Nota importante:
Queridos lectores, el día de mañana me voy de vacaciones, lo cual imposibilitará que pueda actualizar en un tiempo. Es por esto que el capitulo a continuación es bastante largo. Me entretuve como nunca al escribirlo, esta lleno de nuevos personajes, los cuales son muy interesantes y no puedo esperar escribir más de ellos.
Si les gustó este capitulo, si lo odiaron, si tienen ideas que amarían ver en futuros capítulos, no duden en compartir estos pensamientos conmigo, compartan sus impresiones, los cuales son mi motor para seguir escribiendo y son inmensamente bienvenidos.
Sin nada más que agregar, espero que disfruten este tercer capitulo.
Muchos Cariños.
Capítulo 3 - Hatstall
El camino desde la estación de King Cross hacia Hogwarts estaba haciéndosele muy largo a Rose Weasley.
No podía contener más la emoción de por fin poder comenzar las clases y ocupar magia a su antojo. No le gustaba controlarla, quería ocuparla, y aprender, aprender todo lo que leía de los libros, quería saber todo sobre Transformaciones, Pociones, Historia de la magia, Merlin, solo con cerrar los ojos podía imaginarse sentada en la clase de Encantamientos. Quería saberlo todo, y convertirse en la Sanadora más calificada y experta de todo el Reino Unido.
A diferencia de Albus, Rose tenia absolutamente todo claro, llegaría a Hogwarts, al contrario de lo que su padre le decía, no le importaba mucho si terminaba en Ravenclaw o Gryffindor, pero donde fuese, sería la mejor de toda sus clases, para poder llegar a ser prefecta y Premio Anual. Al graduarse, ya sabía que tomaría toda y cada una de las clases para transformarse en Sanadora, y si todo salía mejor de lo planeado, poder de alguna forma encontrar una cura para la licantropía, y/ o erradicar completamente la viruela de dragón.
Si, Rose tenia altas aspiraciones en su vida, y por el contrario de lo que muchos pensaran ninguna de ellas habían sido estimuladas por Hermione Granger. Hermione sabía de la importancia de estudiar, pero Ron estudiando ni un cuarto de lo que ella había estudiado, logró llegar lejos, por lo cual quizás en otro mundo probablemente ella misma hubiese optado por haber estado menos tiempo detrás de un libro y haciendo más otras cosas. Pero por mucho que esos fuesen sus planes, bastó que Rose supiese leer, para que nunca más soltara un libro. Ella tenía la inteligencia y determinación de Hermione, pero un pelo cobrizo y espontaneidad que hacían honor a su padre.
-Rose, no crees que haberte leído la historia de Hogwarts 4 veces en el último mes, no es suficiente?
Rose levanta la vista del libro y mira fijamente a su primo. James y Fred desaparecieron en cuanto sus padres se perdieron de vista, pero aún se podían oír sus voces y risas desde donde quieran que estuviesen.
-Absolutamente nunca es suficiente, cada vez que lo releo encuentro algo fascinante que no me había fijado la última vez, ¿Sabías que el techo de Hogwarts está encantado para..
-Aparentar una noche estrellada, si Rose, me lo has dicho 4 veces, exactamente. Cierra ese libro y mejor vamos a dar una vuelta, quieres? Necesito encontrar ese carrito de dulces que tanto me han hablado.
-Albus, eventualmente el carrito pasará por acá, no es necesario tener que levantarse, aparte perderíamos el maravilloso espacio libre que la ausencia de tu hermano ha dejado en este compartimiento. - Dice Rose sonriendo y estirándose a lo largo del asiento, mientras depositaba el libro en el marco de la ventana. - No te parece gracioso que papá te pidiera a ti que me cuidarás?
Albus levanta una ceja y Rose hace un movimiento con la mano apuntando a él y a ella. - Tú y yo sabemos que al final, soy yo la que siempre ha de cuidar de ti.
-Sueña Rose, sueña - dice Albus riendo, negando con la cabeza.
En su vida probablemente Rose fuese la única persona aparte de su familia, con la cual Albus era simplemente él, crecieron prácticamente juntos, pero aun cuando tenían la misma edad, por alguna razón Rose siempre había parecido ser mucho mayor que él, quizás fuese su personalidad, pero para Albus era como una hermana mayor, y Rose sentía y trataba a veces a Albus como un hermano menor. Su relación era más cercana que la que compartía con Hugo, quien estaba obsesionado con los dragones y pasaba cada hora de su vida hablando o estudiando sobre ellos.
