Lo siento lo siento lo siento lo siento lo sientoooooo :( Sé que iba a intentar traducir y escribir más rápido pero es que no sé como se me ha ido pasando el tiempo y tenía todos los capítulos con un párrafo como mucho y el trabajo de sociales sin empezar! Así que ya aviso que ahora mismo hasta la semana del 15 de junio más o menos haré lo que pueda pero no prometo nada... Por ahora disfrutar de este capítulo, que me ha costado lo suyo traducir, era larguísimo! :D Pues eso que os gusteee! ^^

Aviso: ¡No me pertenece nada! La historia es de kate882 :) Yo solo traduzco ~

Punto de Vista de Jay

Vale, así que se habían ido y yo tenía que ir detrás de ellos. No podía simplemente salir del maletero. Eso hubiera hecho el día de los guardias de seguridad bastante interesante.

En vez de eso me quedé en el asiento de atrás y esperé hasta que estuvieron donde ya no podían oírme. Entonces salí de allí y grité.

- ¡Chicos, esperadme!

Eso quedaría bien en las grabaciones de seguridad. Hice una mezcla entre trotar y correr para que pareciera que intentaba alcanzarles, pero que no podía. Se sentía tan bien moverse así después de haber estado encerrado en un espacio tan pequeño.

Conseguí entrar al aeropuerto, pero me detuvo un guardia.

- Hola hombrecito, ¿dónde están tus papás? - paré y alcé una ceja. ¿Hombrecito? Tiene que ser una broma.

- Mi nombre es Jay y no soy ningún hombrecito - dije mirándole a los ojos. Seguramente no ayudaba el hecho de que tenía que alzar la cabeza para ello.

Quería añadir que podría patear su culo a la semana que viene sin una gota de sudor, pero me refrené. Probablemente se reiría pensando que era adorable, sin saber con quién estaba hablando. La ignorancia de los humanos.

- Bueno Jay, ¿dónde están tus papás?

- Simplemente le miré mientras contestaba. Me estaba arruinando el plan.

- Tengo siete años. Soy perfectamente capaz de montar en un avión sin mi padre o mi madre - dije sin parar de mirarle.

- Bueno, estoy seguro de que eres capaz, pero tus padres tienen que firmar unos documentos para que puedas hacer eso - dijo como si fuera un parvulito. Qué denigrante.

- Soy completamente consciente de es- espera ¿qué? - mi mirada se tambaleó un poquito.

Pensé que lo más que necesitaría sería una nota de mi madre. Había falsificado una y todo.

En ese momento Adrian vino hacia nosotros.

- Jay he sido informado ahora mismo, mientras cogía tu ticket, de que tenía que firmar para que los de seguridad te dejaran volar solo - dijo mostrándole su sonrisa más encantadora al guarda. ¿Qué estaba haciendo?

- ¿Tú eres su padre? - preguntó el guarda mirándonos a Adrian y a mí.

Bueno, aparte de que ambos teníamos el pelo castaño - ni siquiera el mismo tono - no nos parecíamos en nada.

- Papá, dijiste que podría pasar - dije haciendo pucheros.

- ¿Este es tu padre? - me preguntó el guarda.

- Bueno, hay una razón por la cual le llamé papá - señalé.

De repente, estaba muy feliz de tener a Adrian de mi parte. Especialmente con su habilidad con la compulsión, que nos vino bien. Usó su compulsión y dijo que era Dimitri, así podría recogerme sin levantar sospechas. Así que a causa de la compulsión 'Dimitri' me registró y Adrian me recogería.

- Vale, así que vamos a estar en Delta, y tú vas en U. S. Air. Este es tu ticket. Sé consciente de que no hay vuelos que te lleven directamente a Alaska, así que vas a tener que parar en Seattle y ellos solo tienen un vuelo hoy, así que vas a tener que utilizar esas habilidades ninja tuyas porque los niños solos van al avión primero. Además trata de ser bueno con la azafata que va a cuidar de ti. Nos vemos en Alaska, Jay.

Y corrió a reunirse con los demás. En ese instante una azafata rubia y alta vino hacia donde estaba.

