Había besado a Clarke.
Habían pasado cuarenta y tres minutos y veintisiete segundos desde que la había dejado sola y desamparada en esa fría celda gris monocromática con un tono de más que las del resto, se rió por no llorar ante ese recuerdo de la respuesta de Clarke, pero en seguida volvió a sentir que algo le quemaba por dentro.
-¡Joder! -Se removió tumbada en la cama.
Le había dado mil vueltas al asunto y no sabía cómo iba a tratar a partir de ahora a Clarke. Había salido huyendo sin ni siquiera querer hablar y eso solo podía significar que había sido un gran error besarla. Pero es que llevaba conteniéndose mucho tiempo y su sistema estaba en plena ebullición dejando de ser una persona razonable al encontrársela desnuda con Nylah. Aún así no tenía perdón, Clarke estaba con una rubia llena de curvas perfectas y ella no podía competir contra esas curvas, además, no era quién para ir metiéndose en relaciones ajenas. ¿Le contaría a Nylah que la había besado?
-¡Mierda! -Se levantó de la cama desesperada y se acercó a la puerta para recoger el libro que le había lanzado a Clarke.
Solo para aclarar una duda, todo ese paripé en mi celda, ¿han sido celos?
-Pues claro que eran celos -Bufó con el libro ya en sus manos recordando la pregunta que Clarke le había hecho.
La reconcomía por dentro toda la situación porqué no dejaba de hacer lo contrario a lo que se proponía con ella. No estaba acostumbrada a salir de su zona de confort, nunca abandonaba su planning mental, y Clarke no dejaba de modificar todos sus planes a sus anchas y sin su permiso, descontrolaba sus pensamientos y ahora también sus actos. Era desesperante.
Era sábado y como no le tocaba trabajar en la lavandería, pensó que lo mejor que podía hacer era encerrarse en su celda y pasar el resto del día leyendo un buen libro para evadirse de sus torturadores pensamientos y así de paso evitar cruzarse con nadie más, porque cada vez que lo hacía se le estropeaba un poco más el día.
Llegó a su bloque después de haber ido a comer, y antes de encerrarse de nuevo en su celda decidió prepararse un té. Mientras lo preparaba se dio cuenta que no había vuelto a pensar en la visita sorpresa de su madre, Clarke había monopolizado todos los pensamientos, esa rubia y sus malditos ojos azules iban a ser su perdición.
-¿Puedo? -Escuchó la voz de Nylah a su lado y se giró hacia ella de golpe por el susto.
-Sí, claro -Cuando pudo reaccionar se apartó un poco para que Nylah pudiese alcanzar a coger una de las tazas que se encontraban en la encimera.
Y ahí estaban las dos, compartiendo encimera una al lado de la otra preparando sus respectivas bebidas. Un momento incómodo sin duda, porque para empezar, días atrás Nylah le había advertido que llevara cuidado con ella, y para terminar, hacía unas horas había besado a su novia sin ningún tipo de miramiento. Y al parecer Clarke no le había confesado aún aquél desliz mañanero porqué estaba a unos centímetros de Nylah y seguía con vida.
-Creo que tú y yo no hemos empezado con buen pie -Le dijo finalmente Nylah y ella la volvió a enfocar y se lo afirmó asintiendo con una pequeña sonrisa -Sé que he sido un poco estúpida contigo, pero me he dado cuenta de lo importante que eres para Clarke y bueno, creo que lo mejor es que nos llevemos bien.
Madre mía Se santiguó internamente.
-Yo... -Titubeó unos segundos -Claro. Soy Lexa, bloque A6, celda 8 -Le sonrió ampliamente y le tendió la mano. Nylah pareció sorprenderse también antes de devolverle la sonrisa.
-Nylah Harmon, bloque A6, celda 7 -Le estrechó la mano.
Volvieron a concentrarse en la preparación de sus bebidas en silencio, seguía siendo bastante incómodo porqué aquel beso ahora le pesaba más. Terminó lo más rápido posible para perderse cuanto antes y maldecirse en solitario, pero cuando estaba llegando a su celda, antes incluso de despedirse de Nylah, la escuchó hablar.
