POV CASTLE VII
Cierro la puerta a mi espalda. Una lagrima empieza a caer por mi mejilla en cuanto miro hacia dónde está ella. Está tan pálida, como muerta, rodeada de cables, tubos y máquinas que no paran de pitar. Y ojalá nunca paren. Eso solo significaría una cosa. Pero no me lo permito. Me muerdo el puño antes de dar un paso hacia delante. Necesito soltárselo... Todo. Si se va antes de que pueda decírselo no voy a poder... A decir verdad, si se va, no voy a poder. Me tomo un minuto de observación antes de ponerme a hablar.
Mis ojos recorren todos sus poros, haciendo una fotografía interna que jamás borraré. 'Te quiero' digo en un susurro inaudible.
Me acerco a ella y lo suelto. Todo. Lo suelto todo.
Al rato, me hallo sentado a su lado, sujetándole la mano, sin poder parar de gritar, sin poder parar de decirle que la amo.
Debe haber pasado demasiado tiempo, pues la puerta se abre, dejando pasar a mí madre, que no tiene buena cara.
-Hijo... llevas aquí horas. - me dice, devolviéndome a la realidad. - Deberías irte a descansar. - su tono suena a súplica, pero no puedo evitar hacerle un gesto negativo con la cabeza.
-No pienso moverme. - no miro a mi madre sino a Kate, a su mano, sujeta por la mía. - Si ella... - me cuesta decir lo que voy a decir. - Si se va en la noche y no estoy yo... - miro a mi madre. - Voy a estar con ella hasta el final.
Mi madre hace una mueca de sonrisa y se acerca a mi, dejándome un suave beso en la frente, como cuando era pequeño.
-Al menos, deja que Jim pase un rato a verla. Es su hija. - me pide.
Yo acepto. Me había olvidado completamente del resto del mundo. De que Kate tenía a más gente que estaba sufriendo. Pero nadie estaba sufriendo como yo.
-Claro. - digo yo, levantándome, no sin antes mirarla y volver a susurrar otro de los cientos 'te quieros' que le he dicho en estas horas.
Mi madre me mira con pena y me acompaña a la puerta, cerrándola detrás de nosotros.
Cuando salgo, veo que Lanie sigue ahí sentada, con la cara entre las manos, intuyo que llorando. Kate es su mejor amiga. Espo y Ryan están de pie en el pasillo, hablando entre ellos, serios. Jim Beckett sigue dando vueltas de un lado a otro, supongo que esperando a que yo saliera para poder entrar a ver a su hija. Su única hija. ¿Qué será de él si Kate muere? No puedo evitar imaginarme en su situación. Si fuera Alexis la que estuviera en esa cama, yo... No sé qué sería de mi. Aunque, a decir verdad, tampoco sé qué va a ser de mi como Kate no despierte.
Camino escasos pasos hasta una silla, donde me dejo caer. No puedo con mi cuerpo, con mi alma. No puedo. Las lágrimas se empiezan a agolpar en mis ojos y no hago nada por frenarlas. Me siento entonces envuelto en la calidez de una abrazo y me descubro en los brazos de mi madre. Yo no puedo parar de llorar en su hombro, mientras ella me acaricia la espalda, intentando calmarme. Unos minutos después -realmente necesitaba ese abrazo-, me levanto, dispuesto a hacer algo.
Tengo que encontrar a quien le ha hecho esto. Tiene que pagar por ello.
Me acerco a Espo y Ryan, que siguen igual que hace unos minutos.
Me miran con lástima y decido ser directo.
-¿Quién le ha hecho esto?- miro a Espo, sé que él estaba ahí. Sé que estaba con ella. Al igual que sé que se siente culpable por no haber llegado a tiempo para salvarla. Espo ya perdió a un compañero y sé lo duro que sería para él perder a otro.
-Qué más da. - dice él. - Está muerto. Ya me encargué yo de eso. - sabía que Espo le habría matado, al igual que sé que esta pesadilla no ha acabado.
-¿Cuál es el siguiente paso?- pregunto, ansioso por terminar esta lucha que Kate lleva luchando 12 años, y dispuesto a dar justicia a tantas víctimas -entre ellas su madre-.
-Tío. -me frena Ryan. -Es peligroso. Ya has visto lo que le ha pasado a Beckett.- me mira serio. Sé que él también está afectado. Ambos quieren mucho a Kate y tienen una muy buena relación
-No me pides que no luche porque sabes perfectamente que lo voy a hacer. - digo serio. No me voy a rendir ahora. Morir no me importa. Quiero que Kate pueda pasar página. Y si no despierta, quiero que pueda descansar en paz.
Me doy cuenta de lo mucho que la amo. Estoy dispuesto a morir porque ella sea feliz, o porque ella descanse en paz. Estoy dispuesto a todo por ella, y ahora lo sé. Cruzaría océanos y montañas por ella. Pagaría todo mi dinero, daría mi vida porque despertara.
-Está bien. -accede Espo.- Pero iremos con cuidado. Gates no puede enterarse.- Genial. Pienso yo. Va a ser un trabajo de tres. Demasiada suerte tendremos si uno consigue salir vivo.
