El día anterior en la celda de Octavia...
-¿Quieres hacer el favor de calmarte? -Dijo Clarke quitándose las manazas de Octavia de su brazo.
-¡No puedo, Clarke! Necesito respirar. He matado a una persona, ¿No te das cuenta? -Respondió Octavia mientras empezaba a pasear nerviosa por la celda.
-No sabes si la has matado, Jasper ha dicho que ha sido por sobredosis, respira y cálmate, por el amor de Dios.
-¿Por qué dices matado en singular? En todo caso matamos ¡Te recuerdo que fuimos las dos, Clarke! -Decía Octavia exasperada.
-No grites, te van a oír -Dijo en un susurro y se tuvo que morder la lengua para no decirle que la patada se la había dado ella solita, pero no era el momento y no quería ponerla más nerviosa.
-Pero, ¿Tú entiendes la dimensión de todo esto? Ahora también soy una asesina serial, ¿Entiendes?
-En todo caso solo has matado a una persona y no estamos seguras tampoco. Porque no estás aquí por asesinato ¿No? -Empezó a andar hacia atrás separándose un poco de Octavia.
-¡NO! Estoy por robo y tráfico de armas, no soy ninguna asesina. ¡Ay Clarke! ¿Y si le cojo el gustito a esto de matar? ¿Y si te tengo que silenciar? ¡¿Te tengo que matar?!
-Dios, Octavia, ¿Te quieres relajar? Tenía una jeringuilla clavada en el brazo, y no se la clavamos ni tú ni yo, ya está, fin.
-Pues transmíteselo a tu cara porque estás igual de acojonada que yo, hipócrita.
-Me estás amenazando con silenciarme, obviamente mucha confianza no me transmites, Blake.
Octavia se sentó en la cama de forma abatida soltando un suspiro a la vez que se dejaba caer hacia atrás tapando con ambos brazos su cara. Se acercó poco a poco a ella porque esa tipa daba miedo de verdad aunque en esos momentos aparentara ser un cachorrito abandonado. Cuando estuvo a su lado se atrevió a darle una suave y pequeña patadita en uno de los pies que estaban apoyados en el suelo.
-Serás la nueva líder en solitario, no puedes dejar que esto te supere. No has matado a nadie así que levanta ese culo y sal ahí a amenazar, traficar, o lo que quiera que hagáis las jodidas líderes.
Octavia la enfocó con una de esas miradas que si mataran ya estaría más que sepultada y automáticamente volvió a dar pasos hacia atrás para añadir distancia entre ambas.
-Ahora mismo no tengo la mente para el liderazgo, Griffin, pero esta cárcel es una porquería sin mi, ya lo has visto, así que déjame sola, tengo un discurso que preparar -Dijo Octavia destapándose la cara y mostrándole una sonrisa sincera.
XXX
Estaba en la enfermería acompañando a Lexa porque por mucho que la castaña protestara, no iba a permitir que fuese sola, no después del comportamiento que había visto en Titus las veces anteriores. Ese tipo escondía algo turbio y lo iba a descubrir como que se llamaba Clarke Griffin. Además, sabía que en el fondo a Lexa le hacía un poco de gracia todo ese juego, al principio iba de seria, pero de vez en cuando la había pillado sonriendo, así que quizá no era tan "en el fondo" y verla sonreír le daba pie a continuar su misión de acompañarla, eso sí, al estilo Clarke.
Le encantaba ver la sonrisa de Lexa y ese brillo en sus ojos, y después de ese momento que habían compartido en su celda, extrañamente íntimo y cómodo, aumentaban aún más sus ganas de hacerla sonreír.
