LEXA
Lo estaba intentando, de verdad que lo hacía, pero su pereza vital estaba ganando la batalla y ya iban 7-0, siete intentos de levantarse, siete intentos fallidos. Le pesaba el cuerpo de una manera excesiva y lo único que quería era dormir, sus ocho horas diarias le parecían pocas y llevaba nueve horas y catorce minutos de retraso en su horario matutino.
Escuchó cómo alguien aporreaba la puerta de su celda y se esforzó para decir un "adelante". No necesitó mucho para averiguar de quién se trataba, solo había una persona en todo Azgeda que tratara así a las puertas, y además, tras la pequeña ventana de la puerta asomaba una cabellera despelucada.
-Dios santo, Luna, ¿me quieres dejar parapléjica? -Se quejó cuando su amiga se tiró encima de ella sin ningún cuidado.
-¿Parapléjica? Válgame Dios, ¡no! -Dijo santiguándose y riéndose mientras se echaba a un lado de la cama -Tienes suerte de que en mi bollobiblia diga que hay que perdonar cualquier acto impuro que se cometa en una cama con una mujer.
-Eso te lo acabas de inventar y no tiene ningún sentido, Luna -Contestó exasperada.
-Luego te enseño el post-it con forma de paloma de la paz que tengo en la página treinta y cuatro -Le guiñó un ojo la muy idiota y ella sonrió porque siempre sabía salir de todas con esa facilidad pasmosa y sin sentido -Ahora vamos a lo importante -Vio cómo se ponía de rodillas a su lado en la cama esperándose lo peor -¡LEXA! ¡Levántate y anda! -Dijo alzando los brazos y mirando al techo.
Rompió a reír con la fuerza que su anatomía le permitió porque otra cosa no, pero imaginación tenía, y cómo hilaba la tía.
Acto seguido Luna se sumó a su risa y volvió a lanzarse encima. Esta vez no se quejó porque probablemente el impulso había sido menor y sus costillas lo agradecían. Y porque en el fondo le gustaba que se preocupara por ella, solo había dicho locuras, pero la conocía muy bien como para saber que era su manera de apoyarla.
De repente su amiga paró todo movimiento y toda risa, se echó de nuevo a un lado de la cama y con el codo en el colchón apoyó la cabeza en su mano y se la quedó mirando en silencio.
-¿Qué te pasa, Lex? -Su mirada cambió a una de preocupación -No soporto verte así.
Y no sabía si era por lo mal que se encontraba o por el efecto de ver a una Luna seria preocupándose por ella, pero a ella también se le borró la sonrisa y los ojos le empezaron a escocer.
-No lo sé, Luna -Dijo compungida -Siento que no tengo fuerzas, a veces incluso siento como si me fuese a desmayar en cualquier momento. Solo tengo ganas de dormir. Me desespera estar así.
-¿Dónde esta Dios cuando se le necesita? Mucho multiplicar panes y peces y convertir agua en vino, ¿para qué? -Preguntó Luna, y sin esperar respuesta continuó -¿Ves? No nos podemos fiar de ese borracho, Lexa.
Empezó a reír de nuevo con ese comentario, aunque en seguida la risa se convirtió en llanto porque aún se encontraba mal y porque tenía sensaciones contradictorias. No poder controlarlas la estaba empezando a agobiar, así que se acercó más a ella y la abrazó, haciendo que la morena despelucada se tumbara boca arriba y ella aprovechara para apoyar la cabeza en su pecho.
Automáticamente notó la mano de su amiga acariciándole el pelo consiguiendo que sus sensaciones se calmaran un poco entre sus brazos. Sin duda, se había convertido en una persona indispensable allí dentro y por consecuencia en su vida, esa adorable loca tenía un corazón que no le cabía en el pecho, y quien la conociera de verdad no tenía más remedio que quererla.
-Estoy contigo para lo que necesites, sexy lady -Volvió a hablar Luna -Si no fuese porque sé que eres Clarksexual te metería mano ahora mismo, guapa.
