ENTRE PAGINAS BLANCAS
Por Lady Pecosa
"AMIGOS… COMO HERMANOS"
Capitulo 23
Albert estaba poniendo la mesa y sirviendo la cena cuando Terry y Candy llegaron de la universidad, para Candy fue una extraña sensación encontrarse acompañada de las dos personas más importantes en su vida, al verlos juntos conversando de pronto pensó que para ella esa, era una forma ideal de vivir la vida, porque estaría cerca de Albert quien siempre la había cuidado y protegido, que además lo quería mucho, era más que su hermano, era su amigo de siempre, su paño de lágrimas, y también estaría con Terry, el gran amor de su vida, además de ser su mejor amigo, confidentes uno del otro era el único hombre capaz de hacerla vibrar de ilusión, de quien disfrutaba sus abrazos y sus besos que la hacían temblar de anhelo.
Terry que capto su mirada le pregunto: -"¿Sucede algo Lady Pecosa?, sabía que no puedes dejar de mirarme, pero ahora Candy, ¿por qué nos miras así… a los dos?"-
Candy al verse sorprendida y reconociendo que su pensamiento no era sino una fantasía que ellos tres no podrían vivir juntos, después de todo ¿qué hijos se quedan a vivir con sus padres luego de casados?, le sonrió: -"Yo, solo recordaba la primera vez que los vi juntos a ustedes dos en la sala de espera del zoológico, exactamente, Albert estaba sirviendo el té, mientras tu esperabas a su lado"- los dos la miraron con curiosidad, ella les sonrió: -"Claro que hay varias diferencias, en aquel momento ambos estaban de pie y ahora están sentados y también tú eras un chico largo y flacucho, ahora eres incluso un poco más alto que Albert, ahora Albert usa el cabello poco más largo que tú, me preguntaba, si seguiremos siendo los tres rebeldes de Londres, como dijiste aquella vez Albert, que serias rebelde siempre y Terry dijo que él también lo sería"- ambos la miraron reflexivamente
Albert fue el primero en tomar la palabra: -"Han sucedido ya tantas cosas desde entonces, que tal vez yo no sea ya el mismo rebelde de antes, aunque…"- suspiro: -"Me parece que ustedes dos, ya no tienen ningún remedio"- les dijo riéndose en tono de burla
Terry negando con la cabeza: -"No, yo opino diferente, temo decirte hermano que aun sigues siendo un rebelde, como lo somos nosotros, que quizá en estos casi 10 años desde entonces, hemos cambiado y tomado decisiones que jamás imaginamos en el afán de cumplir con nuestros deberes, pero que con todo eso, la rebeldía continua en nuestro interior ayudándonos a alcanzar nuestras metas a cada uno de nosotros… solo que…"-
Albert: -"Solo que, ¿Qué?"-
Terry: -"Solo que quizá Candy nunca llego realmente a complacer a su abuelo Williams"- dijo ocultando el tono de burla
Candy: -"¿Por qué dices eso?"-
Terry continua dirigiéndose a Albert: -"Recuerdo que Candy estaba terriblemente preocupada por convertirse en una dama, lo más pronto posible, tanto que me pidió ayuda para aprender a tocar el piano, pues le angustiaba demasiado no graduarse de ser una dama a tiempo, porque creía que el abuelo Williams era tan viejo que podría morir de un momento a otro"-
Albert soltó una carcajada: -"¡Eso es verdad Candy!, me parece que tu no cumpliste con esa parte"-
Candy sintiéndose indignada: -"Pe… pero… yo… yo si me he convertido en una dama"-, su tono titubeante los hizo reír a ambos: -"No se rían de mí!... los dos son unos estúpidos"- ellos rieron todavía más, enseguida se retractó mentalmente de la idea de vivir con ambos, le sería imposible tolerar sus constantes bromas
Albert: -"Claro que lo eres pequeña, eres una muy bella dama, no tienes ni porque dudarlo un momento, yo me refería a que nunca te he escuchado tocar el piano…"-
Terry: -"Y creo que deberías apresurarte Pecas, porque como van las cosas, es probable que efectivamente el 'abuelo' este, realmente no te escuche nunca"- termino riéndose
Albert riéndose también: -"Pero que sutil manera de llamarme anciano Terry"- los tres se rieron a carcajadas: -"Bueno Candy, no disimules ahora tienes que tocar el piano para demostrar que realmente elegiste un buen maestro"-
La noche paso rápido, mientras que los tres tocaban el piano cada uno, y entre Terry y Candy deleitaron el oído de Albert al tocar juntos más de un tema.
Candy curo el tobillo de Terry, descubriendo con agrado que las ultimas llagas ya estaba cediendo paso a una piel nueva: -"Estarás listo en dos días más, quizá tres días y ya todo lo quemado habrá desaparecido"- le dijo sonriendo muy contenta de saber que ya no habría más rastro de aquella experiencia que quería borrar de su mente, sobre todo ansiaba borrar de su mente todo el miedo que había sentido de perder a Terry en aquel incendio.
