Disclaimer: Esta historia no me pertenece, los personajes de Twilight pertenecen a Stephenie Meyer y la autora de esta historia es Nolebucgrl. Yo solo traduzco.

Disclaimer: This story doesn't belong to me, the Twilight characters belong to Stephenie Meyer and the author of this story is Nolebucgrl. I just translate.

Fill Me with Your Poison

Capítulo 4

Bella Swan se estudió a sí misma en el espejo. Lo que antes había sido tan familiar como respirar ya no lo era, pero entonces, ella ya no tenía que respirar nunca más tampoco. Ella estaba usando su propia camiseta ahora –su camiseta gris favorita del Departamento de Policía de Forks –y un par de jeans azules. Ella esperaba que si lucía como ella misma, su padre no enloquecería. Sin embargo, ella sabía que era una esperanza en vano.

–Luces increíble.

Bella rio y llevó sus ojos lejos de su propia cara, encontrándose con unos ojos rojos que la admiraban sobre su hombro. –Creo que mi línea es, ¿en esta cosa vieja?

Edward besó su mejilla a la vez que deslizaba sus brazos alrededor de ella por detrás. Tomando el ejemplo de Bella, también se vistió con una camiseta y jeans, decidiendo por llevar todo negro. Había pensado en ponerse uno de sus trajes más finos de Armani, pero el padre de su chica era un hombre simple de pueblo pequeño, y él iba a tratar de no intimidarlo… hasta que tuviera que hacerlo.

–Eres increíble en todo, e incluso más increíble con nada del todo… –él se detuvo mientras pasaba sus dedos suavemente sobre su pecho. –Así que creo que debemos apurarnos y terminar con esto, así yo puedo sacarte esta cosa vieja.

Ella no sabía que magia era, pero sus palabras junto con su toque la calmaron. Ella estaba realmente aterrorizada con la reacción de su padre ante su cambio, pero, en realidad, ella sabía que no había nada que él pudiera hacer al respecto. Lo que fue hecho, paso. Y tenía toda la fe de que Edward se haría cargo si las cosas se salían de control. Ella ni siquiera cuestiono su confianza en ese hecho.

–Sí, cariño, mantendré la paz. –Aun si tengo que matar al hombre. Ella se dio vuelta en sus brazos, y él la abrazó gentilmente. –Todo estará bien.

– ¿Realmente puedo verlo? ¿No trataré de comérmelo?

Edward rio y aligero su agarre en ella. – ¿Aun sientes el ardor?

Bella se enfocó y sacudió su cabeza cuando encontró que no tenía hambre.

–Estas y estarás totalmente satisfecha por un par de días o algo así. Luego de que envejezcas un poco, puedes estar una semana sin tener hambre. Pero si comenzaras a sentir hambre, o te sientes estresada y te preocupa perder el control, solo tienes que pensarlo y te llevaré lejos de él, ¿está bien?

Bella asintió lentamente. – No quiero dañar a mi padre.

Él tocó su mejilla suavemente. – No dejaré que lo hagas. – nunca le permitiría hacer algo que le causara daño alguno.

–Tampoco quiero que le hagas daño.

Edward sonrió por la manera en que lo estaba viendo, como si fuera ella la que lee mente de los dos. – Y, ¿qué te hace pensar que lo dañaría?

–Harías cualquier cosa por mí. – Ella lo sabía con cada fibra de su ser, aun sin su asentimiento. – Y si alguien me molestara o dañara, les harías daño también.

Eso era verdad. Edward no tenía ilusiones de que esta junta con su padre fuera a ser todo rayo de sol y rosas, pero quería al menos que su padre fuera civil y aceptará su decisión. Si no lo hacía y le decía algo malo a ella, él estaba preparado para acabarlo. Nada ni nadie le haría daño a su compañera.

–No importa lo que diga o haga, él sigue siendo mi padre y lo quiero. Por favor, no lo mates.

Edward no pudo hacer nada más que darle su palabra. – No lo mataré, aun si te molesta. – Había otras maneras de lidiar con él después de todo.

–Y no harás que nadie más lo mate, – Bella dijo, interrumpiendo el silencioso pensamiento de Edward y parando sus planes alternativos de un golpe.

–¿Por qué pensarías que haría algo así? – preguntó, tratando de parecer inocente.

