ENTRE PAGINAS BLANCAS

Por Lady Pecosa

¿Y BIEN?...

Capítulo 16
[parte I]

-"¿Y lo amas?"-

-"Sí, sí lo amo"-

Terry sintió, eran como olas de agua helada que recorrían su cuerpo una tras otra, la piel se le erizo con tanto frio, lo único caliente eran las gotas de agua que le salían de los ojos, pero solo un momento porque después también se ponían heladas, ni siquiera podía moverse, no iba a permitir que ella se diera cuenta de su dolor, porque no quería que su tristeza interfiriera en la felicidad de ella.

Candy: -"Cuando regrese de Nueva York, Albert se convirtió en mi fortaleza, fui tratando de olvidarte, pensaba que el tiempo terminaría ciertamente por separarnos… y que poco a poco, cada vez, más cosas invisibles iban a ir amontonándose en ese espacio entre nosotros y conforme paso el tiempo Albert y yo nos fuimos sintiendo más unidos, hasta que un día empecé a sentirme ilusionada, vi que mi vida podía tener un nuevo sentido, y entonces hace un mes, me invito a ese viaje, pero al mismo tiempo el viento trajo a mis manos tu carta, había dudado, antes de tu carta ya había dudado en ir a ese viaje o venir aquí, pero cuando leí tu carta, no tuve ninguna duda, en ningún momento dude, simplemente olvide las otras dos opciones y me debatía pensando en ¿si aún sentías lo mismo por mí, aun después de todo este año?"-

Terry dejo de respirar, una luz de esperanza volvió a brillar en su interior, pero no podía arriesgarse a creerlo y que después no fuera cierto: -"¿Y eso que significa Candy?"-

Candy: -"Sin decir nada a nadie, tome mi equipaje y me fui… te busque Terry, fui hasta Nueva York, fui a tu departamento, fui a la compañía Stratford, no te pude encontrar, solo alguien me dijo que te habías ido a Londres y que no sabían si regresarías o no"-

Terry paso saliva, se sentía paralizado: -"¿Fuiste a Nueva York a buscarme?, ¿Por qué Candy?, ¿Por qué fuiste?"-

Candy: -"Quería encontrarte, quería saber si todavía seguías igual o si ya habías cambiado tus sentimientos, quería saber si todavía me amabas… pero no te encontré y regrese al hogar sintiéndome muy desolada de nuevo, creí que tenía que volver a empezar, que tenía que volver a tratar de olvidarte"-

Terry tenia dificultad para respirar, estaba tratando de asimilar correctamente cada palabra de que Candy le decía, pues temía estar equivocándose: -"Candy, cuando no me encontraste en Nueva York y regresaste al hogar, ¿por qué… por qué no fuiste al viaje con Albert?"-

Candy sonrió: -"No podía viajar con Albert, Terry, no iba a poder viajar con él, si siempre iba a estar pensando en ti"- un estremecimiento recorrió el cuerpo de Terry: -"Siempre dude de ir con Albert, yo amo a Albert pero de otra manera, nunca sentí de la misma forma en que tu carta me hizo sentir, volví devastada en cuerpo y alma de Nueva York por segunda vez en mi vida, porque creí que te había perdido, desde el momento en que leí tu carta en donde decía que nada había cambiado contigo y luego con lo que Jimmy me dijo de tus visitas, no tuve ninguna duda, yo quería estar contigo, ir contigo, buscarte, de alguna forma volver a encontrarme contigo,"- sonrió: -"me parece que lo desee tanto, que optando por huir de la pena de no encontrarte, mágicamente te encontré en ese tren"-

Terry no podía creer lo que estaba escuchando: -"Candy, ¿por qué querías encontrarte conmigo?"-

Candy recordó lo que él le había preguntado en la mañana: -"¿Cómo es que no te das cuenta?"- le dijo imitándolo a la vez que sonreía: -"Quería encontrarme contigo porque necesito decirte que 'nada ha cambiado conmigo' Terry"-

Terry cerró los ojos y la abrazo muy fuerte con ambos brazos, pero todavía había hilos sueltos: -"No Pecosa, no te entiendo, si dices que amas a Albert, ¿Cómo es que también me amas a mí?"- sentía que el alma se le iba a salir del cuerpo