Terry distinguió en la mirada de ella su pensamiento y tomando de la barbilla le reafirmo: -"Vez que ya todo está bien, y nada nos pasó, los dos estamos completos y felices"- ella le sonrió mientras veía a Albert regresar de la cocina: -"Quieres seguir recordando viejos tiempo Albert, en eso de lavar los trastos?"-, le dijo Terry sonriendo, y luego agrego: -"De camino acá, le contaba a Candy sobre el vuelo que tomaras mañana y tu propuesta de prestarnos, ese mismo trasporte para visitar el hogar de Pony y celebrar allá su cumpleaños con una fiesta, así solo nos tomaría un día de ida y uno de regreso, y el sábado podríamos pasarlo en el hogar"-
Albert siguiendo el tema a Terry sonrió: -"Esa es una excelente idea, por mi parte cuenten con el avión de la mensajería del banco, lo único es que no podrán llevar mayor equipaje que apenas un cambio de ropa, pero no creo que hubiera ningún otro inconveniente"-
Candy sonríe en silencio: -"Es solo que la última vez que me subí a un avión, el descenso fue… digamos algo… inolvidable, el avión comenzó a deshacerse en el aire y tuvimos que recurrir a los paracaídas…"-
Terry se ríe a carcajadas: -"No me digas, ¿el avión seguro lo construyo Stear?"-, para continuar entre risas con la aceptación de ella: -"En verdad que eres valiente Pecas, mira que subirte a un artefacto construido por él mismo, si el juguete de mi padre quedo estrellado en las praderas de Escocia, y solo lo había reparado"- los tres se deshacían de la risa: -"Te prometo que estarás segura conmigo, el avión de Albert es seguro y yo practicare un poco mañana por la mañana antes de que Albert se marche"-
Candy sobresaltada: -"¿Có… como… tu… tú vas?"-
Albert: -"Si Candy, Terry tendría que pilotear, por que el avión solo tiene espacio para dos personas, yo he mandado pedir un modelo que pueda trasladar a más de una persona, además del piloto pero parece que en eso los avances van muy lentos, tu sabes que este avión lo adquirimos de los que quedaron disponibles después de la guerra y no son precisamente para viajeros, pero, se pueden usar, para la mensajería y asuntos perentorios, así como para trasladarnos de un lugar a otro si tenemos alguna urgencia, la idea de Terry me parece muy buena"-
Candy: -"Si… pero… ¿Terry tú?"-
Terry sonriendo: -"Mira según me explica Albert su avión no es muy distinto del juguetito que me dejo mi padre y aunque aquel, estaba averiado, mi padre me dio algunas instrucciones sobre cómo funcionaba, así que me parece que podre aprender con facilidad…. ¡Candy!, no me puedes decir que te sentías más confiada con Stear que conmigo"- le dijo con tono de reto
Albert: -"Pues a mí me parece una gran idea, además, yo también pediré al piloto que me enseñe como hacerlo, para aprender, nunca se me hubiera ocurrido hasta hoy que lo menciono Terry, eso de trasladarme libremente por mí mismo, me parece una muy buena idea"-
Terry al ver aun titubeante a Candy: -"Vamos Lady Pecas, di que sí, imagina la sorpresa de tus madres, al vernos llegar, además tengo que avisarles que ahora eres mi prometida, y Albert podría ayudarnos a organizar tu fiesta mientras que llegamos nosotros"-
Candy aun temerosa: -"Es que…"-
Entonces Terry la miro a los ojos regalándole una de esas sonrisas que a ella tanto le gustan: -"Acepta Candy ¿sí?, solo regálame otros dos 'cíes' más en tu vida"-
Candy sentía derretirse con esa sonrisa y esa mirada persuasiva, "de qué forma podría contestarle que no" pensó, luego sonrió: -"Esta bien… sí, pero… si este es un sí, ¿cuál va a ser el otro?"-
La sonrisa de Terry se hizo más amplia y sus ojos brillaron de una forma extraordinaria, mientras que Albert también lo veía con curiosidad, Terry solo veía a Candy: -"Bueno eso lo sabrás el día de tu cumpleaños, así que no te queda más que esperar"-
Albert alzo las cejas al comprender de inmediato a cual otro sí se refería Terry y no pudo evitar sonreír.
Candy en cambio hizo una expresión de disgusto: -"Eso no es justo, ya te dije que si, ahora me tienes que decir de que se trata lo otro, sí"-
Terry negando con la cabeza: -"¡!Oh no!, no tengo por qué decirte, y no te voy a decir nada, hasta ese día"-
Candy se sintió frustrada, sabía que esa expresión de Terry de mover la cabeza en negación unos segundos antes de negar verbalmente era un no definitivo e inamovible: -"Pues entonces ya me voy a dormir"- dijo ella con tono deslucido, pero aceptando la negativa
Albert la miro perplejo, nunca pensó que se conformaría tan rápido, "¿Qué había hecho Terry para convencerla?" –pensó, lo miro con curiosidad y alzando las cejas: -"¿Se conformó?"- le pregunto a Terry.
