Unos golpes en la puerta las despertaron. Se habían quedado dormidas entre caricias, besos y palabras bonitas, y es que no era para menos, después de semejante polvazo no tenían fuerzas para mantener activos sus cuerpos por mucho más rato.

Se levantó lo más rápido que pudo y cuando fue a abrir la puerta se percató que estaba completamente desnuda, así que volvió sobre sus pasos buscando sus malditas bragas, camiseta, lo que fuera, pero algo para taparse.

-¡ARGGG! ¡¿Dónde coño está la ropa?! -Se desesperó.

-Toma, anda -Nylah tenía una de las sábanas de la cama en la mano ofreciéndosela.

-Tú siempre tan atenta, cariño -Cogió la sábana y le guiñó un ojo.

-Y tú siempre con tan poca paciencia -Su chica puso los ojos en blanco y se envolvió en otra de las sábanas porque también estaba desnuda.

Se pasó la sábana por alrededor del cuerpo y fue hacia la puerta por segunda vez, rezando internamente para que no fuera Lexa la que esperaba al otro lado. No sabía bien el porqué, pero Lexa era la única persona de ese lugar que no quería que la encontrara en esa situación. Era uno de sus misterios a resolver, pero en otro momento, demasiados frentes abiertos tenía por delante y ahora mismo su vida era la que estaba en juego.

Abrió la puerta y asomó la cabeza encontrándose a una Lexa con un semblante que no sabía descifrar. "¿Por qué tengo tan mala suerte? Dios, ¡¿por qué!?". Se guardó sus quejas internas y se dispuso a saludarla y preguntarle qué hacía ahí, pero no le dio tiempo a nada, la muy descerebrada empujó la puerta y se metió dentro de la celda sin más. Cerró los ojos y suspiró, no podía creer que Lexa estuviera dentro de la celda con ella y Nylah desnudas. "Dios, llévame contigo, regálame un paro cardíaco".

Suerte que era de reacción rápida, procesó la situación en un tiempo casi vertiginoso y tomó la decisión aún más deprisa. Sí, iba a disculparse. No sabía bien de que tenía que disculparse, pero sus entrañas le pedían a gritos que lo hiciera, y a sus entrañas no se las contradecía nunca. Pero, otra vez, Lexa se anticipó a sus palabras.

-Está muriendo gente, Clarke, gente de verdad, no personajes de tus estúpidas series. Te amenazan... os amenazan. Y tu aquí follando tan ricamente. Pensaba que eras diferente.

Atónita se quedó ante ese arrebato de la castaña. Miró a Nylah buscando una explicación en ella, pero en vez de su ansiada respuesta se encontró a una Nylah con cara de cabreo, y vaya si estaba cabreada. Le regaló una sonrisa made in Griffin, porque sí, porque no sabía bien cómo afrontar aquella situación y sabía a la perfección que Nylah iba a enfadarse a unos niveles incalculables por ir tras Lexa, pero necesitaba una maldita explicación.

Fue a por su uniforme porque no era plan de perseguirla por la prisión envuelta en una sábana, demasiado conocida era ya como para encima parecer una ninfómana acosadora en una cárcel de mujeres. Se vistió mientras seguía sonriendo intentando calmar a la fiera, como si con sus sonrisas fuera a evitar la bronca que le caería después, lo tenía asumido desde su primera mirada de desaprobación.

-Cariño, Lexa es mi amiga y ese comportamiento no es normal en ella. Voy, me entero de que ha pasado y vuelvo. No te vayas, por favor -Usó su infalible mirada de gatito desamparado.

-Vete antes de que me arrepienta -contestó con poca gana.

-Eres la mejor, te quiero -Le dijo mientras se acercaba y le daba un rápido beso en los labios.

Nada tenía que envidiar a la teletransportación de Goku porque en menos de un parpadeo estaba dentro de la celda de Lexa, y por los gestos de la castaña suponía que se encontraba maldiciéndose por dentro. Empezó a preocuparse un poco porque se encontraba boca abajo en la cama, cara incluida, y no sabía si acabaría ahogándose si permanecía así mucho más tiempo, y como si le hubiera leído la mente o porque realmente se estaba ahogando, Lexa se incorporó.

