Aviso: ¡No me pertenece nada! La historia es de kate882 :)

Punto de Vista de Adrian

Todos corrimos en cuanto nos llegó el mensaje de Belikov sobre Rose. Mason y Jay tuvieron que ir un poco más despacio para que yo pudiera seguirles. Estaba demasiado preocupado para avergonzarme de que un crío de siete años corriera más rápido que yo.

Pero se trataba del crío de siete años de Rose y Belikov y yo era Moroi así que no tendría que estar avergonzado de cualquier manera.

Eddie y su grupo se unieron a nosotros y llegamos a tiempo para ver a Rose arrastrar a Tasha por el pelo en dirección a la sala del tribunal.

Punto de Vista de Rose

Todas las personas de la habitación se dieron la vuelta cuando irrumpí allí.

- ¿Guardiana Hathaway, qué te crees que haces? - gritó el miembro con derecho a voto de la familia Zeklos, cuyo nombre no me importaba lo suficiente para recordar.

Puse a Tasha delante de mí. Señalándola hablé en un tono duro.

- Quiero que esta mujer sea arrestada bajo los cargos de compulsión ilegal a un Guardián, asalto a un Guardián e intento de asesinato de un Guardián. Y si cuenta para algo, por fingir ser un usuario de fuego para cubrir que era uno de espíritu.

Le di a Tasha una mirada penetrante.

Los demás entraron en la sala.

- Quisiera añadir que soy testigo de todos esos cargos - dijo Dimitri.

- Quisiera añadir también que puedo certificar que es un usuario de espíritu por su aura - dijeron Lissa y Adrian a unísono. Luego, Lissa sola añadió - Y también que soy testigo del intento de asesinato.

- Ella trató de compelerme a mí también - dijo Jay. Le miré asombrada, peor no traté de preguntarle sobre ello.

Punto de Vista de Jay

Mamá, papá, el tío Adrian y la tía Lissa dieron sus testimonios y llegó mi turno.

Tasha se levantó de un salto. Pude ver que había estado esperando este momento.

- Quiero presentar cargos contra este niño por asalto a un Moroi real. Me atacó - ella gruñó -. Esta misma mañana.

Le di mi mirada más incocente.

- A mi parecer estás completamente bien. Tía Lissa, ¿pueden los usuarios de espíritu curarse a sí mismos?

- No - Lissa dijo simplemente.

- Y solo tengo siete años. ¿Cómo podría pegar a un adulto que sabe artes marciales?

El juez - habían encontrado a uno rápido - miró a Tasha expectante.

- Porque es el hijo de Rosemarie Hathaway y Dimitri Belikov. Por eso has podido.

Hubo algunos jadeos de sorpresa.

- Sí es su hijo. ¡Y ella tuvo que estar todavía en el colegio, así que va contra las normas! - Chilló Tasha maníacamente, como si tuviera alguna información que pudiera hacerles daño. Como si eso hiciera sus cargos más leves.

- Cierto, pero yo ya tenía dieciocho y eso significa que era perfectamente legal - mamá dijo con suficiencia -. Y además, ¿qué tiene que ver con nada que sea nuestro hijo? Todo lo que significa es que si él es como yo, es rebelde. Si es como Dimitri es maduro para su edad. Cualquiera en esta habitación sabe que ambas cosas son ciertas. - Hubo asentimientos por toda la sala. Vaya, conocía a un montón de gente -. Él puede ser un buen luchador pero tú también lo eres Tasha, y yo no veo marcas de una pelea en ti, ni tampoco en él.

- ¡Porque no pude compelerle para que me dejara en paz! - chilló.

- ¡Así que admites que trataste de compelerme! - grité señalándola.

- ¡Protesto! - chilló. Ay, me hizo daño.

- ¿Protestas por qué? - preguntó el juez. Sí, todos estábamos locos.

Miré a los abogados. Nadie les estaba prestando atención. Parecía que estaban perdiendo el tiempo, pero estaban siguiendo el caso como quien mira un partido de tenis. Donde sea que vaya la bola - o quien estuviera hablando -, allí estaban sus ojos.