Albus disfrutaba estar con ella, no era una relación forzada, podían estar en silencio durante horas y jamás iba a ser incomodo, como también podían pasar horas conversando sin aburrirse. Lo único que los diferenciaba enormemente, y Al se aburría de escuchar sus reclamos, era el odio infinito que profesaba la pelirroja hacia el Quiddicht, no lo entendía, no le gustaba y aparte era mala jugando, lo odiaba. Pero a pesar de eso, la adoraba, dado que había que aceptar que la chica era inteligente, y no se limitaba a una inteligencia de libros, si no que ella de por si era perspicaz. Tenía una combinación asombrosa entre exigente y relajada, en cuanto a los estudios se concentraba de una forma increíble, podría apostar a que podría explotar un caldero o entrar un troll gigante a la biblioteca, y ella ni se inmutaría. Lo más seguro era que probablemente dicho evento James se encargaría de comprobarlo más adelante. Pero en cualquier otro ámbito, Rose es de las que le baja el perfil a todo, no se hace dramas, a veces de hecho le cuesta tomarse las cosas enserio, es una persona que relaja y ablanda a Albus, lo ayuda a desconectarse, y por eso Albus, la amaba.
-Ya te decidiste? - Pregunta Rose de forma relajada, como quien no quiere la cosa, mientras juega con la bolsa en que traía unos bocadillos.
-Si, dejaré que el sombrero decida…
-Woah, woah , alto ahí! - Rose se sienta correctamente y se mueve un poco hacia la ventana para quedar exactamente al frente de Al, mirándolo fijamente continua- ¿Hablas enserio?, ¿ninguna preferencia? ¿no iras pensando desde que entremos a ese comedor la casa en la que quieres estar?, ¿buscar una forma en tu retorcido cerebro de cómo convencer al sombrero para que no te ponga en una casa en que debes trabajar arduamente como Hufflepuff? ¿Lo dejarás en sus manos? ¿Al azar? Si no me estas mintiendo para evitar seguir hablando del tema, este es, un acto muy osado de tu parte Albus Severus. - dice medio burlándose.
- Para que veas que soy osado, osado y valiente, valiente y confiado.
-Teme Sombrero seleccionador, Potter el osado va a tu encuentro.
El resto del viaje fue tranquilo, cada uno de sus primos en algún momento pasó por el compartimiento a saludarlos, a desearles buena suerte en la selección y refrescarles las bondades de sus casas y por qué estarían orgullosos de que los nuevos Weasley se les unieran.
Dominique y Louis, hijos de Bill y Fleur, fueron los que más se quedaron conversando con ellos. Ambos comenzarían su 5to año en la casa de Hufflepuff. Rose adoraba a Dominique, y estaba segura que Dominique debería haber terminado en Ravenclaw al igual que su hermana Victoire, pero Louis había sido seleccionado a Hufflepuff minutos antes que ella, por lo cual lo más seguro era que Dominique haya influenciado un poco la decisión del sombrero para seguir junto a su hermano.
Ambos estaban en posesión de una belleza extraordinario dado la sangre veela que su madre les heredó, lo que los hacia sumamente populares en Hogwarts, o eso era lo que James les había contado cuando fue el primer día de clases del mayor de los Potter.
-Louis! - James entra al compartimiento saltando arriba de su primo, y abrazándolo, seguido de Fred quien se sienta junto a Rose y Dominique.
-Jajajaja Jamie ya pesas demasiado para esto- Dice el rubio empujando al menor hacia el suelo, quien al caer hace un puchero.
-Eres el Hufflepuff más malvado que conozco - Dice sentándose al lado de Albus. - Oye pequeñajo dado que nadie te conoce realmente, casi todos en el expresso han apostado que quedas en Gryffindor, seré millonario, cuando sepan la verdad…- Dice sonriendo apoyando su cabeza en el hombro del menor de los Potter.
-Cuando será el día que dejes de apostar James?
-Nunca mí querida Rosie, especialmente cuando es dinero fácil.
-Aparte, Al sería un maravilloso Gryffindor, solo que tu temes que de quedar ahí, dejes de salir Rey anual de Gryffindor. Todos sabemos que Al es el guapo de la familia.
