ENTRE PAGINAS BLANCAS

Por Lady Pecosa

"¿CUAL ES TU SEUDONIMO?"

Capítulo 7

Cuando llegaron a Phoenix, Terry se asomó al camarote, y comprobó que Candy estaba dormida, entonces decidió bajar un momento del tren, camino y relajo sus músculos, había estado sentado tomando café con los maquinistas y el ingeniero que estaba a cargo del tren, vio bajar a los pasajeros y se escondió un poco para que la escritora no lo viera al bajar, cuando el tren volvió a ponerse en marcha, se asomó de nuevo al camarote para comprobar que ella aún continuaba dormida, no entro, solo asomo la cabeza un poco y escucho su respiración tranquila. Luego fue al bar a tomar un coñac, se sentó en un sillón, siempre que sentía ansiedad o tristeza intensa extrañaba a Teodora, le daba la sensación de querer montar a caballo y galopar libremente, eso lo había relajado mucho en los días del colegio, aun cuando Candy no había llegado a su vida, Teodora siempre había sido un consuelo para él, recordó el día que la vendió, había decidido dejar a su padre y su apellido, se sentía muy preocupado por Candy, quería protegerla de todo y de todos, así que opto por cambiar su lugar por el de ella, solo que de las mesadas que su padre le había dado, no quiso tomar nada, lo único que tenía suyo era Teodora, la había comprado desde que era un potrillo enfermo, y había apostado casi tres mesadas en el hipódromo y lo hizo así varias veces hasta que completo el pago de Teodora, lo mismo que las vitaminas y tratamientos que le habían dado para que se aliviara, la tuvo siempre consigo, había sido siempre su amiga en los momentos más difíciles y ella parecía saber cuándo él necesitaba de su apoyo porque galopaba con mayor velocidad, cuanto más intensos eran sus sentimientos, él y ella se entendían muy bien, Teodora nunca había sido montaba por nadie, solo él la había montado y Candy, si, Candy le cayó muy bien a Teodora, podría decirse que le gustaba, solo ellos dos. Le dolió mucho venderla, no tuvo ningún problema, era una yegua lapizano de raza pura y tenía el certificado, estaba seguro que su nuevo dueño iba a estar muy contento con ella. Con el dinero que le pagaron fue con lo que se mantuvo hasta que logro la primera oportunidad en el teatro, fue desde entonces cuando aprendió a ser moderado en sus gastos, lamentaba mucho haberla perdido pero nada era más importante que salvar a Candy, incluso pudo sacrificar su cariño por Teodora. Fue una verdadera sorpresa que su padre la hubiera vuelto a comprar unos meses después de que él se hubiera marchado a América, el comprador fue a reclamarle que le habían vendido un animal supuestamente domesticado, en cambio esa yegua no permitía ser montada por nadie, fue entonces que el duque había decidido comprársela y la había mantenido viva en las caballerizas del castillo porque de alguna forma siempre espero a que su hijo regresara. Cuando se volvieron a ver ella inclino la cabeza y doblo la pata delantera inclinando su cuerpo a manera de saludo, él no pudo contener la emoción, ese mismo día volvió a montarla, trotando juntos, no quiso presionarla a correr, pero Teodora si quería galopar junto con él, como en los viejos tiempos había pensado Terry, fue muy emocionante, darse cuenta que no todo estaba perdido, y más aún descubrir el verdadero amor que su padre le tenía. Durante el año anterior la había montado casi todos los días, y las largas cabalgatas le habían ayudado a reflexionar mucho, podría decirse que Teodora fue su coadyuvante en lograr serenar sus sentimientos y aquietar su alma, cuando comprendió que había perdido a Candy para siempre. Ahora cuanto la extrañaba quisiera montarla e irse galopando hasta el fin del mundo para huir de esa tristeza que cada momento se instalaba con mayor confianza en su interior. Cuando se dio cuenta ya casi amanecía, miro su vaso, apenas si le había dado un sorbo. Lo dejo y se fue al camarote, no se acostaría formalmente, pues no quería hacer ruido para no despertar a Candy, lo que menos deseaba era molestarla, cuando entro ya se perfilaba luz por las ventanillas, la vio dormida, estaba acostada sobre las colchas y las almohadas estaban regadas en la cama, estaba vestida, ella no se había quitado su ropa, se había dormido abrazada de un almohadón, "seguramente te dormiste llorando mi pecosa" -pensó, y sintió un profundo deseo de abrazarla, se sentó al borde de la cama, la noche anterior no había querido dejarla sola, pero no podía tolerar más la desesperación que sentía al pensar que debía dejarla ir, y también supo que ella necesitaba pensar, la contemplo en silencio y vio los parpados de sus ojos cerrados con inflamación, "lloraste mucho mi pequeña pecosa, te diste cuenta ¿verdad?, te diste cuenta de tus sentimientos por Albert y que yo salgo sobrando en tu vida, tienes miedo de causarme sufrimiento, no te preocupes pecosa no me veras sufrir, voy a ocultar la tristeza hasta lo más profundo y tú no la veras, te lo prometo, así podrás decidir solo por tu felicidad y no por la mía, serás muy feliz con Albert" lo estremeció ese pensamiento y sin poderlo evitar se recostó un poco para alcanzarla y le acaricio el rostro, seguramente ella tenía frio porque en cuanto sintió el calor de su cuerpo se acurruco en su abrazo, él ya no se pudo levantar, o siendo honesto ya no se quiso levantar, era la última noche que estaría tan cerca de ella y quería sentirla muy, muy cerca, "Candy como quisiera estar siempre a tu lado para consolarte" acomodo una almohada la abrazo más estrechamente y casi de inmediato se quedó dormido.

