salsa para la delgada corteza de ingredientes. Una ración

perfecta, razón por la cual había sobrevivido tanto tiempo en una ciudad

que tenía por lo menos doce pizzerías por estudiante.

—¿No desempacaste los platos todavía? —le dijo Jeff a Tina.

Hurgamos por platos, servilletas y vasos inmediatamente y de alguna

manera, todos terminamos con platos de papel, servilletas de papel y

vasos de plástico con refrescos o cerveza. No era una gran fan de la

cerveza, así que me quedé con la soda.

Nick, Jeff y Tina tenían 21, y bromeaban sobre mí y Kurt

siendo menores de edad. Kurt era sólo por unos meses mayor que yo,

tenía 20 años, mientras que yo era el bebé con 19 años.

Hummel resultó ser también un estudiante para ser compositor musical, que sorpresa.

La otra carrera que habría elegido para él habría sido teledifusión por lo

que podría ser periodista deportivo y ver tantos partidos al tiempo que le

pagaban por hacerlo. Nick era la gran sorpresa. Su carrera era productor musical.

Al parecer, quería ir a trabajar al extranjero. Su verdadero nombre era Nick Duval, y

parece que el y Kurt fueron desde jardín juntos

y que desde ahí no se pueden despegar. Bueno, eso es lo que el dice.

—¿Cuál es tu especialidad? —preguntó Nick, enrollando un poco

de queso alrededor de su dedo.

—¿Qué tal si adivinamos? —dijo Kurt.

¿No acabo de darle un puñetazo en la cara? ¿Estaba pidiendo que

lo golpee de nuevo? Le di una mirada, pero agarró otro pedazo de

pepperoni y masticó pensativamente.

—¿Educación? No, esa no puede ser. No es publicidad. ¿Boxeo?

¿Enfermería? ¿Qué hay de Ingeniería Eléctrica?

Puse mis ojos en blanco.

—Dime qué es entonces. —La sonrisa se volvió arrogante, como si

nunca hubiera dejado su cara.

—Estudios de la mujer— le dije, recogiendo otra ofensiva aceituna y

colocándola en el plato.

—Huh —dijo Hunter.

Todos se quedaron callados,

-No hay comentarios?

Nick resopló. Jeff rodó los ojos.

—Eres heterosexual? — Me pregunto Nick.

—¿eres? —Kurt levantó una ceja. Siempre hubo bromas sobre

el departamento de estudios de la mujer diciendo que eran un montón de

machistas-que solo veían a las mujeres como un objeto de estudio o

para ganar más mujeres interesadas.

Había elegido esa carrera por una razón

diferente, pero él nunca iba a saber eso.

—¿Qué pasa si lo fuera? —dije con calma.

Nick resopló su cerveza a través de su nariz y se atragantó. El rubio le

golpeó en la espalda. Sí, yo todavía quería que Kurt se vaya, pero

primero quería torturarlo un poco como venganza.

—Estaria bien para mi, incluso

aunque no sea verdad. —Se inclinó hacia adelante, con una mirada

depredadora en su rostro. La habitación empezó a calentarse y tomé un

sorbo de mi soda así podría dejar de mirarlo.

—Así que, ¿cuáles son tus planes para el resto de la noche?

¿Conectar con la XBox? —le dijo Nick a Kurt cortando nuestra conversacion.

—¿Tienes una XBox? —dijo Tina. Era una jugadora secreta y estuvo

buscando por una usada en el tablero de mensajes del campus por

mucho tiempo. Culpo a Mike de esa adicción.

—Sí, también tengo una Kinect.

—Por favor dime que tienes Skyrim. Por favor, por favor —dijo ,

juntando sus manos. El procedió a colocar el dispositivo, y pasaron la siguiente hora

conectándolo y jugando a Skyrim.

Nick dijo que tenía cosas que hacer, así que se fue, diciendo que

volvería de nuevo. Encantador.

Fui a desempacar el resto de mis cosas y mandarle mensajes de

texto a Coop.

El resto de la tarde lo pasé poniendo todo en cajones, haciendo mi

cama y calculando donde encajaba todo. Me hubiera gustado haberme

mudado fuera del campus, pero tenía una beca que era específicamente

para la vivienda en el campus, así que estaba atascada. Con Kurt, al

parecer. Se quedó fuera con Tina y Jeff, lo que fue genial. Seguí

empujando sus cosas fuera de mi camino, irritado, pero al mismo tiempo

curioso por saber qué más había en el baúl.

Tal vez era un cuerpo.