- ¿Qué Albus qué? ¿¡El guapo de la familia?! - James se lleva una mano al pecho actuando ofendido sobre las palabras que Rose le acababa de decir, mira a su alrededor y todos asisten, hasta Fred, "maldito traidor" piensa James. - ¿Es porque tiene los ojos verdes cierto? Familia superficial y discriminatoria!- Todos ríen.
-Mi querido James, te dejaré para que proceses esta obvia realidad tranquilamente- Albus se levanta y le pone una mano sobre el hombro al mayor. - Voy a buscar el carrito de dulces, de verdad no puedo seguir esperando- Dice dirigiéndose hacia Rose, quien prefiere quedarse junto a sus primos, y entre todos se encargan de pedirles diferentes dulces al ojiverde.
-Donde está el maldito carrito?! - Gruñe prácticamente más fuerte de lo que esperaba cuando llevaba la mitad del tren recorrido y dado que hay mucha gente paseándose no puede ver que tan más allá se encuentra, y él tenía hambre, mucha hambre.
-Compartimiento de prefectos - Dice una voz a su izquierda, arrastrando las palabras, dando la sensación que era un trabajo arduo y aburrido el hecho de hablar. Albus se gira y se fija que hay un chico sentado jugando con una snitch en un compartimiento con las puertas abiertas, quien ni siquiera se había molestado en voltear la vista para hablarle.
-Woah! Tienes la nueva snitch versión 2017 edición limitada?! Solo sacaron a la venta 17 en todo el mundo! - Albus entró al compartimiento, olvidándose del hambre. Se sentó inmediatamente frente a la persona que le había hablado, pelo extremadamente rubio, y al parecer de su edad. Necesitaba tener esa snitch en sus manos, aunque fuese solo por unos segundos. El rubio dejo de jugar, un poco sorprendido al sentirse invadido, y se le quedó mirando fijamente, analizándolo, hasta que levantó una ceja.
-Potter…la pregunta es, porque tú no tienes una?
Albus hasta el día de hoy le sorprendía y le molestaba un poco que con solo verlo todo el mundo supiese quien era él, pero él prácticamente no sabía quién era nadie. Albus y sus hermanos aun viniendo de una familia mágica, no llevaban la típica vida que las familias de sangre pura o muchas mestizas llevaban.
Existían barrios mágicos, donde absolutamente todo era exclusivo para magos, escuelas, supermercados, tabernas, como Godric's Holllow, donde todo era un círculo muy cerrado. Pero Harry había decidió alejarse de la ciudad y comprar un terreno en los alrededores para así tener suficiente espacio para jugar quiddicht en el. Esto sumado, al abuelo Weasley con su amor a lo muggle, y el que Harry prácticamente creciera entre ellos, prefirieron darle a sus hijos otro tipo de crianza, asistiendo a colegios muggles hasta que tuvieran la edad necesaria para asistir a Hogwarts y de esa forma conocer lo mejor de los dos mundos. De una forma u otra, eso asustaba un poco a Albus, porque sabía que existían muchos niños de su edad que habían asistido anteriormente a alguna clase de vuelo o de lectura juntos y ya se conocían entre ellos, él básicamente conocía a sus primos, algunos amigos de Teddy y dejaba de contar.
- No sabría cómo contestar esa pregunta sin entrar en detalles personales- Contestó esperando que la contraparte se interesará más, pero no, solo silencio, el rubio no hablaba y seguía con la mirada fija e intimidante. - ¿puedo? - Le preguntó indicando la snitch. Como respuesta por fin el chico pestaño y sacudió la cabeza como si quisiese eliminar los pensamientos que tenía en ese momento, desordenando su pelo.
-Supongo…La llegas a perder Potter y…- Le entregó la snitch.
-No lo haré - Albus no podía quitarle los ojos de encima. La soltó. La snitch se movía increíblemente más rápido que una snitch normal, al estar hecha de oro blanco hacía que de alguna forma fuese más difícil seguirla con la vista pero a la vez más interesante, el zumbido que producía era mucho más ligero e imperceptible, era algo nuevo, y si había algo que amaba Albus eran los desafíos.
La atrapaba y la dejaba ir nuevamente, y así sucesivamente, no podía esperar jugar con ella en campo abierto, ¿El chico se la prestaría para probarla alguna vez? Ni siquiera sabía su nombre. Se detuvo y miró a su alrededor, había estado tan fascinado que no se había dado cuenta cuanto tiempo había estado jugando con ella. Pero la ventana mostraba que había pasado quizás fácil sus 30 minutos, dado que empezaba a oscurecer. El chico rubio se había corrido y ahora estaba sentado en una esquina del compartimiento leyendo un libro con los pies sobre otro chico que antes no estaba, de la misma edad que ellos, quien miraba aburrido por la ventana, ambos con muchos dulces a su alrededor.