-Clarke, es mejor que te vayas.

Lo llevaba claro, por su culpa tendría que lidiar con el descomunal enfado de su novia. No se iba de ahí sin su maldita explicación como que se llamaba Clarke Griffin.

-No me voy a mover de aquí hasta que me cuentes qué ha sido esa escena digna de Luna y muy poco propia de ti.

Se asustó un poco, para qué mentir, Lexa levantándose tan decidida y enfadada imponía bastante más de lo que hubiera imaginado.

-Me pasa que eres una idiota irresponsable que no deja de meterse en líos.

Pero por el amor de Dios, iba a explotarle la vena del cuello, parecía Elmo diabólico. Tenía que rebajarle esos niveles de enfado por su propio bien. Y por el suyo también, porque vaya si le estaba dando miedo Elmo-Lexa.

-Nunca me habían dicho algo tan bonito, Lexi.

Y nuevamente no supo descifrar la cara de Lexa y eso la asustó un poco más, sus gracias normalmente la ayudaban en estas situaciones, y hasta ahora con la castaña siempre le habían funcionado. No estaba entendiendo ese comportamiento, pero seguiría con sonrisas y frases ocurrentes, era lo que mejor se le daba.

-Dios, eres desesperante, ¿lo ves?

-Explícate mejor.

-Que eres una imbécil cabezota que no se entera de nada, ¡joder! Que me dan ganas de pegarte, pero es que a la vez me dan ganas de hacer esto -Lexa no lo pensó más y terminó de acortar la poca distancia que las separaba, le agarró la cara con ambas manos y le plantó un beso en los labios.

Eso sí que no se lo esperaba. Quizá por eso tardó demasiados segundos en reaccionar y se dejó llevar un poco, bastante...

"Estás con Nylah, apártate de Lexa, desgraciada".

"Besa realmente bien. Y parecía paradita la tía".

Dios, le estaba costando la vida y parte de una nueva apartarse de ese beso, Lexa tenía unos labios espectaculares y encima besaba de puta madre.

Le daba pavor afrontar esa nueva situación sin romperle el corazón a la castaña, no quería parecer creída, pero con ese beso intuía que le gustaba.

Mientras mantenía esa estupida conversación consigo misma, Lexa seguía sujetándola de la cara y ella, muy a su pesar, seguía devolviéndole aquel beso adictivo.

No supo reaccionar hasta que dejó de notar sus labios. Al abrir los ojos se encontró con el intenso verde de la castaña buscando una respuesta por su parte. "¿Cómo coño ha tergiversado las cosas?" Había ido a por su maldita explicación y ahora se encontraba en que era ella la que debía dar una respuesta a algo que la cogió por sorpresa y que aún tenía que asimilar.

Rompió el contacto de su mirada porque no le dejaba pensar tanta intensidad. Lo único que tenía claro es que no se volverían a besar por mucho que sus labios quisieran lo contrario, tenía una novia que los recibía con gusto cada vez que ella quería. Así que no sé lo pensó mucho más y carraspeó antes de hablar.

-Veo que tu tono de pared no es tan gris monocromático como el mio, sin duda me gusta mucho más el combinado -Asintió con la cabeza reafirmando sus palabras y vio como Lexa fruncía el ceño.

-¿En serio, Clarke? -Dijo con una mezcla de molestia e incredulidad -Acabo de besarte. Perdón, rectifico. Acabamos de besarnos durante catorce segundos, ¡¿y tu te pones a admirar el color de mi maldita pared?!

-¿Estabas contando los segundos mientras me besabas?

-Mi cabeza los calcula solos -Le contestó con tranquilidad encogiéndose de hombros, aunque al segundo sacudió la cabeza y continuó hablando -No me cambies de tema, Clarke -La amenazó apuntándola con el dedo índice, y tuvo que notar su incomodidad porque ahora los ojos de Lexa reflejaban algo muy distinto, arrepentimiento - Por el bien de mi salud mental deberíamos hablar de esto y aclararlo -Dijo finalmente mientras se separaba de ella y se sentaba en la cama.

