Capítulo 8
Unos pasados poco peculiares.
El domingo había pasado normalmente, aunque ni Ash ni Serena se habían visto ni hablado en esos momentos, esto debido principalmente a que estaban ocupados en sus labores en sus respectivas casas. En fin, ya era Lunes, otro día de escuela para ambos, y por supuesto que seria especial, ya que de nuevo se verían el uno al otro. Nuevamente, Ash desayunaba junto a su madre, platicando los planes que tenia para ese día, Pikachu jugaba con la Eevee de la madre del azabache, pareciendo ser casi hermanos.
-E visto gran parte de la ciudad, y la verdad, me gustaría que me dejaras andar mas por ahí- Ash insistió a su madre,
-¿Cuándo te e prohibido salir?-
-Eso significa que si?- ella sonrió y asintió. Y así, el nuevo día empezaba con el mutuo agradecimiento de su parte hacia su mayor. Luego de la merienda, el azabache salió corriendo por la puerta, ansioso de una buena noticia por venir.
En la casa de Serena, las cosas marchaban como de costumbre, almorzando junto a su madre sus alimentos. La pelimiel pensaba diversas cosas, siendo sincero, estaba algo deprimida,.tanto que comía a paso lento. Cosa que no paso por alto por su misma madre,
-¿Qué pasa Serena?, ¿hoy no veras a Ash?- Ella volteó
-Me puedes decir, ¿de qué es de lo que no me acuerdo?-
-¿Por qué preguntas eso?- El ambiente se comenzaba a tornar tenso
-Anoche, luego de ver un pequeño reportaje, vi de nuevo la región Kanto. Mis recuerdos solo me dejan verme en el hospital, acostada sobre una camilla mientras te veo sentada en una silla. Eso me hace preguntarme, ¿qué me paso para terminar ahí?- No mentía, su mente parecía jugarle una broma al tratar de recordar
-Veo que aun no logras acordarte de nada, ¿cierto?- Ella negó
-Puedo volverte a decir que no se que te haya pasado. De tu anterior tu solo quedan fotos y recuerdos, esta es tu nueva vida, disfrutala- Dijo su madre con ganas de llorar, esto notado por el profundo dolor que se oía en sus palabras
-No te creo- Contestó en seco la pelimiel. Su expresión cambió a una de enojo, mas bien desesperación
-Es verdad. Ese día recuerdo muy bien como negaste a los doctores que recordaras algo que hubiera pasado. Ya te e enseñado las fotos y no recuerdas nada. Aseguraste que esa no eras tú-
-Quiero recordarlo, mamá-
-Si quieres hacerlo, deberías aceptar la ayuda que aquel muchacho te ofreció- Al recordar, Serena se encogió de hombros
-Ya te dije que no estoy dispuesta a recibir un tratamiento hipnótico-
-No veo el por que no, si quieres saber lo que pasó-
-Me da cosa que alguien entre en mi mente, bueno, por así decirlo- Un momento de diversión se le habría a su madre, ya que podía jugar con ello
-Ya que hablamos de eso... ¿Se lo has dicho a alguien?- Pero prefirió no hacerlo.
-No, solo puedo hablar con Ash-
-¿Y confías en el?- Dudó
-Pienso... Creo... Digo, ¡Si!-
-En ese caso, deberías decirle. No soy tonta, puedo ver en ti que te gusta- Era algo curioso el ver como Serena pasaba de ser la que cuestionaba a ser la cuestionada, pues su cara era evidentemente de sorpresa por lo perspicaz que era su madre
-Este...-
-No lo puedes ocultar mas, Serena, pero no creo que pienses lo mismo que yo. Te hablo de que le digas de tu problema, se que ya tiene tiempo que no te pasa, pero no seria bueno si volviese y estuvieses con el. Imagínate, el no sabría el por qué pasaría. Sobre lo otro, soy feliz de saber que a mi hija le gusta alguien como el-
-¿y por que te alegra?- cuestiono la oji azul
-El en realidad te quiere proteger-
-...- Serena guardo silencio
-El día que ambos me pidieron aquel permiso, no pude notar lo que el hizo durante la batalla- La joven recordó lo que ese día se preguntó. Pero debía escuchar lo que su madre diría
-El movimiento zeta. Es lo que el usó. Un reportaje en la televisión habló de eso. Supe que es algo riesgoso de usar, ya que hace que el entrenador que lo use, utilice gran parte de su fuerza, y que por eso, no se podía usar dos veces por batalla. En resumen, arriesgó su vida por que salieran. Aunque si lo piensas bien, pudo haberlo hecho solo para salir por ahí- Esa información dejo perpleja a la pelimiel, aunque al mirar el reloj de la sala perdió lo conmocionada que se encontraba
-¡Me tengo que ir mamá!- Dijo parándose rápidamente de la silla para tomar su mochila y salir corriendo.
