LEXA
Unas náuseas y un ligero dolor de cabeza la fueron despertando y devolviendo a la vida poco a poco aunque en su interior quería pensar que aún estaba sumida en un profundo sueño, que todo ese malestar general no era real y que cuando se despertara de verdad, se incorporaría, pondría el pie derecho en el suelo y bienvenido otro día más en Azgeda.
En mitad de ese "sueño", se le apareció una imagen de ella misma bailando totalmente desfasada al ritmo de reguetón. Esa imagen consiguió sacarle una sonrisa, era tan poco propio de ella que le causó gracia verse a sí misma en esa situación.
¡La fiesta!
Abrió los ojos de golpe despertándose de ese falso sueño, y ahora sí, un fuerte dolor de cabeza y unas terribles náuseas la golpearon de verdad.
Se incorporó en la cama demasiado rápido añadiéndole así un mareo a sus síntomas iniciales. Se quedó sentada en la cama con las manos apoyadas en el colchón manteniendo los ojos cerrados intentando serenar su cuerpo de todas esas sensaciones. Tenía que analizar esa fiesta al milímetro porque la imagen que visualizó de ella misma no podía ser real aunque su cuerpo ya la había avisado de que sí lo había sido y que quizá había bebido demasiado.
No conseguía sentirse mejor, al revés, sentía su cuerpo inclinado, incapaz de estabilizarse, le costó unos dos minutos percatarse que la cama tenía un prominente desnivel y no era cosa suya. Decidió abrir los ojos y giró la cabeza para descubrir qué lo producía. Clarke, Clarke producía ese desnivel en la cama y en su organismo entero. La rubia dormía boca arriba con ese pelo rubio que tantas veces había querido acariciar cayendo despreocupado sobre su almohada.
En ese momento un paro cardíaco hubiera sido la solución perfecta para todos sus males, ¿cómo había acabado durmiendo con ella? Daba gracias a Dios, a Luna y a su Biblia, porque las dos llevaban la ropa puesta. Y es que no hubiera podido lidiar con una noche de sexo con Clarke y no recordarla. Y encima romper su relación.
Su relación
Dios, Nylah me va a matar
Quiso hacer desaparecer a Clarke de su cama cerrando fuertemente los ojos, intentando que nada de todo aquello fuese real, pero su increíble estrategia para solucionar problemas no tuvo mucho éxito y cuando los abrió se encontró con la misma imagen. Era perfecta. Y en realidad más que hacerla desaparecer le encantaría poder tenerla de esa manera todas las mañanas, con esa paz que transmitía su respiración. La observó con detenimiento allí tumbada, con su pecho subiendo y bajando relajadamente, haciendo que su propia respiración se acelerara y sintiendo un repentino calor.
No sabía a qué jugaba su organismo, pero tenía que salir de esa cama o iba a enloquecer con esa fiesta de hormonas que se había montado en su interior de repente. La mezcla de sus instintos más primarios y la insuficiente capacidad mental por culpa de aquella resaca le estaban jugando una mala pasada.
Se escurrió con cuidado hasta los pies de la cama para no tener que pasar por encima de la rubia durmiente y evitar así más tentaciones de las que ya se había provocado ella solita, pero justo al ponerse de pie notó un mareo que la obligó a sentarse a los pies de la cama. Se llevó las manos a la cabeza y respiró hondo.
-Maldito brebaje del infierno -Murmuró mientras se volvía a levantar para acercarse en el pequeño espejo que tenía en la zona del lavabo.
Estaba horrible. Decir que tenía la cara demacrada era quedarse corta, tuvo que mirarse dos veces para asegurarse que su cara no era una broma, Dios, parecía un orco de Mordor y Clarke no podía verla así. Echó un vistazo hacia la cama para comprobar que la rubia seguía dormida y con rapidez se peinó, se lavó los dientes y se echó agua en la cara y en la nuca para recobrar un poco la consciencia y el sentido.
Antes de girarse y volver a la cama se pellizcó las mejillas para darse un poco de color en esa cara de esparto, echarse maquillaje lo veía excesivo y tampoco quería parecer tan obvia. El arreglo de su pelo y su boca con olor a muerte ya eran muchos puntos ganados.