Terry sonrió vagamente: -"No, pero ya no va a tocar el tema hasta el sábado, mientras evitara recordar para no sentirse frustrada"- así es Candy pensó y luego volvió a sonreír esplendorosamente al pensar que el sábado, ella le daría un sí, por él muy añorado, un 'sí acepto' que la convertiría en su esposa y con eso estarían juntos ya para siempre, su corazón latía con una fuerza tal, que con esfuerzo lograba seguir respirando.
Albert lo miro entre anonadado y divertido, siempre había creído que conocía a Candy como si ella fuera un libro abierto que él podía leer sin problemas, pero acababa de descubrir que Terry la conocía tanto así, que no solo podía leer en ese libro, sino que era capaz de escribir en ella cuanto le diera la gana. Se despidió para dormir, y mientras dejaba que el sueño cayera a sus ojos reflexionaba sobre la forma en cómo Terry había convencido a Candy, ella era muy obstinada, casi tanto o más obstinada que el propio Terry, Albert mismo alguna vez había tenido que utilizar la imposición con ella, pues era realmente difícil de convencer cuando no estaba de acuerdo en algo, sin embargo Terry se había tomado la tarea de convencerla en aceptar el viaje y más allá, la había dejado con una duda en las manos, con lo curiosa que era Candy, "que ella se hubiera ido a dormir con una duda en las manos es algo inaudito" –pensó, y no dejaba de sorprenderlo la forma en cómo Terry lo había logrado con tanta facilidad, Albert había dudado creyendo que ella no aceptaría viajar para ese fin de semana, sin embargo la confianza de Terry lo había puesto a pensar, ahora entendía por qué, Terry tenía mucho más poder sobre Candy, de lo que nunca se hubiera imaginado, y él siempre pensó que era al contrario que era Candy quien tenía poder sobre Terry, pero ahora ya no estaba seguro de nada, ellos dos eran una pareja muy fuera de lo común, ambos sabían ceder uno al otro sin necesidad de imponerse nada entre ellos.
Después de cerrar las puertas y apagar las luces, Terry debió quedarse en el balcón un momento antes de alcanzar a Candy en la recamara, necesitaba un poco de espacio para asimilar los hechos, Candy sería su esposa, y él quería cantar, gritar, brincar de alegría, volvió a extrañar a Teodora, ahora mismo la montaría y correría en ella a todo galope para calmar su entusiasmo, ansiaba levantar a Candy de la cama y bailar junto con ella, hasta caer agotado, pensaba que no podría dormir, cuando escucho un leve ruido a sus espaldas.
Candy estaba parada en el lindel de la puerta observándolo con atención: -"¿Por qué estas sonriendo solo?, ¿No piensas ir a acostarte?"-le cuestiono con una dulce risita
Terry la recibió con una gran sonrisa y sin decirle más, la tomo de la mano sacándola al balcón, entonces empezó a bailar con ella la melodía que le dictaban los latidos de su corazón, una melodía que también ella escuchaba pues se adaptó al baile siguiendo su ritmo sin emitir pregunta alguna, solo disfrutando de esa maravillosa sensación de felicidad, la alegría de Terry era muy contagiosa y como con el dulce aroma de los narcisos, ella se embriago con todas esas emociones que la hacían enterarse de cuanto lo amaba, cuando el baile termino se aferró a su abrazo sintiéndose profundamente enamorada, no supo cuánto tiempo estuvieron abrazados así, solo hasta que el sueño toco en sus ojos, Terry sintió su peso, y supo que ella se estaba quedando dormida, se movió un poco, ninguno de los dos hablo, caminaron juntos a la habitación en donde finalmente pudieron dormir. Albert fue el testigo silencioso desde la cama de su habitación, había escuchado el ruido de Candy al caminar y pensando que ella le haría algún reclamo a Terry, se sentó sobre las almohadas, observándolos a través de la ventana que daba al balcón. Cuando todo paso, el sueño escapo de sus ojos, y un anhelo nuevo renació en su interior, tuvo que reconocer cuanto envidiaba encontrar en su vida un amor así, encontrar la otra mitad de su corazón, esa otra parte que pudiera complementar su vida realmente y no solo vivir por vivir junto a la otra persona, él deseaba encontrar esa clase de amor, como la que veía en sus dos personas favoritas, por momentos pensaba en Katherine, con ella se sentía muy bien y contento, incluso durante algunos días de la semana anterior había logrado sacar a Candy de su mente, solo porque Katherine lo había acompañado en el desayuno. Paso mucho tiempo después de que los escucho acostarse, ya casi amanecía cuando él se quedó dormido
Cuando Candy y Terry iban saliendo del departamento, ella regreso sobre sus pasos y llamo a la puerta del estudio donde dormía Albert: -"¡Buen día Albert!, parece que esa mañana se te han quedado pegadas las sabanas"-
Albert la miro con los ojos de sueño y le sonrió: -"Es verdad, parece que anoche demore demasiado tiempo en dormirme"-
Candy: -"No te hubiera despertado pero quería despedirme de ti, ya no te voy a ver hasta el sábado, deseo que tengas buen viaje y que todo esté bien por allá, me saludas a Archie y Annie, y por favor no te afanes tanto en lo de la fiesta, sabes que para mí lo más importante es compartir con todos mis amigos, y será suficiente con que te asegures que todos ellos estén ahí, pero por favor no te ocupes mucho"-
Albert sonrió de pensar que ella no tenía ni la más mínima idea: -"Si pequeña no te preocupes, además Terry ya me dio suficientes instrucciones"-
Terry se acercó a la puerta: -"Bien amigo, por favor no me pongas en mal con esta Pecosa, porque de por sí, ya está bastante inquieta, vamos Candy que se hace tarde, Albert, regreso en un momento, duerme un poco más que hoy viajas todo el día"-
Albert se levanta en pijama despidiéndose de Candy: -"Bueno pequeña, por favor cuídate mucho, ya vez lo de la noticia de ayer, se obediente con Terry y no pretendas darnos ninguna sorpresita, ¿de acuerdo?, nos veremos el sábado"- la abrazo y se despidió.