Candy sonreía, Terry no sabía quedarse con ninguna duda aunque la respuesta pudiera dolerle y ella lo admiraba por eso, lo bueno es que ahora no era la ocasión: -"Es diferente, alguna vez estuve muy enojada contigo porque creía que tu habías elegido a Susana, y quise cegarme haciéndome creer que podía tener algo distinto con Albert, él es un gran amigo, una bella compañía, me ha cuidado y me ha consentido como si fuera un hermano mayor. Tú en cambio eres la parte de mí que no puedo complementar con nadie más, estando con Albert aun siento necesitarte a ti, estando contigo ya no necesito a nadie más, contigo todo es distinto, tú me gustas, me gustas mucho"-

Terry se incorporó un poco y tomándola por la barbilla, la hizo levantar la cabeza hacia él: -"Candy, yo necesito… deseo que lo que tú me dices, sea verdad, mas no quiero que tomes una determinación equivocada, no debes quedarte conmigo solo porque te he dicho mis sentimientos, si tu corazón está con Albert, y si él te corresponde, yo no te quiero a mi lado aunque me mur… aunque mi vida tomara otro destino, yo no quiero que me elijas a mí, de la misma forma en que yo elegí quedarme con Susana… si tu hicieras eso por mi yo no podría perdonármelo jamás"-

Candy se sentó separándose se él y sintiéndose perpleja: -"¿Cómo me dices eso?... Yo pensaba que tú ya no me correspondías, desde que regrese de Nueva York, no sabía en dónde estabas y ni siquiera sabía si te iba a volver a encontrar de nuevo en mi destino, o ¿cómo podía saber lo que la vida tenía planeado escribir en las siguientes páginas blancas?, no, no lo sabía, aun así no quise ir con Albert, porque aun cuando Albert sintiera por mí lo que sintiera, yo no podría corresponderle de igual forma, como tú mismo dijiste, él merece alguien que lo ame que le corresponda con un corazón que sea solo para él… y ¡no!, ¡no estoy contigo solo para protegerlo a él de mi falta de amor!..." - le dijo sintiéndose enfadada: -"Eso te lo digo solo por si se te hubiera ocurrido"- El trinar de los pájaros le aviso que la mañana ya estaba llegando, ella no supo con exactitud qué horas eran, pero ya no quiso seguir acostada y se levantó dirigiéndose al baño para ducharse.

Terry se quedó tumbado en la cama por sintiéndose un estúpido, ella le había expresado su amor y el por miedo no había sabido recibir la noticia con alegría, "pero qué tontería, que es lo que estaba esperando, me ha dicho y explicado todo, porque he dudado de sus sentimientos por mí" se levantó agarrándose la cabeza con ambas manos, y se paró frente a la puerta del baño que estaba entreabierta quería entrar y resolver la situación, pero solo se quedó parado sumergido en sus pensamientos "me odio, soy un verdadero idiota", 'si yo también te odio' le dijo la vocecita 'estabas parado frente al paraíso y como un verdadero estúpido te diste la vuelta con rumbo al infierno', toco a la puerta llamándola: -"¿Candy?..."-

Candy: -"Ahora no Terry, por favor, necesito espacio"- se sentía muy desconcertada, no podía entender porque Terry había mostrado esa actitud tan reticente, porque no le podía creer.

Terry se miró en el espejo del armario, y se sintió completamente desvalido, respiro profundo y miro el reloj, eran las 4:25 de la mañana, salió de la habitación y fue a preparar el desayuno, cuando termino, fue a la recamara y la vio salir del cuarto de baño envuelta en la bata de baño de él, ella iba a tomar su ropa para entrar de vuelta y vestirse, pero él se metió al baño primero que ella: -"Vístete acá afuera, yo voy a ducharme"-, sin ocuparse siquiera de entrecerrar la puerta, se aseo lo más rápido que pudo no deseaba quitarle demasiado tiempo a ella, cuando corrió la cortinilla se dio cuenta que no tenía con que secarse, a través de los espejos vio que ella estaba ya vestida, sentada frente al tocador: -"Candy, no tengo con que secarme y tu bata de baño es muy pequeña para mi"-

