Castle
Llego apresurado al hospital en el que me había dicho que se encontraba Kate.
Entro corriendo en el pasillo y pregunto en un mostrador por el nombre de Katherine Beckett. Una mujer me indica que debo subir dos plantas y decido que no voy a esperar ni al ascensor. Subo los escalones corriendo de dos en dos y llego rápidamente. Mi corazón bombea con fuerza pero no me freno, sigo corriendo hasta que veo por fin caras conocidas. El peso del mundo se posa en mis hombros y me lanzo al primer gesto cariñoso que me ofrece, en este caso Lanie. Nos fundimos en un abrazo y sollozo antes de separarme de ella.
Cuando me separo de ella, Ryan se acerca a mí cariñosamente y nos abrazamos. Después lo mismo con Javi.
-¿Qué ha pasado?- vuelvo a preguntar, esta vez cara a cara, como me había pedido Javi que fuera.
Ryan y Espo intercambian una mirada y es El Segundo el que se digna a hablar.
-Él la tiró desde la azotea.- dice, refiriéndose al hombre que sabíamos, estaba detrás de la muerte de su madre. Lo dice manteniendo la compostura, como él siempre sabía hacer.- Ella intentó agarrarse pero cayó. No al suelo sino a una terraza que había unos pisos más abajo. De cualquier manera cayó 5 pisos hasta que aterrizó.- yo me muerdo el puño, evitando gritar.
-Cariño, desahógate.- me pide Lanie, mirándome con ojos rojos.
Yo les doy la espalda y salgo corriendo de ahí. Siento que me estoy ahogando.
Subo a la azotea que se encuentra unos pisos por encima y observo la ciudad que se extiende a mis pies.
Entonces empiezo a gritar. Palabrotas, muchas, muchísimas. Chillo, grito, pataleo, sollozo. Aprovecho que no hay nadie más en la azotea para desahogarme todo lo que necesitaba. Al rato decido que es hora de volver a bajar. Noto que empieza a emanar sangre de mis nudillos por haber pegado un puñetazo a la pared.
Vuelvo al pasillo donde, ahora nuevas caras aparecen. Jim Beckett camina de un lado a otro del pasillo, atacado de los nervios.
Se acerca a mí cuando me ve aparecer.
-Richard, ¿qué ha pasado?- me pregunta, con gesto de una preocupación absoluta. Ya la había visto antes, cuando dispararon a Kate.
-No lo sé Jim, yo...- pienso en si debo sincerarme o no con el padre de la mujer que amaba. Estoy aún sobrio, demasiado lleno de emociones -ninguna positiva-, y siendo sincero, creo que no sé ni lo que digo. - Habíamos discutido. Ella estaba persiguiendo a uno de los títeres manejados en el caso de su madre... - intento ser cuidadoso con el tema, pero en seguida veo las heridas que se abren en aquel hombre con aquel asunto, todavía sin cerrar. - Me ha contado Espo que le siguieron la pista y le encontraron en un edificio por el Lower East Side. Al subir, tuvieron una pelea y ella cayó desde la azotea hasta una terraza unos pisos más abajo- termino en mi intento por mantener la compostura y no romper a llorar y agarrarme a Jim gritando que debería haber intentado convencerla más. Que debería haberla acompañado, haberla protegido. Que todo es por mi culpa y que debería haber hecho muchas cosas que no había hecho.
