He vuelto amigos. Vera si subo el prólogo de Ultimatum en esta semana, les dejare este capítulo, donde veremos un poco del pasado de Ángela Summer.


Capítulo 7: Dolores.

¿Estaba enferma? A cada paso su cuerpo experimenta un choque eléctrico. Se sentía horrible y no sabía porque. Por lo visto las cosas que pasaron, la dejaron muy agotada, podría ser una opción, nunca en su vida imagino que podría sufrir tantos momentos traumáticos, era una oficial nata, pero esto pasaba de lo ridículo. Un lugar lleno de personas completamente locas, como si estuviera en un manicomio.

Ángela cruzo una esquina de uno de esos pasillos, parecía que estaba en un laberinto, llevaba rato caminando por la mansión Labrant y lo único que veía era pinturas y mas muebles elegantes. Era enorme el lugar. Solo quería salir de aquí, algo le pasaba y su estómago parecía manifestarlo, no era como un dolor de barriga por comer muchos chocolates como normalmente le pasaba. Era una mujer que no le importaba verse mal para decir que era poco femenina.

-¿Qué abre comido? No desayune, ¿Por qué demonios me duele el estómago?-Ángela gruño, y siguió caminando, los ruidos de los disparos que venían de afuera no cesaban, todo se había vuelto una guerra.- Y para el colmo debo escapar de unas malditas lesbianas homicidas, en verdad que tengo una suerte del diablo, si hubiera sabido que tendría sexo, habría traído ropa de repuesto-

No esperaba tener relaciones, en realidad era la segunda vez que lo hacía, la primera fue… en verdad no sabía porque lo había hecho, tal vez por el calor del momento, o simplemente porque quiso hacerlo. Ese día aun lo tiene en la mente, su primera vez. Toda mujer pensaría que está enferma por hacer algo así. Y claramente lo era. No podía dejar de masturbarse desde que paso.

-Que importa, lo hice y ya-Sonrió en recordar ese momento.-Soy una mujer que tiene sus necesidades, aunque ocurrió de una manera muy poco ortodoxa -Ángela se detuvo y se sentó en el suelo, los dolores la estaban venciendo. Miro al techo, podía notar algunas telarañas que adornaban el lugar. Verifico que no hubiera nadie. Estaba en territorio enemigo, y faltaban otros miembros de los Loud.

-¡Malditos Loud! ¡Malditos sean todos!-El grito podría llamar la atención de algunos de ellos-¡Vengan por mi desgraciados hijos de puta! ¡Aquí los espero! ¡Vengan a violarme lesbianas enanas del diablo!-Tenia la garganta seca, pero era los suficiente para gritar insultos. No sabía cuándo, pero su rostro comenzo a mojarse por algunas lágrimas que salían.

Pasó su mano, y pudo ver las gotas de sus ojos. De repente un pequeño sollozo salió de su boca.-Los odio, los odio, los odio -Ángela tapo su cara y pudo sentir como su dolor salía. Estaba triste y su corazón palpitaba con fuerza.-¡Te odio Lori, te odio Leni, te odio Luna, te odio Luan, te odio Lynn!-Cerro su boca, ¿Estaba enojada o triste? Sus ojos no paraban de soltar lágrimas, pero su mente estaba concentrada en los Loud, quería matarlos lentamente.

El pasillo comenzo a tener un silencio tenebroso. Unos pasos se escuchaban en el lugar, Ángela sintió como alguien se paraba en frente de ella. Pudo ver los zapatos marrones, no quiso alzar la mirada, estaba con sed de sangre y de cierta forma ver esos zapatos le daban un pequeño cosquilleo. Sonrío malignamente.-Hola, ¿Quieres cogerme? Tengo muchas ganas, estoy mojada para darte lo que quieras-La persona no respondido. Al parecer no entendía. Por los zapatos era un hombre.

-¿No vas a responderme? Cualquier hombre que reciba una oferta de sexo duro por parte de una tetona, no tardaría en penetrarla ¿No es así?-Seguía sin tener una repuesta, eso la estaba hartando. No solo por la falta de repuesta sino que de cierta forma se sentía insultada que un hombre no enloqueciera por sus pechos.-¿Eres un hombre? O ¿Un travestí? ¿No te pagan bien para joderme?-

Ángela tomo la molestia de alzar la cabeza. Estaba acabada, su cuerpo no respondía como quería. Algo andaba mal. Su vida se había vuelto un infierno desde que su padre murió. Su madre fue el catalizador de todo. Recordó el día que quiso acabar con todo, y lo más sorprendente que ese mismo día, fue el mejor de todos. Se sintió amada desde hace muchos. Todo dio una vuelta entera de un momento a otro.

Cuando termino de levantar la mirada se encontró con una gran sorpresa. Sus ojos se abrieron en ver al hombre parado frente a ella. Lo primero que pensó era ¿Qué diablos hacia aquí? No sabía que decir, aunque le dio un pequeño gusto. Suspiro y le sonrió.

