Disclaimer: Esta historia no me pertenece, los personajes de Twilight pertenecen a Stephenie Meyer y la autora de esta historia es Nolebucgrl. Yo solo traduzco.

Disclaimer: This story doesn't belong to me, the Twilight characters belong to Stephenie Meyer and the author of this story is Nolebucgrl. I just translate.


Fill Me with Your Poison

Capítulo 3

Isabella Swan se sentía extraña. Como si todo dentro de ella estuviera firmemente enlazado, listo para florecer. Ella quería saltar y correr y dejar fluir todo el poder que sentía, pero en ese momento todo lo que pudo hacer fue mirar la cara del vampiro que la hizo así.

¿Cómo puede ser más hermoso ahora de lo que era antes? Se preguntó, ya que no parecía posible.

Edward sonrió a sus pensamientos y se inclinó hacia ella, sus labios rosados besando los de ella. Ella sintió la carga de ese beso todo el camino hasta sus pies y un suave gruñido salió desde de su garganta, sorprendiéndola y haciendo que se alejará de él. Él la agarro y la sostuvo antes de que escapara.

–Mi Bella, no te asustes. –Ella se congeló al sonido de su voz agradable. –Te gustó cuando gruñí antes, ¿no es así? –Bella no tardó no siquiera un segundo en recordar lo que el gruñido de Edward le había causado mientras hacían el amor. Pensar en ello hizo que lo deseara de nuevo y los dedos de Edward se presionaron contra sus hombros. –Pronto, mi amor. Primero tienes que vestirte para poder alimentarte.

Ante esas palabras, Bella gruñó de nuevo, sintiendo el ardor en su garganta. El resto del ardor, el horrible calor que había sentido por largo tiempo, había disminuido, dejando solo un ardor en su cuello como recordatorio de lo que le había pasado.

– ¿Comida? –ella pregunto, aclarándose la garganta.

–Sí, sé que tienes hambre, mi amor. –Bella sonrió a esa palabra y recibió otra, embriagadora sonrisa en respuesta, una tan brillante, tan hermosa que ella no sabía si sobreviviría viéndola.

–Amor. –Bella se acercó y tocó la mejilla de Edward; un agradable sentimiento se apodero de ella al sentir lo correcto que se sentía el sostenerlo.

Él volteo su cabeza y besó su palma, enviando calor a través de su mano, a través de su mano, a través de ella. No el calor doloroso que sintió recién, pero un calor abrasador que la hizo querer tirar a Edward a la cama y tomarlo. Él gruño ante ese pensamiento, esa imagen, llenando tanto la mente de ella como la de él.

–Pronto, cariño. Necesitas vestirte para que mis hermanos puedan traerte tu comida. –Ellos lo habían escuchado y ya tenían lista la primera comida de Bella. Aunque odiara alejarse de su preciosa, desnuda chica, Edward se obligó a ir a su armario y traerle una camiseta. Quedaría muy grande en ella, pero le cubriría todo y sabía que el atuendo quedaría arruinado con su primera comida. Le ayudo a colocarse la camiseta sobre su cabeza y peinar el cabello cuando su cabeza pasó por el agujero de esta.

Bella lamió sus labios, su garganta estaba seca y le ardía tanto que era casi doloroso hablar. –Quiero…– se detuvo porque era difícil enfocarse en lo que realmente quería. Quería saciar su sed. Quería sentir a Edward dentro de ella. Quería correr a través de los bosques, nadar en el océano, saltar desde un avión; se sentía invencible e increíble.

Edward rio al torbellino de pensamientos en su mente. Conocía el sentimiento, por supuesto, pero la manera en que su frente se arrugaba por la frustración al no ser capaz de elegir cual era la más importante en su mente era adorable para él.

– ¿Qué quieres, hermosa?

Otro suave gruñido se escapó de los labios de ella y Edward tuvo que recordarse que alimentarla era lo la primera prioridad, sin importar sus deseos. La chica usando nada más que su camiseta, sentada en su cama, su mente llena de imágenes de ellos dos en muchas posiciones sexuales muy inventivas era suficiente para volverlo loco.

