ENTRE PAGINAS BLANCAS
Por Lady Pecosa
UNA CHICA AL VOLANTE
Capitulo 13
Terry: -"!Candy!"- el nombre de ella salió de sus labios de forma inconsciente en un murmullo, sintió como si la sangre se le agolparan en la cabeza, y logro a darse cuenta que todo él estaba temblando, cerró los ojos y muy despacio fue bajando la cabeza hacia ella. En el momento en que la iba a besar, Candy alcanzo a percibir la intensidad de los sentimientos de él, y eso le dio cuenta de sus propios sentimientos, su mente la llevo con rapidez a la muy posible conclusión de ese beso y el pudor se hizo presente en ella, cerró los ojos cuando lo vio aproximarse a ella, sintió como la piel de todo su cuerpo se disponía a recibirlo sin reserva alguna, se dio cuenta que si le permitía iniciar ese beso ella misma no podría contenerse, pero aun así no encontró fuerza para evitarlo, sintió el aliento cálido sobre sus labios y luego un suave rose, que genero una explosión intensa en su interior, de tal forma que se asustó y fue entonces cuando pudo empujarlo. Terry apenas alcanzo a rosar dulcemente sus labios cuando todo su ser estallo en un millón de sentimientos… y un empujón lo lanzo a un lado, quedando completamente tumbado en el piso, mientras notaba que ella se levantaba apurada desenredando los pies de la sabana, pero él no quiso salir de su estupor, ni siquiera abrió los ojos, no podía entender como cabía tanto amor en su ser, no podía entender con amándola tanto como la amaba alguna vez la había dejado ir… "pero ya nunca más", se prometió, "ya nunca más dejare que te vayas de mi lado pecosa tramposa", aún tenía los ojos cerrado pero se dio cuenta de que ella debía estar muy nerviosa porque todavía no terminaba de soltarse los pies de la sabana, además lo estaba lastimando de nuevo, muy despacio empezó a sonreír: -"Eres una tramposa, ahora, por tramposa, te toca preparar el desayuno"- le dijo y finalmente abrió los ojos para encontrarla a sus pies, sentada en el piso con la sabana hecha nudo.
Candy aún se sentía muy abrumada y sabía que sus mejillas estaban ruborizadas, sin embargo la sonrisa de él la ayudo a relajarse, por un instante creyó que no podría verlo a los ojos, no obstante, las palabras relajadas de él la liberaron logrando sonreír también, cuando sus ojos se encontraron adornados con delicadas sonrisas el aire se llenó de un toque de intimidad y complicidad sutil que colmo de calidez su corazón, como un baño de agua calientita que la envolvía y confortaba amorosamente: -"Y ¿Qué se te antoja desayunar?"- le pregunto, mientras que lo vio sentarse
Terry empezó a deshacer el nudo que estaba entre sus pies y las sabanas: -"Mmm… no sé, pero como no dormir bien, necesito desayunar muy abundante para compensar la falta de sueño, prepara lo que tú quieras Pecosa"- le dijo mientras terminaba de liberar sus pies y los de ella: -"Me voy a duchar mientras cocinas ¿sí?"-, ella asintió y se levantó caminando hasta la cocina, la vio dar unos pasos descalza: -"Candy, ¿no estaba muy frio el piso y hasta te podías enfermar?"- le dijo riéndose mientras que ella volteaba también riendo, le lanzo las pantuflas para que se las pusiera, ella le agradeció, cuando se fue a la cocina, él se levantó del piso acomodando la sabana y la almohada y poniendo encima el edredón, luego se fue hacia la ducha, no podía creer que tanta dicha pudiera ser posible, nada era importante ahora, solo ella era lo más importante, ella y su hermosa mirada que lo había tomado tan desprevenido.
Candy llamo a la puerta que él siempre dejaba entreabierta, tenía la cortinilla corrida así que no le preocupo que ella se asomara, aunque estaba seguro que ella ni de broma se asomaría: -"Terry cuando termines la ducha, me esperas para curarte antes de almorzar"-
Terry: -"Si gracias Candy"- cuando termino la ducha se sentía muy despierto y se vistió y se sentó en la cama a doblarse el pantalón hacia arriba, la escucho en la cocina, ella tarareaba una canción, y el momento se volvió mágico, "es como un sueño hecho realidad" –pensó mientras se recargaba sentado sobre las almohadas, empezó a imaginar todos sus días junto a ella y luego de pronto en la fantasía aparecieron un par de pequeños de ojos azules, con naricitas todas llenas de pecas, increíblemente a pesar del ruido que ella hacía en la cocina, su tarareo lo fue arrullando hasta que se quedó dormido.
