Bueno no diré mucho, solo que lo disfruten, veré que poco a poco tome la iniciativa para publicar varios capítulos a la semana, como dije esto lo hago por obligación, ya que en sí, la serie ya no la veo.

Les pido un favor un usuario me dijo que Las Unloud se volvieron famosas y quisiera saber que historias han hecho con ellas incluidas sería bueno que me lo dijeran. Además si hay Fan Art de ellas, si es así, denme un link de sus dibujos.


Capítulo 8: Recuerdos.

Poco a poco habría los ojos, era una sensación extraña que sentía en todo su cuerpo, era casi como si no sintiera nada encima. Al terminar de abrir sus ojos lo primero vio fue un techo de color marrón, al cabo de unos momentos se dio cuenta que no estaba en su habitación. Se enderezo con rapidez y noto que estaba sobre una cama desconocida.

- ¿Eh? ¿Qué es todo esto?-Termino de acomodarse y miro a todas partes un poco confundido, lo único que recordaba era que estaba camino a su casa, cuando de repente unas luces lo cegaron después de eso sintió como todo su cuerpo volaba-No… no recuerdo nada, esperen, si no mal recuerdo las chicas volvieron a dejarme atrás, y...-En ese momento abrió los ojos de sorpresa y noto algo importante.

-¡El TRAJE DE ARDILLA!-Lincoln Loud puso un rostro lleno de horror, se levantó de la cama y busco desesperada por todas partes su traje. No podía estar sin el-¡NO, NO, NO!-Decía con temor-No debí perderlo, pero no entiendo cómo es posible que no lo tenga, mis hermanas nunca me lo quitarían y si eso pasaba, entonces..-Lincoln volvió a mirar a su alrededor, pero no porque había descubierto su traje sino que repentinamente había alguien más en la habitación con él.

Sintió un escalofrió rodeando su cuerpo, pudo sentir un presencia muy pesada, un presencia que de cierta forma le parecía cuando Lucy aparecía de repente, pero algo andaba mal, esta presencia tenía algo muy diferente a la de su hermana. Poco a poco dio la vuelta y lo primero en notar fue nada más y nada menos, un par gigante de esferas rodeada por una capa negra. Lincoln entrecerró los ojos para luego levantar un poco la mirada para encontrarse con unos ojos verdes mirándolo fijamente.

-¿Eh?-Dijo con cierto miedo-Y… ¿Usted quién es?-Lincoln se quedó mirando a mujer de cabello negro largo con una esbelta figura y unos ojos verdes, que lo miraban indiferentemente. Pero lo que más llamo la atención del chico fue que la mujer estaba sentada con sus piernas cruzadas con un cigarrillo entre sus dedos. Aunque eso era común para un adulto, lo que realmente sorprendió a Lincoln, es que dicha mujer estaba prácticamente con un sostén y su ropa interior. Ambos de color negro.

-Oiga, que hace así, ¿Y dónde se supone que estoy?-Lincoln trato de ignorar a la mujer semi-desnuda en frente suyo. Porque quería evitar en ver esa figura tan hermosa, pero una cosa que le enseño su padre es que nunca debe ver a una mujer desnuda si esta no quiere que la vea.

Ángela arqueo una ceja mientras observaba al chico en frente suyo. Apago su cigarrillo y lo tiro al suelo para después pisarlo con fuerza haciendo un fuerte ruido en la habitación haciendo que el peliblanco se asustara.

-Eres raro, muy pero muy raro-Ángela abrió sus piernas dejando ver parte de su intimidad enfrente de Lincoln, este miro con asombro esta acción, pero luego sacudió su cabeza para mirarla directamente a su cara. Esto dejo sorprendida a la mujer.

-Vaya, Vaya, Vaya-Comenzo hablar con un pequeña sonrisa perturbadora- Me encontré con un chico muy raro, no puedo creer que no reacciones ante esto-Se rio, provocando un mirada confundida por parte del chico-Dime un cosa ¿Ere homosexual?-Se burló aunque al chico no le hizo gracia.