-Espero que se lo puedas decir, Serena-
El correr de la pelimiel era veloz, aunque no dejó de pensar en aquello que su madre le contó, al tiempo que no pudo evitar pensar en la muerte del joven como algo verdadero. En realidad hubiera sido de cuento, aunque prefería mil veces verlo vivo que muerto, obviamente.
No tardaba mucho Ash en caminar hacia donde su amiga lo esperaba, pero ese día, casualmente se había tardado de mas, y aun así, no aceleraba el paso, parecía no estar consiente de la hora, pero no era eso. Momentos antes, justo después de que él saliera de casa, la noticia que esperaba se torno en algo verdaderamente serio, y no podía hacer nada al respecto mas que ir al origen del problema. Alola.
-Quizá sea mi último día en Kalos, por eso debo hablar con ella- Se refería a desperfectoSerá mejor no preocupar a nadie- Una mirada seria y llena de furia le invadía la cara con una rapidez que no parecía contenerse,
-Lo siento- Dijo bajando la mirada dirigiéndose al lugar de todos los días.
Justamente por que no estaba Ash donde siempre, Serena decidió caminar, hoy también andaba muy pensativa con respecto a lo que su madre le había dicho, lo cual ponía los nervios de punta a nuestra amiga. Se podría decir que su vergüenza era grande, a pesar de que en realidad, fue un accidente. No tardo mucho tiempo en que ella llegó a ciudad Lumious, pero le pareció muy extraño que Ash no la hubiera alcanzado ni la hubiera interceptado en todo el camino, todavía volteó a ver si no venia por detrás, y como no quería, no venía. Volvió a caminar, aunque algo triste y deprimida, pues pensaba que no lo podría ver ese día.
Al llegar a la secundaria, pudo ver como su pupitre seguía vacío, cosa que la entristeció. De inmediato y sin perder tiempo, Calem fue al lado de nuestra protagonista, que no evitó entrar en estado nervioso de estar con ese chico extraño que anteriormente la había saludado. Solamente.
-¡Buenos días, Serena!- Su sonrisa podía espantar
-Bu, buenos días Ca, Calem- Contestó pastosamente la pelimiel
-¿Ahora Ash no vino contigo?-
-No, y no tengo idea del por que no lo haya hecho- Ella volteó la mirada hacia otro lado, cosa que ilusionaba al castaño que tenia de frente al pensar que era por él
-¿Que te parece si nos vamos juntos en la salida?. Seguro que te sentirías sola de no ir acompañada de alguien- Y tenía razón. Pero para alegría y alivio de ella, Ash llegó al salón, aunque con una cara distinta a la de siempre.
El azabache llegó y se sentó sin decir nada, en ese momento buscaba como explicar lo que sucedería, pero al mismo tiempo, algo lo hacia dudar sobre si aceptar o no lo que tenía que hacer, ya que eso significaría volver a su anterior vida, cosa que en lo mas profundo odiaba hacer. Ya quería acabar eso de una buena vez por todas, y quizá esa sería la última vez que lo haría, hubiese acabado o no todo. Ahora valía que estaba en otra región, ya no en Alola.
-¡Ash!- Una voz lo sacó de sus pensamientos, y era Serena, quien le avisaba que pusiera atención a la clase. Ganando de nuevo una regañada del profesor de turno, el cual era, Armando.