Candy lo escucho y recordó que había dejado la bata de él encima de la cama, giro en el banco del tocador para levantarse y llevarle a bata de baño, pero al hacerlo lo vio por el reflejo del espejo, ella se quedó paralizada todos los colores se le subieron a la cara, no supo bien cómo reaccionar, conocía la anatomía masculina por medio de las ilustraciones de libros y también porque había visto a los niños del hogar sin ropa y hasta los ayudaba a bañarse algunas veces, sí, había visto cuerpos masculinos a medio vestir o en batas de hospital o cuando los preparaba para alguna intervención quirúrgica, pero jamás había visto a ningún varón adulto despierto completamente desnudo y especialmente la desnudez de él podía convertirse en una imagen muy imposible de borrar, de abajo hacia arriba detalladamente contemplo a ese cuerpo que sensible a su mirada reaccionó instintivamente revelando por completo su firme gallardía, sintió una oleada de calor que le recorrió todo el cuerpo y noto como sus mejillas se ruborizaban más intensamente, zambullida en su pudor e intentando contener sus emociones ella parpadeo tratando de recuperar el aliento y luego se encontró con su mirada, los ojos de él la observaban divertido, pero tras la diversión estaba una mirada profunda que ocasiono un fuerte impacto en ella: -"¡Terry!"- musito ella sin atrever a moverse.

A Terry no se le ocurrió que si él la había encontrado por el reflejo del espejo lo más seguro era que ella lo encontraría igual, y en el momento se dio cuenta ya era demasiado tarde, cuando la atrapo viéndolo experimento mucho pudor y tuvo el instinto de correr la cortinilla rápidamente, pero al mismo tiempo se quedó paralizado al descubrirse completamente expuesto ante ella, entonces con aquella vieja rebeldía que no lo abandona, acepto ser sometido a al escrutinio de Candy, que más allá de solo ser una mirada era una reacción emocional tan intensa que lo lanzo a una fantasía erótica a la velocidad de la luz, su cuerpo reacciono firmemente ante las imágenes que su mente le proyecto sobre la cama, solo la voz casi inaudible de ella lo regreso a la realidad, con el afán de no abrumarla más, y a la vez encubrir su propio impacto, la miro fingiendo estar divertido y con una pícara sonrisa le dijo: -" ¿Y bien?..."-

Hasta que Candy escucho su voz entre profunda y burlona logro reaccionar con enfado, forzándose a mirarlo a los ojos y no volver a bajar la vista: -"¿!Pero como te atreves!?, ¡Terry, eres un descarado!, ¿Cómo me preguntas…?"- no termino la frase antes de que sus mejillas se ruborizaran de nuevo.

Entonces Terry corrió la cortinilla al tiempo que soltó una carcajada, ella había entendido el contenido de su pregunta burlona, y sin contener el instinto de apenarla una poco más le dijo: -"¿Pero, porque te enojas pecas?, si yo solo te pregunte ¿y bien…, me vas a dar mi bata sí o no?"- la vio levantarse e ir hacia la cama por la bata de baño, todavía se estaba riendo de ella pero no pudo evitar el pudor que le ruborizo las mejillas cuando la vio entrar al baño, sin embargo soltó otra carcajada cuando al salir ella azoto la puerta al cerrarla con demasiada fuerza.

