ENTRE PAGINAS BLANCAS

Por Lady Pecosa

"LAS DEDICATORIAS UNA DECLARACIÓN DE AMOR"

Capitulo 15

Terry, estaba ya casi por terminar el libro, estaba sentado frente al escrito pero no se concentraba, había decidido que durmieran cada quien en su cama, y aunque no le dijo nada a Candy, le vio la cara triste cuando la mando a dormir, ahora la escuchaba dar vueltas y vueltas en la cama, supo que no se podía dormir, pero él no podía hacer nada, a menos que optara por volver a dormir con ella, finalmente dejo de escuchar movimiento, casi eran las once, seguramente el sueño la había vencido, a pesar de si sintió tristeza por él mismo, sabía que pasaría muchas noches de insomnio sin ella, dejo de pensar y se puso a escribir, estaba cerca de las últimas líneas de la dedicatoria, se sentía contento, siempre terminar cada libro le daba una forma de alegría particular, cuando de pronto de reojo la vio parada en la puerta, llevaba una almohada colgando en la mano, la imagen le causo gracia, fingió que no la había visto quería ver cuál era su intención, así que termino de escribir la última línea, ella seguía en la puerta sin decir nada, y él sin levantar la cabeza le dijo: -"No Lady Pecas, no me vas a convencer, ya vete a dormir, ya casi es la una de la madrugada y mañana te levantas a las 5:00"- entonces levanto la mirada y le vio los ojos llorosos, volvió a bajar la vista porque lo conmovió demasiado, ella no se movió, Terry tomo una decisión muy determinante, se levantó y le dijo con el tono más serio que pudo: -"Candy vete a tu cama"-, luego paso a un lado de ella y sin más se fue a la cocina, estaba sacando una botella de vino blanco espumoso y un par de copas cuando la escucho caminar hacia la habitación.

Cuando Terry la mando a su cama y paso a su lado sin inmutarse, Candy sintió que le salían lágrimas de los ojos, había tardado mucho en convencerse a sí misma de no ir a buscarlo, pero no pudo y se dio valor pensando que cuando la viera, seria comprensivo y aceptaría que volvieran a dormir juntos, ella había pensado en todo lo de la mañana, en la imagen que sus deseos se habían plantado en su memoria, y pensó que no le importaba, que ella estaba dispuesta asumir cualquier consecuencia pero que no quería dormir sola de nuevo, sin embargo este nuevo Terry de cabello corto aunque muy atractivo era un cabeza dura y no parecían importarle sus sentimientos, seguramente junto con el cabello le habían cortado también la capacidad de ser generoso, y cuando lo escucho en la cocina, el deseo de llorar se hizo más intenso, se fue a la cama, pudo percibir en aroma fresco de las rosas nuevas al lado de su mesita de noche, él las había cambiado por las rojas que le había traído antes, las rosas frescas eran muy bonitas pero ella quería las rojas, sin más esperanza se acostó volteando hacia el armario y abrazando una almohada, no quería llorar pero las lágrimas se salían solas.

Terry la escucho sollozar, sonreía, no porque llorara, sino porque en su interior él mismo se había sentido igual que ella antes de verla parada en el lindel de la puerta y cambiar de opinión, pero además había tomado una determinación y no podía evitar los nervios que sentía, era peor que cuando había audicionado por primera vez en toda su vida… "y si Candy no…", no, no quiso seguir pensando; entro en la habitación, en la mesita de noche del lado derecho puso las copas y sirvió el vino, dejo la botella a un lado y luego prendió la luz de la lamparita, se sentó acercándose a ella que había enterrado la cara en la almohada para que él no viera que estaba llorando, le hizo a un lado el cabello: -"No llores pecas, porque ahora quiero compartir una alegría contigo"-, le dijo mientras le secaba las lágrimas, ella lo vio por el espejo: -"Ven siéntate Candy, planeaba esperar hasta mañana pero ya que estas despierta, quiero hacerlo de una vez"- la ayudo a sentarse, recargada en el respaldo de la cama, tenía los ojos tristes: -"Oye, cambia esa cara, porque entonces esto no va parecer ningún festejo"-.