-Lexa -Paró su avance y se volvió hacia a ella -He pensado que podríamos celebrar el nuevo inicio, quiero decir, ahora que hemos empezado de cero, ¿por qué no lo celebramos? -Le preguntó con emoción mientras se acercaba a ella. Y seguramente su cara no reflejaba el mismo entusiasmo porque siguió insistiendo -Venga Lexa, se lo diremos a las chicas, será divertido -Suplicó -Además, es sábado, seguro que tu cabecita no tiene nada planeado.
-¿En qué estás pensando? -Contestó tras varios segundos sopesando qué decir. Nylah sonrió mucho más dando por hecho que esa respuesta era una afirmación.
-Yo me encargo, me encantan estas cosas. Te quiero con el mejor uniforme que tengas... -La rubia miró el reloj de la pared y la volvió a enfocar -... A las siete y media aquí. Tienes tres horas y media -Le guiñó el ojo y sin esperar respuesta se metió en su celda.
-Menudo giro de los acontecimientos -Susurró y soltó un gran suspiro antes de meterse en su celda ella también.
Tenía que ponerse su uniforme de gala...
XXX
Unos ruidos fuera de la celda la despertaron. A medida que iba recuperando la conciencia lo fue escuchando con más claridad.
¡La fiesta!
Se sobresaltó, y se levantó tirando al suelo el libro que se quedó apoyado en su regazo cuando se durmió leyéndolo.
Malditas vitaminas, cada vez estoy más agotada
Cogió los tres uniformes que tenía perfectamente doblados dentro del cajón de debajo de la cama y los colocó sobre ella estirándolos a la perfección para que no tuvieran una mísera arruga, su cerebro no sabría hacer la elección correcta con arrugas de por medio. Los analizó de uno en uno para ver cuál de ellos marcaría la diferencia, uno estaba bastante descolorido aunque eso le hacía dar un toque más azul turquesa que no le desagradaba nada, pero lo descartó enseguida porqué pensó que para una fiesta necesitaría ir con el más nuevo posible y no con uno que le duplicaba en estancia ahí dentro; ahora la elección se reducía a dos, así que volvió a centrarse colocándose en frente de ellos para mirarlos con puro detenimiento.
Esto es desesperante, son idénticos
Se frotó la cara desesperada y volvió a mirarlos, pero ahora con un poco más de cariño. Pasados siete segundos la vio, tenía la diferencia en los morros desde el inicio y no se había dado cuenta, uno de esos dos uniformes tenía una pequeña mancha de sangre que apenas se apreciaba pero que ella tenía localizada a la perfección desde el día que curó el pecho de Clarke. Podía parecer una loca obsesiva, pero es lo único que tenía de su rubia que nadie podía arrebatarle.
El de la mancha era el elegido y aunque aún estaba lidiando con ese beso rechazado, llevar ese uniforme la reconfortaba un poco.
Te estás volviendo loca, Lexa, deberías apartarte un poquito de Luna
No estaba para fiestas, tenía el corazón roto y un agotamiento inexplicable, pero ahí estaba, delante del espejo resoplando ante la imagen de una nueva arruga en su uniforme de gala.
Después de unos intensos siete minutos de discusiones internas buscando la mejor excusa que la pudiera ausentar de esa dichosa fiesta, se dio cuenta de que era un callejón sin salida, estaba en una maldita cárcel, y por si eso fuera poco, estaba encerrada en el mismo bloque donde se organizaba el "evento". Tenía que asumirlo, debía ir sí o sí.
Se encaminó hacia la puerta, no sin antes dar un último repaso al uniforme y atusarse el pelo. Que no tuviera ganas de fiestas no significaba que Clarke la viera hecha un desastre, y mucho menos después de su rechazo.
Abrió la puerta dispuesta a salir y se encontró a Luna plantada ahí delante con una sonrisa de oreja a oreja, inmediatamente se sintió mal porque aunque fuera su amiga y la hubiera ido a buscar a la puerta de su "casa" a cual cita de baile de fin de curso, su manía era real y la tenía que hacer por el bien de todos. Escuchó su "hola" mientras le cerraba la puerta en las narices, la volvió a abrir rápidamente para no quedar aún peor, y ahí estaba Luna, con la misma alegría de antes y con el mismo "hola" saliendo de sus labios.