-¿Tú? Pero ¿Cómo sigues con vida? Te di por muerto-El cuerpo de Ángela comenzó a ceder, la mirada se le nublaba, y sintió como su cuerpo comenzó a sentirse liviano. Aunque una imagen apareció en su mente, la imagen de aquel niño.-Lin… Coln-Su cuerpo se desplomó, mientras el hombre la miraba con lastima. Este la acaricio en la cabeza y miro su estado. Para luego cargarla y llevarla a otro lugar. Era cuestión de tiempo.


Royal Woods: Tiempo Atrás.

Una mujer de cabello negro largo caminaba plácidamente por las calles de la ciudad, estaba acompañada por otra mujer, tenía una piel morena y cabello corto. Con una camisa de cuadros con unos jeans y zapatos militares. Ambas traían unas bolsas que estaban llenas de comida. Las dos cruzaron una esquina mientras conversaban. Aunque una de ellas no estaba de ánimos.

-No tenías que acompañarme, Bárbara, puedo ir sola a comprar mi comida-Ángela se ganó una mirada de molestia de su hermanastra- A veces creo que sigues siendo aquella niña que le gustaba usar vestidos, debes dejarme en paz-Suspiro por lo entrometida que la era la mujer. Desde que llego la tenía encima como una mosca.

-Vamos Angie, somos mujeres jóvenes, y si sigues con esa amargura, te vas hacer más vieja-Se burló la morena. Ángela rodo los ojos por las declaraciones de la militar- Es solo que veo tu sufrimiento Angie. No puedes seguir tratando a las personas como si fueran tus enemigos, ningún hombre se fijara en ti si continúas como….-

-Una perra maldita. Si Barbie, ya sé que muchos me consideran una maldita, hasta tú lo dices. Pero te diré algo-Ángela se detuvo y la señalo con su dedo mientras sonreía malignamente-¡Me vale verga! Estoy harta que me digas lo mismo, siempre los hombres que conozco se quedan viendo mis pechos y nada más. Además, prefiero estar sola que rodeada de unos imbéciles-

Bárbara la miro por unos segundos antes de estallar de la risa, algunas personas que pasaban al lado de ellas, las miraban como si fueran unas locas, pero con una mirada asesina de Ángela fue suficiente para hacerlas correr. La detective, se le quedo viendo a la militar condecorada. Siempre se comportaba como una niña. Muchos dirían que es una mujer dura pero debajo de ese cuerpo rudo se encuentra una pequeña niña. Sin embargo, una niña con cuerpo sexy.

-A veces pienso que estás loca, ¿Y por qué me críticas a mí? Tú pareces una lesbiana al cien por ciento. Muchas mujeres seguro van detrás de ti por tu cuerpo pechugón, a parte debes dejar de comer tanto, veo que empiezas a engordar-La declaración de la pelinegra hizo callar a la morena. Angola sonrió, había tocado un punto a su favor-Si, hasta yo diría que eres un tremenda lesbiana, no lo tomes a mal Barbie, ambas sabemos que tu apariencia confunde a muchos-

Bárbara negó con la cabeza y se tocó los pechos.-Para tu informacion, ya varios hombres han tocado estos bebes, a diferencia de ti, que sigues virgen-La militar sonrío a mas no poder. Ángela sintió un nudo en su garganta, siempre era lo mismo- He salido con muchos hombres, y cada uno me lo he llevado a la cama, aunque podría decirse que somos iguales, a diferencia de ti, puedo decir que soy una mujer-Se burló.

-¿Ah sí? ¿Por qué será? Pero, hay algo que siempre de jode mi querida lesbiana-Ángela chasqueo sus dedos con un sonrisa arrogante- Ninguno se queda a tu lado por mucho tiempo, acéptalo Barbie. En mi punto de vista eres una prostituta ninfómana que busca a cualquier hombre dispuesto a todo, pero adivina que. Eres una fracasada-

Ángela y Bárbara se miraron con ojos llenos de ira, ambas estaban listas para pelear, pero en su lugar soltaron un suspiro pesado. Continuaron con su camino el día casi terminaba. Así que no debían perder su tiempo en peleas infantiles.

-¿Sabes hermana? A veces pienso que me quedare sola, no puedo mantener una relación por mucho tiempo. Creo que se debe a que soy muy ruda-Bárbara saco de una de sus bolsas una bebida para abrirla y comenzar a beber-Los hombres parece que solo me quieren una vez y listo. Se escapan como perros, todos son iguales-

La pelinegra soltó un pequeña risa.-No seas tan dura contigo, el indicado llegara, y hablo por mí también. He tendido ganas de suicidarme por lo estúpido que ha sido mi vida. Soy una fracasada, incluso más que tú-Al pasar un rato, las dos llegaron a la casa de la detective. Dejaron la comida en su lugar y se sentaron el sofá. La casa de Ángela no era muy grande, de un solo piso y un espacio para meter su auto. No era la gran cosa, pero el sueldo de una oficial no era efectivo.

Las dos comenzaron a beber, mientras veían la televisión. El ánimo no estaba de mas, ninguna tenía que hacer algo emocionante ese día.