-¿Cómo quieres que reaccione ante un posible broma de mis hermanas?-Lincoln la miro con algo de molestia-No solo me molestan con el estúpido traje y mi mala suerte, sino que ahora me quieres hacer que me revuelque con una prostituta-Ante esto, un fuerte golpe en la cabeza hizo que se estrellara con el suelo. El golpe fue tal, que había jurado que pudo oír crujir sus huesos.

-¡MALDITO MOSCOSO!-Grito Ángela con un rostro lleno de ira.-¡NUNCA TGE ATREVAS EN LLAMARME UNA PROSTITUTA!-

-¿Y cómo quieres que llame a una mujer semi-desnuda tetona que fume un cigarrillo con un chico en ropa interior?-Lincoln hablo mientras se levantaba, sobando la cabeza por el golpe que le había dado la mujer, para ser sincero ese golpe no era nada comparado con los que le daba Lynn. Aparte se había dado cuenta que estaba con su ropa interior blanca.

La pelinegra no daba crédito de como un simple niño pecoso se alzaba sin ningún problema después de recibir un puñetazo en la cabeza. No aplico toda su fuerza en ese golpe, pero era suficiente para noquear incluso al hombre más fuerte.

Lincoln la miro con un rostro cansado para luego caminar para sentarse al bode de la cama, para luego fijar su mirada en Ángela, esta no pudo evitar sentirse incomoda por la mirada muerta del chico, que solo la observaba sin decir nada. Esto era extraño, de cierta forma ese chico tenía una muy decaída presencia. Aunque este rápidamente puso un rostro serio.

-Haz de una buena vez lo que vas hacer, por favor termina con esto para luego ponerme nuevamente en traje-Lincoln abrió sus brazos como esperando algo, sin dejar de ver a la mujer con una ojos llenos de odio.-Vamos, ¿Qué esperas? ¿No te pagaron por esto?-Ángela no entendía nada-¿Acaso eres amiga de una de mis hermanas?-

Ángela frunció el ceño- ¿Qué mamadas dices mocoso pervertido?-Se enderezo para fumigarlo con una mirada enojada-No sé qué droga te metiste pero estas en mi habitación, en mi casa- Su voz tenía un poco de molestia, aunque admitía que ese chico tenía algo distinto, algo que no encajaba con los niños de su edad. Era obvio que esa mirada muerta significaba que había pasado por algo. ¿Cómo lo sabía? Bueno es policía ya había visto esa misma mirada muerta antes.

-Entonces, ¿No eres una prostituta?-Pregunto el chico con algo de molestia.-Bueno, eso es algo casi bueno-Relajo su cuerpo pero aún no estaba tranquilo, esa mujer no le agradaba, con tan solo mirarla le recordaba a Lynn.

-Pues claro que no pedazo de mierda, no sé por quién me tomas-Ángela rodo los ojos con fastidio, muy molesto era este chico.- ¿Es por mis pechos no es así?- Los toco apretándolos para que resaltaran mejor-Estos dos bebes no están hechos para ni….

- Niños como yo-Interrumpió Lincoln con molestia- Por favor dime ¿Dónde estoy?-

Ángela quedo estática de como ese niño le había interrumpido, no se molestó, pero eso no se lo esperaba. Lincoln la seguía mirando con esa mirada decaída, como si estuviera esperando que dijera algo más.

Pero al momento comenzo, a reír desconcertando al chico. Su carcajada lleno la habitación, parecía casi un animal rabioso, ya que esa risa no era normal. Lincoln la miro con molestia, para luego fijarse en la ventana. Al parecer era de día, y eso significaba una cosa. Llego tarde y posiblemente sus hermanas lo estén buscando, y no de la forma que se preocuparan de su bienestar más bien para saber si no se había quitado el traje de ardilla. Era extraño, sentía miedo y al mismo tiempo algo de bienestar.

-Que sensación más rara, normalmente me sentiría asustado por no tener mi traje, pero esto es muy placentero y no sé porque-Lincoln dijo con un pequeña pero temblorosa sonrisa, que paso en seco la carcajada de Ángela.