-No! Ya pasó la señora del carrito de dulces?! Y no me avisaste?!
-No soy tu niñera Potter. - Nuevamente ni se molestó en levantar la vista, esta vez del libro.
Albus estaba un tanto sorprendido, acostumbrado a que todas las personas quisiesen ser amigos de los hijos de Harry Potter, lo normal era que las personas fuesen extremadamente complacientes con él. Y este niño no podía estar menos interesado en hablarle y por alguna razón, le agradó la falta de interés del rubio.
-Merlín que hambre, iré a ver si la encuentro, esperando que nada me distraiga en el camino - Dijo poniéndose de pie y caminando hacia la salida, hasta que se detuvo en el umbral al oír un carraspeo, giró encontrándose con dos pares de ojos mirándolos. El niño que había llegado sin que él se hubiese dado cuenta tenía una piel tostada y ojos color miel, que contrastaban con los ojos plateados con que el rubio lo miraba curiosamente mientras nuevamente, levantaba una ceja.
-Mi snitch Potter…
-Cierto, perdón! -Retrocedió hasta depositarla en manos del rubio. - No pensé que fuese tan diferente a la otra, debes jugar muy bien en el puesto de buscador para seguirle el ritmo a esta snitch.
-Sí, soy bueno. - El ojiverde sin aun decidirse si aquella actitud le asombraba para bien o para mal, prefirió marcharse antes de seguir hablando prácticamente solo.
-Tu tampoco lo haces tan mal… - Escucha cuando está a punto de salir y se gira para mirarlos.
-Lo sé, soy bueno. - Dice Albus con una sonrisa de medio lado y con un movimiento de cabeza se despide de los dos chicos, quienes sutilmente responden asistiendo con la cabeza dando por terminada la conversación.
-Qué fue eso Scorpious? - En cuanto Albus desapareció del compartimiento, el ojimiel miró a su amigo sorprendido, Scorpious prácticamente nunca hablaba, y ahora no sólo dijo como 3 frases, sino que una de ellas hasta había sido un cumplido, bueno, a su manera.
-Que fue qué? - Pregunta haciéndose el desentendido.
-Olvídalo…- El conocía al rubio y sabía que absolutamente nadie, ni él que lo conocía prácticamente hace 11 años, le sacaría la información necesaria para entender que se traía en mente. Y tampoco le apetencia perder el tiempo tratando de entenderlo, ya hablaría él cuando quisiese compartir algo o necesitase ayuda, así que volvió su vista al libro esperando que en el banquete hubiese mousse de limón.
-Albus Severus aún no te colocas tu túnica?! Donde has estado metido todo este tiempo, Merlin corre a cambiarte, llegamos en 5 minutos- Rose corrió hacia él con sus cosas, mientras él por fin había podido encontrar el carrito.
-Pero…
- Ya comerás después Albus! Anda AHORA. - Dijo empujándolo hacia los baños. Era una guerra perdida discutir contra Rose asique bufando tomo sus cosas y se metió al baño a cambiarse. Antes de salir se detuvo frente al espejo, era muy flaco y probablemente también más bajo otros chicos de su edad, miró hacia su corazón y vio el emblema de Hogwarts. "Espero no decepcionarlos Padres". Suspiró al salir mientras escuchaba a Hagrid llamar a los de primer año. Una mano en su hombro lo detuvo justo antes de bajarse del expreso.
-Te quiero Al, buena suerte.
-Yo a ti Jamie -dijo abrazándolo antes de salir y despidiéndose con la mano.
Hagrid saludó con un fuerte abrazo, más fuerte de lo necesario quizás al ver a Albus, y a Rose. A ambos les deseo el mejor de las suertes y los subió a un bote acompañados de una chica extremadamente rubia y callada de nombre Amelia Wood, y un chico moreno de ojos profundamente negros Thomas Reid, hijo de muggles, como el mismo menciono minutos después de subirse al bote, y quien fascinado no dejaba de mover el bote de un lado para otro para divertir a sus pasajeros.
Fue Neville Longbottom quien recibió a los de primer año en la entrada del castillo, esto confortó un poco al menor de los Potter, pero mientras caminaban por los pasillos hacia el Gran Salón, sintió una mano temblorosa aferrarse a la suya.