Llegando a la universidad Terry le sugirió a Candy que avisara su ausencia para el día viernes, ya que el plan era partir el día jueves a media tarde, y llegar por la noche a Oklahoma, en donde pernoctarían, para luego partir el viernes muy temprano por la mañana con rumbo a Chicago, ahí George, se haría cargo de proporcionarles un automóvil, con el cual llegarían finalmente hasta el hogar de Pony, ella asintió, y por alguna causa experimento una especie de entusiasmo muy grande en su corazón, había algo distinto en la mirada de Terry que la envolvía, haciéndola experimentar emociones que parecían salirse de su pecho, emociones muy intensas y profundas.
Cuando Terry regreso al departamento Albert ya estaba listo, preparando su desayuno, y Terry llego preparando el propio: -"Debiste decirme que te preparara tu desayuno también"-
Terry: -"No te preocupes, omití desayunar con Candy porque ya se hacía tarde y también con el afán de desayunar contigo antes de marcharnos, además supuse que dormirías otro poco, Candy no debió despertarte"-. La mirada de Terry escudriño detenidamente el rostro de su amigo.
Albert sintiéndose un poco incómodo busco un tema que distrajera a Terry: -"Por cierto me encomendó Archie que le llevara un traje tuyo, para basarse en él, al momento de comprar tu jaquet, dijo que de preferencia fuera hecho a tu medida para apegarse lo más posible a tu talla"- cuando termino de hablar ya no pudo contener la risa ante la mirada burlona de Terry que se reía del empeño que Archie ponía en la moda, finalmente ambos terminaron riendo.
Sin embargo Terry no se permitió distraer: -"¿Qué sucedió Albert, porque no pudiste dormir anoche?"-
Albert suspiro asimilando que su amigo no lo iba a dejar, aun así intento una actitud bromista: -"¡Bueno a parte del bailecito a la luz de la luna!..."- le dijo sonriendo, pero la mirada de Terry le hizo saber que no había obtenido el éxito deseado: -"En realidad no es importante lo que me tuvo despierto"- declaro intentando parecer sereno
Terry: -"¿Cómo puede ser 'no importante'?, si fue capaz de quitarte el sueño, ¿no te parece Albert?"- como Albert no le respondiera continuo: -"Hay algo que tú y yo no hemos hablado, y aunque te lo mencione en mi carta, pienso que deberíamos de aclararlo"-
Albert, no estaba nada deseoso de tocar el tema, sabía que Terry se estaba refiriendo a sus sentimientos por Candy, pero él no deseaba hablar de ello: -"¿Qué cosa Terry?… o si ya se, sobre cuáles eran tus intenciones con Candy"-, le dijo a modo de broma: -"Bueno entenderás que por eso me apresure a llegar aquí lo más pronto posible"-
Terry sonrió, pero sin dejarse timar le dijo: -"Mis intenciones con Candy están completamente a salvo y tú ya lo has visto, yo más bien pensaría en… tus intenciones con Candy, Albert"-
Albert más serio: -"No encuentro la razón para hablar de ello"-
Terry: -"Pues yo sí, aunque lo escribí en la carta, quiero reiterártelo en persona… Albert, yo lamento mucho… esta situación es algo difícil de asimilar"- apretó la boca y suspiro fuerte: -"Cuando los vi desde la colina yo decidí retirarme, creí que ella podía corresponderte, me fui, y sin afán de mentirte te digo que me fui destrozado, pero no me atreví a interferir en la relación afectiva que yo creía que existía entre Candy y tú, te puedo asegurar que cuando regrese de Londres no esperaba volver a verla, a pesar de saber que nunca podría dejar de amarla, y aun cuando la vi, tenía la firme convicción de concentrarme en lo mío y dejarla en libertad de decidir, pues hasta hace una semana yo pensaba que ella te correspondía a ti"- cerro los ojos un momento al recordar su propia agonía cuando sentía amarla a muerte y creía que ella amaba a Albert, hizo una breve pausa y luego continuo: -"Lo que en realidad quiero decirte Albert, es que lamento mucho encontrarme en esta situación contigo, tu eres mi amigo, eres mi hermano y sé que tú has estado en la vida de Candy desde siempre cuidándola, protegiéndola, pero yo la amo con todo mi ser, nunca pensé que tendría que disputarla contigo"-
