ENTRE PAGINAS BLANCAS
Por Lady Pecosa
"EL PRIMER AÑO DE MATRIMONIO"
Capitulo 29
El viaje de regreso, fue libre de percances, aun así la llegada al departamento se prolongó hasta el día lunes por la noche, ambos estaban agotados para cuando llegaron al departamento y ninguno de ellos se esperaba la sorpresa que los esperaba, al entrar Terry encendió la luz de la habitación y uno y otro miraron con un grato azoramiento, un lecho cubierto de pétalos de narciso blanco, en la mesita había además un par de copas y una botella de Champaña enfriándose en un cubo, a un lado una charola con bocadillos preparados y una caja con chocolates.
Candy azorada pregunto: -"¿Terry tu mandaste poner todo esto?"-
Terry negó con la cabeza, poniendo la valija en el suelo avanzo hacia la cama: -"Mira hay una tarjeta, y está dirigida a los dos"- abrió el sobre
Sres. Grandchester:
Por favor, reciban este pormenor como un detalle de bienvenida
Y aunque estoy seguro, ya debí haberles deseado lo mejor en su nueva vida de casados
Quiero hacerles saber que me siento muy complacido por ambos
Terry y Candy, por sobre todas las cosas, sean muy felices
Con cariños Albert
Candy sonrió: -"A Albert siempre le ha gustado sorprender, y detalles como este nunca le faltan"-
Terry recordó el ramo de rosas aquel y aquella nota que tanto malestar le causo, aunque en su corazón sabía que en aquel momento la intensión de Albert era otra, ahora no encontraba sino afecto y agradecimiento hacia él, luego vio a Candy con una profunda mirada: -"¿Te parece Lady Pecosa si aceptamos la sugerencia que nos ha hecho Albert?"-
Candy vio a Terry con una tímida sonrisa: -"¿No será mejor guardar el equipaje antes?"- la noche anterior en el hotel que se habían hospedado Terry había pedido solo una habitación sin mayor problema, y aunque sus ojos se veían cansados se encargó de mantenerla despierta hasta muy tarde, ahora era casi mitad de madrugada y ella había dormido por momentos mientras viajaban pero sabía que él no, así que no dejo de sorprenderla su avidez, otro asunto era que, tal a como ahora decía la tarjeta de Albert, Candy recordó que así se habían registrado la noche anterior en el hotel y en todo momento los llamaron así; Sres. Grandchester, al principio le había parecido abrumador habituarse a que la llamaran su prometida, mas ahora a menos de un mes de haberse encontrado los llamaban Sres. Grandchester
Terry se acercó seductoramente hacia ella: -"¿Qué cosas estás pensando Candy?, porque te quedaste tan silencia"-
Candy lo vio acercase y una sensación regocijada la lleno de ardientes sensaciones: -"Yo…, yo solo pensaba en que hace apenas cuatro semanas con un día que nos hemos vuelto a encontrar, y todavía no acostumbraba a que me llamaran tu prometida, cuando ya debo empezar a acostumbrarme a que me llamen Sra. Grandchester"- por un instante se le detuvo la respiración cuando él la abrazo por la espalda
Terry: -"¿Te parece que ha sido muy pronto, Sra. Grandchester?"- le dijo con una voz llena de sensualidad, mientras despacio iba abriendo los cierres de su traje de vuelo
Candy cerró los ojos, permitiendo que las sensaciones la tomaran por completo: -"Bueno no, yo… yo solo… pensaba… que…"-
Terry sonrió, le gustaba escuchar su titubeo siendo plenamente consciente de que era él quien se lo ocasionaba: -"Debo prevenirte que tendrás muchísimo tiempo para acostumbrarte a ser la Sra. Grandchester"- Recostados en el lecho, el aroma de los narcisos lo envolvió…, recordó aquella providencial mañana, era el descanso después del almuerzo cuando ella cayó de bruces encima de él en el campo, desde entonces ella tenía una increíble capacidad de atraerlo por completo y aunque era un accidente el ella hubiera tropezado con él, no pensaba dejar pasar la oportunidad de estar cerca de ella, sus propias palabras regresaron a su memoria "Bueno, aunque sé que le gusto mucho, una así estoy sorprendido por tal seducción, tan abrupta", y envolvió con los brazos alrededor de la espalda de Candy, nunca la fragancia de los narcisos fue más dulce que el de aquella mañana "¡Qu ... ¿qué estás haciendo?!" pregunto Candy sobresaltada y le quito sus brazos con un movimiento, apresurándose a levantarse para quitarse de encima de él, rosando su cuerpo que inevitablemente despertó por ella ...riéndose con el recuerdo Terry la hizo girar poniéndola encima de su cuerpo desnudo
Candy se sorprendió con el repentino movimiento: -"¡Terry!, ¿qué estás haciendo?"-
Terry la miro cálidamente: -"Recordando, ya antes me habías hecho esa pregunta y si la memoria no me falla me parece que en aquel momento te respondí con otra pregunta"- Candy lo miro desconcertada, no sabía muy bien que era eso que él estaba recordando, Terry continuo mientras la envolvía con sus brazos por la espalda: -"No recuerdas Lady Pecosa, te pregunte ¿usted me pregunta que es lo que estoy haciendo, pero esas son mis palabras?"-
Los ojos de Candy brillaron con entendimiento y con una risa divertida le respondió, evocando sus propias palabras de aquel entonces: -"Yo solamente me tropecé sobre usted!, usted se acuesta en todas partes como una piedra"-
Terry la presiono con fuerza hacia su cuerpo, preparándose para tomarla nuevamente: -"Ninguna piedra puede disfrutar la fragancia de los narcisos"-
Candy cerró los ojos recordando el prado con narcisos en capullo a través del bosque, permitiendo que las viejas y las nuevas sensaciones se mezclaran unas con otras: -"No… ninguna piedra puede… disfrutar…"- nunca la fragancia de los narcisos fue más dulce que el de aquella madrugada. Hacer el amor en medio y envueltos en el suave aroma de los pétalos de narcisos fue una experiencia por mucho nueva para Candy y despertar cada mañana después de ígneas noches también lo fue, aunque se convirtió en un hábito muy sencillo de asimilar, más cuando aun sabiendo que ambos debían incorporarse a sus deberes, Terry no le permitió salir del departamento en los días siguientes, ni siquiera se dignó a dejar pasar a Rosalía, atendiéndola desde la puerta y pidiéndole que volviera hasta la semana posterior.
