Disclaimer: Esta historia no me pertenece. Los personajes de Twilight pertenecen a Stephenie Meyer y la autora de esta historia es Nolebucgrl. Yo solo traduzco.

Disclaimer: This story doesn´t belong to me. The Twilight characters belong to Stephenie Meyer and the author of this story is Nolebucgrl. I just translate.


Fill Me with Your Poison

Capítulo 5

La mente de Bella estaba girando más rápido de lo que Edward podía entender. Vio destellos de una hermosa mujer con cabello de un ligero color marrón y ojos azules, sonriendo con una joven Bella y un aún más joven y feliz Charlie Swan. La vio leerle una historia para dormir a Bella, cepillando su cabello y contestando pacientemente el sinfín de preguntas que ella le hacía. Vio a un devastado y cansado Charlie Swan volviendo de su búsqueda de Reneé, diciéndole a Bella que la mujer había encontrado una nueva vida sin ellos, que ya no los quería más. Sintió el dolor de su pareja en esa memoria, tan real como si fuera el suyo propio. Quizás era peor para él porque era el dolor de ella. No estaba seguro.

Viajes de compras, visitas al parque, largos viajes en el auto… Su Bella lo llevó a través de todas las memorias que tenía con su madre. Ella le cantaba a su pequeña niña mientras le limpiaba una rodilla raspada y le ponía un vendaje. La sostenía cuando se despertaba de una pesadilla y limpiaba sus lágrimas. No importaba lo que Charlie Swan le haya dicho a su hija, su madre la había amado. Era realmente claro en las memorias de la chica.

Luego de un tiempo, las memorias pararon, y su Bella estaba quieta en sus brazos. Acarició su cabello pacientemente, esperando que le dijera con sus palabras lo que ya le había dicho en su mente.

–Pensé que se había ido porque no me amaba.

Como si fuera posible no amar a su Bella. Edward se irritó ante la idea.

–Esa fue una mentira muy cruel que tu padre te dijo. – Su odio por Charlie Swan había crecido más más con cada memoria.

–¿Lo era, sin embargo? – Bella se echó para atrás y sus tristes ojos rojos se encontraron con los suyos enojados. – Si realmente me amo, ¿cómo me pudo haber dejado así? Sin ninguna palabra o explicación. Haciéndome pensar que…

– Pensar que ella no te amaba porque tu padre te lo dijo así. – Edward sacudió su cabeza. – No puedo hablar de sus acciones, Bella, puesto que no la conozco y solo sé lo que tu recuerdas y lo poco que tu padre me mostró, pero puedo ver de las memorias que tuviste, sin ninguna duda, que tu madre te amaba. – Acarició su mejilla – ¿Cómo podría no hacerlo?

Sus palabras trajeron una rápida sonrisa a su cara. – Eres un poco parcial, pero gracias por decir eso.

– Lo soy, – lo admitió, deslizando sus manos sobre sus hombros y bajando por sus brazos hasta entrelazar sus manos, esperando que ese toque la calmara como lo hacía con él. – Pero recuerda que vi tus memorias. Ella te amaba.

–No lo suficiente para quedarse, – dijo suavemente.

–No. – Edward la atrajo más cerca para que sus cuerpos se tocaran. No sabía cómo defender las acciones de su madre, ya que no estaba seguro de si había una defensa en sí, pero también las entendía de una manera en la que probablemente ella no.

–¿Cómo pudo dejarme? Entiendo que dejara de amar a mi padre. – La voz de Bella se endureció. – Pasa todos los días. Pero, ¿dejarme sin ninguna palabra? ¿Qué nunca me enviara cartas de cumpleaños o me llamara? No lo entiendo.

–¿Podrías haberte alejado de mí, Bella?

Ella se encogió ante la pregunta, ante el pensamiento de ella haciendo algo que todo su ser rechazaba. – ¡No, claro que no! ¿Cómo puedes preguntarme eso?