Quizá el pensar en ello solo le traería problemas, lo pudo saber hasta que se vio a el y a ella fuera del salón, el seguía sin hablar, cosa que preocupaba a Serena al pensar que quizá ella seria la culpable. Durante la mayor parte del tiempo, ella no se atrevió a hablarle, y el simplemente pensaba con los ojos cerrados. El silencio era mutuo, quizá por que Ash en realidad respetaba las reglas, o simplemente no quería hablar, y fuese cualquiera de esas opciones, Serena quería iniciar platica, mas no podía, puesto que no tenía idea de como empezarla
-¿Hay algo que te moleste el día de hoy?- Pregunto pastosamente la chica
-No- pero su plan se vino abajo con la fría respuesta que obtuvo
-Vamos, apenas el sábado estabas muy alegre. Puedes confiar en mí- Ahora ella lo veía, aunque el conservaba un perfil bajo
-Las reglas dictan que no deberíamos hablar. Así que por favor- Ese no era el Ash que nuestra protagonista había conocido aquel día en que la salvó, pero era cierto, eso decía la regla
-Esta bien. Pero no te dejare de insistir en el receso- Y con esa condición, Serena bajo de la misma manera su mirada,
Perdoname, Serena
Fue lo que pensó el chico, ya que aun reflexionaba si decirle o no de lo que haría, ya que era mas que obvio que la preocuparía al ser el único con el que podía contar y confiar. Y si era sincero, le gustaba ser quien podía ayudarle de primera mano, y solo por ese pensamiento, Ash supo que debía decirlo.
Al final de la clase, ambos pudieron entrar por sus alimentos. El azabache salio por delante, luego lo siguió Serena, aunque también querían seguirlos cierto par de jóvenes, de no ser por que habían olvidado la tarea...
Ash llegó primero al sitio de siempre, y de inmediato llamó a su Pikachu para explicarle de la mala noticia que había recibido, fue tan rápido, que al momento en que llegó Serena al lugar, ya habían acabado. Primeramente, ella fue al grano, ganándose la grata sorpresa de su amigo, aunque no fue de lo que tenia en mente
-¡No eres el mismo Ash!- Casi sin pensarlo, dejo caer su mano hecha un puño sobre el pecho del aludido, quien como dije antes, quedó sorprendido por esa actitud
-¿Pe, Pero qué pasa?- Era la primera vez en el día que la chica oía su voz con gran nivel
-¡Primero, no llegas a tiempo por mi. Segundo, No me defendiste de Calem, y luego te pones cortante cuando hablas conmigo!- Era evidente su enojo, ¿como lo ocultó?
-Como digo esto...- Ash volvió a cambiar su actitud
-Primero que nada. Lo lamento mucho, se que fui muy denso, pero tuve problemas esta mañana- Bajó la mirada
-¡No te quiero ver así!- Ella lo miró a sus ojos, era algo que no pensó hacer, aunque debía por el bien de su amistad
-No creo que tu seas así, ¿dónde esta la persona que siempre me apoya?- Se acercó a el, apoyándose en sus instintos para hablarle
-Tengo problemas que no pensé que volvieran a suceder. Siento rabia por lo que tengo que hacer. Pero contigo no quiero tener ningún tipo de problema, estas dos semanas que han pasado han sido mejores que cualquiera de mis anteriores viajes, por eso quiero atesorar lo que vivimos. Quiero que este no sea una mala memoria- Y hablando de memoria, Serena recordó lo que su madre propuso, cosa que por una parte la alteró, pero fue mas la felicidad de saber que Ash quería atesorar lo que vivían, esto la hizo sonreír
-No te apartes de mí, Serena- Esa petición estremeció a la mencionada, haciéndola sudar de los nervios. Sobretodo por que la miraba a los ojos, muestra de que quería una respuesta seria. Pikachu, a quien no e mencionado, veía la escena sentado junto a los demás, deduciendo lo obvio que ambos eran al exteriorizar lo que sentían, ya que, igual que la Fennekin de Serena, pasaba mucho tiempo junto a su entrenador, cosa que con el pasar del tiempo le permitió identificar lo que el podía o no sentir, y esta situación no era una excepción, aunque no podía asegurar lo que era, puesto que nunca lo había visto actuar de esa manera.