-Eres una idiota -Hizo el intento de golpearla, pero apenas tenía fuerzas para hacerlo y acabó soltando un suspiro.
-He visto a tu rubia en la biblioteca, estaba realmente guapa tan concentrada leyendo, hasta cuando la he asustado y ha puesto esa cara de espanto -Se le escapó una risa -Ya verás cuando la veas, te van a bailar las bragas.
-Mi rubia... Qué bien suena -Sonrió -Siempre está guapa, no sé si podré aguantar tantos años aquí así.
-El día que estéis juntas crearéis orgasmos al resto con solo ir cogidas de la mano. Os tendré que añadir a mi Biblia -Se quedó pensativa unos segundos -Clexa os llamaré -Asintió con la cabeza aprobando su propia idea.
-Me hace gracia que des por hecho que estaremos juntas porque yo creo que no tengo nada que hacer -Hizo una pausa -La besé, Luna.
-Hace un rato espero, por eso no me lo habías contado aún, ¿no? -Le preguntó Luna, pero la interrumpió cuando iba a responder -Piensa bien la respuesta, Lexa -Dijo con tono amenazador.
-Hace unos días... -Respondió avergonzada.
-Dueles -Luna se clavó un puñal imaginario en el corazón -Tener apóstolas para esto -Negó con la cabeza -Supongo que hay un Judas en toda religión. En fin, ¡¿qué la besaste?! -Preguntó de repente totalmente entusiasmada levantándose de golpe y haciéndola caer desplomada a un lado de la cama.
-Mierda, Luna, me vas a partir el maldito cuello con tus ataques de bipolaridad -Se llevó la mano a la zona para masajearla.
-No seas dramática, tu cuello no importa ahora -Luna le apartó la mano del cuello con el mismo entusiasmo -¡Habemus beso a la rubiaza de gigantescas tetas! -Dijo emocionada.
-Grita un poco más alto que creo que Nylah aún no te ha oído -Soltó irónica y resoplando al final.
-¿Hubo lengua? ¿Tocamientos? Mojaste braga, ¿verdad? -Continuó Luna cruzándose de brazos y sentándose en la cama espectante.
-Eres terrible -No pudo evitar sonreír -La mañana de la fiesta la pillé con Nylah en la cama -Escuchó carraspear a su amiga y dejó de hablar para escuchar lo que tenía que decir.
-Sabes que "psico-Nylah" es su novia y duermen todos los días juntas, ¿no? Eres consciente, digo.
-Ya lo sé -Puso los ojos en blanco -Pero no pude contener los malditos celos cuando entré y las vi desnudas a las dos -Vio que Luna iba a hacer un nuevo comentario pero se adelantó a ella esta vez -Sabía que estaban desnudas debajo de las sábanas con las que se tapaban -Aclaró -El caso es que le monté un sutil ataque de celos y me fui, ella me siguió hasta mi celda, yo la besé, ella me correspondió durante catorce segundos y después huyó. Fin.
-¿Calculaste los segundos? Esto es una enfermedad mental, Lexa -Sacó un par de sus pastillas del bolsillo del pantalón y se las ofreció.
"Quizá si que fue raro calcularlo, Clarke me dijo exactamente lo mismo".
No quiso entrar en debate, ni con Luna ni con ella misma, ya pensaría en ello en otro momento, por lo pronto obvió su pregunta y su ofrecimiento y continuó.
-Después de la fiesta le pedí que se quedara conmigo hasta que me durmiera y creo que se durmió porque cuando desperté la tenía a mi lado y casi me da un maldito paro cardíaco.
-Me discriminas hasta en el sufrimiento -Su amiga se llevó la mano a la cabeza.
-No pasó nada, tranquila, ni me dio un paro ni nos besamos -Le informó -Cada vez que consigo acercarme a ella y veo alguna posibilidad, acaba huyendo.
-Ha llegado la hora de trazar "EL" plan de conquista -Dijo Luna con decisión asintiendo con la cabeza.
-¿"EL" plan de conquista? -Preguntó con miedo porque su amiga era una bomba de relojería.
-¿Confías en mí? -Le devolvió la pregunta posándose una mano en el pecho para darle más ímpetu.