Jeff tocó la puerta y me preguntó si quería ir a la tienda con el

para conseguir algunas provisiones. Me moría de ganas de salir del

pequeño espacio, así que cogí mis llaves y obtuve algo de dinero de todo

el mundo e hice una lista.

—¿Necesitas alguna ayuda? —dijo el .

—¿Luzco como si la necesitara?

—En realidad no, pero pensé que sería un imbécil si no lo

preguntaba.

—Eres un imbécil de todos modos.

Asintió y volvió al juego. Probablemente estaba listo para otro golpe

pronto.


Regresé cargada de bolsas y encontré el apartamento en caos.

—Oye, vamos a Scandals, ¿Quieres venir? —Tina se deslizaba

largos pendientes de plata en sus orejas y se había cambiado a un

vaquero ajustado y un top brillante plata.

—No puedo. No tengo 21 —dije, señalándome a mí mismo.

Scandals era el nombre del club que se encontraba a unas cuadras del

campus. Era un bar gay.

Se mantenía cerrado debido a los niños menores de edad para entrar,

A veces no dejaban pasar a cualquiera.

Tenía un nuevo dueño, no creía que este duraría más tiempo que el anterior.

—Mierda. Lo olvidé. Lo siento.

Un secador de pelo sonaba en el baño. Oh, esto debe ser serio si

Jeff se arreglaba su cabello.

—¿Dónde está Kurt? —Odiaba decir su nombre en voz alta.

—¿Kurt? No lo sé. Su primo volvió, y se fueron a alguna parte. Dijo

que estaría de vuelta antes de irnos. —Hizo una mueca cuando empujó a

uno de los pendientes en su oreja

—Él tampoco tiene 21.

—Ya sabes, probablemente tiene una identificación falsa. —Sí,

probablemente la tenía—. Tal vez podamos colarte.

—No, está bien. Pasaré el rato aquí. Quizá llame a Coop o Sam

y ver si quiere venir alguno de los dos.

Sam era un amigo de mis clases de Estudios de la Mujer que nos

volvimos muy cercanos el año pasado y el único que realmente era mejor

amigo. Vivía con su novia, Mercedes, en un apartamento fuera del campus, pero las

amigas de ella siempre pasaban el tiempo allí, así que el siempre estaba

desesperado por pasar tiempo de chicos.

En ese momento se abrió la puerta Kurt y Nick entraron, con

otros dos chicos caminando detrás.

—Hola —dijo, asintiendo hacia mí—. Ellos son Elliot y Rachel . Conocen a Nick

Chicos, esta es Tina, y el es Blaine.

—Hola —dije, saludando con la mano.

Tina dijo hola.

Rachel era una chica muy bajita casi de mi misma estatura, y

cabello y ojos oscuros. Se notaba que esa chica era muy

controladora y competitiva. Elliot sin embargo

era de la estatura maso menos equilibrada a la de Kurt,

estaba peinado para arriba igual que él y también tenía los ojos claros.

El resaltaba mas ya que tenia maquillado los ojos.

Ambos nos echaron un vistazo a mí y a

Tina. Nunca había sido observado tanto en mi vida.

—Entonces, ¿vienes con nosotros, Blainey? —Me miraba con una sonrisa.

Me crucé de brazos. —Algunos de nosotros no estamos para infringir

la ley.

—Lo estás ahora —dijo, sosteniendo algo delante de mí. Era una

identificación falsa, completa con una foto de una chico que casi podría

ser yo, y una fecha de nacimiento que no era la mía, pero al menos tenía

21 años.

—¿De dónde diablos sacaste esto?

Compartió una mirada con los chicos. —Tengo mis fuentes. Ve,

prepárate. No vas a usar eso.

—¿Qué está mal con esto? —Nunca iría en mi

vestimenta habitual, pero quería hacerlo enojar.

—Me gustaría follarte sin importar lo que estés usando, pero es

posible que desees arreglarte un poco así todo el mundo te deseará —dijo.

—Vete a la mierda —dije, arrojándole la identificación en la cara y

yendo a mi habitación. Escuché a los chicos burlarse de Kurt cuando

cerré la puerta.

—En media hora salimos Blainey— Me grito.

Revolví mi armario, encontrándome con un par de pantalones,

una remera negra y un par de zapatillas.

Empece a peinar con gel mi cabello me mire al espejo

Y cuando estuvo listo me agrege un lindo corbatín rojo.

Caminé dentro de una nube de

mi perfume favorito y estaba listo.

—¿Mejor? —dije, apoyándome contra la pared.

—Follable. Vámonos.