Esto no era normal, para nada normal. ¿Qué mierda pasaba aquí? Este chico la estaba ignorando como si no fuera nada, como si fuera una estúpida sin remedio. Esto la enojo aún más, dio pasos fuertes hacia el chico y lo agarró del brazo, con algo de fuerza lo alzo, para mirarlo directamente a los ojos.

La situación era extraña. ¿Por qué lo era? Por una sencilla razón, Ángela tenía aunque ella misma no lo aceptara, una necesidad de sentir a las demás personas un miedo hacia ella. Un miedo que hacía que cualquiera la odiara solo por decir que una que otra palabra. Muchos miembros de la policía la describían como una mujer grosera y bastante sexy, pero nadie se atrevía acercarse sin recibir uno que otro insulto por parte de la tetona. Eso era un motivo para mantenerla aislada de casi todo, aunque debido a sus grandes habilidades la dejaban en un puesto superior a los demás.

-Tienes agallas niñito, eres un tremendo pendejo-Ángela sonrió siniestramente-No sabes lo problemático que puedo hacer mocoso, hay cosas en esta vida que me gusta a hacer y digamos que una de ellas poner a seres humanos como tú en su inmundo y maldito zona de mierda-

Los insultos no le dolían a Lincoln, más bien había recibido peores por parte de su familia. Aunque no fue durante toda su vida, desde que comenzo lo de la mala suerte poco a poco se dio cuenta que su familia no tenía nada de bonito. Ángela no paraba de decirle otras cosas, que harían asustar a más de uno.

-Aparte eres un viejo prematuro que seguramente…-

-¿Por qué eres tan grosera? ¿A qué quieres llegar?- Esto dejo sorprendida a la pelinegra. Dejo de hablar para mirar seriamente al mocoso. Miro el reloj que estaba al lado de la cama para luego mirar a Lincoln. Esta lo soltó para dejarlo a caer haciendo que se golpeara con el piso de madera.

El peliblanco gruño un poco para luego levantarse y sobar su trasero, un golpe bastante molesto. Ángela lo siguió mirando con seriedad. Su mente trato de analizar al chico. A simple vista parecía un mocoso de esos con características muy ridículas, hablaba de su cabello que lo hacía ver como un estúpido viejo. ¿Cómo era posible que no reaccionara a sus insultos? Esto la confundió. Para dejar en claro del porque Ángela estaba semi-desnuda y con Lincoln en la habitación. Era una para una sola cosa. Joder el pequeño mocoso. ¿Por qué? Bueno era por una clara y sencilla razón. Ángela era…. Una Tremenda Maldita.

-Que perdida de mi tiempo-Ángela suspiro de fastidio para luego darle una patada a Lincoln para hacerlo caer nuevamente-No vales mi valioso tiempo niño, mejor vístete te quiero fuera de mi casa- Dijo esto antes de salir por puerta para luego azotarla con fuerza. Lincoln miro la puerta por unos segundos para luego mirar su alrededor con cansancio.

-¿Con que demonios me voy vestir?- Dijo con molestia para luego mirar la puerta- No tiene diferencia con mis hermanas-Eso lo puso algo triste mientras unas lágrimas comenzaban a salir. Le dolía mucho, pero se lo había buscado.


En casa de la detective mirando la televisión se encontraba una mujer de cabello corto y de color. Mirando con atención las noticias con el fin de saber si ese niño de allá arriba estaba siendo buscado. Bárbara tenía miedo, miedo a que si había secuestrado al niño de alguien. Y de hecho era así. Pero la razón por la que no lo llevo a un hospital era que no podía. Ya que si llegaba con un chico medio muerto, lo primero que iban a preguntar era que le había pasado. Y por obvias razones no podía decírselo, por la simple razón que apestaba a alcohol y una militar como ella llegando diciendo que había chocado a alguien y sobre todo a un niño, Significaba una cosa. Expulsión del ejército y prisión.

