POV Alexis IX
Estaba durmiendo en el sofá -llevaba más de un día sin dormir y el agotamiento me había superado- cuando Lanie me llamó.
-¿Está tu padre ahí?- me había preguntado.
Yo extrañada miré alrededor comprobando que estaba solo con mi abuela.
-No está aquí, ¿es que no estaba en el hospital?- dije recordando que mi abuela me había contado que papá se iba a quedar allí hasta el final -si había un final-. Me dio un escalofrío. Temía que mi padre hubiera hecho alguna estupidez.
-Se fue. -me contó Lanie.- Parecía enfadado. Nunca le había visto así- yo no comprendí cómo mi padre había pasado de la tristeza absoluta al enfado. No lo entendía.
-¿Cómo que se fue?- pregunté masajeándome la frente. Como si así el dolor fuera a cesar.
-Solo sé que cuando me fui a por un café él estaba sentado, triste, y cuando volví le vi salir de la habitación de Kate y me dijo que se iba, enfadado.- me contó.- Casi es como si hubiera tenido una pelea con ella, pero eso es imposible porque ella... - continuó, evitando terminar la frase. Era evidente que la había entendido.
-Jim le ha contado a mi abuela que el día que ocurrió habían discutido.- le conté yo, recordando aquello, y dandole sentido a todo.
-Se ha cansado.- sacó la conclusión Lanie.- Se ha cansado de luchar por ella.
Yo tragué saliva. Sabía que mi padre había luchado mucho por ella y que no había avanzado demasiado, pero tanto como para rendirse ahora que Kate estaba así...
-Pero, ¿dónde está?- pienso en voz alta, preguntándome dónde se habrá metido mi padre después de tomar la decisión de que no va a esperar más a Kate.
Miro el reloj. Son las 12. Mi padre siempre está en casa a esas horas.
Me despido de Lanie, dándole las gracias por avisarme y llamo a mi abuela para que venga.
Se sienta a mi lado en el sofá, y me toma una mano entre las suyas. Me siento arropada y eso me hace sentir bien.
-Papá se ha ido del hospital- le cuento. Le cuento todo lo que me ha dicho Lanie y las conclusiones que hemos acabado sacando. Mi abuela pone cara de sorpresa y sopesa la noticia, pensando en qué hacer.
-Richard es adulto- empieza- Aunque a veces no lo parezca.- mira hacia el frente.- Tenemos que darle su espacio y si necesita airearse esta noche, debemos darle esa libertad.- yo estoy de acuerdo con ella. Papá está muy cansado de esperar por Kate y entiendo que esto le duele mucho y que necesita tomar aire. Asiento y mi abuela me da un beso en la frente, yéndose de nuevo hacia su habitación.
Yo me quedo en el salón, mirando hacia el frente sin saber qué hacer.
Pronto caigo de nuevo dormida.
Me despierto sobresaltada cuando la puerta de abre. Abro los ojos rápidamente y observo que se trata de mi abuela y mi padre, que entran por la puerta. Entiendo por ello que la abuela ha tenido que ir a por papá.
-Papá- me levanto acercándome a abrazarle. Apesta a alcohol, pero no me importa. Sé que lo necesitaba y no se lo voy a reprochar.
-Cariño- me susurra mientras me envuelve en su cuerpo.
-¿Por qué abandonas ahora a Kate?- empiezo a decir mientras el teléfono empieza a sonar. Los tres lo miramos fijamente antes de atrevernos a cogerlo. Sabemos lo que se viene.
Es mi abuela quien tiene la iniciativa de descolgarlo y ponérselo en la oreja.
La veo asentir y finalmente sonríe, dando las gracias.
Mi padre y yo la miramos con ansia. Realmente me hago la ilusión de que ha despertado.
-Ha superado el periodo crítico.- nos cuenta.
-Pero, ¿ha despertado?- pregunto con miedo.
Mi abuela hace una mueca triste y sé cuál es la respuesta.
-No. Sigue en coma.
Mi padre se retira rápidamente yéndose hacia su habitación.
Mi abuela y yo nos miramos preocupadas.
-Richard...- empieza mi abuela.
-¡No quiero saber nada de ella! ¡NADA!- parece muy alterado, nos mira fijamente con los puños apretados. Yo me asusto. Nunca había visto a mi padre así.
-Pero Richard...- sigue Martha.
-Ni Richard ni nada. Esa mujer ya no forma parte de mi vida. No quiero que forme parte.- termina tajante, cerrando la puerta de su habitación de un portazo.
Mi abuela y yo volvemos a intercambiar una mirada, antes de que la tristeza y el enfado se haga insoportable y no puedo contener las lágrimas y salgo corriendo arriba hacia mi habitación, dando un portazo. Quiero que lo oiga. Quiero que se de cuenta de su error. ¿Cómo puede ser tan niñato?