–Lo siento, mi amor. – Soltó sus manos y deslizó los brazos por su cintura. – Estas pensando como una humana, y solo trato de recordarte que tu madre encontró a su pareja. Su otra mitad. El vampiro que la hizo sentir de la misma manera que te hago sentir a ti ¿Podrías haberte alejado de ello y regresar a tu antigua familia, tu antigua vida?

Solo el pensamiento de ello hizo que Bella quisiera morir. No morir de la manera en que ya lo hizo, renaciendo, pero morir para siempre, puesto que estar sin Edward no era un mundo que pudiera contemplar.

–No, nunca.

La tranquilizó con una caricia en la espalda.

–Pero no tengo un hijo tampoco.

Era un punto muy válido que Edward había estado contemplando desde que se enteró de lo que había sucedido con su madre.

–No se cómo es el vínculo que una madre tiene con su hijo. Ha pasado mucho más tiempo del que me interesa para pensar en ello desde que tuve algo así. – Rizos de color caramelo y cálidos ojos verdes aparecieron en su memoria. – Sé, al leer a otros, que es un amor muy poderoso, justo como el de nosotros. – Bella descanso su cabeza contra su hombro, pareciendo buscar consuelo en sus palabras. – Solo no se cual es más poderoso.

–Dado que ella se fue, supongo que es el vínculo entre parejas.

Edward sacudió su cabeza. – No podemos saber eso. Quizás se mantuvo lejos para mantenerte a salvo. Esto sucedió antes de nuestra incorporación a la sociedad. Mucho menos era conocido entonces y, al ser una nueva vampira, ella era totalmente dependiente de su pareja para que le diera información. Tu padre puede que la haya amenazado con exponerla si se te acercaba. – Edward no dudaba de un Charlie Swan así en el pasado. – En algunas raras ocasiones, los vampiros olvidan completamente sus vidas humanas después de convertirse. Hay un sin número de explicaciones que no involucran el que no te haya amado lo suficiente.

Le interesaba a Edward. Jamás había escuchado de un humano con una familia que haya encontrado a su pareja y haya dejado a su familia atrás. Se imaginó que ya habría ocurrido antes, pero era muy extraño. El vínculo de parejas era conocido como la fuerza más poderosa en su sociedad, pero ¿podía el amor de un padre igualarlo o hasta eclipsarlo?

–Bueno, pero, aunque se haya mantenido lejos para tenerme a salvo, o para impedir a mi padre que revelará a los vampiros, ¿por qué no me ha contactado desde entonces? Él no puede causarles problemas a los vampiros ahora.

Edward no tenía una respuesta a esa pregunta que no la molestaría. – No lo sé, Bella. – Titubeó antes de decir sus pensamientos. – ¿Quieres que la encuentre?

La cabeza de ella se levantó de su pecho. – ¿Puedes hacer eso?

Edward se encogió de hombros. – Probablemente. No tenemos un gran registro de vampiros o algo así, pero si tenemos maneras de encontrarnos unos a otros. Uno de mis hermanos, Demetri, es muy hábil al encontrar individuos. – Se necesitarían algunas preguntas a Charlie Swan y un viejo objeto perteneciente a ella, pero Edward no tenía duda de que Demetri podría localizarla si eso es lo que Bella quisiera.

–Ella me dejo. No sé si quiero encontrarla.

Edward entendió su reticencia. – No hay apuro, mi belleza. Si decides localizarla, lo tendré hecho. Si no quieres, lo dejaremos así. – Acarició su mejilla en su mano. – Te amo. – él sonrió a medida que la tensión parecía alejarse de ella ante sus palabras. – Nunca te dejaré, y siempre haré todo lo que sea para hacerte feliz.

–¿Aun cuando signifique encontrar a mi madre vampiro que solo Dios sabe dónde puede estar? – ella preguntó, sonriendo un poco.

–Aun entonces, – prometió. – No hay nada que no pueda hacer por ti.

–¿Es eso así? –Sus labios se torcieron mientras apretaba ligeramente el cuello de la camisa de él.

–Así es, – dijo, sonriendo ante donde sus pensamientos estaban yendo. Bendigan a su dulce pareja y a su mente deliciosamente sucia.

–¿Me harás olvidar? – preguntó, acariciando suavemente su cuello.