Jeff y Tina ya charlaban con los otros chicos como si se hubieran

conocido desde siempre.

No iba a admitir que tenía miedo de ser atrapado. Estaba nervioso,

claro, pero era más que eso. Pero no había manera de que fuera a permitir que Hummel me llamara

cobarde. Así que me metí la identificación falsa en el bolsillo del pantalón,

agarré un poco de dinero y seguí a todo el mundo afuera.

La noche era agradable, el verano no había aflojado su control en

La ciudad todavía. Por suerte, el club estaba a pocos tropezones de distancia

del campus.

—No tendrás que comprar ninguna bebida esta noche —dijo Kurt,

girando y cambiando hacia atrás mientras al mismo tiempo me miraba de reojo.

—¿Y por qué es eso?

Negó con la cabeza. —¿Realmente no lo ves? Elliot, hombre ¿te

follarías a Blaine?

—Diablos, sí —dijo Elliot, dándome un pulgar hacia arriba—. Quiero

decir, si tú quieres.

—¿Rach tu te acostarías con el?

—Sí, claro. —También Rachel concordaba con que lo haría.

—Lo ves Blaine, eres caliente —dijo mirándome de arriba abajo.

—¿Eso es en todo lo que piensan? ¿Sexo?

—¿Qué más hay para pensar? Todo el mundo piensa en eso.

Estamos programados para pensar en ello. Incluso tú, Blainey. —Dejó de

caminar y casi tropecé con él. Agarró mis brazos para estabilizarme.

—Déjame.

—Está en ti, Blaine. Me iré en cinco segundos. Simplemente pruébame

que me amas o que me odias.

—El amor y el odio son completamente diferentes.

—En realidad no. Son las dos caras de una misma moneda. Un tirón y

puedes estar al otro lado antes de que te des cuenta. Me quedaré con

cualquiera de ellos viniendo de ti.

—Te odio en este momento. ¿Qué tengo que hacer para

demostrártelo?

Tocó el moretón en su rostro que no podía ver en la oscuridad. —

Estoy seguro que se te ocurrirá algo. —Se dio la vuelta y saltó sobre la

espalda de Elliot, estuvo a punto de derribarlo.

Los chicos actuaban como si ya estuvieran borrachos, empujándose

y riendo y siendo demasiados ruidosos. Me pegué a Jeff y Tina,

porque tenían experiencias anteriores en clubes. Yo no lo tenía.

Cuanto más cerca del club nos encontrábamos, más nervios tenía.

El edificio tenía ventanas. Varias personas

fumaban alrededor del club y un par de chicas con ropa que difícilmente

se calificaba como ropa tropezaron fuera, riéndose y agarrándose una de

la otra.

Me froté mis brazos, aunque no tenía frío. Hicimos una línea y Kurt

se puso delante de mí. El gorila parecía como si estuviera probablemente

en el equipo de fútbol y saludó a Nick como si fueran amigos que no se

veían hace mucho tiempo. Saludó rápidamente a los otros chicos

y les dio a las chicas una rápida comprobación a las identificaciones.

—Jay, hombre ¿cómo estás? Hace mucho que no te veo. Esta es mi

nuevo amigo, Blaine.

—¿Otra amigo, Kurtie? Tienes más amigos que yo calcetines. Gusto en

conocerte. Ten cuidado —dijo, riendo y saludándonos con la mano antes

de que yo pudiera decir: "Encantado en conocerte, también"

El club estaba oscuro, ruidoso y caluroso, justo como pensé que sería.

El techo era bajo, había muchas mesas y demasiadas personas. Las luces

parpadeaban, casi cegándome

—Déjame comprarte un trago —dijo Kurt en mi oído.

Tenía que gritar porque la música estaba muy fuerte. No podía ver al

DJ por ningún lado. Mis ojos buscaron y finalmente encontraron a Jeff,

Elliot y a los chicos en una mesa del rincón. Todos tenían bebidas.

—Vamos. Déjame invitarte un trago.

—Como quieras —le dije y fui a pararme al lado de Jeff.

—Lo hiciste —dijo, ahuecando su mano sobre su boca para que

pudiera oírlo.
—Sí, él ni siquiera la miró —dije, encogiéndome de hombros. No es

de extrañar que este lugar siempre se fundiera.

—Afortunado —gritó, bebiendo de su copa.
Kurt regresó momentos después, guiando con sus hombros su

camino entre la muchedumbre. Tenía esta increíble forma de caminar,

como si tuviera todo el tiempo en el mundo.