Hasta el segundo día fue cuando acomodaron lo del equipaje
Terry saco un bolso de piel negro y grande que atrajo la atención de Candy, y luego se lo entrego: -"Mira Candy, esto es una especie de reliquia familiar que los Grandchester dan a sus esposas como obsequio de bodas, es algo así como una de tradición que se lleva a cabo desde hace varias generaciones, antes fue de Eleonor pero ahora te corresponde a ti, así que te lo entrego"- le dijo sacando el pesado joyero de su estuche
Candy lo contemplo azorada, le pareció demasiado ostentoso para ella, y pensó que además tenía en su posesión pocas joyas, que quizá sería mejor regresarlo a la madre de él: -"Terry pero esto es demasiado para mí, yo no creo necesitar algo así, no podría aceptarlo es demasiado para mi"-
Terry puso el joyero en sus piernas: -"Bueno pues si te parece demasiado, entonces dale el uso que tú quieras"- luego se levantó: -"Ahora voy a buscar algo para que comamos, temo que tendremos que ir a cenar a algún lugar pues las provisiones que habían se podrían terminar, es una lástima Lady Pecosa, porque no planeaba dejarte salir de aquí hasta en un mes más"- le dijo riéndose de la mirada escandalizada de Candy
Días más tarde Candy se sentó en la cama con el joyero abierto y empezó a sacar de su cajita de siempre el montón de cartas, recortes y recuerdos que la habían venido acompañando Terry estuvo acompañándola en el proceso: -"Mira este es el medallón que se le cayó a Albert, y esta es la cajita de música que Stear construyo para mi"-
Terry la tomo: -"¿Es la cajita de la felicidad?"- ella asintió, recordando que en realidad no había funcionado con el objetivo que fue creada, Terry la abrió: -"Bien entonces, este es un buen momento para escucharla, ¿no te parece?"- le dijo mientras miraba curioso los objetos entre los que había algunas joyas, un juego de perlas que Albert le había obsequiado alguna vez, la diadema que el duque le había dado, la sortija de compromiso que Terry le había dado hacia tanto tiempo: -"¿Quién es, el de esta fotografía?"-
Candy la vio: -"¡Oh! en Lakewood no fuimos al mirador, él es Anthony"-
Terry observo la imagen: -"Se ve ya algo deteriorada, como que se parece un poco a Albert, ¿verdad?"- le dijo mientras se la devolvía
Candy la guardo: -"Si hay una fotografía de Albert a esa misma edad y en verdad son muy parecidos"-
Terry se froto la mandíbula: -"Eso es algo que no me agrada de la familia Andley, hay demasiadas defunciones"-
Candy suspiro: -"Bueno es una familia grande, son casi 100 miembros"-
Terry negó con la cabeza: -"No, mi familia, bueno la familia de mi padre es también muy grande y no se mueren tan seguido ni tan jóvenes, espero que por lo menos nuestros queridos amigos nos duren bastante tiempo Candy"- le dijo correspondiendo a la sonrisa que ella le dedico: -"¿Y ese bultito de cartas, porque lo tienes aparte de las otras?"-
Candy lo tomo y se lo acerco al pecho demostrando un gran afecto por ellas: -"Es que estas cartas son de alguien muy, muy importante para mí"-
Terry alzo la ceja: -"¡Ah! Sí, ¿y de quién son? si puedo saber"-
Entonces Candy le sonrió coqueta: -"Son de un novio que tuve, hace ya algún tiempo"- Terry la vio a los ojos y aunque trato de sonreír la risa no le salió: -"Creo que fue… que es mi novio preferido"- él solo la miraba fijamente a los ojos y ya no sabía si estaba sonriendo o no mientras ella seguía hablando: -"Me escribía especialmente de Nueva York , pero también de varios lugares según en donde se encontrara de gira en cada ocasión"-
Terry le dedico una dulce sonrisa: -"¡Ah!, y ¿Cuál es su nombre?"- entonces ella le dejo ver los sobres que él reconoció: -"Mira qué casualidad, yo tengo un bultito de cartas semejantes aunque debo confesar es mucho menos nutrido que este"-
Candy reacciono fingiendo indignación: -"Pero yo te escribía en cada carta que recibía de tu parte"- encogió los hombros: -"Si no te llegaban no es algo al alcance de mi mano"-
Terry la miro un poco serio: -"Me hubiera gustado mucho recibirlas de verdad, y fue una pena que nunca las pude recuperar, parece que ella las quemaba, pero igual no me hacían falta por que las que llegaron las leía una y otra vez, tanto que creo que les gaste la tinta de tanto leerlas, cuando regresemos a Nueva York te las voy a mostrar, para que veas que es verdad lo que te digo"- se acercó y la beso en los labios muy suavemente, luego continuo asomándose a las otras cartas y vio una dirigida a Anthony y otra a Stear: -"¿Le escribes a los muertos?"- la miro con suspicacia: -"¿Y te responden?"-
Candy se enfadó: -" ¡!Terry!, si sigues así ya no te voy a dejar ver"-
Terry le sonrió: -"No te enojes Pecosa, solo hacia una broma, ¿puedo verlas?"- ella lo dejo leerlas, también lo dejo ver la colección de recortes suyos de entrevistas y publicaciones de periódicos, tablillas y revistas, hubo una carta sin sobre que atrajo su atención, pues alcanzo a ver su nombre en ella y era la letra de Candy, cuando la tomo ella quiso quitársela de las manos, pero él la alejo: -"Esta carta dice mi nombre, no sé por qué no la enviaste, pero si estaba dirigida a mi entonces tengo todo el derecho de leerla"- le dijo riéndose, pero la actitud seria de ella lo desconcertó un poco
Candy le dejo extender las hojas, pero puso su mano encima de ellas: -"Yo… Terry… esta carta… yo estaba muy… escribí esta carta un día que me sentía demasiado herida y profundamente sola, la escribí porque sabía que no te la iba a enviar… mejor dicho que no te la debía enviar… por eso puse lo que puse al final, fue como un candado que me impediría enviarla porque lo que dice al final, no es verdad, nunca fue verdad, te lo puedo asegurar"- Terry asintió y le quito la mano para empezar a leer, sentía un leve revoltijo en el estómago y quería ir directamente a la parte final para saber a qué se refería ella pero mantuvo la calma y empezó desde el principio "Querido Terruce Graham, Terry... Siempre que te encuentro en mi mente, mi mente se convierte en un agridulce albaricoque…" la carta no tenía fecha, pero hablaba del éxito que él había tenido en Hamlet y de lo orgullosa que Candy se sentía por eso, era un breve relato de las cosas vividas, de los desencuentros que habían tenido, sin poderse alcanzar nunca, ni en la colina, ni en Chicago, hablaba de su separación en Nueva York y lo que los diarios habían dicho que había sido Susana quien lo había ayudado a recuperarse y retornar a los escenarios, ahí Candy se declaraba su más ferviente admiradora, para ese momento Terry ya era muy consciente del profundo dolor que Candy había estado experimentando en el momento de escribir aquella carta "…PD: Terry... yo te amaba. Tarzán Pecosa" al concluir la carta Terry paso saliva y busco la mirada de Candy, no podía dejar de pensar en lo mal que ella lo había pasado
Candy tomo la carta de sus manos: -"Esto es viejo y ya no tiene sentido que exista"- dijo inclinando la cabeza y tomo la carta con la intensión de romperla
Cuando Terry capto su intención le detuvo las manos y le sonrió suavemente: -" No, no Candy, no hay razón para romperla, creo al contrario debemos conservarla, primero porque habla de tus sentimientos de entonces y tus sentimientos son lo más importante para mí y segundo porque al leerla servirá de recuerdo para nosotros el saber cuál es el motivo por el cual los dos necesitamos estar juntos"- doblo la carta y la puso en el joyero: -"Además no es la única carta con un contenido tan difícil de asimilar, cuando vayas a Nueva York, te darás cuenta que allá hay varias cartas así…"- enseguida su mirada seria cambio a suspicaz y su tono de voz cambio a divertido: -"Por supuesto en ninguna de aquellas dice ni por error que ya no te amara, así que como ahora tengo dudas"- entonces su voz sonó sugerente: -"Vas a tener que demostrarme lo contrario Tarzán Pecosa"- le dijo al tiempo que bajaba de la cama el joyero y todo lo demás acercándose seductoramente a ella, Candy demoro un día y medio haciendo todo tipo de concesiones conyugales en la cama y en casi todos los espacios posibles del departamento, pues según Terry aquello era algo muy difícil de olvidar, fue hasta que encontró otra vieja carta en la cual Candy todavía no conocía su dirección y le platicaba lo mucho que lo extrañaba y una más en la que concluía con un Terruce, te amo más que a nadie. Pero después había tenido que seguir haciendo concesiones porque Terry buscaba cualquier pretexto para ello.
Fue hasta el lunes siguiente cuando ambos se reintegraron a sus deberes, Candy descubrió en si misma que aunque sentía la responsabilidad de cumplir con sus compromisos, la verdad es que no los había extrañado en lo más mínimo, llego a la universidad para descubrir una noticia desagradable, para Terry la noticia llego momentos antes cuando de regreso al departamento tenía una notificación de presentarse a las oficinas del banco, en donde recibió un informe, que indicaba los detalles de una noticia que había impactado a la universidad y a la ciudad entera, cuando aprendieron al victimario de mujeres ultrajadas, gracias a que el atacante había sido puesto bajo vigilancia por una adinerada familia, sin esperar más él regreso a la universidad, encontrando a Candy claramente impresionada que se lanzó a su brazos en cuanto lo vio en la recepción del edificio: -"Yo nunca hubiera imaginado que Arthur pudiese ser capaz"-
Terry la abrazo con mucha fuerza, aferrándose a ella sin poder dejar de pensar en lo oportuno que había sido el poner un vigilante a Candy y la acertada idea de Albert de poner un vigilante al propio Arthur, después que vieran la noticia del diario apenas hacia dos semanas: -"¿Estás bien Candy?, desde el inicio la forma de actuar de ese tipo no me pareció normal, fue por eso que Albert lo mando vigilar y ha sido gracias a eso que se evitó que tuviera una víctima más en su haber"- él omitió decirle que también a ella se le había puesto un vigilante, pues planeaba que continuara protegiéndola aun cuando el peligro aparentemente ya había pasado.