Esta vez fue ella quien despertó primero, al despertar la sensación de confort la llevo a pensar en los tiempos en que era una niña y por primera vez durmió en la cama de los Andley, se sintió tan cobijada y protegida, que le gustó mucho despertar así, percibió la inflamación de sus los ojos pero no quería abrirlos todavía, era una sensación de seguridad y armonía la que estaba experimentando y no quería que se escapara sin disfrutarla por un momento más, era como si estuviera completa, "que rara sensación, pero es así, me siento completa, ¿por qué será así?", fue cuando quiso moverse cuando se dio cuenta, algo muy pesado le estaba aplastando el estómago, había pensado que eran los cobertores, entonces recordó que ni siquiera se había cambiado de ropa para dormir, abrió los ojos lentamente, era el brazo de Terry que estaba recostado a espaldas de ella y la tenía abrazada por la cintura, extrañamente no se sobresaltó, si hubiera sido otro el tiempo, seguramente lo había aventado a empujones y lo habría corrido del camarote, pero ahora y especialmente esa mañana, ese abrazo la llevo a sentirse tan confortada que no deseaba despertar nunca, seguramente él se había dormido muy tarde porque el sol ya se veía alto y estaba muy profundamente dormido, recordó que en las noches anteriores tampoco había dormido, quizá habría completado seis u ocho horas de sueño en las tres noches juntas, sintió ternura por él, no quería incomodarlo, ni ella quería salir de su abrazo, así que cerró los ojos, tratando de dormirse nuevamente, de pronto escucho un leve toquido en la ventanilla, ninguno de los dos se movió, un segundo toquido, escucho la respiración de él que estaba despertando, "que fácil se despierta" –pensó Candy, lo sintió levantarse muy despacio como para no despertarla, "no recordaba lo considerado que puede ser Terry", cuando él ya estaba de pie ella se volteo hacia donde él estaba parado avisando al mozo que ya estaba despierto, Candy alcanzo a ver el reloj del joven cuando Terry levanto un poco la cortinilla, eran las 8:00, Terry volvió a bajar la cortinilla y recargo la cabeza en la puerta, "se ve realmente cansado" –pensó Candy "debería volver a la cama y dormir otro rato", entonces él volteo y la miro muy sorprendido

Terry: -"!Candy!, creí que aun dormías"-

Candy: -"Casi acabo de despertar, ¿todavía tienes mucho sueño Terry?, ¿a qué hora te dormiste?"-

