Declaimer: Los personajes de Haikyuu! no son propiedad mía sino de Haruichi Furudate. Esta historia tampoco es mía, pero tengo el permiso del autor para publicarla y dar continuación si en algún caso se encuentre incapacitado para hacerlo.


II

El sonreía, espontánea y tontamente. Kageyama se preguntó la razón para ello, la gente normal no iba así por la vida. Le estresaba de distintas maneras, tal vez porque él no podía lograr hacer algo tan simple, sí señores, sonreír era una batalla perdida para él desde hace años. Pero no estábamos hablando de sus sonrisas que son capaces de marchitar a las flores, no, estaba hablando del chico que acababa de llegar.

—Así que Hinata Shoyo—el nombre burbujeo en la lengua de Tobio.

—¡Así es!—respondió innecesariamente fuerte.

Kageyama frunce el ceño, tiene un mal presentimiento.

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Leía una y otra vez las anotaciones que había hecho en la presentación de los nuevos miembros. Y aunque quiere centrarse en todos por igual, sus ojos vuelven una y otra vez a la hoja de ese chico en particular, Hinata Shoyo. En su entusiasmo desbordante, en su cara redonda que piensa que ha visto en algún otro lugar.

—¿Pasa algo, entrenador?—preguntó Sawamura.

Sawamura Daichi era el capitán del Karasuno, era una persona muy madura que tenía los nervios para controlar a todos los miembros del equipo sin problema alguno, tenía dotes para el liderazgo y todos en el club lo respetaban. Las recepciones eran su fuerte, también era bueno para controlar el balón. Sawamura era el gran pilar del equipo, siempre permanece fuerte e inquebrantable sin importar la situación.

—Pensaba en los chicos nuevos, en Hinata Shoyo—dijo leyendo su nombre directo del expediente—me preguntaba sobre qué podría hacer de él, si considerara la idea de ser un líbero no tendríamos problemas, pero quiere ser un rematador.

—¡Oh! en Hinata—se suma a la conversación el siguiente al mando, Sugawara Koshi.

—¿Qué piensan de él?—pregunta a ambos chicos.

—Pues está lleno de energía, puede parecer una lata pero me cae mejor que los otros dos—dice Tanaka, quien va regresando de guardar los balones.—él sí sabe respetar a sus mayores.

Esto lo hace con regularidad, pedir la opinión de todos en el club cuando tiene algo en mente que no puede sacar, como las jugadas o estrategias a desarrollar en los partidos. Después de tener problemas en el pasado con sus compañeros, se dio cuenta de que lo mejor es siempre comunicarse con el equipo. Todos los chicos siempre tienen algo en mente y nunca está de más escucharlos. Además así no lo hacen sentir tan viejo.

—Eso lo dices porque te ha llamado sempai—recrimina Enoshita.

—Eres un simplón, Tanaka—dicen algunos chicos en el fondo y de pronto todos ya están molestando al chico como lo hacen siempre.

Deja que lo sigan molestando, y sigue pensando en el problema que hay.

Lo cierto es que el remate era sólo para aquellos que son dotados de una altura sobresaliente, no para pequeños jugadores, no es que Kageyama fuera injusto pero lamentablemente así era este deporte. Tenía que idear una prueba sutil para hacer cambiar de parecer al nuevo chico y más o menos ya tenía planeado la mitad de dicha hazaña.

—En mi opinión—el vicecapitán mandó a todos a callar—creo que Hinata...

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Inició el día de la prueba, esta vez todos los de primero llegaron puntuales.

Kageyama hacía esto por dos razones, la primera era que así se libraba de aquellos que no tenían ambición de ganar, ni sed de victoria. Segundo, le permitía saber las capacidades físicas de cada jugador, posteriormente hacia un plan para poder pulir sus puntos fuertes y mejorar los débiles. A él no le gustaba dejar cabos sueltos.

Los miró a los tres, Yamaguchi y Tuskishima tenían cara de haber madrugado bastante, se notaba la somnolencia en sus ojos. Sin embargo Hinata, resplandecía en la mañana dónde el sol aún se encontraba ausente. Platicaba con sus superiores muy animadamente.