-Rose…
-Estoy bien Al, solo un poco nerviosa, esto me conforta, espero que no te moleste…- Albus como respuesta, le tomó la mano firmemente y le sonrió.
-Juntos.
-Juntos.
Neville parado frente a las puertas del Gran Salón, les dio la Bienvenida Hogwarts, les explicó sobre la división de casas y la selección que estaría minutos a empezar, tras confirmar que todos habían entendido, con un movimiento de la varita, las puertas se abrieron y Rose, soltó la mano de Albus. Caminaron por el largo pasillo entre las mesas, escuchando murmullos a su alrededor y Rose analizándolo todo a su alrededor absolutamente fascinada con el techo estrellado, mientras tanto Albus no podía quitar la vista del sombrero seleccionador que estaba tranquilamente esperándolos sobre el taburete.
-Cuando oigan su nombre, por favor pasen adelante, y les colocaré el Sombrero Seleccionador, Austin, Franz.
-HUFFLEPUFF! - Anunció el sombrero segundos después de colocárselo y la mesa de Hufflepuff estalló en aplausos, pudo ver a su primo Louis gritar haciendo girar su sombrero en modo de victoria.
-Boyd, Simón.
-RAVENCLAW!
Así siguió la selección, hasta el momento 1 chico y 2 chicas habían sido enviados a Slytherin, 4 chicos y 4 chicas a Gryffindor, 5 chicos y 6 chicas a Hufflepuff y finalmente 4 chicos y 5 chicas a Ravenclaw.
-Lawrence, Joan - Una chica de cabello castaño, con una actitud muy segura se sentó en el taburete.
-GRYFFINDOR! - Bajando con una sonrisa le levanta el pulgar a Rose y corre hacia la mesa de los leones donde Fred y James son los más bulliciosos.
-La conocí mientras te buscaba en el expreso, no la niña más inteligente, pero sumamente agradable.
-Malfoy, Scorpious.
Todo el comedor queda en silencio, y un chico detrás de Albus pasa adelante, y en ese momento lo reconoce como el chico de la snitch, quien sube con paso seguro hacia el taburete y Neville le coloca el sombrero en la cabeza, y no pasa absolutamente nada, lleva más de 3 minutos ahí sentando y nada.
-Qué raro, no todos los Malfoy siempre han ido a Slytherin desde hace generaciones? ¿No debería ser una selección rápida?…- Pregunta Albus a su prima quien tiene aquella mirada perdida mientras su cerebro está funcionando a mil por horas.
-Estoy segura que leí sobre esto -Duda unos segundos antes de continuar hablando- son llamados Hatstall, no es algo común, de hecho pasa en una persona cada cincuenta años más o menos, McGonagall fue una. A veces ni para el sombrero es fácil catalogar a una persona cuando hay dos o más características fuertes en una sola persona, se toma su tiempo. Malfoy recién lleva poco más de 3 minutos por lo cual todavía no es uno, pero de llegar a superar los 5 minutos lo será y pasará a la historia. Hace décadas que el sombrero no se demora más de 5 minutos en decidir. - Rose hizo otra pausa - En general Albus, grandes cosas se esperan de los Hatstall, y ya sabes, Grandes no siempre son buenas- Albus asombrado aún más con los conocimientos de su prima, y con el sombrero no pudiendo decidirse con un Malfoy, que con lo poco que él conoció al rubio, lo hubiese enviado a Slytherin en segundos, que pasaría entonces con él?!
-Lleva 4 minutos y 55 segundos exactamente…. Quien iba a pensar que sería un Malfoy quién pasaría a la historia?! - Para cuando Rose exclama esto, el rubio sentado en el taburete suspira y asiste con la cabeza, al parecer la conversación que Scorpious tenía con el sombrero era más interesante que el silencio que reinaba en el comedor, y la mirada asombrada de McGonagall.
-SLYTHERIN! - Grita finalmente el Sombrero y Scorpious con una sonrisa camina lentamente hacia la mesa de las serpientes donde en un principio, todos seguían en shock. Pero luego estallaron en aplausos. A pesar de que con los años Slytherin era menos prejuiciosa en cuanto a quienes aceptaban en su casa, tener a una sangre pura en sus filas era algo que no dejaba de hacerles enormemente feliz. Luego que Neville y McGonagall compartieran una mirada, siguió con la lista de alumnos.
-Morris, Alexandra
-RAVENCLAW!
