ENTRE PAGINAS BLANCAS
Por Lady Pecosa
"UNA SORTIJA CON UNA ESMERALDA RODEADA DE DIAMANTES"
Capitulo 20
Fue una mañana fresca y llena de luz que los despertó con el tiempo justo para llevarla a la universidad, la llevo hasta la escalinata en donde la dejo acompañada de varias de sus compañeras a las que les firmo algunos autógrafos, luego espero a que todas juntas entraran en el edificio siempre pensaba que todo lo que hiciera no era suficiente para cuidar de Candy, lo que le parecía raro pues él no solía ser así de aprensivo, ese día se llevó el auto, él regresaría por ella en la tarde para ir juntos a prepararse para la fiesta de la buena suerte, cuando Terry regreso por ella, sus ojos profundos estaban llenos de luz, a Candy le parecía como un chiquillo grande, como si tuviera toda la dulzura e inocencia de un niño contenida en el alma de un hombre. Lo escucho tararear una melodía mientras conducía, le pareció mágico, él tocaba la armónica y el piano de maravilla pero no lo había escuchado hacer música con su propia voz. La dejo ducharse primero y le dijo que dispusiera de la habitación para ella, que él se vestiría en la habitación de baño, mientras él se duchaba. Candy miro su vestido ella no había podido utilizar la mayoría de los regalos que Albert le había dado aquel cumpleaños en la residencia de Chicago y ese vestido era uno de ellos, lo preparo pero no se lo puso inmediatamente, permaneció con la bata de baño mientras peino su cabello sosteniéndolo en su cabeza con un broche de cristales blancos en forma oval semejantes a los diamantes, dejando caer caireles alrededor de su rostro y la suaves hebras de cabello ondulado que caían en forma de cascada le cubrían la espalda, aunque el maquillaje estilo kohol en los ojos estaba de moda lo mismo que el color rojo intenso en los labios, ella omitió maquillarse los ojos solo rizo un poco más sus pestañas y utilizo un tenue rubor rosado en sus mejillas con un poco de labial rojo suave que le daba brillo a sus labios, utilizo unos pendientes de diamantes de corte oval engarzados en oro, y luego se puso unas medias de diseño Chanel, un obsequio que Annie le había forzado a recibir junto con pequeño frasquito de un perfume llamado No. 5, luego se calzo las zapatillas de satín, se vistió la ropa interior cubriéndola con un fondo de delicado organdí semi-trasparente, estaba a casi por levantarse del tocador para ir a ponerse el vestido cuando escucho la puerta de la habitación de baño que se abría, se cubrió de nuevo con la bata de baño, y sintiéndose nerviosa bajo la vista buscando el bolso de cachemir que hacia juego con su vestido, metiendo un espejo, el frasquito de rubor y el labial, además de un pañuelo con sus iniciales perfumado. Él debió notar su nerviosismo porque no le hablo, ya estaba vestido, solo tomo su saco, las mancuernillas, reloj de bolsillo y salió de la habitación cerrando la puerta a su paso, después de un rato las suaves notas del piano inundaron el departamento. Entonces Candy se quitó la bata y tomo el frasquito abriéndolo he insertando la bombilla aspersor soltando al aire el agradable aroma y consintiendo que las microscópicas gotitas se adhirieran por propia cuanta a su cuerpo, entonces fue por su vestido verde de seda y organdí un modelo de Madeleine Vionnet, de corte griego que dejaba descubierto su cuello con una onda circular, lo mismo adornaba sus hombros con broches de bisutería en tono verde como si fueran pequeñas esmeraldas dejando sus brazos al descubierto, las cintas largas que se enredaban bajo sus senos y por encima de su cintura remarcaban su talle esbelto, se miró en los espejos del armario, observando como el conjunto de su atuendo le daba un toque de fragilidad que la hacía ver mucho muy femenina, no hacía falta ningún otro accesorio, solo uno pero quería dejarlo para el último momento, en tanto, acomodo todo en el tocador y dejo la habitación lista, sacando un sencillo chalé de seda verde pálido que llevaría por si sentía frio, entonces saco la cajita en donde guardaba sus más preciados tesoros, entre otros, vio un crucifico, el medallón de Albert, un boleto de teatro …y luego aquel cofrecito dorado que por sí mismo ya era valioso, y dentro aquella joya que nunca más se había atrevido a ver de nuevo, sintió que sus manos temblaban cuando la tomo con delicadeza, el verde profundo de la esmeralda de corte oval resaltaba con el fulgor de los diamantes que la bordeaban por completo, engarzados en una sortija de oro que hacia un ligado perfecto, la contemplo por un momento y un tumulto de emociones se hicieron presentes en su corazón pasando de un maravilloso día, el día que se encontraron y Terry se la dio con los ojos brillantes de lágrimas, lagrimas respaldas por un profundo dolor oculto detrás de una sensible sonrisa, al único día que la uso, el día de su separación, recordó aquel momento cuando se la puso tan llena de ilusión, no podía imaginar la dificultad que le esperaba a la vuelta de la esquina, en aquel momento cuando la recibió, Terry no le dijo el significado que para él tenía, ella no supo que con esa joya él deseaba comprometerse en matrimonio con ella, apenas unos días atrás en el tren él se lo había revelado, parpadeo con rapidez para evitar que las lágrimas se escaparan de sus ojos y luego muy despacio la deslizó en el dedo anular de su mano izquierda, respiro profundo esforzándose por contener los sentimientos que la joya le había provocado, se preparó para salir, y entonces una nueva oleada de sentimientos la alcanzo, mil corazones no eran suficientes para contenerlos, ahora eran una felicidad desenfrenada, y los nervios que con una fuerza arrebatadora le embriagaban todos los sentidos, solo tenía que abrir la puerta y permitirse salir a su encuentro, pero ella nunca había estado vestida de gala ante Terry y eso la ponía nerviosa.