Candy bajo la mirada: -"Terry me cuesta tanto creerlo, si pienso en la doctora Kelly, siento mucha tristeza de imaginar lo que debe estar pasando"-
Terry la consoló un poco: -"Debe ser muy difícil para ella, sin embargo es lo mejor Candy, así todas la mujeres de esta ciudad están más protegidas, si ya se ha sacado a ese maniaco de andar libre por ahí"- a partir de esa tarde, luego de que recuperaron la habitual rutina, él la buscaba en la hora de la comida y aunque había ocasiones en las que ella se encontraba asistiendo alguna cirugía y no podían verse, se sentía más tranquilo de ir y saber que ella estaba bien. Terry informo a Albert la noticia, y días después Albert le envió el convenio matrimonial que habían concertado él y el duque, haciendo de su conocimiento los datos de las empresas ubicadas en Nueva York que ahora estaba bajo su jurisdicción, y también el estado financiero que su padre había contemplado para él y su esposa, así como el estado financiero de las cuentas de Candy, de las cuales Terry debía llevar control, pues era algo que ya no le debía concernir a Albert, desde ese momento, ir al banco cada mañana fue un hábito para Terry, convirtiéndose casi sin darse cuenta en un empresario más de la familia Andley, y mientras que Archie se hacía cargo del manejo de las empresas de Nueva York, Terry vigilaba los movimientos financieros de la zona oeste del país, en la que él se encontraba.
Dos semanas más tarde la noticia de su matrimonio se hizo pública, por fortuna para Candy que no se acostumbraba a ser el centro de atención, fue solo Terry quien se encargó de dar entrevistas citando a los periodistas en su lugar de trabajo en ese momento Centaurs film, por su parte Albert concedió una sola entrevista como cabeza de la familia para confirmar la noticia
Terry como era su hábito paso por ella a la universidad y mientras montaban un picnic al atardecer en la playa le contaba sobre las entrevistas: -"Sabes que pienso Lady Pecosa, que es mejor que hagamos una aparición pública para que los periodistas te conozcan, te tomen fotografías y sientan satisfecha su necesidad de la noticia, porque de otra manera no tardaran mucho en llegar a ti directo a la universidad y entonces si te pueden causar dolores de cabeza"-
Candy lo observo serena: -"Si tú piensas que así es mejor, entonces será, la verdad no me gusta mucho ser el centro de atención, pero eso es algo que debía saber qué pasaría si me casaba contigo, Helen y Karen ya me lo habían advertido"-
Terry alzo la ceja divertido: -"Y si ya te lo habían advertido, ¿entonces porque acepto casarse usted conmigo Pecosa Grandchester?"-
Candy le dedico una seductora sonrisa: -"Es que en aquel momento mis intereses estaba puestos en otros aspectos que lo envuelven Sr. Andley"-
Terry se acercó a ella: -"¡Ah! Si, ¿cómo cuáles?"- pero no la dejo responder porque entonces ya la estaba besando, después de satisfecho su apetito, retornaron al tema original: -"Charles esta por dar una fiesta para celebrar su cumpleaños en el próximo fin de semana así que creo que si vamos eso servirá, además tengo deseo de bailar con mi esposa"-
Candy se ríe: -"Tu aunque no fueras actor atraerías la atención del público bailando como bailas, solo a ti se te ocurre mezclar los pasos del charlestón con el quickstep, y el quickstep con los pasos largos y prolongados del vals, debieras inventar tu propio estilo de baile"-
Terry riendo a carcajadas: -"Bueno pues tómalo como que ese es mi estilo de baile, el Charleston es muy divertido y me gusta mucho bailarlo, pero me gusta más bailar contigo abrazándote, que bailar cada quien por su lado"-
Candy insiste divertida: -"Pero si el charlestón si tiene pasos para bailarse en pareja, y bueno suponiendo que accedo a lo que dices, si el quickstep es un baile de pareja porque le metes los pasos largos del vals"-
Terry: -"Eso no me lo reclames, que fuiste tú la de la ocurrencia, a mí me gusto y eso es todo, me parece más divertido, el quickstep tiene ritmo y pasos interesantes, pero son cortos y bueno la amplitud que tiene el vals lo hace más completo, además no nos va tan mal, desde la fiesta de la buena suerte, todos en el estudio han empezado a practicar para bailar como nosotros, especialmente practican eso que haces tú de poner las manos en las rodillas y cruzarlas con el movimiento de las piernas"-
Candy: -"Pero si eso es solo una ocurrencia de último momento"-
Terry: -"Pues les ha gustado, y debes enseñarme bien, porque todavía me atoro cuando cruzo los brazos, por otra parte no todo lo mezclo, el tango si lo bailo como es"-
Candy estaba muy complacida, bailar en el departamento aun sin música era una práctica frecuente entre ellos con la cual sin preocuparse por ser buenos bailarines o no, se divertían mucho y eso se notaba en cada baile que asistían.
Antes de que llegaran a darse cuenta habían pasado ya tres meses desde su boda y la fecha de la conferencia a la que Candy había sido invitada se fue acercando rápidamente, así que entre los bailes y cenas que se prolongaban hasta el amanecer o que simplemente se quedaban enfriando en la mesa, se daban tiempo para estudiar y Terry le explicaba algunas técnicas de cómo respirar si de pronto se ponía muy nerviosa
Ese día Terry aviso a su productor que no estaría disponible pues quiso acompañar a Candy durante toda la conferencia: -"¿Cómo te sientes Candy?"- le pregunto cuando ya casi la presentaban
Candy le sonrió: -"La verdad me tiemblan las piernas, y me da inquietud que después de que lea mi conferencia me hagan demasiadas preguntas y luego no las sepa contestar"-
Terry le dio un beso suave en los labios: -"Tu eres la experta Candy, sabrás contestar todo lo que te pregunten, admiro mucho tu profesionalismo, y la forma en cómo trabajas y atiendes a los pacientes, por eso te quieren siempre, acuérdate de respirar, yo voy a esta sentado casi en frente, si te asustas mucho mírame solo a mí y olvídate de todo lo demás, estoy seguro que todo te saldrá bien"- entonces la nombraron y luego de casi dos horas y media, la conferencia termino siendo todo un éxito, Candy había sostenido la sesión de preguntas manteniendo la atención del auditorio por casi una hora los médicos y enfermeras que salían de la sala de conferencias hacían muy buenos comentarios de ella, mientras él la esperaba un poco oculto en la recepción, cuando la vio la recibió con los brazos abiertos y la alzo en vilo dando vueltas con ella: -"Lo hiciste perfecto enfermera pecosa, te felicito, dime ¿de qué forma quieres festejar, vamos a cenar a alguna parte, o que hacemos?"-
Las siguientes noches debieron ser más tranquilas Candy estaba preparándose para las evaluaciones y mientras ella estudiaba Terry se quedaba en el estudio con ella iniciando un escrito con una historia nueva, en ocasiones Candy le explicaba algunas cosas porque le parecía que esforzándose por explicarle a él ella se lo aprendía más rápidamente, Agosto llego en un suspiro y el curso de Candy concluyo, como hasta septiembre iniciaba las clases que impartiría, permaneció con Terry todo ese mes y una gran cantidad de veces lo acompaño al banco y a los estudios de filmación para que no se quedara mucho tiempo sola en casa, pudo constatar lo exigente que él podía ser con su trabajo, vio que se exigía mucho a si mismo pero también era exigente con los compañeros, tomaba con enfado que ellos no practicaran sus personajes y tuvieran por ello que detener la producción, en ese lapso de tiempo casi cada fin de semana iban a los bailes a los que les invitaban con mucha frecuencia pues todos querían lucir en sus fiestas a la pareja del momento, en una de esas fiestas Terry conoció a dos miembros más de la familia Andley y le parecieron personas buenas aunque demasiado presuntuosas. Así una semana y media antes que se completara el quinto mes, la grabación de la película estaba llegando a su final, mucho de ello gracias a la presión que Terry había ejercido en sus compañeros, pues aunque no hubiera dicho nada no estaba dispuesto a dejar ir a su esposa a Chicago mientras él se quedaba en los Ángeles terminando la grabación y tampoco deseaba detener a Candy en su proyecto forzándola a quedarse con él
Esa tarde Terry llego al departamento un poco más noche que lo común, en cuanto lo escucho entrar Candy salió apurada de la cocina y como era habitual en ella, voló hacia sus brazos para ser recibida con el mismo calor y ternura de siempre: -"Te tengo una gran noticia Lady Pecosa"-
Candy lo vio contenta: -"¿Es una gran notica 'buena' verdad?"-
Terry le sonrió: -"Sí, se acabó el sufrimiento de pensar que te tuvieras que ira antes que yo a Chicago"-