Candy trato de sonreír, vio las copas servidas y luego lo vio a él: -"¿Qué estas festejando?"- le pregunto tratando de animarse

Terry la veía amorosamente pero también parecía un poco nervioso: -"No, no estoy festejando, estamos festejando"-, le dio una copa de vino y luego fue al estudio a traer el escrito: -"Quiero darte un regalo"- ella miro el grueso de hojas y luego lo vio a él con curiosidad, Terry le puso el escrito en las piernas: -"Aun me falta hacer la última revisión pero quiero darte la primicia de que seas tú quien lo lea primero que nadie y además obsequiártelo"-

La expresión de Candy cambio de tristeza a entusiasmo: -"¿Lo terminaste ya?, ¡Oh! Felicidades, yo nunca había visto un libro así, es como… como si estuviera recién nacido"- le dijo sonriendo

A Terry le llamo mucho a atención imaginar un libro suyo como si fuera un recién nacido y sonrió: -"Si, es como si estuviera recién nacido, y especialmente este, porque tarde casi nueve meses en escribirlo, por eso tenía que terminarlo ya, la editorial me lo está pidiendo urgente"-

Ahora Candy se veía feliz y sonriente se llevó la mano a la boca: -"¡!Oh! Que emocionante"-, no se atrevía ni a tocarlo

Terry: -"Si, a mí también me da mucha emoción, brindemos entonces, ¡Salud!"-

Candy: -"!Salud!, por el éxito de tu libro"- levantaron las copas y las bebieron por completo, cuando termino el vino le pregunto: -"¿Y ahora sí, puedo leerlo?"-

Terry: -"Sí, sí puedes leerlo todo y cuantas veces quieras, no me escuchaste, te dije que te regalo la primicia de leerlo y que además te lo regalo, solo tendrás que prestármelo para enviarlo a la editorial y cuando lo editen me lo enviaran de regreso, entonces te lo devuelvo y ya está, puedes hacer con él lo que te dé la gana, ¿quieres más vino?"-

Candy: -"Sí"- mientras él le servía, ella empezó a pasar las hojas de en medio muy despacio, pasando los dedos por encima de las letras como si estuviera leyendo el sistema braille, y mientras lo hacía pensaba "qué momento más íntimo, y tan especial"

Terry se estaba sintiendo más nervioso en cada momento, lleno su copa de nuevo y volvieron a brindar: -"Bueno ahora yo brindo para que tengamos muchos más brindis como este, cada vez que tengamos otro libro recién nacido"-

Candy sonrió: -"Salud"- bebieron la copa hasta el final de nuevo, entonces Terry le quito la copa y las puso en la mesita de noche, Candy abrió el libro en la primera hoja, se fijó que era la última que había estado escribiendo cuando ella estaba parada en la puerta rogándole con su presencia que se durmiera con ella, leyó el titulo Dedicatoria: luego miro más abajo y distinguió su nombre escrito en ella, sintió un vuelco en el estómago y quito la vista del escrito, y tapo la hoja con ambas manos, volteo a verlo a él

Terry paso saliva y la miro sonriente, asintió con la cabeza indicándole que podía empezar a leer la dedicatoria que había puesto para ella: -"No llores Candy lee"-

Candy no se atrevía a leer, tenía muchas lágrimas en los ojos: -"Es que nunca nadie me había dedicado ningún libro"-

Terry por un momento dudo si debía continuar o no, pero era algo que ya había decidido y no lo iba a postergar más, negó con la cabeza: -"No, eso no es verdad, ¿acaso no me dijiste que leíste los libros anteriores?"-

Candy: -"Si, los leí"- la mirada de él era muy profunda, por un momento a Candy le recordó aquella mirada de la noche en que lo conoció en medio de la bruma del mar.

Terry: -"Y, ¿leíste la dedicatoria de cada uno de ellos?"- él estaba dispuesto a decírselos de viva voz si era necesario.

Candy empezó a recordar que las dedicatorias le habían llamado la atención porque parecían referirse a una persona muy especial para el escritor pero en ninguna decía el nombre de la persona a quien se los dedicaba, más bien parecían estar escritas en clave, eso le había llamado tanto la atención que incluso una ocasión había platicado con Annie y Archie sobre esas dedicatorias, porque a ellos les había llamado la atención también, Candy había comentado riéndose que compraría los libros de ese autor, por el simple gusto de leer la dedicatoria, en verdad a Candy le habían atraído tanto que las había leído más de una sola vez, hasta que se las había aprendido, se forzó por recordarlas, entonces supo que era a ella a quien se los había dedicado, lo miro con los ojos brillantes de entendimiento, y mirándolo a los ojos le dijo: -"En la dedicatoria del libro 'Crónica de un viaje a la desesperanza', decía;

Para ti:
Porque aunque tú no lo sepas,
antes de ti en mi vida no había esperanza
y creía que no tenía sentido vivir.
La esperanza llego con tu mirada.
Después de ti, conocí la desesperanza
y comprendí que aun así debía seguir viviendo.
Hasta hoy nada ha cambiado en mí."-
Anohito.