- Tú debes de ser Jay. - Aquel guarda debió de haberle dicho que no me gustaba que me llamaran hombrecito -. Mi nombre es Vikki y me voy a ocupar de ti en tu vuelo a Seattle, y luego tendrás a otra azafata cuidando de ti en el camino a Alaska.

Sonrío y yo le di una sonrisa de completa inocencia que, si ella me hubiera conocido, habría estado inmediatamente pensando en qué lío me había metido. Aun así, juzgando por la expresión de su cara, ella pensaba que era la cosa más mona del mundo. Bien, porque eso era lo que pretendía. Me tomó de la mano y me condujo por seguridad. Quería gritar que sabía caminar solo, pero no lo hice.

Finalmente, estaba en el avión. Era una compañía de vuelo cuyo avión salía más o menos media hora más tarde que el que habían cogido mamá y los demás.

Saqué mi DVD portátil. Ahora estaba tratando de decidir entre ver Mentes Criminales, Casos Ocultos, Aviso de Desalojamiento o Sin Dejar Rastro. Me puse con Mentes Criminales.

- Eh, Jay, ¿estás seguro de que deberías ver estar cosas? - preguntó Vikki cuando vio a Morgan disparando a alguien.

- Bueno, este es uno de mis episodios favoritos. Pensé en traerme una de las pelis de Saw, pero luego pensé que podría asustar a algunos de los niños del avión - dije mirándola con una cara inexpresiva, tratando de descifrar lo que había querido decir. ¿Por qué no debería ver esto? Lo había estado viendo durante mucho tiempo.

La mirada en su cara no tenía precio. Era una mezcla entre horror y sorpresa. Parecía que estaba tratando de decidir si debía decir algo más o no. Era uno de esos momentos en los que desearías tener una cámara.

Bueno, mientras lo pensaba, me volví hacia la pantalla. La pantalla estaba enfocando a Read. Él era mi favorito. Al principio me reía de él y decía que parecía más como si debiera estar en un taller de cerámica que en el FBI, peor se había abierto paso en mí.

El vuelo pasó rápido aunque algunas personas se me habían acercado y se habían puesto a verlo conmigo. ¿Es que estas personas no tenían una vida propia que no incluyera rodear a un niño de siete años y ver Mentes Criminales?

Bajé del avión después de un rato. Ahí es cuando todo se puso difícil… Más difícil.

Tenía que esperar por ahí durante un rato, porque nuestro vuelo no era hasta una hora después. Este era el que tendría que compartir con mamá y los demás. Tenía una nueva azafata. Realmente tenía que parecer un niño inocente con esta. Era la mejor manera de esconderme de mi madre, ¡quien vi yendo hacia donde estaba!

- ¿Señorita? - dije mirándola con grandes ojos marrones -. Tengo mucha hambre. ¿Crees que podrías llevarme a esa tienda de ahí? Me da miedo ir solo.

Eso debería funcionar. Tal vez odiaba actuar - y lo odiaba de verdad - pero me ayudaba con los desconocidos.

- Por supuesto, cielo. Vamos - dijo sonriendo y tomando mi mano. Y lo más importante, sacándome del campo de visión de mi madre. Yo era bueno.

- Gracias - dije usando la misma sonrisa inocente que había utilizado en la azafata anterior.

Adrian y Lissa tenían la compulsión. Yo tenía el encanto de un niño de siete años, que era casi igual de bueno. También era muy engañoso. Tuve que reprimir una sonrisa maliciosa.

Mientras esperaba por el avión también conseguí una gorra. No serviría para mucho excepto para salvarme de ser notado por el escaneo de los guardianes, ya que ellos buscaban peligros potenciales y no a mí.

Por supuesto, como Adrian dijo, los niños que iban solos subían primero al avión, así que tan pronto como subimos pedí ir al baño. Por supuesto, me dejó y me acurruqué allí hasta que todo el mundo estuvo a bordo y volví a mi sitio sin ser notado. Bueno, esta ver no podía ver Mentes Criminales. Saqué mi DSi y busqué algo a lo que un niño de siete años jugaría. Tenía un juego de carreras. No recibí ninguna mirada extrañada así que supuse que había acertado. Le pillé el truco muy rápido; ya me había pasado este juego diez veces por lo menos. Afortunadamente, este vuelo era más corto, así que no tuve que estar con ello mucho tiempo.