Para Terry el día había pasado lento, sentía prisa por que llegara la noche y luego cuando la tarde iba avanzando, empezó a sentir tantos nervios que deseaba hacer detener el tiempo, finalmente fue por ella, le parecía que su corazón se le iba a salir del cuerpo de tanta fuerza con la que latía, pensó todo el día como organizar para que ella tuviera el espacio que necesitara para vestirse para esa noche, cuando al fin lo determino se sintió contento, y ella accedió con gusto, la veía tan serena que por momentos se sentía estúpido por experimentar tantos nervios mientras se vestía en la habitación de baño, se puso su frac y por un momento titubeo en salir, cuando abrió la puerta la vio por el espejo, ella estaba metiendo algo en su bolsa, ella aun no terminaba de vestirse, así él que tomo lo que le faltaba rápido para dejarla sola en la habitación, tan solo pasar hacia la estancia le había costado un mundo de autocontrol, le temblaban las piernas, no entendía como Candy tenía ese efecto en él, lo ponía más nervioso que cuando salía al escenario en el estreno de cualquier obra, cuando ya estaba en la estancia respiro profundo, cerró la puerta de la habitación, más que para darle espacio a ella, para tranquilizarse a sí mismo, se puso las mancuernillas, saco y reloj, y para calmar su inquietud se sentó frente al piano, así ella sabría que no tenía porque apresurarse y él estaría distraído metiendo en control los nervios que lo invadían. Estaba concluyendo el tema que él había inventado para ella, que aunque el nombre no era nada romántico 'Tarzán pecoso y una mona' si expresaba el profundo amor que sentía, noto que la puerta de la habitación de se abrió despacio, en cuanto la vio dejo de tocar, sus dedos se paralizaron igual que su respiración, lucia mucho muy hermosa, le pareció una visión sagrada, el color de su vestido hacia que sus verdes ojos brillaran como su fueran gemas preciosas, parecía una diosa griega, en su mano derecha llevaba su bolso y en la izquierda cargaba el chalé, no acertó a nada más que a sonreír, con una sonrisa tímida, tardo un momento para ponerse de pie porque sintió temor que sus piernas no lo sostuvieran, haciendo uso de todo su aplomo finalmente se paró y sonriendo le pregunto: -"¿Lista?"- Ella asintió con suave una sonrisa, Terry pensó que lucía tan exquisitamente femenina como si fuera un frágil capullo en flor, paso saliva intentando hablar con claridad: -"Tu deberías haberme prevenido que tuviera a la mano más de un corazón disponible, para cuando se paralizara el que tengo dentro de mi pecho, porque estás indeciblemente hermosa"-, camino despacio hacia ella.
Candy sonrió: -"Gracias Terry"- cuando estaba caminando hacia ella, lo vio por primera vez, no se había fijado en la elegancia del frac que llevaba, seguro era un traje hecho a su medida como los que Albert usaba porque lo hacía ver muy aristocrático, apuesto, y varonil, con el cabello corto se hacía más evidente la estructura de su cara y la barbilla que delineaba sus labios: -"Tú también te vez muy apuesto y elegante"-, la sonrisa de él puso a Candy más nerviosa y cuando lo tuvo cerca sintió un escalofrió que le erizo la piel.
Terry empezó a sentirse más seguro mientras caminaba hacia ella y cuando la vio estremecer, su cuerpo también se estremeció, ella parecía una ilusión, temía tocarla y que desapareciera, vio su piel erizada y sonrió: -"¿Te dio frio?, debes haber sentido el cambio de temperatura de la habitación a la estancia"- le dijo para ayudarla a relajarse: -"Permíteme ayudarte con el Chalé"-, ella se lo dio, y la hizo meter primero el brazo derecho, luego levanto su cabello para pasarlo por la espalda y después metió el brazo izquierdo, él estaba casi frente a ella cuando se fijó en su mano, vio el brillo de los diamantes enmarcando la esmeralda, instintivamente le tomo la mano haciéndole levantarla para estar seguro de que era la misma sortija que él le había regalado 7 años atrás, cuando la reconoció sintió que su corazón pegaba otro vuelco, levanto la mirada, buscando la mirada de ella, sus ojos brillaron intensamente con una profundidad que arrastro a Candy hasta la noche de densa bruma cuando lo conoció, su voz profunda la regreso al presente: -"¡Candy!"- y luego su sonrisa, esa risa que la hechizaba con la magia de su encanto: -"Sabes una cosa Candy, no sabía que aun tenías contigo esta sortija, y me agrada mucho que hubieras decidido ponértela hoy…"- Candy cayó en la cuenta que él nunca antes se la había visto puesta, la noche del estreno ella se la quitó antes de ir al hospital.
Candy: -"Hoy es la segunda vez que la uso, la tenía puesta la noche del estreno"-
Terry la miro con sorpresa: -"¿En vedad?"-, un haz de dolor atravesó su alma y en sus ojos brillaron las lágrimas, pero volvió a sonreír, ahora la historia sería distinta: -"Sera mejor que nos vayamos ya debe estar por iniciar la cena"- sentía que su corazón latía con tal fuerza que deseaba salir corriendo y surcar el universo entero al lado de Candy.
Cuando llegaron a la fiesta causaron sensación, todos los periodistas y reporteros no dejaban de tomar fotografías de ellos, una vez dentro de la residencia ocurrió lo mismo, era Terry quien atraía la atención de todo el mundo, hombres y mujeres querían saludarlo, y también conocer a la dama que lo acompañaba, debido a que casi nunca asistía a esas fiestas y mucho menos acompañado, finalmente fueron guiados a su lugar en la mesa principal, en donde estaba todo el equipo que participaría en la película, Terry sostenía de la mano a Candy en todo momento y no la soltaba por ningún motivo, hasta que estuvieron sentados en la mesa, el banquete estaba por empezar, solo darían el brindis de inicio, Charles MacArthur, quien produciría la película daría el discurso, además habían logrado que el escritor Dr. Conan Doyle estuviera presente en la fiesta, Candy y Terry quedaron sentados cerca de él, y mientras cenaron tuvieron una agradable conversación, los dos tenían un enlace con él, Candy la medicina y Terry la escritura, aunque no se lo dijeron fue una charla muy agradable, Terry logro darse una idea más clara de lo que el escritor pensaba del personaje que él interpretaría, ambos Candy y él lograron relajarse y empezar a disfrutar del evento, cuando el baile inicio Terry no espero demasiado para llevar a bailar a su bella compañera, Candy se dejó llevar por la música recolectando recuerdos felices, era muy fácil perderse en la mirada de Terry tan profunda como la inmensidad del mar, y su risa que le gusta totalmente estuvo acompañándola toda la noche mientras disfrutaban de los bailes modernos, alguien se acercó y llamo a Terry, salieron de la pista, era uno de los ingenieros 'inventores vocacionales' como Terry los llamaba, quería hablar con él sobre el negocio, Candy pensó que la iría a dejar en la mesa, para hablar libremente con esas personas pero no lo hizo, la mantuvo a su lado tomándola de la mano todo el tiempo, Candy ponía atención a la conversación pero también tuvo tiempo de observar la residencia en la que se encontraban, era verdaderamente lujosa, no sabía si era de Karen o de Robert, quizá de los dos, pero hacia evidente la riqueza en la que vivían, Candy se preguntó si ellos tenían tanta riqueza, cuál sería la de Terry, por lo que entendía de la conversación se estaba hablando de sumas de dinero muy cuantiosas, aunque él nunca dejaba ver nada de eso, más bien era muy moderado en su manera de vivir, y eso a ella le gustaba mucho, a ella tampoco le agradaba demasiado lucimiento, cuando finalmente concluyo la charla Terry se volvió hacia ella.