Albert inclino la cabeza sintiéndose avergonzado: -"Soy yo quien lamenta… Terry soy yo quien debiera disculparme contigo por haber faltado a tu confianza, no debí permitirme aceptar esos sentimientos en mí, y aunque todo sucedió cuando yo no tenía memoria, lo cierto es que cuando, pude recordar seguí alimentando esa esperanza de que ella me correspondiera, pero la verdad y ahora debes saberlo sin dudar, es que Candy nunca dejo de pensar en ti y yo ante ella no tenía ni la más mínima oportunidad, y aun cuando la hubiera tenido, simplemente no debí equivocar mis sentimientos hacia ella, ahora, por favor te pido que me perdones, les robe un año juntos, por mi necedad, y aunque el sábado llegue aquí, con deseo de corroborar lo que me decías en tu carta, porque me aferraba a que Candy no te correspondía, estos días han sido suficientes, para darme cuenta que la forma de amor que yo experimento por Candy es muy distinta y distante de la forma en cómo la amas tú, ayer y estos días no he podido dejar de pensar en tan grave error que estuve a punto de cometer con Candy y conmigo mismo, porque siempre supe que Candy no había dejado de pensar en mí y aun así, pensaba en hacerle una propuesta matrimonial, ahora que lo veo en retrospectiva, me doy cuenta de que estuve a punto de hacerle a Candy lo que Susana hizo contigo, y me siento muy avergonzado, apenado con tan solo pensar en ello"-
Terry se sintió impactado al escuchar esa última frase, ¿Candy forzada a estar con alguien a quien no amara?, ese había sido su principal temor, y pensar así en ella lo aterrorizaba, él había vivido ese calvario, porque había sido un calvario de dolor y culpas, escuchar que Albert estuvo a nada de ponerla en esa situación lo afectaba en sobremanera, más aun cuando él mismo estuvo dispuesto en todo momento a sacrificar su amor por ella, para no ponerla jamás en esa situación, Albert tenía razón, la forma de amar a Candy entre ellos dos era muy distinta y muy distante porque en su forma de amar Albert había estado dispuesto a ser egoísta con tal de tenerla y él en cambio había estado dispuesto a sacrificar su amor por ella así le costara la vida, ante todo ello sintió deseo de golpear a Albert, más se contuvo, pensando que cualquiera era vulnerable de cometer errores y lo único que acertó decir fue: -"Pues entonces fue muy bueno que hubiera llegado a tiempo"- su voz sonó fría y distante
La contundencia de la frase de Terry, género en Albert mayor sentimiento de culpa: -"Terry yo creía que la amaba con una forma de amor profundo, nunca fue mi afán lastimarla, por favor no pienses eso de mi"-
Terry observo a Albert con atención, sabía que estaba siendo sincero y sin embargo, no podía dejar de sentir enojo, se pasó la mano por el cabello, tratando de asimilar: -"Si, comprendo, es solo que… después de haber experimentado una experiencia así, me angustia pensar que Candy pudo haber sido víctima de la misma situación"-
Albert: -"Perdóname Terry, y ahí algo más que deseo decirte, y eso es, que reconozco tu amor por Candy y lo respeto profundamente, lo mismo que respeto el amor que ella siente por ti, nunca voy a poder dejar de admirarlos a ambos, tal como te lo exprese en mi carta, y lo que anoche no me permitió dormir fue la envidia que experimente, por algún día encontrar en mi vida un amor semejante al que ustedes dos se profesan, verlos durante estos días, me ha llevado a codiciar un amor así, como el de ustedes dos, un amor que pareciera fue tejido en el cielo para ser vivido en esta tierra, tengo que decirte que no me siento herido y aunque al inicio experimente mucha confusión, y melancolía, hoy me siento contento y agradecido con la vida… agradecido porque llegaste a tiempo y evitaste que yo cometiera una enorme estupidez"- le dijo retomando un poco sus propias palabras.