-¿Y cuándo te iras?-Pregunto la detective a su hermana.-Es raro que me visites y te quedes más de un día. Siempre los bastardos de la milicia te llaman por cualquier cosa, pienso que solo quieren verte los pechos de vaca que tienes-

-Por favor Ángela, ambas sabemos que los tienes más grandes que los míos, es un hecho científico-Se rio un poco.-Además, ¿Es malo que pase tiempo con mi hermanita Angie?-

Ese apodo la tenía desquiciada. Desde niñas comenzaron a decirse "Angie y Barbie" Era una forma para familiarizarse como hermanas recientes. Desde que llego a la residencia Summer, tenía un presentimiento que tarde o temprano moriría. Aunque nunca paso, no negaba que los señores Summer le dieron todo lo que sus padres no pudieron. Dejo su bebida en mesita y se levantó para irse a dormir. Aunque Bárbara tenía otros planes.

-Oh vamos Angie, no te vayas aun, te tengo una sorpresa-Bárbara se levantó y la miro fijamente.-Quita esos ojos de enferma, es por eso que le das miedo a los hombres. Veras, te llevare a un club cerca de aquí, lo vi cuando llegue, y parece un lugar prometedor-La sonrisa de su hermanastra, no le gustaba. No sabía cómo era vivir en Royal Woods.

-No es buena idea, todos los clubes de aquí siempre ocurre uno que otra violación o secuestro, hasta asesinatos-Dijo con poco ánimo.-En esta ciudad, hay crímenes por doquier. Y tú, por no estar familiarizada con todo esto, seguro te pasaría algo-

Bárbara no dijo nada y busco, en su bolsillo una navaja, se la mostro a la pelinegra, que solo rio por lo estúpido que se veía. Sabía que su hermanastra tenía habilidades que la hacen un oponente difícil. De todas las personas en el mundo ella era la única que respetaba. Sin embargo, la militar tenía una debilidad muy obvia. Era blanda, y era raro decir que una militar de su nivel, dudaba en matar. Aun no sabía porque se había metido en eso.

-Me ofendes Angie, soy una próxima comandante de la milicia, ¿Piensa que un grupo de violadores me podrán contener?-Bárbara le guiño el ojo, para ir a buscar las llaves de su auto. A conseguirla giro a verla con un sonrisa pícara- ¿Acaso tienes miedo de perder tu virginidad?-

Eso fue la gota que derramo el vaso, se acercó a Bárbara con ira y la agarro de la camisa.-¡Cállate maldita perra! ¡No hay hombre que me haga sentir intimidada! ¡Preguntare a los idiotas de la estación!-Una sonrisa se formó en la cara de la militar.-Bien, si quieres ir a perder tu tiempo, no te detendré, pero iré porque este sitio no es para personas como tú. Hay tantos perros muertos en este lugar que haría ver a tus amigos como niñas lloronas-Royal era una ciudad que increíblemente parecía la cuna del crimen. ¿Por qué será?

La morena se apartó de ella y salió por la puerta silbando. Ángela gruño y sin decir nada la siguió. Tiempo después llegaron a un edificio con un gran letrero brillante. Donde se podía ver la palabra "Pasión" Ángela hizo una mueca y vio a la morena, que miraba el lugar con una alegría que no le gustaba. A llegar a la puerta de entrada el guardia miro su vestimenta. Llevaba una camisa amarilla con pantalones negros, y zapatos deportivos de color rojo. Aunque la camisa hacia resaltar muchos sus enormes pechos. Y fue exactamente ese lugar donde se fijó el guardia. Este sonrió a más no poder y las dejo pasar. A girar para verlo, pudo ver que hablaba por su comunicador, de repente una sensación extraña la rodeo. A llegar al salón de baile, pudo notar lo común de estos sitios. Personas teniendo sexo, si, se escuchaba ridículo. Pero los movimientos que hacían daban entender eso.

-No me gusta este lugar-Se dirigió a la morena. Esta por su parte miraba el lugar con una sonrisa-Es raro, pero siento que nos observan-Por el camino pudo notar como el lugar estaba lleno de mujeres casi desnudas, bailando de manera sexy con algunos hombres. Pudo ver que no traían camisa y dejaban ver sus pechos.- Odio estos lugares, dejan ver a las mujeres como un objeto sexual, como me gustaría sacar mi arma y volarle la cabeza a todas-Toco donde ocultaba su Arana. Sintió un ardor en la garganta, y una extraño cosquilleo en su estómago la altero.

Ambas caminaron hasta llegar a donde servían las bebidas. Bárbara no dudo en pedir mientras que ella observaba el lugar con seriedad.

-Oye Angie, deberías dejar de comportarte de esa forma, sé que eres policía, pero no todo es una escena del crimen, relájate y disfruta-Bárbara le paso un vaso lleno de un líquido amarrillo. Lo miro unos segundos para agarrarlo y beberse todo su contendido-Wow, y pensaba que respetabas la ley, bebes como una fierra-

-Claro que la respeto tarada, no soy como tú. Un loca sin remedio que busca a un hombre para fornicar- Ángela se sentó y Bárbara hizo lo mismo.-¿No vas a bailar? Puedo ver a varios hombres que seguro te darían un buena noche. Pero no te los aconsejo, he notado que algunos se han fijado en nuestras tetas llenas de leche. ¿Por qué será que los hombres solo nos ves los pechos?-Miro a la militar y esta sonrió. Dio un suspiro y se dispuso a seguir bebiendo.