Terry: -"La verdad no lo sé, creo que eran casi las seis"-

Candy: -"Vaya era cierto cuando dijiste que muchas veces te alcanzaba el amanecer, ¿Por qué no te duermes otro rato?, si no me equivoco estaremos llegando a Los Ángeles a media tarde, así que hoy podemos almorzar más tarde, ven duérmete"- se hizo a un lado dejando la cama libre, -"mientras yo acomodo lo de mi equipaje y me visto, para ir juntos al comedor"-

Terry se sintió cohibido con la atención que ella le manifestaba y solo atino a rascarse la cabeza, entonces ella lo tomo de la mano y lo jalo hacia la cama, él sonrió sorprendido de esa actitud maternal y se dejó guiar, ella le acomodo una almohada y lo descalzo haciéndolo ruborizar, no recordaba haber recibido tantas atenciones en su vida, luego ella sin prestarle más atención a sus leves protestas saco una sábana del sofá-cama y lo cobijo: -"Gracias Candy, y… nunca te lo dije pero gracias por haberme curado aquella noche en tu habitación"- cerró los ojos, pero la escucho quejarse un poco y los volvió a abrir, la vio batallando para bajar su baúl de ropa, seguramente ella no lo había subido ahí, se sonrió, Candy era fuerte pero el baúl era grande, con razón no había vuelto a guardar sus vestidos durante el trascurso del viaje, hizo a un lado la sabana y se levantó a su lado para bajar el baúl, ella lo miro sorprendida, él puso el equipaje en el sofá-cama y se volvió a acostar, sentía los ojos pesados pero no los cerró, se dedicó a verla y a escuchar el suave tarareo que cantaba mientras doblaba sus ropas y las iba guardando, "¿te habrás dado cuenta que me dormí contigo?, no, no creo si te hubieras dado cuenta ya me abrías echado hasta del camarote, ¡Candy!, que voy a hacer, no te puedo dejar ir, ya no voy a poder vivir más sin ti, pero si tu amas a Albert tampoco podría forzarte, no te quiero perder, no debía ni siquiera haberte tocado, …ahora ya no quiero dejarte ir", ese pensamiento lo hizo pasar saliva.

Candy volteo a verlo antes de que él alcanzara a cerrar los ojos: -"Ya deja de estar fisgando y duérmete Terruce"- luego se sentó en la orilla de la cama y le puso la mano en los ojos haciéndole cerrar los parpados, él no pudo evitar sonreír, parecía más una mamá regañona, pero había tanta dulzura en su tacto que lo conmovió profundamente, dejo los ojos cerrados y ella lo arropo con la sabana y le quito el cabello de la frente, estuvo sentada un rato hasta que considero que ya se había dormido, Terry se dejó llevar por el cansancio y el sueño, pero no pudo dormir, eran demasiado intensos los sentimientos que experimentaba como para quedarse dormido, pero ya no volvió a abrir los ojos, hasta que la escucho entrar al baño, entonces finalmente se pudo dormir. Ella se tomó su tiempo para estar lista, ya solo le faltaba guardar la ropa con la que se había dormido, también en su equipaje guardo el saco que Terry le había prestado el primer día, no se apresuró porque esperaba que él durmiera un poco más, sabía que tanta falta de sueño podía con facilidad menguar su salud así que solo pensó en cuidarlo, mientras se preparaba Candy recordó "es muy extrañamente agradable esa sensación de despertar abrazada de Terry, me gusta, me siento tan completa, me gustaría tanto poder despertar así todas las mañanas" el rubor le pinto las mejillas con la simple idea, "pero no sería posible, hoy mismo estaré en el departamento y luego al curso, quizá ya lo vea solo unas cuantas veces antes que terminé y cuando menos lo espere ya será el tiempo de regresar al hogar", sintió una leve punzada de dolor en su corazón, "no quisiera que este viaje terminara nunca, …ya sé lo que hare, le daré la dirección a donde voy a vivir y así podrá ir a visitarme cuando quiera, …¿y si no va?, bueno Candy calma, tendrá que ir cuando menos una vez para que le regreses su saco", cuando salió ya lista lo vio dormir sentía los acelerados latidos de su corazón, recordó que un mes atrás se había sentido profundamente sola, angustiada y triste al no encontrarlo en el departamento de Nueva York, y ahora estaba ahí, durmiendo ante sus ojos, "quiero estar cerca de ti Terry, siempre", entonces él se movió y ella dejo de mirarlo, "vaya que tiene sensible el sueño", luego se ocupó de acomodar sus prendas lo más silenciosa que pudo.