Era la segunda vez que cuando estaban a solas se dedicaban a sacar lo que llevaban dentro. Le gustaba la sensación que le recorría el cuerpo cuando eso sucedía y mentiría si dijera que no le entraron unas ganas incomprensibles de abrazarla para calmarla cuando vio que sus ojos se transformaban en un mar de lágrimas. Se moría de ganas e intriga por preguntarle qué era aquello que iba a contarle el día anterior mientras le curaba el corte del pecho, que por cierto, le dejó una cicatriz para los restos. "Heridas de guerra, Clarke, heridas de guerra". Ese No encontraba el valor para decírtelo la había acompañado desde que se quedó en el aire interrumpido por la maldita alarma. Quizá quería confesarle la muerte de su padre, aunque no tenía mucho sentido, pero sabía lo mucho que le costaba a Lexa tratar con la gente, así que cabía la posibilidad de que simplemente necesitara desahogarse. Tener que vivir la muerte de su padre encerrada en Azgeda debía haber sido muy duro, y si no llega a ser por la interrupción de su rubia le habría preguntado sobre él y sobre la misteriosa confesión.
En esos momentos Titus estaba sentado en la silla de su escritorio con Lexa sentada justo delante de él, quedaba otra silla libre al lado de Lexa, pero ella prefería estar de pie con su infame mirada mortal clavada en ese energúmeno que se hacía llamar doctor. "Haber que haces con tus manazas, calvo de mierda, pienso vigilar cada mirada y cada movimiento"; Empezó a caminar por la enfermería cual Sherlock Holmes pero con pechos, paso tranquilo, mentón en alto y manos cogidas a la espalda y examinando con detenimiento cada detalle de aquella habitación.
-Le digo que ya me he desmayado dos veces en lo que llevamos de semana y no quiero llegar a una tercera -Intentaba explicarle Lexa a Titus -No es normal en mi, me noto floja y estoy durmiendo mis ocho horas justas, ni un minuto más ni un minuto menos.
-Tendré que hacerle pruebas más exhaustivas para ver qué está provocando esos desmayos, no puedo quitarle la medicación de golpe, Lexa -Le respondió un Titus totalmente sereno y relajado mirando de reojo a Clarke.
-¿Qué clase de pruebas son estas "más exhaustivas"? -Preguntó Clarke haciendo comillas en el aire con sus dedos.
Ninguno de los ahí presentes le respondió. Lexa solo quería deshacerse de sus pastillas y ni siquiera la miró, esperó sorprendentemente paciente a que terminara su pregunta para seguidamente hacer ella la suya. Obviamente Titus tampoco la miró, continuaba con toda la atención puesta en Lexa mientras ésta volvía a hablar.
-¿Y no me las puedes cambiar? -Preguntó Lexa a la defensiva apoyándose en el respaldo de la silla y cruzándose de brazos.
-No es tan fácil, Lexa. Vamos a hacer una cosa, te voy a dar unas vitaminas y las alternas con las pastillas que estás tomando. Dentro de unos días vienes y me cuentas cómo te sientes, y si sigues igual te haremos esas pruebas, ¿De acuerdo?.
Lexa se quedó callada, seguramente estaba meditando si esa respuesta le era válida o no, pero a Titus le pareció que su respuesta era indiferente, porque se levantó sin esperar su respuesta, se acercó a un armario y se dispuso a buscar las pastillas que necesitaba. No tardó en colocarse a su espalda asomándose por uno de los lados, quería ver las pastillas que escogía. Titus giró su cabeza poco a poco para mirarla y ella le sonrió ampliamente en silencio; su gesto era entre extrañado y enfadado, una mezcla que le encantaba cuando se trataba de él. No tenía ni idea de pastillas, pero le gustaba meterle esa presión.
Mientras Titus llenaba un vaso de agua, ella apoyó su trasero en el fregadero manteniendo su silenciosa sonrisa y con los brazos y las piernas cruzadas, observaba de cerca todo el proceso. Escuchó como Titus soltaba un suspiro y a ella le aumentó la sonrisa. Dios, disfrutaba como una cría fastidiando a ese hombre. Giró su cabeza y enfocó a Lexa, quien le devolvía la mirada con una sonrisa divertida mientras negaba con la cabeza. Y ahí estaba esa sonrisa de nuevo.
Después de que Titus le diera a Lexa las últimas indicaciones, se encaminaron juntas hacia la salida, adelantándose para abrirle la puerta de forma caballerosa, con reverencia y todo. Vio como Lexa contenía la risa obligándola a ella a hacer lo mismo. Cuando se dispuso a salir detrás de la castaña, la voz de Titus la frenó.