Volvió hacía la cama intentando no despertar a la rubia, y una vez en ella, se acomodó boca arriba y apoyó la cabeza con cuidado en la almohada dejando caer el pelo con un toque de glamour a cual super modelo. Cuando estuvo preparada, abrió uno de sus ojos y miró de reojo a Clarke que aún dormía plácidamente sin enterarse de nada, le propinó un leve codazo y volvió a cerrar rápidamente el ojo.
Nada.
Abrió de nuevo el ojo con cuidado de no ser descubierta y comprobó que la rubia seguía semi inconsciente, así que probó con un par de codazos más obteniendo el mismo resultado.
Podrías haber ido a ducharte que no se hubiese enterado. Y olerías mucho mejor
Enfadada consigo misma y viendo que la bella durmiente no se despertaba, sin ningún tipo de tacto utilizó su mano abierta para propinarle un golpe en la cabeza. Recuperó la posición rápidamente, pero al final su pelo de super modelo no había quedado tan bien, así que optó por ganar algún punto perdido y puso morritos.
Escuchó a Clarke soltar un pequeño quejido y notó cómo se removía en su lado de la cama.
Dios, por fin
Lo que no se esperó es que la abrazara entre gruñiditos de placer mientras acomodaba una pierna encima de la suya y metía la cabeza en su cuello, soltando finalmente un suspiro de placer dando así por finalizado su acomodamiento.
CLARKE
Una ligera molestia le interrumpió el sueño, pero como el cansancio aún estaba presente en su cuerpo volvió a acomodarse abrazándose a su chica y cayendo de nuevo en un profundo coma.
A los pocos minutos volvió a recuperar consciencia porque de repente no estaba a gusto en la cama, todo era duro, rígido. Resopló porque quería seguir durmiendo, pero la incomodidad era real, así que abrió los ojos lentamente para no ser vencida por la luz cegadora del sol por la mañana. Esa batalla era una jodida lucha diaria. Y como hacía cada mañana desde que estaba con Nylah, miró hacia su chica para comprobar si aún dormía y así despertarla con caricias hasta que abriera sus ojos, seguido de ese "buenos días, cariño" perezoso de cada mañana.
A la mierda la luz y su particular batalla, abrió los ojos de par en par cuando descubrió que estaba abrazada a Lexa. A Lexa. Tuvo que hacer un gran esfuerzo de autocontrol para no salir de ahí de un salto y huir sin mirar atrás, como el día anterior cuando la besó.
Lentamente y sin gesticular palabra, quitó el brazo y la pierna con la que la estaba abrazando mientras analizaba mentalmente y al detalle todos los hechos que la habían llevado a dormir en esa cama. Una vez consiguió poner una mínima distancia entre ambas en esa minúscula cama, se atrevió a volver a mirar a la castaña encontrándosela dormida con morritos puestos y rígida como un cadáver. No pudo evitar sonreír.
La madre que la parió, es que es rara hasta para dormir
Fue recordando a base de flashbacks todo lo sucedido en la fiesta, los bailes, las borracheras, las letras de las canciones cantadas por Lexa mirándola fijamente a los ojos, Octavia y sus indirectas muy directas, Nylah con un repentino dolor de cabeza, su baile con Jasper, Lexa pidiéndole que se quedara con ella hasta que se durmiera...
Seré gilipollas, ¡me quedé dormida!
-¡Lexa! ¡Tenemos que limpiar todo el desastre antes del recuento! ¡LEVANTA! -Dijo saliendo de la cama atusándose el uniforme con prisas.
Se dirigió hacia el espejo para recogerse el pelo y asearse un poco.
-¿Lexa? -Preguntó al ver que la castaña seguía en modo cadáver en la cama -Es dura la resaca, ¿eh? -Continuó entre risas mientras seguía recogiéndose el pelo.
Al ver que Lexa no se despertaba, volvió a acercarse a la cama y la sacudió un poco.
-Lex... Lex, vamos, despierta pequeña alcohólica durmiente -Le susurró cerca de su oído.
Lexa abrió los ojos despacio y como si no hubiera pasado el tiempo, volvía a trasladarse al día anterior y en cómo la castaña la miraba intensamente con esos ojos verdes después de besarla. Intentó tragar saliva porque de repente se le había secado la boca.
