Aviso. ¡Solo traduzco! La historia es de kate882 :)
Punto de Vista de Rose
Intenté apartarme, pero todavía me mantenía agarrada. Así que hice lo que siempre hacía cuando no sabía cómo actuar o me encontraba en una situación tan intensa como esta. Bromeé.
- Pues sí, imagino que fue parecido, pero él era mejor en la cama que tú - dije.
Puso los ojos en blanco.
- ¿En serio? ¿Así que soy mejor que yo mismo?
Mi respiración se entrecortó, y no porque su broma fuera graciosa. ¡Él lo sabía! No era como si no hubiera esperado que lo averiguara. Solo esperaba que le tomara más de un día.
Dios, sus ojos me estaban poniendo muy difícil concentrarme. Por mucho que me esforzara en negarlo sabía que todavía le amaba. ¡Aunque se fuera! Pero no iba a dejarle entrar en la feliz vida que había construido aquí. Pero, ¿era realmente feliz sin él? Susurró una voz traicionera en mi cabeza. Quería gritar. Nuestras caras estaban separadas únicamente por unos pocos centímetros.
- ¿Rose? - Dijo gentilmente -. Sé que es mi hijo.
Nunca había deseado tanto que uno de mis amigos apareciera como en ese instante.
- Pues claro que lo sabes. No eres tonto. - Decidí devolverle las palabras que había dicho cuando me dejó por Tasha -. Pero el amor se desvanece, el mío lo ha hecho. - Qué gran mentira -. Me dejaste y no quiero que te acerques a Jay. No necesita albergar esperanzas sobre una verdadera familia y que tú te marches después.
Me merecía un premio por no haberme deshecho en un mar de lágrimas en ese momento.
- Roza…
Le corté, perdiendo el control sobre mí misma.
- ¡No me llames así!- le grité. No me importaba que alguien nos oyera -. No te permitiré que me llames de esa manera después de haberte marchado. ¡Me dijiste que me amabas! ¡Y luego te marchaste! ¡Nos dejaste: a mí y a tu hijo! ¿Y ahora piensas que puedes entrar en nuestras vidas después de aquello? ¡Bueno, pues no te lo voy a permitir! Eres el mayor imbécil del planeta. Te amo, ¡y dijiste que tú también me amabas!
Me di cuenta de mi error tan pronto como las palabras salieron de mi boca. En mi arrebato de rabia no pensé mis palabras, y dije amo y no amaba.
- Tú…
Se paró, dándose cuenta de que estaba nadando en aguas peligrosas.
- Nunca dejaría a mi hijo, Rose - rectificó. Puso especial énfasis cuando dijo mi nombre.
Las lágrimas anegaron mis ojos.
- Así que tú no dejarías a alguien que te odia y que conoces desde hace un día, pero a mí sí me dejaste después de decirme que me amabas - susurré.
Sonaba mal, como si no me importara si decepcionaba a Jay o no. Pero eso no era verdad. Jay me importaba más que mi propia vida. Aun así tenía que saberlo.
- Rose…