Candy termino el desayuno, y fue a sacar las cosas del botiquín pero le pareció extrañamente silencio, entro sigilosamente en la habitación y lo vio dormido, le pareció increíble que se hubiera dormido, sonrió y se metió a la ducha, el desayuno podía esperar, igual que él solo dejo la puerta entre abierta y corrió la cortinilla, mientras que el agua mojaba su cuerpo recordó su rostro durmiendo y experimento mucha ternura, se sentía tan infinitamente feliz, que casi quería abrazarse a sí misma, siguió con su tarareo: -" lalala, la lala, lalala, la lala "-, salió de la ducha, ya siempre usaba la toalla de baño de él, porque era muy grande y se sentía muy mimada al ponérsela, cuando fue y tomo su ropa del armario, se sorprendió al encontrarlo todavía durmiendo "pobrecito, en verdad no lo deje dormir, me vestiré primero y luego lo despierto para desayunar" vio el reloj eran las 10:30 de la mañana. Se metió al baño a vestir, de nuevo sin cerrar la puerta, solo la dejo entrecerrada, recordó que en hogar de Pony, también las puertas siempre estaban abiertas, sonrió, aun así le parecía extraño lo fácil que se había acostumbrado a ese hábito y que además le resultara confortante en vez de cualquier otra cosa, había una forma de intimidad y confianza que antes nunca había experimentado
Terry abrió los ojos saliendo del sopor del sueño muy despacio, eso era algo muy raro en él, que siempre despertaba rápido y que jamás se dormía si había alguien despierto alrededor, escucho el suave tarareo de Candy en el baño, reflexionando en su propio cambio de comportamiento sonrió y ladeo la cabeza hacia la izquierda hacia donde estaba el armario… y los espejos del armario, entonces la vio, la respiración se le detuvo, tenía puesto un fino fondo de encajes que cubría su ropa interior, se estaba poniendo las medias, y ya solo quedaba por ponerse el vestido "es una pena que no hubiera despertado un poco antes" –pensó con traviesamente, mientras la vio terminar con las medias y ponerse el vestido recordó que ya antes la vida le había obsequiado un regalo semejante en aquel colegio, "los años te han favorecido considerablemente" –pensó, al contemplar sus formas perfectamente definidas, ahora se estaba cepillando el cabello, lo tenía bastante más largo de lo que él recordaba, "qué bueno que ella no ha decidido cortárselo y teñírselo, como lo han hecho la mayoría de las mujeres últimamente", -pensó, esa moda del cabello corto en las mujeres a él no le agradaba, le gustaba que Candy lo usara largo, mojado como lo tenía casi rebasaba las caderas, entonces cayó en la cuenta que no había un tocador en la recamara, él no había pedido tocador porque no necesitaba, sin embargo Candy definitivamente si necesitaba un tocador, "¿por qué no me ha dicho nada?, hoy mismo pediré al administrador que traiga uno", vio que ella estaba casi terminando, pensó en fingir que aun dormía, pero no lo hizo, al contrario se sentó más erguido en la cama y recogió las piernas hacia el pecho cuando ella salía del baño: -"¡Hola!, me arrullo tu canto"- le dijo sonriendo
Candy: -"Sí, me di cuenta, no quise despertarte, es raro que duermas luego que despertaste, ¿verdad?"-
Terry: -"Sí, también yo estoy sorprendido"- en realidad no podía creerlo, la falta de sueño era muy común en él, largas horas de insomnio y la dificultad de descanso eran más su forma común, además al vivir tanto tiempo solo, estaba muy acostumbrado al silencio y tenía un oído muy sensible y un sueño frágil, sin embargo la sensación de confort y calidez que ella le creaba iba cambiando su interior
Candy: -"Que bueno que pudiste descansar un poco más, ya estoy lista, te parece si te hago la curación y luego almorzamos"-
Terry: -"Sí, tengo mucho apetito esta mañana, y luego de almorzar iremos a las afueras para que aprendas a conducir"-
Candy le dice sonriendo: -"Me siento entusiasta, pero también temerosa"-
Terry: -"Pero si es muy sencillo, no te preocupes, seré un instructor muy paciente, es casi como tocar el piano"- continuaron conversando sobre las instrucciones para conducir, mientras ella le curaba las quemaduras, eran tres días desde que se había lesionado y aunque cada día iban más sanas, Candy que ya había curado muchas quemaduras, pensó que estaban demorando un poco más de lo esperado en curarse, Terry hacia lo que podía para no quejarse mientras raspaba la piel viva pero aun así, noto la mirada de preocupación en ella: -"¿Sucede algo enfermera pecas?"-
Candy: -"Pensaba que tu piel tarda mucho en sanar, no quiere decir que no esté sanando, solo que me parece que está demorando un poco más de lo esperado, me parece que debiéramos ir con el médico nuevamente a que te revise, aunque no hay indicios de infección ni nada que revele problemas… quizá es solo una característica de tu piel…"-
Terry la miraba con atención, se cohibía ante la preocupación de ella por él: -"No te preocupes Pecas, ahora que lo mencionas, debo decirte que siempre soy muy lento para cicatrizar heridas y sanar de enfermedades, aunque me enfermo muy poco, cuando me llego a enfermar regularmente mi organismo parece tomarse su tiempo para curarse por completo, o bueno así fue el comentario del último médico que me atendió por lo de la infección del estómago, ¿recuerdas que te conté?, y si son heridas con exposición de sangre se demora todavía más en sanar"- recordó que el médico he había hecho una historia clínica y había concluido que posiblemente él había heredado algún gen hemofílico de sus antepasados, siendo bisnieto de quien era, sin embargo el propio medico se había quedado un poco perplejo porque Terry no presentaba mayor sintomatología, seguramente por tener una madre completamente sana, el gen heredado de su padre no había tomado fuerza, la ciencia aun no tenía la evolución suficiente para explicar el comportamiento extraño que tenía el organismo de Terry tanto para sanar enfermedades como para cicatrizar heridas, de cualquier forma le había recomendado cuidar mucho de su salud y evitar ponerse en riesgos innecesarios, Terry no quiso preocupar a Candy omitiéndole toda esa información.