-¿Cómo te encuentras? -Le preguntó, pero Lexa continuaba mirándola sin pestañear -Fatal, ¿no? -Espero unos segundos, pero la castaña seguía sin responder, así que continuó -Pero... ¿Sabes? Estás preciosa hasta con resaca -Le sonrió y le acarició el pelo colocándole un mechón rebelde detrás de la oreja.
¿Qué coño haces, desgraciada?
Carraspeó.
Se levantó de la cama apartando la mano de su pelo para seguidamente cogerla de la mano y arrastrarla por aquella cama bajo las quejas y súplicas de que la dejara morir en paz.
-Vamos, LexDdy, ¿si te canto algo de Daddy Yankee te activarás? -No pudo evitar soltar una carcajada.
-¿LexDdy? ¿En serio, Clarke? -Lexa negó con la cabeza mientras se levantaba de la cama con su ayuda -Mierda, qué vergüenza, no quiero salir ahí fuera - Dijo tapándose la cara con ambas manos -He hecho un ridículo espantoso, ¿verdad?
-Yo no lo llamaría ridículo. Estabais totalmente desatadas, Luna y tú -Se acercó a ella y le apartó las manos, al hacerlo vio su cara desencajada y decidió continuar -Es la primera vez que te veo disfrutar tanto, así que no te avergüences por ello, fue realmente divertido veros -Le regaló una sonrisa marca de la casa totalmente sincera y Lexa pareció relajarse.
-Gracias, Clarke. Aunque si ese tipo de diversión conlleva que al día siguiente quiera arrancarme la cabeza no sé si me compensa -Respondió con un gesto entre quejoso y divertido.
-De gracias nada, LexDdy, me voy a cobrar la noche que me has hecho pasar -Le guiñó un ojo y le sacó la lengua.
-¿He hecho alguna estupidez? Dios, me muero, no puedo ni mirarte a la cara -Dijo totalmente avergonzada mirando hacia el suelo.
-Ey, frena, no has hecho nada por lo que debas preocuparte, ¿vale? Mañana será otro día y estarás mejor, hablaremos de la fiesta y lo analizaremos juntas, ¿te parece? -Volvió a cogerle la mano para transmitirle esa tranquilidad que necesitaba y que ella estaba perdiendo a pasos agigantados.
-Me parece perfecto -La castaña levantó la vista del suelo y le sonrió -Por cierto, no sabía que se te daba tan bien bailar bachata -Le guiñó un ojo justo antes de dirigirse hacia la puerta y salir de la celda dejándola allí dentro totalmente pasmada.
XXX
Era lunes por la mañana y aún estaba tumbada en la cama maldiciendo el domingo de mierda que había pasado, solo se salvaba el momento que había vivido con Lexa esa mañana, aunque lo de abrir los ojos y encontrarse abrazada a ella fuera de lo más chocante del día.
Limpiaron todo el desastre de la fiesta entre Lexa, Indra, Brenda y ella, justo antes de que un Bellamy totalmente recuperado, apareciera para hacer el recuento de reclusas y le tocara aguantar su mirada amenazadora durante todo el proceso.
Después de asimilar lo que significaba la vuelta del agente para Octavia, ella y su caso en común, fue a la celda de su chica para ver como se encontraba, pero para su sorpresa, Nylah ya no estaba allí. Se la encontró más tarde en la zona de los gimnasios y cuando se acercó para darle un beso y un abrazo se encontró con un rechazo por su parte.
Pasó toda la tarde metida en su celda pensando en qué había hecho mal con Nylah, lo de dormir con Lexa sabía que no jugaba a su favor, pero Nylah no lo sabía, así que aún entendía menos su comportamiento. Y no fue hasta la noche que su chica finalmente decidiera presentarse en su celda para hablar, descubriendo así el motivo de su enfado.
Estaba celosa, celosa de Lexa. Le estuvo explicando los motivos de su comportamiento con Lexa, unos motivos que hasta ella misma dudaba, pero que ahora mismo se tenía que creer; que la castaña iba totalmente borracha y nadie le echaba una mano, solo tenía a Luna y las dos se potenciaban a más locura y descontrol, así que como amiga suya que era, le tocaba ayudar.