-Griffin, espere.
-¡Oh! No gracias, no necesito medicación -Le respondió con tono gracioso.
-Déjese de tonterías, necesito hablar con usted, por favor entre y cierre la puerta -Dijo Titus con el semblante totalmente serio.
Miró extrañada a Lexa, la cual también tenía la misma expresión. ¿Qué querría ese tipo ahora? Solo le había molestado un poco. Seguramente se quedó más tiempo del que pensaba observándose con Lexa y pensando en lo que querría aquel hombre, porque cuando se fue a dar cuenta tenía a Titus a su lado.
-Lo siento, Lexa, tengo que hablar a solas con su amiga -Dijo Titus mientras la agarraba del brazo y la apartaba de la puerta -Vuelva a su celda, en seguida irá, serán solo unos minutos - Titus cerró la puerta en las narices de la castaña.
-¿De qué va esto? -Le preguntó molesta.
Era médico no su padre, no tenía ningún derecho a tratarla así, prácticamente la había arrastrado dentro de la enfermería sin opción a elegir. No sabía de qué iba ese Mr. Proper de pacotilla, pero cada vez le parecía más extraño su comportamiento y le entraban más ganas de desenmascararlo.
Titus aún aguantaba el pomo de la puerta aunque ya la hubiera cerrado y apoyaba la frente en la misma puerta.
-¿Para eso me obliga a entrar? ¿Para jugar al palito inglés? -Siguió hablando, pero esta vez con tono divertido.
Se le borró la sonrisa de golpe cuando vio como la mano de Titus se acercaba al pestillo de la puerta y lo echaba. Aguantó la respiración y sin darle tiempo a nada más, Titus se giró y se abalanzó contra ella. La agarró por la garganta y la arrastró prácticamente en el aire hasta chocar contra la pared más cercana. Se pegó a su cuerpo y la miró a los ojos, podía notar un halo de locura en ellos. El cabrón sonreía, sonreía con un gesto que le ponía los pelos de punta manteniendo el agarre a su garganta y ejerciendo la presión justa para poder dejarla seguir respirando, aunque con mucha dificultad.
-Ya no eres tan graciosa, eh.
Podía notar su aliento y su saliva impregnándose en su cara, mientras que con su mano sudorosa y caliente ejercía más presión en su garganta, haciendo que sus ojos se empezaran a cerrar lentamente. Le suplicó una última vez con la mirada al mismo tiempo que le daba pequeños golpes sin fuerza en el brazo que agarraba su cuello.
Cuando empezó a notar sus pulmones arder, Titus la soltó y se apartó. Cayó al suelo de rodillas intentando coger todo el aire que había perdido a la vez que tosía. Como acto reflejo se colocó la mano en el cuello para intentar aliviar esa sensación de ahogo. Cuando por fin dejó de ver borroso y sus sentidos se estabilizaron un poco, levantó la cabeza para enfocar a Titus que se acercaba a ella de nuevo. Cerró los ojos con fuerza porque no sabía lo que podría pasar a continuación y al cabo de unos segundos lo escuchó hablar.
-Creo que alguien buscaba esto ayer.
Abrió los ojos y se encontró a Titus agachado mostrándole la jodida tarjeta del agente Blake. La descolocó bastante, ¿Qué putas hacía Titus con la tarjeta que tenía Emori? Y si no fuera porque estaba muy en desventaja y apreciaba su vida, le hubiese dado una hostia a mano abierta para borrar aquella despreciable y asquerosa sonrisa de su cara.
-Resulta que anoche me dirigía a hacerle una visita a mi querida amiga, Emori, ¿La conoce? Sí, diría que sí. Os vi salir de su celda con mucha prisa a la señorita Blake y a usted -Decía Titus con toda tranquilidad -A ver cómo se lo explico, Emori trabajaba para mi, la droga que vendía se la facilitaba yo y ella la vendía a esa panda de drogadictas de su bloque. Todo iba sobre ruedas hasta este último envío, que según ella, alguien le robó,y según ella también, ese alguien entró a su celda anoche, no sé si me estoy explicando bien -La miró a los ojos insinuando claramente que la droga la tenían Octavia y ella -Como sabrás, sin droga no hay dinero, entonces surge un problema, así que el trato será este, traedme la droga o el dinero y esta tarjetita aparecerá por arte de magia en la mesa de la gobernadora -Le dedicó una maléfica sonrisa -Sí, también me contó lo de la tarjeta antes de morir -Sentenció.