Candy se retiró un poco: -"Pero yo nunca acepte irme antes que tú, no podría dormir nunca, no soportaría estar tanto tiempo sin ti, y aunque pretendieras enviarme, no planeaba obedecerte"-
Terry negó con la cabeza sonriente a la vez: -"¡No!, ¿pero qué clase de esposa es usted señora Grandchester que no sabe obedecer a su marido?"- ella inclino la cabeza aceptando la culpa: -"Bueno pero ni tú tienes que obedecerme ni yo tengo que mandarte, porque hoy grabamos la última parte de la película, así que solo esperaremos para el fin de semana quedarnos al baile de cierre y a partir de entonces nos podemos ir a donde queramos, creo que los días que nos quedan disponibles los puedes utilizar para avisar a Mary Jane que estarás a tiempo para iniciar el curso como se tenía contemplado, mientras le pedimos a Rosalía que nos ayude con el equipaje y yo hablo con Albert para avisarle que residiremos en la casa señorial de Lakewood, ¿te parece?"-
Candy estaba muy complacida con la noticia: -"Por supuesto, y cuando vayas al banco a hablar con Albert puedes encargarle a George que compre los pasajes de regreso en el tren"-
Terry asintió: -"Si, que bien que me lo recuerdas, ¿no te gustaría regresar en el auto?, contamos con casi 10 días para llegar allá y podríamos ir visitando las distintas ciudades a nuestro antojo, porque me parece que va a pasar algo de tiempo antes de que volvamos a esta parte del país, y si quieres me puedes ayudar a conducir, ¿te parece?"-
Después de la aceptación de Candy todo fue sencillo, lo más complicado fue despedirse de Rosalía, pues ambos ya se habían encariñado con ella
Candy le hablo a Rosalía en su idioma, por sugerencia de Terry ella había empezado a practicar, para aprender algo distinto durante ese mes que no tenía mayor ocupación, él mismo le hablaba en español y Candy pensaba que había expresiones y declaraciones que se escuchaban mucho más agradables y románticas en ese idioma que en inglés, además la voz de Terry en español le resultaba tan casualmente seductora que la hacía estremecer con solo escucharlo: -"Rosalía, estaba pensando que no tuvimos oportunidad de conocer a tus hijos y a tu esposo solo en el trabajo, ahora que nos vamos, nos gustaría hacer un pequeño festejo de despedida, un picnic o una comida aquí en el departamento, lo que a ustedes les parezca mejor, ¿aceptas?"- el picnic en una tarde de playa resulto más viable, pues serviría de despedida para Terry y Candy de aquellas playas que habían visitado en varios fines de semana y además era más divertido para los niños que estar encerrados en un departamento, fue uno más de esos días que proveían a Terry y Candy de felices recuerdos.
El viaje aunque cansado resulto divertido y con un par de peripecias para contar, como la noche que no encontraron hospedaje y se vieron forzados a pernoctar arropados en el asiento del auto, situación que Terry aprovecho para dar otra breve enseñanza y agrandar el abanico de experiencias conyugales a su mujer, quien además parecía tener una amplia disponibilidad para ese tipo de aprendizajes.
Antes de su llegada a Lakewood Albert les pidió pararan unos días en la residencia de Chicago, pues la tía Ellroy les había preparado una cena baile de bienvenida en la que esperaba la asistencia de todos los miembros de la familia Andley, muchos de los cuales recibieron la noticia con asombro pues varios de ellos estaban esperando que Candy se comprometiera con el propio Albert, esa fue la primera vez que después de casada Candy volvió a encontrarse con Elisa, quien se mostró sarcástica y distante, pues a su marido no le habían hecho tantas diligencias como se las hacían a Terry y no podía evitar el enfado al contemplar lo favorecida que resultaba Candy ante todos los miembros de la familia por ser la preferida de Albert y tampoco paraban de comentar que era gracias al enlace de ella con el hijo de un duque, que Williams la cabeza de la familia había recibido un título nobiliario, otros no perdían la oportunidad de adularla por ser ella misma una archiduquesa, sin embargo Elisa aun con su enojo no se atrevió a intentar ridiculizarla como lo hubiera hecho otro tiempo, primero porque estaba severamente advertida por parte del tío Williams desde hacía ya varios años, después estaba su marido que la obligaba a contener sus impulsos pues siendo diplomático debía cuidar en todo momento su imagen, y ella podía saber que en realidad eso era importante para él, pues a puerta cerrada la diplomacia desaparecía y podía ser verdaderamente violento si a ella se le ocurría cometer algún error, aun así no perdió oportunidad de buscar quedarse a solas con Terry y aunque en todo momento él procuro no separarse de Candy ni por un instante, la dejo al lado de Annie y Archie quienes le contaban sobre la experiencia del nacimiento de su primer hijo, entonces Albert lo llamo al estudio un momento, fue cuando estaba en busca de Candy cuando se extravió en la casa que Elisa lo encontró
Elisa: -"Vaya Terry al parecer te has extraviado, ¿porque el tío Williams no te mostro la residencia antes para evitar que esto te ocurriera…? ¿Me permites que te guie?"- le dijo en tono sugerente: -"¿O crees que tu mujerzuela podría incomodarse?"-
Terry se sintió enfurecer: -"Te agradezco el ofrecimiento Elisa, pero en verdad prefiero prescindir de ello, y no imagines que a mi esposa quien en verdad es una dama le pudiera molestar, pienso que es tu marido quien tal vez no se sienta agradado, y por tu lenguaje tan soez, estoy seguro que no debe tener muy buen carácter"- Elisa palideció al recordar el mal carácter de su esposo y que no siempre el maquillaje podía encubrir por completo las consecuencias, Terry la observo en silencio y sintió pena, sin atreverse a ser más duro con ella le dio la espalda y camino por un corredor hasta que encontró a un empleado que lo guio hasta el salón principal
Albert fue a su encuentro: -"Terry ¿en dónde estabas?"-
Terry le sonrió: -"Temo que me extravíe un poco"-
Albert: -"Lo siento no esperaba que George me llamara tan de sorpresa"-
Terry: -"¿Todo bien?"- le pregunto mientras buscaba con la vista
Albert: -"Sí todo bien, solo tenía un par de cuestionamientos urgentes, Candy está por acá"-
Lo llevo al salón verde, más tarde Terry supo que Albert había mandado decorar aquel salón especialmente para ella en el cumpleaños de 2 años atrás el mismo año que Terry había visitado y tocado la armónica desde la colina en la madrugada
En cuanto Terry la vio se acercó a abrazarla por la espalda: -"¿Qué haces aquí escondida Lady Pecosa?"-
Candy le sonrió: -"Me sentía un poco abrumada con tanta gente y todas sus adulaciones y comentarios"-
Terry la miro comprensivo: -"Creí que el ambiente del cine ya te había acostumbrado un poco a esos menesteres"-
Candy: -"Tienes razón, digamos que sí, pero quizá aquí es un poco, subido de tono"-
Terry: -"Pues debes estar preparada porque en la aristocracia sucede algo muy semejante, aunque allá suelen ser más snob, y algo parecido ocurre en las reuniones de Nueva York, solo que allí todos se consideran artistas, o brillantes personas de gran inteligencia"-
Candy lo sonrió, y luego se volvió hacia él sin romper el abrazo: -"¿Y tú en dónde estabas?"-
Terry le beso la punta de la nariz: -"Me extravié un poco, y… ¿sabes tuve un triste encuentro?"-
Candy o miro curiosa: -"¿Un triste encuentro?"-
Terry asintió con la cabeza: -"Me topé con Elisa…"- la miro fijamente y luego continuo: -"Candy, ¿la familia sabe…?"-
Candy bajo la vista, adivinando a lo que Terry se refería: -"Aunque lo supieran, quizá no les importa o prefieren guardar la apariencias, Albert intento hablar con ella, pero ella se empeñó en casarse, y Sarah la apoyo, fue un arreglo, un contrato más que un matrimonio, como lo que querían hacer con Neal y conmigo… ahora de Elisa nadie se atreve a decir nada y ella tampoco lo permite, más bien evita salir demasiado, a ella misma no pareciera importarle, me gustaría ayudarla de alguna forma, pero…"-
Terry: -"Ella no lo permitiría ni de broma… será mejor dejar ese tema, vamos al salón un rato más"-
Candy lo vio con desgano: -"De verdad quieres ir"-
Terry la vio comprensivo y enseguida le sonrió: -"Por supuesto que nadie nos obliga a estas fiestas, recuerda que lo interesante de ellas es divertirse y disfrutar, pero que te parece que hagamos tocar a la orquesta un ritmo moderno y cambiemos el ambiente lúgubre de este festejo, después de todo se supone que es una lisonja para ti y para mi…"- Y aunque hubo más de un miembro de la familia que levanto las cejas por el cambio que ellos generaron en la fiesta, hubo otros muchos que complacidos aceptaron disfrutar más libremente del baile.