Terry abrió los ojos, desde que la escucho salir del baño se despertó, pero quiso complacerla haciéndole creer, que su esfuerzo por no despertarlo tenía algún logro, además tenía los ojos en descanso y aunque no durmiera se relajaba, había leído algo de meditación de las costumbres orientales, y una ocasión aburrido de estar en casa de Susana se había puesto a practicar esas técnicas de meditación, con sorpresa descubrió que en algo si funcionaban pues, por lo menos había logrado tenerle más paciencia a la madre y a la hija, sonrió, porque ahora viendo su vida en retrospectiva le daban risa muchas cosas que había hecho en su desesperación por continuar viviendo, 'si, te da risa ahora porque Candy está aquí moviéndose a un lado tuyo, pero otro tiempo no lo pensabas así' le dijo su vocecita interior, "que importa" –pensó, "hoy no quiero terminar con el momento", entreabrió los ojos un segundo, la vio moviéndose lo más sigilosa que podía, se esforzó mucho por contener la risa "¿pero quién le dijo a Candy que podía ser silenciosa alguna vez en su vida?, si pareces una castañuela Candy" cuando finalmente la sintió quieta abrió los ojos, la sorprendió viéndolo con mucha ternura, su mirada lo conmovió, "si continuas así pecosa me vas a hacer imposible el trabajo de dejarte ir" -pensó.

Cuando Candy lo vio abrir los ojos se rio: -"Hace mucho que ya no estabas dormido ¿verdad?"-

Terry se rio: -"Te diste cuenta pecosa"-

Candy: -"Sí, la primera vez que te reíste, pensé que estabas soñando algo gracioso, pero la segunda y la tercera vez, ya no te pude creer…, levántate entonces si no vas a dormir, ya son más de las 9:00 y me trozo de hambre"- en ese momento le gruñeron las tripas.

Terry se levantó de un salto: -"Vamos entonces"- le dijo mientras la tomaba de la mano

Candy lo miro sorprendida: -"No te vas a cambiar de ropa"-

Terry volteo rápido a verse y luego encogió los hombros: -"Lo puedo hacer después,…vamos"- la jalo de la mano obligándola a moverse y salieron a almorzar. Esa mañana Terry pido dos veces café, se sentía cansado y triste, pero había tomado la determinación de no dejar que ella lo notara, así que concentro toda su atención en las cosas agradables del día, decidió mentirse, imaginar que en realidad ella era su prometida y disfrutar cada momento como si fuera real, lo cual le resulto fácil porque Candy parecía también muy contenta esa mañana, quizá no se dio cuenta o lo hizo con toda la intención, pero en ningún momento menciono a Albert, quizá estaba siendo muy amable porque al darse cuenta que estaba enamorada de Albert, temía lastimarlo a él, si, así era Candy siempre pensando en los demás, aunque se olvidara a sí misma, Terry suspiro mientras les traían el almuerzo, estaba seguro que Albert la protegería incluso de ella misma, de la misma forma en que lo haría él mismo si tan solo tuviera la oportunidad de quedarse a su lado.