Terry: -"Discúlpame Lady Pecosa, no esperaba encontrar a los inventores por aquí, ¿ya te has aburrido?"-
Candy le sonrió contenta: -"Claro que no, estaba viendo el salón, esta residencia es muy lujosa"- volteo a echar un vistazo, cuando vio a Rosalía, lucia muy bonita y alegre acompañada del que supuso era su esposo
La voz de Terry atrajo su atención: -"Desde el martes note la ausencia de un vestido tuyo en el armario, y el que Rosalía tiene puesto, se parece bastante, pensé que lo habías mandado limpiar o algo así, aunque no le encontré sentido porque cuando lo saque de tu equipaje vi que tenía etiquetas de nuevo"- le dijo sonriendo
Candy se sonrió también: -"A mí me sucedió algo parecido con cierto traje tuyo, que si no me equivoco es idéntico al que trae puesto el acompañante de Rosalía"-, los dos se rieron alegres al descubrirse uno a otro lo que habían hecho
Terry: -"Bueno me parece que tú además vas a necesitar unas zapatillas rojas nuevas…"- la miro a los ojos contento: -"Eres maravillosa, el traje que yo le di a él no era nuevo como tu vestido"-
Candy: -"No crees que eso no importa, mira que felices y sonrientes se ven, esta debe ser una noche de ensueño para ellos"-
Terry: -"No sé si lo sea para ellos, pero para mí sí lo es"- tenía toda la noche conteniéndose de abrazarla, pero ya no quería contenerse más, cuando en ese momento se acercó Karen
Karen: -"Candy, te ves maravillosa, con razón tienes como loco a este chico, gracias por aceptar venir a esta fiesta"- Candy le sonrió agradeciéndole el cumplido, y vio como Terry sonreía cauto ante la indiscreción de ella, entonces Karen se dirigió a Terry: -"Bueno Galán, lo que me pediste ya está listo"- y enseguida se fue
Candy miro a Terry con curiosidad: -"¿Por qué te dijo eso?, ¿a qué se refiere? Terry"-
Terry le sonrió: -"¡Mmm!, es un pequeño favor que le he pedido, hace un rato…, ven conmigo"- la llevo de la mano y entraron a un estudio muy elegante había unas cuantas personas ahí entre ellas Robert y Karen, los dos le sonrieron a Terry cuando lo vieron entrar, Candy pensó que se detendrían con ellos pero contrario a eso solo pasaron de largo y salieron a un jardín, entonces Candy noto que en cuanto ellos salieron Karen se acercó a cerrar la puerta
Candy se sintió confundida, Terry la llevaba de la mano caminando sin prisa pero con determinación: -"¿Qué pasa Terry?, ¿a dónde vamos?"-
Terry le sonrió: -"A la parte trasera de la casa… ¿sabes que Karen tiene un tesoro escondido en esta villa?, le pedí que por favor mandara encender las luces porque quiero mostrártelo"-
Candy sonrió algo sorprendida: -"¿Un tesoro?"-
Terry: -"Si, es mi lugar preferido de esta mansión, estoy seguro que te va a encantar"-
Candy: -"¿Tu lugar preferido?"-
Terry: -"Si, es un jardín, ya casi llegamos"-, dejo de caminar y luego le tomo ambas manos: -"Cierra los ojos por favor"- Candy le obedeció y la hizo subir una pequeña escalinata, y luego una parte plana con piso de mármol, y después otra escalinata pero hacia abajo en forma circular, solo la dejo bajar tres o cuatro escalones: -"Ahora si Lady Pecosa, ya puedes abrir los ojos"-
Cuando Candy abrió los ojos se quedó anonadada, era un jardín iluminado, las luces parecían salir de abajo de una especie de estanque, rodeado de flores silvestres y árboles frutales, entre las enredaderas brillaban cientos de luciérnagas que hacían parecer que el cielo estuviera frente a ellos y pudieran tocar las estrellas con las manos, pero había algo más que lo hacía especial, a Candy le recordaba el lago de Escocia, el que estaba a un lado de la villa de Terry, donde ella y Terry se sentaban juntos a conversar o a practicar las obras de Shakespeare, era el mismo lugar en donde Terry la había bailado con ella cuando las vacaciones terminaron, había también un árbol como aquel en que la arrincono para besarla, aquel beso deseado por ella que él solo le había dado en la frente. Terry estaba dos escalones debajo de donde estaba ella y la tenía sostenida de la mano, pero él no miraba al jardín, él la miraba a ella. A Candy se le iluminaron los ojos de lágrimas: -"¡Terry!"- hablo en un susurro: -"Es el lago de Escocia, ¿Cómo es posible? ¡Ohh!"-, se llevó la mano al pecho porque le pareció que su corazón se le iba a escapar
Terry sonrió con una gran expresión: -"Karen aun no comprende porque le dijo que esta es la parte más bella de su mansión"- le dijo: -"Hace dos años, me pasaba casi todas la noches aquí, tocando la armónica, me imaginaba que tú estabas sentada a mi lado, pensaba que un día volveríamos juntos a Escocia y nos sentaríamos de nuevo junto al lago, por eso cuando mis padres estuvieron allá yo no pude ir con ellos… no podía ir sin ti"-, los ojos de Terry brillaban intensamente como los de ella, luego la insto a bajar: -"Ven Candy, mira, yo me sentaba aquí"-, le señalo el lugar, Candy vio, sí, ese lugar era la parte en la que más se parecía al lago: -"Pero para que no arruines tu vestido, esta vez, vamos a sentarnos un poco más acá"-, Candy se sentía hipnotizada y se dejaba llevar por él, sorprendiéndose cuando vio una banca un poco más atrás: -"Esta banca la mando poner Karen para mí, insistía mucho en que no me sentara en el piso…"- se sonrió: -"Nunca le hice caso, así que hoy la vamos a estrenar"- hizo que Candy se sentara en la banca y él se sentó a su lado, la miraba complaciente: -"¿Te gusta Candy?"-