Finalmente Nylah se relajó un poco, pero aún así decidió irse a dormir a su celda y ella se quedó en la cama pensativa. Era la primera noche desde que estaban juntas que dormirían separadas.
Mientras tanto en el despacho de la gobernadora Reyes...
OCTAVIA
-Buenos días, latina sexy -Dijo asomando la cabeza por la puerta con una sonrisa de suficiencia.
-Puedo ver tu sonrisa de arrogante incluso si estuviera en mi casa, Blake -Dijo sin mirarla concentrada entre su papeleo y ella amplió aún más su sonrisa, porque Raven siempre acertaba y porque eso de que pensara en ella fuera de esas cuatro paredes le encantaba -¿Piensas acercarte a besarme? -Nada más terminar la pregunta levantó la cabeza, se bajó un poco las gafas de pasta sobre el tabique de la nariz y la miró con esa sonrisa de medio lado que le despertaba mil cosas por dentro.
-¿Besarte? -Se sacudió la camiseta del uniforme fingiendo tener calor -Prefiero sentarte en esa mesa, llevo todo el fin de semana sin probarte.
Rodeó la mesa sin dejar de mirarla, y al llegar a su altura, Raven giró su silla para quedar frente a frente sin levantarse, así que se puso en cuclillas posando las manos en los reposabrazos de la silla para que sus caras quedaran a la misma altura y se quedó mirándola en silencio.
-Te gusta que me haga de rogar, ¿verdad? -Dijo Raven después de unos segundos de silencio.
-Me encanta que me supliques -Respondió con una sonrisa engreída.
-No voy a suplicarte, Octavia -Contestó dignamente la castaña y la escuchó reír después de darle un pequeño empujón que la hizo caer de culo al suelo.
-No sabes lo que acabas de hacer, Reyes, te acabas de sentenciar -Dijo fingiendo molestia, aunque se le escapó una sonrisa -Ayúdame a levantarme.
Estiró sus manos para que Raven la ayudase a levantarse y sin pensárselo la castaña aceptó, así que aprovechó para tirar de ella y hacerla caer sobre su cuerpo.
-Me sorprende que hayas llegado a ser gobernadora -La picó -Eres tan inocente...
-¿Sabes que a veces es mejor hacerse la inocente para conseguir lo que se desea? -Le sonrió pícaramente la latina -Eres agotadora, cállate y bésame de una vez.
Raven no pudo esperar a que la besara y se lanzó a sus labios, ella la agarró del culo y la castaña soltó un gemido ahogado cuando la presionó más contra su cuerpo. Comenzó a sentir escalofríos cuando los labios de la latina crearon un camino por su mandíbula hasta su cuello.
-Rave... -La llamó, de repente se había acordado el motivo real de su visita -Rave... -Repitió porque la primera vez le había salido con poca convicción -Raven, tenemos que hablar.
-¿En serio? ¿Ahora? -La gobernadora sacó la cabeza de su cuello para enfocarla con el ceño fruncido -¿Qué pasa? ¿Es por tu hermano?
-¿Por Bellamy? -Soltó un bufido y apartó a la castaña a un lado con cuidado -Joder, Reyes, siempre con mi puto hermano en la boca -Se incorporó y quedó sentada con la espalda apoyada en una de las patas de la mesa.
-Teniendo en cuenta que se incorporó ayer y que sé que uno de los bloques que le tocaba para el recuento era el tuyo... -La castaña imitó su movimiento y se apoyó en la pared que quedaba en frente de su posición -¿Entonces? ¿Qué pasa?
-Necesito la droga.
-No la tengo aquí -Le respondió Raven totalmente seria.
-¡¿Cómo que no la tienes aquí?! ¡¿Qué has hecho con ella?!
-La tengo en mi casa, relájate, ¿qué querías? ¿que la guardara en el cajón del escritorio como quien guarda un puto bolígrafo?
-Joder, ¿y para qué tienes esa puta caja fuerte ahí? -Señaló la puerta del armario que la contenía.
-No soy la única que tiene la combinación, Octavia, Ontari también la tiene por seguridad. Siempre tiene que haber una segunda persona al tanto de la combinación -Se encogió de hombros -Tendrás que esperar unos días.