–¿Cómo? – preguntó, aun sabiendo la respuesta.

–Tócame. – Ella tomó la cara de él entre sus manos. – Hazlo de tal manera que todo lo que pueda sentir, todo lo que pueda pensar, sea en ti. – Ella quería perderse en él, olvidarse de sus padres, de los humanos contra los vampiros, de las conexiones de pareja contra el amor de una madre, de todo. Nada de eso importaba cuando ella podía estar solo con él.

–¿Ahora? – Él alcanzó el cotón de los jeans de ella. – ¿Ahora?

–Justo aquí, – ella demandó, intensificando su agarre en la camiseta de él. – Justo ahora. – Y sin otra palabra, ella tiró y la camiseta de él dejo su cuerpo, haciéndola reír sobre la vigorosa necesidad que tenía de él. – Ups.

Edward rio, disfrutando la mirada de sorpresa, vergüenza y deseo en la cara de su compañera. – Nunca te sientas mal por desearme de tal manera que tienes que romper toda mi ropa para tenerme, amor.

Él gruño suavemente cuando las manos de ella comenzaron a tocar los contornos de su pecho. Abrió el botón de los jeans de ella y bajó el cierre. – ¿Duro y rápido entonces? – le preguntó mientras las manos de ella acariciaban su abdomen, dirigiéndose hacia sus pantalones.

–No creo haber dicho, o pensado, algo sobre la rapidez. – ella murmuró, deleitándolo aún más cuando se deshizo rápido de su pantalón.

–Velocidad rápida, no tiempo rápido, – clarifico, gruñendo cuando la mano de ella apretó su dura longitud.

–Sí, eso funcionará, – ella le dijo al mismo tiempo que lo apretaba lo suficiente para estar al borde del dolor sin dañarlo.

–Bueno entonces. – Antes de que ella pudiera pestañear, la tenía sobre el escritorio. – Esto se tiene que ir. – Y su camiseta favorita de Forks, la cual claramente obtuvo de su padre, salió con un suave tirón. Bella la alcanzó, se la arrebató y la tiró sobre su hombro, donde aterrizó en una lámpara al otro lado de la habitación.

–Al diablo con él, – ella murmuró.

Edward no iba a permitir que ella se distrajera. Ella había hecho una petición y él pretendía cumplirla. Él tomaba sus promesas muy seriamente.

–Él no es mi tipo. – Ante la risa de ella, él le sonrió. – Ahora sí.

El resto de las ropas de ella fueron desechadas con una rapidez práctica. Ella estaba recostada y desnuda, abierta y preparada en el escritorio de cereza antiguo de él. Era un tesoro invaluable del período de Regencia, pero lo único invaluable para Edward en ese momento era su adorable compañera.

–Eres exquisita, – le dijo, bebiéndosela con los ojos ¿Cómo había sobrevivido un siglo entero sin ella? En lo que a él respecta, todo antes de que ella viniera a su vida era irrelevante. Ella era su todo.

–Edward, por favor. Tócame.

Él no podía hacer nada más que complacer su pedido. Las manos de él moldearon los pechos de ella mientras sus labios la besaban suavemente. Ella suspiró en su boca y lo hizo sonreír mientras ella se arqueaba en sus manos.

–Quiero explorar cada centímetro de tu cuerpo por horas, días… por siempre, – él murmuró, haciéndola gemir y querer que le hiciera exactamente eso. – Y lo haré, – le prometió antes de morder la piel a lo largo de su mandíbula. – Después. – Y se adentró en ella fuerte y rápido, justo como lo había prometido, haciendo que ella gritara su nombre mientras inmediatamente se apretaba alrededor de él.

–Sujétate, hermosa, – le ordenó, obligándose a quedarse quieto, aun cuando quería montarla como un semental premiado. Las manos de ella agarraron cada lado del escritorio en cuanto él levantó sus caderas, deslizándose aún más profundo dentro de ella.