Terry sonrió: -"Yo sé Albert que la otra mitad de tu corazón debe andar por ahí, tratando de encontrarse contigo y quizá no pase mucho tiempo para que la encuentres"- se puso de pie y le ofreció la mano en actitud amistosa
Pero Albert no la tomo sino que lo abrazo sintiéndolo más cercano y a la vez sintiéndose liberado de culpas: -"Terry hermano, ¡gracias!, recuerda que siempre puedes contar conmigo…"- el confort del abrazo le estremeció la voz: -"Eres un gran ser humano Terry, gracias por ser mi hermano"-
Terry, sonrió sintiéndose feliz de haber resuelto sus dudas pero más aun de saber que la amistad entre ellos no se había resquebrajado, sino contrario a ello, se había fortalecido
En ese momento entro Rosalía: -"¡Bu… buenos días!"- dijo algo confusa al ver el abrazo
Ambos interrumpieron el abrazo secando disimuladamente las lágrimas y Terry la saludo: -"Buenos días Rosalía"- luego se dirigió a Albert: -"Si ya estás listo debemos irnos, quiero llegar al estudio para avisar que hoy no estaré disponible, voy a traerte el traje que necesita Archie"-
Albert: -"Si yo terminare de acomodar mi bolsa de viaje"- finalmente partieron y ocuparon gran parte de la mañana en aprender despegues y aterrizajes, Terry que tenía conocimiento previo asimilo el nuevo aprendizaje con gran facilidad y Albert decidió llevar el control de la primera parte del vuelo de su propio viaje. Ya era medio día cuando Terry fue a buscar a Candy a la universidad, mas ella debía permanecer en la universidad, sin salir para adelantar un poco el trabajo que quedaría pendiente por la ausencia que tendría el viernes, así que se despidieron y Terry regreso al estudio de grabación.
*****************T y C******************
Desde muy temprana hora, esa mañana Annie y Patty abandonaron Lakewood, con destino a Chicago y fueron juntas a las tiendas para hacer las compras de los infantes del hogar, para los más pequeños d años, llevaron pantalones ceñidos sujetos al cuerpo de la camisa abierta y abotonada en el frente, a los niños mayorcitos de más d años, les llevaron chaquetas sujetados encima de la rodilla con botones, así como camisas rusas acompañado de pantalones rectos y a los más bebecitos les llevaron el tradicional traje marinero, en el caso de las nenas llevaron blusas rusas de telas finas y vestiditos escoceses con un estilo de cuellos cuadrados bordeados con un galón blanco que se abría en punta encima de una pechera lisa o rayada de una pollera tableada cortos y largos, según las edades de las niñas, salieron de las tiendas muy entusiastas al pensar en lo lindos que lucirían todos ellos, luego les compraron un calzado nuevo a cada uno de ellos y con las niñas se dieron vuelo, eligiendo los colores de sus zapatitos que fueran acordes con sus vestidos. Más tarde pasaron a la casa de modas a buscar, los vestidos de la señorita Pony para quien eligieron un vestido estilo crepé Georgette color crema, con un cordoncillo al tono, botones de azabache y otro para la hermana María de tul bordado en hilos de seda, aplicación de azabaches, raso al tono, flecos de mostacillas y canutillos con una falda replicada, aunque Annie por un momento pensó que quizá ellas pudieran llegar a sentirse incomodas por hacer un cambio en sus atuendos, pensó en que el amor por complacer a Candy las convencería. Luego eligieron sus propios vestidos, Patty compro un vestido crepe de seda natural color crema con aplicación de lentejuelas plateadas y mostacillas transparentes formando dibujos fitomorfos y flecos con ruedo en ondas, y el vestido de Annie era también crepe de raso y tul de seda con aplicaciones de lentejuelas grises y nacaradas formando dibujos geométricos. Ya era cerca de media tarde cuando finalmente llegaron a la casa de modas en donde Annie había comprado su propio vestido, y ahí buscaron el vestido que tanto había encantado a Candy dos años atrás, por fortuna y para suerte de ellas, debido a que las modas habían cambiado el mismo vestido que Candy se había medido en aquella ocasión, aún permanecía en la tienda, era un vestido clásico estilo Victoriano, en color blanco, en aquella época los vestidos en color blanco para las novias significaban riqueza además de inocencia y virtud, Annie conocía las medidas de Candy a la perfección, hacia menos de un mes que habían estado juntas de compras, por lo que, no le genero ningún problema pedir los mínimos ajustes que el vestido requería para amoldarse al cuerpo de Candy, Annie y Patty, sonreían al observar el atuendo completo y Patty se ruborizo escandalosamente cuando Annie le eligió un camisón de organdí casi trasparente, sostenido solo por tirantes de encaje que seguramente se ajustaría a sus formas de manera provocativa, acompañando a esta con una bata de seda blanca que cubría su cuerpo hasta los tobillos, pero lo que más escandalizo a Patty fue el comentario de Annie cuando dijo: -"La verdad me parece que estamos comprando estas dos piezas inútilmente, no creo que Terry le deje puesta ninguna prenda la noche de bodas"-. Y aunque vieron distintos tocados para Candy, no se decidieron por alguno, pensaron en pedir prestados varios para que fuera la misma Candy quien dispusiera a elegirlo o quizá lo hiciera Terry, una vez que hubieran llegado al hogar.