Candy ya había terminado la curación, le dijo riéndose en tono de burla: -"!Uyy! sí, debe ser porque llevas sangre noble en las venas"-
Terry de nuevo se sintió cohibido pero sonrió y tomo una almohada lanzándole un almohadazo, mientras ella se bajaba de la cama: -"¡Cállate Pecosa!"-
Candy se soltó riendo al ver que él no había atinado con la almohada, pero entonces cruzo por su cabeza un pensamiento, se volvió a sentar a un su lado en la cama, porque el pensamiento vino acompañado de una nueva preocupación: -"No es broma, en realidad según Thomas Hunt Morgan un genetista muy brillante que estableció la Teoría cromosómica de la herencia menciona que se ha descubierto en genética, que las familias aristocráticas se mezclaban mucho entre sí, como la Reyna Victoria que se casó con su primo Albert, pero eso ya lo debes saber, el hecho es que tienen importantes problemas de salud, lo que sucede es que se piensa que esas mezclas han ido debilitando su sangre, en cuanto a salud se refiere, y eso puede ser una causa natural de que demores tanto en sanar, y otra teoría que me preocuparía mas es que pudieras tener algún tipo de enfermedad, también en la sangre, mejor conocida como hemofilia"-
Terry ya no quería seguir con ese tema, no le resultaba grato verla preocupada y tampoco hablar de sus orígenes aristocráticos, se encogió de hombros: -"Tal vez… ¿ocurre también en los animales verdad?, quiero decir eso era lo que le sucedía a Teodora, porque es un caballo pura sangre de mezclas solo inglesas, por eso fue tan enfermiza al inicio de su vida"-
Candy: -"Si, muy seguramente, bueno si para el lunes no ha habido grandes cambios, visitaremos al médico, en verdad, pudiera ser peligroso, aunque estas heridas están sanando bien, están muy lentas, y siempre es mejor estar prevenidos…"- pensó por un momento si debía continuar, porque de pronto sintió temor: -"Si tuvieras hemofilia, tendrías que saber que debes cuidarte demasiado, aunque no todas las hemofilias son tan riesgosas, por ejemplo, si la tienes por herencia, es posible que tu cuerpo tienda a reaccionar más favorablemente, ¿tu padre o tu mamá tienen algún problema igual?"- le pregunto con firmeza.
Terry no estaba contento con el tema pero la seriedad de ella lo forzó a continuar: -"Sí, mi padre y la abuela Helena y los otros tres hijos de la abuela, y todas las hijas de los hijas de la abuela, o sea quienes serían mis primas, tal como tú lo dices, parece que fue herencia de la bisabuela Victoria"-
Candy lo miro atenta, -"En todo caso lo que me dices es bueno, en tu situación esta enfermedad pierde fuerza si la madre es sana"- luego comento levemente burlona -"Quizá por eso es bueno que los príncipes de sangre noble se casen con plebeyas de sangre común… les ayudamos a limpiar su sangre"-, dijo juguetona, más cuando vio que la ceja izquierda de Terry se elevaba lentamente, se dio cuenta de cómo su comentario la exponía, por lo que se apresuró disimular su sonrojo cambiando de tema, y mostrándose sorprendida continuo, -"Terry, ¿tu bisabuela era… la reina del Reino Unido, antes del rey Eduardo y el rey Jorge?"-
Terry se rasco la cabeza, lo estaba llevando a sentirse perplejo, con sus abruptos cambios de tema: -"Digamos que sí"- le dijo parpadeando rápidamente
Candy más sorprendida: -"O sea que… ¿tú eres sobrino del rey?"-
Terry la miro muy serio: -"Mi padre, el duque, es primo del rey de Reino Unido, antes el llevaba el título de alteza real, por ser nieto de le reina Victoria, pero cuando se casó con Eleonor, la bisabuela lo castigo quitándole el título y solo lo dejo como duque, es el duque más importante de Inglaterra, eso es verdad, además que lleva muy buena relación con su primo el Rey, por eso lo nombro primer ministro del parlamento convirtiéndolo en el noble más importante de Inglaterra, eso fue cuando asumió el trono hace unos 12 años y es el motivo por el que mi padre dejara a Eleonor aquí en América y me llevara con él a Inglaterra"-
Candy se sintió confundida: -"No comprendo, ¿tu naciste en América o en Inglaterra?"-
