La puerta se cierra de un portazo. Castle desaparece de mi vista y entonces, caigo al suelo. Me tumbo en el suelo y lloro, sollozo, me desespero, tirada durante más de una hora. Después, me levanto, me pongo una copa y, al terminarla, vuelvo a la comisaría decidida a terminar con esto y demostrarle al mundo -y a Castle- que manejo mi vida y que puedo superar esto.
Cuando llego Espo y Ryan están discutiendo sobre algo. Pero no me importa. Nada me importa.
-¿Y Castle?- pregunta el inocente de Ryan.
-Ha dejado el equipo- digo cogiendo el café que Castle me habría traído esta mañana y tirándolo por el fregadero de la sala de descanso.
Espo y Ryan me miran sin entender.
-Hey, ¿qué ha pasado?- Javier parece preocupado, pero no estoy ahora para preocupaciones.
-Nada Javi, dejadlo, ¿vale?- digo yo, dándole la espalda para evitar llorar.
Me vuelvo hacia ellos de nuevo, algo más tranquila.
-¿Qué tenemos?- pregunto dispuesta a encontrar al hijo de perra que mató a mi madre.
Aparcamos frente a un edificio bastante alto.
Espo me acompaña en silencio.
Trazamos un plan de entrada y, a los pocos minutos, estamos subiendo las escaleras.
Transcurre un tiempo que no sabría definir hasta que me encuentro en la azotea. Con cuidado salgo, cubriéndome con la pared. Entonces le veo. Sé que es él aunque no le haya visto la cara. Corro hacia él, pego un grito cuando me lanzo sobre su espalda, me tira al suelo y empezamos una pelea cuerpo a cuerpo. Él es muy fuerte. Demasiado. ¿Donde demonios está Espo?
Entonces siento como mi cuerpo rueda y cae de la azotea. Me agarro con mis manos como puedo pero sé que este es el final. Y no lo creo. No así. No ahora. No sin haber tenido una oportunidad con Castle. Dios, no. Este era mi final. Aguanto unos segundos pero después, noto como mis fuerzas se acaban y empiezo a caer. Unos segundos después, todo se nubla. 'Castle' consigo pensar antes de que todo se vuelva negro.