Ella sonrió. – Eres el jefe por aquí, ¿recuerdas? Tú dices salta y ellos dicen cuán alto. No seré capaz de leerte la mente Edward, pero si te conozco.

Ella lo humilló y lo asombró al mismo tiempo. Nadie nunca había sido capaz de leerlo tan fácilmente, sin esfuerzo, antes. Ni siquiera su creador leedor de mentes, o sea su padre.

–Está bien. No haré que lo maten, pero tampoco me quedaré escuchando que te grite. Si lo intenta, será pateado fuera. – y sería un placer ser él el que lo pateara fuera.

–Los padres gritan, Edward, especialmente cuando están decepcionados de sus hijos ¿No recuerdas como era el tener un padre? No querías matarlo cuando te gritaba, ¿cierto?

Los labios de Edward se curvaron en una sonrisa mortal. – Realmente quiero matar a mi padre, Bella. – Ella saltó por la sorpresa, y él la calmó. – Mi padre vampiro, mi creador. Mi padre real… – Él busco para traer de vuelta los borrosos recuerdos. Recordaba a un hombre de cabello rubio y ojos azules con una sonrisa amable. –No recuerdo que gritara mucho, pero era muy joven cuando fui robado de él. – Él acarició su mejilla. – Nunca lo quise muerto tampoco. Te prometo que no mataré, ni haré que maten a tu padre.

La mente de ella estaba llena de confusión ¿Edward quería matar al vampiro que lo hizo? ¿Quién? ¿Por qué?

–Luego, – Edward le dijo. – Te lo diré todo después. Tenemos que lidiar con tu padre antes de siquiera pensar en el mío, ¿bueno?

Él tenía un punto. Bella trató de concentrarse, aunque su corazón estaba dolido por su pareja, por la pérdida de su familia real y se preguntaba qué le había pasado, cómo se había convertido en el vampiro que es hoy.

–Pronto, –le prometió, besándola suavemente antes de soltarla y entrelazar sus manos. – Vamos a ver a tu padre.

Ella se movió con él silenciosamente por el pasillo, maravillándose por cuán liviana se sentía en sus pies. Sentía que estaba casi deslizándose por una pasarela en movimiento, en vez de estar caminado por su propia cuenta.

–No puedo esperar a sacarte fuera y que experimentes el mundo con tus nuevos ojos. –Se detuvo ante una puerta que daba a su oficina privada. – ¿Estás lista?

–Tanto como puedo estarlo.

Edward apretó su mano y abrió la puerta. Había estado escuchando mientras caminaban por el pasillo y no pudo escuchar muchos pensamientos del humano más que el de preguntarse dónde estaba Bella y qué estaba tomando tanto tiempo. No estaba seguro de lo que esperaba. Quizás, debido a la preocupación de Bella por su reacción, había convertido al hombre en un monstruo que no era. Charlie Swan era un hombre de estatura promedio, de 1,80 metros, y, como su hija, tenía una piel pálida con ojos y cabello marrón, aunque ese era el único parecido. Era el otro hombre que estaba en la habitación el cual captó la atención de Edward y lo tenía preparado para una pelea.

El chico, ese terrible chico de las memorias de Bella estaba en la habitación, dándoles la espalda, pero Edward reconoció el cabello negro flotando sobre sus hombros, la piel tostada y los músculos tensos. El odio lo llenó, y, solo el hecho de que Bella estuviera ahí tomándole la mano lo detuvo de quebrar el cuello del hombre antes que este se diera vuelta y pusiera los ojos sobre ella de nuevo.

–Bella, ¿qué hiciste?

Edward se volvió a enfocar en Charlie Swan, quién se había levantado y estaba mirándola, con la boca abierta.

–No, no. – se sostuvo su pecho y se tambaleo. Emmett se movió para estabilizarlo.

El otro hombre, Jacob, se dio vuelta y los reconoció antes de mirarlos y tomó un paso hacia ellos. – ¡Bella! ¿Cómo pudiste hacerle esto a Charlie, a nosotros?

Un bajo gruñido vino del pecho de Edward a la mención del "nosotros" y Jasper, siendo el buen hermano y soldado que era, se puso entremedio de ellos antes de que su hermano hiciera algo de lo que arrepentiría después, aunque dudaba que se arrepintiera de matarlo.