Terry suspiro con algo de impaciencia: -"Candy, no me gusta ese tema…"- la miro bajar la vista, ella tenía la enorme habilidad de conmoverlo y desear complacerla, continuo: -"¡Bueno!, mi padre vino a América en uno de sus viajes, él, su primo Jorge hoy rey de Inglaterra y otro primo más de Rusia, gustaban mucho de los viajes, aquí conoció a Eleonor y se enamoró de ella, decidiendo llevársela a Inglaterra, allá se casó con ella y nací yo, ¿eso, si lo sabías, verdad?"- Candy asintió: -"La bisabuela que en aquel tiempo todavía era Reyna, más bien estaba viva, se enfadó mucho con él y quiso castigarlo desheredándolo, pero como la abuela Helena hija de la reina, por ese mismo tiempo quedo viuda, y la reina también tuvo otras perdidas sensibles como la de una de sus hijas, 'perdono' a mi padre dejándole solo el título de duque, con el más alto rango, eso sí, pero ya no era más alteza real, ¿vamos bien?"-, ella asintió de nuevo: -"Nací yo, mis padres vivían en Escocia en la villa que tu conociste, pero Eleonor quería regresar a América y retomar su carrera de actriz, eso a mi padre lo iba a afectar demasiado, aun así accedió a viajar con ella para acá, pensando que con el tiempo la haría cambiar de idea, pero no fue así, entonces se separaron, y la bisabuela empezó a presionar, yo debía tener como tres años, si mi padre se divorciaba yo quedaría como hijo ilegitimo, él espero mucho tiempo a Eleonor tratando de convencerla en que regresaran a Inglaterra, aunque según dice mi padre entendía el deseo de ella de ser actriz, pero a él su beber familiar lo estaba llamando, fue entonces cuando la bisabuela murió en 1901, cuando al tío Jorge y mi padre se les ocurrió, fue hacer una pequeña trampa… 'y esto es un máximo secreto"- le dijo viéndola a los ojos: -"El rey Jorge quien fue testigo de todo esto como compañero de viajes de mi padre, al ser nombrado Príncipe luego de la muerte de la bisabuela, tuvo acceso a ciertos archivos y de propia mano cambio en el acta matrimonial de mis padres una 'o' por una 'a' en el nombre de Eleonor, siendo ahora Eleanor, luego confabularon para obtener un acta de defunción acá en América, con el nombre alterado, así mi padre regreso a Inglaterra, no como divorciado, sino como viudo… todo esto fue para que yo no quedara como hijo ilegitimo ante el reino, así mi padre se volvió a casar, ahora sí con quien la abuela le 'sugirió', y aunque tuviera más hijos, yo no perdería nunca el apellido real de mi padre siendo mi nombre completo Terruce Graham Grandchester de Sajonia-Gotha-Altenburgo, o sea que seguiría siendo su heredero, pero se supone que ahora mi nombre cambio, desde hace 5 años, con lo de la primera guerra mundial se rompieron todos los lazos con Alemania por lo que, si yo utilizara los nombres de mi familia paterna, mi nombre ahora sería Terruce Graham Grandchester de Schleswig-Holstein-Sonderburg-Augustenburg"- se rio en silencio haciendo una mueca de disgusto: -"Un nombre demasiado largo ¿no te parece?"-
Candy lo miro muy sorprendida, en el colegio creía que había descubierto el secreto de Terry cuando supo que su madre era Eleonor, pero en realidad ahora se daba cuenta que solo había visto la punta del iceberg: -"Terry… ¿tu sabias todo esto?, nunca me lo contaste"-
Terry la miro sereno: -"Primero, no lo sabía todo, por mucho tiempo creí que mi padre había abandonado a mi madre por el título de nobleza que tenía que mantener, pero no conocía los detalles, y segundo, esto es lo que se conoce como un 'secreto real', desde niño fui adiestrado para jamás mencionar ni por error nada de esto a nadie, ni a mi esposa aun estando casado"-
Candy: -"Pero entonces si todo fuera cierto, ¿tu serias huérfano de madre?"-
Terry: -"Sí, solo que Eleonor no se resignó, quería seguir en el teatro y acepto que mi padre me llevara, siempre que yo estuviera en conocimiento de que ella realmente vivía, mi padre acepto para ayudar a mantener el secreto, y se supone que solo el primo y amigo de mi padre, el rey Jorge, mi padre y Eleonor conocían esta historia, pero la segunda esposa de mi padre descubrió todo por unas cartas y aunque juro nunca decir nada pues mi padre la amenazo con el divorcio, cuando supo que Eleonor realmente vivía, se puso muy celosa y por ende ya no me soportaba"-