Cuando termino recitar la última frase, se sentía tan feliz que le parecía que no podría soportarlo, mientras él la miraba en silencio ella recito la segunda dedicatoria: -"Y en el otro libro la dedicatoria decía…

De nuevo para ti:
Debes saber que he convertido tu recuerdo en mi relicario
que como una plegaria se repite en mi mente
y me da la fortaleza y aliento, para seguir viviendo
aun en medio de la soledad.
Y hasta hoy, nada ha cambiado conmigo."-
Anohito.

Ahora Candy estaba atónita, de tal forma que casi no podía respirar, nunca se le hubiera ocurrido…la carta… la misma frase… las lágrimas le salían de los ojos sin parar, quería regresar al hogar y volver a leer las dedicatorias de los otros libros, para asegurarse que no se estaba equivocando, quería levantarse y leer la carta que guardaba en su cajita de recuerdos, y así confirmar lo que ahora estaba entendiendo. Terry le estaba dejando saber que la amaba y era muy especial para ella darse cuenta que él había estado pensando en ella todo ese tiempo, aun y cuando en aquel tiempo todavía viviera Susana, él había decidido dedicar sus libros a ella y siempre haciéndole saber en cada dedicatoria que aun la seguía amando, él solo la miraba tenía los ojos brillantes de lágrimas, Candy se sentía tan abrumada por la emoción que no podía pronunciar ninguna palabra, estaba llorando tanto que tardo un poco para leer la nueva dedicatoria, leyó en silencio:

Para Candy

De vuelta a ti:
Por primera vez decidí que ya era tiempo de resignarme,
pero la vida inmensa se empeña en no complacerme
y me ha puesto de vuelta ante ti.
No puedo sino pensar, que a veces
el destino es cruel y fascinante
-Anohito.

Esta dedicatoria era muy distinta a las anteriores, no decía nada de si la amaba todavía, pero ella podía reconocer entre las líneas que sí, que Terry aun la amaba, él estaba abriendo su corazón ante ella sin ninguna reserva, entonces recordó que esa misma mañana él le había hecho saber que siempre la había extrañado, que nunca la había dejado de extrañar, y luego le había preguntado cómo era que ella no se daba cuenta, de entre medio de las lágrimas apareció una sonrisa en ella, junto con una nueva convicción "Terry me ama… Terry todavía me ama… después de tanto y tanto tiempo… él nunca me olvido", no podía contener las lágrimas.

Terry estaba temblando completamente, desde el momento en que decidió volver a dormir con ella, también tomo la determinación de hacerle saber cuánto la amaba, ya nunca más ocultaría su amor por ella, lo diría siempre, se lo haría saber todos los días de su vida, temblaba porque había puesto todas sus cartas sobre la mesa y toda su alma pendía de un solo hilo, una hebra que solo de ella podía sostener o cortar, anhelaba que ella le dijera que también lo amaba, que nunca lo había dejado de amar, que ni siquiera lo había pensado, así como él jamás dejo de amarla, así como él jamás pensó en olvidarla, pero ella no le decía nada, solo lloraba y él estaba temblando de miedo, "no debo presionarla" –pensó bajando la vista cuando la vio sonreír, respiro hondo, tomo el escrito y empezó a acomodarlo, le temblaban las manos, pero estaba seguro que ella no se daba cuenta, quizá estaba tan impactada por la revelación que por eso no le decía nada, también pensaba que quizá el miedo lo estaba venciendo y se estaba anticipando pero aun así un pensamiento atravesó su mente, "no importa que tu no me ames Candy, yo te voy a amar igual toda la vida aunque tenga que dejarte ir de nuevo" busco su mejor sonrisa y le dijo: -"Ahora ya es muy tarde y no te vas a levantar"-