–Todo, –finalmente dijo, sonando bastante molesta. Edward la atrajo a sus brazos, besando su frente por esa respuesta, que para él, era perfecta.

–Deberías tenerlo todo, Bella, –prometió, acariciando ligeramente su espalda. –Primero déjame alimentarte, y luego te daré todo lo que quieras.

Eso pareció satisfacer a su chica, puesto que se alejó un poco y ya no había irritación en su cara o en sus pensamientos. –Bueno, estoy lista, –dijo.

–Adelante, –Edward ordenó, no mucho después de que las palabras dejaron su boca cuando la puerta se abrió y sus hermanos se pararon ahí, con unas grandes sonrisas en sus caras. Bella comenzó a sonreír de vuelta cuando un aroma llego a su nariz e inmediatamente se paró y a corrió hacia la puerta. Edward la atrapo por detrás al mismo tiempo que el vampiro más grande impedía sus avances por adelante. Ella dejo salir un feroz gruñido mientras los brazos de Edward la tomaban de la cintura.

–Lo sé, amor, sé que huele irresistible. Pero debes detenerte, solo por un momento. Será tuyo pronto, lo prometo.

Bella se calmó un poco con su toque, con sus palabras que eran como caricias en su oído. –Quiero, –gruñó, aun empujando al grande, aunque su resistencia no era tan fuerte como hace unos momentos.

–Sé que lo quieres y es tuyo, nena. Todo tuyo. Pero necesitas que te muestre lo que tienes que hacer. Recuerda que es una persona. Justo como tú lo eras unos días atrás. No quieres lastimar a la persona, ¿cierto?

Bella estaba confundida. Ella no quería lastimar a nadie, pero quería probar lo que fuera olía tan delicioso para ella. Ella haría lo que sea por tenerlo. Lo que sea.

La mente de Edward se llenó con más imágenes de lo que ella haría por su comida y maldijo el tener que lidiar con la realidad en vez de estar con su compañera.

– ¿Confiarás en mí, mi Bella? ¿Me dejarías mostrarte como comer sin lastimar a tu presa? El hombre en el corredor está enfermo. Está muriendo y está listo para irse. Ha tenido tanto dolor para una vida estos últimos meses. ¿Quieres causarle más?

Ella solo quería una probada. Sacudió su cabeza y trato de enfocarse en la hipnótica voz de Edward en su oído. –Él quiere se tu primera comida, amor. Quiere sentir tus preciosos labios n su cuello, para dejar su sangre en tu boca, para darte su vida. Es el último regalo. Quieres apreciarlo y respetarlo, ¿cierto?

Ella lo quería. Ella haría lo que él pidiera con tal de obtener todo lo que él describió. – Si.

Edward asintió a sus hermanos y ellos se movieron, Emmett tomando su brazo izquierdo y Jasper tomando el derecho. Ella comenzó a luchar, pero Edward se movió frente a ella, sosteniendo su bella cara en sus manos. –Emmett y Jasper te sostendrán mientras yo te muestro que hacer, ¿bueno? – Bella disminuyó su lucha, pero mantuvo sus ojos en Edward, pidiéndole silenciosamente que terminará de una vez con ello.

–Es mejor, que las primeras veces, si yo muerdo por ti. Pon atención en lo que hago porque no pasará mucho antes para que estés lista en hacerlo tú misma.

Sus ojos se mantuvieron en Edward mientras la liberaba y se paraba en la puerta que daba al pasillo. Felix ayudo al anciano para que diera un paso adelante y Edward gentilmente tomo su brazo. Le dio una rápida mirada a los pensamientos del hombre y encontró que no estaba asustado. La palabra "finalmente" seguí haciendo eco en su mente. Eso era algo con lo que Edward podía relacionarse fuertemente.