-Demonios tengo una maldita mala suerte-Agarro su cabello con desesperación.-Siempre cuando trato de divertirme me pasa algo que lo lleva a la mierda-Se sintió triste ya que solo quería pasar un tiempo de caridad entre hermanas, pero nada le salió como lo había planeado. Ángela tenía que sentirse mejor, dejar de vivir como una solterona y principalmente conseguirse a un hombre que la saque de su delirio de "Mujer con gatos en potencia"

Ese último pensamiento le saco una pequeña sonrisa. En verdad tenía muchos problemas para decir que todo lo ocurrido anoche era por mera mala suerte. Aunque le algo le decía que esto significaba algo importante, algo que realmente valía la pena en analizar. Lo ocurrido la dejo sorprendida, ya que tal vez, solo tal vez, esto le traería algo emocionante a esta ciudad.

-Cielos, que día, aunque pienso que todo debió salir mejor-Suspiro con decepción.-Las cosas que me gano por tratar de divertirme-

-Lo has dicho bien tarada-Bárbara volteo para mirar a Ángela parada con una taza de café-Siempre me provocas un dolor de cabeza con tus mamadas de lesbiana de poca mente-Dio un sorbo a su café, estaba bastante bueno, su hermana sabía hacer un buen café-Aunque debo admitir que de todas las cosas extrañas que pasaron ayer, la del chico ardilla fue la más….. Inesperada- Declaro para caminar rumbo al sofá y sentarse junto a la morena mientras se viajaba en el televisor.

-¿Qué hay de nuevo en esta estúpida ciudad?-Ángela pregunto seriamente mientras le daba otra probada a su café.

Bárbara la miro por unos segundos con duda- Ángela, ¿Te sientes bien?- La pregunta hizo que la mujer la mirara con esos mismos ojos verdes llenos de fastidio.

-¿Por qué no debería estarlo?-Dijo la pelinegra con una seriedad. Bárbara ladeo un poco la cabeza, era una repuesta poco convincente ¿Acaso no recordaba lo que había hecho anoche? Iba abrir su boca pero Ángela hablo rápidamente.

-Lo de anoche fue lo mejor que me paso en mi vida, la verdad es que no me he sentido tan viva-Ángela dio una pequeña sonrisa, que dé a ver de alegrar a su hermana le provoco un escalofrió que recorrió toda su espalda ¿Hablaba en serio? Bárbara no daba crédito de lo que dijo, volvió a mirar la televisión reordenando su cabeza para dar una buena y necesaria declaración pero no hallaba las palabras correctas.

Sintió su mente en otro lugar, estaba desconectada de la realidad o sino estaba con un trauma que le había dejado el día anterior. Y era obvio, ¿Cómo no puedes olvidar que tu hermana le arranco el pene un hombre? Especialmente que lo hizo después de hacerle una mamada. Eso era un cosa que se vería en un película de terror y no de las normales sino de las perturbadoras.

Se preguntaba si tenía que enfrentar a Ángela por lo que hizo, pero algo le decía que tenía que seguir callada. Sintió algo sobre sus hombros y se dio cuenta que Ángela paso su brazo arriba de ella para acercarla un poco a su cuerpo. Esa era un sensación incomoda pero no dijo nada, tal vez tenía que ver que Ángela trataba de aclarar las cosas con un buena conversación.

-El chico de allá arriba está bastante bueno, tengo ganas de chupársela-Ángela dijo mirando la televisión sin ninguna pizca de otra emoción- Aunque creo que es homosexual-

Esto dejo con ojos blanco a la morena con un aire que la sofocaba a cada segundo-¿Qué ¿Qué dijiste Ángela?- Bárbara sintió como su cuerpo perdía aire.

Ángela giro su cabeza poco a poco, mostrando un rostro serio pero a la vez espeluznante-Dije que tengo ganas de chupársela- Ambas se quedaron mirando por un buen rato hasta que Bárbara reacciono como buena mujer que era.

-¡¿QUE IDIOTEZ ESTAS DICIENDO ANGELA?!-El grito de la morena dejo un zumbido en el odio de la detective. Ángela no dejo de mirarla con seriedad, hasta cambiarla por una cínica que estremeció a la militar.

-No me culpes, lo de ayer me dejo una buena sensación y quiero más-Dijo siniestramente dejando sin habla a la morena-Anoche fue una experiencia que quiero repetir, no sabes lo ansiosa que estoy, sé que es un niño pero vi su paquete y lo tiene bien grande imagínate esa cosa entrando en mi vagina, me la va a dejar bien ro…..

