Capítulo 5

Tenemos que ganar esta medalla

-Pikachu, ¡Cola De Hierro!- Ash comandó a su compañero de batallas, quien obedeció fielmente, saltando muy alto, iluminando su cola de blanco metálico. Litten saltó rápidamente a un lado, esquivando el movimiento, mismo que dejó ver como se alzaba una cortina de polvo, de donde el ratón salia persistente con su cuerpo cubierto de energía blanca

-¡Sigue así!- Ash no quería parar, y a decir verdad, su pokemon tampoco. Al cabo de unos minutos, Litten comenzaba a ceder ante el rendimiento del roedor eléctrico, callendo ante su Atacktrueno. Serena veía a la distancia el enfrentamiento, cada detalle lo escribía, mientras su Fennekin apreciaba la persistencia de ambos en batalla. Luego del enfrentamiento, los tres se sentaron en el suelo con un aire de cansancio, cosa que la compañera de el azabache observó.

-¿Hace cuanto salimos de ciudad Lumious?- Pregunto la pelimiel,

-Apenas han pasado dos horas, ¿por?-

-Ya empieza a anochecer, y si no avanzamos no llegaremos al centro pokemon- La expresión de la chica cambió, imaginando la clase de creaturas que podrían o no haber en aquel bosque donde se situaban,

-Ya veo, nunca has dormido a la intemperie, ¿cierto?- El azabache hizo observación de ello, puesto que el sol se comenzaba a ocultar por detrás de las montañas que adornaban el panorama. La joven pelimiel asintió,

-Nunca había dormido fuera de casa-

-Pues dejame decirte que en este viaje tendremos que dormir varias veces así, pero por eso traje una tienda de campaña en la mochila- de su mochila empezó a sacar un tipo de manta, que tomo la forma de una especie de estación espacial,

-El diseño es un poco anticuado Serena, pero es muy cómoda-

-Gracias Ash, ¿pero dónde dormiras?- Si bien. Serena estaba agradecida, no podía olvidarse de su amigo. Pero este le contesto muy calmado

-Recuerdas que ya e viajado antes?, pues ya e dormido de esta forma, no le veo el problema en que tu ocupes mi tienda- Dijo mientras Pikachu subía a su hombro como de costumbre. La pelimiel aceptó, pues no tenia de otra, y aunque aún seguía sintiéndose de esa manera, decidió hacer su gesto de agradecimiento.

Ash notó como Serena comenzó a recolectar unas ramas de alrededor, luego llamó a su pokemon, que se encontraba libre, y le ordeno prender la llama entre las ramas. Todo esto era visto por el azabache, que con curiosidad observaba como se ideaba para comenzar a cocinar algo sobre la flama prendida por su compañera.

"¿Pika?"

El roedor eléctrico de Ash fue al lado de su entrenador, también curioso por lo que haría la peli amielada,

-Creo que hará lo que sabemos Pikachu- Él le contestó, sin apartar su vista de la chica. El nunca había cocinado nada para si mismo o para alguien más, puesto que nunca se vió en la necesidad de hacerlo, y por lo general, siempre lo acompañaba alguien que tenia buén sazón.

Al cabo de unos minutos, en los que se había mas notoria el buen perfume que provenía de la comida hecha por Serena, encontrábamos a ambos sentados en una manta sobre el suelo. Ash estaba casi babeando al oler tan solo lo que había preparado su amiga,

-No te e podido agradecer nada de lo que has hecho por mí. Con esto te agradesco parte de lo que me has dado- La sonrisa de Serena se hizo presente, cosa que Ash no pasó por alto, si no que imitó el mismo gesto

-¿sabes?, para mi es todo un placer el ayudarte, quiero que no tengas los mismos tropiezos que yo tuve al iniciar mi primer viaje. Siempre trato de ayudar a todos a los que pueda- Esas palabras de cierta manera ofendían a la pelimiel. ¿Quería decirle que la trataba como a cualquiera?