Por primera vez Candy quito la mirada del jardín y se volvió a verlo a él, y le sonrió con los ojos llenos de lágrimas: -"Terry, es increíble, ¿Cómo es que esta aquí?, ¿cómo es que lo pudieron copiar?, no logro… salir de mi asombro"-
Terry sonrió: -"A mí me sucedió igual cuando lo vi por primera vez, no te puedo decir sino que es solo una coincidencia, o quizá un regalo de Dios para nosotros, vine aquí cuando Susana se había muerto, me sentía desesperar, por el deseo de ir a buscarte y entonces Karen me invito a hospedarme un tiempo, y una de esas noches no lograba dormir, sentía que te estaba extrañando demasiado, y la vereda de los jardines me trajo hasta aquí, todos los recuerdos de Escocia acudieron a mi mente, y estando aquí, solo podía pensar en ti… jamás imagine que estaríamos juntos en este lugar"-
Candy sentía las lágrimas correr por sus mejillas, cada vez que Terry le hacía referencia sobre cuanto la había extrañado y cuanto había pensado en ella, sentía como si una luz trasparente iluminara su alma, miro de nuevo al jardín y una avalancha de recuerdos volvieron a ella tanto que las lágrimas se engrosaron más hasta convertirse en suaves sollozos, la fragancia de los narcisos alrededor del estanque inundaba el ambiente y la brisa suave y cálida acariciaba el corazón de Candy: -"Es un verdadero tesoro, Terry gracias por tráeme aquí, me parece un regalo hermoso "- Terry saco su pañuelo y le enjugo las lágrimas.
Los ojos de Terry brillaban intensamente, era como si todas las luciérnagas se reflejaran en su mirada: -"Candy, cuando Karen me dijo que la fiesta seria en su residencia, traerte aquí fue en lo primero que pensé, quería mostrarte este bello jardín… pero hoy te he traído aquí para una cosa más"- tomo su mano izquierda en medio de sus dos manos, toco el anillo con suavidad y mirándola a los ojos le dijo: -"Hace poco más de siete años, antes de encontrarnos en Nueva York, soñé muchas veces con ser yo mismo quien pusiera esta sortija en tu mano, entregártela expresamente para sellar un compromiso de matrimonio, aquella tarde cuando te la di, no podía decirte nada, pero aunque tú no lo supieras yo si supe, que desde el momento en que te la entregue, te estaba entregando mi vida entera, mi alma y cada fibra de mi ser, quería decírtelo, quería pedirte que te casaras conmigo y ya no separarte nunca más de mí. Esta noche cuando la he visto puesta en tu mano, aprecié que la vida me estaba dando una nueva oportunidad… …!Candy!, la sortija ha permanecido contigo todo este tiempo y ya está en tu mano, lo que es una muestra de que todo mi ser ya te pertenece, que desde aquella tarde te di mi vida, mi alma toda te pertenece, pero ahora que la tienes puesta quiero preguntarte si tú quieres recibirme en tu vida… para siempre y sellar esta noche un compromiso de matrimonio conmigo… quiero preguntarte… ¿te quieres casar conmigo Candy?"-
Candy podía sentir el temblor en las manos de Terry y su voz profunda y llena de anhelo la cautivaba, sus palabras la envolvían como si las delicadas alas de una mariposa la cobijaran, Candy con los ojos llenos de lágrimas que no paraban de llorar, podía ver todos aquellos años de dolor y sufrimiento, los días de sombra en donde a veces la obscuridad parecía haberlo cubierto todo… y ahora, una luz intensa y luminosa aparecía ante ella, sentía como si un camino brillante se extendiera delante de sus ojos, la esperanza y aquella alegría infantil que mira en el presente las posibilidades de un mañana lleno de sueños e ilusiones por vivir, ahora estaban ante ella, los sentimientos eran tantos que le anudaban la garganta dejándola sin voz, y en su mente, solo una frase que alguna vez creyó olvidada "Terry te amo más que a nadie en toda mi vida", miles de sueños cada vez que imagino la vida a su lado, riendo juntos y juntos enfrentando cualquier dificultad, finalmente la alegría libero su voz: -"¡Terry!, … me ilusiona mucho pensar en el futuro contigo… Terry te amo… y eres la persona con quien quiero vivir para siempre, quiero recibirte en mi vida y que tú me recibas en la tuya, …y… ¡Sí Terry!, ¡Sí acepto esta sortija como sello de un compromiso matrimonial contigo!... ¡Si deseo de ser parte de ti y que tú seas parte de mi para siempre!, porque eres a quien amo y he amado más que a nadie en toda mi vida… ¡!Sí… sí quiero ser tu esposa!"- Candy vio resbalar un par de lágrimas por las mejillas de Terry mientras le besaba las manos y mirándola con los ojos tan llenos de amor que la hacía estremecer, entonces como si hubiera estado planeado a lo lejos se escuchó aquel vals que alguna vez bailaron en el colegio
Terry sonrió, había pedido a Karen que le diera tiempo y luego hiciera tocar esa música, parecía como si hubiera sabido exactamente en qué momento pedirlo, miro a Candy con los ojos anegados de felicidad e ilusión y luego le dijo: -"Princesa Julieta, ¿puedo tener el honor de este baile?"- Candy acepto sonriente y él la ayudo a ponerse de pie para empezar a bailar juntos, la tomo por la cintura y sin dejar de mirarla a los ojos consintió que las notas musicales guiaran sus sentidos.