La sala se escuchó el sonido de algo siendo golpeado, eso era nada más y nada menos que la mejilla de Ángela, en frente de ella estaba Bárbara con una mirada de enojo, el golpe fue tal que la dejo con una mejilla roja. Ángela poco a poco se enderezo y se tocó donde la había golpeado. Le dolía pero eso no le molesto. Más bien le gusto esa actitud de su hermana, al parecer había hallado la forma de sacarle lo peor de ella.

Bárbara miraba a su hermana con asco, no podía creer la cosa que acaba de decir, era algo muy horrible, más que todo de lo que había dicho durante toda su vida. Sabía bien de lo pensaba, años conociéndola le permitió saber cuándo su hermana decía la verdad o no. Su actitud a simple vista dejaba en claro que era muy ruda, pero esto….. Esto que acaba de decir no era broma, para nada lo era. Conocía a Ángela, la conocía tan bien que defendía ante otras personas que ella no era tan mala. Tenía que admitir que era molesta, pero en realidad era una buena persona.

-¿Cómo puedes decir eso?-Algo de pesar salía de su boca- No puedes decir eso, lo que mencionas es algo que no puedes ni siquiera pensar-

-¿Ah no? Pero pensé que querías que perdiera mi virginidad-Ángela volvió a mirarla con un sonrisa arrogante- Me detuviste ante de terminar con esos hombres, tal vez me hubiera divertido pero no me dejaste disfrutar esa nueva sensación- Ángela hablaba en serio, y no le estaba gustado.

Ambas no se miraron con ojos llenos de molestia. No se atrevían en decir algo que podía provocar algo peor. Esto discusión era diferente, no era como las demás ocasiones que discutían y se reían después. Bárbara se fijó en algo que estaba sobre la mesa. Y luego volvió a mirar a la pelinegra que la seguía mirando con esa sonrisa extraña.

-No sé porque ese niño tenía es traje de ardilla, y porque estaba en medio de la noche, pero si intentas algo indebido con él, te juro que yo misma te meteré a la cárcel-Bárbara fue firme en su amenaza. Esperando que resultara ante Ángela, aunque lo dudaba esa mujer era un caso serio.

Ángela por su parte le gusto la actitud seria de la morena, bebió un poco de su café para luego dejar la taza sobre la mesita de la sala. Miro el traje de ardilla que estaba sobre la mesa para luego sacar una pequeña risita. Bárbara esperaba algún insulto, estaba lista para responderle, pero sorpresivamente la pelinegra le dispuso mirar la televisión. En verdad no se lo esperaba normalmente le hubiera insultado pero esto era…. Extraño.

-No lo hare, pero no te preocupes, investigue un poco y creo que ese niño pertenece a una familia con apellido Loud- Ángela menciono sin mirarla- Creo que he escuchado o leído algo sobre ese apellido pero no me acuerdo- Suspiro para mirar fijamente la televisión.

La morena trato de procesar lo dicho por la mujer, se fijó en el traje de ardilla. No entendía como alguien como ese niño tenía puesto eso. Sobre todo por el mal olor, parecía que llevaba tiempo metido ahí. Cuando reviso el traje casi vomita. Por esa razón lo tiro en la lavadora para eliminar ese olor nauseabundo. Aunque algo se le vino a la mente y miro nuevamente a la detective.

-¿Cómo sabes que apellidad Loud?-Quiso saber ya que no recordaba que ese traje tuviera un nombre.

-Sencillo, lo vi en su ropa interior mientras me deleitaba con su tremendo pene-Respondió Ángela como si nada.

-Vaya eso es…..- Bárbara abrió los ojos de la impresión- ¡¿Qué HICISTE QUE?!-

Iba a meterle otra cachetada a la mujer, no solo de lo que dijo, sino que la única forma que lo había visto era que estaba en la habitación donde lo había dejado, se le vino lo peor a saber que posiblemente había hecho algo al chico mientras estaba arriba.