-No -Contestó con rapidez.
-Manos a la obra, me voy a mi celda a prepararlo todo, tú descansa, Judas -Le dijo la muy impertinente, y tirándole un beso al aire, se levantó y se fue.
CLARKE
No sabía si había hecho bien en mandar a Luna a ocuparse de Lexa. No se quedaba tranquila si no hacía las cosas ella misma, pero era importante tanto encontrar a Jasper como intentar encontrar una solución al jodido tema de la castaña. Siempre con la prudencia de que no se le escapara nada del tema relacionado con el asesinato de Emori ni de la droga, porque si apreciaba su vida aquel tema lo tenía que solucionar junto a Octavia y a escondidas de la autoridad.
Le preocupaba de verdad la apatía y flojedad de Lexa, si pensaba en el momento que se conocieron podía apreciar la gran diferencia de vitalidad que había en ella entonces y la que tenía ahora; por no decir de los desmayos repentinos y que los análisis estuvieran siempre bien. Era todo demasiado raro y en su mente nada de todo aquello le cuadraba, y teniendo en cuenta los últimos acontecimientos con ese asqueroso calvo, no tenía duda que algo turbio había detrás.
-Por fin te encuentro, joder, te mimetizas con las paredes o qué -Dijo jadeando -Hay que ser una atleta de élite para recorrer este maldito sitio y vivir para contarlo -Respiró hondo varias veces para recuperar el aire perdido bajo la mirada interrogante de Jasper -¿Podemos hablar?
-Cualquiera te dice ahora que no -Carcajeó el agente -Aunque permíteme decirte que creo que deberías hacer algo más de ejercicio -Comentó mientras salían de la lavandería.
-Sabes que tengo novia y duermo con ella, ¿no? ¿Hace falta que te diga el ejercicio que hago? -Dijo con suficiencia.
-Sabes que soy agente y no tu amigo y no podéis dormir dos reclusas en la misma celda, ¿no? -Le respondió Jasper con la misma suficiencia empleada por la rubia.
-Oficialmente, extraoficialmente... -Rió pero en seguida se puso seria y continuó -Te buscaba para algo importante -Cogió aire y continuó -¿Hay alguna opción de hacer un análisis de sangre a una reclusa sin pasar por el Doctor Titus?
-¿A qué reclusa? ¿Y por qué no puede saberlo Titus? -Preguntó Jasper sin rodeos.
-Lexa.
-¿Woods? -Preguntó sorprendido mientras ella le asentía con la cabeza.
-Desde que Titus le ha cambiado la medicación va a peor, Jasper, y encima tiene los cojones de decir que todo está bien, pero, ¿tú la has visto? Nada está bien -Se desesperó y empezó a hacer aspavientos -Siempre que va a la enfermería la acompaño y no me gusta nada cómo la mira, de verdad, no quiero ser exagerada ni dramática, pero tengo un mal presentimiento y suelo acertar en estas cosas -Continuaba contando desesperada -¿Hay alguna opción de hablar con la gobernadora y que le hagan ese análisis? -Terminó la pregunta y rápidamente quiso hacer un añadido -Si es por dinero, yo lo pago.
-No digas tonterías, estas cosas no son cuestión de dinero, si se tiene que hacer, se hace, y si que es verdad que veo a Woods bastante demacrada últimamente, pero pensaba que Titus ya la estaba tratando -Respondió el agente bastante pensativo -Yo también me he dado cuenta de como mira a algunas reclusas, pero de ahí a propasarse, Clarke... Es muy grave esta acusación sin tener pruebas, lo sabes, ¿no?
-Por eso te lo comento a ti, de verdad que no te lo pediría si no lo tuviera claro, coméntaselo a Raven, seguro que si se lo dice un agente se lo tomará en serio, por favor -Le suplicó poniéndole ojitos -Ayúdame y te consigo más puntos con Nicole, no me he olvidado de tu flechazo -Le guiñó el ojo.