Ambos gimieron, y sus ojos se encontraron. No se necesitaba ser un lector de mentes para ver el amor, o sentir la conexión de ese momento. Se mantuvieron por un latido, por dos, antes de que ella lo apretara con sus muslos y le diera el estímulo que necesitaba. Las caderas de él la clavaron mientras la tomó, fuerte y rápido, justo como lo prometió. Cada grito, cada gemido que salía de su boca lo estimuló, al igual que sus pensamientos. Las manos de ella apretaron el escritorio y fue una pequeña sorpresa cuando esa parte se desintegró entre sus dedos.

Ninguno de ellos notó la destrucción del tesoro. Ella solo se enderezó y se apretó en torno a él. La tomó fuerte sobre el escritorio, la madera crujió y se desplomó luego de una particular y profunda embestida. Se desplomaron en el suelo y siguieron besándose y moviéndose, sin importarles si las paredes se caían alrededor de ellos. Todo lo que importaba en ese momento era el placer que sentían el uno por el otro. Él logró sacar los pensamientos de su familia, y ella hizo lo mismo por él. El odio que siempre llevo en su corazón hacia su creador, la conspiración, la planeación, el hambre que nuca era saciada, todo eso se fue mientras él se perdía en ella.

No notaron cuando la música comenzó en el club, tampoco cuando Emmett y Jasper pasaron con su compañía elegida para la noche, tampoco cuando la música acabo y el club era silencioso otra vez. Ninguno podría decir cuántas veces se vinieron, dado que estaban muy perdidos en el placer como para notarlo. Solo se sintió como una ola continua de pura energía que pulsaba e impactaba una y otra vez. Ella arriba, él arriba, no mirándose, en sus lados; las posiciones cambiaban, pero el movimiento nunca lo hizo. Fuerte y rápido, justo como ella quería.

Cuando finalmente acabaron, luego de un último grito de los labios de ella, luego de otro gemido de él, colapsaron en los brazos del otro. Él acarició su espalda y ella acarició su cuello.

–Gracias, – ella dijo suavemente luego de un momento.

Edward rio suavemente. – Nunca tienes que agradecerme por eso. Fue mi placer también.

Desearía poder quedarnos así para siempre.

Edward sonrió ante el pensamiento de ella. La mente de él llena de imágenes de ellos dos en una cabaña remota en algún lado de Canadá o en una playa de una isla desierta. Sin familias, sin club, sin teléfonos – nada, solo ellos dos.

–Dios, amo el sonido de eso, – ella murmuró, estirando los brazos sobre su cabeza.

Edward observó con apreciación cuando los pechos de ella saltaron con el movimiento. Le tomó un minuto procesar lo que había dicho.

–¿Qué dijiste?

La frente de Bella se crispó ante su repentino tono. – Dije que amaba el sonido de eso, aunque prefiero la playa al frío de Canadá. – Luego rio. – Aunque supongo que eso ya no importa, ¿cierto? No siento frío como los humanos.

Edward se sentó, dejando a Bella a horcajadas en su regazo. – Bella, no dije eso en voz alta.

–Pero debiste haberlo hecho ¿Cómo podría haber… – Su voz se fue apagando cuando se dio cuenta. – ¿Puedo leer mentes también?

Edward estaba desconcertado. – Solo hay una manera de saberlo. – La miró a los ojos y acarició suavemente su mejilla, haciéndola creer que él pensaría algo dulce y adorable. Quería darle lo opuesto a ello para confundirla.

Prometí no matar a tu padre, y no lo haré, pero ¿estarías muy enojada si mato a Jacob? En serio debe morir por todas las cosas que pensó de ti.

Bella jadeó y aplaudió. – ¡Lo escuche! Quiero decir, ¡a ti! ¿Por qué?

Edward tenía sentimientos mezclados acerca de ella pudiendo leer sus pensamientos. Por un lado, sería fácil tener conversaciones con ella de las que nadie se enteraría, y claro, justo como él le dijo, ella podría saber todo lo que él quería y podría dárselo enseguida. Pero la parte hipócrita de él se sentía como si estuviera en una exhibición y que sus pensamientos ya no serían solo de él.

Bella le dio un codazo en el pecho. – No tienes derecho a protestar, luego de años de saber todo lo que los demás pensaban.

