Declaimer: Los personajes de Haikyuu! no son propiedad mía sino de Haruichi Furudate. Esta historia tampoco es mía, pero tengo el permiso del autor para publicarla y dar continuación en caso de que se encuentre incapacitado para hacerlo.


VIII

A partir de que la noche se vuelve a repetir la invitación al pequeño cuervo de que se quedará dormido en su casa, una, dos, muchas veces más. Ninguno dice nada, ni un favor ni en contra, un acuerdo mutuo y silencioso de compañía paga por razón.

Prometió darle horas de entrenamiento a Hinata un cambio de esa cena, así que lo hace, las horas extras al terminar su rutina con el equipo. Pareciera una exageración a los ojos del público pero Hinata insiste, argumenta que al no ir hasta su casa tiene mucha energía de sobra.

Un tanto se dedican a las recepciones, las cuales se dan la vuelta al tiempo, la mitad del tiempo se pasaba la noche sobre lo mucho que apesta, pero por dentro le agrada tener un pretexto para tocarlo. Porque no es hasta que la ubicación la posición manualmente que Hinata entiende cómo ha de colocarse.

Después, casi llegando al final, haz lo que más te gusta, Shoyo, practica los remates. Para esto, Kageyama levanta para Hinata las veces que este se lo pide. No le molesta, le fascina. Ver como se levantó y se levantó una de sus colocaciones llenas de una manera muy extraña, algo que ya comenzaba a olvidar desde su retiro de forzoso. Es reconfortante sentir la duela y participar con el balón en vez de estar preparado.

No hay sonar como un demente egolatra pero, pareciera que Hinata brilla más cuando está con él, solo en ese viejo gimnasio es más efusivo y animado. Siente que grita más alto para que la coloque que con el joven Sugawara. Se siente más especial para él que otra persona.

Cuando terminan dejan todo preparado para la práctica del siguiente día. Caminan a la par de minutos platicando de cosas, casi siempre de volei, algunas veces deja el menor indague en su vida personal y otras más él mismo es el que lo interroga. Descubre muchas cosas en solo diez minutos, Hinata no se tiene cuando habla, responde con lujo de detalles como si fuera una obligación.

Luego llegan a la parada, se miran y Hinata, la pregunta que sí tiene algo que comer, Kageyama niega y el menor, los dados que preparan algo para él. Pasan a comprar los ingredientes para súper más cercano, alternando los gastos; Kageyama no se molesta en cubrir las compras porque es el más beneficiado, pero Hinata se aferró a algo más que mera mano de obra. Rara es la vez que entran juntos, casi siempre es Kageyama quien se mantiene esperando a Shoy fuera del local.

Cuando terminan las compras, el alcalde se encarga de llevar las bolsas hasta su casa.

Ya en su hogar, Hinata lo hace participar mucho al preparar la cena, comienza a enseñar lo básico de la cocina. Sin embargo, este es un buen momento para aprender a usar la bebida sin estropearla, ni siquiera Nana ha dicho esa gran hazaña.

Cenan en silencio, y terminan tan tarde que se puede hacer una irresponsabilidad dejar marchar al muchacho en medio de la noche. Tantas cosas que sucederán y qué último deseo es quedarse con ese sol dorado.

Se queda.

Al principio parece un acto inofensivo, algo que no podría lastimar a nadie, porque él solo está dando asilo a uno de sus jugadores. Que error tan grande. Lo entiende el día que Shoyo cae dormido sobre su hombro y queda como bobo mirando su rostro, su labios. Son tan bellos, delgados y provocadores que por un lado quieren compañeros de un solo mordisco.

En ese momento se odia porque no tiene el valor para hacerlo, lo desea pero sabe que no puede tenerlo, ahora ni nunca. La realidad es como el agua helada, no debe estar tonteando con Hinata así, de manera tan despreocupada. Nana va a volver pronto y no sabe cómo va a explicar qué ha colado a este niño a su casa, en su rutina del día, en su corazón. No importa que tanto ame a Nana, está seguro que no permitiría esto.

Debe de hablar con Hinata, entre más pronto será mejor.


Hinata no puede creer que de nuevo está ahí, en la casa de su entrenador, ahora tomando un baño. Deberia agradecer a Dios de la lluvia, quien ha sido hoy la excusa para quedarse a dormir, si no hubiera terminado empapado de pies a la cabeza estaría marchando derechito a casa. Se puso un poco de champú en el cabello y comenzó a hacer ejercicios para hacer espuma, la práctica ha sido muy intensa y siente que la ducha que se dio en el club no fue suficiente para eliminar el sudor.

Quisiera decirle a Kageyama sobre las mariposas en la panza que lo provoca, nada que lo loco y lo descabellado, tal vez un simple "me gusta mucho, entrenador". Nada que los complique a ambos. Deja que el shampoo haga lo tuyo en los primeros pasos para lavar tu cuerpo con especial cuidado. Es consciente de que no se puede ir y soltar algo así, es el que se sienta así por un hombre, que es mucho más grande que él y que está a cargo de entrenarlo. Sería muy incómodo que después de que se confiese Kageyama puso un tipo de distancia entre ellos. Si algo así pasara, está seguro que se moriría de la tristeza.