La llegada a Lakewood fue una alegre bienvenida que organizo Annie para ellos comiendo en los jardines, fue así como Terry y Candy se dieron cuenta que durante dos meses compartirían la residencia con los Cornwell, pues habían tomado tres meses de reposo luego del nacimiento de su primogénito. También descubrieron, que en los meses que ellos estuvieron en Los Ángeles, acá se había ido desarrollando y profundizando cada vez más una nueva historia de amor, y fue real su sorpresa cuando descubrieron que la nueva inquilina de Pony, era Patty quien había decidió dar clases en la escuela de la zona, así como colaborar con los niños del hogar en sus tareas. Esta vez Candy si se tomó el tiempo para mostrarle la residencia por completo a Terry, al que le costó algo de esfuerzo acostumbrarse al horario de clases de Candy, quien con gran insistencia se negaba a que siempre la llevara y con la misma insistencia él terminaba llevándola y regresando por ella, aunque eso le tomara más de tres horas en su día, Terry hubiera preferido esperar por Candy en la ciudad pero era algo muy difícil pues debido a su popularidad era complicado que no lo abordasen sus fans en cada sitio que estuviera, motivo por el cual eran pocas las horas que Terry permanecía solo en la residencia, el salón del mirador se convirtió en su preferido para continuar escribiendo su historia, pues Archie casi diario ocupaba la oficina de Albert para colaborar desde ahí con los negocios, negocios en los que Terry cada vez iba involucrándose más desde que se hacía cargo de las propias empresas que ahora le correspondían a él y a su esposa. Un primer mes escapo volando de sus manos y luego llegó la noticia del matrimonio entre Tom y Patty, y desde entonces cada fin de semana se convirtió en una rutina de salidas de Candy con sus amigas o divertidas cenas en donde las tres parejas compartían momentos agradables, habían otros fines de semana en los que iban de visita al hogar, y eran los que Terry más disfrutaba pues se divertía jugando con los niños del hogar, formando equipos que lideraban la 'Jefe' y él y haciendo que las competencias fueran verdaderas campañas de batalla pues ninguno de los dos se dejaba vencer, otras tardes más tranquilas pero no por ello menos entretenidas, eran las que transcurrían conversando con las madres de Candy cuando ellas les contaban anécdotas que Candy ya había olvidado o que simplemente no quería mencionar por vergüenza. Noviembre llego con eventos significativos uno fue boda de Patty con Tom la cual se efectuó en la residencia de Lakewood, siendo una hermosa ceremonia, otro casi al final del mes fue la partida de los Cornwell a Chicago, ya que el tiempo de descanso había concluido para ellos, y otro más fue la partida de Albert hacia Egipto, el 26 de noviembre fue descubierta por el arqueólogo británico Howard Carter y su mecenas, lord Carnarvon, el Valle de los Reyes y la tumba de Tut Anj Amón, faraón egipcio de la XVIII Dinastía y a los tres días más, Albert no pudo resistirse a ser testigo presencial de tal acontecimiento, comprometiéndose a regresar en breve tiempo para juntos compartir los festejos del año nuevo, por su parte Terry pensaba que ese viaje era un poco más que solo de interés por la historia pues Albert viajaría acompañado de su amiga Katherine.
Era diciembre, Candy había recién terminado su curso, solo quedaban unos cuantos días para los festejos de la navidad: -"Me siento muy satisfecha de haber concluido, nunca pensé que impartir clase fuera tan divertido, es maravilloso ver como las y los jóvenes que están estudiando van abriendo los ojos al aprendizaje de cosas nuevas, y su empeño por aprender me motivaba más a esforzarme para ayudarlos"-
Terry la observaba atentamente desde el sofá mientras ella se desplazaba eufórica por salón del mirador: -"Seguro serán los mejores enfermeros que haya tenido el San Joseph, tuvieron una muy buena maestra… algo pecosa pero muy buena enfermera"-
Candy lo miro de soslayo y continuo hablando: -"Me siento tan entusiasta que cuando la señorita Mary Jane, me pidió que la ayudara con otro curso para los siguientes meses pensé que me encantaría…"-
Terry la interrumpió: -"¿Aceptaste Candy?"- por primera vez su mirada se volvió seria
Candy sin prestar demasiada atención a él contesto: -"Si acepte, claro que le dije que tendría que esperar mi respuesta definitiva después de las fiestas, pero si me gustaría, continuar en ello"-
Terry se puso de pie y la miro serio: -"Candy, yo ya me quiero ir de aquí, estoy aburrido Lady Pecosa"-
Candy se detuvo en seco volviéndose hacia él: -"Pero si tú me dijiste que me esperarías seis meses y tan solo han trascurrido cuatro"-
Terry se acercó a ella: -"Pero será que tenemos que hacer efectivos los seis meses?, además un nuevo curso no durara solo dos meses Candy, y ya me canse de permanecer aquí"-
Candy: -"¿Pero qué tiene de malo la casa, no lo has pasado bien?, también dijiste que mientras estuvieras aquí escribirías, y también te has ocupado de las empresas, ¿por qué debemos de irnos?"-
Terry le sonrió, hacia días que ella no le prestaba demasiada atención, "¡no! días no, ¡meses!"-pensó Terry, en el camino de llevarla y traerla ella siempre iba entusiasta hablando de sus clases o de la boda de Patty o el bebé de Annie, y muy contadas veces le preguntaba que había hecho él durante su día y quizá tenía razón pues todos los días hacia lo mismo escribir, revisar las finanzas y algunas veces recorrer la propiedad montando a caballo: -"Bueno Candy he procurado darte prioridad todo este tiempo pero ya estoy cansado y más que nada aburrido, yo tengo que seguir con lo mío"-
Candy se sintió molesta y le dijo ofendida: -"No sabía que te había aburrido tan pronto"- le dijo recelosa: -"Y si darme prioridad ha sido un sacrificio para ti pues entonces no lo hubieras hecho, te hubieras ido a Nueva York desde un principio y me hubieras dejado aquí"-
Terry la miro estupefacto y algo molesto: -"¿Pero qué cosas dices?, Candy, dije que estoy aburrido, no que estoy aburrido de ti, y ¿de dónde sacas eso que me fuera solo a Nueva York?"-
Candy continuo con un tono de voz alterado: -"Pues si esperarme te iba a significar un sacrificio, hubiera sido mejor así, ¿no te parece?"-
Terry pensó que ella estaba enloqueciendo: -"¿Pero irme solo Candy?, ¡claro!, y que cada quien hiciera lo que quisiera su vida ¿no?, yo allá y tu acá, ¿entonces para que nos casamos si cada quien iba a estar en donde le diera la gana?"-
Candy estaba enfadada sin comprender el enojo de su esposo: -"Pues entonces no me digas que tú te has sacrificado por mí para dejarme hacer lo que…"-
Terry finalmente levanto un poco la voz: -"Quien dijo la palabra sacrificio no fui yo Candy, tu estas equivocando mis palabras"-
Candy: -"Yo no estoy equivocando nada, no quieres que siga dedicando tiempo a mi profesión, eso es lo que pasa"-
Terry estaba impresionado del curso que estaban tomando las cosas: -"Ahora me estas acusando de egoísta?, no lo soy, y no te estoy recriminando nada"- se esforzó por recobrar la calma: -"Yo decidí esperarte, es solo que si ya termino el curso, ¿por qué iniciar otro?"-
Candy: -"Pues aun no pasan los seis meses"-
Terry busco acercarse a ella un poco y hablo en tono más bajo: -"No, pero tú ya terminaste el curso, yo ya termine el libro, ya hiciste lo que tenías que hacer y yo ya hice lo que tenía que hacer, y las empresas que debo cuidar están en Nueva York, dime ¿para qué nos quedamos otros cuatro meses aquí?"- la tomo de los brazos tratando de tranquilizarla a veces la obstinación de Candy era algo difícil de manejar: -"No aceptes ese curso Candy, vámonos ya, en Nueva York hay un cúmulo de hospitales y está la universidad Rockefeller, es la mejor universidad de medicina, allá puedes seguir especializándote y hasta volver a impartir clases, sin necesidad de torturarnos con la idea de que tú te quedes aquí y que yo me marche a Nueva York"-
Candy bajo la vista cuando él la tomo por los brazos de pronto se dio cuenta que él tenía razón, ella podía continuar laborando en cualquier lugar a diferencia de él, que debía centrarse en un solo lugar para trabajar, suspiro al darse cuenta que en realidad era ella la que estaba siendo egoísta con él: -"Podríamos pasar las navidades en la casa de Pony antes de irnos"-