-Hablaré con ella, pero que conste que no lo hago por tu ayuda, puedo conseguir a Nicole con mi propio encanto natural -Respondió ensanchando la sonrisa -Lo hago por Lexa, porque realmente la veo mal y si podemos ayudarla no está de más.
-¡Gracias, gracias, gracias! -Se abalanzó hacia el agente perdiendo éste el equilibrio y teniéndose que apoyar en la pared.
-Aunque algún punto extra de ayuda a mi encanto natural no vendría nada mal... -Le susurró en el oído separándose de ella después.
Le tendió la mano para cerrar el trato, Jasper le devolvió el gesto y enseguida desapareció de allí con dirección al despacho de la gobernadora.
LEXA
Su cuerpo le había dado un poco de tregua y llevaba veintiocho minutos sentada en la silla de su celda pensando en el plan de conquista de Luna.
"¿Qué maldita locura tendrá en mente ahora?"
"Dios, tengo que frenarla"
Escuchó como se abría la puerta de la celda a sus espaldas dando por hecho que volvía a ser Luna.
-Necesito que me cuentes ese maldito plan de conquista porque me vas a producir una úlcera de los nervios -Dijo mientras se giraba y se encontraba cara a cara con Clarke.
-No tengo planeado conquistar a nadie -Le respondió la rubia en tono gracioso claramente sabiendo que esa pregunta no iba dirigida a ella -De momento.
Su corazón se saltó un par de latidos porque no esperaba encontrarse a Clarke y menos aún se esperaba ese "de momento" que matizó la rubia y que podía ser importante. Pero en seguida retomó su ritmo cardíaco normal y recuperó los latidos perdidos, porque era Clarke, la reina de las bromas y el humor ácido. Ese humor que le encantaba a veces pero que la hundía otras muchas.
-¡Ah! Hola, Clarke, pensaba que eras Luna -Intentó sonar natural -Ahora está en plena conquista de reclusas, ya la conoces -Mintió mientras esbozaba una sonrisa y ponía los ojos en blanco.
-Me encanta esa tía, si fuera creyente me uniría a su secta sin pensarlo -A la rubia se le escapó una carcajada y continuó hablando -Vino a buscarme para avisarme de que estabas destruida en la cama todavía, pero te veo mejor cara, ¿no?
-Hace veintiocho minutos -Miró el reloj de la pared y volvió a enfocar a esos ojos azules que le desmontaban el corazón en pedazos -Treinta y dos minutos que me encuentro un poco mejor.
-No deja de asombrarme tu obsesión de controlar el tiempo de absolutamente todo -Empezó a avanzar hacia donde estaba ella sentada -Es gracioso, pero parece un poco enfermizo, ¿no? -Continuó con tono divertido.
Verla avanzar con esa decisión y esa sonrisa arrebatadora la puso un poco nerviosa, y era cierto que se encontraba mejor, pero no tanto como para afrontar ataques de ansiedad, estrés o aquel simple nerviosismo. Ya había vomitado delante de la rubia una vez y no quería una segunda, así que colocó ambos codos en la mesa, apoyó la cabeza entre sus manos y cogió aire para serenarse un poco.
-¡Ey! Lex, ¿estás bien? Era broma, me parece encantador que calcules los tiempos de las cosas -Dijo Clarke de forma nerviosa notando cómo posaba la mano en su espalda para reconfortarla.
-Solo estoy un poco mareada, nada importante, no te preocupes -Levantó la cabeza y le sonrió para que se tranquilizara.
-No me gusta verte así, Lex, me preocupas -Clarke se agachó a su lado y le cogió el mentón con sumo cuidado haciéndole pequeñas caricias -Eres preciosa -Le dijo mirándola fijamente a los ojos mientras ella empezaba a sentir un nudo en la garganta y se le humedecían de nuevo los ojos.
Otra vez estaba en ese punto en el que no entendía la actitud de Clarke, ese ir y venir constante. Solo esperaba que esta vez tardara más en huir, porque su malestar era muy real y la necesitaba a su lado.
Y como si le hubiese leído la mente, Clarke estiró los brazos y ella sin dudarlo ni un segundo se dejó caer hacia ellos rompiendo en un llanto desconsolado.