-Pond, Sophie
-GRYFFINDOR!
Albus mira a su alrededor, por esas cosas del destino todas las personas que de alguna forma había conocido en su viaje hasta ahí, a excepción de Malfoy, irían después de él en la lista, Rose, Amelia, Thomas, y el chico amigo de Malfoy eran los últimos en quedar.
-Potter, Albus - Cuando su padrino lo llama con una sonrisa tranquilizadora, Albus camina más tembloroso de lo que quisiera hasta que le ponen el sombrero en la cabeza, y para evitar mirar a alguien en particular cierra los ojos. Durante lo que pareció una eternidad el sombrero estuvo en silencio, y Albus temiendo que se hubiese echado a perder justo en su turno, estaba abriendo los ojos para dar aviso que el sombrero ya no servía, cuando una voz en su cabeza resonó.
" Estoy de lo más perfectamente bien señor Potter, solo maravillado, puedo verlo todo, cada anhelo, cada pasión, cada característica, y como ellas se entrelazan, tiene coraje, sí, pero también muchos otros talentos, una sed de demostrar de que eres capaz y no solo el hijo de Harry Potter, es difícil, muy difícil, pero que maravilla de mente que tienes, si la veo, Merlín, pero que voy a hacer contigo?
-Si no lo sabes tú, menos lo sabré yo
-¿Ninguna preferencia entonces? Recuerdo el día en que tu padre me pidió no ponerlo en Slytherin…
-Con todo respeto señor sombrero seleccionador, particularmente encuentro que esto no se trata sobre lo que yo quiero, se trata sobre dónde cree usted que pertenezco y confió en esa decisión.
El Sombrero sonrió ampliamente como tampoco lo hacía en años, girando de un lado para otra la cabeza del hijo menor de Harry Potter. Desde que Harry Potter ganó la guerra y salvó al mundo mágico, muchos niños pasaban por la selección exigiéndole estar en la casa de su héroe, sin tener si quiera las mínimas características para estar en Gryffindor. Ya estaba cansado de que las personas interfirieran con sus decisiones y no poder hacer su trabajo como era debido. Este era el momento perfecto para demostrar que los fundadores no lo habían creado por cualquier motivo, sino porque en el habían puesto todos los conocimientos necesario para saber perfectamente donde una persona podía ser el cambio, donde podía crecer y desarrollarse para su propio beneficio.
-Tengo la decisión tomada señor Potter, espero que su paso por Hogwarts sea gratificante y que en años venideros esta decisión sepa que la tome consciente de todo lo que será capaz de hacer, necesitará que lo guíen en el camino de la grandeza, como también necesitara de amigos reales. Ha sido un gusto.
-El gusto fue mío…
-SLYTHERIN! - Albus se sorprendió sonriendo frente a la decisión del sombrero, pero esto duro apenas unos segundos, hasta que fue consiente que al pararse del taburete, absolutamente todos lo miraban boquiabiertos, y con ojos de sorpresa. Nadie aplaudía, ni los fantasmas hacían ruido alguno. Miró hacia la mesa de Gryffindor y Fred tenía la cabeza apoyada en la mesa en tono de derrota, James lo miraba fijamente, para su sorpresa, lo miraba sorprendido, "Se supone que James lo sabía" "Mamá va a matarme, Merlin, Tio Ron va a matarme!".
Giró hacia los profesor y el escenario no era muy diferente, solo un profesor que lo habían presentado con el nombre de Horace Slughorn, jefe de la casa de Slytherin, lo miraba como si fuese encontrado un tesoro, con una sonrisa fija en su cara. Esta vez miró hacia su mesa y absolutamente todos lo miraban incrédulos y uno que otro cuchicheaba entre ellos, solo Malfoy, parecía ajeno a todo esto, totalmente aburrido tenía su cabeza apoyada en su mano, y su rostro, sin expresión alguna.
Al chocarse sus miradas, este le hizo una seña de que era hora de que caminará hacia la mesa. Albus suspiro y sin titubear bajo los escalones, al pasar frente a Rose, su prima lo detuvo agarrándolo de la mano.
-Al…
-Lo siento Rosie, de verdad esperaba que no te importará...- Rose iba a seguir hablando pero su primo un poco triste por lo que podría decirle no la dejo terminar, y siguió su camino bajo el silencio que aún no se rompía. Cuando estuvo a punto de llegar a su destino, solo se escuchó un fuerte golpe sobre la mesa, Albus se giró y vio a su hermano de pie, con sus dos manos apoyadas en el borde de la gran mesa. Levantó una mano, con un dedo apuntado hacia la mesa de Slytherin, pero no a Albus.