-Mierda, Raven.
-Eh, que bastante hago jugándome el trabajo y una condena por ti, no sé cuantos códigos habré incumplido con esto -Negó con la cabeza y le apartó la mirada molesta.
-Ey, lo sé, cariño -Arrastró el trasero por el suelo hasta quedar a su lado -Sé lo que significa para ti romper todos esos malditos códigos, por eso significa tanto para mí lo que estás haciendo -Le agarró del mentón con una mano obligándola a mirarla -Lo siento, ¿vale? Sabes en el lío que estoy metida y que aquí cualquier paso en falso te puede salir muy caro. Esperaré estos días con paciencia, ¿me perdonas? -Le puso ojitos regalándole una sonrisa.
-Eres muy imbécil, pero tremendamente adorable cuando me hablas así, ¿lo sabías? -La vio sonreír también.
-¿Adorable? no me ofendas, por favor, soy una tía dura -Dijo con suficiencia.
-Déjate de tanto palabreo, me debes un polvo en condiciones -Le reprochó la latina -Imbécil -Le guiñó un ojo y cogiéndola de la nuca la acercó y la besó.
XXX
Sonaron unos golpes en la puerta, pero antes de poder dar permiso a quién quiera que fuera, una Octavia con aires despreocupados entró.
-No me jodas Clarke, llevas todo el puto fin de semana dando por culo "il linis quiri ti cili iqui i primiri hiri", ¿y aún estás metida en la cama?
-Pasé un domingo horrible, O. -Cogió la almohada y se tapó la cara con ella.
-¿Lexa no te lo comió bien? Porque mira que esos labios... -Dijo la morena quitándole la almohada de la cara y sentándose a su lado.
-¿Por qué eres así? -La miró con desaprobación.
-¿Así cómo? ¿Realista? En la fiesta Lexa te comía con la mirada y os vi salir juntas de su celda a la mañana siguiente. Tranquila, no le diré nada a tu novia -La morena levantó la comisura del labio mostrando una tediosa sonrisa.
-Estabas despierta... ¿Y tuviste los santos ovarios de no salir a limpiar?
-La fiesta la organizó tu novia, la de antes de ayer no, Nylah -Matizó la morena -Yo me limité a observar y a disfrutar.
-Eres insufrible, O. -Se puso la mano en la frente cansada de la actitud de la morena -No pasó nada con Lexa, estaba borracha, me quedé con ella hasta que se durmiera y me dormí, sin más. Aunque... -Se incorporó en la cama y con una mirada cargada de intensidad enfocó a Octavia y empezó a acercarse a ella -Contigo no dormiría sin más -Se relamió los labios mientras iba acercándose más a Octavia obligándola a echarse hacia atrás hasta apoyar la espalda en la pared.
-Q...Qu... ¿Qué coño haces? -Le preguntó la morena con un repentino nerviosismo pero aguantándole la mirada.
-Desde que te vi follándote a Kim he querido que me folles así a mí... -Agachó la cabeza hacia su cuello y lentamente soltó el aire de sus pulmones haciendo un camino hacia su oreja.
Abrió un poco los labios y sacó la punta de la lengua para con ella coger el lóbulo de la oreja de Octavia y atraparla con sus labios. Notó como la morena estaba totalmente rígida y paralizada bajo su cuerpo, no pudo aguantar más y se echó a reír apartándose de ella y sentándose de nuevo en la cama.
-Ya no estás tan graciosa, ¿eh? A las depredadoras de mujeres como tú me las como con patatas -Continuó riéndose -Deberías haberte visto la cara.
-No juegues conmigo porque te vas a quemar, Clarke -Le dijo la morena con total seriedad.
Menudo carácter se marcaba, tampoco era para ponerse así, había empezado ella entrando en su celda con las mismas directas y bromas de la pasada noche. Tenía que frenarla y ¿Cómo mejor que dándole de su propia medicina? Iba a pedirle perdón porque tampoco quería volver a los inicios de su relación, le gustaba esta Octavia, la real, pero cuando abrió la boca para pronunciar la primera palabra, Octavia acortó toda la distancia que las separaba y sin ningún tipo de pudor le plantó un morreo que la dejó clavada en la cama.