-No, hoy no, solo quiero pasar tiempo de hermanas, pero deberías hacerlo tú. Puedes conocer a tu alma gemela esta noche-Sugirió la militar-A veces el amor viene donde menos te lo esperas y de la forma menos sensata. ¿Sabes algo? Tengo la sensación que hoy en nuestro día de suerte-

-¿En serio? Lo dudo-No hicieron más nada que solo quedarse mirando las loqueras que hacían las personas en el lugar. Las dos eran oficiales de la ley, pero hoy solo eran dos mujeres que solo querían pasar un buen rato.

Ángela pensó un poco lo dicho por su hermana. No era muy sociable, muchos la consideraban una loca, y era verdad. No toleraba muchas cosas. Era reservada en sus gustos, pero nada más, ¿Qué se podría decir de ella y su vida cotidiana? Una mujer que entro en la academia policial para hacer cumplir la ley. Muchos dirían a simple vista que era mala. Y si lo era, pero no significaba que dejara a cualquiera hacer lo que se le pegue la gana. La principal razón de ser policía, era para valer el esfuerzo que hizo su padre biológico por el país. Un hombre fuerte y leal a sus pensamientos. Miro a Bárbara y no pudo evitar sonreír. Las dos tenían algo en común. Eran grandes mujeres y nadie lo dudaría.

Bebió otro vaso de vino, y se fijó en un par de idiotas que se acercaban a ellas.-Idiotas se aproximan Barbie, ponte las pilas-Dijo fríamente mientras se quedaba viendo su vaso. Bárbara miro a los dos hombres, uno calvo y el otro con un cabello negro que le llegaba a los hombros. Los dos tenían un traje elegante de color negro. El calvo se sentó al lado de Bárbara y el otro del lado de Ángela.

-Hola nenas, ¿Cómo unas lindas y guapas mujeres están solas en esta noche?-Dijo el de cabello negro.-Creo que les hace falta la compañía de unos hombres ¿No es así Rick?-

-Si Justin, un par de mujeres con tremendos pechos, no pueden andar solas por ahí. Hay muchos locos que andan violando a las señoritas, sería una lástima que cayeran en manos de uno de ellos-Rick sonrió. Bárbara le dio un sorbo a su bebida y lo miro con una sonrisa.

-Lo siento, pero podemos cuidarnos solas, gracias por su preocupación-Bárbara sabía que mañas podían tener estos sujetos, no era un tonta-Pueden irse, quiero pasar a solas con mi hermana-

-¿Hermanas?-Justin se quedó mirando a Ángela que miraba al frente seriamente ignorándolo completamente- No lo parecen, ¿Acaso sus padres eran de razas diferentes?-

-No, somos hermanastras, y si nos disculpan, tenemos que usar el tocador-Bárbara se levantó agarrando a Ángela de la muñeca. Esta se levantó y dejo el vaso en la barra. Pero Justin la sostuvo de la otra muñeca. Ángela sintió un choque eléctrico que hizo que su entrepierna sufriera un breve dolor. No era normal, pero después sintió algo saliendo de su vagina. Abrió los ojos y se fijó en la mano del hombre. ¿Se estaba excitando? Pero algo era diferente en esto. Sintió ganas de… ¿Morderlo?

-¿Por qué no nos conocemos mejor linda? Te juro que puedo ser muy útil en muchas cosas, ¿Son reales?-Ángela miraba con repudio como Justin señalaba sus pechos.- En verdad que son enormes, creo que mi pene quedaría muy bien entre ellos-

Una risa vino de Rick por lo dicho. Justin miraba los pechos de la mujer con lujuria, hasta que un golpe por parte de ella le dio en la nariz. El hombre cayó al piso, pero gracias al escándalo del lugar nadie se dio cuenta. Ángela comenzó a sentirse mal, pero no dejaría que alguien la tocara así. Miro al hombre y se fijó en su entrepierna. Su corazón comenzaba a bombear con fuerza. Se sentía rara pero no la forma que pensaría alguien a saber lo que sentía. Era algo más.

-Vuelves a tocarme te arrancare los huevos y haré que te los tragues-Ángela le dio una fuerte parata en el estómago. Bárbara la detuvo antes que comenzar una pelea. La llevo fuera del club mientras que Rick ayudaba a su amigo pararse.

Afuera del club, ambas se miraban con clara molestia.