-Dios, lo siento, lo siento -Le dijo totalmente avergonzada volviéndole a cerrar la puerta en las narices.
Por fin llegó la tercera y última vez de abrir la puerta y enfrentarse al mundo.
-Hola -Repitió Luna por tercera vez con la misma sonrisa en la cara -Me encanta cuando haces esas cosas raras -Hizo un gesto con la mano señalando la puerta de su celda -Me haces sentir... ¿Normal? Gracias, mi amor -Le guiñó el ojo y se agachó cogiéndole la mano besándosela con demasiadas babas de por medio.
-Por eso eres mi amiga -La miró con ternura -Estamos unidas por nuestras desviaciones mentales, Hilker -Carcajearon ambas mientras se limpiaba la mano babeada en el uniforme de su amiga.
-¿Me permite que la acompañe, my lady? -Le preguntó Luna ofreciéndole el brazo para que lo agarrara, y ella le sonrió divertida porque le gustaba esa versión cortés de su amiga.
-Por supuesto -Entrelazó sus brazos y observó todo el lugar mientras andaban agarradas los seis pasos que las separaban del resto.
De las paredes y del techo colgaban pequeñas cadenas hechas con recortes de revistas. La mesa central la habían pegado en la pared del fondo y algunas fotos de ellas y alguna que otra de las mujeres famosas de las revistas decoraban esa misma pared. El sofá lo habían apartado a un lado de la sala y las sillas al lado contrario y cara a la pared para que nadie quisiera sentarse aunque más bien parecían castigadas.
Todas sus compañeras se habían maquillado un poco, estaban en una cárcel y el contrabando estaba a la orden del día, tenían kits de maquillaje escondidos por toda la prisión. Iban vestidas con sus mejores e impolutos uniformes de reclusa, excepto Luna que llevaba el mismo de siempre, pero con un pequeño matiz nuevo.
-¿Qué llevas puesto? -Señaló el collar que llevaba.
-Es un collar -Su amiga puso los ojos en blanco ante la evidencia y ella le dio un toque en el hombro con su mano libre -En cuanto Nylah me dijo que había una fiesta me puse manos a la obra, ¿te gusta? -Le enseñó el collar, el anillo y la pulsera que llevaba -Los he hecho con recortes amarillos de revistas que les he robado a las reclusas del bloque B2 y B3 mientras estaban en el patio -Dijo orgullosa y despreocupada.
-Luna... -Le reprendió.
-¡¿Qué?! No me mires así, las necesitábamos para la decoración, además, ¿sabes lo difícil que es encontrar cosas amarillas en esas jodidas revistas del corazón? -Fue su turno de poner los ojos en blanco, pero a Luna le dio igual y siguió con lo suyo -Me he pasado más de una hora buscando en las putas revistas, en mi biblia está todo mucho más organizado, pero bueno, da igual, mira, este eslabón de aquí es mi favorito, está hecho con el vestido que llevaba Jennifer López en los Golden Globe Awards de 2016 -Le dijo realmente entusiasmada señalándole el eslabón -El de Selena Gómez en los Kids Choice Awards 2010 no me ha dado para mucho y lo he usado para el anillo -Le comentaba mientras le enseñaba el anillo de "oro".
Tenía que admitir que le habían quedado genial y completamente amarillos, se rió internamente porque se la imaginó desquiciada y despelucada buscando en las revistas entre insultos y aspavientos. A Luna se le daban bien las manualidades, lo descubrió cuando creó aquella maqueta con el plan de "la venganza" contra Em y Echo.
-Ey, por fin has salido de la cueva -Bromeó Allie una vez que llegaron donde se encontraban todas, y ella le respondió con una sonrisa tímida.
-Cógete un vaso y únete -Le pidió Nylah mientras le mostraba su propio vaso.
La verdad es que había un buen ambiente, solo eran seis personas y eso la ayudaba a sentirse menos cohibida de lo habitual. Indra, Brenda, Allie, Nylah, Luna y ella, todas las del bloque excepto Clarke y Octavia. Por un lado, podía sentir la decepción por la ausencia de la rubia, desde que la conoció se había conformado con poder compartir el mismo espacio y poder observarla aunque fuese a distancia y ese día también estaba dispuesta a conformarse; pero por otro lado, la incomodidad de compartir ese espacio con ella y su novia después de su beso no le entusiasmaba nada, además de que cada vez que pensaba en su huida sentía un pequeño pinchazo en el pecho.