Candy lo miraba a los ojos mientras bailaban, y a su mente llego el recuerdo de Anthony, la noche que conoció a Terry vio el rostro de Anthony volverse hacia ella, ahora pudo sentir su presencia en la fragancia de las flores y la suave brisa "tú lo sabías Anthony, ¿verdad?, siempre supiste que Terry era mi camino, por eso me llevaste hacia él… gracias Anthony porque ahora soy tan feliz, ¡!Soy la prometida de Terry!, ¡seré la esposa de Terry!, Terry, estaremos juntos ya por siempre" sentía su corazón vibrar de emoción, "Terry tu estas muy dentro de mi interior ocupando cualquier espacio que pudiera quedar disponible dentro de mi alma, ¡Te amo Terry!", la felicidad y el amor en Candy eran tan intensos que cuando la música llegaba a su final perdió de sus labios un: -"¡Te amo Terruce!, ¡Te amo con todas mis fuerzas!"-
Cuando Terry escucho esas palabras salir de ella sintió recorrer un estremecimiento por toda su espalda, sus ojos brillantes llenos de amor sonrieron junto con sus labios y entonces dejo de bailar y con la voz llena de emoción le dijo: -"¡Te amo Candi's!, ¡Yo te amo a ti también!, ¡Te amo con todo mi ser! Y nunca dejare de amarte"- entonces la atrajo hacia él e inclinando la cabeza la beso, en cuanto sus labios rozaron los de ella sintió su cuerpo arder en un fuego incontenible, quería besarla despacio suavemente, pero los últimos días habían sido un suplicio, conteniéndose tanto que ahora el anhelo lo rebasaba, a pesar de sí mismo su beso fue exigente, sin esperarla demasiado, la sentía muy suya y todo su ser quería hacerla suya, Candy sintió ese beso diferente, y a su mente acudió aquel relato, pensó que eran como Adán y Eva en el paraíso, y cuando sintió la calidez de su lengua exigiendo respuesta su cuerpo reacciono automáticamente, se abrazó a él con fuerza, y él hizo el abrazo más estrecho, Candy podía sentir su pecho caliente aprisionando los senos de ella y sintió como un intenso calor se expandía por todo su cuerpo, las sensaciones que había tenido antes volvieron a hacerse presentes, era muy consciente de la inquietud de su cuerpo, mientras temblaba por completo como una hoja al viento, sentía que su corazón estallaba derramando un fuego abrazador que la dejo sin aliento, instintivamente se pegó más al cuerpo de él, Terry perdió un gemido al mismo tiempo que la abrazo más fuerte, deslizando su mano hacia sus caderas acercando más su pelvis hacia ella, Candy pensó que su cuerpo iba a estallar en mil pedazos, la humedad en su entrepierna le pedía sentirlo más cerca y se abrazó a él quería fundirse con su cuerpo quería ser una sola con él, Terry hizo más profundo el beso no podía contenerse, no quería contenerse, la mantenía pegada a él porque sentía que se estaba volviendo loco sus manos viajaron por sus piernas haciendo levantar el vestido, Candy estaba completamente entregada a las sensaciones y al amor que la inundaba, podía sentir sus manos y el vestido levantarse y no le importaba quería que continuara, quería sentirlo por completo, quería que aliviara ese dolorcillo que sentía en la parte baja de su vientre, sus manos empezaron a recorrer la espalda de él, Terry sentía temblar todo su cuerpo, quería tomarla, quería hacerla su mujer, no le importaba nada más, ella era su prometida y no tenía que esperar ningún matrimonio para hacerla su mujer, mientras peleaba con el vestido, bajo sus labios hacia su cuello, percibiendo el rico aroma de su perfume, Candy tuvo una leve sensación de abandono cuando Terry soltó sus labios pero fue solo un instante porque enseguida sintió los labios de él besando su cuello un gemido dulce escapo de su boca, sus emociones estallaron cuando la mano cálida de Terry toco la piel de sus piernas por primera vez, deseo que la tocara, que la tocara toda por completo, la languidez de sus besos bajado por su cuello hacia sus senos la estaban haciendo enloquecer arqueo su espalda dejando sus senos a su completa disposición, Terry quería tener un poco de cordura pero Candy no lo ayudaba nada, simplemente se entregaba de una forma tan natural, que él solo podía desear disfrutarla como una exquisita fruta madura, la piel de ella era tan suave, anhelaba calmar toda su ansiedad, no podía esperar más, con sus labios tomo la punta de una de sus senos erguidos, y la dejo sentir su masculinidad a través de la ropa, la reacción de Candy lo enloqueció, podía escuchar su respiración agitada y los suaves suspiros que salían de sus labios se convirtieron en gemidos finos que lo enloquecían cada vez más… una voz que escuchaba muy lejos logro atravesar por su mente
Karen: -"¿Terryy?... ¿Terryy?... Soy Karen, ¿en dónde están?"- Terry quiso omitir la voz, aferrándose a Candy con más fuerza: -"!Terryyy!, ¡Candyyy!, ¿en dónde están?"-, la voz se escuchaba mucho más cerca
Cuando Candy la escucho regreso a la realidad en un solo golpe, fue como su hubiera salido de un sueño lo miro asustada, todo su cuerpo estaba temblando y su razonamiento fue consciente de su vestido levantado así como de las manos de Terry en sus piernas: -"¡Terry!"- su voz sonó agitada, tenía la respiración entrecortada
Karen: -"Candyy, Terryy, ¿Pues donde se metieron?"- su voz ya se escuchó muy cerca
Terry hizo un esfuerzo supremo para retirar su cuerpo de Candy , y dejar que el vestido cayera de nuevo sobre sus piernas, se sentía muy acalorado, y la mirada asustada de Candy lo hizo darse cuenta de su inocencia, ella solo se había dejado llevar por las sensaciones, pero que no había estado del todo consciente de lo que estuvo a punto de suceder, la volvió a abrazar, recargo su barbilla en la frente de ella, mientras se esforzaba por recuperar la respiración, estaba temblando, toda ella estaba temblando y él tampoco podía dejar de temblar, cerró los ojos cuando sintió las manos de ella en su pecho.
Karen: -"¡Ahh!, aquí están, debí imaginar que no se habían ido de aquí, No sabes Candy siempre es muy difícil sacar a Terry de este jardín"- le dijo mientras iba bajando la escalinata de mármol.