—Luces como una clase de chico del ron con coca-cola —dijo, y me

entregó un vaso. Había una rodaja de limón en la parte superior del vaso

que metí dentro y lo revolví antes de tomar un sorbo. Kurt tenía una
Coors Lite*. Típico.

Tomé un sorbo de mi bebida con cautela. Definitivamente no

confiaba en él.

—No lo drogué, lo juro. No necesito drogas para meterte en mi cama

—gritó en mi oído. Su mano rozó mi brazo desnudo, y tomó todo en mí no

tirarle mi bebida en su cara.

—Adelante, tíramelo. Sabes que quieres hacerlo —dijo.

Cuerpos interrumpían en la pista de baile, girando y chocando entre

sí. Algunos tenían mejores movimientos que otros. Algunos prácticamente

tenían relaciones sexuales.

En su lugar, tomé un sorbo. La coca-cola burbujeó en mi lengua y el

ron lo persiguió, el sabor oscuro, fuerte y cálido. Se estaba volviendo

locamente delicioso. ¿Cómo supo Kurt que me gustaría?

—¿Está bueno? Pedí que usaran el ron especiado. Pensé que te

gustaría un poco de sabor. —Oh, muérdeme.

Tina y Jeff engullían sus bebidas y conversaban con los chicos,

que miraban la pista de baile. Elliot captó la mirada de Kurt.

—Amigo, estos chicos son aficionados. ¿Quieres mostrarles cómo se

hace?
—Estoy dentro. ¿Rachel?

—Estoy dentro como Donkey Kong —dijo Rach, y todos se dirigieron

hacia la pista llena de gente.

—¿Qué están tramando? —dijo Jeff.

—No tengo idea —dije.

Elliot se dirigió hacia el fondo de la pista, donde finalmente noté al

DJ. Intercambiaron una palabra y la canción cambió a Party Rock Anthem

de LMFAO. Querido Dios, ¿qué nos espera?

Elliot y Kurt despojaron un espacio y tan pronto como la canción

comenzó, empezaron a bailar. No sólo bailaban, hacían estallar la pista.

Rachel se unió y lo sacudieron.

El espacio alrededor de ellos se hizo más grande y la gente empezó

a aplaudir. Kurt y Rachel tenía esta rutina calculada que sincronizaron

perfectamente, completa con el gusano, y todos esos giros y movimientos

que sólo había visto en videos musicales. Elliot hacía la caminata lunar en

frente de ellos y esos giros suaves sobre sus talones y dedos de los pies.

Para un hombre blanco, Kurt se podía mover. Como, moverse

realmente. Si no lo detestara con todas las fibras de mi ser, diría que es

sexy. No había nada como un chico que pueda bailar, en mi opinión.

Hizo un giro y se detuvo, mirando directamente hacia mí. No podría

decir bajo el parpadeo de luces, pero juro que me guiñó un ojo. Idiota.

El club estaba enloqueciendo. Todo el mundo aplaudía e incitaba.

Entonces, Elliot agarró el pie de Kurt y le hizo hacer una voltereta hacia

atrás. El club estalló en aplausos y gritos. Terminaron la canción y todo el

mundo aplaudió. Todos ellos chocaron los cinco e hicieron su camino de

regreso a nuestra mesa, consiguiendo palmadas en sus espaldas durante

todo el trayecto.

—¡Eso. Estuvo. Increíble! —dijo Tina mientras los chicos agarraban

sus bebidas y tomaban un trago. Todos estaban un poco sin aliento y

tenían un brillo de sudor en su frente.

—¿Qué te pareció? —me preguntó Kurt.

—Yo —le dije, encogiéndome de hombros—. He visto mejores. —

Tomé un sorbo de mi bebida saboreando el rico sabor.

Él simplemente sonrió y levantó su cerveza a sus labios. —Claro que lo

has hecho, angel.

¿Ahora me llamaba Angel? Lo ignoré y terminé mi bebida.

—¿Quieres bailar? —me preguntó Tina. El alcohol había

comenzado a hacer su camino a través de mi sistema, haciendo arder mis

mejillas y mi cabeza confusa.

—Claro, ¿por qué no? —dije, aunque estaba un poco desconfiado

sobre lanzarme al caos de cuerpos extraños.

Tina agarró mi mano en una de las suyas y a Jeff en la otra y nos

dirigimos hacia el espacio lleno de gente. Tuve que decirme a mí mismo un

par de veces que estaba bien, que nadie iba a por mí, y que iba a pasar

un buen rato. El alcohol también ayudó. Normalmente no me metería en

un pogo lleno de personas, pero a donde fueres…

No tenía muchos talentos, pero el baile era uno de ellos. Dejé que la

música me absorbiera y no me importaba quien me observaba.