-Es que... yo no bebo -Le respondió un poco apurada -Pero gracias, Nylah, la verdad que te ha quedado todo genial -Admiró de nuevo el lugar -Si hasta tenemos música -Dijo sorprendida señalando con la mano un pequeño altavoz conectado a un iPod en una de las esquinas de la mesa.
-Punto uno, hoy vas a beber, tenemos que brindar por el nuevo comienzo -Le informó Nylah, y antes de que pudiera contestar continuó hablando -Punto dos, gracias, Luna me ha echado una mano, por suerte antes de ponerse con sus abalorios -La rubia sonrió a Luna y vio como ésta le devolvía la sonrisa y se perdía a su espalda -Y punto tres, excepto tres o cuatro canciones, el resto son de Daddy Yankee -Hizo un gesto de fastidio -Le pedí a mi contacto que me trajera un iPod y bueno, supongo que es fan del reguetón -Se encogió de hombros.
Dejarse llevar sonaba demasiado bien, poder desinhibirse por completo, dejar de pensar y relajarse un rato. Cabía la posibilidad hasta de que se lo pasara bien y todo. El problema surgía cuando recordaba la primera y última vez que se dejó llevar y se aventuró en el mundo del alcohol y la fiesta desenfrenada. Había terminado la carrera y Mel y Berta decidieron celebrarlo por todo lo alto. La noche de desenfreno acabó con ella y sus dos amigas durmiendo en el suelo del porche de casa de sus padres porque había perdido las llaves y no quería que sus padres la vieran en aquel estado, muchas lagunas mentales, tres días de resaca y un tatuaje de por vida, por no mencionar el resfriado al haber dormido a la intemperie y el enfado justificado de su madre al encontrárselas en el porche tiradas a la mañana siguiente.
-Toma -Luna la sacó de sus pensamientos. Vio que le tendía un vaso lleno y lo cogió. Su instinto de protección la llevó a oler el contenido antes de darle un trago porque aquello no tenía muy buena pinta.
- ¡¡¿¿Pero qué es esto??!! -Preguntó totalmente asqueada separándose el vaso de la nariz rápidamente haciendo que todas rompieran a reír.
-Es lo único que hemos podido conseguir, así que no respires cuando bebas, solo traga -Le aconsejó Nylah y ella la miró dubitativa, alternando un par de veces entre el vaso y la rubia porque sus palabras no la animaban precisamente a probar aquel atentado. Al final giró su cabeza enfocando a Luna y la vio asentir con la cabeza alentándola a que se atreviera de una vez, y con decisión le dio un trago más largo de lo que habría querido.
-¡Mierda! -Tosió un par de veces -Joder, ¿¿cómo podéis beberos esto?? -Volvieron a carcajear todas, incluidas Indra y Brenda que en ese momento se encontraban un poco separadas hablando entre ellas.
-Esa boquita, Lexa, ¿un solo trago y ya diciendo palabrotas? -Dijo Allie divertida.
-Al cuarto o quinto trago el cuerpo ya lo tolera -Informó Nylah aún entre carcajadas.
-Eso tú que eres una alcohólica -Soltó Luna entre risas metiéndose en la conversación.
-Si tú eres alcohólica -Enfocó a Nylah que le devolvió una mirada incrédula -Tú estás loca -Señaló a su amiga - Y yo soy siempre humillada, quizá sí que necesitamos esta salvación -Miró el vaso que tenía en las manos.
Un solo trago y ya había llamado alcohólica a Nylah.
-Soy una bebedora social -Le respondió Nylah extrañamente divertida.
-Ya estamos, Luna la loca -Añadió Luna seguidamente poniendo los ojos en blanco.
Pues a lo mejor sí que se lo pasaba bien. Sin darse cuenta estaban todas riéndose de esa conversación junto a ella, cosa rara, porqué en Azgeda la mayoría de risas que encontraba a su paso siempre eran hacia ella. Por eso no había dejado que nadie se acercara, excepto Luna y unos meses después, Clarke; Y estaba agotada, cansada de mantener ese muro impenetrable que la mantenía lejos de todos los males, pero demasiado sola en consecuencia. Poder estar viviendo ese momento de risas junto a las demás, le dio alas y una nueva versión de una posible Lexa que le gustaba bastante.