–Gracias por honrarnos con tu regalo, –Edward le dijo suavemente. Lo más importante al revelar se a los humanos, en la mente de Edward, era que ellos podían realmente ayudar a aquellas personas que no tenían esperanza de un futuro o de nada, pero solo sentían dolor para pasar al otro lado. Él no esperaba darle tanta importancia a ello cuando se hizo a la idea, pero la primera vez que tomó la vida de un humano enfermo, la manera en que la mujer le agradeció justo antes de morir se quedó con él y siempre lo considero un regalo, justo como le dijo a Bella que lo hiciera.

–Gracias, –el hombre susurró tan suavemente que fue casi difícil para Edward el escucharlo. Ayudó al hombre sucumbido por el cáncer a entrar en la habitación y escucho la lucha de Bella comenzar otra vez.

–Su nombre es John, –le dijo a Bella, ignorando sus gruñidos. –Tiene setenta y siete años y está pasando por un mucho dolor. Él quiere ver a su esposa, Mindy. La extraña.

El hombre, John, jadeó suavemente a la vez que Bella se detenía. – ¿Cómo?

Edward tocó su hombro gentilmente. –Solo lo sé. Estarás con ella pronto. No puedo imaginar vivir tanto tiempo sin el amor de mi vida. –Edward apuntó hacia el hermoso vampiro en el agarre de sus hermanos. –Recién la encontré y afortunadamente ha elegido esta vida conmigo.

John posó sus ojos llenos de dolor en Bella. –Eres afortunado. Si hubiera tenido a Mindy… –se detuvo cuando una terrible voz sacudió su delgado cuerpo. Edward palmeo su espalda y observo mientras Bella pestañeaba y parecía enfocarse en el hombre en vez de su aroma.

–Siempre, –terminó, jadeando por aire. –Lo hubiera amado.

Tan triste. Edward casi sonrió cuando el pensamiento de Bella le llego. El hecho de que pudiera enfocarse en la historia en vez de la sangre decía mucho sobre su habilidad para controlarse. Había esperado tocar su humanidad, dentro de ese buen corazón que él ya sabía que tenía, y con unas pocas palabras sobre su esposa, John lo había hecho.

–Ahora puedes estar con ella de nuevo, – Edward le dijo a John, tomando posición detrás de él, teniendo sus ojos en su compañera, quien se paró alerta, pero sin moverse hacia delante.

– ¿Ahora, por favor? –John preguntó. Edward asintió a sus hermanos y ellos apretaron su agarre en Bella mientras él se dirigía al cuello de John.

–No tienes que esperar más tiempo. –Mordió ligeramente la piel y sintió el primer sabor de sangre caliente antes de alejarse. Los ojos de Bella rodaron hacia atrás de su cabeza y dejo salir un feroz rugido cuando el aroma de sangre lleno el aire. Emmett y Jasper la llevaron hacia delante y su rugido se convirtió casi en un llanto.

–Gentil, mi amor, –Edward le recordó mientras estaba a centímetros de la sangre deliciosa. Los ojos de John estaban cerrados y rezaba porque todo terminará rápido.

–Emmett y Jasper te sostendrán. Solo pon tus labios donde estuvieron los míos y bebe. –Sus hermanos apretaron su agarre mientras la boca de Bella finalmente alcanzaron el cuello de John. El gemido que dejo salir a la primera probada fue directo a su pene, pero Edward se enfocó en su chica y en el humano cuyo latido estaba disminuyendo rápidamente.

Observar a su compañera beber era una experiencia increíblemente excitante. Una gran parte de él resentía el hecho de que sus hermanos tuvieran que estar ahí. En un tiempo diferente, en un lugar diferente, ella podría tomar a cualquier humano no sospechoso sin delicadeza y luego ambos se hubieran tomado sin ojos curiosos que los vieran acoplarse. Sin embargo, esa no era una opción ahora, pero observarla seguía siendo hermoso; la manera en que sus ojos se cerraban, como sus músculos se tensaban por la necesidad de apretar y vaciar. Los sonidos que hacía cuando su hambre era saciada estaban imitando a los que hacía cuando ellos hicieron el amor. Edward no quería nada más que tomarla en el instante en el que terminara de comer, pero la realidad no dejaría ese lujo.