Candy tomo el escrito de sus manos y con la cinta que se había quitado del cabello lo envolvió como si fuera un regalo, dejando un moño en el centro de las hojas: -"¿Puedo dormirme con el libro"-

Terry pensó en decirle que sí y luego ir a ahogar la tristeza que sentía, pero se había prometido no volver a dejarla sola nunca más cuando menos mientras ella estuviera a su lado, negó con la cabeza al tiempo que le retiraba el escrito y lo ponía sobre la mesita de noche: -"No, no puedes, porque después no vamos a caber los tres en la cama"-

Candy lo miro sorprendida, y muy feliz, "así que si había cambiado de opinión", lo vio levantarse y tomar su pijama para cambiarse y se sintió muy alegre entonces le dijo: -"Gracias, por no dejarme sola"- Terry le correspondió sonrisa.

Luego se metió al baño a cambiar de ropa, no podía dejar de temblar, ambicionaba tanto que ella le hubiera dicho que también lo amaba que le dolía el cuerpo ante su silencio, "ella solo no quiere dormir sola" -pensó, "y quizá está empezando a sentir un deseo sensual por mí, pero nada me dice de sus sentimientos", salió del baño y se metió en las sabanas a su lado derecho y apago la luz, aún estaba terminando de acomodarse cuando ella se acurruco junto a él, poniendo la cabeza en su hombro, Terry la abraso por la cintura y la arropo acercándola más a él, cerro las ojos y aferrándose a ella pensó "el tiempo que dure será suficiente, el tiempo que dure Candy y lo que tú me quieras dar, yo voy a estar contigo el tiempo que quieras tú y en la forma en cómo quieras tú" sabía que no podría dormir, solo esperaba que ella se durmiera pronto. Pero tal y como había escrito en la dedicatoria la vida no solía ser muy complaciente con él

Candy le pregunto: -"¿Siempre celebras así cuando terminas algún libro?"-

Terry: -"Si, siempre celebro, es agradable, de alguna forma me siento contento cuando los término"-

Candy: -"Y, en las otras veces ¿celebrabas solo?"-

Terry: -"No Candy, nunca he celebrado solo"-

Candy sintió una punzada de celos: -"Y ¿con quién celebraste antes?"-

Terry: -"Contigo Candy, en mi mente siempre celebre contigo… y el vino que te tocaba tomarte a ti, me lo tome yo"- le dijo sonriendo

Candy: -"¡Mmmm!, esas debían ser unas celebraciones muy alegres… con tanto vino"- le dijo a modo de broma

Terry le siguió el juego: -"Si, y más si después brindábamos con brandy o con whisky… ¿sabes que a ti te gusta mucho el whisky?, todo el tiempo me pedias que te sirviera más y como no estabas me lo tenía que tomar yo"-

Candy se soltó riendo: -"Pues vaya noticia, con razón algunas veces me levantaba sintiéndome algo mareada"-

Terry sonrió pensando "así pecas, así hazme reír, ayúdame porque necesito mucho reír, reír para no sentir más el miedo que siento" estrecho un poco más su abrazo

Candy: -"Porque dices que tardaste nueve meses en escribir este libro, ¿nunca te tardas tanto?"-

Terry: -"Si a veces me tardo más, solo que esta vez, creía que lo escribiría muy rápido porque tenía las ideas claras sobre lo que iba a escribir y prometí entregarlo en seis meses, pero sucede que no, que no podía escribirlo"-

Candy: -"¿Por qué, tuviste algún problema?"-

Terry: -"No, en realidad, es solo que estos meses anteriores estuve muy triste"-

Candy: -"Pero no me dijiste que estuviste con tus padres y que estabas muy bien con ellos"-

Terry: -"Así es, pienso que fue solo gracias a ellos que pude resistir la tristeza e ir recuperándome paulatinamente, por eso me anime a regresar a América"-

Candy: -"Por eso me dijiste que habías pensado en ya no regresar… ¿por qué Terry?, ¿por qué estuviste tan triste?"-