-Pero contigo es diferente, hay algo que me impulsa a ayudarte de diferente manera. Te agradezco la comida Serena!- Primeramente, se sonrojo, pues ahora le daba a entender que en cierta manera era especial para el, y segundo, Se empezó a oír como de su panza comenzaban a sonar unos rugidos, cosa que hizo a todos sus compañeros caer con cierta vergüenza.

los arboles se movían conforme al poco viento que hacía, y Ash estaba acostado junto a su Pikachu. Serena descansaba dentro de la tienda del joven, Fennekin le hacia compañía dentro, pero eso era lo de menos, pues el azabache no salia de sus emociones, hablo de los recuerdos que tenia de su compañera en su infancia, sumado a la nueva región que comenzaba a conocer.

En unos arboles, un pokemon se movía sigiloso, su cara era cubierta por un tipo de mascara blanca, observaba al joven de Kanto recostarse en el suelo junto a su pokemon, pero aun tenía que aguardar en su lugar por más tiempo, aún no podía.

-¿Crees que tengamos mas batallas como en Alola Pikachu?- Con algo de nostalgia recordaba aquellos sucesos sucedidos en esa región. Su compañero respondió gustoso, era de mencionarse que también recordaba dichos acontecimientos,

-Si que nos metimos en líos jejeje-

Dentro de la tienda, Serena no dormía aún, aunque su compañera ya lo había hecho hace ratos. En mente tenia aquellos deja vu que sentía hace días, para ella era confuso el que sucediera eso. Era cierto que en poco tiempo había generado aquel sentimiento que hace mucho no sentía, y recordar eso no era algo muy "bonito" para ella, no desde su ultima decepción, en la que se sentía más que abandonada y sola. El punto era que estaba ilusionada con su amor hasta ahora platónico, Ash, e inconscientemente quería hacer algo para que este la mirara de otra manera, más que como una amiga mas. Pero pensaba que era mas que difícil, pues con lo que ya le había contado de su joven vida, sabía que no solo era ella la que lo había acompañado, y que quizá no era la única que se había enamorado del joven entrenador. Y peor aún, que este se hubiera enamorado de alguna de ellas. Todo esto hizo estremecer a la pelimiel, que con una sonrisa poco peculiar en ella calló sobre la manta dentro de la tienda

-No quiero creer eso- Confesaba desde su lugar, desde su punto de vista, el era alguien muy social, jovial y alegre, tan solo verlo junto a sus pokemon era muestra de ello, pero se preguntaba, ¿Como es que la veía a ella?. Era claro que de momento era como amiga, pero ahí recordó aquel momento en que el se había quedado dormido en plena clase, mas específicamente aquello que le había dicho quizá aun en sus sueños.

-Me dijo bonita- Recordó.

Mientras tanto, Ash seguía sin dormir afuera, no escuchaba ruidos dentro de la tienda, por lo que suponía que su amiga ya había dormido.

Pronto podré ganar mi primera medalla de Kalos. Quiero ganar esta liga como no lo e logrado.

Pensó el azabache. Pikachu tampoco dormía, era tanta la emoción de ambos por una batalla, inclusive recordó cuando fue su última batalla oficial contra un gimnasio de la liga.

¡PUM!

Un estruendo creó una nube de polvo metros por delante de nuestros jóvenes protagonistas, bueno, delante de Ash

-¡¿Qué fue eso?!- Rápidamente, el azabache ya estaba de pie, tapándose con las manos el rostro, mientras la nube de polvo se disipaba. Y de la nube salió una esfera azul que fue esquivada por el roedor y su entrenador

-¡Quien este ahí, SALGA DE INMEDIATO!- le tocó gritar a Ash, entonces de la nada, salio una ranita con unas frurbujas en sus manos,

-Pikachu, ¡Ya sabes que hacer!- En la carrera a corta distancia de la rana, Pikachu intervino golpeándolo con su cola, haciendo que este perdiera el rumbo con su máscara de sus propias frurbujas

-¿Qué pokemon es ese?- Dijo sacando su pokedex de su mochila, aportándole una información.