-¿Qué te pasa Angie? No puedes volverte loca por unas insinuaciones sobre tus pechos, los hombres solo lo hacen para ver si sedes y dejaste muy en claro que no querías- Bárbara dio un suspiro por la muecas de fastidio de su hermanastra.-Bien, solo cálmate hermanita, y respira hondo. Debes controlar esos arranques de ira-

-Deja de tratarme como si fuera una niña, ambas tenemos veintiséis años. Puedo cuidarme sola, además no me gusta que hables de mis pechos. Ya tengo tantos dolores de espalda por ellos que no quiero otra clase de problema-Ángela noto la mirada del guardia del club. Veía a un lugar en específico. A voltear vio a dos hombres curiosamente con el mismo traje elegante de los otros dos que la miraban de una manera extraña.

-Barbie, será mejor que nos vayamos. No me gusta cómo nos miran esos hombres-Ángela miro a la morena pero esta comenzaba a tambalearse de un lugar a otro. Iba a decir algo, pero su mirada comenzó a verse borrosa. No sabía que pasaba pero su cuerpo no respondía. Comenzó a ver negro y sintió unas manos en su espalda. Lo único que vio fue una sombra que estaba encima de ella.


Se sentía raro, pero parecía estar sobre algo duro. Poco a poco comenzó abrir sus ojos y noto que se encontraba sentada al parecer en un piso. Solo veía negro, se dio cuenta que estaba amarrada y tenía una bolsa negra en su cabeza. Pudo escuchar unas voces. Al instante le quitaron la bolsa y pudo ver a Bárbara en frente de ella, con un rostro preocupado. Su cuerpo no estaba bien, se sentía débil. Y muy mareada. Lo que vio no la sorprendió. Eran los mismos sujetos que las veían extraño. Mostraban una sonrisa arrogante, por lo que ella simplemente suspiro.

-Hablando del rey de Roma, Hola estúpidos-Dijo con una pequeña sonrisa.

-Excelente, ya despertarte virgen, no sabes la buena paga que vamos a recibir por ti- Busco el origen de esa voz, y era el mismo idiota de antes.-Soy Justin querida, por lo visto las bebidas que les dieron eran suficientes para detenerlas-El hombre se agacho a su nivel, y la obligo a mirarlos a los ojos- Nos dio el tiempo suficiente para examinarlas, y vaya que me sorprende que seas virgen. Tu hermana no lo es, por lo que su paga será menos que la tuya-Ángela podía sentir que el broche de su pantalón estaba desabrochado, sintió una gran ira. Pero no sentía algún dolor que viniera de su vagina. No lo habían violado.

-El alcohol del club, es muy extraño. A veces la gente se emborracha en un momento y en el otro no. Es raro, pero es bueno cuando buscamos presas para vender-Justin la soltó y miro a Barbará que tenía un mirada seria.- Sus cuerpos son perfectos. Son sexualmente naturales ¿Verdad Rick?-

El otro hombre estaba parado al lado de una camioneta y los otros dos estaban dentro de ella acomodando unas cosas. Ángela y Bárbara notaron que estaban en un callejón. Habían caído en manos de uno secuestradores. Justin saco un trapo y se lo paso por la nariz. Ángela soltó un risa que el hombre tomo muy mal.

-Eres muy valiente para reírte mientras estas a punto de ser vendida, ¿Sabes cuantas mujeres compran los millonarios? En esta ciudad tenemos un gran cliente. Aunque tú eres especial por ser virgen-Justin se rio, pero Ángela no quitaba su sonrisa burlona.- Es sencillo buscar buenos especímenes en los clubes donde van muchas chicas jóvenes, pero ustedes son un premio, la mayoría no tienes tetas tan jugosas como las tuyas-

-Si claro, típico de malditos secuestradores, tenía la sospecha por el estúpido guardia tenía que ver en esto. Déjame adivinar, como soy virgen, tengo mayor valor ¿No es así?-Ángela no tenía miedo, más bien este ambiente le gustaba más, era muy excitante. Justin soltó un pequeña risa.-Tu eres un imbécil, todos ustedes los son. ¿Verdad Barbie?-Miro a la morena que tenía un sonrisa de complicidad, ambas asintieron.

-¿Por qué pierden su tiempo? Nos tienes a su merced y prefieren vendernos. Eres un hombre que desea más de lo que tiene ¿No?-Barbará se puso de pie por sorpresa de todos- Deberían aprovechar, si no quieren a mi hermana, ¿Qué tal yo? Estoy dispuesta-

-Ja, ¿Ves eso Justin? Esta zorra desea tanto que la penetremos que hasta ya está lista. Vaya no pensé encontrar a una mujer así-Rick se acercó a Bárbara mientras sonreía lujuriosamente-Eres una mujer ruda, y eso me gusta. La mayoría de las chicas que encontramos se ponen a llorar, pero ustedes no ¿Por qué será? ¿Son muy hombres para ser mujeres?-El hombre iba a tocar uno de los pechos de la morena, pero esta rápidamente libero su mano, y le dio una patada entre las piernas. Rick cayó al suelo muy adolorido. A lo que Bárbara le puso su pie en el cuello para que no se moviera.

