Este es largo ^^

Aviso: ¡No me pertenece nada! La historia es de kate882 :)

Punto de Vista de Dimitri

Rose acababa de irse y ahora todos me miraban como si yo supiera lo que había que hacer.

- ¿Qué pasa con el juicio? - me preguntó alguien.

- Que le den. Podemos arreglar todo esto más tarde. Mi hijo está herido y si pensáis que voy a estar por aquí en vez de comprobando si está bien estáis muy equivocados - dije yendo en la misma dirección por la que Rose se había marchado.

Punto de Vista de Rose

Alguien llamó a la puerta. Suspiré. Sabía que vendría. Abrí la puerta.

- Qué quieres cama- Dimitri - empecé a llamarle camarada como era mi costumbre.

Algo brilló en su mirada, pero había desaparecido antes de que pudiera averiguar qué era.

- ¿Está bien? - preguntó Dimitri.

- Está durmiendo. Creo que deberías irte - respondí.

Que hubiera sido forzado a irse no significa que no me había herido. Podría decir algo de que lo que después me arrepentiría si se quedaba mucho tiempo.

- ¿Roza?

Había dolor en el modo en el que susurró mi nombre. Era como si pudiese leerme el pensamiento. Siempre había sido así, pero en este momento deseaba poder esconderme.

- Dimitri, tardará unas cuantas horas en despertarse - no era capaz de decirle que se marchara.

- En ese caso, ¿podemos hablar? Creo que después de lo que ha pasado deberíamos - dijo mirando al suelo como si tuviese miedo de enfrentar mis ojos.

Suspiré.

- Está bien.

Le hice señas para que entrara. No pude evitarlo. Me empecé a reír cuando se sentó. Parecía tan encogido en la silla tratando de encajar sus piernas debajo de la mesa de café que debería haber movido más lejos de la silla.

- ¿Qué? - dijo confuso.

No tenía ni idea de lo que me estaba riendo, y eso solo me hizo reír más fuerte.

- Deberías… verte… la cara - dije entre carcajadas.

Le miré y expresión de su cara era todavía más confusa.

- No creo que te entienda - dijo lentamente.

- Lo siento - jadeé tratando de calmarme.

El problema era que cada vez que conseguía controlar mi risa le miraba y empezaba a reír otra vez.

- Roza, ¿qué es tan gracioso? - preguntó claramente sintiendo que se estaba perdiendo algo.

Finalmente conseguí parar y me senté en el sofá. Moví la mea de café para que no estuviera tan encogido. Desistiendo, le dije que se sentara en el sofá conmigo porque verlo así lo único que haría sería darme otro ataque de risa.

Dándome una mirada rara se sentó cautelosamente como si esperara que algo explotara.

- ¿Ya es seguro hablar contigo seriamente o planeas estar riéndote otros diez minutos?

Arqueó la ceja. Hala, ¿diez minutos? Tenía que ser una broma.

- Sí, supongo. ¿De qué quieres hablar? - dije tratando de no sonrojarme. Seguro que parecía estúpida riéndome así.

- No lo sé. Han pasado tantas cosas… - dijo pensativo.

- Empecemos por Jay entonces. Estoy segura de que te mueres por saberlo todo sobre tu hijo. Pregunta.

La di una sonrisa tan amplia como pude.

Estaba intentando mantenerme alejada de la conversación sobre nosotros porque no sabía cómo me sentía al respecto. Estaba segura de que él sabía lo que estaba haciendo. Aun así me siguió. Él quería saber cosas sobre Jay, se le notaba en la mirada. No le culpaba; yo también querría saberlo todo sobre él si acabara de descubrir que es mi hijo.

- ¿Cómo es cuando no te odia?

Le di una pequeña sonrisa. Jay no le odiaba. Al menos, ya no. De hecho creo que ahora Dimitri le caía bien, aunque no había manera de que lo admitiera. Era muy terco. Como yo.

- Es como una mezcla de nosotros. Es muy dulce, pero también puede ser muy sarcástico o terco. Normalmente piensa las cosas más que yo, así que puedes tener todo el mérito cuando no sea arrestado por algo que hizo impulsivamente. También sabe cocinar y de eso te echo a ti la culpa, porque yo soy incapaz de cocinar. - Nunca había visto a Dimitri cocinar, pero cada vez que Christian o Jay no cocinaban teníamos que irnos porque yo había quemado algo -. Es el mejor en las clases de combate. Odia el country. Estoy feliz de que no sacó eso de ti. Es suficientemente horrible oír sobre vaqueros todo el rato. Se disfrazó de Woody el año pasado.