Él rio y le agarró la mano antes de que lo golpeara de nuevo. – Bueno, eso es verdad. Solo se siente extraño.

Ella jadeó. – Sí, lo es.

Sin embargo, se le ocurrió a Edward que ahora ellos tenían algo que otra pareja de vampiros no tenían. Algunos tenían dones especiales, pero, según lo que él sabía, ninguno compartía el mismo. Su creador podía leer la mente a través de un toque, y Edward lo había amplificado hasta el punto de escuchar todos los pensamientos alrededor de él ¿Podía Bella escuchar aún más? Le preguntó.

–Te escucho a ti y creo que a Emmett... iugh. – Arrugó la nariz en disgusto y Edward rio.

–Sí, no querrás pasar mucho tiempo en esa cabeza.

–¿Se sentirá bien eso… ¡espera! No quiero saberlo.

Edward sonrió como lobo. – Estaré feliz de mostrarte… – Paró cuando ella le pegó en el pecho. – Tendré que enseñarte a usarlo.

–Gracias. – Ella levantó su cabeza y lo estudió.

–¿Qué? – le preguntó, sintiendo que ella entraba en su mente con su mirada. Era una situación no muy placentera.

–¿Crees que debo buscar a mi madre?

Edward estuvo bastante sorprendido por la pregunta, pero sabía porque lo preguntaba. Sus pensamientos le darían la respuesta, aun cuando su boca no quisiera.

. A su asentimiento, lo verbalizo para ella. – Creo que tienes preguntas que requieren respuesta. La única manera de obtenerlas es encontrarla, a menos que quieras preguntarle a tu padre. – Él obtuvo su respuesta, cuando ella rodó los ojos. – Como lo pensé ¿Hay alguien a quien él podría haberle contado más de lo poco que sabemos?

Bella asintió lentamente. – Sí, pero no te gustará.

Edward se encogió ante la imagen mental de una versión más vieja de Jacob. – Maldición.

Bella rio. – Lo siento. Es el mejor amigo de mi papá. Si alguien sabe…

–Está bien. Pero aun así mataré a su hijo. – Edward esperó, pero no obtuvo respuesta y la mente de Bella estaba en blanco. – ¿Esta eso bien?

–Se siente extraño decir sí, – respondió, haciéndolo reír.

–¿Quieres decir que no? – Ella cumpliría su deseo, aun si lo matara.

Bella podía ver cuán importante esto era para él y a ella no le molestaba tanto como debiera, lo que en verdad le molestaba. – No lo sé ¿Podemos posponerlo? ¿No tenemos ya mucho entre nuestras manos?

Encontrar a su madre, matar a su creador, la posible dominación del mundo… sí, pensó. – Bueno.

Bella sacudió su cabeza a ante sus pensamientos. – Tenemos otras cosas en la lista.

–¿Las tenemos? – le preguntó, sonriendo mientras ella miraba la habitación.

–Bueno, como que destruimos tu oficina.

Era verdad. El escritorio estaba completamente destruido y una de las estanterías se había caído, botando una lámpara con ella. El computador había sido tirado al suelo cuando él la puso en el escritorio en primer lugar. Parecía como si una bomba hubiera estado en la habitación.

–Traeré a alguien para que limpie. – Edward no se molestaba con tareas domésticas.

–No, nosotros limpiaremos. Después.

Él empezó a enojarse, pero cuando escucho el después y vio la dirección que estaban tomando sus pensamientos, ya no le importaba. – ¿Después, huh?

Ella se movió y lo tomó dentro de ella otra vez. – Sí, después.


N.T: Otro día, otro capítulo. Nos encontramos con nuevas aventuras de nuestra pareja favorita y nos enteramos de nuevas sorpresas... Bella también puede leer mentes, ¿quién lo hubiera imaginado? ¿Quién no querría olvidarse del mundo con Edward y... destruir una habitación entera? Cuéntenme qué creen que pasará con la madre de Bella, su misteriosa desaparición y el cero contacto que ha hecho a lo largo de los años.

Muéstrenme un poco de amor,

Suzie.