"El pokemon agua, Froakie. Froakie protege su piel cubriendose el cuerpo con una fina capa de burbujas. Aunque parezca despreocupado, no deja de vigilar con astucia lo que le rodea"

-¿Un Froakie?- En ese momento, el pokemon. con persistencia volvió a lanzar su Hidropulso hacia ambos

-Pikachu, ¡Atacalo con tu Electrobola!- El roedor no dudo ni un instante en acatar su orden, creando una explosión en el lugar.

Serena salio de inmediato al oír la segunda explosión en el lugar, siendo la primera testiga de la nube de polvo creada por los dos pokemon

-Pikachu, ¡Atacktrueno¡- El ratón efectuó el ataque, pero para sorpresa de el, el pokemon ya no estaba en el mismo lugar. Entonces, un Hidropulso lo ataco por la espalda, lazandolo unos metros por delante

-¡Ataque Rápido!- Antes de caer al suelo, se ilumino de blanco, hechandose a correr frente a la ranita con fiereza, chocandola fuertemente en su costado, mandándola a volar al aire

-¡Te atrapare!, ¡ATACTRUENO!- El elemental eléctrico del azabache lanzo su rayo contra él mientras seguía en el aire, rodeándolo de electricidad pura,

-¡Pokebola, VE!- En ese instante, Froakie entro forzosamente en la pokeball que había lanzado Ash, cayendo en el suelo meneándose de un lado a otro

5...

4...

3...

Froakie salió del objeto esférico, sin duda era un pokemon difícil. Ash volvió a comandar a Pikachu.

Serena presenciaba el encuentro, y a decir verdad, no creía que un pokemon inicial pudiera estar en estado salvaje. Su fennekin tambien veia el enfrentamiento.

Unos ataques y contraataques dominaban la batalla con fuerza, sacudiendo el césped, por al menos hasta que el resultado inminente se dio al momento en que Froakie recibió un quinto Atacktrueno de Pikachu. Quedando fuera de combate,

-Eres fuerte Froakie, ¿por que nos atacaste?- Ash no pudo terminar, puesto que el anfibio escapó velozmente, dejando confundidos a los dos.

-Ash!, ¡Ese era el Froakie de Miette!- Exclamó Serena a sus espaldas, estaba segura de ello al verle los ojos. El azabache solo se sentó en el suelo

-Esto es malo para Miette- Dio como respuesta el chico.

Una noche en calma pasó, dejando atrás uno de los cuatro días que les habían sido concedidos para la labor asignada, en esto, Ash había de aprovechar tiempos libres para entrenar a sus compañeros y a el mismo, lo interesante aquí, era lo que tenía en mente la pelimiel, se creía muy débil, incluso mas que Shauna, su amiga, y si así era, estaba muy por debajo de su primer amor en cuestión de fuerza y estrategia. Tenia que hacer algo para cambiar eso, quizá si entrenara como lo hacia Ash, pero para ella era una pena el pedirle ayuda, estaba confundida.

Minutos después de haber retomado el camino, empezaron a caminar tranquilamente hasta lo que seria ciudad Santalune, donde Ash, tendría su primera batalla luego de mucho tiempo. Era reconfortante para el pensar que por fin volverían aquellos días en que salía a recolectar las medallas en los distintos gimnasios, de Pikachu ni hablar, estaba igual o más emocionado que su entrenador, pues se sentía alegre de tener también su batalla oficial para una liga. Mientras esto estaba en la mente de nuestros protagonistas, Froakie seguía observando desde los arboles a la distancia, había sido derrotado con facilidad, pero su persistencia lo haría seguir sin rendirse, si no, se dejaría atrapar por el azabache para aprender mas de él.