Candy: -"¿Qué pasa Terry?"-

Terry haciendo a un lado esos pensamientos la miro sonriente: -"De verdad nada se te escapa, Lady Pecosa, no pasa nada, solo pensaba en que si habrá llegado ya el tren de carga a Los Ángeles"-

Candy: -"¿Enviaste algo en esa línea"-

Terry: -"Si, mi auto, aun no se la dirección que me consiguió Karen, le pedí que fuera cercana a los estudios y dijo que si lo estaba, pero con ella nada se sabe, si tiene ganas de hacer algo bien lo hace, si no, es mejor ni intentarlo, y por si las dudas, mejor traigo el auto, además que hay muchos lugares por visitar, están las playas del pacifico, son muy agradables y no me gusta depender de nadie para ir, debes conocerlas Pecosa"-

Candy muy sonriente por la invitación, entonces él si pensaba visitarla: -"Claro me encantaría… ¿te estás refiriendo a Karen Klein?"-

Terry: -"Si, la conoces ¿verdad?, recuerdo que me dijiste que la habías visto en Florida, si no me equivoco ella tiene su familia allá"-

Candy creyó que Terry no tenía muchos recuerdos de lo que habían hablado aquella ocasión en Nueva York pues parecía muy distraído en aquel momento: -"Si, si la conozco, ¿Cómo está?"-

Terry: -"Está muy bien, mientras que tenga suficientes protagonistas ella está bien… Candy ¿Qué andabas haciendo en Florida?-". Candy le empezó a contar, de los motivos del viaje, de Karen, sobre como la había descubierto intentando escapar por la ventana, le conto del trayecto, de nuevo se reían juntos, las peripecias de Candy no tenían limite, pensaba Terry, también le conto de Guillermo, Terry le pregunto: -"¿Entonces el papa de Guillermo era el técnico de luces?"- Candy asintió con la cabeza: -"Sabes Candy, entonces fue gracias al papa de Guillermo que yo supe que te encontrabas en Chicago, porque él fue quien encontró mi pañuelo en el asiento del tercer piso, yo había estado sentado ahí, pero en cuanto me lo dio supe que tu lo habías dejado ahí recordé exactamente el día que te lo puse en el brazo, porque te habías cortado"-

Candy es sentía muy contenta la plática con Terry era siempre muy agradable: -"¿Y por qué estabas sentado en el tercer piso Terry?"- Él le conto cuáles eran sus ideas en ese momento y juntos terminaron concluyendo que había sido bueno que ella hubiera visto parte de la obra desde ese piso. Ya eran más de las doce del día cuando terminaron el almuerzo: -"¿estaremos llegando a Los Ángeles en unas cuatro o cinco horas más?"-

Terry: -"No, en tres horas más, anoche me explicaba el ingeniero que hoy no hay mucho tráfico y que se ha ganado tiempo haciendo pocas paradas, así que estaremos más temprano"-

Candy: -"Oh, que pronto, entonces, es mejor que vayamos al camarote para que te cambies y prepares tu equipaje"-

Terry: -"Sí, me parece bien, aunque mi equipaje siempre está listo, pero vamos para que me cambie de ropa"-

En ese momento se acerca el mozo a preguntar: -"¿Va a desear tomar la comida aquí el señor, o su prometida?"-

Terry se refirió a Candy: -"¿Tú vas a querer?"- Ella negó con la cabeza, no podría comer nada antes de tres horas: -"Entonces no"- le dijo al mozo y se retiraron

En el camarote, Terry puso el baúl de Candy en la cama y luego bajo su equipaje y saco la ropa que necesitaba, Candy se asomó para descubrir lo ordenado que estaba acomodado todo

Candy: -"¿Siempre eres así de ordenado Terry?"-

Terry: -"Casi sí, y tu Candy, ¿siempre eres así de fisgona?"- ella trata de empujarlo pero él se quita a tiempo y Candy casi se cae de la cama si él no la hubiera alcanzado a detener, la jalo y la hizo sentar en el sofá, pero ella siguió asomándose a su equipaje.

Candy vio el escritorio portátil: -"¿Puedo leer más de tu libro…?"-

Terry: -"No, no puedes"-

Candy: -"Solo un capitulo"-

Terry: -"Pecosa entrometida, no"- ella le saca la lengua, Terry era en verdad muy difícil de convencer, él se ríe de ella y saca el escritorio poniéndolo en sobre las piernas de Candy: -"Solo un capitulo Lady Pecas"- le advirtió, enseguida se metió a asear y cambiar de ropa. Cuando salió la encontró llorando por el libro, le parecía extraño ver la reacción de Candy, ante la historia, ella era muy sensible al dolor ajeno y él sabía que en esa parte la historia se ponía muy dramática, no le dijo nada a Candy solo le dio su pañuelo ella ni volteo a verlo solo tomo el pañuelo y continuo leyendo, con un vistazo Terry supo que ya iba en la parte final del capítulo, mientras guardo sus ropas y cuando estaba terminando escucho que ella iba a cambiar de hoja iniciando el siguiente capítulo, se volteo hacia ella y le quito el escrito, Candy le respingo, pero termino dándoselo, Terry cerro y guardo su escritorito, cerrando finalmente su equipaje.