Ese mismo día Tom se encargó de avisar a los amigos de Candy cercanos a su granja extendiendo la invitación de la boda hasta la señorita Mary Jane y el doctor Frank, mientras el jardinero de Lakewood, se trasladó a la colina para sembrar narcisos de camino a la subida de la colina, si tenían suerte estos prenderían y en su mayoría estaban en capullo por lo que estaría completamente florecido para el día de la boda. También en la granja de Tom se empezó a armar un portal de madera pintándolo de blanco, el cual estaría siendo adornado de narcisos y rosas, un día antes de la boda, para ser montado en la colina, la misma mañana del sábado, luego que Terry y Candy llegaran, Tom se sentía entusiasta, aunque le parecía que todo debía ser medido muy minuciosamente para que Candy no llegara a enterarse de nada sino hasta el día justo de la ceremonia. En Chicago Archie terminaba con los preparativos de la llegada del duque a la residencia, y lo mismo en Chicago que en Lakewood, así como de encontrar un cuarteto de calidad para que amenizara con buena música, "es bueno que Terry no haya pensado en esa música escandalosa del charlestón" –pensó Archie, mientras hacia las contrataciones. Durante la tarde, después de tomar un buen descanso, Annie y Patty fueron a visitar pastelerías para elegir la torta decidiéndose por una de 5 pisos hecha de pan blanco preparada son sabor a limón relleno de natilla y fresas silvestres, con la cubierta del pastel de crema francesa y una decoración muy creativa, adornado además con flores naturales, en bellos ramilletes de rosas blancas, azares, jazmines, narcisos y orquídeas, las cuales pidieron estuviera listo en una florería, lo mismo que dejaron encargado un gracioso ramo de novia libre en blanco de estilo religioso–clásico, elaborado con los mismos tipos de flores elegidos para la torta que luciría acorde con el vestido. El día apenas les completo para cumplir con los propósitos de esa jornada, llegando de último momento a comprar las copas para brindar de los novios y la pala y cuchillo para el pastel decidiéndose por unos elaborados de plata a los cuales mandaron grabar la fecha y las iniciales de Candy y Terry ya solo tendrían que pasar a recogerlos el día jueves y acomodarlo todo para llevarlo junto al hogar el mismo sábado por la mañana. Las dos aunque se sentían increíblemente agotadas, estaban muy felices pues solo pensaban en el rostro de Candy en cada elección que hacían, deseando con todas sus fuerzas complacerla en absoluto, pues ella era para ambas mucho más que una amiga.
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En los días siguientes Terry pudo estar más sereno en cuanto a la seguridad de Candy pues debido a que ella se ausentaría un par de días, estuvo muy afanada en la universidad, dando así oportunidad al mismo Terry de avanzar lo más posible en lo de sus grabaciones, para no retrasar demasiado al equipo con su ausencia, y aunque en las dos noches siguientes Terry se encontraba casi eufórico, el trabajo extenuante le sirvió para dormir tranquilo en la víspera de la ceremonia matrimonial, aun así regreso al banco cada mañana para llamar a Chicago y contemplar en la distancia como iban los avances de los preparativos. Para el miércoles por la noche Candy hizo la última revisión a los tobillos de Terry encontrando que la piel había terminado de sanar por completo, y aunque por su parte de igual forma que Terry estaba extenuada por el trabajo, no dejaba de percibir en él una especie de emoción distinta y no obstante que no comprendía el motivo, disfrutaba de ese entusiasmo que la contagiaba en una forma de alegría brillante y cantarina como las gotas de un rio cristalino.
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El día miércoles por la mañana Annie y Patty salieron a toda prisa a visitar los distintos restaurantes, para elegir un banquete adecuado para la fiesta, decidiéndose por un menú que iniciaba con un aperitivo selecto can font para seguir con ensalada de rúcula y langostinos con tarrina de patata e idiazábal, vino blanco, acompañada con medallones de filete de ternera al oporto y vino negro D.O. rioja y de ante postres la torta nupcial con cava brut nature, para el brindis, finalizando con cafés y licores, cuando regresaron a la residencia Andley encontraron con que Albert ya estaba de vuelta y se encontraba en comunicación con Terry vía telefónica, así que ellas pasaron el reporte de las actividades realizadas en los días anteriores, así como lo que proyectaban hacer ese día, lo mismo que hizo Archie y al finalizar la llamada después que Albert colgó el teléfono, los cuatro se quedaron viéndose unos a otros en silencio por un momento, para enseguida estallar en carcajadas, al recordar el nervioso entusiasmo que se escuchaba en la voz del prometido de Candy, descubriendo que todos se encontraban muy felices de ser cómplices de Terry en la preparación de la ceremonia sorpresa para su amada pecosa. Esa misma mañana Archie se encargó de elegir el jaquet que llevaría Terry lo mismo que llevar el traje de él para que se hicieran los arreglos necesarios, y las chicas junto con Albert viajaron al hogar de Pony, llevando los atuendos de los infantes y las maestras, quienes se mostraron muy sorprendidas por los vestidos que Annie y Patty habían elegido para ellas, pues en su sencillez encontraban demasiado fastuosos esos atuendos, pero las chicas lograron convencerlas de medírselos siendo Albert el juez de pasarela que las ovaciono con sus halagos, mientras que todos los infantes estaba exaltados de entusiasmo por sus trajes y vestidos nuevos pero sobre todo por la víspera de la ceremonia de la jefe de todos ellos, Albert con el jardinero reviso los avances de la preparación de la colina así como del camino por donde ascendería Candy, mismo que estaba bordeado con racimos de narcisos a todo lo largo del camino, y luego fueron a la granja de Tom que los recibió muy entusiasta, especialmente después de ver que Patty estaba con ellos, al anochecer regresaron a Chicago, con el tiempo justo para recibir la llamada del duque quien le informaba a Albert que estarían en la residencia, al medio día de la mañana siguiente.