Pasadas un par de horas, su alcohol en vena era más que evidente. Nylah había preparado varios juegos de beber, y en ese momento iban ya por el tercero; a ella los juegos en general se le daban fatal, pero los de beber superaban la fatalidad, así que le había tocado beber bastantes veces. Sintió una pequeña presión en el pecho al darse cuenta que no tenía controlado el número exacto de veces que había dado un trago, pero es que el alcohol ingerido le reducía la concentración a niveles pésimos, aún así daba gracias que por lo menos estaban sentadas. Se habían puesto de acuerdo todas y habían levantado el castigo a las sillas porque eso de jugar de pie era muy incómodo.
-Luna, tu turno -Dijo Brenda -Las tres veces anteriores has elegido beso así que te toca verdad.
-Las reglas las puso el Señor y el Señor dijo claramente... -Luna se aclaró la garganta y con voz grave continuó -Amarás a tu prójimo como a tí mismo. A Dios no se le contradice, elijo beso -Dijo con suficiencia.
-Si fuera por tí besarías a toda la prisión -Comentó Indra riendo -Las reglas son las reglas -Miró a Luna desafiante -Las reglas del juego, no las de Dios y sus frases de autoayuda.
-No son frases de autoayuda, maldita atea, menos mal que el Señor no te escucha -Luna se santiguó y mirando hacia el techo continuó -Perdónala, Señor, no sabe de la vida, no terminó ni la secundaria.
-Basta, eliges verdad, Luna -Decidió Allie que estaba a la derecha de la morena y por lo tanto le tocaba preguntar a ella -Bien, dinos quién te parece la más sexy de este bloque.
Todas gritaron un "UUUUHH" al unísono.
-Lexa -La morena ni se lo pensó y por si había alguna duda también la señaló con el dedo índice haciéndole a la misma vez un guiño de ojos.
Puso los ojos en blanco mientras el resto vitoreaba a su amiga seguramente por la rapidez de su respuesta.
-Totalmente de acuerdo -Volvió a hablar Allie chocando su vaso con el de Luna y enfocándola a ella después para guiñarle también un ojo y llevarse el vaso a la boca.
¿Le había guiñado un ojo? De Luna lo esperaba porque era... Luna, pero ¿Allie? Demasiado perjudicada debía estar para verla sexy. De todas maneras estaba tan pendiente en fijar la vista que no podía asegurar si Allie le había guiñado el ojo de verdad o es que había parpadeado y ella solo le estaba mirando un ojo en ese momento.
-Es que mira que culo se gasta la tía -Luna se acercó a ella, la obligó a levantarse y darse la vuelta -Toca, toca -Le dijo a Allie, la muy bruja.
Se sentó de golpe en la silla al ver que Allie estiraba el brazo sin dudarlo y fulminó con la mirada a Luna mientras le gesticulaba un z-o-r-r-a.
-Seguimos, va. Lexa, te toca -Dijo Brenda de nuevo, y ella intentó enfocar a Nylah que sería la encargada de preguntarle por cuarta vez.
Eligió verdad, su tercera verdad. La anterior había escogido beso por variar y Nylah había escogido a Allie después de deliberar unos segundos. El beso había sido rápido y torpe porqué en el último instante antes de juntar sus labios perdió un poco el equilibrio y prácticamente chocó contra la barbilla de Allie. Y aún así la chica tenía el valor de verla sexy...
-¿Te gusta alguien de aquí? -Preguntó Nylah mirándola fijamente a los ojos -Del bloque -Aclaró.
Intentó tragar saliva, pero se le secó la garganta, de repente se sentía como si hubiese estado lamiendo suelas de zapato todo el día. Le recorrió un escalofrío cuando vinieron a su mente esos ojos azules que la miraron con aquella intensidad justo después de besarla y recordó sus labios suaves y perfectamente delineados; y ese lunar, ese jodido lunar.
-NNno -Soltó escuetamente pero alargando demasiado la palabra debido a su borrachera.