Candy: -"¿Por qué no te gusta tocar el tema?, Terry"-
Terry: -"Primero porque se supone que no debo"- le dijo sonriendo con ternura, quizá ella no alcanzaba a comprender al acto de absoluta confianza que él había tenido, pero sabía que si en alguien podía confiar sus más terribles secretos era en ella: -"Segundo porque sabes Candy me parece demasiado toda esa molestia, solo para mantener un apellido en mi persona, un apellido que en realidad no me interesa, yo creo que las personas, los seres humanos somos todos iguales, sin importar si llevan sangre noble o no en las venas, para mí todo esto de los reyes y las competencias en el parlamento y saber quién lleva tal o cual apellido o quien tiene mayor o menor fortuna, me parece más una bajeza humana que algo de lo que se pudiera estar orgulloso"-
Candy lo miro con ojos comprensivos: -"Tienes razón, y sin embargo, no puedo evitar pensar que muchas personas quisieran estar en tu lugar y formar parte de la familia real del Reino unido"- le dijo de forma reflexiva
Terry: -"En cambio a mi ¿sabes que es lo que me hubiera gustado?... tener unos padres que vivieran juntos, que estuvieran a mi lado siempre, que nunca me hubieran dejado solo, aunque fueran campesinos y yo tuviera que trabajar con ellos, cuando más niño pensaba que de que me servía dominar cuatro idiomas además del natural, saber tocar tres instrumentos, conocer todas las finanzas de mi país o ser el sobrino preferido de rey, si no tenía una familia en realidad. No mal entiendas, no desdeño lo que mi padre me ofreció, en realidad me ha facilitado mucho la vida y gracias a eso soy quien soy ahora… pero si hubiera podido elegir, hubiera elegido lo primero"- le dijo con toda la convicción reflejada en su rostro
Candy bajo la vista: -"Sabes si yo hubiera podido elegir, hubiera elegido tener padres sin importar quienes fueran estos"- le dijo serenamente
Terry la miro comprensivo y le tomo la mano: -"…Pero ¿sabes que es lo otro que he aprendido?... que hay cosas en las que si podemos elegir y eso es nuestro presente que a su vez determina nuestro futuro, aunque en ocasiones cometamos errores de elección en nuestras vidas y que el precio a pagar puede ser alto, elegir lo que queremos o no queremos ese es nuestro máximo tesoro como humanos, y no pudimos elegir la familia en la que nacimos, pero si podemos elegir la familia que deseamos tener"- le dijo mirándola intensamente, pensaba que él quería elegir formar una familia con ella, más aun después del comentario que ella había hecho y que creyó que él lo dejaría pasar, aunque ella todavía no le había confirmado abiertamente que lo amara, la idea de que fuera ella quien lo ayudara a eso de 'limpiar su sangre' lo llenaba de optimismo. Por otra parte poder hablar con ella de la forma en que lo habían hecho era para él un aliciente en el intrincado mundo de su corazón, Candy era mucho más que el amor de su vida, ella era su única gran amiga y la amaba todavía más por eso.
Candy bajo la vista ante su mirada, su corazón vibraba, las palabras de Terry le generaron muchos sentimientos y alcanzo una comprensión de él muy profunda, pero también de sí misma, por otra parte la confianza que él había depositado en ella, la unía a él con un lazo que le parecía indestructible y de una forma tan íntima que estremecía cada fibra de su ser, Candy podía contar con grandes amigos en su vida, pero siempre había considerado a Albert el amigo más unido a ella, sin embargo la forma de sentir por Terry iba evolucionando, y se daba cuenta que no solo estaba enamorada de él, sino que la amistad que se había empezado a formar mucho tiempo atrás, y que se había quedado suspendida en el tiempo ahora estaba evolucionando a pasos agigantados, la complicidad y la intimidad entre ambos era más palpable cada vez. El silencio que prevaleció por un momento no fue incomodo, fue más bien un acto de comunión entre ellos, pero se vio interrumpido por el sonido de un estómago famélico, ambos se soltaron riendo: -"Conste que esta vez no fueron mis tripas"- dijo ella levantándose de la cama y dirigiéndose a la cocina seguida de él.