Serena no contestaba, era tanta la felicidad que sentía que no podía hacerlo. Esto preocupó a el chico,
-Les prometí a ti y a tu mamá que te cuidaría. No pienso romper esa promesa, sobretodo por que yo...- En este instante, a la pelimiel se le detuvo el mundo al pensar que diría lo que ella pensaba
-... Quiero seguir siendo en quien confíes, siento que es algo muy especial de hacer por ti, por eso no quiero que te apartes de mi lado, ¿quieres?- Aunque fue una decepción, la chica quería con ansias contestarle
-Nunca lo haré- Contestó mientras lo veía a los ojos,
-Aun eres en quien yo confío- La mirada de ella se perdió en su mente, al igual que el control sobre su cuerpo. Al llevar su lonche y jugos, no evitó dejarlos caer al piso, volviendo a sorprender al azabache luego de sus tan simples respuestas. Cuando él lo notó, Serena lo abrazaba, podía volver a sentir su calor corporal tocarle quizá el alma.
-Y justo por que lo hago, necesito confesarte algo- Ash aceptó, pero su demanda corporal empezaba a salir a flote, esto demostrado por el rugido de su estómago, cosa que volvió a hacer caer al suelo a sus compañeros. No se podía evitar la merienda.
-Ash- A media comida, Serena debía hablar, por lo menos antes de que surgiera algún desperfecto
-¿Tu me ayudarías con un problema?- La pregunta en sí confundió al peli negro,
-Claro que si, ¿que sucede?-
-No es de ahora, es mas, no es problema actual, pero... No se como decirlo- El chico volteó a verla nuevamente, ese día estaba muy sensible.
-No tienes de que preocuparte. Ya te dije que podrías confiar en mi cuando quieras, siempre te ayudaré- De vuelta a la situación de Serena, ahora quería decírselo, era mas que cierto que podía confiar en él. No le diría nada
-Este... Tengo...- Ash esperaba lo que diría, quizá no era grave
-No puedo recordar- El bocado que el joven tenia en na boca salio disparado, por suerte para el, había volteado a otro lado
-¡¿Cómo que no puedes?!- Esto sorprendió a la pelimiel
-No me refiero a ahora, sino, que no puedo acordarme de lo que me sucedió hace tiempo-
-¿Qué recuerdas?-
-Casi nada, pero no creo que te interese, ya que tu no tienes nada que ver- Desconcierto
-¡Claro que me interesa!- Obviamente
-¿Te puedo confiar mi mas grande secreto? esto no se lo e dicho a nadie en absoluto.- dijo con voz pastosa. Y en ese momento, Ash quedo mas que sorprendido, aceptando el cargo que se le daría, no lo podía recordar por eso, bueno, quizá
-To, todo lo que recuerdo es...-
Hospital de Ciudad Verde, Kanto. Seis años atras
-¿Estará bien, doctor?- Preguntaba una Grace mas joven al hombre de la bata blanca. Una pequeña niña de unos ocho años estaba acostada en la camilla, parecía muy confundida del por que estaba ahí
-Señora Grace, me temo que el golpe fue demasiado fuerte para la niña. Hay mucho riesgo de que no pueda recuperar la memoria nunca- La castaña comenzó a llorar en silencio, cosa que la niña notó
-¿Qué le pasa señora?- De alguna manera, que su hija le llamara así le dolía en lo mas profundo, era una fría sensación de ahogo lo que sentía
-No pasa nada. ¿No me recuerdas?- la niña negó.