Candy trato de sentarse frente al tocador pero no pudo sino tomar una cinta y hacerse un moño en la nuca, tomo sus cosas y salió de la habitación lo más rápido que pudo, porque sabía que en cuanto él terminara de afeitarse saldría por su ropa para vestirse y ya tenía suficientes emociones para ese día, además de no haber dormido nada, "pero...¿Cómo se ha atrevido a preguntarme, …Y bien?... pues claro que bien, imborrablemente bien Terruce Grandchester"-pensó forzándose a borrar la imagen de su mente, en el reloj de la estancia vio que apenas eran las 4:55 de la mañana, olía el desayuno ya preparado pero no creía poder comer nada en ese momento, abrió las puertas corredizas del balcón y salió un momento para respirar aire, no podía retirar la imagen de él de su mente, por más que lo intentara, era una imagen que se fundía con la imagen que su fantasía le había obsequiado el día anterior, y recordó lo que ella misma había pensado la noche anterior, sobre lo dispuesta que estaba a 'todo' con tal de no volver a dormir sola, todos esos recuerdos la abrumaban, la colmaba también la conversación que esa madrugada no los había dejado dormir, por una parte sentía culpa de ser ella quien hubiera ocasionado todos esos eventos, precipitándolos unos tras otros por su terquedad de no dormir sola, pero por otra parte sabía que él también había estado dispuesto a participar de esas eventualidades… -"Entonces, ¿por qué no me crees Terry?, ¿por qué dudas de mis sentimientos?, ¿a qué le temes tanto?"- recordó lo último que él le había dicho sobre no quedarse como él se había quedado con Susana, finalmente comprendió su miedo y fue mucho más claro para ella lo difícil y realmente doloroso que había sido para él estar con alguien a quien no amaba de verdad, él había dicho que si ella tomaba una decisión así no podría perdonárselo a sí mismo: -"Entonces ¿por eso es tu miedo?, ¿tienes miedo de herirme?, ¿crees que si me quedo contigo sin amarte sufriré?, pues pensándolo así tienes razón, pero sucede que yo sí te amo, y que al contrario me sentiría muy feliz de estar contigo para siempre"-, sonrió pensando en que Terry a veces era demasiado difícil de comprender, sin embargo siempre después de pensarlo un poco terminaba descubriendo en él un alma siempre buena y sensible, sintió amarlo más que nunca.

Terry se había sentido muy nervioso mientras se vestía, pensaba que ya no tenía más fuerza, si él la amaba tanto como la amaba y ella le había dicho que también lo amaba, no tenía más razón para dudar, ella hasta se había molestado con él, porque él se había mostrado inseguro cuando ella le expreso sus sentimientos "sería bueno que me mostrara más maduro y aceptara lo que la vida me está ofreciendo ahora" –pensó mientras caminaba hacia la estancia, pero en el momento en que la vio parada en el balcón volvió a sentirse nervioso, le dio la impresión de que estaba hablando sola, se acercó despacio pero solo la vio sonreír: -"¿Hay algo divertido en el paisaje?"- le pregunto para aligerar su propia inquietud

Candy se volvió a verlo, no lo había escuchado, sentía su alma en alegría y muy serena, le sonrió al verlo: -"¿Ya estás listo?, ¿te parece si te curo y luego desayunamos?"-

Terry le sonrió con timidez: -"Si está bien, hoy tengo que usar calcetines Candy, ¿crees que sea posible?"-

Candy: -"Déjame ver, pero si es necesario te pondré unos apósitos para que no te lastimes demasiado al momento de quitarte los calcetines, los apósitos se pueden humedecer y no lastiman demasiado si se pegaran en la piel"- se sentaron en estancia a curarlo y ella vio que la piel estaba casi sanando: -"Parece que finalmente está saliendo piel nueva y eso es mejor así no quedara mayor cicatriz que una leve mancha, pero como tienes la piel muy clara lo más seguro es que casi ni se note, te voy a poner los apósitos para que no se vaya a infectar la parte que queda sin cerrar, y espero que en unos días más estará completamente sanado"- cuando termino de curarlo le sonrió, mientras recogía los aditamentos de curación: -"Ya casi no te arde ¿verdad?"- le dijo levantándose y lo miro de reojo mientras caminaba hacia la cocina, porque le parecía extrañamente silencioso

Terry la miraba perplejo, había en ella algo distinto que se reflejaba en su tono de voz y en sus expresiones, parecía muy serena y a la vez muy segura, le gustaba mucho y no sabía ya que hacer con tantos sentimientos: -"¡Ehh!, o no ya casi no me arde"- se levantó y tratando de organizar sus pensamientos sirvió el desayuno mientras ella iba a lavarse las manos: -"Candy, hoy no sé a qué hora vaya a regresar del estudio, en lo que se hacen los acomodos y se designa que cosas se graban primero y que después, puede llegar a hacerse muy tarde, incluso noche, entonces en cuanto tenga un espacio voy a llevarte el auto a la universidad y te dejo las llaves con la recepcionista, para que tengas forma de regresar en la tarde, es muy probable que Robert y Karen o cualquier otro puedan trasladarme al departamento en la noche"-

Candy lo miro sorprendida, porque apenas había estado conduciendo un día y ahora le estaba dejando conducir sola: -"Oh, pero no es necesario, yo puedo regresar caminando, como lo hice el otro día"-