Finalmente se sentaron a desayunar y continuaron la charla sobre el entrenamiento para conducir el automóvil, Terry le explicaba detalladamente lo de los pedales, la palanca de velocidades y ella le prestaba toda la atención que podía, mientras que ella lavaba los trastos, él preparo una canasta con alimentos para comer más tarde, en caso de que anduvieran muy lejos a la hora de la comida y muy alegres salieron, Terry entro a la administración a encargarle al dueño que pusiera un tocador en la habitación grande, luego regreso con Candy al auto y se fueron con rumbo al campo, Terry condujo sin prisa con rumbo al parque nacional los Padres, por un camino que se extendía en paralelo a la costa de California, al tiempo que le explicaba a Candy cada movimiento que realizaba, eligió ese camino porque además de ser un trayecto no muy accidentado a él le gustaba mucho por ser una región con bellos bosques, escarpadas cumbres y una deslumbrante costa. Así que por un momento dejo de dar explicaciones para que ella pudiera disfrutar del paisaje. Paro cerca de Santa Bárbara en Serena Park, y empezó la instrucción práctica, él era un maestro muy paciente y Candy una alumna muy brillante en cuanto a tecnicismos se refería, así que luego de varias frenadas y arrancones que culminaban en medio de risas, finalmente pudo empezar a mover el auto desplazándose cada vez con mayor confianza, hacia las 4:40 de la tarde, descansaron del entrenamiento y bajaron la canasta para comer en un hermoso paisaje costero, y la tarde de entrenamiento se convirtió en un picnic, desde lo alto podían ver la playa y el inmenso mar se extendía pleno ante sus deslumbradas miradas, a sus espaldas el paisaje también era agradable pues estaban rodeados de viñedos, luego de comer se quedaron sentados uno al lado del otro solo contemplando el paisaje, había tanta calma y paz en el ambiente que Candy sintió como si estuviera dentro de un ensueño, recordó Escocia frente al lago y los viejos recuerdos dieron una gran bienvenida a los nuevos recuerdos felices, mientras Candy cavilaba atesorando esos nuevos recuerdos, Terry saco la armónica, tenía mucho el hábito de cargarla, era casi como ponerse su reloj, meterla en el bolsillo de su pantalón era una práctica que realizaba ya de forma automática, desde que Candy se la había obsequiado, en los tiempos de más dolor la armónica se había convertido en casi un relicario para él al que se aferraba con fuerza buscando en ella el aliento para continuar, solo el tiempo en que estuvo en casa de Susana la había escondido en su departamento, había tenido inquietud de que Susana tuviera acceso a ella y la destruyera o desechara, ella siempre se empeñaba en anular cualquier cosa que significara un recuerdo de Candy para él, movió su cabeza lanzando al viento los difíciles momentos y empezó a tocar, de pronto se sintió como en el San Pablo, tocando su armónica al lado de Candy, contemplando juntos un paisaje fascinante, pero esta vez no eran recuerdos esos a los que se había enganchado de tal forma que en ocasiones había llegado a creer que se estaban repitiendo en la realidad, olvidando que era su mente que cansada de tanta añoranza le hacía parecer que eran vivencias reales y no solo lejanos recuerdos, no, esta vez era realidad y ya no era la colina del colegio, ahora estaban en América, y mucho más que eso ahora estaban construyendo juntos nuevos recuerdos. Ya estaba atardeciendo cuando dejo de tocar
Candy salió de su ensoñación y volteo a verlo al mismo tiempo en que él había volteado a verla a ella, sonrieron simultáneamente, había entre ellos una forma de complicidad y alianza muy profunda, ella supo que a partir de ese día, pasara lo que pasara ella estaría muy feliz siempre porque los recuerdos de esos últimos 6 días desde que se habían encontrado en el tren, estaban tan plagados de él de una forma tan nítida que ahora sabia, jamás podría ni tan solo pretender borrarlo de su memoria y había en ellos tanta felicidad, que si debiera beber los recuerdos en pequeños sorbos, iba a ser suficiente para sentirse feliz cada día de su vida: -"¿Volviste a Escocia?"- quiso preguntarle eso porque para ella Escocia albergaba los más bellos recuerdos de su vida y sintió deseo de saber cómo estaba ahora, si seguía todo igual o había cambiado mucho.