Ciudad Santalune, nuestra pareja de protagonistas ya paseaban por las calles de esta conocida ciudad, Ash corría por las mismas muy emocionado, sin mencionar que su compañero hacia el mismo gesto corriendo a su lado. Unos metros atrás, venia Serena también corriendo con su Fennekin en brazos, ambas algo agitadas por tanto correr, en cierto momento, Ash por fin paró el paso frente a una fuente, observando con una sonrisa aquella construcción frente a el. Pikachu subió a su hombro, y ambos sonrieron viéndose el uno al otro,

-¡Hoy nos divertiremos, Pikachu!- Dijo chocando su puño con el de su compañero, justo en el momento en que Serena llegó a su lado algo agitada sentándose en el suelo a su lado

-Ve más despacio Ash, casi no puedo respirar!- Jadeo tras jadeo, ella resoplaba su petición, a lo que Ash solo le sonrió, acomodándose a su lado como buen amigo que era. Pikachu se posó sobre el regazo de su entrenador, acto imitado por Fennekin, con la diferencia de que esta lo había hecho en el regazo de Serena. Esta última volteo a ver a Ash, regalándole una sonrisa que el también había formado en su rostro, ambos comenzaron a reír mientras cerraban los ojos...

¡FLASH!

Oír ese sonido los alertó, haciendo que abrieran los ojos, encontrándose con la imagen de una mujer joven con una cámara apuntándoles

-¡No se detengan!, ¡Hagan como si yo no estuviera aquí!- Dijo aquella chica con cierta emoción en su voz mientras se preparaba para volver a presionar el obturador de la cámara fotográfica. De inmediato, Serena torno su rostro a un color rojo cerrando sus ojos mientras su ya agitado corazón parecía quererse salir de sus casillas, Ash sintió un hormigueo recorrer su cara, pero al poco tiempo recobro su naturalidad

-Disculpame, pero estas en un error, si es lo que pienso. Serena y yo somos solo amigos- La chica parada frente a los dos bajó su cámara con una caran sonriente

-Disculpenme ustedes!, pero en realidad salieron bien en esta foto!- Luego de eso salio corriendo del lugar, dejando a ambos chicos poco confundidos. Serena por su parte, había controlado su reacción corporal, aunque no habia logrado ocultarla de su acompañante, por lo que el sonrió como respuesta.

-Enserio te ves tan linda cuando te sonrojas- Ese comentario volvió a activar ese sonrojo en ella, haciéndola voltear algo apenada

-¿Eso crees, Ash?- El asintió, regalándole otra sonrisa...

¡FLASH!

Nuevamente, aquella chica estaba frente a ellos, sosteniendo de nuevo aquel objeto con el que se dedico a fotografiar a ambos jóvenes. Serena no podía aguantar más, pero Ash sonrió rascándose la nariz como si fuera lo mas natural del mundo.

-Bueno, bueno, dejándose de fotos, ¿sabes dónde esta el gimnasio Santalune?- Ash se paró del suelo, ayudando a Serena a ponerse de pie también, aunque en un acto sin medida, Serena termino abrazando al azabache

¡FLASH!

Rápidamente, la chica aprovecho sacando otra foto, cosa que volvió a sonrojar a la pelimiel, haciendo que se separara rápido del joven de quien estaba enamorada

-¿Podrias dejar de hacer eso?, pones de nervios a Serena- Dijo este ultimo con una gota de sudor en su rostro

-Claro, ya e tomado suficientes fotos de ustedes dos. El gimnasio Santalune queda a tres calles al norte, espero y tengan suerte ahí. ¡Hasta luego!- contesto yéndose de nuevo

-¡Muchas gracias!- Tras caminar y calmar a Serena, ambos llegaron a las puertas del gimnasio, era del tipo bicho, por lo menos eso sabían nuestros dos protagonistas. El peli negro estaba por abrir la puerta, hasta que Serena, quien estaba detrás de el, coloco su mano en su hombro, cosa que Pikachu observó bajándose al suelo a sabiendas de lo que podría o no pasar. Ella se armó de valor, pero no para confesarse,

-No... No te quería decir esto así como así, pero ya estamos aquí, y... Y quisiera, que me ayudes a entrenar, también quiero hacerme mas fuerte- Ella lo vio a los ojos, y el azabache pudo notar que esa petición iba en serio, así que volteó, dejando de tocar la puerta del gimnasio

-¿Por qué no me lo dijiste antes, Serena?- Ella al oír esa exclamación, no pudo contener la emocion que sentía, por lo había que abrazo de nuevo al azabache, quien nuevamente se veía sorprendido.