Terry sin moverse, ni siquiera abrió los ojos: -"¿Qué quieres Karen?"-
Karen: -"Perdón que los moleste… ¿interrumpo algo?"-
Candy tenía la cabeza inclinada escondida en el pecho de Terry pero esa pregunta la hizo estremecer
Terry siguió sin moverse nada: -"No Karen, no has interrumpido nada, ¿Qué quieres?"- la voz de Terry se escuchaba muy controlada
Karen: -"¡Vaya regreso el Terry arisco!, ya empezaba a extrañarte… Candy no tengo idea como lo toleras, bueno Terry te necesitamos acá"- dijo mientras que se retiraba: -"Ven pronto por favor, todos te están esperando"- se fue sin esperar respuesta
Terry siguió abrazando a Candy, sin moverse, sabía que ella tampoco se movía porque estaba muy agobiada, ahora no estaba seguro si debía odiar a Karen o agarrarla a besos, aunque su primer instinto era ahorcarla, sabía que debía agradecerle su ser tan inoportuna, pues ahora entendía iba a hacer suya a Candy solo pensando en sí mismo sin pensar en ella, en ese momento las palabras de Albert atravesaron su mente 'aun siendo Candy tan libre de protocolos como lo eres tú, ella es una chica con los mismos sueños y deseos que cualquier otra chica', suspiro, Candy aun no dejaba de temblar, bajo un poco la cabeza y la beso en la frente, mientras pensaba que decirle, pero solo sintió un profundo amor por ella: -"Te amo pecosa, te amo con todo mi ser, y soy muy feliz que me ames tú también"- la retiro un poco y la hizo levantar la cabeza para verla a los ojos: -"¿Estás bien?"-, sus ojos brillantes y sus mejillas ruborizadas lo dejaron sin aliento de nuevo, no, ella no estaba bien, ella lo necesitaba tanto como él la necesitaba a ella y no debía volver aponerla en esa situación a menos que estuviera seguro de concluir lo que había iniciado, pero también podía leer la culpa en la mirada de ella: -"¡Candy!"-
Candy sentía que su mente estaba toda revuelta y lo peor es que aún no lograba contener la ansiedad que experimentaba en su cuerpo, no supo bien como había llegado hasta ese punto solo que una fuerza irreprimible la había arrastrado y ahora sentía vergüenza por su comportamiento tan indecoroso: -" ¿!Terry?!... yo…"- su voz apenas era audible
Terry le sonrió, no iba dejar que se disculpara de nada: -"Candy, tu… tu eres increíblemente maravillosa, eso es todo lo que voy a aceptar"- y enseguida le froto los brazos con fuerza y rapidez lo mismo que la espalda, ayudándola a cambiar unas sensaciones por otras, luego le dio un beso rápido apenas rosando los labios, le sonreía mirándola a los ojos, termino de frotarle los brazos: -"¿Te sientes mejor?"-
Candy parpadeo el movimiento rápido de las manos de Terry le distrajo de sus pensamientos y empezó a sentir un ligero ardor en los brazos y espalda que la hizo querer de retirarse de él, y noto que su respiración se normalizo con mayor rapidez, además extrañamente se sentía contenta, las palabras de Terry que en un momento la confundieron, ahora le parecieron agradables, aunque no dejaba de sentir pudor por lo que había ocurrido: -"Si, estoy bien… Yo…"- le dijo retirándose un poco
Terry sonreía: -"¿Entramos ya?"- se sentía muy feliz y enamorado: -"Sabes algo Candy, apenas puedo esperar para que ya seas mi esposa… no quiero que ya nada nos separe nunca"- la abrazo y luego la tomo de la mano empezaron a subir la escalinata.
Candy lo miraba mientras caminaban por los jardines, estaba abrumada por lo sucedido pero no quiso pensar en ello, no podía creer que Terry fuera a ser su esposo, ella había soñado tantas veces estar con él, vivir juntos, y si había pensado que un día seria su esposa, pero ahora después de 7 años lo estaba viendo ya como una realidad y ahora le parecía que era un sueño del que no quería despertar, ya casi llegaban a la casa cuando le dijo: -"Terry, ¡tú vas a ser mi esposo!, me parece un sueño"-
Terry se detuvo antes de entrar y la abrazo: -"Entonces no despertemos nunca y vivamos soñando siempre"- la beso de nuevo, fue un beso rápido que apenas alcanzo a rosar sus labios, aun así Candy se sintió ruborizar, él la volvió a abrazar y luego de un rato entraron al estudio.
Cuando entraron al salón, ya había muy poca gente en la fiesta, más bien quedaba solo la gente cercana, todos estaban en el salón de música, alguien tocaba el piano como si fuera una pianola, y otros conversaban y reían, cuando Candy y Terry entraron, Helen fue hacia ellos a saludarlos: -"Hola no los había visto, después de la cena ya no los volví a ver"- ellos le respondieron el saludo, luego ella continuo: -"Candy me acompañas me gustaría charlar contigo"-
Terry llevaba a Candy de la mano y se la apretó un poco: -"No, no te acompaña"- no quería soltarla, no sabía que comentarios había hecho Karen y no quería que incomodaran a Candy con sus impertinencias.