-Deja de gritar no es para tanto no le hice nada-Afirmo dejando un poco relajada a la morena, pero Ángela sonrió confundiendo a la militar-Pero lo más extraño, que sorpresivamente no reacciono cuando estaba en sostén y ropa interior frente a él, por lo que deduzco que le tira par mismo bando-

En definitiva a la iba a matar, alzo su mano para darle otra bofetada pero vio que alguien se asomaba desde la cocina. Ambas se fijaron en el niño de cabello blanco que las miraba con una ceja levantada. Como preguntándose de que estaban haciendo. Bárbara bajo su mano y miro al chico confundida. Más bien por lo que tenía puesto.

-Oye imbécil, ¿Por qué usas mis sabanas para cubrir tu enorme pene?-Ángela lo miro enojada- ¿Te estabas masturbando viéndonos discutir? Vaya al parecer no eres tan rarito como pensé- Los tres no se dejaban de mirar, no sabían que decir, pero Lincoln se fijó en el traje de ardilla, al mirarlo sus ojos se abrieron un poco, sin embargo se dirigió para cogerlo.

Ambas mujeres vieron el chico tomaba la cabeza del traje y lo miraba con molestia, para luego tomar el resto del traje. Por su cara, daba entender que no le gustaba usar eso. Pero ¿Por qué lo hacía? ¿Acaso perdió una apuesta? Eso le dio un poco de risa a Ángela, Eso era una buena forma de castigar a sus compañeros, y tenía pensado que podría obligarlos en andar en ropa interior un día entero. Bárbara era otro asunto, pudo notar un toque de tristeza en el chico, algo le decía que ese traje no era tan especial para él.

-Me tengo que ir, mi familia de estar buscándome-Dijo mientras se ponía la parte de abajo del traje- Me mataran por esto, me he perdido por mucho tiempo-

-¿De qué hablas?-Pregunto Bárbara- ¿Por qué usas ese traje? Además ¿Por qué andabas en medio de la noche por las calles?-

-Regresaba a casa después de un concierto de mi hermana Luna-Lincoln miro con cansancio a las mujeres-Toda mi familia se presentó, y canto muy bien, especialmente conmigo cerca, muchas personas les gusto su música-Sonrió mientras una lagrima salía de su ojos derecho.

Ángela se rio- Bueno, parece que te perdiste, me lo imagino, ese traje y su olor debió dejarte tan drogado que te hizo irte por otro lado-Le pareció gracioso, esperaba que alguien hubiera firmado al chico y subido su video a internet. Le gustaría reírse por un buen rato.

-De hecho….. Ellos me dejaron afuera del auto -Lincoln hablo con tristeza- Aunque me lo merezco.

Esto dejo desconcertada a ambas mujeres.

-Un momento, ¿Dices que te dejaron a propósito en medio de la noche?-Pregunto Ángela con sorpresa. Lincoln no dijo simplemente miro a la pelinegra y asintió, por alguna razón Ángela sintió un pulsada en su corazón a darse cuenta de eso, su rostro curiosamente se entristeció pero rápidamente volvió a endurecerse.

-Uh, que cosa tan estúpida, no sé qué maldita familia tengas, pero darte por seguro que están mal de la cabeza-Ángela gruño en pesar eso. Le daba mucha rabia, pero esa rabia se sentía diferente como otras que había sentido. Bárbara se quedó mirando a su hermana. Esa forma de hablar era parecida como siempre hablaba pero tenía algo distinto, Ángela se veía distinta aun preservando su actitud gruñona.

-Sera mejor irme-Lincoln se iba a poner la cabeza de ardilla pero fue detenido por Bárbara. Esta agarro la cabeza de ardilla y lo aparto de él.-Oye devuélvela no deberías tocar eso, mis padres me matarían si alguien me quita mi traje-

-Oye niño, primero quiero saber cómo es posible que tu familia te dejara solo en la noche y parte del porque dejarte usar este traje-Bárbara la miro fijamente esperando alguna respuesta.