Ambos chicos se dirigieron al campo que estaba en el centro pokemon, justo al lado del gimnasio, y ahí se dispusieron a repetir lo que en la casa de la pelimiel ya había sucedido. Ash invoco a su compañero tipo fuego, uno de los preferidos de Serena. Este salio de la pokeball, saliendo sentado al campo,

-¡Vamos Fennekin!- La pelimiel también invoco a su única compañera de momento, quien salió con pose tierna al campo mientras lanzaba unas pequeñas Ascuas. Ash no aguantaba por su batalla, pero había prometido cuidar de ella, y eso implicaba decirle lo que necesitara para iniciar su viaje.

-¡Primero, Piensa como Fennekin!- Serena al oír esas palabras se quedo en duda, ¿como se supone que haría eso?. No fue hasta que Ash comenzó a decirle cosas a su compañero, que solo sonrió ante su petición

-Vamos Litten, hoy sera otro entrenamiento, sientete en calma- La expresión de Ash cambio a una de alegría, lo extraño era que no era fingida, esto se sentía incluso en el aire, no había tensión

-Ya oíste Fennekin, demos todo lo que podamos- Con esas palabras, la pokemon. zorrito se dispuso a dar todo de si, como su entrenadora lo había dicho.

-Muy bien, ¡Empezemos con Arañazo!- El felino hizo crecer sus garras, iluminándolas de blanco. Serena supo que era el momento

-¡Ataca también con arañazo!- La inicial fuego no se intimido, imitando de la misma manera el ataque, solo que Litten se movía mucho mas rápido a comparación de ella.

El atentado duro pocos segundos, pues la fuerza del inicial de Alola era evidentemente superior a la recién ingresada al mundo de las batallas. La pelimiel siguio ordenando repetidos ataques, pero lo que a final de cuentas se observaba era la falta de coordinación de su parte, incluso estando a la par de las debilidades

-¡Garra Umbría!- El inicial del azabache ilumino su pata de morado, lanzandose en contra de la inicial fuego, que lo tomo como sorpresa, pues su velocidad era lo suficiente para que esta no se diera cuenta ni de en que momento recibió el ataque del tipo fuego

-¡Vasta Litten!- Exclamó al ultimo el joven. Serena volvió a bajar la mirada, resignada a no poder alzar su nombre como entrenadora, cosa que en el fondo no le gustaba aceptar, pero incluso su forma de ordenar era bastante confusa

-Debes aprender a coordinar tus ataques- Ash era quien en ese momento colocó su mano en su hombro mientras ella seguía cabizbaja, esta poco a poco levanto la mirada, viendo primeramente su sonrisa, algo que la confronto mentalmente,

Nunca antes me había sentido así, ¿por que tienen que ser tan difíciles estas cosas?, parecía tan fácil antes. El parece hacerle frente como si nada, y yo parezco una niña a su lado

Su mente se encerró en si misma mientras veía su sonrisa, de alguna manera, reflexiono su situación y su estado, no podía hacerse menos ella misma, no sin antes intentar lo que le parecía difícil

-Dime cómo puedo hacerlo- Sin perder mas tiempo, ella se decidió, y Ash comenzó a explicarle a lujo de detalle lo que tenia que hacer.

-Tenemos que darlo todo, no podemos quedarnos atrás- Al cabo de casi seis horas, nuestros jóvenes protagonistas parecían estar mas que listos para la batalla del gimnasio. Ash había explicado a Serena de sus fortalezas y debilidades ante ese gimnasio, y esta quizo tomar nota, y lo hubiera hecho, de no haber sido por el mismo azabache, que evito a toda costa que anotara algo

-Si algo se te olvida, no dudes en preguntarme Serena, hay cosas en las que es necesario recordar a memoria, y las batallas son una de esas ocasiones- Ella gimió en forma de aceptación, voltendo a ver junto a Ash que el sol comenzaba a ocultarse

-Se nos fue volando el tiempo, ¿no lo crees, Serena?- La pelimiel vio de reojo la mano de su amigo, estaba tan cerca que la podía tomar, pero su naturalidad le indico guardarse las ganas, pues compartia un momento con el, uno que no quería arruinar con una propuesta tan pronta