Candy noto la actitud sobreprotectora de Terry, y lo tomo del brazo para que la viera, le sonrió y le dijo: -"Esta bien, estaré bien"- enseguida se soltó de su mano y le sonrió a Helen: -"¿Vamos?"-
Helen llevo a Candy a la ropería y pidió el bolso de Candy, luego se lo dio: -"Es conveniente que retoques un poco tu maquillaje"- y luego la acerco a un tocador, Candy sintió ruborizarse mientras caminaba, Helen siguió hablando: -"En realidad te ves maravillosa, pero en un rato más vendrán unos reporteros y lo mejor es que nos veamos como si acabáramos de llegar a la fiesta, hay gente muy poco ética y pueden aprovechar cualquier resquicio para generar noticias hostiles, además nosotros le tenemos mucho aprecio a Terry, aunque él la mayoría de las veces nos mande a volar, pero sabemos que tú, no solo eres su prometida sino que eres realmente importante para él y no queremos que a través de ti la prensa pretenda darle un golpe bajo"-
Candy se sintió confusa: -"¿Porque me estás diciendo eso?"-
Helen: -"Tus mejillas están muy ruborizadas y tus labios muy enrojecidos, no necesitas maquillaje alguno, pero eso es signo de una sesión digamos… ¿algo intensa?... no… no quiero importunarte, lo mejor es que pongas algo de maquillaje encima, así nadie podrá interpretar nada sobre ti, ni sobre Terry"-
Candy se sintió invadida, pero en ese momento se miró en el espejo y lo que Helen decía era cierto, su rostro se veía distinto, sus ojos brillaban muy intensamente y sus labios no solo estaban enrojecidos sino que se veían hinchados, algunos caireles estaban un poco fuera de lugar, se ruborizo aún más, no supo cómo reaccionar por una parte le agradeció a Helen, pero también le incomodo su intervención, entendió porque Terry no la había querido dejar ir: -"Gracias Helen no debiste contrariarte por mi"- Candy se puso el labial y el rubor muy tenues, mientras escuchaba y veía a Helen por el espejo
Helen la miro apenada: -"¡Oh!, por favor te ofrezco una disculpa, puedes pensar que no tengo porque interferir, ni meterme en lo que no me importa, pero la verdad es que tú nos caes muy bien, a Karen y a mí, y nosotros queremos mucho a Terry, nunca lo habíamos visto tan feliz como en esta semana, solo deseamos que todo vaya bien para ustedes, por favor discúlpame"- se sujetó ambas manos al frente como si estuviera nerviosa: -"Sabemos que están comprometidos y su vida solo les concierne a ustedes, pero la prensa puede hacer trisas con su reputación mientras no estén casados, especialmente contigo, solo para molestar a Terry, no puedes olvidar que los reflectores del mundo artístico siempre están apuntando hacia él, y si tu estas a su lado también lo estarán hacia ti"-
Candy la observo detenidamente y le pareció que su comentario era sincero, le sonrió: -"Esta bien, gracias por tu preocupación"- luego le tomo las manos en forma de agradecimiento: -"Gracias por preocuparse por Terry"-
Fue entonces cuando Helen miro la sortija: -"Candy, por Dios no me digas que esa es tu sortija de compromiso"- la miro a los ojos sorprendida: -"¡Es muy hermosa!, ¿puedo verla?"- le dijo haciéndole levantar la mano
Candy sonrió, de pronto recordó que ahora en verdad era la prometida de Terry y la felicidad inundo su corazón: -"Sí, esta es la sortija de compromiso que me dio Terry"-
Helen: -"¡Es bellísima! Candy es una joya verdaderamente fina, Terry debe amarte hasta el cielo"-
Candy: -"Si, también yo lo amo a él… no podría nunca dejar de amarlo"-
Helen: -"¡Oh! cuanto te envidio, no por Terry, por la suerte de encontrar al amor de tu vida y estar con él para siempre, yo quisiera también vivir una historia de amor como la tuya, alguien que me ame tanto como él te ama a ti"-
Candy sonrió pensando que quizá Helen no conocía la historia real, pero no le dijo nada, solo le pregunto: -"Pero tú y Charles… ¿no?..."-
Helen se ruborizo; -"Él es una persona maravillosa pero yo creo que no… bueno yo… tal vez Charles no se fijaría nunca en mi"- Candy sonrió: -"¿Cómo dices eso?"- en ese momento se acercó Karen con otra actriz y Helen aprovecho para cambiar de tema: -"Mira Karen ven a ver la sortija de compromiso que Terry le dio a Candy"- Candy la miro con ojos de reclamo y Helen se disculpó pero demasiado tarde Karen ya iba hacia ellas
Karen: -"A ver, ¡oh es bellísima!, evidentemente Terry se inspiró en tus ojos para elegirla, ¡vaya es una joya muy cara!, pero cuéntanos, ¿Cuándo te la dio?"- le dijo emocionada
Candy sonrió y por un momento no supo que decir, pero no encontró más respuesta que la verdad: -"Me la dio hace siete años"-
Karen la miro con ojos de sorpresa, parpadeando rápidamente: -"¿Fue cuando te conocí en la Florida?... ¡Sí!, es verdad… tú la tenías puesta el día del estreno cuando te vi… tú la tenías puesta… entonces la infeliz de Susana… ¡esa bruja desdichada!, ¡!Oh!, nunca pude soportarla… ¿Cómo se atrevió a romper su compr…"- Candy empezaba sentirse incomoda cuando escucho su voz
Terry: -"¡Ah! aquí la tienen, disculpen señoritas pero ya extraño a mi prometida a mi lado, se las voy a quitar"- Candy le sonrió, primero se sintió salvada y segundo escuchar esas palabras ante otras personas, la emocionaba, se ruborizo un poco, él le dijo: -"¿Te han estado importunando esta damas?"- Candy negó con la cabeza: -"Bueno ya es hora de irnos"-
Karen: -"Que egoísta eres Terry, estábamos conversando muy a gusto con Candy y te la llevas"-
Terry tomo a Candy por la cintura llevándola a su lado: -"Lo siento Karen, pero ella es mía otro día será, además yo vi que más bien la que estaba hablando eras tú"- se volvió hacia Candy y con voz más suave le pregunto: -"¿Nos vamos?"-
Karen: -"¡Oh no! No te vas a ir sin tocar el piano, ni creas que te voy a dejar, ¡me lo prometiste!"- Terry la vio con ojos de impaciencia, pero Karen continuo: -"No me importa que te enojes de todas formas tocas bien aunque eses enojado y los empujo a ambos de nuevo al salón de música… no salí a buscarte hasta los jardines en vano"-
Terry se paró en seco con cara de incredulidad: -"¿Saliste solo para traerme a tocar el piano?"-
Karen: -"No sé porque te sorprendes, si ya me conoces"-
Candy tenía ganas de reírse, Karen le estaba empezando a caer bien, volteo hacia Terry y lo miro muy enamorada, a ella también le gustaba que él tocara el piano: -"¿podrías?"- le pregunto Candy
Terry la miro también muy enamorado: -"¿Y cómo podría no complacerte? Hay que admitir que no se te puede negar nada"- Karen y las otras chicas se rieron, cuando entraron al salón todos estaban riendo en una plática, había aproximadamente diez personas
Robert que era quien hablaba: -"Sí ese caballero que ven ahí, fue capaz de hacerme eso"- dijo señalando a Terry
Terry: -"¿Que dicen de mí?"- sonreía de buen humor
Charles: -"Que eres dueño de una colección completa de las obras de Shakespeare forrada en cuero negro, ¿es verdad?, y se la ganaste a Robert en una apuesta"-
Terry frunció el entrecejo: -"No se la gane, la colección es mía hace mucho tiempo, y si se la aposte fue obviamente con la certeza de que no la perdería"- alguien les acerco una copa de champaña a cada uno
Robert: -"Pero es que debiera ser mía, yo merezco tenerla"- con un dejo de frustración mal disimulada
Terry sonrió: -"Robert piensa que por llevar el apellido Hathaway ya le pertenece todo lo concerniente a Shakespeare, si fueras de la familia de Shakespeare, ¿qué serias como sobrino de Anne?"-
Robert: -"No, sería sobrino nieto, ¡no soy tan viejo!"- todos se rieron de él
Terry: -"Entonces serias sobrino nieto de Anne Hathaway, la esposa de Shakespeare, pero aun así las obras completas de Shakespeare son mías, lo siento"- le dijo con una sonrisa burlona
Candy se vuelve hacia Terry con asombro: -"¿La colección que estaba en la villa de Escocia, es la que apostaste?"-
Terry le guiña el ojo: -"Tu sabes que si no hubiera estado seguro de ganar esa apuesta, no lo hubiera hecho"- Candy le sonríe y lo observa con mucha atención, le parecía fascinante ver una faceta de Terry que no conocía, él había dejado de ser el huraño del colegio San Pablo que no se relacionaba con nadie de sus compañeros a menos que fuera escrupulosamente necesario, aunque no veía mucha diferencia, él no se permitía hablar de sí mismo más allá de lo necesario y además la misma Karen le había llamado 'arisco' un rato antes en los jardines, pero aun así Terry parecía distinto, o quizá es que todos ellos lo aceptaban tal cual era, podía ser por conveniencia, pensó Candy al recordar lo que Terry le había dicho en el tren sobre lo superficial que podía ser ese mundo.