Paré ahí. Dimitri había estado escuchando todo esto como si no esperara verlo nunca por sí mismo.

- Podrías quedarte en la corte y conocerle mejor. Yo creo que le gustaría - susurré a Dimitri.

Me miró fijamente a los ojos.

- ¿Y a ti te parecería bien, Rose? - preguntó con seriedad.

Quería una respuesta y yo no sabía cómo darle una. Ni siquiera yo sabía la respuesta a esa pregunta.

- Es tu hijo también, Dimitri - dije mirando al suelo.

No iba a aceptar esa respuesta. Le conocía lo suficiente para saberlo. Pero lo intenté. El por qué está más allá de mi conocimiento.

- Eso no es lo que he preguntado - dijo tratando de hacer que le mirara. No quería hacerlo. No podía hacerlo. De cualquier manera, no iba a mirarle -. ¿Roza? ¿A ti te parecería bien que me quedara? - me preguntó. Su acento me arropaba como una manta.

Finalmente le miré.

- No lo sé. - Paré y tomé una respiración profunda antes de decir la siguiente parte de mi respuesta -. Una parte de mí no para de recordarme que me hiciste daño cuando te fuiste, aunque no fuera tu elección. La otra parte de mí me suplica que te bese aquí y ahora.

La verdad salió de mis labios sin mi consentimiento. No tenía control sobre las palabras que escapaban de mi boca.

- ¿Y a qué parte estás escuchando? - me preguntó con sus ojos rogando que le quisiera aquí.

Hice todo lo que pude por no abrazarle y poner mis labios sobre los suyos en ese mismo instante.

- ¿Vais a liaros o algo? Porque es un poco grosero.

Me separé de Dimitri dándome cuenta entonces de lo cerca que nos habíamos puesto sin darnos cuenta de que nos estábamos acercando.

Ambos miramos a Jay, que nos observaba con curiosidad. Me levanté rápidamente del sofá y le abracé con fuerza.

- No puedo… respirar… - jadeó. Le solté enseguida.

- ¿Va, en serio, os ibais a besar o qué? - preguntó de nuevo.

Sentí el calor extenderse por mis mejillas y en un vistazo a Dimitri pude comprobar que él también se había sonrojado un poco.

- Si íbamos a hacerlo o no, no es de tu incumbencia - dije.

- Por supuesto que no - murmuró poniendo los ojos en blanco.

Dimitri soltó una pequeña carcajada.

- ¿Cómo te encuentras? - le preguntó Dimitri.

Jay le miró.

- Como si nunca me fuera a acostumbrar a tu altura. - Dijo Jay mirando hacia arriba. Ahora era mi turno reírme -. Y un poco entumecido y hambriento - añadió.

Fui a la cocina y cogí un paquete de hielo y una porción de pizza.

- Aquí lo tienes. Creo que ahora todos deberíamos ir a dormir. Dimitri, ¿tienes un sitio para pasar la noche?

Bajó la mirada tímidamente.

- En realidad no - murmuró.

- Tenemos una habitación libre que puedes usar - dije.

Después de llevar a Jay a dormir le enseñé a Dimitri su habitación.

- Gracias, Roza - me dijo.

- No hay problema - respondí tratando de evitar que la dulzura con la que dijo mi nombre en ruso me derritiera.

Me di la vuelta y empecé a irme en dirección a mi habitación.

- Oh, y ¿Rose? - me llamó cuando no había dado más que unos pocos pasos.

- ¿Sí? - dije girándome para mirarle.

Tenía una sonrisa traviesa.

- No consiguió su habilidad en la cocina de mí. Apenas puedo hacer una tostada - dijo antes de entrar a su habitación y cerrar la puerta.

Apreté los labios. Entonces tenía que haber sido de pasar tanto tiempo con Christian. Me encogí de hombros y me fui a mi habitación intentando no desear que Dimitri se fuera conmigo.

No creo que fuera a conseguir dormir mucho. Probablemente me quedaría despierta tratando de poner en orden mis sentimientos.

Un pensamiento en particular no paraba de repetirse en mi mente y era si nos hubiéramos besado si Ja no hubiese aparecido. Y si a mí me habría parecido bien.

Mientras me sentaba mirando al techo supe que sí.