Aquí está el siguiente capítulo. Sé que he tardado (otra vez) pero me sucedieron varias cosas y no estaba de ánimo para escribir (o para traducir en este caso, pero mis historias están sin actualizar. Me tendré que poner a ello XD). Y ahora que he superado mis paranoias emocionales espero poder dediacrme a esto más regularmente! XD
Aviso: ¡No me pertenece nada! La historia es de kate882 :)
Punto de Vista de Jay (varias horas después)
- ¡No podéis matarla! - exclamé. ¿Pero en qué estaban pensando?
- ¿Por qué no? - Preguntó el tío Christian confundido.
Era su tía y estaba de acuerdo. Algo marchaba mal.
- Ella está en la prisión que es posiblemente la de más alta seguridad del planeta - dije.
Ni siquiera la tía Lissa parecía tener un problema con ello.
- Lo que quiero saber es, ¿cuándo murió Jay?
Ese fue Mason. ¡Finalmente alguien haciendo la pregunta correcta!
- Eso. Estoy seguro de no recordar haber muerto. ¡Creo que eso es algo que recordaría! - dije agitando los brazos.
- bueno, a mí me tomó bastante tiempo darme cuenta de que había muerto - dijo mamá.
- Vale, puede que él no tenga que recordar que murió, pero quiero saber cuándo sucedió. ¡Estábamos todos allí! - dijo Mason.
Traté de retroceder en mi mente a los puntos en los que podría haber muerto. Todo en lo que podía pensar era en el dolor. Agonizante y cegador dolor. Eso no era muy útil en ese momento. Aunque sin duda era algo en que pensar al trazar esta última venganza. Por ahora eso podía esperar.
- Bueno, todos nos centramos en Tasha. Tratando de proteger a Jay pudimos habernos perdido el momento en que murió - dijo Lissa mirándome con arrepentimiento y culpa.
¿Por qué se sentía culpable? Ella no podría haberlo visto venir. Ninguno hubiera podido; a menos que Lissa o Adrian desarrollaran una nueva habilidad del espíritu para ver el futuro, y no creía que eso fuera a pasar.
Dimitri soltó una palabrota cuando dijo eso.
- ¡Dimitri! - dijo Rose mirándole.
- Mamá, no puedes decir palabrotas a mi alrededor y luego enfadarte con alguien cuando hace lo mismo. No es justo - dije con indiferencia -. Pero aún creo que no deberíais matarla - dije cruzando los brazos.
Bueno, ¿cómo de bien podía funcionar eso? Un niño de siete años contra Rose, Lissa, Dimitri, Adrian, Sydney, Jill, Mason, Eddie, Christian, Mia y… no, espera, eso es todo. Pero seguía sin tener ninguna oportunidad.
- Bueno, no todos vamos. Alguien se tiene que quedar y vigilarte - dijo Adrian.
Rose suspiró sabiendo lo que estaba a punto de hacer.
Fui hacia él, me subí en una silla y e miré directamente a los ojos.
- ¿Quedarse y vigilarme? - pregunté en apenas un susurro. Luego continué más fuerte -. No esperes que me vaya a quedar aquí sentado mientras vosotros os vais a alguna aventura a matar a la persona que está arruinando mi vida. Y el hecho de que está arruinando mi vida debería ser razón suficiente para que yo también vaya.
Mi voz había aumentado en volumen con cada palabra.
- Sí. Eso es exactamente lo que esperamos. Tienes siete años, Jay.
Esa fue mi madre. Me di la vuelta - casi cayendo de la silla que estaba utilizando para nivelarme - y la encaré.
- ¿En serio? ¿Esa es tu excusa? Vosotros no actuáis como si tuviera siete años. ¡Solo traéis el tema a colación cuando ayuda a vuestros argumentos en mi contra! - me estaba poniendo realmente molesto ahora.
No actuaba como si tuviera siete, ¿por qué debería ser tratado como tal?
- Jay, ni siquiera querías que la mataran, ¿por qué quieres ir? - preguntó Jill hablando por primera vez.
Suspiré.
- No, no quiero que eso ocurra, pero si lo hace quiero estar allí - entonces un pensamiento se me vino a la cabeza -. ¿Alguien sabe de algún shadow-kissed cuyo usuario de espíritu muriera? - Parecieron sorprendidos por mi cambio de tema, pero todos sacudieron la cabeza -. ¿Entonces qué le pasa al shadow-kissed?
Parecieron considerarlo.
- Probablemente nada, pero si algo sucediera no podría ser tan malo ni de cerca como estar vinculado a Tasha - dijo Eddie.
Dimitri asintió conforme.
- Especialmente porque Tasha empezará a mandarte oscuridad para volverte loco - dijo Dimitri.
Así que su decisión estaba tomada, y no había nada que yo pudiera hacer para cambiarla. Nada excepto colarme en el viaje. ¿Por qué era mi vida tan complicada?