-¡¿Qué demonios?!-Justin no se esperaba que estuviera desatada. En eso un miedo inundo su cuerpo cuando sintió algo filoso en su cuello. Era un cuchillo.-Pero, ¿Cómo? Si yo…

-¡Cállate inútil! Deberías escoger mejor a sus víctimas, no sabes a quien pueden conseguir-Ángela susurro en su oído.-Tuve un día muy pesado para que vinieras a molestar. ¿Sabes por qué?-Apretó mas el arma en su cuello. Los otros dos hombres salieron de la camioneta, pero la pelinegra saco su arma con la otra mano y la apunto a los dos. Antes que se dieran cuenta apretó el gatillo dándole en la cabeza a cada uno.

-¡¿Qué hiciste Ángela?! No se supone que debías matarlos-Bárbara estaba en el suelo amarrando a Rick. Pero noto algo extraño en la mirada de su hermana- ¿Estas bien? ¿Qué te sucede?-

Ángela respiraba con rapidez, se podía escuchar como tomaba aire y lo sacaba. Sus ojos reflejaban algo que provocaba un miedo extraño.-¿Ángela? Por favor, solo baja el arma, ya no son un problema-Bárbara recibió un mirada asesina por parte de la pelinegra.-Angie, vámonos, hay que llevarlos a la estación, allá se encargaran de todo- Bárbara se levantó para dirigirse a la pelinegra. Pero esta mostraba que algo le pasaba.

-¿Son policías? Eso explica todo, unas mujeres como ustedes no son normales. Escuchen, déjenos ir, no saben con quien se meten. Nuestro comprador es muy peligroso si no le damos lo que quiere-Justin sonrió nerviosamente.-Él por así decirlo controla a la policía, si se entera que ustedes hicieron esto, denle por seguro que estarán muertas, incluso yo corro el riesgo-

Ángela no contesto, temblaba como si hubiera un terremoto, esto confundió al hombre-¿Estas asustada? Ja, creo que ya sabes a quien me refiero muñeca-

-No hables estúpido. Ángela ya suéltalo, disculpa por traerte, si te sientes mal, podemos...

-¿Cuál es la diferencia de un perro y un hombre?-Ángela pregunto sin quitar su rostro frio.-¿Cuál es?-Los tres presentes colocaron un cara de confusión. La mujer comenzó a reírse, poniendo nerviosos a todos. Bárbara dio paso al frente, pero sorpresivamente su hermana le apunto con el arma.-Dímelo Barbie, ¿Por qué son diferentes?-

-¿De qué hablas?-Bárbara no sabía que le pasaba. Estaba actuando raro.-Angie deja el arma y….-No pudo terminar ya que sintió nauseas.-No me siento bien, estoy mareada. Angie, espera…-La morena se agarró la cabeza, para luego vomitar. Tanto Rick y Justin sonrieron, la droga estaba haciendo su efecto.-Oh Dios, esto no está bien- Bárbara trataba de mantenerse en pie, pero algo le pasaba a su cuerpo.

-Vaya, vaya, vaya, tu querida hermanita ya sufrió los efectos del alcohol del club, Ja. Dime cariño, ¿Me vas a soltar ahora?-Justin tarto de zafarse pero Ángela apretó más el cuchillo con su cuello, provocando un leve corte-¡Suéltame perra! ¡Ya verás que yo mismo te quitare tu puta virginidad si quieres!- La mujer no respondió, pero el ruido del arma se escuchó nuevamente. Ángela había disparado contra Rick, dándole entre las piernas.

-¡AAHH! ¡Maldita! ¡Maldita!-El calvo comenzó a moverse frenéticamente en el suelo otra vez. No podría mover las manos por tenerlas atadas, y no podría tocarse donde le disparó, la sangre no tardo en salir y cubrir el suelo. Bárbara se recostó en una pared, con ojos decaídos. Ángela tenía una sonrisa juguetona y algo sádica. La morena no entendía que le pasaba. Al parecer la droga que le dieron tenía un efecto diferente en ella.

-An.. Ángela, por favor ayúdame, no me puedo mover bien-Bárbara se sentía mal, pero lo peor aún no pasaba.-Esto me está dando mucho dolor, ayúdame.-Se sentía horrible. Pero su hermana mostraba algo más.

-Tengo hambre, tengo mucha hambre-Ángela comenzó hablar mientras pasaba el cuchillo cerca de los ojos de Justin- Hueles bien, muy pero muy bien-Los gritos de Rick se escuchaban en el callejón sin parar, pero fue sustituido por el grito de horror de Justin, Bárbara puso un rostro de miedo a ver como Angela arrancaba la oreja izquierda de Justin. Esto dejo helado tanto a Rick que luchaba por el dolor y Bárbara que no podía moverse.

-¡Dios mío! ¡¿Qué te pasa?! ¡Mi oreja!-Justin fue soltado por la mujer para caer al suelo.-¡Estas loca, estás loca maldita zorra!- La miro pero su ira fue sustituida por miedo cuando vio como la mujer masticaba su oreja y gemía a hacerlo. Nadie podía explicar la repentina acción de la mujer. Justin pensaba que la droga tal vez hizo algo diferente en ella. La mirada de Ángela se posó en él y trato de alejarse. Pero la mujer le piso una de su piernas.-¡Déjame loca! ¡Auxilio!- Las risa de la mujer inundaron los oídos de todos. Un risa que provoco que su corazón recibiera un gran dolor.