-Vamos a solucionarlo juntas, ¿vale? -Le susurró la rubia.
-No merezco que me trates tan bien, no he dejado de meterte en problemas con Nylah -Sollozó -Encima voy y te beso, soy un desastre, Clarke. Perdóname, no tendría que haberte besado.
-Ey, cariño, primero estás tú y tu salud, ya hablaremos del resto. Además, ¿en la Biblia esa de Luna no dice algo de que siempre hay que besar al prójimo? -Bromeó la rubia para que se calmara.
-Es amar al prójimo, pero puedes inventártelo, Luna lo hace constantemente -Entre medio del llanto se les escapó una pequeña risita.
Clarke rio con su comentario y ella aprovechó para abrazarla más fuerte. Acababa de descubrir que escuchar su risa y su voz apoyada en su pecho era el doble de reconfortante.
XXX
Mientras tanto en la enfermería...
-¿Qué quieres? -Dijo Titus extrañado desde detrás de su escritorio.
-Tengo información que puede interesarte.
-Dejó de importarme cualquier cosa que tuviese que ver contigo, ¿recuerdas? -Le espetó a la otra persona mientras agachaba de nuevo la cabeza y seguía hojeando informes.
-No pensarás igual cuando te diga de qué trata.
-No te andes con rodeos, di lo que tengas que decir y lárgate.
-¿Así tratas a la familia? Después de todo fuimos un gran equipo y gracias a mí ganaste más pasta de lo que podrías haber imaginado.
-No me vengas con la familia, dejaste de formar parte de ella cuando hiciste lo que hiciste, y fuimos un gran equipo hasta que me amenazaste con descubrir mi tapadera y me traicionaste -Reprochó indignado.
-No te importaron mis actos para querer hacer negocios conmigo aquí dentro, además sabes bien porqué lo hice, si me hubieses dado la parte que me correspondía no hubiese llegado tan lejos.
-¿A qué has venido? ¿A hablarme del pasado? Porque la puerta está ahí -Le señaló la puerta totalmente molesto.
-¿Podrías relajarte un poco? Te he dicho que esta información te interesa de verdad.
-¿Y qué quieres a cambio? Porque está claro que algo querrás -Rio irónico.
-Solo que me escuches, el favor ya me lo cobraré en otro momento, papá.
-Suéltalo.
XXX
Se encontraba un poco mejor desde que la rubia se había ido de su celda, la adrenalina que le producía el nerviosismo de tenerla tan cerca la había activado bastante, así que había aprovechado para salir del bloque e ir al comedor a intentar cenar algo, llevaba todo el día sin comer nada y su estomago empezaba a resentirse.
Por el camino se encontró a Allie y parecía que no estaba tan bien como ella creía porque en seguida se acercó agarrándola de un brazo y preguntándole si se encontraba bien. No tenía muchas ganas de darle explicaciones así que se inventó que todavía estaba con resaca, pero al ver su cara de asombro por esa ficticia resaca interminable tuvo que añadir que le estaba durando más de lo normal por culpa de la medicación para la ansiedad que estaba tomando. Eso la convenció, pero no le sirvió para que la dejara sola, así que al final tuvo que cenar bajo la atenta mirada de la rubia.
XXX
Mientras tanto en el despacho de la gobernadora...
-Buenas noches, agente Bostick -Raven saludó a Jasper cuando éste entró en el despacho.
-Buenas noches, gobernadora Reyes.
-Perdone por no haberle atendido esta tarde -Se disculpó la castaña sentada detrás de su escritorio -Tenía un asunto importante que atender. No se quede ahí de pie, siéntese y cuénteme -Apoyó los codos sobre la mesa y entrelazó sus dedos.
-Gracias, gobernadora -Agradeció Jasper mientras se sentaba en la silla que quedaba justo en frente -Verá, hay una reclusa que me preocupa. La he estado observando y sospecho que le ocurre algo.
-¿A qué se refiere? -Preguntó interesada Raven quitándose las gafas de pasta que utilizaba para trabajar.