–Papá… Yo… Yo… tuve que hacerlo. – La parte de ella que aun reconocía la humanidad quería ir donde su padre para confortarlo. La parte de ella que ya no era humana, la mayor parte de ella, la hizo quedarse donde estaba junto a su pareja. Quería tocarlo, siempre, pero también sabía que debía mantenerlo tranquilo. Debería haber sabido que Jacob iba a estar con su padre, por supuesto, vino cuando no podía ser localizada. Debió haberse sentido obligado. Debería haberlo pensado y advertido a Edward o juntarse con él sin Edward.

Ante su pensamiento, su pareja se dio vuelta y la miro.

Ella suspiró y se encogió de hombros. No es como si quisiera estar a solas con él, Edward, solo no quiero que tu lidies con él. Jake no es el hombre más agradable.

Edward sonrió y eso casi la hizo reír.

Sí, no tengo dudas de que tú tampoco lo eres, pero prefiero que esto no se convierta en un baño de sangre, ¿bueno?

Edward solo sacudió su hombro. Iba a dejar que su pareja tomara las riendas, por ahora. Hizo una promesa de no matar a su padre y planeaba mantenerla, pero no hizo ninguna promesa sobre el bruto que tuvo la audacia de haberla tocado, incluso ahora que estaba viéndola con una mezcla de enojo y lujuria que solo hacía que Edward quisiera arrancarle el corazón y enterrárselo por la garganta.

–¿Tenías que hacerlo? ¿Él te obligó? ¡Lo mataré! – Jacob trató de pasar a Jasper, quien solo estiro su mano y lo mantuvo en su lugar.

–Ten cuidado con tu tono y acciones, hijo, – Jasper le advirtió. – No sabes con quienes estas lidiando.

–Basura vampírica que fuerzan a jóvenes inocentes y las confunden para aprovecharse de ellas. Con ellos me estoy metiendo, – Jacob gruñó.

Edward, quien estaba ocupado calculando las variadas e interesantes maneras de matar al enojado joven en frente de él, solo sonrió al imaginarse desmembrándolo, partiendo por su pene y luego sus dedos de las manos y pies. Sería muy doloroso y lo ponía feliz el imaginar al hombre gigante gritando, llorando y rogando por su vida.

–Nadie me obligo a nada, Jake. Para de hacerte el tonto. No podrías moverlo, aunque quisieras. No sé por qué estás aquí, pero no estoy aquí para hablar contigo.

Edward salió de sus pensamientos de torturar a Jacob, para admirar a la belleza que tenía junto a él. No estaba cubriendo su miedo. En vez de eso, ella estaba parada junto a su pareja, mirando al chico con el cual cometió el error de entregarse tiempo atrás.

–Papi, lamento que te hayas enterado de esta manera. Debería haberte llamado y haberte dicho para que no te preocuparas.

Su padre rio duramente. – ¿No preocuparme por haberte convertido en una de ellos? – Escupió la palabra con disgusto. – Eso no habría pasado, Isabella.

Ella asintió. – Tienes razón, ya lo sabía. No te dije porque sabía que estarías molesto. Lamento que lo estés, pero espero que aceptes y respetes mi decisión.

–¿Respeto? – Charlie Swan se alejó del escritorio y se sacudió del agarre suave de Emmett, cuando Edward asintió a su hermano para decirle que estaba bien si lo dejaba ir. – ¿Qué sabes del respeto? ¿Respetaste mis deseos cuando viniste a esta ciudad vampírica maldita? ¿Respetaste mis deseos cuando te pedí que te quedarás en Forks, conmigo y Jacob, para hacer una buena vida lejos de estas criaturas malignas? ¿Respetaste mis deseos cuando dejaste que te mordiera y Dios sabe qué más, Isabella?

Bella jadeó ante sus palabras, mucho más efectivas que una cachetada. Le molestaba que la primera reacción ante las palabras enojadas de su padre fuera el querer enterrarse bajo las mantas y llorar hasta dormirse. Pero no podía hacer ninguna de las dos cosas nunca más y no lo lamentaba.

Antes de que pudiera hablar, Edward llamó a su padre, aunque mantuvo la mirada en Jacob mientras hablaba. – ¿Sus deseos? ¿Qué hay de lo que ella desea? ¿Qué vida debería llevar? ¿La de ella o la suya? Bella tomo su decisión. No tiene que gustarle, pero tiene que respetarla, como ella lo respeta a usted.