-¿Quieres tener sexo oral? ¿Lo quieres?-Ángela se agacho mientras miraba la entrepierna del hombre- Se ve suculento-Mostro sus dientes que estaban rojos por haberse tragado la parte del cuerpo del hombre. Esto era irreal, la mujer se había convertido en una caníbal.-Sigues teniendo eso olor. ¿Qué es? Me da mucho gusto tenerlo tan cerca-Ahora la actitud de la mujer parecía a la de un animal. Ya que olfateaba al hombre como si se tratase de una comida en un plato.

-¡Ángela ya basta!-Grito Bárbara mientras se ponía de pie con dificultad- ¡Oh Dios mío! ¿Realmente te la tragaste?- No recibido repuesta, pero la pelinegra vomito encima de Justin. Dando a entender que si lo había echo y su estómago lo devolvió.- Ya es suficiente hay que irnos ahora, estas mal-

-¡No Bárbara! ¡Nadie tiene permiso de ver mi vagina menos yo!-Ángela dio un fuerte golpe con su puño en la entrepierna del hombre.-¡Oh sí, me gusta cómo se escucha!-

-¡No, no! ¡Ya por favor!-Justin tenia dificultad para gritar.-¡Déjame en paz! ¡Se pueden ir pero déjame en paz!-Justin sentía mucho dolor, pero Ángela no lo dejaba hacer algún movimiento. Esta sonrió y sujeto fuertemente su entrepierna.

-No contestaste mi pregunta, ¿Cuál es la diferencia de un perro y un hombre? ¿Eh? Dímelo estúpido violador-Ángela rió para quitar parte del pantalón del hombre, dejando ver que le había rozado su pene, le había hecho una herida cerca de los testículos-Vaya, tuviste suerte de no destruirte una de tus bolas. ¿Te excita esto?-Agarro el pene del sujeto.-Aun tengo hambre-

Esas palabras hicieron temblar tanto a Justin como a Bárbara.-No Angie, no cometas una locura ya déjalo- Para nada sirvió, ya que Ángela llevo a su boca el pene de Justin, El hombre soltó un gemido a sentir la caliente boca de la mujer, que comenzó a chupar su miembro con desesperación. No tardo mucho que se viniera, soltando su semen en la boca de la mujer.

Bárbara pudo escuchar como su hermana se tragaba el líquido vital del hombre. Sintió mucho asco por lo que hizo. Aunque la expresión de la mujer decía algo diferente.

-Cielos, eso se sintió bien, fue suficiente para aliviar mi dolor-Justin sonrió un poco por llegar al orgasmo, a tal punto que dejo de sentir que le faltaba una oreja.- Y pensaba que ¡AAAHH!- Se pudo escuchar como si algo blando era golpeado. Ángela se movió frenéticamente para luego arrancar el pene del sujeto. Bárbara no aguanto más y vomito nuevamente a ver tal acto.

Ángela masticaba el miembro como si se tratarse de un aperitivo. La sangre bajaba cubriendo la camisa dándole un toque anaranjado. Justin tenía su boca abierta como si no pudiera respirar. Rick apenas podía ver lo que pasaba. La mujer termino de masticar para luego escupir todo el contenido de su boca. Bárbara camino lentamente hacia ella. A colocar su mano en su hombro. Ángela la miro, sus ojos reflejaban algo raro, algo que le congelo la sangre.

-Estaba salado, aunque he probado mejores. ¿Quieres un poco? Hay mucho donde escoger-Ángela recibió una cachetada por parte de la morena. Pero no hubo una reacción de molestia más bien, hubo una risa que incomodo a la mujer. Esta miro nuevamente a la morena-Los perros son asesinados y los hombres arrestados. Y estos dos de aquí, son unos malditos perros ¿No lo crees? Ja Ja, ¡Unos perros!-La pelinegra se iba a volver a lanzar al cuerpo de Justin, que claramente parecía estar muerto.

Bárbara agarro su cuello y la aparto rápidamente, pero la mujer forcejeaba como si fuera un animal.-¡Vámonos Ángela! ¡Esto no pude seguir!-Ambas mujeres salieron del callejón dejando en su agonía a los hombres que trataron de venderlas. Bárbara pudo ver que se encontraban en un sector de la ciudad poco transitado. Y eso fue un alivio. No sabía que había pasado, pero Ángela había matado a unas personas, y como policía, podría perder su trabajo, aunque si encontraba un motivo valido, podría salir ilesa.

-¡Barbará déjame, quiero más, quiero más!-Las exigencias de su hermana le daban miedo, parecía un animal rabioso buscando a su presa- ¡Los odio a todos! ¡Los odio a todos!-Las lágrimas comenzaron a salir de sus ojos. Bárbara no podía creer lo quebrada que estaba. Nunca la había visto así. ¿Qué le habían dado a las dos? ¿Qué droga pudo provocar esto? Ella se sentía muy mal y apenas podía sostener a la pelinegra.