-Creo que está enferma, no sabría decirle. El caso es que lleva tiempo decaída y cada vez la veo más demacrada.
-Para eso ya tenemos a un médico, ese no es su trabajo, agente.
-Lo sé, gobernadora, disculpe que me haya metido en asuntos que no me competen, es solo que el Dr. Titus ya la está tratando desde hace semanas y no hay respuesta positiva al tratamiento, todo lo contrario.
-Vaya al grano Bostick, ¿qué me está queriendo decir?
-Le estoy queriendo decir que hay algo que no me cuadra, que dudo mucho que en el parte médico de esa chica conste algún tipo de análisis realizado por el Dr. Titus -Dijo nervioso mientras observaba la cara pensativa de la castaña con el ceño fruncido. Entonces carraspeó para llamar su atención antes de proseguir -Gobernadora, me conoce desde hace años, sabe que si no fuese importante no estaría aquí diciéndole todo esto y acusando a un compañero de algo tan grave -La observó asentir -Ese hombre mira a las reclusas de una forma que no me gusta nada.
Quedaron en silencio unos segundos, Raven sopesaba las palabras del agente, y Jasper sudaba por todos los poros de su piel rezando por todos los Dioses que Clarke estuviera en lo cierto y que su propio instinto de creerla no le jugara una mala pasada.
-¿De qué reclusa estamos hablando? -Preguntó con calma la latina.
-La reclusa Woods -Tragó saliva el agente.
-Le confieso que no es la primera vez que llegan a mis oídos asuntos turbios referentes al Dr. Titus, averiguaré discretamente qué está pasando y tomaré medidas en el asunto sin duda -Dijo de forma contundente levantándose de la silla y acercándose a uno de los armarios para servirse un vaso de whisky -¿Quiere? -Le ofreció a Jasper.
-Gracias gobernadora, es usted muy amable, pero estoy de servicio -Contestó el agente con una sonrisa.
-Por Dios, Jasper, dejemos los modales en privado, somos amigos desde la universidad y estoy harta de este paripé contigo -Carcajeó la latina.
-Joder, Rave, pensé que nunca me lo pedirías -Carcajeó también adoptando en la silla una posición más cómoda.
-¿De verdad no quieres una copa? -Preguntó divertida.
-Después de la fiesta del sábado no pienso beber en un año, aún arrastro la resaca. Nunca pensé que sería cierto lo de las resacas a partir de los treinta -Comentó entre resoplidos.
-Siempre has sido un flojo. Bebí el doble que tú y mírame, estupenda con mis treinta y cinco años -Le guiñó un ojo antes de darle otro trago a su vaso mientras Jasper ponía los ojos en blanco ante el comentario -Bueno, vamos a lo importante, llevo tiempo queriendo pillar a Titus, pero el cabrón sabe cubrirse bien las espaldas -Dijo Raven enfadada -¿Tienes algo pensado? Dime que tienes algo pensado -Suplicó.
-Sabes que soy un experto en salvarte el culo, Raven, claro que tengo algo pensado -Soltó con suficiencia y esta vez fue el turno de la gobernadora de poner los ojos en blanco -¿Hay posibilidad de conseguir hacer un análisis de sangre a Woods sin pasar por el cabrón? -El agente estiró el brazo y le arrebató el Whisky a su superiora.
-¿Qué clase de gobernadora sería si no pudiera tomar ese tipo de decisiones sobre MIS reclusas? -Recalcó ese "mis" -Mañana mismo consigo a una enfermera para que le haga ese análisis, ¿te encargarás tú de traer a Woods a mi despacho a primera hora? -Se levantó a por otra copa ya que Jasper se había quedado con la suya.
-A primera hora tienes a Woods en tu despacho -Asintió el moreno -Por la caída del cabrón -Dijo levantando el vaso esperando a que su amiga acabara de servirse.
-Por la caída del cabrón -Repitió la gobernadora haciendo chocar ambos vasos.
XXX
Hasta aquí este capítulo cargadito de cosas. Teorías, Teorías.
¡Besos perezosos para todxs!