-¿Antes de morir? Tú... ¿Tú la mataste? -Preguntó aterrada.
El muy desequilibrado mental se echó a reír, se incorporó y se fue directo a acomodarse en la silla de su escritorio.
-Verás, cuando entré en la celda me la encontré inconsciente en el suelo, invertí demasiado tiempo en despertarla ¿Sabes? Luego tuvimos una interesante charla de confesiones y ahí fue cuando me dí cuenta que ya no me servía para nada y que solo me traería problemas, así que le dí el final que se merecía y una muerte digna a su estatus. Muerte que recibiréis vosotras también como no me traigáis lo que os pido.
Se quedó atónita con la confesión, no podía ser verdad que el hombre a quien confiaban su vida día tras día fuera capaz de hacer eso. Sabía que escondía algo turbio, pero hasta ese extremo era impensable.
Joder, joder, joder.
Huyó de la enfermería lo más rápido que sus piernas le permitieron, pero el maldito pestillo la atrasó un poco en su intento de huida rápida, hasta tres veces le costó acordarse que estaba el pestillo echado, tres veces de frustrados intentos de abrir la puerta a tirones mientras ese energúmeno la miraba con una sonrisa engreída.
Una vez en el pasillo cogió aire y lo soltó lentamente, necesitaba dejar de sentir esa presión en el pecho. Dios, es que ese maldito cabrón casi la mata. Se le reproducía en bucle el momento en el que se le abalanzó y la agarraba de la garganta ahogándola lentamente. Inconscientemente volvió a acariciarse el cuello y una lágrima resbaló por su mejilla.
Después de inhalar y exhalar varias veces por la nariz, asimilar la confesión de Titus y el nuevo giro en los acontecimientos respecto a la tarjeta y la droga, consiguió serenarse, no podía quedarse en ese pasillo en mitad de un ataque de pánico, no era propio de Clarke Griffin. Le tocaba actuar, y sin duda empezaría por Octavia, la droga la tenía ella, lo sabía desde el día del motín, así que aligeró el paso en busca de la morena, tenía que contarle lo que podría pasarles como no le dieran lo que pedía el doctor.
La encontró en el gimnasio exterior fardando de musculitos delante de sus secuaces. Muy propio de Octavia, aunque ella había visto a la verdadera Octavia y para nada era así, sabía que ser líder era duro y todo ese paripé formaba parte del papel que le tocaba interpretar. Octavia nada más verla notó que algo no iba bien porque sin necesidad de palabras o señas, dejó las pesas a un lado y fue directa hasta donde se encontraba. Se alejaron del resto de las reclusas, y en cuanto se aseguró que nadie podía escucharlas le contó todo lo ocurrido en la enfermería. Octavia la miraba sin parpadear y cuando terminó aún seguía más tiesa que la mojama. Chasqueó los dedos unas cuantas veces delante de su cara hasta que por fin reaccionó.
-Menudo cabronazo, así que era él el que filtraba la droga... -Susurró Octavia mientras asentía con la cabeza.
-Sí, y tenemos que devolvérsela O. ¿Has escuchado lo de que nos matará como a Emori si no se la devolvemos? Venga, vamos -Le dijo mientras la agarraba del brazo y tiraba de ella para que se pusiera en marcha.
-¿Qué son esas confianzas? ¿O.? -Preguntó un tanto molesta y resistiéndose a andar.
-¡¿En serio lo que más te preocupa de todo lo que te he dicho es que te haya abreviado el puto nombre?!
-Joder, Clarke, no puedo devolverle la droga -Le respondió Octavia pasándose las manos por la cara de forma desesperada.
-¡¿Cómo que no puedes?! -Se exasperó.
-Debo mucho dinero a Joane, y necesito el puto dinero de la droga, si no me va a matar, Clarke.