Terry sintió un estremecimiento que le corría por la espalda: -"Porque pensé que ya era tiempo de empezar a olvidarte, cuando nos separamos en Nueva York trate de olvidarte pero no pude, y lo único que logre fue que me consumiera la desesperanza, y cuando te vi en aquella carpa, decidí entonces que no te olvidaría, que seguirías formando parte de mi vida aunque no pudiera tenerte conmigo, no sabía que Susana se iba a morir, por eso no puedo decirte que albergaba la esperanza de encontrarnos de nuevo, pero simplemente deje de tratar de olvidarte y en mi mente siempre te tenia conmigo, cerca de mí. En los meses anteriores por primera vez me enfrente con la posibilidad de que debía seguir viviendo para siempre sin ti, por eso estuve muy triste y mejor me fui a Londres"- paso un largo rato antes de que ella volviera a hablar

El tono de voz de Candy sonó más callado, pero claro: -"Siempre estuviste cerca, ¿verdad?, ibas a la colina, platicabas con Jimmy y hasta lo enseñaste a tocar la armónica, en realidad nunca me dejaste. Por eso en esta última dedicatoria escribiste que, Por primera vez decidí que ya era tiempo de resignarme"-

A Terry se le turbó la voz: -"Así es… Candy, yo nunca elegí a Susana, elegí la responsabilidad pero no la elegí a ella, no podía elegirla a ella porque desde siempre ya te había elegido a ti"-

Candy: -"¿Me elegiste desde siempre?"-

Terry: -"Desde el primer día que te vi en la cubierta del barco, en medio de la densa bruma supe que te amaba y que nunca nada podría hacerme cambiar, que nunca podría dejar de amarte"-

Candy se estremeció por el impacto que le ocasionaron sus palabras: -"Por eso me dedicabas los libros, fue una forma muy ingeniosa de hacerlo usar un seudónimo, nadie sabe que eres tú que los escribe, así que podidas dedicarlos a quien tu quisieras ¿verdad?, pero no solo me los dedicabas, además estuviste dejando mensajes, en cada dedicatoria me dejabas saber que todavía me amabas ¿verdad?"-

Terry la arropo un poco más: -"Si, no podía soportar no decírtelo, era como una carta lanzada al viento, quizá la leerías, quizá no, quizá aunque la leyeras no te darías cuenta, pero yo necesitaba decírtelo, no podía soportar quedarme callado"- sentía el corazón como si lo estuvieran oprimiendo con mucha fuerza y violentamente al mismo tiempo que lo acunaban en un baño de agua caliente y confortante, era raro, porque le dolía que ella no le hubiera dicho nada sobre sus sentimientos hacia él y tenía miedo que en realidad no existieran en ella sentimientos de amor hacia él, pero hablarle de cuanto la amaba le daba una sensación de plenitud, se sentía liberado, se sentía contento de ya no tener que callarlo más. Candy tardo un poco en volver a hablar.

Candy: -"Terry…"-

Terry: -"¿Si?"-

Candy: -"Yo… leí tu carta, sé que también la lanzaste al viento, pero esta vez Jimmy la atrapo y la puso en mis manos"-

Terry: -"¿Cómo?"-

Candy: -"¿Por eso te fuiste a Londres verdad?, Jimmy me dijo que llevaste la carta el mismo día que Albert regreso de Sao Paulo, y que tú estabas viendo todo desde la colina, que rompiste la carta y te fuiste, ¿Por qué Terry?, ¿Por qué te fuiste?, ¿Por qué no me dejaste leer tu carta?"-

Terry estaba muy azorado y temeroso, pero ahora ya nada le importaba: -"Creí, que ya había pasado demasiado tiempo y que ya me habías olvidado, que yo… ya no estaba más, en tu mente"- tan solo recordar aquel momento le producía espasmos de dolor

Candy: -"Tu creíste que yo amaba a Albert ¿verdad?"-

Terry empezó a sentirse mareado, no pudo sino regresarle la pregunta: -"¿Y lo amas?"- quería que se lo dijera de una vez, y dejarla libre para que ella pudiera ser feliz y entonces poder marcharse, sin importar su rumbo, al fin que ya nada sería importante

Candy: -"Sí, sí lo amo"-

Terry sintió, eran como olas de agua helada que recorrían su cuerpo una tras otra, la piel se le erizo con tanto frio, lo único caliente eran las gotas de agua que le salían de los ojos, pero solo un momento porque después también se ponían heladas, ni siquiera podía moverse, no iba a permitir que ella se diera cuenta de su dolor, porque no quería que su tristeza interfiriera en la felicidad de ella.

Continuara...


GRACIAS POR LEER!

Espero que sea de su agrado este capitulo!