Terry le sonrió al escuchar la voz de ella más serena: -"¡Candy!, no dije que nos debiéramos ir ya Lady Pecosa, solo que ya no aceptes otro curso, claro que estoy contento de pensar en pasar la navidad en la casa de Pony y en fin de año pasarlo como Albert lo sugirió, tampoco se trata de huir de aquí Candy"-
Candy se sonrió: -"¿Cuándo terminaste el libro, hoy?"-
Terry negó con la cabeza: -"No, lo termine hace días, solo que estabas tan ocupada con el fin del curso que no quise perturbarte y pensé que podría decirte después"-
Candy bajo la vista sintiéndose culpable, se había concentrado tanto en lo suyo que esta vez ni siquiera tenía idea de que se trataba el libro nuevo: -"Lo siento, debiste decirme, me hubiera gustado festejar contigo"-
Terry solo la miro: -"¿Quién te ha dicho que ya festeje?, ¡Candy!, si antes que no estabas, no festejaba sin ti, dime porque lo voy a hacer ahora que estas a mi lado? "- la abrazo fuerte: -"Ya te extrañaba Pecosa, hace tanto que no estábamos solos, no malinterpretes, la compañía de Archie y Annie ha sido grata, solo que los meses que estaban aquí tenía que compartirte con ellos, además de las clases y el hospital, ya quería tenerte solo para mí de nuevo"- la beso en los labios
Candy se dio cuenta que en realidad ella también lo había estado extrañando, pensó-"como pueden extrañarse dos personas que están juntos", hacer el amor en las noches o era suficiente y compartir solo en los fines de semana era diferente pues siempre había alguien más con ellos, se dijo a si misma que tendría cuidado de no caer en lo mismo en un futuro
Por petición de Terry pasaron la Noche Buena cenando solos en la señorial casa de Lakewood y el día de Navidad lo pasaron entre risas, disfrutando de las caritas emocionadas de los niños del hogar mientras abrían los regalos que ellos les habían llevado, y después jugando a la guerra con bolas de nieve, así como de una agradable cena navideña
Raymond halando el pantalón de Terry: -"¿Tú crees que papa Noel pueda después traerme el regalo que le he pedido?"-
Terry miro a Raymond parado al lado de su silla y lo rodeo con el brazo: -"¿No te trajo papa Noel el regalo que le habías pedido?"- cruzo una mirada con Candy creía que si habían comprado exactamente lo que los niños habían pedido
Raymond asintió ligeramente: -"Bueno sí, me trajo lo que le dije a tu esposa que le dijera, pero ya casi se termina el día y no me ha traído lo que le pedí en mi carta"-
Terry alzo la ceja, entre curioso y divertido: -"Bueno, quizá el servicio de correo este lento, por la nieve y además es posible que papa Noel tenga mucha correspondencia por revisar ¿no crees?"- el niño asintió con la mirada baja: -"Y, ¿no puedes contarme que es lo que le pediste en la carta?"-
Raymond guardo silencio por un momento con la cabeza inclinada, parecía triste algo raro en él pues siempre procuraba estar alegre y más cuando Terry estaba presente, ahora hablo tan bajito que solo Terry lo pudo escuchar: -"Yo… le he pedido… que… tú fueras mi papá aunque sea un solo día… pero yo creía que iba a ser ahora"-
Terry cerro el brazo halando al pequeño hacia él y cerrando los ojos deposito un beso en su cabecita, mientras se forzaba a aclarar su voz para contestarle: -"… Lo más seguro es que a papa Noel se le junto toda la correspondencia y por eso no haya llegado a tu carta, debieras esperar, quizá no demore mucho en encontrarla"-
Raymond asintió y muy quedo le dijo: -"Sí, pero tú te vas a ir mañana con tu esposa a tu ciudad, y tu esposa me dijo que te la ibas a llevar desde muy temprano por la mañana"-
Terry le hablo lo más firme que pudo y le palmeo el hombro: -"Yo pienso que tu deberías confiar un poco más en papa Noel"- entonces Candy llamo a todos los niños a dormir, para ayudarlos a ponerse sus pijamas, como no sabía hasta cuando les volvería a ver, deseaba contarles un cuento antes de dormir, esa noche Terry participo en el cuento actuando un poco cada uno de los personajes que Candy narraba, hasta llegar al final de la historia una hora después de lo esperado.
La mañana siguiente Candy despertó un poco desconcertada, Terry no estaba a su lado y además era ya demasiado tarde, habían contemplado iniciar su viaje temprano en el auto con rumbo a Chicago, en donde pasarían el fin de año antes de partir a Nueva York, cuando se incorporó descubrió una nota de Terry.
Candy:
¡Buenos días dormilona!,
Tuve que ir a cumplir un cometido de última hora,
y me tomara todo el día,
por favor ocupa tu día en descansar para el viaje,
regreso a la cena,
te prometo que te contare entonces
T. G.
Luego de leer la nota Candy se sintió muy sorprendida, pero decidió esperarlo, de cualquier manera no tenía otra cosa más que hacer, así que ocupo su día recorriendo la residencia de principio a fin, incluso cabalgo un poco por los alrededores, tenía la extraña sensación de que ya era tiempo de empezar a despedirse de todos los recuerdos que se quedaban ahí y al mismo tiempo la sensación de que abría muchos más recuerdos nuevos que adquirir en su futuro.
La partida a Chicago transcurrió serena al día siguiente, no sin la curiosidad de Candy sobre a donde había estado Terry durante todo el día anterior, pues él solo le había contestado escuetamente que había pasado el día con Raymond, sin darle mayor explicación. Terry aunque en un inicio había contemplado narrarle el día que había pasado con el niño, cumpliendo un sueño para él, prefirió omitirlo al reflexionar que quizá esa situación conmovería en demasía el sensible corazón de su esposa, lo mismo que el corazón de otros niños del hogar, por lo que se aseguró que Raymond le diera 'su palabra de hijo de papá inglés' que jamás contaría a nadie en donde había estado ese día.
La fiesta de fin de año que Albert organizo fue un festejo íntimo, únicamente los amigos más cercanos Los Cornwell, los Stevens, los Grandchester, los Johnson y Albert ante la sorpresa de todos con una chica de nombre Charlotte rubia que también era enfermera, muy divertida y alegre, y explicaba se habían reencontrado en África como la primera vez que se habían conocido. Terry y Candy intercambiaron miradas preguntándose si sería aquella misma enfermera que había comentado Albert en la carta enviada a Candy, además todos no dejaron de preguntarse qué era lo que había ocurrido con Katherine, Albert deliberadamente, opto por no dar explicación alguna a los ojos inquisitivos de sus amigos. Luego de la cena y una agradable velada Terry y Candy caminaban tomados de la mano por los alrededores del lago
Candy: -"¿Qué piensas que pudo haber ocurrido con Katherine?"-
Terry se encogió de hombros: -"En verdad no tengo idea Albert se ha mostrado muy hermético al respecto, lo que sí me parece es que se ve muy contento con Charlotte"-
Candy: -"Eso es verdad, ¿tú crees que si sea la misma chica que mencionó en aquella vieja carta?"-
Terry sonrió al recordar: -"No sé, tiene la nariz pequeña, pero no tiene pecas y hasta hoy no la he visto trepar arboles"- Candy lo miro entrecerrando los ojos a modo de advertencia, Terry sonrió y la acerco hacia él abrazándola: -"Aunque sí parece una chica muy valiente"- Candy le sonrió disfrutando de la buena memoria de él
Candy se detuvo frente a él arropándose en su abrazo, la noche estaba muy fría: -"Sabes que hoy cumplimos 10 años de habernos conocido"-
Terry asintió: -"Si lo recordé mientras bailábamos tango hace rato, de cualquier forma este es desde entonces, el primer fin de año que pasamos juntos…"- suspiró: -"Siempre te recordé Candy, cada vez que iniciaba un nuevo año, nunca deja de recordarte"-
Candy lo miro melancólica: -"En mi mente siempre te recordaba con tristeza y evitaba a toda costa pensar en ti, pero nunca pude evitarlo y en silencio brindaba contigo para que tuvieras un buen año"-
Terry inclinó la cabeza tomándola de la barbilla: -"Yo hacía lo mismo, brindaba por ti deseándote lo mejor, y hoy no será la excepción, ¡feliz año 1923, Mi pequeña Pecosa!"- enseguida la beso profundamente, para luego llevarla de regreso a sus habitaciones a continuar festejando.