-No puede estar pasándome esto a mi -Se frotó la cara desesperadamente también -Vamos a ver, la cosa está en que si no le devolvemos la droga a Titus, nos matará, y si no le devuelves el dinero a Joane, te matará -Seguía frotándose la cara con la cabeza agachada -Dame la droga, Octavia.
-¡¿Pero cómo puedes ser tan zorra?! Te salvé de ser violada y asesinada por esa puta muerta de Emori -La empujó.
-¡Ey! Relájate que no pretendo que te maten, desgraciada. Intento salvarnos a las dos. La vendemos y les damos un adelanto a los dos, eso nos daría un poco más de tiempo -Le respondió Clarke haciendo que Octavia aparcara su agresividad.
-No tengo la droga ahora mismo, y debería dar demasiadas explicaciones para conseguirla.
-¡¿Cómo?! Ve a por la droga, Octavia, te lo digo en serio. Vas tú o voy yo.
-Vale, vale, fiera, no sabía que apreciabas tanto tu vida... y la mía -Le guiñó un ojo -Necesito un par de días, no puedo conseguirla hasta el lunes.
-¿Te puedes tomar algo en serio? Estamos hablando de nuestras vidas. El lunes quiero tu culo y esa droga en mi celda, ¿Queda claro?
-Veo que tus series te han iluminado bien el camino. Serías una buena líder, Griffin -Le respondió Octavia haciendo un saludo militar y desapareciendo de ahí.
XXX
Ya era de noche y se encontraba tumbada boca arriba en la cama con las manos detrás de la cabeza, las piernas cruzadas y mirando a sus caballitos de mar. Estaba pensando cómo conseguir el dinero que les faltaría para terminar el pago a esos dos chupasangres. Su opción más válida, pero la que más le costaba de llevar a la práctica era pedirles dinero a su familia o a Nicole, no eran ricos pero tenían sus ahorros, aunque con todo el tema de la búsqueda del mejor abogado para su caso, no tenía claro si quedarían ahorros de los que tirar.
Resopló desesperada, necesitaba un plan B por si el plan A le fallaba y no se le ocurría ninguno. Mientras se estrujaba el cerebro se fue a otro pensamiento, y es que tenía tantos frentes abiertos en su cabeza que iba de un pensamiento a otro a velocidades supersónicas. Dios, si es que acabaría loca, loca o muerta. "¿Por qué hasta el lunes no puede conseguir la puta droga? ¿Quién se la habrá guardado? Maldita Octavia, siempre con esos aires de indiferencia y superioridad, más le vale que el lunes la traiga".
-Hola cariño, ¿Puedo? -Preguntó Nylah asomada en la puerta de la celda sacándola de sus pensamientos.
-¡Claro! Ven aquí -Se pegó a la pared y levantó la sábana para que se metiera en la cama con ella -Me gusta que estés aquí, necesito cariño -Hizo pucheros como un bebé.
-¿Qué pasa, Clarke? -Le preguntó preocupada mientras se metía debajo de las sábanas y le daba un beso en los labios.
-Abrázame -Le pidió poniéndose de lado para abrazarse al cuerpo de su novia.
Nylah le pasó el brazo por debajo agarrándola y estrechándola contra su propio cuerpo. Se acomodó en el pecho de su novia y pasados unos minutos por fin consiguió relajarse, entonces cogió aire y empezó a hablar.
-El doctor Titus me ha amenazado con matarme si no le devuelvo la droga de Octavia -Soltó sin más.
-¡¿PERDONA?! ¡¿QUÉ?! -Gritó Nylah mientras se incorporaba de golpe.
-Joder, cariño, me vas a partir el cuello -Se masajeó la nuca -Perdón, no quería soltartelo así, pero es que no hay otra manera menos impactante -Puso una media sonrisa para relajar el ambiente.
-Pero... ¿Titus? ¿Nuestro Titus? -Asintió con la cabeza -¿Por qué te ha amenazado a ti? ¿Qué tienes que ver con esa droga, Clarke? -Le preguntó aterrada.