De poco aprendió algunas cosas personales de su entrenador. Por ejemplo, que sus padres viven pero están fuera de japón por razones laborales. Kageyama es un hijo único, su familiar más cercano es su primo. Akaashi que estudia y vive en Tokio, también lo tiene en la posición de armador. Tampoco es bueno en los estudios pero pudo graduarse de la universidad, aunque no quiere confesar de que.

Que le gusta la lluvia y el silencio, es decir, con las personas como lo que es, la gusta la excelencia. Hinata quiere saberlo todo, hacer un libro de todo lo que confía, luego echarlo dentro de una caja con llave y esconderla para que mar la única persona conocedora de lo que es Tobio Kageyama.

También ha mejorado mucho en sus fundamentos, gracias a los entrenamientos post práctica. Es consciente de que está lejos de ser tan bueno como el capitán o Noya, sin embargo, ya está pasado esa mañana de recibir con el rostro. Sus servicios están dejando su carro fuera del área y su agilidad está subiendo, se siente increíble que esté mejorando tanto.

En resumen, los últimos días han sido como un sueño, uno que no quiere despertar y arruinarlo, Kageyama ha abierto las puertas de su casa para él y era casi una estupidez echarlo a perder por sincerarse justo ahora. Puede aguantar.

Puede aguantar las cenas en compañía, historias y consejos. No quiero dejar de ser testigo de sonrisas fugaces. Tampoco de eso cariños secretos, esos que le da Kageyama cuando Hinata finge dormir.

-Dejaré un cambio de ropa aquí, espero que no te moleste que te quede grande-interrumpe la voz de su entrenador, justo cuando tiene la cara con jabón.

-Está bien, gracias-responde brevemente.

Termina de lavarse, ya has tardado más de lo que es aceptable para andar dando vueltas a un asunto que está claro que tiene un único desenlace. Además debe hacer la cena.

Observa la ropa que ha traído Kageyama para él, un pan, playera y sudadera. Todo ropa deportiva, no le sorprende en nada. Durante el tiempo que los ha entrenado jamás lo ha visto usar algo más que ropa para ejercitarse y tenis. No hay para qué preguntar cómo se ve con la ropa normal, seguro que le queda bien.


Kageyama deposita la ropa sucia de Hinata en la lavadora, es verdaderamente pequeña para alguien de instituto.

Busca el número de una pizzería, es tarde y no quiere Hinata gaste energía en cocinar, el día ya ha sido el peor agotador para el joven. Sólo espera que aún con el clima pueda traer algo a domicilio. Está seguro que a Hinata no le desagrada esta clase de comida, y Kageyama puede aguantar su dieta por una noche. Pide una familiar de peperoni, ha escuchado de los chicos del club que es la preferida del pequeño bloqueador.

-Gracias por dejarme usar su baño-como Kageyama imaginaba, al menos el pantalón de licra no parece caerse.

-No tienes que agradecer-se ve un poco adorable-. Él pidió pizza, así que puede mirar la tele en lo que llega.

Hinata asiente y va hasta el sillón. En vez de dibujos animados o series que se pueden ver por otro video de sus partidos, el que no pudo terminar porque se quedó dormido la noche pasada. Kageyama le concede el capricho, aún cuando el duele, ese fue el último juego en el que participó antes de la lesión.

Llega un momento del partido en el cual uno de los rematadores no alcanza una ubicación de su colocación y la pelota cae en su área, puede ser automáticamente un punto para sus rivales. Hinata se empieza a quejar, sobre lo que remata fue demasiado lento por no pegarle a la bola.

-No, tú te colocaste de manera imprudente-lo contradice Kageyama.

-Claro que no, estoy seguro de que tú sí podrías haber llegado, incluso antes-exclama con mucha confianza.

-Seguro-responde con sarcasmo.

Hinata infla las mejillas con evidente enojo de no ser tomado en serio. Odia que lo subestimen, especialmente Kageyama.

-Yo puedo lograrlo- Hinata destruyendo el ya poco espacio que los separa.

Kageyama pierde, puede sentir más de cerca el aroma de recién bañado de Hinata. Su aliento mentolado disparado en toda su cara. De verdad le gustaría besarlo justo ahora.

TOC Toc

El timbre anuncia que su comida ha llegado, salvando al más alto de la acalorada discusión. El ex jugador pide permiso para levantarse. Hinata asiente con la cabeza.


Kageyama espera hasta que Hinata termina de comer para hablar de ese tema. Le pide que se sienta a su lado y que escuche con mucha atención lo que quiere decirle, que es muy importante que lo escuche hasta que termine.

Hinata siente que ha llegado a sudar las manos de los nervios, pensando que su vez se ha dado cuenta de su enamoramiento y que va a reprenderlo por ser un idiota. Es posible que quiera hablar sobre el tema de la nada el propio abrazo que le dio en el partido de la fecha. Hay muchas posibilidades pero Hinata piensa en lo peor.