Terry: -"Si pero sucede que el otro día era media tarde y la calle está llena de gente, no así en la tarde-noche que tu sales de ahí, y no tengas temor, eres buena conductora"- le dijo sonriendo, luego agrego: -"Ah, una cosa más, en cuanto a la hora de mi llegada, es posible que sea ya casi por la madrugada, por favor no me esperes para cenar, Rosalía dejara la cena lista, y tampoco te vayas a desvelar por mi causa, ya con una noche completa sin dormir es suficiente, ¿sí?"-

Candy asintió con la cabeza, pero en el fondo se sintió un poco desilusionada por que el día le parecía largo de por sí, y pensar que pudiera no verlo si llegaba muy tarde y ella ya estuviera dormida, le dio congoja: -"¿A qué hora empiezas a trabajar?"- le pregunto mientras él conducía hacia la universidad

Terry: -"Estamos citados a las 8:00 pero a mí me gusta llegar un poco más temprano para conocer a los técnicos y todo eso"-, cuando aparco el auto vio que el estacionamiento estaba casi vacío, habían llegado muy temprano, volteo y la vio, no comprendía porque le resultaba tan difícil despedirse de ella si era una mañana como cualquier otra, le sonrió: -"Bueno, servida señorita, ¿parece que llegaste muy temprano?"- bajo para abrirle la portezuela

A Candy el tono de voz de Terry le recordó al duque cuando la invito a subir a su carruaje aquella vez en Inglaterra, sonrió y bajo del auto cuando él le abrió la portezuela, lo miro en silencio y tomo aire para empezar a hablar: -"Terry… yo… necesito que sepas… quiero decirte…"- cuando Candy titubeaba tanto para empezar a hablar él siempre se ponía nervioso, presentía que era algo muy importante lo que le diría, así que la miro a los ojos para no interrumpirla y centrar toda su atención en ella, Candy inclino ligeramente la cabeza, aun no tomaba ni su bolso ni su libros, respiro profundo de nuevo y lo miro buscando su mirada: -"Terry… lo que te dije esta madrugada… es verdad… mi corazón solo te pertenece a ti… tu... tu eres esa sensación de felicidad que invade toda mi vida sin razón ni lógica, me siento feliz deseando bailar y cantar al mismo tiempo, me ilusiona mucho pensar en el futuro contigo, tu estas muy dentro de mi interior, como una presencia fuerte, suave, confortante, tu estas aquí, ocupando cualquier espacio que pudiera quedar disponible dentro de mi alma, puedo sentir tu energía rodeándome por completo y por eso me siento completa a tu lado, recuerdo que cuando te conocí me causaste una impresión muy fuerte, no podía dejar de pensar en ti, y luego supe que estabas en el mismo colegio, cuando te veía me preguntaba si es que me recordabas, yo quería que me recordaras como yo te recordaba a ti, ayer por la mañana cuando me preguntaste porque quería dormir contigo me di cuenta que quiero que me pertenezcas solo a mí como yo quiero pertenecerte solo a ti, yo nunca había pensado que las personas pudieran pertenecer unas a otras como si fueran objetos o no tuvieran libertad de elección, pero no puedo evitar el deseo de ser parte de ti en una forma que me necesites en tu vida como yo te necesito en la mía, antes de ti conocí el abandono, la soledad, el dolor de las separaciones pero solo contigo supe lo que eran los celos el no querer que nadie más este cerca de ti, solo yo, que no vuelvas a abrazar a nadie más que a mí, que sea solo yo el centro de tu vida… Terry no sé cómo mas decirte que te amo… y 'eres la persona' a quien he amado más que a nadie en toda mi vida, que eres fascinante y nadie como tu tiene la habilidad de deslumbrarme tan fácilmente como lo haces tú todo el tiempo"-