Candy: -"Oh, espera Terry"- y se levantó a abrir el equipaje de él y el escritorio sacando una tarjeta pequeña, luego volvió a cerrarlo todo y de su bolsa saco el estilógrafo que él le había obsequiado, la vio escribir algo y luego, guardo su estilógrafo en su bolsa y le dio la tarjeta a Terry: -"Esta es la dirección en la que voy a vivir"-

Terry se sentó en el sofá al lado de Candy junto a la ventana, vio con desgano la tarjeta, lo que menos quería saber era en donde iba a vivir, porque si sabía entonces no iba a resistir el deseo de ir a visitarla. Leyó la tarjeta

Santa Monica Blvd. #812 int.3
Beverly Hills

Luego la guardo en la bolsa interior de su chaleco, en cuanto pudiera la tiraría y olvidaría, así no habría forma de convencerse en buscarla, él no quería forzarla de ninguna manera a quedarse con él si ella en realidad prefería a Albert, Terry estaba dispuesto a protegerla incluso de sí mismo.

Candy: -"Terry ¿ya publicaste otros libros?"- él asintió con la cabeza: –"¿cuál es tu seudónimo?"-

Terry estaba distraído mirando el paisaje, ya empezaban a verse más cercanos los poblados unos de otros, lo cual significaba que se estaban acercando rápidamente a la ciudad: -"Mmm"-, volteo a verla y recordó la pregunta que ella había formulado: -"Ahh, ¿todavía no lo adivinas Candy?, casi hubiera jurado que eras fan mía en los dos libros anteriores"- le dijo riéndose

Candy le dio un codazo: -"Presuntuoso… no cambias ¿verdad?"- él seguía riéndose, le gustaba jugar a molestarla, entonces ella pensó en la historia que estaba leyendo, por la parte del escrito que llevaba, Terry tenía un estilo muy particular, la forma en que describía los sentimientos y la facilidad con la que atrapaba su atención, eso solo lo había experimentado en otra ocasión con un libro llamado 'Crónica de un viaje a la desesperanza', particularmente, ella se había sentido muy identificada con la historia, Patty también lo había leído y le había dado la misma impresión, pero ese libro había sido para Candy como un recorrido de sus propios sentimientos, desde el momento en que se había separado de Terry en Nueva York, hasta el momento de leer ese libro, el autor tenía un nombre no muy común y sin apellido, parecía de otro país, ella no sabía que quería decir ese nombre, lo pensó un segundo más, …si, era el mismo estilo que había identificado en el escrito que Terry guardaba celosamente, recordó el segundo libro de ese mismo autor , sonrió: -"Si, ya sé quién eres…"- Terry volteaba hacia el paisaje pero se estaba sonriendo y espero a que ella le dijera: -"Tu eres Anohito"- la sonrisa de Terry se hizo más amplia, lo había descubierto.

Terry se reía cuando le dijo: -"Lo vez, sí eres fan mía…"-

Candy se rio y a la vez le dijo fingiendo molestia: -"!Ayy!, cállate Terry, no te rías de mi"-, enseguida se volteo hacia él con la intensión de pegarle

Terry ya esperaba su reacción, levanto los brazos para defenderse pero se equivocó, ella metió las manos por abajo y le quiso picar las costillas, apenas si alcanzo a bajar los brazos y le detuvo las manos: -"Eres una tramposa"-, no podía aguantar la risa: -"Yo qué culpa tengo de que sea cierto"-