Ángela se fijó en el peliblanco, de cierta forma también le interesaba saberlo aunque en realidad miraba un poco la entrepierna del chico. Se sentía rara cuando miraba ese lugar. En verdad le estaba pasando algo malo, pero no le importaba, se sentía muy bien y algo relajada por pensar en eso. Su mente le estaba jugando algo muy distinto pero no sabía que.

-Es por mi mala suerte-Dijo Lincoln con algo de molestia.


"Mala suerte" "Mala suerte" "Mala suerte" "Mala suerte". Esas dos palabras no paraban de sonar en su cabeza, eran como si miles de púas se clavaran en su cráneo. No le gustaba esas palabras cada que las escuchaba su mente manda un pulso doloroso hacia su corazón. Y cada vez que lo sentía su mente mostraba una cara sonriente de cierto peliblanco. Cada vez que lo veía sentía algo extraño y lindo a la vez. Poco a poco su mente volvía en sí.

No entendía porque, pero le dolía su cuerpo. Y por alguna razón sentía mucho frio. Se movió un poco haciendo que abriera los ojos rápidamente. Su vista fue regresando para notar en frente de ella una habitación con un gran televisor. Ángela miraba confundida el lugar, se dio cuenta que estaba sentada en una silla muy elegante, se levantó y sintió un breve dolor en todo su cuerpo.

-¿Dónde estoy?- Su boca estaba algo seca, necesita algo de agua. Precisamente había un vaso con agua en la mesa de la habitación, no dijo y lo tomo para beber todo rápidamente. Se sintió viva nuevamente aunque seguía con sus dolores pero algo es algo.

Tiro el vaso a un lado, dejando que se rompiera para mirar fijamente el lugar, recordaba perfectamente que estaba en la mansión de ese maldito mocoso. Ya había matado dos zorras y aún faltaban unas cuentas más. No iba a detenerse, ya no, estaba bastante segura que tendría que salir de esta mansión cubierta de sangre de toda esa familia y de ese niño rico. Sonrió con tan solo imaginarlo, los iba hacer sufrir, pensaba que quizás le metería una escopeta por el hueco del culo a ese niñito consentido. Y tal vez a una que otra Loud. En especial es mocosa llamada Lola, que quedo con la ganas de violarla.

-Sin embargo, no recuerdo como llegue aquí ¿Alguien me trajo?-Su puso a pensar, trataba de recordar lo último que hizo antes de desmayarse.- No me recuerdo de nada, solo que estaba por el pasillo y luego me comencé a sentir mal, me dolía el estómago-

-Aunque creo, que vi a alguien pero no sé a quién-Dijo para luego mirar hacia la ventana, era extraño ya no escuchaba los ruidos de la ciudad, los disparos, los gritos. ¿Qué estaba pasando? Aún era de noche, pero ¿Por cuánto tiempo estuvo dormida?

Mientras miraba la ventana una pequeña figura se puso detrás de ella. Se dio cuenta y giro para encontrase con un pequeña niña de cabello rubio que le sonreía. Se le notaba que le faltaban dos dientes de arriba.

-Que bien que despertaste Señorita Summer me tenías muy preocupa-Dijo la niña sonriente con el cabello amarado en dos coletas y una gorra roja coloca hacia atrás- Pensé que estaba muerta, pero por suerte está sana y salva-Menciono la niña sin quitar su sonrisa.

Ángela entrecerró los ojos- ¿Lana Loud?-


Bueno amigos hasta aquí el capítulo de hoy, vaya al parecer todo se ha vuelto un caos. Bien chicos este es mi último capítulo del año y sé que no he actualizado durante más de un año estas historias. Pero como les dije perdí el interés en The Loud House y creo que no soy el único ya que los primeros escritores que hicieron grandes historias de esta serie no han publicado con frecuencia.

Sin embargo debo terminar esta historia para darle un fin merecido, y les digo que el final está cerca pero quedara para el otro año. Sin más que decir me despido y espero que pasen un buen momento con su familia. Recuerden en mandarme las historias en donde aparecen "Las Unloud"y dibujos referentes a ellas, pero si no hay no importa.

-"¡FELIZ AÑO NUEVO 2019!"-

Nos vemos. Saludos y próspero año 2019.