-Emori era su traficante, él le daba la droga y ella la vendía -Empezó a contarle un poco nerviosa -En el último envío, Octavia le robó la droga porqué le debe dinero a Joane y Emori le contó a Titus que la teníamos nosotras. Cuando fui a acompañar a Lexa a la enfermería me dijo que me quedara, cerró la puerta con pestillo -Le puso énfasis en la palabra pestillo -Y me agarró por la garganta... Luego me confesó que la había matado y que como no le devuelva la droga o el dinero, nos haría lo mismo a las dos -Buscó la mirada de su novia encontrándosela ojiplática.
Le agarró las manos, se las acercó a los labios y las besó lentamente.
-Tengo un plan, cariño, tranquila, todo saldrá bien, no nos va a pasar nada.
-No, Clarke, tenemos que denunciar esto. ¿Quién sabe lo que te pide o te hace después?
-No hay un después. Le damos el dinero a él y a Joane y problema resuelto ¿Si? El lunes Octavia traerá la droga y la vamos a vender lo más rápido posible.
-Espera, espera, ¿El lunes? ¿Por qué esperar tanto? Que la traiga ahora y empezamos ya mismo a venderla, yo os ayudo.
-No la tiene ella y hasta el lunes no la puede recuperar -Se echó la mano en la frente -Creo que la esconde Raven...
-¡¿La gobernadora?! ¡¿También está metida en esta mierda?! ¡Joder Clarke!
-¡Shhhhh! Baja la voz, nooooo, pero se acuesta con Octavia y bueno, si hasta el lunes no puede recuperar la droga... Blanco y en botella, ¿No?
-¿Cómo que se acuesta con Octavia? Necesito asimilar todo esto -Nylah se tumbó en la cama de nuevo.
-Es una historia muy larga, Nylah, pero necesitaba soltarlo y tú eres mi novia, ¿A quién mejor que a ti? Prométeme que esto va a quedar entre nosotras, por favor.
-Me encanta que me llames "mi novia" -Le sonrió Nylah - Y sí, claro que te lo prometo, pero prométeme tú que no irás sola a ver a Titus, ni que vas a acompañar más a Lexa y que me mantendrás informada de todo este tema de la droga -Le pidió mirándola intensamente a los ojos -Me muero como te pase algo, cariño -Empezó a acariciarle la mejilla con los dedos -Tienes morados en el cuello, Clarke...
Se llevó la mano al cuello y se tumbó al lado de su chica. Nylah no tardó en incorporarse y empezar a besar con sumo cuidado cada uno de los morados de su garganta.
-Déjame cuidarte, mi vida -Le pidió Nylah.
Puso una de las manos en su nuca y la atrajo hacia ella para besarla apasionadamente.
Notaba como las manos de Nylah le recorrían el cuerpo entero regalándole caricias repletas de cariño mientras seguían fundidas en aquel beso apasionado. El ambiente empezó a calentarse y empezaban a sobrar prendas de ropa. Las manos de Nylah dejaron de recorrer sus curvas para colocarse al borde de la camiseta de tirantes que estaba usando de pijama, se separó un poco para enfocarla y pedirle permiso con la mirada. Permiso que le concedió, porque ¿Qué coño? Podía morir mañana mismo, así que su lema en esos momentos era el de "no dejes para mañana lo que puedas hacer hoy" que tanto le repetía su madre en su época de instituto, aunque en ese momento lo usaría para otro fin completamente diferente. Gracias mamá.
Nylah le fue subiendo lentamente la camiseta mientras dejaba un camino de besos húmedos en su abdomen. Se estaba aproximando a sus pechos, y al contrario de las otras veces, no se puso nerviosa, sentía que quería continuar, que la tocara, que la besara, que le hiciera el amor y le hiciera olvidar toda esa mierda en la que estaba metida. Así que se dejó llevar, se terminó de quitar ella misma la camiseta, agarró suavemente la cabeza de su chica y la guió hasta sus pechos. Nylah se quedó sorprendida con el nuevo roll que había asumido en la relación, pero no tardó más de unos pocos segundos en reaccionar y empezar a pasar la lengua por uno de sus pezones, haciéndola soltar un gemido ronco de placer.