- Malik!, Hey Scott Malik! - Un chico de pelo negro de descendencia india, estaba de espalda hacia la mesa de Gryffindor, al parecer era de 5to o 6to año de Slytherin, se giró hacia el mayor de los Potter al oír su nombre fulminándolo con la mirada. - Si deseas alguna vez en tu vida ganar la copa de Quiddicht antes de tu graduación, o ganarme aunque sea UN partido, más te vale que consideres a mi hermano como buscador. Ya me tiene algo aburrido esto de ganar todos los partidos sin siquiera tener competencia…- Dijo indicando hacia la muralla dedicada a las copas de Quiddicht, donde los últimos 5 emblemas pertenecían a la casa de Gryffindor y la foto de James relucía sobre el ultimo emblema como "Mejor jugador de la temporada"
El silencio duró solo unos segundos más hasta que Fred rompió en risas seguido de todos en el comedor, James había logrado alivianar el ambiente, y Albus le dio una sonrisa de agradecimiento.
-Silencio! Silencio!, Señor Potter por favor tome asiento, y está más que advertido que llega a hacer una interrupción más y su primera noche en el castillo será en detención. -McGonagall levantó sus brazos y su voz. Todos en el comedor quedaron el silencio. Y ahora se giró para mirar a Albus- Usted también tome asiento señor Potter.
Albus miro hacia su mesa y se sentó al lado de Malfoy, justo cuando un chico al final de la mesa, comenzaba a murmurar entre sus amigos y todos se giraban a verlo.
-Merlín, jamás pensé que iría a ser tan dramático la selección, ni que fuese tan terrible un Potter en Slytherin- Dijo Albus murmurando.
-No es eso…- Murmuró arrastrando las palabras Scorpious, Albus se le quedó mirando esperando que siguiese, pero fue interrumpido por McGonagall.
-Ahora por favor Profesor Longbottom, continúe con la selección.
-Claro, claro Directora, ¿Dónde íbamos? A si, Reid, Thomas. - El chico que venía con Albus en el bote paso adelante un tanto asustado dado el revuelo de su antecesor, pero el sombrero no estuvo más de unos segundos sobre su cabeza cuando fuerte y claro dio su decisión.
-GRYFFINDOR!
-Weasley, Rose Weasley - Albus desde su lugar miraba a su prima caminar hacia el sombrero, sus miradas chocaron cuando ella se sentó y no le despegó los ojos de encima durante el minuto que duró su selección.
-GRYFFINDOR! - Albus y Rose comparten una última mirada, Albus le sonríe, y su prima corre hacia su nueva casa, donde James y Fred metían bulla golpeando la mesa en son de celebración y gritando Weasley, Weasley!
-Wood, Amelia - La chica rubia del bote camina hacia el sombrero seleccionador, el cual en alrededor de un minuto la envía a la misma mesa que Scorpious y Albus. Solo quedaba el chico amigo de Scorpious.
-Zabini, Tyron. - La selección del moreno solo dura unos segundos hasta ser enviado a Slytherin, y se sienta al frente de su amigo. Slytherin finalmente queda con 4 niños nuevos y solo 3 niñas.
-Bueno queridos alumnos, luego de esta larga selección y dado que las reglas importantes siguen siendo las misma que las del año pasado, y viendo el hambre en sus caras, prefectos antes de enviar a dormir a sus alumnos de primero, compartan las reglas del castillo con ellos, y sin nada más que agregar, que comience el banquete!
Como por arte de magia, las mesas se repletan de comida, todo tipo de alimentos salados y dulces cubren las mesas del Gran Salón, y muchos terminan sus murmuros para lanzarse a comer. La mesa de Gryffindor era por lejos la más animada, desde la posición de Albus podía ver la popularidad de su hermano y su primo, a pesar de la comida muchas personas preferían acercarse a saludarlo y reían de alguno de sus chistes. La mesa de Ravenclaw era tranquila y un tanto seria, podía notar como más de algún curioso se volteaba a ver hacia la mesa de Slytherin, la mesa de Hufflepuff muchos reian tranquilamente, mientras al fijarse en su mesa, algunos comían, mientras otros no podían sacar la vista de encima de Albus, se escuchaban cuchicheos en todo su alrededor, pero cuando escuchaba atentamente estos murmuros, en más de alguno escuchaba la palabra Malfoy, y Potter.