-Pues veras, yo soy tu madre, a quien le puedes decir mamá, no señora- su sonrisa forzada convenció a la pequeña peli miel
-¿Por que no recuerdo cómo me llamo?- Cada inocente pregunta de esa niña le dolía, aunque no lo demostraba en lo absoluto
-Te llamas Serena... Serena Yvonne- La oji azul sonrió, tal cual niña que era
-¡Soy Serena!- Exclamó en el cuarto
-Así es, hija- El doctor del turno revisaba papeles del otro lado, deducía parte de la situación que sufrían ambas. La pequeña Serena al no recordar nada, y Grace, sufriendo por el estado de la pequeña
-¿Cuando podré salir?- preguntó inocentemente
-Aun no nos dicen, pero seguro que será pronto!- Ese trágico evento quizá significaría un nuevo empiezo para la castaña, y obviamente para la niña también
-Aún debemos hacer algunos estudios de ella, tardaremos aproximadamente una semana en darla de alta, ya que tendrá que entrar en rehabilitación- La noticia del doctor entristeció aun mas a la mamá de la paciente,
-Muchas gracias, no me apartaré de ella- Contestó. Ya no había nada mas que hace que aceptar la dura realidad de las dos, por mas dolorosa que esta fuese
-Mañana empezaremos el primer tratamiento, esté al pendiente- Y con esto, el hombre se retiró de el cuarto, dejando a madre e hija solas.
-¿Por qué estoy aquí?-
De vuelta al presente, Serena terminaba de narrar pastosamente lo que recordaba, era d mencionarse que se sentía triste cada vez que recordaba, pero eso le ayudaría en algún momento
-A partir de ahí, dicen que no volví a ser la misma, por lo menos hasta hace dos años- Ash escuchaba atento ese momento de su vida, apostaría a que había sido un accidente
-Los doctores no pudieron hacer nada mas. Luego de ahí, tuve diversos problemas- En sus ojos se notaba como le apenaba confesarlo
-Entiendo- contestó Ash
-No te preocupes, ya te dije. No pierdas la esperanza de algún día volver a recordar todo. Dime, ¿en que querías que te ayudara?- Serena volvió a recordar
-Ya tiene mucho que no pasa, pero sufro de perdidas de memoria temporales. Mi mamá siempre me dice que cuando pase, alguien consciente de lo que me pasa tiene que estar ahí para que no me pase nada- En realidad, era grave
-Dice mi mamá que cuando pasa, me comporto como una niña, pero ya tiene mucho que no sucede-
-Esta bien. Prometo ayudarte siempre- Ash alzó su meñique,
-Esto es algo que hace tiempo no hago, pero esto es una ocasión especial- La pelimiel comprendió al instante lo que quería hacer. También alzó su meñique y lo juntó con el del azabache, ambos sonrieron mientras se veían a los ojos.
-Necesito agradecerte por lo mucho que haces por mí, Ash- Desgraciadamente, el timbre sonó en ese instante, dejando a ambos con medio lonche, por lo menos a Serena, ya que el azabache lo terminó.
La seriedad de Ash desapareció luego de volver a hablar con su primera amiga, a quien consideraba como la primera. En fin, las clases volvieron a pasar con aquella lentitud de tiempo, esta vez, el azabache no durmió a media clase, había pasado muy por alto su compromiso, el cual ahora no quería aceptar, aunque era cuestión de tiempo el que volviese a esos días, odiaría volverlo a hacer, ya que no era algo justo, además, causado e intencionalmente... El siguiente toque sonó, ya era hora de cambiar de clase, esta vez tocaría con el profesor Sycamour, quien con algo de alegría entró al aula, explicaría el tema preferido de la clase, la liga pokemon. El plano tenia el mismo contexto que cualquier región, el juntar medallas para la liga, a excepción de el "último reto", el cual parecía solo llevarse a cabo en esa región
-Cuando el aspirante haya recopilado las ocho medallas oficiales de la liga Kalos, tendrán que enfrentarse a un reto elegido al azar, cada año se realizan estas festividades, y en la liga solo pueden participar quienes hayan podido vencer todos los retos que Kalos pone a su disposición, que van desde asistir a esta o cualquier otra institución hasta derrotar todos los gimnasios- Los jóvenes ponían atención a lo que decía el peli negro, hasta Ash se interesó por el tema, aunque seguía pensando que quizá no llegaría a ese momento. Serena podía ser perspicaz, y esto lo demostró notando el estado de animo de su amigo, nuevamente era deprimente. Una vez, y solo una rompería una regla.