-Hablamos en otro momento, Lexa -Soltó con prisas.

La cara de la castaña fue un poema, pero es que necesitaba asimilar todo aquello y no quería hablar de más o de menos. La situación necesitaba ser meditada y no actuar a lo loco como solía hacer, así que una retirada a tiempo le parecía la mejor opción para ambas.

Eso no le quitaba la mala sensación de dejar a la castaña tirada con ese beso sin respuesta y con esa expresión de perro abandonado con la que ahora la miraba, así que decidió quitar hierro al asunto y darle un toque Griffin a la situación.

-Disfruta de ese tono de gris, en serio, es menos deprimente que el del resto. Eres afortunada, Lexa -Se dio la vuelta y huyó sin dejarle tiempo a responder, porque mientras hablaba la cara de la castaña se estaba transformando en algo que le asustaba.

Salió de la celda cerrando la puerta rápidamente para apoyarse en ella y respirar. Cogió todo el aire que pudo, tenía que volver a su celda y contarle "algo" a Nylah, y obviamente no podía decirle que Lexa la había besado y que ella no había podido apartarse porque besaba de puta madre. Joder, es que encima se había ido sin la maldita explicación que buscaba.

Y con ese pensamiento en la cabeza volvió a llenar los pulmones de aire, abrió de nuevo la puerta de la celda de Lexa y asomó la cabeza.

-Solo para aclarar una duda, todo ese paripé en mi celda, ¿han sido celos?

Tuvo que cerrar la puerta rápidamente para protegerse del libro volador que iba a impactar en su cara. Menuda puntería se marcaba la tía.

Tras escuchar el impacto de aquel libro volador, se encaminó muy lentamente hacia su celda. No quería llegar, aún no sabía qué contarle a Nylah, pero es que tampoco podía tardar mucho más o sería aún peor. Su mente en ese momento era puro descontrol, así que finalmente decidió improvisar y aceleró el paso para terminar cuanto antes con aquello.

Entró en la celda y comprobó que Nylah, tan obediente como siempre, aún seguía donde la dejó. "Mierda".

-Hola, cariño -No pudo ni mirarla a la cara, y presa del nerviosismo, comenzó a recoger el desorden de su celda con la esperanza de que su novia no se acordara de porqué había salido a toda prisa hacía unos minutos.

-¿Clarke? -Escuchó su voz y se tensó, aunque antes de girarse para mirarla adoptó un semblante sereno.

-Dime, cielo -Le sonrió y le apartó la mirada en seguida continuando con su labor. Se movía por la celda de un lado a otro sin sentido, cogiendo ropa para dejarla en otro lado, para volverla a coger y dejarla donde estaba en un principio.

-¿Me vas a contar qué te ha dicho Lexa? -Nylah se incorporó en la cama.

-Temas familiares que la tienen un poco estresada, nada importante -Le respondió dejando de lado el amasijo de ropa que sin querer había formado y centrándose ahora en los libros de la estantería -¿Estos libros deberían estar ordenados alfabéticamente o por género? -Preguntó más para si misma.

-¿De verdad te has creído esa excusa? -Le preguntó incrédula -No digo que no tenga problemas familiares, pero está claro que ese arrebato de antes han sido celos.

-¿Celos? ¿Crees que le gustas? -Se hizo la loca mientras cambiaba de orden algunos libros al azar.

-Pues claro que no le gusto, ¿pero qué te pasa? Se ve a leguas que le gustas tú, Clarke, ¿es que no lo ves? -Le preguntó Nylah extrañamente tranquila.

-¿Cómo le voy a gustar yo? No digas tonterías, si le gustara créeme que lo sabría -Dejó de mover los libros y la enfocó. Desbordaba cinismo y mientras hablaba se maldecía por tener que serlo, pero es que estar bajo presión nunca se le había dado bien -Son esas dichosas pastillas que se toma, ya sabes, efectos secundarios. Y bueno, estar tanto tiempo con Luna no debe ser sano mentalmente.