La sonrisa de Terry se volvió melancólica y bajo un poco la vista: -"No Candy, no pude ir"- la vio de nuevo a los ojos
Candy: -"Oh, ¿estuviste muy ocupado"-
Terry: -"No, no me atreví a ir"- recordó que incluso sus padres pasaron el verano en la villa de Escocia, para ellos también significaban bellos recuerdos y lo habían invitado a ir, pero él se había negado, fue cuando viajo a Stratford, había sentido mucho miedo de caminar por los bosques anhelando encontrarla en algún caminillo, y enloquecer al saber que ya nunca la volvería a encontrar: -"Será bueno regresar alguna vez, me gustaría invitarte a Cheltenham es una ciudad balneario tienen construido un pabellón de hidroterapia con aguas termales"- Candy lo miro con curiosidad pero el comentario superficial no logro distraerla, hasta que ella sin necesidad de que él dijera una sola palabra ella comprendió el motivo por el cual él no se había atrevido a ir de nuevo a Escocia, él que había vuelto a guardar silencio por un momento, trato de cambiar nuevamente el tema: -"Sabes que mi Abuela Helena trabajo por la implementación de facilidades estudiantiles para entrenar enfermeras y fundó la Enfermería Princesa Christian en Windsor"-
Candy lo vio asombrada: -"¿En verdad?... yo creo que tu llevas la compasión y la generosidad en tu sangre Terry aunque no te guste reconocerlo"- le dijo de forma reflexiva
Terry sonrió: -"Quizá tengas razón, mi abuela, la madre de mi padre junto con la tía abuela Beatriz patrocinaron la Asociación de Jóvenes Mujeres Cristianas y la Sociedad Nacional de Prevención de la Crueldad contra los Niños y Animales… lo cierto es que por lo menos en su persona y haciendo a un lado los títulos nobiliarios, la abuela es una muy buena persona, estuve en su casa, quitando su disgusto inicial por saberme actor, ella estaba muy impresionada y satisfecha por mi trabajo, y fue muy buena conmigo, por supuesto que me dejo muy claro de debía abandonar este trabajo en breve, para que empezara a ocuparme de mis deberes familiares"- le dijo con tono risueño
Candy también se rio, le pareció difícil que Terry abandonara alguna vez el teatro, lo miro atenta y le pregunto: -"¿Lo harías Terry, dejarías el teatro?"-
Terry la miro muy seguro de sí mismo: -"¿Solo por formar parte de la familia Real?... por supuesto que no, yo me forme lejos de todos ellos Candy, aunque al estar conviviendo en casa de mi padre me hubieran tratado como parte de su familia, ellos no dejan de verme como un chico descocado, que perdió el camino y que esperan que algún día recobre la razón"-
Candy se rio por el comentario: -"Bueno, ¡ya se darán cuenta de que eso es imposible!, yo misma que llevo diez años de conocerte, sé que tu locura es de nacimiento, y no hay cura para tan grave mal"- le dijo en broma riéndose de él
Terry se rio haciéndose el ofendido: -" ¡Muy simpática Lady Pecosa!... la verdad es que los he puesto en jaque, en su mayoría ellos admiraron mucho mi trabajo, el tío Jorge, me invito a su palacio, no como su sobrino sino como el actor, y me dio un título nobiliario como Sir de Stratford-on-Avon, en Warwickshire por el trabajo que he realizado en esa misma localidad, exaltando el valor al trabajo de Sir Williams Shakespeare lo mismo que por mi participación en la construcción del teatro, ellos valoran mucho el trabajo de sus connacionales que enaltecen el nombre de su reino"-
Candy sonrió alegre por el logro de él: -"¿En verdad?, ¡! Ohh, Te felicito Terry!"-
Terry: -"La verdad me sentí halagado, sin embargo, más tarde que lo pensé, me pareció que era una especie de estrategia para hacerme cambiar de opinión, no dudo de mi trabajo, ni de lo mucho que les agrado, pero posteriormente de eso, me volvió a invitar a su palacio ahora si por ser miembro de la familia real, por supuesto, solo me invito a mí y a mi padre, omitiendo la invitación hacia Eleonor y hablo del prometedor futuro que me esperaba al recibir el ducado, claro después de que abandonara mis actividades como actor"-
Candy baja la vista: -"¿El Rey no aprecia la presencia de tu madre?"-
Terry: -"Recuerda Candy que el mismo influyo para aparentar que mi madre había muerto, ahora aunque Eleonor este acompañando a mi padre, no es su esposa, digamos que es solo su… su acompañante, mi padre tampoco ha seguido el protocolo últimamente, no ha conservado el tiempo de luto esperado por la muerte de la duquesa, me causa gracia, porque hasta yo conserve el tiempo de luto por la muerte de Susana y eso que no llegamos a casarnos. En fin el punto es que el tío Rey Jorge V espera que yo corresponda a todas las molestias que se tomó por mi siendo yo un niño, para que herede el ducado de mi padre tal como lo planearon ellos dos, no dejo de invitarme en los meses que estuve por allá, y tuve oportunidad de compartir con mis primos los príncipes Ernesto II y Mary, ella es de mi propia edad una dama muy bella y elegante además de inteligente, no te miento lo pase bien, sin embargo no puedo dejar de ver todo aquello como una especie de prisión en donde todo lo que vives, piensas o decidas debe ser evaluado y aceptado por lo que la corona diga o piense"-
Candy imagino a Terry inmerso en el mundo aristocrático y pensó que todo eso le iba muy bien, si alguien reflejaba en su comportamiento, movimientos, expresiones y rasgos de aristócrata, ese era Terry indudablemente, y no pudo evitar pensar que ella nunca haría juego en ese ambiente, de pronto sintió a Terry muy lejano a ella, entonces se atrevió a preguntar: -"¿Entonces tu no aceptarías Terry?, ¿no aceptarías heredar el ducado de tu padre?"-
Terry bajo la vista muy serio: -"Podría decirse que no tengo mucha opción hay títulos a los que no se puede renunciar, pero mientras no vuelva a utilizar los apellidos de mi padre y mientras evite al máximo viajar a Inglaterra, puedo quedar exento, quizá los haga molestar tanto que finalmente sean ellos los que me repudien"- suspiro hondo y luego encogió los hombros: -"Será mejor que nos vayamos, porque la neblina está empezando a descender y ahora te toca conducir a ti"- le dijo lanzándole las llaves al vestido, mientras empezaba a levantar la canasta.