–No sé quién te crees que eres, pero Bella es mi hija y sé lo que es mejor para ella.

Edward posó sus ojos en él, y Charlie tomó un paso hacia atrás involuntariamente ante el enojo, el calor y el poder que encontró en su mirada.

–Soy Edward Cullen. Soy la pareja de su hija. Soy lo mejor para ella, como ella lo es para mí. Será respetuoso con ella en mi presencia, o no le gustará las consecuencias ¿Estamos claros?

Su tono no dejo espacio para argumentos y Charlie asintió mudamente.

Bella, sintiendo que la crisis había pasado, se acercó a su padre. – Respeto tus sentimientos, papá, pero también los míos. Edward es mi pareja ¿Sabes lo que eso significa?

Charlie Swan dijo nada, sus pensamientos estaban girando. No de nuevo. No puede estar pasando otra vez.

–Significa que estamos destinados a estar juntos. No hay nadie más para nosotros. Tengo que estar con él o nunca seré realmente feliz, o no estaré realmente bien ¿No quieres que esté con el que está destinado para mí, la persona que me completa?

–¿Persona? ¿No querrás decir vampiro? – Jacob habló de nuevo, hirviendo de rabia. – Te hacía feliz. Podría hacerte feliz de nuevo, Bella. Aun ahora, podría…

–¡Silencio! – Edward gritó, su rostro tormentoso. – Ni siquiera lo pienses, – le advirtió al joven, quien no sabía que sus pensamientos eran tan claros como sus palabras para Edward.

Jacob no podía pasar por alto cuánto más hermosa Bella se había puesto y, aunque los vampiros le disgustaran, ella seguía siendo Bella y aun la deseaba. De hecho, ahora que era irrompible, su mente se puso a pensar cuan duro podría follarla y, ese fue el punto de quiebre de Edward.

–¿Qué? ¿Temes que no te elija? Sé lo que Bella Bella necesita y puedo dárselo.

Bella soltó su mano y deslizó sus brazos alrededor de su cintura. No lo vale.

Quizás no, pero a Edward no le importaba. El chico había firmado su sentencia de muerte cuando se imaginó tocando a la pareja de Edward. Puede que no muera hoy, pero lo haría pronto. Dolorosamente.

–Jacob, quizás no me escuchaste cuando dije que Edward era mi pareja, así que déjame decirlo de nuevo. Lo amo. Quiero estar con y solo con él. Tanto, que hice que me convirtiera en vampiro para estar juntos para siempre. Te deje, ¿recuerdas? Edward es el hombre con el que quiero estar.

–Pero Bella, te amo. – Edward gruñó y Jacob lo apuntó. – ¡Ahí! ¡Lo ves! ¡Es un monstruo! ¿Cómo puedes quererlo?

Bella gruñó también, haciendo que Jacob retrocediera. – También lo hago, así que supongo que también soy un monstruo y posiblemente no me puedes querer ahora. Problema resuelto.

Jacob estaba confundido. Por un lado, ella seguía siendo similar a la chica que amaba. Se veía igual, solo que mejor, lo cual no era algo por lo que él podría quejarse. Pero ya no parecía ser la chica dócil que usualmente se dejaba llevar por sus demandas y deseos. Extrañaba eso, pero encontraba que estaba nueva y fuerte Bella era sensual de una manera que nunca lo fue antes.

Edward se contuvo de matar al hombre al imaginárselo colgado delante de él, gritando mientras rasgaba piel de su cuerpo, pieza por pieza.

–Bella, puedo pasar por alto lo que seas si te vas de aquí conmigo y Charlie. Charlie y yo podemos cuidar de ti y encontraremos la manera de volverte a la normalidad.

–No quiero lo normal, Jacob. Quiero más. Edward es mi más y está dispuesto a darme el mundo, no esconderme de él como ustedes querían.

–Solo queríamos protegerte.

–No necesito protección.

No, no la necesitaba, y Edward continuaba asombrándose de cuán increíble era su pareja. Era calmada, controlada y lógica, aunque todos los hombres en la habitación estuvieran colmados de emociones. Jasper y Emmett estaban listos para proteger a Edward en cualquier momento, mientras que Jacob y Edward se querían matar entre ellos, y Charlie solo estaba perdido en su dolor, enojo y tristeza.

