Como dije, aquí está el segundo capítulo del día :)
Aviso: ¡No me pertenece nada! La historia es de kate882
Punto de Vista de Jay
Estaba apretando los dientes mientras cocinaba. Todo mi cuerpo estaba dolorido. Cada vez que me movía una punzada de dolor me atravesaba.
No se lo dije a nadie. Por supuesto que no. Después de todo yo era Jay Carmon Hathaway. No sería yo mismo si dijera algo ahora.
Todos acabábamos de sentarnos en la mesa cuando Brody entró.
- Siento llegar tarde - dijo sin aliento.
- Lissa, ¿cuánta gente invitaste a mi casa? - preguntó mamá.
Solté una pequeña carcajada aun cuando no lo encontraba tan gracioso.
- Él es el último. Pensé que a jay le gustaría que estuviera aquí - dijo la tía Lissa. Tenía razón. Me gustaba que hubiera venido.
- Lo siento señora Hathaway, pensé que sabías que venía - dijo Brody.
- ¿Quién eres? - preguntó papá.
Decidí que era el momento de unirme a la conversación.
- Dimitri, este es mi mejor amigo, Brody - dije tan calmado como pude.
En el momento en que hablé la preocupación se mostró en los ojos de mi padre. Quise darme con la cabeza contra la mesa. Debería haberme mantenido callado. Estaba claro que Dimitri sabría que me dolía con tan solo oírme hablar. Él parecía saber ese tipo de cosas siempre.
- Encantado de conocerte - dijo Dimitri volviendo a mirar a Brody.
Sentí confusión. ¿Me había equivocado y no lo había notado?
No, él lo sabía; así como también sabía que no quería que lo dijera enfrente de los demás. Así que sacaría el tema cuando no hubiese nadie delante. Ay, madre.
Tan pronto como terminamos de comer y Brody hubo ido, salí de casa para evitar una confrontación con mi padre.
Ay, ay, ay, ay. Eso era todo lo que pensaba mientras corría hacia el gimnasio. Monster de Skillet estaba sonando. Sonreí. Me encantaba esta canción.
Empecé a golpear uno de los maniquíes. Había oído en alguna parte que ejercitar los músculos cuando duelen ayudaba. Esperaba que sí.
Dimitri entró al gimnasio unos diez minutos después. ¿Realmente pensaba que no iba a venir? No, ya sabía que lo haría.
- ¿Sabes? A veces no es malo intentar pedir ayuda - dijo mientras se acercaba.
- Bien. Ayúdame a entrenar. Lucha conmigo - dije yendo a una de las colchonetas de entrenamiento.
Él se movió y adoptó una posición de lucha.
- No es muy maduro evitar el tema así - dijo cuando hice mi primer movimiento.
Numb de Linkin Park empezó a sonar. Suspiré y esquivé uno de sus golpes. Me encogí de hombros e intenté hacer otro movimiento, que también bloqueó. Los músculos empezaron a doler menos.
- Tengo siete años. Parece que siempre lo olvidáis - dije tratando de asestarle un golpe.
- Eso es porque casi nunca actúas como un niño de siete años.
- ¿Qué quieres que te diga, camarada? ¿Preferirías que fingiera ser un insolente, ruidoso o hiperactivo niño o yo mismo? - pregunté esquivando un puñetazo e intentando otro golpe que volvió a bloquear.
- ¿Ves? Comentarios como ese son el por qué todos olvidar lo joven que eres - dijo.
Me estaba cansando de nosotros bloqueando todos los movimientos del otro. No nos llevaba a ninguna parte.
- Escucha papá, me comporto como quiero.
Justo después de decirlo me di cuenta de lo que acababa de salir de mi boca. Podría haber cubierto mi boca con la mano, pero en su lugar tomé ventaja de su momentáneo shock.
Conseguí asestarle un golpe.
- Yo gano - dije. Y me fui.