Por su parte, Bella estaba completamente enfocada en el sabor y la sensación de la sangre yendo por su garganta, disminuyendo el ardor que la había atacado desde que había despertado. Ella estaba completamente segura de que nada había sido tan bueno cuando era humana. Ni la carne, ni el helado y ni siquiera el chocolate se podían comparar. El calor del cálido, grueso liquido era adictivo. Ella lo quería más que a todo en el mundo, incluso más de lo que quería a su Edward.

Él sonrió cuando tuvo ese errante pensamiento, pero no se ofendió. Un día en el no tan distante futuro, ese no sería el caso. El deseo de sangre siempre estaría ahí, pero disminuiría y ella estaría pensando en él completamente como él en ella. Ya lo había sorprendido con su de él en vez de su hambre. Una vez que el hambre pasara… bueno, tristemente tendrían que lidiar con el pequeño problema de su padre jefe de policía antes de poder lidiar con la otra hambre. Era lo más injusto. Edward ya resentía al hombre y ni siquiera habían hablado aun. De alguna manera, sin embargo, lidiarían con el drama familiar y estarían maravillosamente solos de nuevo. No podía esperar.

Lo está haciendo realmente bien. Edward miro a Jasper y asintió. Está peleando menos ahora que cuando recién lo olio, lo que es increíble.

Lo era, de hecho. Usualmente el primer bocado de sangre enviaba a un vampiro en un frenesí, pero su Bella estaba demostrando un gran control. Él sospechaba que lo que sabía de John la estaba controlando, evitando que peleara y causarle más dolor.

Todos los vampiros de la habitación escucharon el momento en que la vida de John termino. Dejo salir un suspiro y su latido se detuvo con un último sonido. Edward asintió y sus hermanos libraron su agarre de Bella. Ella sostuvo el cuerpo de John antes de que pudiera caer al suelo y lo mantuvo mientras tomaba el último sorbo de sangre que quedaba. Su agarre en él era lo suficientemente suave como para no causarle dolor si estuviera vivo. Edward sintió tanto orgullo por su pareja, en la humanidad que aún quedaba en ella sin importar su cambio al vampirismo.

– ¡Impresionante, hermanita! –Emmett exclamó.

Bella terminó con el cuerpo y miró alrededor, confundida. Edward tomó a John de ella y un momento después Felix reapareció y se llevó al cuerpo de la habitación. Bella dejo salir un pequeño llanto y enterró su cara en el pecho de Edward. Él la sostuvo y le besó la frente.

–Está bien, amor. Le diste lo que quería. Lo hiciste muy bien. No puedo estar más orgulloso.

– ¿En serio? –ella murmuró, sosteniéndolo fuertemente, pero no tanto como para causar dolor.

–Sí. ¿Sabes cuán difícil es para un neófito demostrar ese tipo de control? Mis hermanos apenas tuvieron que retenerte.

Ella levantó su cara para mirarlo. –Por un momento, no me importó que él fuera una persona. Solo quería probarlo.

Edward acarició suavemente sus pómulos. –Eso es completamente normal, cariño. Pero no dejaste que eso se interpusiera una vez que lo probaste.

–Recordé su nombre y el de su esposa, –susurró.

–Y eso te hace extraordinaria, –le dijo antes de besarla suavemente. Ella suspiró y presionó su cuerpo al de él. Edward comenzó a dirigirla de espaldas hacia la cama.

– ¡Eso eres! –El grito de Emmett rompió el hechizo en el que habían caído cuando sus labios se tocaron de nuevo. Edward lo miró enojado, pero Emmett solo se encogió de hombros.

Tienes visita, ¿recuerdas? Y no vino solo.

Edward maldecía a Charlie Swan y a quienquiera que hubiera traído con él. ¿Pensaba que podía arrestarlo? A Edward le gustaría verlo intentándolo. Aun así, tenían que lidiar con ello.

–Bella, estos son mis hermanos. El grande y ruidoso es Emmett, y el con cabello de espantapájaros es Jasper.

– ¡Yo le di ese nombre! –Emmett dio un paso adelante y tomó a Bella en un abrazo. –Es bueno conocerte al fin. Edward no nos dejaba entrar mientras estabas cambiando.