El jueves por la mañana la llamada de Terry no se hizo esperar, y nuevamente sus cómplices estuvieron presentes para informarlo de los avances, descubriendo con agrado que prácticamente todo estaba listo: -"Annie, Patty y tú 'elegante', muchas gracias por su empeño, me agrada mucho que sean todos ustedes tan eficientes"-
Archie sonriendo: -"Ni te esfuerces 'aristócrata engreído' que si te estamos colaborando es para halagar a Candy, no a ti"-
Terry rio a carcajadas al otro lado del teléfono: -"Bueno ya me tocara ver tu fascinación por mi persona cuando vea el atuendo que ha elegido para mi"- todos los demás se rieron de Archie: -"Ahora mismo aproximadamente a las 10:00 iniciaremos el vuelo hacia Oklahoma, ya mañana no me comunico con ustedes, estaremos llegando a Chicago a media mañana quizá medio día, y viajaremos directo a Lakewood, para subir con Candy a la colina y después distraerla con sus madres y en la granja de Tom, para que durante el día se terminen de hacer los preparativos, ¿estoy en lo correcto?"-
Albert -"Si Terry, solo nos resta decirte que "conduzcas" con cuidado, no vayas a atropellar a algún pato por el camino"-, después de reír por el comentario cortaron la comunicación: -"Bueno Archie hay algo que olvidaste, las argollas de alianza"-
Archie: -"Oh no las olvide, hoy habrá que recogerlas, solo que no las mencione porque me pareció que tú querías que fuera sorpresa para Terry"-
Albert: -"Sí, quiero ver qué cara pone cuando el párroco le pida las argollas y crea que no las tiene"-
Annie: -"Yo no creo que se asuste demasiado él confía mucho en ustedes e intuye que llenaran todos los huecos que él pudiera dejar"-
Patty: -"Y si no, con lo desenfadado que es, hace una argolla provisional con la hoja de un narciso"- rieron al reconocer que esa era una posibilidad muy real.
Annie y Patty, tomaron la mañana de descanso, hasta después de la comida irían a recoger algunos de los encargos pendientes, Albert por su parte se dedicó a revisar el borrador del convenio matrimonial que había preparado George, y Archie se encargó de enviar de la residencia de Lakewood al hogar de Pony, toda la platería, porcelana y cristalería, así como la mantelería, mesas y sillas que permanecerían escondidos tras el nuevo pórtico que habían construido recientemente. A media mañana hicieron acto de presencia los padres de Terry junto con los tres hermanos, la tía Ellroy, llego también para recibirlos. Con sobresalto y alegría recibieron la noticia de que ya se estaba preparando la ceremonia matrimonial de su hijo y Candy. Más tarde el duque, Albert y George revisaban el convenio matrimonial el cual incluía varias empresas de la familia Andley que pasarían a nombre de Terry y el pago que daría el padre del mismo por la novia fue una considerable fortuna en vida equivalente al costo de las empresas que la familia Andley ofrecía, misma que se triplicara al momento de la muerte del duque, pues la mayor parte de sus bienes pasarían a nombre de Terruce en cuanto él asumiera el ducado, en esta reunión el duque informo a Albert que esa noche durante la cena le otorgaría por orden del rey Jorge V de Gran Bretaña el título nobiliario de Conde de Stirling, ya que su familia era originaria de esas tierras, además de tener construida ahí una villa. Quedando como Sir Williams Albert Andley Conde de Stirling. Nombramiento concedido por el soberano del Reino Unido el rey Jorge V por medio de un Patente Real.
Por su parte Annie y Patty aceptaron gustosas la compaña de Eleonor y de Isabel, pues entre otras cosas irían a recoger el ajuar de la novia, Eleonor se vio más que complacida por el vestido elegido y cuando hubieron de ver el posible tocado, ella les informo que el duque traía para Candy una joya de obsequio que pertenecía a la tradición familiar otorgar a la siguiente duquesa de los Grandchester. Después de los días anteriores de locura y prisas ese día jueves fue más un día sereno, de preparación para los apuros que reiniciarían el día viernes y más el sábado. Por la noche durante la cena y para complacencia especialmente de la tía Ellroy, Albert recibió el nombramiento nobiliario, habiendo firmado ante los abogados que acompañaban al duque, Albert se convertía en Sir, informándole que en cuanto hubiera oportunidad, este debía presentarse ante el Rey Jorge V, para llevar a cabo una breve ceremonia formal.
Continuara...
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