-Por favor Angie, ya basta, todo acabo, volvamos a casa, esto… Esto no está bien, hay que buscar ayuda-Bárbara no evito en llorar. Su llanto detuvo a Ángela, que la miro a los ojos. Se miró a si misma para luego soltar un pequeña risa. Ángela la abrazo, pero el abrazo se sentía distinto, algo estaba mal, y las dos lo sabían.-¿Ya estás bien? Pensé que habías enloquecido-

Ángela no dijo nada, solo la siguió abrazando. Esto no le quitaba el miedo que tenía. Miro la camioneta donde los hombres la iban a meter. Tuvieron suerte, aun así, nada de esto tenía algo que pudiera hacerla sentir bien.


Devuelta en su auto. Después de recorrer media ciudad para regresar al club. Las mujeres iban en camino a su casa. Las dos no decían ninguna palabra. Bárbara conducía con normalidad, pero estaba muriéndose de los nervios. Ángela se había vuelto loca. Una locura que no esperaba. Su ira se desbordo en ese momento. No quisieron volver a ver si Justin Y Rick seguían vivos. Solo querían regresar a casa. La morena miro a su hermana, que se encontraba mirando por la ventana, aun cubierta de sangre. Debían bañarse después de esto.

-Lo siento Angie, cometí un error en llevarte a ese lugar, debí escucharte cuando me dijiste que podríamos terminar secuestradas. Creo que me confié-Trato de tocarla, pero su hermana gruño.-No me odies, solo quería verte sonreír-

Ángela soltó una pequeña risa. Esto la extraño, aun creía que estaba bajo de esa droga que la hizo enloquecer- No te preocupes Barbie, me siento bien, me siento feliz. Por alguna razón solté algo que tenía muy adentro-Miro su mano llena de sangre para sentir el sabor de su boca que le dejo ese pene.

-Sí, debiste dejarme terminar lo que empecé. Esto fue muy reconfortante para mí. Ja Ja. Oh vaya, me he vuelto loca, nunca pensé que haría algo así. Pero sentí muchas ganas de hacerlo, te digo algo, estoy muy excitada ahora-Una sonrisa lujuriosa se dibujó en su rostro. Bárbara tembló por la mirada de su hermana- Sin embargo, puedo decir que me siento un poco mal, quiero regresar a mi cama, el alcohol o lo que me haya bebido me dejo muy mal-

-Bueno, me alegra escuchar eso hermanita. Mañana buscaremos la forma de solucionar esto ¿Ok? Ya verás que podemos salir de esto-Bárbara agarro la mano ensangrentada de Ángela y le sonrió.-Somos familia después de todo-

Ángela no supo que decir pero sintió una gran felicidad. Ambas se miraban con una sonrisa, pero eso cambio cuando la pelinegra noto algo en frente.-¡Bárbara cuidado!- La morena reacciono pero fue muy tarde. Pudieron ver como algo salió volando enfrente de su auto. Bárbara detuvo el auto y no dudo en salir a ver. Ángela lo pensó unos momentos pero salió igual que ella. Ambas se quedaron mirando dos siluetas en el suelo. Sintieron un escalofrió a ver que una de ellas parecía no tener cabeza. De hecho la cabeza estaba cerca de la otra, que era un cuerpo de un niño.

-Dios mío, atropellamos a unas personas, esto es lo que nos faltaba. Ahora…¿Qué hacemos?-Bárbara miro a su hermana y esta camino hacia uno de los cuerpos- ¿Adónde vas? No creo que sigan vivos-

Ángela llego y pudo ver de cerca el cuerpo de un niño. Este tenía un curioso cabello blanco. Bárbara se puso a su lado y contemplo al chico. A desviar la mirada al otro cuerpo se sorprendieron a ver que se trataba de un traje. Un traje de ardilla. Ambas se quedaron mirando a los dos con mucha curiosidad. Pero un gemido de dolor por parte del chico las alerto.

-¿Sigue vivo? Vaya es un niño muy resistente-Ángela pudo ver que tenía unos rasguños, tal vez por el golpe, pero ¿Qué hacía a estas horas de la noche?- Que raro ¿No? Sigue intacto como si el auto no lo hubiera golpeado-

-Hay que llevarlo a tu casa, no podemos dejarlo aquí-Bárbara lo alzo y le hizo señas a Ángela, esta no dijo, solo se quedó mirando al chico, que curiosamente le parecía muy lindo. Se sintió extraña en pensar en eso.-¡Ángela ya vámonos!-El grito de Bárbara llamo su atención.

-Ja, me estoy volviendo loca, Bueno que más da. Ya estoy enferma, será lindo… Ayudar a alguien. Pero…..-Miro al cielo. Estaba muy cansada. Su cuerpo estaba muy desgastado, ¿Qué le pasaba? Su mente tenía muchos pensamientos revueltos que de cierta forma no la dejaban pensar con claridad.


Hasta aquí amigos. El próximo capítulo continuaremos con la locura de la mansión. Al menos que quieran saber que van hacer las dos Summer con el chico que arroyaron. Si es así, díganmelo en los Reviews. Saludos.