-Voy a decirte algo, no quiero asustarte ni que piense raro de mi-Kageyama no hay ni habeas las palabras correctas para decir todo lo que siente, él nunca ha sido bueno hablando de sus sentimientos-. Después de que hagas un cambio que te ayude, puedes pedir un taxi que te lleve a casa.

Kageyama tiene que decirle, porque es un adulto y necesita que Hinata tenga la distancia con él, las fotos que él mismo no puede imponerse. Que importa si después lo desprecia, si lo puede poner en una barrera, Kageyama es capaz de aceptarlo si con eso asegura que no hará nada de lo que se arrepienta después.

-¿Que sientes cuando rematas un balón? -le pregunta.

Hinata siente extraña la pregunta, su entrenador ha dicho que quiere hablar de algo muy serio y ahora está preguntando cosas sobre voley. No es que el voley no sea serio pero la cara de espanto que carga ahora no puede ser solo por esto.

Los ojos angustiosos lo miran y él decide que aunque sea rara, debe contestar con sinceridad.

-Cuando te rehúso a iniciar, cierras los ojos para poder recordar y escribir mejor que la sensación de que mi corazón se me acelera, tanto que temo que entre en paro en cualquier momento. Me cuesta respirar la palabra que tengo de poder tocar el balón en el aire. Aún cuando toco el piso me queda la sensación de seguir suspendido. Es como ¡Wosh!

Kageyama mira con ternura aquella respuesta.

-Cuando te miro, Hinata, me pasa lo mismo-agarra la mano del jovencito y la pone justo sobre su pecho, a la altura del corazón-, siento que mi corazón se acelera. Me emociono, cuando sonríes. Eres como el punto de la victoria en mis partidos más difíciles.

A Shoyo se lo tocan las palabras, incapaz de creer lo que está escuchando. Necesita que alguien lo venga y lo golpee porque siente que está teniendo uno de esos sueños dulces, de esos donde lo despierto justo en la mejor parte y lo que frustrado

-Yo, aunque lo intento, no puedo apartar la mirada de ti- finaliza.

Ya está, lo tienes, que está enamorado de él. Esperando cualquier tipo de reacción, que lo mande al diablo, que corra buscando una salida. Que grite que ha perdido la cabeza por enamorarse de él, un chiquillo al que lleva más de diez años.

Pero Hinata no hace nada de eso, usa la mano libre y repite la acción que hizo Tobio un momento atrás.

-Me pasa igual-dice Hinata-. Yo solo quiero que me mire, cada vez que me levanto es para que no vea a nadie más.

Y cuando el mundo se volvió a detener, justo como cuando estaban en la enfermería, solo ellos dos. A Kageyama le resuenan las palabras en los tímpanos, no se puede creer que sean correspondidos sus sentimientos. Esto hace a la situación veinte veces más difíciles. Porque Shoyo no debería sentir eso.

-Ka-Kageyama-canta su apellido, suena tierno, adorable, perfecto. No recuerdo ni un momento en el cual la haya llamado así-. Me gustas mucho

Hinata se recuesta sobre su regazo, no quiere que le mire el rostro, de verdad se siente muy avergonzado por lo que acaba de soltar.

-¿Qué vamos a hacer? -pregunta acongojado.

-Nada, tú eres mi amigo y yo soy tu entrenador, no puedes tener nada más.

-Entonces ¿Por qué me dijiste que no pasaría nada? -vuelve a preguntas pero con cierto enojo en la voz.

Sabe que tiene toda la razón, que no hay forma de que estén juntos. Pero que tiene los mismos sentimientos que él, es como mostrar un vaso de agua a un desahuciado en medio del desierto, esperanzador ya la vez cruel porque no es suficiente para saciar su sed.

Kageyama cierra los ojos con frustración, si tan solo Hinata o el pienso nacido en fechas más próximas esto no es tan horrible. Saber que es correspondido hace tiempo pero miserable Pequeño y cruel destino, tal vez está condenado a ser infeliz.

-Porque así es más fácil, alejarme de tí responde con tristeza.

-¿Qué significa eso?

Kageyama aguanta el aire antes de contestar.


Hola

Les traje other capítulo ¿Esperaban que esto sucediera? yo no lo esperaba, de verdad, justo estaba haciendo unas pequeñas correcciones a "H" cuando me quedé con cara de ¿Qué? ya se rápido que se dice que se aman, pensó en arrumas y besitos pero ... ¡no! justo en mi Kagehina :( ¡Estúpido Kags! ¿Alguien más le sucedió algo así? Última vez en otro lugar.
Nuevo en Facebook, aunque todas me ignoraron: S, pero creo que los de FF se merecen su propia "H" ahora está en cámara porque el karma hizo lo suyo, se reía de mi cuando estaba moqueando, pero desde ahí les mandaba un abrazo.

Karla: Espero que me cuentes la razón de la cual te quedaste impactada. Gracias por pasar y dejar un comentario.

Saludos~