Le aguantó la mirada porqué sabía que si se la apartaba perdería toda la credibilidad que pudieran tener esas palabras que acababa de inventar, a parte, estaba segura que su repentino ataque de organización no había contribuido en absoluto en ese asunto. "Créeme, créeme, vamos, Nylah".

Después de un eterno minuto en silencio, aguantando su intensa mirada, habló.

-¿Qué problemas familiares tiene? -Su novia cambió de tema y ella soltó un suspiro interno por la victoria.

-No creo que deba hablar de sus problemas familiares contigo, cariño, lo entiendes, ¿no? -Dijo con suavidad.

-Vaya, ya veo. No sé porqué me sorprende, ni siquiera eres capaz de contarme nada de tu vida y he osado a preguntarte por la de la intocable Lexa -Soltó de forma irónica -¿Te das cuenta que ni siquiera sé porqué te encerraron aquí, Clarke? -Le preguntó un poco alterada.

-Esto es muy injusto, Nylah, sabes que no me gusta remover el pasado. Además, tú me contaste lo tuyo porque quisiste, en ningún momento te pedí que lo hicieras -Contestó con tranquilidad mientras se sentaba a su lado en la cama, no quería alterarla aún más -Hay muchas cosas que aún no sé de ti, pero estoy contigo porque me importa quién eres aquí dentro conmigo, me da igual todo lo demás.

Y es que en una de esas noches que hablaban hasta tarde abrazadas en la cama, Nylah le había confesado que los motivos por los que la encerraron en Azgeda eran que había matado a su novio. Casi le dio una parálisis cerebral cuando se lo confesó, menos mal que acto seguido le explicó el resto de la historia y pudo dejar de lado la idea de salir huyendo en cuanto la asesina se quedara dormida; al parecer su novio la maltrataba prácticamente desde que empezaron la relación, hasta que un día, en un arrebato de coraje y valentía, se enfrentó a él, con tan mala suerte que el cuchillo que utilizaba para evitar que se le acercara acabó clavándose en su abdomen.

La historia la había conmovido bastante, su novia acabó llorando como una niña y ella no pudo más que repetirle y recalcarle lo valiente que había sido y lo orgullosa que se sentía de ella.

-Aún no me siento preparada para hablar de todo aquello -Le aclaró, quería que supiera que no era por ella, que realmente no estaba preparada para hablar de ese tema aún.

Se terminó de echar para atrás en la cama hasta apoyar la espalda en la pared y estiró la mano para acariciar el pelo de su chica con una dulce sonrisa en la cara.

-Tienes razón, mi vida, lo siento, ya sabes que soy... ¿Impulsiva? -Dijo Nylah en tono amable agarrando la mano con la que Clarke le acariciaba el pelo para después llevarla hasta sus labios y besarla.

XXX

Nada más salir Nylah por la puerta y que ésta se cerrara, empezó a dar saltos, saltos de emoción. No es que se alegrara de que se fuera ni de haberle mentido, se alegraba porque necesitaba que la creyera y parecía que lo había conseguido. Realmente ese beso con Lexa no iba a volver a repetirse y no quería que la relación entre las tres fuese aún mas tensa de lo que ya era.

A los pocos minutos se encontraba cantando mientras terminaba de arreglar todo ese manojo de ropa producto de sus anteriores nervios repentinos.

-You wanna play, you wanna stay, you wanna have it all. You started messing with my head until I hit a wall. Maybe I shoulda known, maybe I shoulda known. That you would walk, you would walk out the door. Said we were done, you met someone and rubbed it in my face. Cut to the punch, she broke your heart, and then she ran away. I guess you shoulda known, I guess you shoulda known. That I would talk, I would talk.

¡Oh, si! Su cerebro la estaba puteando, no tenía suficiente mierda en la vida que hasta su propio cerebro la boicoteaba. Poco a poco fue bajando el tono de voz de sus cantos a la vez que iba sintiéndose más y más culpable por sus mentiras. Esos altibajos en su estado de ánimo le acortaban la vida, lo podía sentir.