-Dios, Clarke, no sabes las ganas que tenía de hacer esto -Dijo Nylah dándole un pequeño mordisco en el pezón y masajeando el otro pecho con la mano.
Estaba encendida y solo acababan de empezar. De un arrebato la apartó dejándola sentada a horcajadas encima suyo, se incorporó y le quitó la camiseta con mucha prisa, dejándole los pechos al descubierto también. Dios mío, es que estaba deseando saborearlos desde el día de las duchas. La empujó un poco hacia atrás, hasta que Nylah se apoyó con ambas manos en el colchón para no quedar completamente tumbada en él, y una vez así, no lo pudo resistir más y su autocontrol acabó de irse al traste, se echó hacia delante y con los labios atrapó uno de sus pezones, empezando a succionarlo mientras le iba dando pequeños toques con la lengua.
-Mmmm, cariño... más -Le pidió Nylah que empezaba a jadear y a mover la cadera encima de ella buscando fricción para calmar esa zona que le empezaba a palpitar.
Mientras apoyaba su mano derecha en la cadera de la rubia para ayudarla a moverse, deslizó la izquierda hacia su entrepierna acariciándola por encima de los bóxers que llevaba de pijama, notando cómo su humedad traspasaba la tela. Saber que estaba así de mojada por ella la prendió más aumentando su necesidad de proporcionarle aún más placer, así que paró de golpe y la empujó de nuevo suavemente hasta que quedó completamente tumbada en el colchón; le regaló una sonrisa pícara a la vez que le bajaba los bóxers junto con las braguitas, los tiró al suelo, y con un poco de agresividad producto del calentón que llevaba, la giró tumbándola boca abajo; se colocó entre sus piernas y le agarró las caderas subiéndole el trasero, se separó un poco y se agachó encontrándose su sexo expuesto, le separó los labios con los dedos y comenzó a deslizar la lengua entre los pliegues haciendo que Nylah soltara un grito ahogado de placer. Empezó a meter y sacar la lengua a un ritmo pausado pero constante, notando como su chica cada vez estaba más mojada y por consecuencia ella también, su excitanción aumentó y provocó que la saboreara con más ansiedad y necesidad.
Quería que se corriera en su boca y estaba dispuesta a cumplir con su cometido, así que metió los brazos entre las piernas de la rubia y los estiró hasta llegar a sus pechos comenzando a estimularle los pezones con las palmas de las manos mientras seguía dándole placer con la lengua en aquel lugar tan necesitado, aunque ahora se había centrado en su clítoris, haciendo pequeños círculos alrededor y dándole pequeños toques con la punta de la lengua.
Notaba que estaba a punto de correrse, pero quería seguir disfrutando un poco más de ese sabor que tanto la estaba excitando, así que cuando los gemidos de Nylah eran más intensos se centraba en sus pliegues hasta que se relajaba un poco para después volver a atacar su clítoris.
-Clarke, necesito correrme ya -Le suplicó Nylah entre gemidos después de un rato torturándola.
No iba a ser ella la que le prohibiera ese placer, y para qué engañarse, estaba deseando escuchar un orgasmo de su novia, porque si solo con esos gemidos ya la había vuelto loca, un orgasmo debía ser la hostia. Abandonó sus pechos y volvió a cogerla por la cadera mientras pasaba la lengua varias veces, arriba y abajo, por todo su sexo. Nylah seguía gimiendo y cada vez movía más la cadera buscando ese ansiado orgasmo. Volvió a centrarse en su clítoris mientras colocaba dos dedos en la entrada de su sexo y la estimulaba con pequeños círculos.
La penetró con esos dos dedos con suma facilidad, estaba tan mojada que le permitió embestirla de forma dura y rápida haciéndola jadear más fuerte llevándola al inicio del orgasmo. La estaba poniendo muy cachonda y empezaba a dolerle la entrepierna de la desatención de su propio sexo, así que con la mano libre dejó la cadera de su chica y empezó a tocarse, pero al notarse tan mojada no dudó en introducir dos de sus dedos dejando escapar un gemido que se ahogó en el sexo de su novia.