A Terry le parecía que sus emociones estaban estallando como si fueran fuegos pirotécnicos, nunca jamás en su vida se había sentido tan feliz, las lágrimas brillaban en sus ojos y la abrazo poniendo toda su vida en ese abrazo, luego la retiro un poco y mirándola a los ojos le dijo: -"Candy… mi amada pecosa, debes saber qué hace mucho, mucho tiempo que ya te pertenezco, que no quiero tener libertad de elección porque estando contigo ya no la necesito, que desde siempre has sido el centro de mi vida y mi único amor"- la abraso más fuerte y luego le tomo la cara con ambas manos para mirarla a los ojos de nuevo y descubrir los brillantes ojos de ella llenos de lágrimas: –"Yo… no soy capaz de vivir sin ti, he anhelado tanto este momento, tenerte a mi lado, caminar juntos, vivir juntos, saber que eres mía, estar juntos por fin y no separarnos ya nunca más, he soñado contigo tanto tiempo y tantas veces que ahora siento miedo que tan solo este soñando y que de pronto el sueño desaparezca y de nuevo no estés a mi lado"-

Candy: -"¡!Terry!"- sentía que todo su cuerpo estaba temblando de emoción

Terry: -"Candy, mi Candy, mi amada pecosa"- le hizo levantar la cara un poco más y luego fue acercando a ella sus labios, ya no tenía ninguna duda en él y en ella no había ninguna resistencia, muy despacio roso sus labios, pensó que su corazón se iba a reventar de alegría, pero después ya no pensó nada más, tomo sus labios delicados con dulzura humedeciéndolos lánguidamente, Candy sintió que el aire le faltaba y que no podía respirar entreabriendo su boca, condición que él aprovecho para profundizar más su beso, escucho un suave gemido de ella y la abrazo con más fuerza, ella sentía que estaba flotando en el aire su mente era un torbellino y no podía pensar solo sentía su corazón caliente vibrando al más minino rose de sus labios, podía sentir un contacto tan íntimo en su interior y profesó como el calor de su corazón se desbordaba como un líquido ardiente desparramándose hacia sus extremidades, le pareció que no podía seguir sosteniéndose en sus piernas, pero no hacía falta porque él la sostenía con su abrazo, y sus manos tomaron vida propia, sintiendo los brazos fuertes de él que le rodeaban, fue elevando sus manos hasta sus hombros anchos y luego llego a su espalda aferrándose a su cuerpo, esta vez fue a él a quien se le escapo un suspiro corto enronquecido y Candy se sorprendió que aquel sonido le generara esa urgencia de pegarse por completo a su cuerpo, Terry sintió la reacción de su propio cuerpo, creyó que su alma se le iba a escapar del cuerpo: -"¡Oh!"-, tenía que detenerse, no podía, no quería detenerse, quería tomarla en ese mismo momento, quería hacerla subir ene auto y llevarla con él al departamento y arrancarle el uniforme y… tuvo que hacer un enorme esfuerzo para mantener su pelvis lejos de ella y un triple esfuerzo para retirar sus labios de ella, no quería, no deseaba dejar de besarla nunca y más difícil todavía porque ella instintivamente lucho con él para que no interrumpiera su beso siendo ella misma quien intimara con su lengua en la boca de él, Terry estuvo a punto de perderse de nuevo en sus labios, pero el sonido de la puerta de un auto lo volvió a la realidad, la amaba como un loco y era su obligación protegerla, de las habladurías, ni siguiera a los esposos les estaba permitido besarse en la vía pública, aunque fuera un beso inocente, y ese definitivamente no era un beso inocente, la empujo con los brazos un poco hasta que ella suspendió el beso, lo miro asustada todo su cuerpo estaba temblando y podía sentir que él también temblaba, Terry tenía los ojos cerrados recargo su barbilla en la frente de ella y estaba luchando por controlar su respiración igual que ella lo hacía, tenía que dejar de abrazarla, no quería pero tenía que hacerlo porque ella seguía aferrada a su cuello, le hizo soltar sus manos y la soltó, retirándose un poco, pero ella puso sus manos sobre su pecho, él le acaricio los brazos, aun no recuperaban el aliento, un momento después cuando finalmente pudo hablar le dijo: -"Candy… nunca más me permitas besarte cuando estemos en vía pública… prométemelo"-

Candy se sintió apenada, se suponía que ella no debía haber permitido ser besada, de pronto pensó que ella había hecho algo malo: -"¡Oh!, yo… no debí… lo siento… lo que hice no…"-