-Lo siento Ash, por mi ya no tuviste tu batalla de gimnasio- Así que ella volteo a verlo por completo, disculpandose por lo que efectivamente era causante, el joven solo volteo a verla con un sonrisa en el rostro

-No hace falta que te disculpes, ¡Me divertí contigo!. Ya veras que mañana será un gran día, ¡ganaremos esa medalla y podremos volver tranquilamente!- Alzo su puño al aire, Pikachu imito su gesto desde su hombro, mientras sus compañeros seguían entrenando detrás, atacándose el uno al otro. Sin duda, ese gesto que realizaba hacia sentirse aliviada a Serena, quien coloco su mano en su pecho,

-¡Si!- Exclamó ella.

Ambos entraron al centro pokemon, pidiendo un cuarto para cada uno, cosa que a los dos les parecía bien, bueno, por lo menos a Ash, que no quería parecer alguien aprovechado de la situación. La pelimiel entro en su cuarto, siendo acompañada por su Fennekin, su entrenadora se tiró en la cama con expresión cansada, había pasado buen tiempo entrenando junto a Ash, y de eso no se quejaba, puesto que de algo serviría haberse esforzado demasiado junto q su inicial.

La noche era aun calmada, pero Froakie no sentía lo mismo, veía a Ash por la ventana del cuarto. Jugaba con su Pikachu, y eso en cierta forn seguía poniendo celoso al anfibio, quería poder tener un entrenador igual, no como la anterior que había tenido, algo tenia Ash para ganar el aprecio secreto del inicial agua, cosa que era curioso de pensar. Froakie decidió descansar por ese día en aquel árbol, decidido a una sola cosa. Se dejaría capturar por el si lo vencía en batalla.

El tercer día había llegado, al fin era jueves, dia en que ambos se enfrentarían al gimnasio Santalune. Ash corría por las calles junto a su Pikachu, aunque esto no fuese necesario, pues el centro pokemon estaba de lado del gimnasio. Por lo tanto, Serena optó por caminar.

Al llegar, y sin mas contratiempos, Ash abrió la puerta del sitio, cuando Serena llegó detrás de el. Ambos avanzaron hasta el centro, había varias fotos colgando de las paredes, y se podía ver mas como era una especie de museo por dentro, aunque esto se quedó atrás, mostrando una puerta abierta al fondo del cuarto, de la que distintos sonidos sobresalían

-Chespin, ¡Drenadoras!- Un chico comandaba a su pokemon inicial, que sin demoras escupió unas semillas al campo, que sacaron raíces que atraparon al pokemon con. el que se realizaba la batalla

-Surskit!- La líder de gimnasio exclamó el nombre de su pokemon, y Ash y Serena no lo podían creer, pues aquella chica era la que los fotografió el día pasado, era la líder del gimnasio

-¡Rayo Solar!- En ese momento, el pokemon bicho agua cargo el poder del ataque, pues el sol se intensificaba fuertemente,

-¡Esqui...!- Antes de que el joven diera orden alguna, el rayo salio disparado, espantando a su Chespin, quien al final termino derrotado ante el joven, liberando a Surskit de las drenadoras.

-¡Aun te falta potencial!, ¡Pero fue emocionante esta batalla!, ¡Mas suerte para la próxima!- La líder fotógrafa del gimnasio vio salir al entrenador corriendo con su Chespin, y detrás de el, otros dos muchachos y una joven salieron con sus pokemon en brazos. Ash y Serena, quienes presenciaron parte del encuentro vieron como la mujer con apariencia frágil había acabado con ese Chespin, y ahora, era el turno de Ash de tener una batalla de gimnasio oficial. Algo que lo emocionaba en absoluto, Serena era quien al ver ese tremendo potencial había quedado impactada.

-¡Soy Ash Ketchum!, ¡Quiero tener una batalla en este gimnasio!- Ash entró al área del campo, y dispuesto a tener una gran batalla, dejo a solas a Serena, que con algo de temor fue a las filas de espera.