"¿Qué te pasa?"
En una nota de papel, la pelimiel se disponía a arreglar el asunto
"No deberíamos hacer esto. Tu lo sabes"
"No me importa hacerlo con tal de verte de nuevo feliz"
La insistencia de la chica era evidente, se preocupaba por el
"No quiero preocuparte, sabes que antes había viajado, ¿no?"
Ella asintió mientras escribía una respuesta
"¿Tiene que ver con eso?"
"Alola"
Era enojo lo que contenía ese nombre, ya que estaba remarcada varias veces con la pluma negra que poseía el azabache. Serena no sabia que hacer en ese momento
"¿Puedo saber algo sobre eso?"
La pregunta en si sonaba extraña para ambos, y Ash lo pensó por un momento
"Creo que necesitaría mucho mas de una hoja para explicarte. ¿Te parece si te lo explico en la salida?"
Ese momento que los dos compartían pronto acabaría, esto acompañado por el timbre que anunciaba la siguiente hora. Eran muy largas las clases.
"Esta bien, confío en en ti"
La clase tardó lo suficiente para causar sueño en el azabache, y tampoco tardó mucho en zarandearlo de un lado a otro con sueño en él. Pasaba el tiempo, y Serena decidió dejarlo descansar en la clase, ya que la ultima vez se habían metido en problemas a causa de ese momento. Mientras tanto, ella se sentía aliviada de por fin haberle dicho sobre su problema, pero era tan solo una de las cosas que le quería confesar, aun faltaba la revelación de sus sentimientos, cosa que era mas que difícil para ella. Y la tercera duda, ¿Qué le iba a explicar en la salida?, al menos era sincero y demostraba que en realidad confiaba en ella. Aunque quizá era por que era la única amiga que tenia. Pero debo agregar que ella no sabia de Miette y su primer paso.
Y hablando de ella... Pensaba su siguiente movimiento, mas por que el primero fue improvisado de momento, se notaba que no ponía atención a la clase por estar ideando su estrategia. Ahora tenía a un Chespin como inicial, ya que su Froakie efectivamente se había escapado, esto no la desanimó en lo mas mínimo, pero se había propuesto mejorar como entrenadora, aunque para esto recibiría un trato especial sumándose a una clase particular del sistema.
Calem observaba a Serena de reojo, había notado su sistema de cartas, pero no iba a acusarlos, con una vez ya había sido suficiente, así es, el fue la causa de su castigo hace unas horas. En su mente tenía el hacerse mas fuerte, seguía sin poder creer que Ash con su inicial débil contra Froakie le había ganado tan fácilmente, quizá debía acercarse al chico para saber mas de el, pero ese era otro tema mas complicado, por ahora debía conseguir la amistad de la pelimiel, mas que por querer, por no perder su reputación, la cual llevaba fama de nunca haber sido rechazado por alguna chica, y pensaba, ella no seria la excepción.
-Calem Ganes, digame el nombre de la evolución tipo planta de Eevee- El castaño estaba tan perdido en sus pensamientos que no notaba la noción de las clases, el profesor lo tomo de imprevisto, ya que el tema no iba con nada de lo que explicaba
-Este... ¿Eevee?, evoluciona a... ¿Flareon?-
-Equivocado, Eevee evoluciona a Leafeon, hagame el favor de poner mas atención a las clases, sino tendré que castigarlo- La mayoría de chicos en la clase no evitaron carcajearse ante la cara de pena del castaño, incluso Ash sonrió ligeramente
-Calem es un tipo interesante, ¿no?- Un joven de cabellos negros le hablaba a su lado
-Si, aveces me hace el día agradable-
-Me llamo Darien-
-Soy Ash, mucho gusto- Mientras ambos azabaches platicaban, Serena veía, hacia un nuevo amigo, cosa que le dolía de manera personal al pensar que ya no seria la única con quien hablaría, quizá hasta lo metiera a su equipo de recolección de medallas, pero eso seria el colmo de ella, el ya no viajar sola con su chico de quien se sentía enamorada. Pero no había que apresurarse
-Continuando con la clase...- El profesor no paraba, esta vez los cinco involucrados iban a poner atención a lo que dijera.