Candy peleaba por recuperar sus manos, también se estaba riendo pero fingía estar enojada: -"Suéltame pretencioso, presumido"- Terry le puso las manos atrás deteniéndoselas con una mano mientras que con la otra le empezó a hacer cosquillas, ella empezó a reír, le quiso pegar con los pies, pero él se los atrapo con las piernas, él la tenía abrazada y casi acostada sobre el sofá, mientras utilizaba su propio cuerpo para inmovilizarla, se reía con ella, estaba tan cerca de ella y se sentía tan feliz haciéndola reír, pero de pronto sintió el impulso de besarla, vio sus labios tan cerca de los suyos, sintió el cálido aliento de su risa, ella estaba luchando con desesperación para soltarse, y Terry tuvo que luchar consigo mismo para reprimir su deseo, se encontró con su mirada y un estruendo de anhelos lo anego, cuando pensó que ya no podría contenerse, la soltó poniéndola de nuevo sentada en el sofá. Y se volteo de nuevo hacia la ventanilla, tratando de regularizar su respiración: -"Ya pórtate bien pecosa"- fue todo lo que atino a decir, sentía que el corazón se le quería salir del pecho

Candy no lo podía creer, nunca antes nadie la había sometido con tal facilidad, se quedó sentada con las manos en el regazo, recuperando la respiración por la agitación de jugar pero también porque por un momento estuvo segura que Terry la iba a besar, lo vio en sus ojos, reconoció su mirada, había sido la misma, la misma lucha interna que había visto en aquel verano la había visto ahora, podía escuchar los latidos de su corazón, sintió como sus mejillas se ruborizaban cuando se dio cuenta que ella deseaba ser besada, cerró los ojos para alejar ese pensamiento.

Terry: -"¿Cual libro leíste?"-

Candy abrió los ojos y le agradeció el cambio de tema: -"Los d… ¡no te voy a decir!"-, escucho la risa profunda de Terry, ya no era necesario que le dijera él sabía que había leído los dos y ambos libros le habían causado la misma adicción luego de empezar a leerlos ya no quería dejarlos sino hasta terminar, además, se había quedado con la sensación de extrañarlos por varios días después de haber terminado de leerlos: -"Bueno hare crecer tu vanidad, sí, si soy tu fan, y Annie y Patty también lo son, hasta Archie"-

Terry: -"Vez que fácil era reconocerlo…"- le dijo pero se levantó rápido antes de que ella pudiera volver a tocarlo y camino hacia la puerta del camarote: -"Voy por una limonada, ¿te traigo una?"- le pregunto mientras abría la puerta

Candy volteo hacia él con una gran sonrisa y le dijo: -"No hace falta gracias, ya me bañe"-, alcanzo a ver qué Terry se ruborizaba en medio de la risa, antes de cerrar la puerta, todavía escuchaba su risa profunda cuando paso de un vagón a otro. Se acercó a la ventana ocupando el lugar que antes tenía Terry, y recargo la cabeza en el respaldo, que bueno que salió, ella necesitaba espacio para recuperarse del torbellino de sentimientos que le había ocasionado, él la había besado y en su memoria ella había recreado aquel beso en tantas ocasiones, las sensaciones que le había provocado, los sentimientos encontrados al descubrir que era un beso que a pesar de sí misma en aquel momento, lo había disfrutado, sentir sus labios suaves y firmes sobre los suyos y su pecho tan cercano al de ella le había quitado el aliento, nunca más pensó en ser besada de nuevo, se suponía que solo debía besar a su esposo, sabía que Annie y Archie, no se habían besado sino hasta el día de la boda, eso era lo que se esperaba de una dama, aunque Terry ya había tomado un beso de sus labios deliberadamente, ahora se descubrió a sí misma deseando ser besada por Terry nuevamente, todos sus sentidos querían que la besara, de nuevo se ruborizo, esto no debía pasar, él no debía volver a ponerla en esa situación y ella no debía tener esos deseos, aunque Terry fuera su prometido eso no estaba bien, y lo más es que en realidad él no era su prometido, sin importar cuánto ella lo deseara. Sentía mucho calor, pero sabía que no venía de fuera, sino de adentro de su pecho, ojala Terry si le trajera la limonada.