-Merlin Scorpious! Todos sabíamos que eras raro y especial, pero nunca tan raro y especial como para terminar siendo un Hatstall.- Zabini sonreía hacia su amigo mientras se servía de absolutamente todo lo que había en su alrededor y Scorpious le sonrió con suficiencia como respuesta, sin decir nada más.
-¿No vas a comer nada?- Le pregunta Amelia dulcemente, al ver el plato vacío de Albus y quien estaba sentada frente a él. -Todo el camino en bote venias gruñendo sobre el hambre que tenías.
Albus, la miró sonriendo y asistió con la cabeza un tanto mareado entre todo lo que había acontecido y feliz con que al menos alguien le hablará. Se sirvió un poco de comida, pero la verdad es que ya no tenía apetito, así que prácticamente jugo con la comida en su plato mientras los demás conversaban.
-Potter, relájate de una vez, quieres? - Albus se giró para ver a Scorpious mirándolo fijamente. - O te comes eso, o después deberemos escuchar tu estomago gruñir toda la noche. Toma. - Dijo pasándole un tenedor con voz autoritaria.
-Si, ¿ O es que acaso te arrepientes de estar acá? - Le preguntó Zabini mirándolo desconfiado, Albus se sentía como si estuviese invadiendo alguna clase de grupo selecto o algo así.
-No es eso, siempre me pregunté si yo quería o no estar en Slytherin, jamás me detuve a pensar si Slytherin quería tenerme a mi o no. Todo esto de los murmuros me quitó el apetito. Nunca pensé que fuese para tanto un Potter no Gryffindor.
-Oh por Merlin, Potter!, Primero, eres un Potter en Slytherin, obviamente iba a ser tema, y de hecho creo que lo será por mucho tiempo más, así que acostúmbrate. Segundo, no es solo eso, estuviste cerca de 10 minutos sentado ahí, DIEZ, nunca nadie había estado más de 8 minutos en un proceso de selección y menos para terminar quedando en Slytherin. - Dijo Tyron Zabini como si estuviese diciendo lo más obvio del mundo, mientras Scorpious seguía sin sacarle la vista de encima, " de verdad este chico es algo raro" Pensó Albus.
Una chica mayor que ellos, que estaba sentada junto al moreno asistió a lo dicho por Zabini y se incorporó en la conversación indicando a Scorpious y Albus.
- Son los dos primeros Hatstall en más de 60 años, y están acá en Slytherin. Es raro, todo el mundo sabe lo raro que son estos casos, John - dijo indicando al chico que había comenzado a murmurar al final de la mesa hace unos minutos- John debe estar más que emocionado de esto, es el prefecto de nuestra casa y tiene una obsesión con que ganemos la copa de las casas cada año, recluta todo tipo de talentos en Slytherin para que estratégicamente sepan cuando y como ganar más puntos para nuestra casa, es un cazatalentos o un Slughorn Jr, como suelen decirle. Por lo cual Potter, no murmuran porque no quieran tenerte acá, murmuran porque por fin tenemos dos cosas que cualquier otra casa siempre han querido tener, especialmente esos Gryffindor, tenemos dos Hatstall. Alégrate Potter, caíste en la mejor casa, para ser un caso extraño, raro e inaudito.
Albus se fijó nuevamente en los rostros de sus compañeros de casa y esta vez se percató que aquellos murmuros de hecho, si tenían un toque de excitación y emoción, mientras que entre las personas que no dejaban de verlos, tenían una sonrisa de suficiencia, parecida a la de James, cuando este sabía que ganaría una apuesta segura. Albus luego de esta revelación, buscó a su prima con la mirada en la mesa de los leones y la encontró también mirándolo, y en ese momento supo que al bajarse del taburete su prima no lo detuvo porque él había sido seleccionado en Slytherin, sino porque era el caso más extraño de Hatstall, y ella quería decírselo, sabiendo que Albus por su parte no se habría dado cuenta. Le sonrió y ella le sonrió de vuelta, todo estaría bien.
Al regresar su vista a su circulo, Amelia le sonreía dulcemente, mientras que Scorpious le pasaba un postre indicándole inquisidoramente que se lo comiera, y de esta forma supo que de alguna manera, su vida en Slytherin eventualmente también estaría bien.
Fin Tercer Capitulo.