Y el último timbre sonó, ya era la hora de la salida. Serena tomo sus cosas para ir a su casillero, acto que también realizó su amigo. Una sola vez hubiera querido volver a perder sus recuerdos, y era el notar como la tal Miette se le quedaba viendo a Ash, ese era el motivo de la petición de ella. El le sonrió y le saludó, cosa que la pelimiel no se esperaba. El joven llegó a su casillero y guardo sus cosas, para luego voltear a ver a su única amiga, bueno, que el considerara
-¿Estas lista?- Ella gimió en aceptación, y entonces siguió al azabache rumbo a la salida con su mirada baja. Se estaba quedando muy atrás de los demás, eso tenia que corregirlo, empezando por la relación que mantenía con Ash, menos que eso, amistad.
Hospital de Ciudad Verde, Kanto. Seis años atrás
Amistad. Serena recordaba esa palabra con una inocencia muy particular de una niña, pues se podría decir que es como pensaba luego de lo que sufrió, aunque esto tampoco lo recordara. Su madre volvía al cuarto con una gelatina en un plato, cosa que la niña había adoptado como su comida favorita, tomándola de inmediato para comerla
-Es extraño, antes, este era un postre que preferías negar-
-¿Me puedes decir de nuevo que es lo que tengo mamá?- La inocencia seguía ahí. tal y como la Serena anterior, solo que era distinto
-No puedes recordar, esto se llama Amnesia-
-¿Tenia amigos?- Preguntó
-Tal vez- Ella jugó, y la niña infló sus mejillas
-¿Por que no me dices mamá?, ¿Acaso no lo sabes?- Aunque no le gustaba mentir, tenia que hacerlo con su propia hija
-Puedo recordar a alguien cuando pienso en amigos- Ese comentario dejó perpleja a la mujer
-¡¿QUÉ?!... ¡¿A QUIÉN RECUERDAS?!- La castaña de inmediato saltó a la camilla, viendo a la niña y su gelatina
-¡No Me Grites!- La pequeña se espantó
-¡Solo recuerdo seguir a un niño!- Y con esa alucinación, Serena cerraba los ojos fuertemente.
De vuelta al presente...
La pelimiel siempre quiso recordar quien era ese niño que alucinaba, más no podía, debido a que incluso el recuerdo se le hacia borroso.
-Bien. Creo que llegó la hora de explicarte- Ash la sacó de sus pensamientos, ella recordó lo que le tenia que decir...
-Como te dije, viajé por varios lugares, tuve tropiezos, y tuve problemas, no soy perfecto ni nada por el estilo- El azabache comenzó a explicar, volvía a comportarse serio mientras hablaba,
-Mi último viaje tuvo lugar en Alola, un conjunto de cuatro islas en medio del mar- Ahí estaba la confirmación, como su madre le había dicho, los movimientos Z venían de esa región
-No todo fue felicidad ahí, como parece ser a primera vista. Yo asistí a una escuela por primera vez ahí, pero no fue solo eso. Pikachu y yo pasamos mucho tiempo entrenando junto a nuestros compañeros de la escuela, siempre hubo un problema con una chica que lleva por nombre, Lillie, ella no podía tocar a los pokemon, nosotros descubrimos la causa, y tuvimos que ayudarla. Pero la cosa no acababa ahí, el origen de ese problema tubo su origen en un Ultra Ente. Luego de haber logrado lo que nos propusimos, un grupo de malvados trataron de apoderarse de esas bestias- Serena oía con atención aquel relato, en partes, no se imaginaba que eso ocultaba Ash detrás de si, y se alegraba de saber que era alguien que podía hacer ese tipo de cosas
-Ellos no pudieron con ese poder, y el resultado estalló, dejando un portal desde su mundo al nuestro, las Ultra Bestias Pokemon casi se apoderaban de las cuatro islas. Nuestra fuerza no era suficiente para detenerlos, los espíritus guardianes de las cuatro islas entraron en el duelo, creando una racha de intensa devastación mientras trataban de derrotar a las ultra bestias. Los espíritus son pokemon que resguardan las islas que componen el archipiélago que es Alola, cada uno tiene una gran fuerza que los distingue, así como el tipo que controlan. Nosotros aprovechamos todo ese tiempo para prepararnos lo mas posible para derrotarlos, mis lazos con Pikachu y los demás fueron de mucha ayuda para realizar los movimientos Z, tal y como viste el otro día con Litten al luchar contra tu mamá- Si bien Serena se confundía, esta no era excepción, aunque podía entender la mayor parte
-Batallamos mucho para derrotar a los Ultra Entes, o Ultra Bestias, mis compañeros y yo arriesgamos nuestras vidas al usar en repetidas ocasiones esos movimientos. No solo yo los uso, pero al usarlos pongo mi vida en gran peligro.- Eso sin duda preocupó a Serena, ¿tan cerca había estado de la muerte segura?