- ¡Oh, ahí está mi tío! - dije señalándole y fingiendo estar muy emocionado, para beneficio de la azafata. Ser el tipo de niño de siete años que pensaban que tenía que ser aquí tomaba mucha energía -. ¡Tío Adrian! - parecía levemente sorprendido por mi actuación, pero me sacó de aquella parte del aeropuerto. Estábamos yendo hacia las tiendas donde supuse que íbamos a conseguir un mapa de la zona.

Ahora era el momento de encontrarse con los demás, porque no veía un taxi por ninguna parte y necesitaba que alguien me llevara. Adrian fue antes que yo. Iba a intentar pasar por esto sin meterle en problemas. No creía que fuera posible, pero había que intentarlo, ¿no?

Caminé por detrás de ellos y no se dieron cuenta de que estaba allí.

- Eh, chicos, ¿qué tal el vuelo? El mío fue bastante malo - dije.

Todos se dieron la vuelta sorprendidos. Adrian fingió estarlo también.

'Jay, ¿qué haces aquí?' '¿Cómo viniste?' '¿Cómo conseguiste el billete?' '¿Pero qué-?' '¿Cómo no nos dimos cuenta de que viniste?' Todo esto fue dicho por diferentes personas al mismo tiempo.

- Qué, ¿ningún 'hola, qué tal'? ¿Y de verdad pensabais que no iba a venir? Estoy un poco ofendido de que no creyerais en mis habilidades - dije llevándome la mano al corazón como si hubiera sido herido. Puse una cara seria -. Aun así, fingir que actuaba como un niño de siete años fue horrible. Me gané miradas raras cuando me puse a ver Mentes Criminales, y la inocencia está sobrevalorada - sonreí.

- ¿Cómo llégate hasta aquí? - dijo mamá entre dientes.

- Oh, ¿no te lo dije? He desarrollado habilidades para compeler - dije sarcásticamente. ¿De verdad pensaba que iba a decirle cómo había llega- ¡ayayayay!

Y de repente me estaba cayendo, como si eso ayudara al dolor. Gracias a Dios, Dimitri me agarró.

- Tiene que haber sido Tasha. Le está haciendo daño a través del vínculo de alguna manera - dijo una voz que sonaba distante y se parecía a la de Lissa.

Y tan pronto como el dolor vino se fue, y me encontré bien de nuevo.

Me levanté y miré a mi alrededor. Con completa seriedad dije:

- Y aquí está, esa es suficiente razón para que yo deba estar aquí. Ella me hace cosas así - dije cruzando los brazos en mi pecho.

- Tienes que volver a casa - dijo Eddie. Todos excepto Adrian asintieron mostrando su aprobación.

Alcé una ceja.

- ¿Y cómo lo hago? Necesito tener a un adulto conmigo esperándome en el otro lado del aeropuerto. Soy menor de edad - sonreí triunfante.

- Jill puede recogerte - dijo Sydney.

- ¿Pensáis que fui lo suficientemente tonto para olvidarme de eso? Jill está probablemente a medio camino de México ahora mismo.

- ¿Cómo es que Jill está yendo a México? - preguntó Dimitri.

- Bueno, porque es donde piensa que estoy yo. Brody le dijo que es ahí donde yo pensaba que estaba la cárcel y que fui allí. No os molestéis en llamar. Recordad que su móvil está roto. - Les sonreí con dulzura. Lissa abrió la boca, pero previendo lo que iba a decir, la corté -. Ninguno de vosotros puede llevarme de vuelta porque necesitáis estar todos. Tampoco podéis llamar a la Corte, ya que eso causaría preguntas bastante interesantes.

Les di otra sonrisa dulce.

Se miraron entre ellos. Habían sido derrotados por un niño de siete años y lo sabían. Imagino que ese no era un buen sentimiento para los adultos. Incluso Adrian parecía sorprendido de que hubiera pensado tanto en ello. Me sentí muy bien conmigo mismo.