-Quiero que te corras en mi boca -Le dijo empezando a jadear también por el placer que se proporcionaba ella misma.
-Clarke, me corro, sigue, Dios, no pares, no pares -Le pidió Nylah con desesperación.
Joder, es que se iba a correr ella también. Esos jadeos, junto con esos "Oh Clarke", el placer que se proporcionaba ella misma y el placer que sentía al notar como se le apretaban los dedos dentro de su chica mientras saboreaba su sexo, la estaban volviendo completamente un ser primario e irracional que solo buscaba placer.
Nylah llegó al orgasmo con un gran gemido final dejándose caer encima del colchón agotada. Ella no podía esperar, necesitaba correrse también, así que la volvió a coger por las caderas y la ayudó a girarse y tumbarla boca arriba. Se colocó a ahorcajadas encima y subió por su cuerpo hasta llegar a la cabeza, con las rodillas a ambos lados de ésta y con su sexo a la altura de su boca. Sin darle tiempo a reaccionar, abrió más las piernas para pegar su sexo a la boca de Nylah, la cual la recibió con gusto y la agarró del trasero mientras sacaba la lengua para penetrarla de golpe.
Estaba tan cachonda que sabía que iba a correrse en seguida, Nylah lo notó y empezó a penetrarla con más intensidad alternando penetración con lamidas profundas. Comenzó a notar como se le formaba ese manojo de sensaciones en la entrepierna avisándola de que ya llegaba al orgasmo. La agarró del pelo por acto reflejo y la apretó más contra su sexo mientras jadeaba y movía la cadera en busca de esa liberación.
-Me voy a correr, Dios, como me pone correrme en tu boca -Dijo entre gemidos.
El orgasmo no tardó en recorrerla de arriba abajo, se corrió como hacía tiempo que no se corría y dejándola completamente exhausta.
Se dejó caer al lado de su chica quedando ambas tumbadas boca arriba. Le cogió la mano y entrelazaron los dedos mientras recuperaban la respiración, en esos momentos sobraban las palabras, pero es que tampoco tenían fuerzas para nada más, ese orgasmo las había dejado completamente agotadas. Al cabo de unos minutos Nylah rompió el silencio.
-Clarke...
-¿Mmmm?
-Follas increíblemente bien -Giró la cara hacia ella con una sonrisa.
-Te tenía muchas ganas ¿A quién quería engañar? Lo de ir despacio no tenía ningún futuro -Le respondió acariciándole la mejilla con la mano libre y devolviéndole la sonrisa.
Volvieron a enfocar las miradas al techo y suspiraron a la vez. Pasados unos minutos empezó a notar como su cuerpo se dejaba vencer por el sueño.
-Te quiero, Clarke.
Abrió los ojos de golpe y se quedó callada, en shock, analizando el impacto que le habían causado esas dos palabras en su organismo. Realmente Nylah le gustaba y se sentía muy a gusto con ella, pero, ¿La quería? Tenía claro que hasta ese momento la rubia había dado más que ella en la relación, era algo que se notaba hasta en Cancún, pero en sus entrañas sentía que también la empezaba a querer ¿Cómo podía ser? Acababan de empezar y apenas se conocían. Quizá era cierto eso que decían en Big Brother Aquí dentro se magnifican los sentimientos .
-Yo también a ti, cariño -Le respondió colocándose de lado para abrazarla.
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Perdón, perdón, perdón, vamos con mucho retraso, lo sabemos, pero como sabéis estamos en época de vacaciones y las que aún estamos trabajando tenemos trabajo por duplicado, triplicado y cuatriplicado, eso se traduce en ESTRÉS. Así que, hasta nuevo aviso, quedan anulados los viernes para actualizar, lo haremos cuando podamos, pero prometemos que lo antes posible.❤️
Os hemos querido compensar, y queridxs lectorxs, este es el capítulo más largo hasta el momento. ¿Qué os ha parecido?
¿Qué nos decís de Mr. Proper, también conocido como Titus?
Pobrecita nuestra Clarke que Titus le ha dejado el cuello amoratado, menos mal que tiene a Nylah que le cuida muy bien...?
Un abrazo perezoso ?