Empezó haciendo que corrieran cuatro kilómetros, recalca que tienen que tratar de hacer el mejor tiempo posible. A cada chico le asigna un monitor que va a seguirlo en cada prueba, para Yamaguchi elige a Sawamura, Tanaka es el encargado de vigilar a Tsukishima y para el enano pone a Enoshita, sus superiores deben ver que no tomen atajos ni descansos en el recorrido.

Saca su cronómetro y lo pone en cero, un silbato les indica que deben iniciar ya.

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Sorprendido ve que la cabecilla anaranjada está tomando agua, tranquilo.

—¿Qué haces?—hace una pregunta obvia.

Hinata pega un brinco, y lo mira con un poco de timidez.

—Ya he acabado—le responde.

Alza una ceja, no creyendo en sus palabras, porque de ser así ¿dónde está su compañero?

—¡Entrenador!-grita Enoshita a la lejanía.

Cuando llega parece que ha corrido un maratón, apenas y puede aguantar el aire en los pulmones. Explica que no ha podido seguirle el paso al chico de primero y que terminó por quedarse atrás.

Se sorprende, han sido cuatro kilómetros y este enano pareciera haber corrido un par de metros. Fresco como la lechuga, aún tiene energía para brincar alrededor de sus superiores, al parecer ya le han tomado cariño, en especial Tanaka y Noya que colapsan cada vez que los llama "sempai".

Le pregunta el tiempo que hizo a la manger, quien estuvo pendiente del momento que Hinata cruzó la línea de meta. Hace las anotaciones pertinentes, bueno, tiene resistencia no lo va a negar. Los otros dos hacen el tiempo que espera, diez minutos más que Hinata. Bufa frustrado, se supone que los otros dos deberían de tener una mejor condición física que el chico de cabello naranja, ocuparía eso como herramienta para mostrarle sus límite y persuadirlo de su decisión. Pero si demostraba ser igual de bueno para todo lo demás no sabía que haría.

Terminando las pruebas de flexibilidad y velocidad, pruebas donde Hinata sigue poniéndose por encima que Kei y Tadashi, se mueven al interior del gimnasio. Uno de los momentos más importantes llega para ellos, el remate, pensaba dejarlo para el final pero ponerlo justo en medio le da más chances para evaluarlos. La actividad consiste en que él les colocará a cada uno de los chicos en balón en distintas velocidades, posiciones y alturas, con ello logrará determinar su altura máxima de salto.

El primero en pasar es Kei, su altura ya es una enorme ventaja para él, con sus 188 cm alcanza una altura de remate sublime, pero su brinco deja mucho que desear, ni siquiera parece estar esforzándose. No domina bien los remates amplios, pero lo compensa demostrando que es capaz de realizar fintas. Yamaguchi pasa con un aceptable, su salto es promedio ni tampoco destaca en fuerza cuando estrelló el balón en la madera, tal vez tenga que intentar algo distinto con él, tiene mucho que trabajar con ese chico.

Llega el turno de Hinata, que luce bastante emocionado. Le pide, como con los otros dos, que le muestre su mejor salto para saber a qué altura colocar el balón. Asiente y corre en una línea recta, con paso firme y zancadas largas y rápidas. Kageyama casi puede verlo en cámara lenta, el peso de todo su cuerpo cargado en sus tobillos, que crujen por el esfuerzo de disparar su figura en una vertical perfecta, pierde el aliento por ver a Shoyo suspendido en el aire, porque en vez de estar saltando, parece que está volando. Algo se mueve en su interior, muy rápido y sin que él sea capaz de detenerla.

"¡Es ahí!" se dice en sus adentros y le coloca la bola ¿cómo? no sabe. La acción es inesperada, tanto que Hinata no alcanza a reaccionar y la colocación termina por pasar frente a sus ojos.