-But even if the stars and moon collide. I never want you back into my life. You can take your words and all your lies. Oh oh oh I really don't care -Terminó el estribillo en un susurro.

En segundos volvía a ser un saco de nervios andando de un lado a otro por su celda y mordiéndose las uñas sin saber bien qué hacer, si ir hacia su chica y contarle toda la verdad o continuar con lo que ya había empezado. "No, no, no puedo decirle la verdad, me va a matar". Se le escapó una risita floja al darse cuenta de la redundancia de ese pensamiento.

Cada vez estaba más nerviosa y necesitaba hablarlo con alguien, y sus dos "alguien" de ahí dentro eran las mismísimas Lexa y Nylah. "¡¡DIOOOOS!!" El desespero era real y eso no le ayudaba en nada. Necesitaba escuchar opiniones desde otro punto de vista que no fueran ninguna de las implicadas, así que metida en sus pensamientos y sin darse cuenta, sus piernas la habían llevado hasta la celda de Octavia, y sin esperar el permiso de la morena, se coló dentro.

-Lexa me ha besado y Nylah lo sabe, que me ha besado no, que le gusto -Se sentó en la cama y se frotó la cara desesperada -Dios, O., es que encima le he mentido diciéndole que no le gusto, y es obvio que le gusto, ¡me ha besado! ¡¿me estás escuchando?! -Levantó la mirada y se encontró a la morena subiéndose el pantalón del uniforme con tranquilidad.

-¿Y por qué me estás contando todo esto cómo si fuera tu amiga de la infancia?

-Porqué necesito tú opinión, necesito opinión de una mente ajena, y bueno, el tema este de Emori y Titus, nos ha unido un poco -Le respondió viendo como Octavia se recogía el pelo con las manos sin prestarle ninguna atención -Y el de Raven -Continuó sabiendo que nombrando a la latina captaría su atención por completo.

-¿Me vas a amenazar con lo de Raven? ¿Tú? -La morena la miró a través del espejo con una sonrisa engreída mientras seguía haciéndose la coleta.

-En serio O., solo quiero una opinión ajena.

-¿Mi opinión? -La morena terminó de recogerse el pelo y se acercó a la cama donde estaba sentada -Nylah te querrá matar a ti, no a mi, así que no me pongas paranoica y vete, tengo cosas que hacer.

¿En que momento sus piernas habían pensando que era buena idea ir a la celda de Octavia? Malditas desgraciadas. Se levantó de la cama lista para irse, pero cuando ya estaba a punto de cruzar la puerta Octavia la frenó.

-Espera.

-¿Qué? ¿Qué vas a hacer ahora? ¿Me vas a extorsionar? -Se giró enfadada y la encaró.

-No digas tonterías, Clarke -La morena se acercó a ella, la cogió de la mano y la llevó hasta la cama para que se sentaran -Perdóname, no estoy acostumbrada a estas situaciones de confesiones de chicas -Suspiró -He tenido una infancia muy complicada y estar aquí encerrada no ayuda, ya sabes.

-No, perdóname tú a mí que he entrado como un huracán soltándote mis problemas sin tan siquiera saludar -Se sonrojó al imaginar la situación desde la perspectiva de Octavia.

-Bueno, en una cosa tenías razón, para bien o para mal, Raven, Emori y Titus nos han unido -La morena hizo un amago de sonrisa, en el fondo le gustaba eso de tener una especie de amiga y confidente -Recapitulemos, Lexa te ha besado y Nylah no lo sabe, pero sí que sabe que a Lexa le gustas, pero tu se lo has negado, ¿es así la cosa? -Asintió y la dejó continuar -Pues si quieres seguir con Nylah y que Lexa siga con su preciosa cara, continúa negándoselo. Nylah es muy intensa y muy impulsiva, rubia -Octavia le dio un golpecito en la mandíbula con el puño, mostrando a su manera una señal de cariño.

-Sí, creo que es la mejor opción -Asintió convenciéndose a si misma.