Terry hizo una pausa en el vestíbulo de tercer vagón, necesitaba respirar, pensó que se volvería loco todo su ser anhelaba regresar al camarote y besarla, 'solo una vez' le decía la vocecita, cerró los ojos y la primera imagen que vino a su memoria fue la de ella, por un segundo imagino que ella había dejado de luchar, como si hubiera deseado que la besara, la vio completamente indefensa, tan cerca, tan suya, "pero no es tuya" hablo su pensamiento con mucha fuerza regresándolo a la realidad, "no, no lo es por eso no la bese, porque no debo confundirla más y porque ella es de Albert y por eso ya nunca me volveré a acercar a ella, porque debo dejarla ir", sintió angustia y la tristeza pronta le aviso que ahí estaba lista para instalarse en su vida en cuanto el viaje terminara, "pero aún no termina", se dijo y camino hacia el comedor. Cuando pidió las limonadas, recordó la broma de ella y sonrió, esa era una parte de Candy muy nueva, antes no la recordaba tan sagas, le gustaba esa nueva faceta de intelectualidad que su pecosa de antes no tenía.

Terry regreso al camarote, ella miraba por la ventana, le dio su limonada y ella la recibió con una sonrisa, nunca podría volver a tomar limonada sin recordarlo, entonces él checo su reloj, ya solo quedaba una hora, en un momento más y estarían entrando a la ciudad, cuanto deseaba que el viaje nunca terminara: -"¿Cómo vas a llegar a tu departamento?"-, la vocecita le pregunto '¿Por qué, quieres llevarla tú?'

Candy: -"George, arreglo un trasporte, que me llevara a la dirección que te di y pues ya luego yo veré la forma de trasladarme, según George el departamento es muy cerca de la universidad"-

Terry: -"¿Son personas de confianza?"-

Candy: -"Si George lo dice, lo son, me parece que trabajan en una sucursal del banco de los Andley, si es así entonces si debe conocerlos"-

Terry: -"Me prometes que vas a tener cuidado"-

Candy recordó la noche de Oklahoma y le sonrió: -"Si te lo prometo"-

Apenas habían terminado las limonadas cuando les avisaron que debían estar listos para descender, Terry fue a regresar los vasos al comedor, pago la cuenta, regreso ambas llaves del camarote y retorno con Candy, para entonces él tren ya estaba deteniéndose en la estación, tomo las dos valijas, la suya y la de ella y la dejo salir primero y luego bajaron del tren, fueron a buscar el trasporte de Candy, sí, era un auto con el escudo de los Andley quien la esperaba, Terry la ayudo a abordar el coche, y vio cuando el carro partía alejándose en las calles, sintió que el corazón se iba detrás de ella, la tristeza que esperaba atenta su partida se instaló como dueña y señora de su vida, en su mirada brillo de nuevo la tristeza, cuando ya no pudo ver más el auto, regreso con su equipaje para hacer los trámites necesarios y recoger su propio auto, pero el tren de carga venia retrasado, tardaría poco más de una hora en llegar, así que fue a un restaurant cercano y pidió tomar una gaseosa de frutillas.

continuara...


GRACIAS POR LEER!

COMENTARIOS:

Blanca G... has comentado en los cuatro primeros capítulos, pero no me dijiste si te considero o no para el reto... aunque por "defaul" entras (Y eres la única que va invicta... "yeiii!")... solo dime si si en un siguiente comentario y continua comentando en cada capitulo.

La Lista de las chicas que ya están anotadas son:

Patty Lu / Esther Ramirez / Letty Bonilla / Nidiyare / Becky 7024... Muchas gracias a tosas por su entusiasmo y sus bellos comentarios.

Hay chicas que tiene comentarios, ya saben que si quieren anotarse, apenas van 4 capítulos así que pueden ponerse al corriente, incluso las que tienen un solo capitulo, así que anímense! A todas de cualquier forma por sus bellos comentarios, que me llenan de mucha satisfacción y alegría! Ademas de saber sus opiniones de primera mano.

Besos y Cariños!