Cuando aterriza mira a su entrenador, no dice nada pero su mirada le pregunta "¿Qué acaba de pasar?" y los orbes de Kageyama le contestan "no lo sé".

—¡¿Qué ha sido eso?!—interrumpen su momento Noya y Tanaka, quienes corren al lado de pequeño.

—Les dije que yo podía saltar—les sonríe el chico.

—Pero eso ha sido más que un salto, estuvo de locos—dice Tanaka—. Eres sorprendente.

Hinata se rasca la nuca con vergüenza y agradece el cumplido.

Su alumno tiene razón, el salto ha sido completamente fuera de serie ¿Cuánto se ha logrado elevar en ese salto? tal vez tiene el mismo punto de remate que Azumane, tarda más en llegar, pero su punto de impacto ha sido el mismo que el de su rematador estrella. Sólo de recordar cómo se elevó siente que su piel se eriza.

—Si tienen tanta energía deberían ir a correr unas vueltas, dejen que termine de examinar al chico—lo regaña y ambos deben de salir de la duele antes de que en verdad los manden a correr—. Tú, prepárate que esto apenas inicia.

—¡Sí!—responde animadamente.

Seguido llega el tiempo de las recepciones, su única tarea es recibir diez pelotas ¿Fácil? no lo es cuando la persona que va a mandarla son sus mejores rematadores, para lograrlo tiene cinco minutos. La prueba es desastrosa, ninguno de los tres logra cumplir el cometido. El rubio recibe seis con mucho esfuerzo, el moreno cinco y el enano uno y con el rostro. Lo que sigue no sale mejor.

Está un poco frustrado, después de presenciar tal glorioso salto y remates esperaba que fuera igual de bueno en todo lo demás. Contrario a lo que esperaba, Hinata resultó ser excelente para la ofensiva, pero es mediocre para la defensiva, con los buenos reflejos y agilidad que posee esperaba que su repertorio de cualidades fuera extensa pero está muy mal.

¿Qué rayos hizo en los tres años de escuela media? sus saques, recepciones y colocaciones son de alguien que está iniciando aún, conoce niños con mayor habilidad.

—Así no sirves, chico—le dice sin un poco de suavidad.

—¿Qué?

—En el voley no sólo es importante que marques puntos, sino que evites que también el contrario lo haga, la defensa es fundamental y si te meto vas a matar al equipo.

Nota que todos quieren decir algo, pero sabe que no lo harán porque saben que él está en lo correcto. Lo cierto es que no tiene tiempo para perder en enseñarle a alguien algo tan básico, una lástima porque por un momento pensó que Shoyo realmente encajaría en Karasuno.

—La prueba terminó, ustedes dos—señala a Yamaguchi y a Tsukishima—más vale que aprovechen la oportunidad. A los demás los quiero después de clases, puntuales.

Gira dispuesto a dejar al pelinaranja con su sueño frustrado, no quería que fuera así pero es mejor ahora. Es difícil pero sabe que va a encontrar algún otro club. Escucha a varios de sus jugadores tratar de consolar a Hinata.

—¡Espere!—le cierra el camino el enano—yo puedo mejorar.

—No tengo tiempo, no dejaré que atrases a los demás

Shoyo no se mueve de su lugar, su mirada encendida significa peligro y Kageyama puede sentirlo.

—Una semana, en una semana voy a mejorar todo esto y le demostraré que no hundiré al equipo, sólo tiene que darme una oportunidad—suena a un desafío, él ama los desafíos.

—Si no mejoras al final de esta semana, no quiero verte dando vueltas cerca de aquí—contesta.

—Es un trato

Dicho esto, Hinata deja que se retire. Kageyama no se siente nervioso, no hay manera de que alguien logre tanto en una semana nada más.


Buen miércoles!

Iba a subir el siguiente capítulo mañana, como lo había prometido pero tengo muy apretado el día de mañana así que se los traje un poquito antes. Gracias por apoyarnos con sus follows y agregar la historia a sus favoritos, "H" se los agradee también.

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El siguiente capítulo será el miércoles de la próxima semana!