Aviso: ¡No me pertenece nada! ¡Solo traduzco! (Historia original de kate882)

Punto de Vista de Rose

Jay llegó a casa una hora antes de la que se suponía que salía del colegio.

- ¡Escóndeme! - dijo casi gritando.

Mis ojos se abrieron en asombro. Él era el mejor de su clase de combate, así que no podía estar huyendo de matones. Era triste que hiciéramos luchar a niños de siete años, pero tenían que aprender.

- ¿Por qué necesitas esconderte? - Le pregunté alzando una ceja.

Me miró nervioso.

- Pues es una historia bastante graciosa. Te vas a reír. - No lo creía -. La cosa es que pegué a mi padre. - Dijo suplicándome con la mirada que no le gritara.

Realmente dudaba que hubiera pegado a Dimitri. Más bien le habría pillado por sorpresa. Yo también me habría sorprendido si un niño de siete años hubiera intentado pegarme y no me habría defendido por temor a hacerle daño. A pesar de todo, seguro que habría hinchado el ego de Jay haber podido golpearle después de todas las historias sobre Dimitri que le había contado.

- ¿Por qué lo hiciste? - Le pregunté suspirando.

Parecía aliviado por no haberme disgustado. Me recordó a la primera vez que vine a la Corte y Dimitri estaba muy preocupado de haberme decepcionado porque no fue él quien consiguió que fuera. Había tenido en su cara la misma mirada de alivio que Jay tenía en este momento.

- Bueno, es que esta mañana me lo encontré, y le llamé camarada como tú me dijiste. Primero fui amable, luego borde luego amable otra vez. Mientras volvía a casa me choqué con él, y quiero decir que literalmente me choqué con él. Entonces me enfurecí cuando empezó a preguntarme que quién era mi padre.

- Vale- dije, aunque realmente todo no estaba bien -. Simplemente ve a hacer tus deberes.

- Jo… ¿No puedo leer un rato? - Dijo sosteniendo su novela del Oeste.

- Si lo prefieres puedes volver a la clase que te estás saltando- dije sonriendo.

Abrió mucho sus ojos marrones.

- Mamá, sabes lo mucho que me gusta hablar contigo, pero tengo que irme a hacer los deberes - dijo yéndose.

Unas pocas horas después Jay se fue a dormir.

Alguien llamó suavemente a la puerta. Sabía que iba a suceder. Suspiré y abrí. Allí estaba Dimitri.

- Vámonos- Dije pesadamente. Arqueó una ceja.

- No sé lo que va a pasar y Jay tiene el sueño muy ligero - expliqué evitando que nuestras miradas se encontraran.

Caminamos en silencio, y de alguna manera terminamos en el gimnasio. Me senté en un banco, y él se sentó a mi lado. Estaba demasiado cerca, pero me mantuve callada.

- ¿Soy su padre? - Dimitri dijo en lo que apenas era un susurro. Tenía miedo de saber la respuesta.

- Solo fue una aventura de una noche con algún otro Dhampir hace unos ocho años - murmuré.

Colocó su mano bajo mi barbilla, suavemente pero con firmeza, y me obligó a mirar sus hermosos ojos.

- ¿Parecida a la que tuvimos tú y yo? - dijo todavía susurrando.