Karen: -"Vamos Terry lo prometido es deuda"- le dijo haciendo que quien estaba en el piano se levantara y dejándole el espacio libre a Terry, él jalo a Candy y la hizo sentar a su lado en el banco frente al piano, empezó a tocar una melodía. Después cuando termino le dijo al oído a Candy que la melodía siguiente era dedicada especialmente para ella, y toco 'Tarzán pecoso y una mona' agregando al final unas alegres notas que antes no estaban, después toco una más, todos lo festejaban adulándolo unos y otros con un halago honesto, estaban ahí algunos que Helen le dijo a Candy eran reporteros, que participaban en la fiesta como invitados, luego Terry le pidió a Candy que si lo acompañaba con una más Candy se sintió cohibida pero acepto, cuando terminaron Terry se levantó anuncio que ya se retiraban, Candy vio el elegante reloj de piso, estaban sonando las campanadas de las cuatro de la mañana, se sorprendió al ver que era tan tarde, y en ese momento sintió su cansancio, después de muchos ruegos para que se quedaran finalmente lograron despedirse de todos, Terry le ayudo a ponerse el chalé y salieron de la mansión, Terry fue conduciendo y el sonido del motor, la brisa fresca, fueron arrullando a Candy hasta que se quedó dormida, cuando llegaron al departamento ella despertó, sentía mucho sueño, era como si todas las emociones del día se hubieran acumulado para ese momento, se recargo en él para subir las escaleras, en el segundo piso él la levanto en brazos para subir más rápido, entraron al departamento, y Candy se fue directo a la habitación, se sentó en la cama sentía que los ojos se le cerraban solos.
Terry: -"Candy, no te duermas, ponte tu camisón, ¿o vas a querer que te lo ponga yo?"- le dijo jugando, mientras se quitaba las mancuernillas y el saco, cuando paso al baño a ponerse la pijama le acerco su camisón y bata de dormir, cuando salió, abrió el armario para a colgar su frac.
Candy ya se estaba metiendo en las sabanas, lo vio: -"¿Siempre eres tan ordenado?"-
Terry volteo hacia ella, vio el vestido y toda su ropa sobre el banquito del tocador: -"Y tu ¿siempre eres tan desordenada?"- le pregunto con tono de broma.
Candy se rio apenada: -"Ay es que tengo mucho sueño"-
Terry negó con la cabeza: -"No, no te justifiques Pecas"-, apago la luz y se metió en la cama sentía los ojos pesados de sueño, cuando se acostó ella se acurruco
Candy: -"¿Si tu no fuiste a Escocia como es que Robert supo que tienes una colección de las obras de Shakespeare?"-
Terry: -"Mi padre las había trasladado al castillo, fue otra de las sorpresas que me dio, cuando volví a visitar mi habitación ahí estaba, él me obsequio la villa de Escocia y todo su contenido, pero quiso llevar la colección a mi habitación en su castillo, no sé porque, quizá como una forma romántica de pensarme cercano la verdad es que no resistí la tentación de presumírselas a Robert"-
Candy: "Ese sí que fue un gran regalo de tu padre, ¿Pero apostarlas?, nunca lo hubiera imaginado de ti, ¿y le apostaste con todas las obras?"-
Terry: -"Exactamente, le aposte toda la colección que consta de 37 libros los publicados y los no publicados, todos los que escribió él, aunque hay algunos en los que dicen que solo fue coautor, de unas de sus últimas obras, ¡Mmm!, Por supuesto que era una apuesta muy ventajosa para mí y tenía la certeza de ganarla, de otra forma no lo hubiera hecho"-
Candy: -"Tu sabes mucho de Shakespeare ¿verdad?... me gustaría conocer más de su historia y leer tu colección"-
Terry la acerco más a él: -"Sí, ¿recuerdas que te dije que fui nombrado como Sir de Stratford-on-Avon?, bueno con el nombramiento venia incluida una villa en Warwickshire a un lado del rio Avon, cuando vayamos a Inglaterra la podrás ver todo lo que quieras, estoy seguro de que Stratford te va a gustar, es una ciudad pequeña pero muy pintoresca, te va a encantar… no sé tal vez sería un buen lugar para vivir"- pensar que estarían juntos y viajarían juntos y tendrían una vida juntos ya por siempre lo lleno de entusiasmo, sintió deseo de besarla, pero su piel aún era demasiado sensible a ella, los recuerdos del beso de esa noche se agolparon en su memoria, cerró los ojos y suspiro: -"Sera mejor dormirnos ya Candy"-
Candy con la voz muy soñolienta: -"Si, tengo mucho sueño"- se arropo y se quedaron dormidos de inmediato.
Continuara...
GRACIAS POR LEER!
Por fin lo logre, pude modificar el capitulo 19, ahora si ya esta listo chicas, por si desean saber que ocurrió antes de el capitulo actual.
Una enorme disculpa, puesto que he estado con múltiples ocupaciones y en la fecha anterior pase rápido a subir los capítulos con prisa por lo que no me di cuenta del error que había cometido... sin embargo ya esta todo tal cual corresponde.
Un abrazo a todas!