Bella se sentía como si hubiera chocado con un yunque, pero lo abrazó de vuelta. –Bueno, me alegro de conocerte.

–Ya nos conocemos, pero es maravilloso verte desde el otro lado, –Jasper le dijo con una sonrisa.

–Me perdí de todo lo bueno mientras estaba, bueno, recibiendo de lo bueno, –Emmett dijo con una sonrisa. –A propósito, tus amigas dicen hola.

–Mis amigas… –Bella sacudió su cabeza. –De alguna manera apuesto a que tenían más que decir que un hola.

–Bueno, sí, pero con tu papá en la escena… –Emmett se detuvo ante la mirada atronadora de Edward. –Ups. ¿Ves la hora? Tenemos que irnos.

Antes de que ella pudiera pestañear, Emmett estaba fuera de la habitación. Jasper lo siguió a un paso más calmado. –Perdona al tonto. Su boca se mueve más rápido que su cerebro, lo que para un vampiro es una hazaña muy peculiar.

Bella no podía siquiera enfocarse en las disculpas mientras la palabra "Papá" hacía eco en su cabeza. Edward la recogió y se sentó en la cama con ella en sus piernas.

–Estará bien, bebé. Lo afrontaremos, juntos. Podemos hacer todo, juntos. Mira lo que hiciste recién. Lidiar con un padre enojado será un pedazo de pastel después de lo que pasaste.

Ella se sostuvo en Edward, respirando su cálido, almizclado aroma, tratando de calmarse. Su padre estaba aquí y ella acababa de matar a un hombre. Él la odiaría y quizás la arrestaría, llevándosela lejos de Edward.

–Él no puede llevarte, cariño. No lo dejaré. Y no has hecho nada malo. John firmó un contrato también. Prometo que nada va a pasarte.

Ella había pensado que tendría algún tiempo antes de que su padre se enterara. Por qué lo había pensado, ella no lo sabía. Entre las bocas grandes de Jess y Lauren, y el revoloteo prepotente de su padre, no había manera de que su ausencia por varios días no fuera notada. ¿Por qué no lo había llamado primero, inventando alguna mentira sobre ir de campamento y estar sin señal en su teléfono por una semana?

Edward besó su sien y ella suspiró. Oh sí, ese era el porqué. Porque Edward se había llevado todo sentido común fuera de su cabeza y todo lo que le importaba era su necesidad por estar con él. Aun ahora, cuando su padre estaba fuera acechando en algún lugar listo para llevársela lejos de Edward, ella solo lo deseaba a él y solo a él.

–Esto será horrible.

Edward se movió de manera que pudiera ver sus hermosos ojos rojos. –Tal vez, pero no hay nada que él pueda hacer para separarnos, Bella. Eres mía ahora y él tendrá que aceptarlo. No dejaré que te lastime. –Y si lo intenta, lo mataré, padre o no.

Ella escuchó la promesa e incluso la amenaza en esas palabras y ambas la confortaron. ¿Él está aquí ahora?

–Sí. Emmett y Jasper lo tienen esperando en mi oficina.

Bella asintió y se paró, sosteniendo una mano hacia Edward que la tomó de inmediato. –Bueno, será mejor que lo enfrentemos, ¿no? Hacer todo lo difícil de una vez.

Edward estaba asombrado con ella. Su compañera era la mujer más fuerte que había visto. –Eres increíble. –La sostuvo cerca y la besó duro, un beso que la hubiera dejado sin aliento si hubiera sido humana.

– ¿Por qué fue eso? –preguntó, sonriéndole.

–Estoy asombrado en cuan bien te estas adaptando a esta nueva vida, cuan dispuesta estas a enfrentar lo difícil rápidamente, más rápido de lo esperado. –Dado que ya estaba llena, sería capaz de enfrentar a su padre físicamente, pero no estaba seguro si mentalmente. Ahora lo estaba.

Bella pasó un dedo por su mandíbula. –Me hiciste una promesa antes de cambiarme, Edward Cullen. ¿La recuerdas?

