Aviso: ¡la historia es de kate882! ¡Yo solo traduzco!

Punto de Vista de Jay

Me salté la última clase. Era Ciencias Culinarias, la cual no necesitaba porque tenía al tío Chris para enseñarme. Además sabía que Dimitri había ido a ver a mamá, y tenía que comprobar que se encontraba bien.

Corrí sin prestar atención. Choqué con algo y me caí hacia atrás. Miré aturdido a Dimitri, que también se había sorprendido por el golpe.

- ¿Jay? - preguntó.

Asentí y miré a mi alrededor. La mochila se había abierto y todo estaba por el suelo. Empecé a recogerlo y él me ayudó. Paró cuando cogió el libro que estaba leyendo.

- ¿Te gustan los libros del Oeste? - me preguntó sosteniendo el libro.

¡Mierda! Había olvidado que mamá me dijo que a él le gustaban también. ¿Cómo iba a no saberlo todo ahora? Alcé una ceja.

- Claro, tanto como a cualquier niño le gusta cuando se trata de lectura - dije intentando mantener mi expresión en blanco.

- ¿No deberías estar en el colegio? - Dijo mientras metía el libro en mi mochila.

- Estoy… eh, explorando los alrededores, camarada. No hay necesidad de preocuparse - le dije dándole una sonrisa tranquilizadora mientras cogía mi mochila.

Una exploración. Odiaba mentir - debí sacarlo de él - pero esto era simplemente patético.

- ¿Y adónde ibas a explorar? - me preguntó.

Por tercera y espero que última vez hoy: ¡Mierda!

- Eso es alto secreto, camarada. Podrías ser un espía ruso, y tengo que proteger América y todos sus secretos.

Hombre, eso sonaba mejor en mi cabeza. Caminé dejándole atrás, pero puso una mano en mi hombro.

- Te doy cinco segundos para que quites tu mano de mi hombro - dije entre dientes.

Le odiaba y no quería que me tocara. Quitó su mano, e hizo la pregunta que deseaba que no llegara.

- Jay, dime quién es tu padre.

Me di la vuelta.

- Pregúntale a mi madre. Yo no lo sé. - Le dije.

Puso los ojos en blanco.

- Sí lo sabes. Pensé que ya habíamos dejado claro que mentirme no funciona.

Me encogí de hombros.

- Haz lo que quieras. No quiero decírtelo, y sigo pensando que si quieres saberlo deberías preguntarle a mi madre.

Comencé a marcharme.

- Te enseñaré a luchar si me lo dices.

El enfado quemó dentro de mí.

Punto de Vista de Dimitri

En el momento que se dio la vuelta y vi sus ojos supe que me había equivocado. Se dirigió a mí otra vez.

- No necesito tu ayuda - siseó -. Y no voy a ser sobornado. no me puedes forzar a hacer lo que tú quieras. ¡No eres mi padre!

Entonces me dio una patada en la rodilla… Con fuerza. Caí al suelo cuando me golpeó otra vez en la misma rodilla. Luego me dio un puñetazo en la barbilla y me di cuenta.

Lo que acababa de pasar. Todo encajó.

El pelo, los ojos, el libro, la manera en la que alzaba la ceja de la manera que Roza decía que le gustaría poder hacerlo, el hecho de que era más alto que la mayoría de niños de siete años, cómo estaba calmado incluso cuando estaba enfadado conmigo - excepto ahora, pero tampoco me había gritado. ¡Tenía un hijo!

¿Cómo pudo Rose no decírmelo? Ah, claro, porque me fui. No tenía derecho a saberlo... Pero ahora lo sabía, y tenía que hablar con ella.

Pero otra vez, era donde probablemente Jay hubiera ido. Así que tendría que esperar.