-¡¿Y por que hiciste eso?!- No evito exclamar
-Entiendo que te preocupes, y es por eso que lo quiero dejar. Yo y mis pokemon fuimos los que resultamos mas heridos en esa guerra. Casi desaparecía una de las islas cuando Pikachu y yo derrotamos a un Ultra Ente muy poderoso, bueno, los demás también intervinieron- Caminar al lado de Serena le recordaba el no ponerse tenso, aunque aun no terminaba con la parte peor
-Pero... Lo demás, no lo puedo revelar, ya que es muy bizarro y confidencial por ordenes de los mayores en la región Alola- Esto Serena lo comprendía, aunque aun no entendía por que estaba tan denso
-¿Y qué te molesta de eso si parece ser emocionante?- La pregunta desconcertó al azabache, pero no demasiado
-No lo logras entender, pero si supieras en realidad lo que pasa, te darías cuenta del por qué me siento así. No es nada emocionante capturar los pokemon mas fuertes si no puedes criarlos o tenerlos. Espero entiendas lo que quiero decir, no te molestes por ocultarte esto, pero nunca vino al caso decírtelo... Esta mañana, me llamaron al teléfono para avisarme que una de las Ultra Bestias había vuelto a salir del pequeño portal que aun no se cierra por completo, lo peor del caso es que quieren que vaya yo al ser quien tiene el mayor control sobre esos casos- La mirada del chico no podía cambiar, y Serena lo notaba mas con cada paso que daba. Ese día no quería seguir el camino, ya quería confesarle lo que sentía en ese momento por el para alzarle los ánimos
-No logré entender todo, pero creo que si es necesario, deberías ir. Entiendo que esos Ultra no se que, sean tan peligrosos. Pero cuidate mucho, por que desde aquí, yo me preocuparé por ti- Esa única vez, Ash quiso sentirse aliviado, pero no era tan sencillo hacerlo,
-No iré- Dijo en seco
-Ya no soy de Alola, ahora vivo en Kalos, ellos deben aprender a defender su región- Y con estas palabras, el azabache tomó su decisión final. Cosa que en el interior no le gustaba hacer, tampoco
-Luego llamaré a Kiawe para decírselo-
Ok, con esto concluyo mi capítulo poco peculiar. Como pudieron notar tanto en el titulo como en el contenido, ahora sabemos mas o menos el por qué Serena no recuerda a Ash. E de mencionar que con esa información ya tengo unos capítulos de relleno pensados, así como con el pequeño problema que tiene el azabache, quise mostrar algo de acción en el pasado que tendría en Alola, ya que en mi opinión, no queda muy bien lo que hacen de la serie. Una causa bien apocalíptica, ¿no?.
Miette, Calem y el nuevo personaje, Darien, tendrán que hacer en próximos capítulos, quizá de rellenos, pero tendrán su participación. Como siempre, pueden darme su opinión del capitulo, digame(de buena manera) que es lo que hice mal, que errores pude tener y cualquier cosa que piensen le quedaría bien a la trama. Esperaré pacientemente las opiniones.
Chao!