Él recordaba todo lo que le había dicho, pero no estaba seguro de cuál de sus muchas promesas se estaba refiriendo. – ¿Cuál de todas?

Eso la hizo reír. –Prometiste que cuando despertara, me alimentarias, lo que ya has hecho. –Edward asintió y su sonrisa se volvió salvaje cuando recordó el resto. –Y prometiste que me harías el amor de nuevo. Quiero eso, mucho.

–Quiero eso más de lo que podrías saber. –Los pensamientos de ella sobre el tema se entrelazaban con los de él, dejándolo con un lío caliente. Lo que le recordó. –Hay algo que necesito contarte.

Bella arqueó una ceja. – ¿Más a lo difícil?

Él se encogió de hombros, inseguro de cómo ella iba a reaccionar. –No lo sé. Espero que no te moleste, pero podría.

–Edward, ¿qué es? –Su tono demostraba impaciencia y él quería reír. Ella solo quería terminar con ello y luego estar con él, lo que él amaba.

–Puedo leer mentes. –Ante su mirada, Edward trató de sonreír. –Solo pensé que deberías saberlo antes de encontrarnos con tu padre, por si reaccionó ante algo que no puedas oír… –se detuvo cuando ella aun no decía nada. – ¿Bella?

– ¿Es por eso que siempre sabes que decir para hacerme sentir mejor? ¿Puedes oír lo que estoy pensando?

Edward se encogió de hombros de nuevo. –Sí y no. Tengo un instinto contigo, sin tus pensamientos, eso es porque somos compañeros. Solo sé lo que necesitas. Pero a la vez, sí, puedo oírlos.

–Así que cuando recién nos conocimos y yo estaba pensando… maldición. –Ella escondió su cara en sus manos y Edward las alejó.

–Por favor no te escondas de mí. He amado todos los pensamientos que has tenido de mí, de nosotros. Han estado en perfecta sincronía con los míos. Bella, por favor no te enfades.

–Deberías habérmelo dicho.

–Lo sé, pero para ser justos, solo habíamos tenido pocos tiempos juntos y no quería asustarte. Hubieras estado tan avergonzada si te lo hubiera dicho cuando eras humana.

Bella sacudió su cabeza. – ¿Y no lo estoy ahora? –Levantó una mano cuando él la alcanzo. –No estoy enojada. Creo que entiendo porque lo hiciste, pero justo ahora debemos enfrentar el gran problema de mi padre. Hablaremos de esto de leer las mentes cuando tengamos tiempo. ¿Puedes apagarlo cuando se trata de mí?

Edward se rio ante su cara fruncida. –Aun si pudiera, tus pensamientos son los únicos que quiero escuchar.

–Lo apuesto. –Ella suspiró cuando él se inclinó a besarla y ella se derritió en él. –Apestas.

–Puedo. –Él chupó un lugar justo detrás de la oreja que hizo que sus ojos se cerraran. –Piensa en las ventajas, Bella. Solo tienes que pensar en lo que quieres que te haga y yo lo haré, sin preguntas.

–Hmm, –ella murmuró mientras los labios de él iban por su cuello. –Supongo que hay algunas ventajas.

–Seré feliz de mostrarte todas ellas después.

–Haré que lo cumplas. –Ella lo besó de nuevo. –Vamos a ver a mi papá.

Esa era la primera vez que alguien le decía eso a Edward y lo pusieron nervioso, un sentimiento que no muchas veces tenía, hasta que Bella llegó. –Hagámoslo. –Dios lo ayude.


N.T: Lamento mucho la demora, la universidad me tenía absorbida dejándome sin tiempo para nada, pero ¡he vuelto! Seguiré con las actualizaciones cada Domingo ;) Este es un regalo por no actualizar en dos semanas, nos encontramos con un capítulo con Emmett y su gran boca, Jasper y su encanto, y Edward con su romanticismo caliente. ¿Quién no querría pensar algo y que él te lo cumpla sin preguntas? Por favor pónganme en la lista. ¿Quién estará acompañando a Charlie? Hagan sus apuestas.

Muéstrenme un poco de amor,

Suzie.