- He dicho que no pude compelerle. Eso significa que no lo hice - dijo con una sonrisa de satisfacción como si hubiera ganado todo el dinero del mundo.

No me sentía culpable por quitarle la sonrisa de la cara.

- No, no pudiste, pero yo no dije que me compelieras. Yo dije que lo intentaste. Y es ilegal incluso intentarlo. Y el intento es de todo lo que te he acusado. Como mi madre. Dimitri es el único que ha dicho que le compelieras.

La mirada de satisfacción de su rostro desapareció. Pude sentir una sonrisa formándose en mis labios.

- ¿Y qué pasaría si usara la compulsión con todos los que estáis aquí - excepto los Hathaway porque no funciona - para que olvidarais todo lo que ha pasado? - dijo Tasha observando la habitación.

- Que no surtirá efecto - dijeron la tía Lissa y el tío Adrian al tiempo que mamá decía - Añade amenazar a Moroi reales a la lista de cargos. Todos somos testigos.

Tasha ignoró a mamá. Le lanzó una mirada asesina al tío Adrian y la tía Lissa. Todos los Dhampir de la habitación se tensaron, preparados para pararla si intentaba algo.

- ¿Y eso por qué? - gruñó.

Tía Lissa le respondió.

- Porque para mantener todos los casos justos le damos a todos los jueces Moroi un anillo encantado que los protege de la compulsión.

Varias personas levantaron sus manos para verificarlo. No lo sabía. ¿Por qué no lo sabía? El chillido de rabia de Tasha me sacó de mis pensamientos. ¡Otra vez, mis pobres oídos!

- La quiero arrestada en el subsuelo, está loca - murmuré.

Mason, que estaba al lado mío, asintió conforme. Chocamos los cinco disimuladamente para que nadie nos viera. Bueno, excepto papá, que al parecer lo veía todo. Arqueó una ceja. Me limité a negar ligeramente con la cabeza.

- Creo que tenemos toda la evidencia que necesitamos. Tasha Ozera, como castigo por todos los crímenes cometidos, te condeno a - el juez fue interrumpido por Tasha.

- ¡No! - gritó.

Entonces me agarró y sacó una pistola de su bolsillo. Las personas deberían ser registradas antes de entrar al tribunal. ¿Y si tenía una pistola por qué usó un cuchillo con mamá? Esos pensamientos estaban en el fondo de mi mente. El pensamiento principal en este momento era que me tenía retenido con una pistola apuntando a mi cabeza.

- ¡Que nadie se mueva o el crío muere!- gritó.

- ¡Qué! ¡Si yo no he hecho nada!

Presionó la pistola con más fuerza contra mi cabeza y tuve el suficiente sentido común para callarme.

- Cállate - me dijo.

Si no hubiera tenido la pistola contra mí le habría respondido 'tú a mí no me mandas callar', pero no era la cosa más inteligente que podía hacer en este momento así que presioné los labios. No me gustaba a donde se dirigían los acontecimientos. Miré a mis padres. Sentí la calma instalarse en mí. Sus miradas estaban llenas de instintos de fiera protección. Los dos parecían preparados para matar a Tasha. Si no fuera por todo lo que había hecho y que tenía una pistola - que empezaba a hacerme daño por la presión que ejercía sobre mi cabeza - habría sentido lástima por ella. Pero por todo eso no sentía lastima.

- Te sugiero que bajes la pistola - gruñó Dimitri.

Si hubiera sido un Moroi con colmillos afilados se habría visto muy guay.

Me quedé inerte, como un muerto, esperando a que ella intentara retroceder hacia la salida. Se tropezó y eso fue todo lo que necesité. Escapé de su agarré y cogí la pistola antes de que pudiera reaccionar.

- Me gustaría añadir otro intento de asesinato a la lista de cargos - dije entregándole la pistola al juez mientras Dimitri clavaba a Tasha contra la pared - con más brusquedad de la necesaria - para que no intentara nada más.