Nueva York les dio la bienvenida con un aire gélido, estaban en los primeros cuatro días del mes de enero, habían demorado en llegar, pues viajando en el auto Terry había querido visitar Plymouth, luego que Candy le contara de aquel fallido encuentro. Entrando al centro de Manhattan mientras conducía por las coloridas calles de la ciudad
Terry la cuestiono: -"¡Candy!, ¿en verdad estás segura que quieres vivir en ese departamento?"-
Candy asintió sintiéndose contenta, el estómago respingaba ante los recuerdos amargos, pero su corazón saltaba de felicidad al darse cuenta que después de tanto tiempo estaba regresando al lado de Terry su esposo, a esa ciudad: -"Si estoy segura"-
Terry sonrió: -"Pero tal vez ya no lo recuerdes en realidad, y es demasiado pequeño Pecosa, el departamento de Hollywood era amplio y luego las casas Andley son muy regias, yo creo que el departamento entero cabria dos veces en el salón verde de la residencia de Chicago, además…"- dio un vistazo al porta equipaje: -"Con todo tu equipaje, lo más seguro es que se llene y tengamos que dormir en la portería"- le dijo soltando una carcajada al ver el respingo en la cara de Candy: -"Es mas yo creo que hasta la 'dulce Candy' que estoicamente ha resistido todo este movimiento, moriría ahogada en ese mini-departamento"- dijo sin poder contener la risa
Candy fingió indignación por un momento, 'ella recordaba perfectamente el departamento, había vuelto a entrar aunque no se lo había dicho, fue la noche que había vuelto a buscarlo 10 meses atrás, cuando no lo encontró, había llegado al edificio y subió hasta el departamento encontró a la conserje dentro haciendo la limpieza, de momento pensó que era Terry quien estaba, pero cuando descubrió que no, se sintió tan profundamente desvalida que no pudo evitar el llanto, la señora la había consolado y había permanecido con ella sentada en el departamento, contándole que Terry ahora era incluso dueño del edificio, que si no estaba en ese momento era muy probable que regresara, entre el intento de consolarla y la plática la noche llego y la conserje considero que lo mejor era que se quedara, pues al reconocer el nombre de Candy dedujo, que si era la misma chica que hacía años le escribía cartas, entonces debía ser muy amiga de Terry y no pasaría nada si pernoctaba esa noche en su departamento', Candy sonrió con el recuerdo y luego continuo: -"Yo sé cómo es ese departamento, lo soñé tantas veces que podría recorrerlo completamente a ciegas"-
Terry se rio: -"Por supuesto, es tan pequeño que lo recorres en dos pasos"- ella también se rio por el comentario: -"Vamos Lady Pecosa, es mejor comprar una casa, vivamos ahí solo un tiempo mientras hago los arreglos, pero yo pienso que es mejor comprar una casa"-
Apenas entrando al edificio la conserje lo recibió entusiasta: -"Joven Terry, que alegría volver a verlo, supimos por las revistas que se casó, no creí…"- se interrumpió al ver a Candy quien estaba tomada de su mano: -"Señorita, ¿acaso no es usted la joven que vino hace unos meses?"-Candy le sonrió, no pensó que la reconociera
Terry se adelantó un poco: -"Le presento a mi esposa, Señora Margot"-
Margot: -"Mucho gusto señora Graham"-
Terry se rio corrigiéndola: -"Grandchester, señora Margot, Grandchester es mi apellido y ella es en efecto la señora Candi's Grandchester, mi esposa"-
Margot saludándola: -"Es grato volverla a ver señora Grandchester, se le veía tan triste la vez anterior que vino, que no puede olvidarme de su rostro"-
Candy correspondió el saludo: -"Gracias, fue usted muy amable conmigo aquel día, por favor, solo llámeme Candy"-
Margot: -"Si señora Candy"- Candy suspiro y Terry sonrió, Candy parecía tener algo de dificultad en acostumbrarse a que la llamaran señora: -"Joven Terry, no sabía que vendría, pero su departamento está impecable, he continuado aseándolo cada semana desde que usted se fue, así que recién lo he bruñido hace dos días, y además puse sobre su librero todas las correspondencias que ha recibido todo este tiempo, que es bastante, estuvo usted ausente 9 meses"-
Terry: -"Gracias señora Margot, ahora vamos a llegar a instalarnos, mañana, en un espacio bajare para que me ponga al tanto de algún cambio o situación de los demás inquilinos"- sacando del sobretodo las llaves se las extendió a Candy, se inclinó y tomo las varias valijas de Candy además de la suya: -"Vamos Lady Pecosa, sube rápido que tu equipaje es pesado"- Con dos baúles y tres valijas Terry subió rápidamente por las escaleras, y mientras avanzaba ascendiendo entre los pisos la alegría de ese momento se iba convirtiendo en euforia, hasta encontrar a Candy de pie ante la puerta aun sin abrir, dejo el equipaje y se acercó a ella, pues aunque no planeaba vivir ahí por mucho tiempo era este un viejo sueño más que se cumplía, abrió la puerta y la dejo pasar, y enseguida metió el equipaje cerrando con llave la puerta, y le dio a Candy la bienvenida con un profundo abrazo y un beso ardiente que se prolongó por casi dos horas… Los siguientes 5 días solo salieron del departamento en dos ocasiones una de ellas para comprar alimentos y una más para cenar en un lujoso restaurant.
Días después Candy sonreía divertida mientras se esforzaban en acomodar los libros de ella junto a los libros de Terry: -"Terry, tienes de toda clase de libros, ¿Qué significa eso de la filosofía Zen?, tienes también libros de astronomía, de psicoanálisis, antropología, historia, ¿Quién ese señor Charles P. Andler? su apellido es casi igual al de Albert, ¿quién es FriedrichNietzsche? y… todos estos libretos, ¿Has representado a todos estos personajes?"-
Terry reía junto con ella: -"Mira Candy hay libros que se repiten, de los que traes tú y los que tengo yo, como te parece si elegimos uno y regalamos a la biblioteca pública el otro, si quieres nos quedamos con los tuyos"-
Candy observo algunos de los libros: -"Pero algunos de los tuyos tienen mejor encuadernado que los míos, vayamos eligiendo así ¿te parece?"-
Terry asintió y un momento más tarde abrió otro cajón, sacando un rollo de papel: -"¿Sabes qué es esto?"- ella lo miro con curiosidad: -"Es un afiche que alguien rayo por acá abajo"- le dijo mientras lo extendía: -"Es el mejor de todos porque los dos primeros actores son los mejores para representar esta obra"-
Candy se asomó curiosa, para descubrir el cartel de Romeo y Julieta, miro abajo y vio su propio nombre sobrepuesto a un lado del rayoneando nombre de Karen, se ruborizo: -"Lo siento, yo no debí hacer eso en aquella ocasión"-
Terry le beso: -"Es precisamente eso, lo que lo hace perfecto"-
Días más tarde revisaron juntos la correspondencia y fue así como Candy se enteró que Terry era benefactor del hogar de Pony desde muchos años atrás, también encontró un par de cartas escritas para ella que él jamás le envió, y las otras cartas que ella misma le había enviado, las cuales comprobó efectivamente se veían bastante gastadas. Dentro de la correspondencia habían también algunos proyectos de trabajo para Terry, mismos que se dio tiempo de revisar, más tarde ya se encontraba trabajando en una puesta de escena 'Sueño de una noche de verano' representando el papel de Oberón rey de las hadas, misma que tendría su estreno en febrero.