Por una milésima de segundo le pareció que Nylah ponía un gesto entre sorpresa y decepción.
¿Gustar? No.
Pues claro que no. No había mentido, Clarke no le gustaba. Hacía bastante que había dejado de mentirse a ella misma. Clarke era algo más, todo su cuerpo se lo gritaba cuando simplemente la miraba o le sonreía. Joder, es que ahora se sentía el doble de mal por Nylah. La tenía delante tan amable y tan atenta, pendiente de ella toda la noche para que no le faltara de nada. Era raro ese cambio tan radical de tratarla, pero era un buen cambio y ahora entendía mejor lo que Clarke veía en la rubia de prominentes curvas, era más que eso precisamente. Había estado totalmente equivocada con aquella chica. ¿Quién no se pondría celosa teniendo a Clarke como novia?
-¿Nada? ¿Nadie? -Preguntó Nylah con más interés.
Todas la miraban atentas como carroñeras del amor con sed de una exclusiva. Mierda, seguro que se le notaba a leguas. O quizá... ¿y si Clarke sí que le contó lo sucedido a Nylah y esto era una última prueba antes de asesinarla? Joder, no podía decírselo como si nada. El alcohol no la dejaba pensar con claridad y las ganas de ser sincera aumentaban en cada pensamiento. Se lo diría, sí. Así si la mataba todo el mundo sabría que había sido ella, si iba a morir al menos se aseguraba que cogieran a su asesina.
-BbuenNNo, yo... -empezó a decir con menos decisión de la que estaba prevista en su cabeza segundos antes.
-Lexa es asexual -Sentenció Luna.
En ese momento las carroñeras amorosas miraron asombradas a Luna, incluida ella.
-No me miréis así, es ella la asexual, no yo -Volvió a hablar su amiga mientras se apoyaba en el respaldo de su silla con toda tranquilidad haciendo un gesto con la mano quitándole importancia al asunto.
Ahora todas las miradas volvían hacia ella.
La voy a matar
Aunque quizá debería darle las gracias, es mejor ser asexual a que Nylah sepa que estoy enamorada de su novia
-Entonces...¿eres asexual, Lex? -Preguntó Allie apenada rompiendo el silencio tan incómodo que había.
-Sshi -Respondió escuetamente al cabo de unos segundos. Automáticamente cogió su vaso que en esos momentos estaba lleno y se lo bebió de golpe -Luna, ¿podemosh hablarR?
Sin esperar respuesta, se levantó con dificultad y se encaminó a su celda haciendo zigs zags, y esta vez no fueron seis pasos, sino que le había costado diez y dos rascadas en la pared llegar hasta su objetivo. Luna la siguió riéndose de ella sin ningún tipo de miramiento, se metió en la celda y cerró la puerta tras ella.
-¿She puede shaber a qué ha veNNido esho? No soy ashesual -Le reprendió -Y lo shabeshh -La señaló con el dedo.
-¿Y qué pensaba desile, mi amol? ¿Que quiere jamonear a su Jeva? ¿Que chismeas en la gabeta de sus blúmers?
-¡¡¿¿Mme estTash hablLando enN cubaNNo??!!
Luna obvió su pregunta y continuó con lo suyo.
-¿Por qué le das debilidades a ella que es débil, Señor? -Dijo la morena mirando al techo -¡Ah! claro, nos das debilidades para que te busquemos y buscándote es como nos ayudas -Siguió su discurso asintiendo con la cabeza -Eres un grande, Yisus -Se dio un par de golpes en el pecho, se besó el dedo índice y lo levantó enfocando al "cielo".
-TodDo eshto es demashiado FFuertTe para mí, creo que me voy a RRetirar -Dijo frotándose la cara con desesperación y encaminándose hacia la fiesta de nuevo.
En ese momento escucharon cómo la música se hacía más audible y a sus compañeras de bloque canturrear.
-¡Vámono de guaracha, hembrota! -Gritó Luna pasando como un huracán por su lado.
XXXXXXXXXXXXX
¡¡Hemos vuelto de las vacaciones!! ️️ ¿La espera se ha hecho larga? Continuaremos sin poner día fijo para actualizar, pero prometemos que será lo más pronto posible.️️
Un abrazo perezoso a todxs.