Terry se sonrió, la dulzura inocente de ella lo conmovía demasiado: -"¡Oh no!, si debías y besarte es maravilloso… eres… fascinante"- la abrazo de nuevo, al ver que ya estaba más lleno el estacionamiento, suspiro y la soltó alejándose un poco de ella, solo le tomaba de las manos: -"Te amo pecosa y he esperado tanto tiempo por ti que me vuelves un loco, pero tienes que ayudarme a cuidarte, si no quieres que nos metan a la cárcel por faltas a la moral, se supone que ni tan solo debiera estar tomándote de las manos como lo estoy haciendo ahora"-

Candy miro alrededor y vio a algunas personas observándolos con recelo, sintió ruborizarse un poco, pero no permitió que le importara mucho y luego lo miro de nuevo divertida: -"Sabes una cosa, estoy segura que hace algún tiempo, todo eso no te hubiera importado nada"-

Terry capto a que se refería y se rio: -"Es que hace algún tiempo significa hace 9 años, y hace nueve años era bastante más irresponsable que ahora, además la novia que tenía hace nueve años era lo bastante Tarzán pecoso como para no necesitar de ninguna regla social que la defendiera"- automáticamente se tocó la mejilla al evocar la bofetada de aquel tiempo

Candy se ruborizo aunque sonreía: -"¡Oh, vaya ¿así que era tu 'novia'?!, quizá le debías haber avisado"- sonreía de buen humor

Terry: -"¡Mmm! pero me parece que ella lo sabía, siempre quería estar conmigo, y me miraba con sus ojos coquetos a pesar de que era evidente que yo no podía contenerme las ganas de abrazarla y tocarla, casi estoy seguro que ella también quería que la besara"-

Candy lo miro sorprendida y lo empujo sonrojándose: -"¡Terry!, pero como te atreves… eres un presuntuoso"-

Terry se rio a carcajadas: -"En todo caso, en aquella ocasión me asegure de estar completamente solos en el bosque, digo… por si a ella le gustara el beso, que por cierto aunque me digas presuntuoso, ahora estoy absolutamente seguro que le gusto, tanto, que en Escocia tenía ganas de que la besara otra vez"- le decía entre sonrisas Candy lo miro muy azorada y sin poderlo evitar se ruborizo mucho más de lo que hubiera querido, él se volvió a reír de buena gana: -"Lo vez, tu rostro te delata, yo lo sabía"- Candy abrió y cerró la boca cuando no encontró palabra que decir, se rio sintiéndose apenada al saberse descubierta recordó que incluso hasta había estado a punto de caer del árbol con los sentimientos que aquella tarde la abrumaban, lo miro a los ojos, de pronto y sin saber porque llego a su mente la imagen de él cuando le había pedido la toalla, Terry le puso la mano en los ojos: -"No me veas así pecas, es mejor que ya te vayas o se te hará más tarde"- le dijo empujándola

Candy se despidió y luego le dijo: -"Terry… ya está completamente amanecido y el sueño no ha desparecido"- él la miro con amorosamente y luego beso su dedo índice para ponerlo en los labios de ella, antes de dejarla ir.

Terry se quedó parado a un lado del auto mientras la veía entrar al edificio, vio el reloj eran casi las 6:30, ya iba demasiado tarde pero no caminada apresurada, estaba por subir las escalinata cuando volteo a decirle adiós con la mano, pero al volverse dio un mal paso, Terry aunque estaba muy lejos se encamino por impulso al anticipar que se iba a caer, pero alguien que al parecer era un médico que iba subiendo al tiempo de ella la sostuvo, ella volteo sonriente para agradecerle, en su mente Terry también lo hizo, "muy bien gracias por evitar la caída de mi pecosa, pero ya quítale las manos de encima", entonces vio que Candy se iba conversando con ese tipo haciendo evidente para Terry que era alguien a quien Candy conocía muy bien, "por la tarde le preguntare de quien se trata" se dijo mentalmente, y luego se subió al auto, estando frente al volante se tomó un minuto para rememorar el beso y luego una increíble felicidad lo embargo, miro al sol, y recordó las palabras de ella, "ya es de día y el sueño continua", finalmente encendió el auto y se fue.

Continuara...


GRACIAS POR LEER!

Deseo comentar que este es por mucho uno de mis capítulos predilectos, así que, voy a esperar con mucho entusiasmo sus comentarios!

Un Besos a todas!