–Pero, claramente la necesitas porque-

–Porque no hice lo que tu querías. No lamento eso. Lamento que hayas venido hasta acá y que estés molesto, pero hace mucho te dije que habíamos terminado y debiste aceptarlo entonces.

Se alejó de Jacob y se enfocó en su padre. – Papá, espero que con el tiempo entiendas la decisión que he hecho y veas lo que es correcto para mí. Realmente quiero que seas parte de mi vida, para que llegues a conocer a Edward y a su familia-

–¿Qué saben los vampiros sobre una familia? – Charlie demandó, su rostro mostrando rabia. – ¡Lo único que saben hacer es destruirlas, separarlos y arruinar todo!

–Papá, eso no era necesario, ¿no crees? – Bella estaba avergonzada por el arranque de su padre. Sabía que estaría molesto, pero el acusar a Edward de separarlos era un poco ridículo para ella. – Aun podemos estar juntos, puedo visitar y, bueno, puedes venir aquí, pero sé cómo te sientes sobre ellos, así que iremos donde ti. No es tan diferente a si me fuera a mudar lejos después de la universidad. Aun nos veremos, si quieres. Seguimos siendo una familia.

–No hemos sido una familia desde que tu madre nos abandonó por… – Charlie sacudió su cabeza. – ¿Sabes qué? No importa. Eres una abominación. No tengo hija. – Mientras ella miraba boquiabierta a su padre en shock, este le hacía un gesto a Jacob. – Vámonos de aquí.

–¿Charlie? ¿Sin ella? No creo-

–Ella está muerta, Jacob. Nos vamos a casa.

Bella dejo salir un lloriqueo y trató de acercarse a su padre, pero él salió por la puerta sin mirar una vez más.

Jacob la miró tristemente. – Trataré de hablar con él, – murmuró antes de seguirlo por la puerta.

Edward sacudió su hombro hacia sus hermanos mientras atraía a Bella hacia sus brazos para dejarla llorar, sin lágrimas, sobre su hombro.

–¿Cómo puede odiarme tanto? Pensé que luego de pasársele el enojo, lo aceptaría ¿Cuán tonta soy?

Edward acarició su espalda y besó su sien. – No es que te odie, Bella. – Era mucho más que eso. Edward pudo captar el último pensamiento de Charlie antes de haber dejado a Bella. – Soy yo, mi especie, y no tiene nada que ver contigo.

Ella lo miró, confundida. – ¿Cómo puedes decir eso? ¡Él acaba de llamarme una abominación y dijo que estaba muerta para él! Todo eso tiene que ver conmigo.

–No, empezó mucho antes que ti ¿Qué sabes de tu madre, Bella? – Él no tenía idea de cuánto ella sabía y cuánto él no debía decir. Esperaba que, al decirle, ella viera que el enojo de Charlie tenía más que ver con el pasado que con ella en el presente.

Bella lo miró confundida. – Ella se fue hace nueve años.

–¿Por qué? ¿Qué hizo tu padre cuando ella se fue? ¿Qué fue lo que te dijo?

–¿Qué importa? – Cuando Edward solo la miró, ella suspiró. – Él se fue a buscarla y me dejó con el padre de Jacob. Volvió una semana después diciendo que ella había encontrado una nueva vida y que no quería nada con nosotros. – Ella lucía imposiblemente triste. – ¿Es eso lo que piensa que estoy haciendo ahora? ¡Le dije que aun iría a verlo! ¿Cómo sería eso lo mismo?

Edward ahuecó su mejilla en su mano. –No es lo mismo, pero en su mente, lo es. – Tomó un profundo respiro para prepararse antes de decirle. – Bella, tu madre te dejó por un vampiro. Encontró a su pareja y se fue con él, justo como lo hiciste conmigo. Por eso es que Charlie nos odia tanto y el por qué está tan enojado contigo. Tu madre se convirtió en vampiro.


N.T: Lamento mucho la demora, pero ¡he vuelto! Con mucho más de esta encantadora historia que cada vez está más interesante. Un capítulo lleno de testosterona, gente que comienza a sobrar y algo del pasado de Bella que ni siquiera ella sabía, pero Edward estará siempre para ella ¿Quién no querría que Edward nos enseñara el mundo? Y la madre de Bella, ¿aparecerá ahora que su hija siguió sus pasos? Cuéntenme sus pensamientos.

Muéstrenme un poco de amor,

Suzie.