-A no ser que quieras estar con Lexa... -Le dejó caer.

-No, no, no -No la dejó terminar -No puedo estar con Lexa.

-¿No puedes o no quieres? -Preguntó alzando una ceja.

-No, no quiero -Se quedó callada unos segundos mientras Octavia le aguantaba la mirada en un incómodo silencio -Creo... -Susurró.

-¿Crees? Interesante... -La morena colocó su pulgar debajo de la mandíbula y el índice apoyado en el labio inferior meditando la situación -Aclárate primero y cuando lo tengas claro volvemos a hablar del tema.

-Quiero a Nylah, de verdad, pero es que ese beso con Lexa ha sido...joder, es que besa de puta madre, en serio, es una pasada, y bueno, no me lo esperaba, me ha dejado descolocada. Sí, eso es, en unos días se me pasa. Gracias, O. -Se levantó de la cama, se acercó a la morena y le dio un beso en la mejilla. La dejó sentada en su cama analizando sus palabras y asimilando ese contacto físico inesperado de su parte.

Salió de la celda, pero no había dado ni tres pasos cuando recordó algo, algo mucho más importante que aquella conversación que habían mantenido; y como ya había hecho momentos antes en la celda de Lexa, volvió sobre sus pasos, abrió la puerta de O. y asomó la cabeza, pero esta vez sin miedo a que un libro impactara en su cara.

-El lunes quiero tu culo y la droga en mi celda, ¿si?

-Que pesada eres Griffin, ve a besar a Lexa, ay, a Nylah -Le respondió la muy puta entre carcajadas.

-¿Eso era un chiste? ¿Octavia Blake bromeando? -No pudo evitar reír ella también.

XXX

Para su grata sorpresa, eso de hablar con Octavia la había ayudado a terminar de pasar el día con sus altibajos controlados. La morena y ella habían empezado con mal pie, lo de interrumpir sus sesiones de sexo con Kim y lo de pillarla retozando con la gobernadora no habían contribuido a unirlas precisamente, pero desde que la rescató de las manazas de Emori se dio cuenta que en el fondo Octavia tenía un lado bueno y que se hacía la dura porque era lo que tocaba ahí dentro. A raíz de ese día empezó a tratarla diferente, obviamente no eran amigas, pero había una especie de unión que por el momento le gustaba.

Era ya de noche y se dirigía hacia su celda haciendo un repaso mental de todo lo ocurrido esa misma mañana con Lexa, aún le estaba costando creer que la castaña la hubiera besado y sabía que a Nicole le sería aún más difícil de creer cuando se lo contara. "Madre mía, Nicole va a enloquecer". Ya se la estaba imaginando haciéndole toda su retahíla de preguntas de cómo eran los besos de la castaña, para qué preocuparse de si le había afectado o si le causaría problemas con Nylah. Para Nicole el cómo besaba tu posible pareja era lo principal y más importante, después ya decidía si se enamoraba o no, así de decisiva era en su vida y ella la envidiaba un poquito por ello.

Giró el último pasillo antes de llegar a su bloque. Empezó a escuchar un alboroto y aceleró el paso para llegar lo antes posible.

Cuando llegó y vio la que había ahí montada se quedó atónita.

Lexa estaba dispuesta a acabar con su salud, y por si no hubiera tenido suficiente con esa misma mañana, ahí estaba de nuevo, subida en la mesa principal de la sala bailando al ritmo de Daddy Yankee sin ningún tipo de vergüenza.

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Y con Lexa bailando al ritmo de Daddy Yankee terminamos el capítulo de hoy y nos vamos de vacaciones. También nos las merecemos, ¿no?

Tranquilas, serán dos/tres semanas sin actualizar, aguantaréis, os tenemos fe.

La canción que canta Clarke es Really Don't Care de Demi Lovato.

https/youtu.be/7VAPmchIcyw

Esperamos que disfrutéis del videoclip como nosotras. AMAMOS a Demi y le deseamos una pronta recuperación.

Un abrazo perezoso a todxs.