-¡Pero si es el chico de la fuente!- Reconoció la fotógrafa, a lo que Ash sonrió recordando el suceso

-¡Claro que la puedes tener!, tan solo deja que cure a mis pokemon- Respondió la rubia mientras accedía a dicho proceso.

Al cabo de pocos minutos, la líder estaba nuevamente frente al campo, tomando una de sus pokeballs para lanzarla al frente, cosa que Ash también hizo. Serena desde otro lugar observaba como iba a empezar aquella batalla, había sacado a su Fennekin de su pokeball para que también observara el encuentro,

-Bien, ¡Es hora Litten!- De la pokeball que Ash lanzo, salió el felino emocionado, mientras la líder permanecía en silencio lanzando su propia pokeball

-¡Vamos Surskit!- Exclamo al aire lanzando el objeto, de la que salió la araña bicho

~Ash vs Lider Violeta~

Una emoción se sentía en el ambiente, cuando Litten comenzó por unas Ascuas potentes hacia el tipo agua, que había sido escogido especialmente por ventaja

-Surskit, ¡Hidrochorro!- Iniciando rápido, por lo menos eso era lo que Violeta y su Surskit querían representar, cuando Ash dio su orden a su felino

-Garra Umbría contra su Hidrochorro- Antes que el ataque de agua diera en el blanco, se vió a Litten iluminar su garra de morado, partiendo dicho movimiento por la mitad, dirigiéndose contra el bicho araña

-¡Una fotografía sospechosa!, ¡Pero no nos daremos por vencidos!- Ante esto, su compañero lanzo un Rayo Hielo junto con la sorpresa de Ash, quien presencio velozmente como el pokemon gato recibía en su costado aquel atentado

-¡Litten!- Exclamó el mismo, cuando el pokemon aludido cayo en el suelo de pie, entonces se podría decir que con tan corto tiempo en batalla, Litten estaba dolido de su orgullo, aunque a la ves emocionado de encontrar rivales tan fuertes

-¡Usa tu Colmillo Ígneo!- Con la mano alzada al aire, como era costumbre del azabache, comandaba a su inicial fuego de Alola, que creo e iluminó sus colmillos de rojo vivo, lanzándose contra el rival en muy poco tiempo, logrando que este retrocediera notoriamente, cuando empezó a cubrirse en llamas inclinándose levemente.

Serena observó el curioso suceso, preguntándose por qué motivo empezó a arder entre llamas. Entonces Ash Ordeno nuevamente un Colmillo Ígneo a Litten, que con emoción respondió de la manera mas atenta al acatar la orden y ejecutarla en segundos

-Surskit, ¡Rayo Hielo!- La araña tipo agua disparo el rayo con velocidad mientras sufría el efecto de las quemaduras en su cuerpo, cosa que lo llevaba a forzarse en el campo a mas no poder

-¡Usa tus Ascuas para detenerlo!- Con una igualdad impresionante, ambos ataques chocaron en medio del campo de batalla, y a Ash le empezaba a emocionar.

¡PUM!

Una cortina de polvo se alzo en el lugar de los hechos, impidiendo a Serena ver el resultado de tan corto enfrentamiento dado

-Surskit, ¡Congela el campo!- De la nada, salia un rayo de hielo dirigido al campo, ataque que el felino esquivo con éxito. Y en pocos instantes, el campo estaba hecho una pista de patinaje

-No te intimides Litten- El azabache decía desde su lugar, preparando su próximo movimiento

-¡Eres impresionante!, ¡Solo una persona me había hecho llegar hasta estos limites en tan corto tiempo!- Exclamo sonriente la rubia

-¡Pero temo que tendrás que regresar por donde viniste!- Después de esto, Ash se veía en apuros, o eso creía Serena, que viendo apenas la ahora pista quedaba anonada, pero ella creía en su mente que el azabache podría salir de eso. Si había podido con su madre, esto no seria nada.