-Con patatas, ¿eh? -Se rio Octavia guiñándole un ojo y desapareciendo de ahí.
No había visto venir ese giro inesperado, estaba en plena euforia por lograr "vencer" a Octavia y de repente y sin darse cuenta volvía a ser vencida por la morena.
Maldita hija de puta
Sonrió.
Se levantó de la cama, se aseó y se puso el uniforme. Como había dicho Octavia al entrar en la celda, era lunes y habían quedado para conseguir el dinero con la droga que tenía escondida la morena.
Salió de su celda y fue directa a la de Octavia, sabía que se regodearía en su propio gozo cuando la viera entrar, porque después de haberla ganado en ese particular duelo de "depredadoras" consiguió hacerla ir a su propia celda. No sabía como coño lo hacía, pero esa tía tenía un puto don con las mujeres.
Entro sin picar, porque aún le quedaba algo de dignidad y se la encontró sentada en la cama mirando hacia la puerta.
-Pensaba que tardarías más en reaccionar, te he subestimado -Asintió Octavia reafirmando sus palabras.
-¿Dónde está la droga? -Preguntó directamente porque sabía que tenía todas las de perder contra ella.
-Eso fui a decirte antes, pero no se cómo hemos acabado besándonos -Rio escandalosamente Octavia -A decir verdad, suele pasarme -Continuó alardeando la morena -Perdón, perdón -Le dijo cuando se dio cuenta de que se le iba a terminar la paciencia, se puso seria y continuó -Hasta dentro de unos días no la tendré de vuelta.
-¡¿Qué?! ¿Cómo que UNOS días? ¿Cuántos? ¡Dios, nos va a matar, Octavia! -Se desesperó.
-Siempre te amenazan, pero te dejan unos días de margen, ¿o es que no lo has visto en tus series?
-Te recuerdo que ha matado a Emori.
-¿Después de cuánto tiempo? Tranquila, tenemos esos días de margen, confía en mí. Esta misma semana tendré la droga, te lo prometo.
XXX
Llevaba un rato en la biblioteca hojeando "The hauting of Hill House" de Shirley Jackson, los libros de terror no eran su género favorito pero quiso darle una oportunidad, y gracias que se la dio, porque estaba totalmente enganchada a la historia.
-¡BUH!
Saltó de la silla agarrándose el pecho con ambas manos y maldiciendo en alto, se giró y se encontró a una Luna sonriente.
-¡Joder! Luna -Volvió a sentarse un poco más calmada -¿Qué pasa?
-Es Lexa, aún está en la cama desde ayer por la noche, ¿vamos a la enfermería a "buscarle" algo para la resaca? -Le dijo la morena gesticulando con los dedos unas comillas ficticias.
-¿Aún tiene resaca? -Preguntó extrañada -No puede ser.
Empezó a preocuparse porque era lunes por la tarde y la fiesta fue el sábado por la noche, ¿cuántos años tenía? No llegaba a la treintena, así que no podía tener resaca aún, además, el domingo después de limpiar y el recuento estaba perfectamente, se la veía un poco agotada, pero lo normal después de semejante noche de alcohol y desenfreno.
-Luna, ya voy yo, tú ve con Lexa y no la dejes sola, en un rato vengo, ¿vale? -No pudo ocultar la preocupación en su tono de voz.
Luna asintió y se fue de la biblioteca dando saltitos de felicidad. A veces le asombraba la capacidad de no percepción de la morena aunque en esta ocasión era mejor así.
Cerró el libro, lo volvió a dejar en su sitio y se fue directa en busca de Jasper, llevaba demasiado tiempo dudando del Doctor y después de su última visita no le quedaban dudas que despejar, así que esperaba que su plan funcionase. Tenía que lograr que le hiciesen un análisis de sangre a Lexa sin pasar por las manos de aquel desgraciado, estaba segura que algo raro pasaba con las jodidas pastillas.
Hasta aquí un nuevo capítulo de Azgeda.
Ojalá tener amigas depredadoras como Octavia y Clarke, eh.
¿Qué creéis que pasará con el plan de Clarke? ¿Saldrá bien o mal?
Gracias por leernos y por todos vuestros comentarios :)
Nos leemos pronto perezosxs.