Candy despertó muy temprano por la mañana, y trato de levantarse sin hacer demasiado ruido para no despertar a Terry, pero apenas creía haberse soltado del brazo izquierdo que tenía por encima de la cintura cuando sintió un jalón del brazo derecho que la regreso a su lugar: -"¿A dónde crees que vas tú?"-
Candy pego un leve gritillo al saberse sorprendida y luego rio junto con él: -"¡Buenos días!"- se volvió hacia él: -"Me asustaste, yo creía que aun dormías, no quería despertarte, para que durmieras un poco más"-
Terry se rio: -"Lady Pecosa, tu sabias que desde el momento en que te levantas yo me despierto, nunca te has preguntado porque todas las mañanas me levanto contigo a tomar té"- le acomodo un rizo de cabello: -"Desde que pones la tetera a calentar agua ya me desperté, eres la Pecosa más ruidosa del mundo"-
Candy lo miro fingiendo enfado: -"Eso no es verdad, hay días que no te levantas hasta que ya me tienes que llevar"-
Terry: -"Pero es porque no me quiero levantar, no porque no esté despierto, ¡mmm!... realmente yo creo que es la gran cantidad de pecas lo que hace tanto ruido"- dijo riéndose a carcajadas de la expresión de ella
Candy respingando: -"¡Terry! tu nunca vas a cambiar ¿verdad?"- luego sonrió junto con él: -"Hoy te voy a perdonar solo por ser la fecha que es"- mirándolo tiernamente
Terry lo pensó un momento: -"Hoy es domingo 28 de enero, ¿qué tiene de importante esta fecha?"-
Candy lo mira sorprendida y con enfado: -"¿Cómo preguntas eso?, si hasta en las revistas de todo el mes han salido felicitaciones de cumpleaños para ti, y así como vas en tu carrera, yo creo que aunque pasen 100 años, habrá quien siga festejando la fecha de tu cumpleaños Terry, ¿Por qué finges que no te importa?"- le dijo escandalizada
Terry se rio: -"Tú y tus repentinos cambios de temperamento Pecosa, además siempre queriéndome decir que haga…Esta bien hoy es mi cumpleaños número 26, pero nunca lo he celebrado, ¿cómo esperas que reaccione?"-
Candy lo miro y hablo amorosamente: -"No lo sé, solo que me gustaría poder corresponderte la alegría que me diste en mi cumpleaños del año pasado, y que sepas que desde este año no te quedara mayor remedio que celebrar siempre conmigo hasta que te hagas viejito"-
Terry la abrazo muy fuerte: -"Candy, desde que nos encontramos, cada día ha sido una celebración en mi vida… pero bueno si me quieres consentir…"- sonrió pícaramente: -"Me parece que no soy tan difícil de complacer"- y entre risas y jugueteos pasaron juntos un alegre y tórrido día.
Candy por su parte había descubierto que el Rockefeller Institute for Medical Research estaba ubicado en la misma zona sureste de la isla donde también estaba ubicado el departamento, condición por la cual finalmente Terry tomo la decisión de realizar remodelaciones al edificio, construyendo más pisos arriba, con la intensión de tomar el piso más alto con mayor espacio que el que ocupaban en ese momento, pues le resultaba providencial tener un edificio en la avenida Broadway, también cercano a la 5ta. Avenida.
El día del estreno llego Candy despertó y se acurruco en el abrazo de Terry al sentir el frio del invierno: -"Despierta, hoy es viernes 9 de febrero de 1923, y hoy estrena tu obra… ¿no te pone nervioso?"-
Terry se rio desperezándose y volviendo al abrazo: -"Si lo estoy, pero solo un poco, he estado más ocupado pensando cómo mantenerte sentada a tu placea sin que te vayas a mitad de la obra o llegues después que haya empezado, para que finalmente veas completa una actuación mía"-
Candy soltó una risilla: -"Sera mejor que me lleves contigo y luego tome mi lugar y después me invites a cenar, así te aseguras de que permanezca hasta el final"- Terry soltó una carcajada
La obra de teatro fue un éxito rotundo, aunque la crítica hubiera estado más atenta de lo común, pues por primera vez el prestigioso actor del drama Shakesperiano, actuaria un papel cómico en toda su vida de actor, mas con ello Terry atrajo los aplausos del público refrendando su consagración como primer actor de Broadway. Candy se integró a un grupo de investigación de medicina experimental del hospital recién fundado en 1910, dedicado al diagnóstico, tratamiento y prevención de la enfermedad, el cual había tenido muy buenos resultados unos años antes en el tratamiento de la gripe española pandemia que asecho a la humanidad entre 1918 y 1920 causado por un brote de Influenza virus A del subtipo H1N1. Específicamente Candy se incorporó al equipo de trabajo del doctor Alexander Fleming quien junto con los científicos Ernest Boris Chain y Howard Walter Florey, trabajaban en un proyecto encargado de buscar un antibiótico
Terry pasaba por ella todas las tardes para comer juntos antes de marcharse a las funciones: -"¿Qué tal ha sido tu día hoy?"-
Candy le beso contenta: -"Hoy estuve colaborando a Alexander a escribir una conferencia, así como tú me enseñaste"- Terry le sonrió y ella continuo: -"Es para presentarla a la fundación y conseguir más recursos para que la investigación continúe su curso"-
Terry afirmo con la cabeza: -"Sí es verdad, eso que están haciendo si logran su objetivo, sería muy provechoso para toda la humanidad"-
Candy continuo con un tono soñador: -"Imagínate Terry, cientos de vidas las que se podrían salvar con un antibiótico que se haga cargo de matar bacterias que enferman al organismo, si esto hubiera sido antes muchas más vidas se habrían salvado en la lucha contra la influencia española y muchas otras enfermedades"-
Terry le tomo la mano mostrándole su apoyo e interés: -"Si tú hiciste esa conferencia, estoy seguro que les darán el patrocinio que necesitan"-
Apoyándose y participando mutuamente de las actividades de uno y otro, en abril llego para ellos un pequeño éxito más, cuando tuvo a efecto la primera proyección comercial de películas con sonido completamente sincronizado conocidos como 'películas sonoras', ocurrió en la ciudad y aunque inicialmente no tuvo el éxito esperado pues muchos productores temían que la esencia de la filmación se perdiera por los diálogos, los 'inventores vocacionales' como les llamaba Terry y él continuaron en su empeño al apreciar la aceptación del público a esta nueva forma de cine.
Aquella noche Candy conoció a un muy apreciado amigo de Terry, el señor Chaplin quien iba acompañado de su esposa, que era además uno de los que estaban en contra del cine sonoro, mas no por ello se vio afectada la amistad entre ellos. A Candy siempre le resultaba agradable e interesante la manera tan diplomática de Terry para defender sus opiniones sin jamás perder el ritmo y obteniendo siempre buenos resultados para ambas partes.
Y entre cenas de médicos, fundaciones, bailes de estrenos, movimientos de las empresas que llevaba Terry y el devenir de las actividades de ambos, casi sin darse cuenta el primer aniversario de su matrimonio llego
-"¡Feliz cumpleaños Candy, y más feliz aniversario Pecosa mía!"-
-"¡Feliz aniversario Terry, esposo mío!"-
Continuara...
GRACIAS POR LEER!
A todas las chicas que han apoyado a la historia aqui en esta plataforma... UN MILLON DE GRACIAS , se que hubo quienes ya conocian la historia, que fue publicada por primera vez hace 8 años, y que algunas la habian leido ya, pero que aun asi le dedicaron el tiempo de volver a leerla, y quienes la escuchaban en el canal de Odet, Y aun asi, vinieron aqui a leerla Muchisimas Gracias! Y para quienes recientemente encontraron y leyeron esta historia, un abrazo y todo mi agradecimiento por darle la oportunidad a las lineas de este fic y espero haya sido una historia verdaderamente grata para ustedes.
Corazonmosho
Tete
Triny
Veronica Reyes
Micosal
Flor M
Elby 8a
Alondra
Blanca G
Aurora
Ana
Ely
Dulce Graham
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AnastaciaRomanov
Lilia Valenzuela
Ambar
Gaby
Francesca Romana
Yeshua
Lilsa Cahz
Ster Star
Nixecita
Angeles Granche
Roxana
Luz Veronica
Palasatenea
Esther Ramirez
Nidiyare
Ampy Caballero.
Y todas las visistantes que no tienen nombre, sin embargo siempre dejaron muy hermosos mensajes
Espero no haber omitido a ninguna, +/- 50 lectoras, Bendiciones para todas ustedes.
Sepan que llevo en mi corazon cada uno de sus bellos mensajes
Un gran abrazo!