-Litten, ¡Patina!- La orden del joven confundía a ambas chicas que presenciaban la batalla, pero luego salían de dudas al ver al felino moverse con total libertad en ese campo de hielo, patinando con una sonrisa en su rostro

-¡¿Que qué?!- Violeta quedaba absorta ante el movimiento ejecutado por el pokemon gato, por no mencionar que no lo conocía

-Salto Ascuas!- El pokemon salto, como fue ordenado, y de su boca salieron las brazas que impactaron a Surskit, quien al sufrir ya por los efectos de la quemadura quedo fuera de combate frente a Violeta.

-¡El Surskit de Violeta no puede seguir luchando!, el ganador es Ash de la institución Symphoni- Exclamó el árbitro al centro del campo. Ahora le tocaba a Serena.

Ash recibió de manos de la rubia la medalla bicho, para que la pelimiel bajara nerviosa del lugar en donde estaba, por fin estaba lista para la batalla, o eso pensaba Ash, quien la veía solo a ella ahora desde el sitio donde estaba momentos antes.

~Serena vs Lider Violeta~

Las manos de Serena comenzaron a temblar, viendo la expresión que su rival poseía en su rostro, y como era esperado, lanzo la pokeball de Fennekin, quien salio como siempre, lanzando sus Ascuas por su hocico, esta vez, Violeta tendría que luchar con su segundo pokemon disponible, cosa que pocos habían presenciado,

-Vivillon, ¡Sal a escena!- De la pokeball que poseía, salió la mariposa volando, cosa que solo logró poner mas nerviosa a Serena. En ese momento, volteó a ver a Ash, quien desde las gradas la volvía a animar, ella en su rostro formo una cara de asusto, cosa que cambio al ver al chico con el pulgar arriba en señal de que confiaba en ella

-Usa Psicorrayo!- De sorpresa, Vivillon comenzó a cargar el ataque, lanzandola contra la zorrito, a quien su entrenadora no dudo en dar orden

-¡Lanzallamas!- Esta al oírla, creo en su hocico dicho ataque, con el que hizo frente al rayo psíquico que venia hacia ella. Pero lo único que logro, fue que el ataque explotara poco lejos de Fennekin, logrando dañarla un poco

¡¿Ahora que hago?!... ¿Y si pido ayuda a Ash?

Ella volteo a verlo, su rostro observaba a ambos pokemon con curiosidad, así que ella decidió seguir con la estrategia que Ash le había enseñado el día pasado...

-Fennekin, ¡Salto con Arañazo!- El combinar ataques era lo que de Ash había tomado como básico, y su compañera aporto el lograrlo en el momento, ya que efectivamente saltó alto, dirigiéndose a la mariposa psíquica

-¡Usa Día Soleado!- El azabache supo de inmediato el acto que Violeta tenia en mente, y si así era, significaba que Serena no tendría oportunidad. El cielo del campo comenzó a iluminarse fuertemente, cosa que le extrañó a nuestra protagonista. No fue hasta que La líder del gimnasio dio su siguiente orden, justo cuando Fennekin aterrizaba en el suelo, luego de haber fallado su atentado

-¡Y Rayo Solar!- En ese momento, Serena se sintió atemorizada, no tenia mas conocimiento de ese ataque, solo sabía... ¡Que era el más fuerte de los tipo Planta!

-¡Fennekin!- Al instante en que exclamo su nombre, el tiempo había sido lo suficiente para que Vivillon cargara un rayo de enormes dimensiones que daría a la zorrito sin mayores complicaciones. Entonces, sin dudarlo mas, Serena corrió a recoger a su compañera del suelo, sin saber que hacer en ese instante

-¡TIENES QUE IR AL CENTRO POKEMON!- Ash era quien le grito esperando ya en las puertas del gimnasio. Ella no dudo en seguirlo...

Perdón por la demora!, batalle un poco estos días para escribir por diferentes razones. Pero aquí traigo el quinto capitulo de este fanfic. Serena debe aprender aun mas de lo que ya sabe para poder vencer a Violeta. Supongo que ya saben mis planes, y no dejara los perfourmer, tan solo lo haré a la par que lo muestra el anime, en un futuro cercano...

Chao!, ¡Espero dejarlos con la duda de que va a hacer para salir victoriosa del gimnasio!