Hubo un par de ojos que sabía que estaban sobre mí. Kurt. En un

momento, me volví, girando mis caderas y bajando hacia el suelo y

volviendo lentamente hacia arriba. Podría haber sido mi imaginación pero

tragó saliva y sus ojos se ensancharon un poco. Me gustaría clasificar a la

breve mirada que cruzó por su rostro como aturdida. Toma eso, idiota.

Sonreí y agarré el brazo de Jeff, girando a su alrededor y luego dándole

un golpe de cadera. Bailamos por tres canciones más antes de que

estuviéramos demasiado sudorosos y necesitáramos conseguir un poco de

aire. Me sentí aliviado al salir de la aglomeración de cuerpos. Había tenido

algunos momentos donde el pánico amenazaba con atacarme, pero

había conseguido cerrarle la puerta en la cara y seguir bailando.

Los chicos nos siguieron fuera, probablemente para protegernos de

los borrachos pervertidos. Había leído que el año pasado se registraron al

menos varios episodios de contacto sexual no deseado en el periódico del

campus. Kurt puso su mano en mi espalda, pero la dejé porque era su

mano o la de un chico extraño, y tomaría la mano que conocía por sobre

la que no lo hacía. No es que conocía a Kurt. Cristo, lo acabo de

conocer esta mañana.

Afuera estábamos en una nube de humo, pero el aire se sentía

agradable sobre mi piel caliente.

—He visto mejores —dijo Kurt en mi oído. Su cálido aliento me hizo

cosquillas en el cuello, y moví mi cabello para ocultar mi temblor.

Mi teléfono vibró en mi bolsillo y lo saqué. Mamá. Siempre me envía

mensajes a las horas más extrañas.

¿Cómo estás, hijo? No hemos hablado hoy :( -M
Bien. Todo instalado. Ciudad Drama. Salida con amigos. ¿HMT3? -B
Suena bien. Te quiero, hijo. -M
Besos. -B

—¿Era tu novio? ¿Le preocupaba que estés hasta tarde con

hombres extraños? —dijo Kurt, tratando de leer los mensajes por encima

de mi hombro.
—Nop. —No iba a satisfacer su curiosidad. Miré mi teléfono. Era casi

medianoche, y estaba cansada por levantarme temprano y conducir

desde la casa de mi madre todo el camino hasta Westerville y

desempacar mis cosas. Y tratar con idiotas.

—¿Están listos para irse? Tengo que levantarme temprano para

macro, mañana —dijo Jeff, gesticulando que se disparaba a sí mismo en

la cabeza. Era un estudiante de contabilidad, pero odiaba la economía

con la pasión ardiente de mil soles.

—¿Te toca Baile con el profesor Shuster? —dijo Mase.

—Sí.

—Yo también. Supongo que te veré allí —dijo, estirando los brazos

por encima de su cabeza. Podría haber sido mi imaginación, pero me

pareció ver su sonrisa ante la perspectiva de volver a verlo tan pronto.


Todos caminamos de regreso al coche de Elliot y nos despedimos

de loa chicos. Nick dijo un buenas noches extra para Jeff. Oh,

querido, definitivamente había algo allí.

Cuando regresamos al apartamento me di cuenta de dos cosas.

Uno de ellos, que realmente necesitaba una ducha, y dos, Kurt y yo

íbamos a estar durmiendo en la misma habitación.

Jeff y Tina nos dieron las buenas noches y se arrastraron a su

habitación.

—Bueno, aquí estamos —dijo Kurt.

—Voy a tomar una ducha —le dije y me preparé para el comentario

que sabía que venía.

—Sabes lo que dicen, conserva el agua y dúchate con un amigo.

Pasé junto a él para recoger mi pijama, sin contestar. Me aseguré de

cerrar la puerta y me aseguré de que estuviera cerrada con llave antes de

desnudarme y meterme en la ducha. No lo pondría cerca de él para que

intente y consiga tenerme desnuda. Tipos como el son todos iguales.

Toman lo que quieren y te dejan con nada.


Bueno espero que les allá gustado el cap

No se como responder a sus comentarios,me parece que no los manda

así que les dijo acá:

Moontsee VR: Me encanta que te valla gustando, puede que piense eso beso gracias por leer.

CareceresDany: Espero no tardar. Gracias por leer.

Y a las demas chicas tambien un saludo .. Nos vemos klainers..!