Candy se asustó: -"Pero yo no voy a poder conducir, de noche no voy a saber"-
Terry se soltó riendo: -"¿Cómo no vas a saber, pero si es lo mismo, el auto es lo mismo de día que de noche, además será solo un rato, para que te acostumbres bien y cuando estemos cerca de la ciudad de nuevo yo tomare el volante"- Ella asintió y así lo hicieron, la segunda parte en la que él condujo lo hizo con un poco de mayor velocidad para recuperar el tiempo que ella había perdido por su todavía falta de seguridad en el volante. Casi eran las 10 de la noche cuando llegaron al departamento, juntos cortaron rebanadas de queso y jamón con un poco de lechuga, él sirvió dos copas de vino tinto y se sentaron en el balcón a cenar de manera informal, mientras Candy hablaba de sus primeras impresiones por la experiencia de saber conducir, constantemente lograba hacerlo reír con su expresiva conversación y algunas otras era él quien la hacía reír a ella haciéndole bromas como que la tortuga de Patty podía haber llegado más rápido que ella. Cuando terminaron de cenar, se quedaron en silencio un momento, pero entonces él se levantó: -"Este ha sido un día hermoso Candy y no quisiera que terminara pero tengo que seguir trabajando, déjame llevar esto al cocina, si quieres tu quédate aquí otro rato"-
Candy: -"Si gracias, me voy a quedar aquí un rato más"-
Terry: -"¿Te traigo más vino? o ¿quieres postre del que quedo de ayer?"- la sonrisa de ella fue suficiente respuesta, le llevo suficiente postre al balcón y ella le agradeció, Terry se metió al estudio, saco sus escritos, trato de empezar a escribir, pero casi no lograba concentrarse, el recuerdo de la escena de esa mañana en el piso de esa habitación lo estaba distrayendo mucho, tanto que no le entendía nada, parecía que estuviera escrito en otro idioma, cuando finalmente aparto ese recuerdo, se acumularon todos los momentos del día, estaba a punto de darse por vencido pero en definitiva tenía que concluir la escritura tan pronto como pudiera, se forzó a concentrarse aunque casi tuvo que leer el ultimo capitulo completo, después empezó a escribir y como era habitual se abstrajo completamente perdiendo la noción del tiempo, fue hasta que estaba terminando el capítulo final cuando levanto la vista al reloj que estaba frente a él eran las 4:25 de la madrugada, hizo una anotación más y se levantó para acostarse a dormir, pero no tenía puesta la pijama, así que sigilosamente fue a la recamara para sacar su ropa de dormir sin despertar a Candy, se pegó tremendo susto cuando vio la cama vacía y sin des tender "¿Dónde está Candy?" –pensó sorprendido, se asomó al baño la luz estaba apagada y estaba solo, entonces recordó que en ningún momento la vio regresar del balcón, salió hacia allá y efectivamente la encontró acurrucada en una de las poltronas, "¿pero, como se te ocurre dormir aquí afuera pecosa?", trato de despertarla: -"Candy, despiértate, ¿Cómo te dormiste aquí?"- pero igual que siempre que intentaba despertarla antes del amanecer ella solo se acomodó lo mejor que pudo, Terry contuvo la risa, "no sé si es más fácil cuidar a un bebe que cuidarte a ti pecosa", le toco los brazos estaba muy fría: -"Te vas a resfriar pecosa, ¿Cómo puedes dormir a la intemperie?"- de nuevo Candy no se inmuto con su voz, así que decidió levantarla y llevarla a la cama, en cuanto la alzo en brazos ella se acurruco en su pecho, él cerró los ojos quería abrazarla muy fuerte pero temía despertarla, la recostó en la cama sobre la colcha, ella tenía la piel muy fría, así que jalo el edredón y la iba a cubrir con él cuando ella de nuevo busco el calor de su cuerpo, Terry sonrió -"Me estas acostumbrando demasiado a ti Candy"- ella gimió quedito como si le respondiera con una queja, él negó con la cabeza "de verdad me haces imposible no complacerte", la dejo un momento para quitarle las zapatillas y el quitarse sus zapatos de descanso, ya era muy tarde como para todavía ponerse la pijama, se acostó a su lado y la abrazo, ella en cuanto lo sintió cerca se acurruco, la cobijo con el edredón para que recuperara el calor y con la calidez del abrazo se quedó dormido.
continuara...
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