Aquí está el siguiente capítulo :) Por cierto, me gustaría avisar de que voy a empezar con una nueva traducción xD La historia es 'C'mon. Rose, Give In!' de inako y ya he recibido el permiso para hacerlo, así que me pondré en cuanto pueda. Esa historia tiene menos capítulos, pero más largos, así que tardaré más entre una actualización y otra. Y bueno, os dejo, disfrutad :)

Aviso: ¡No me pertenece nada! La historia es de kate882 :)

Punto de Vista de Jay

Anduvimos varias millas. Ya estaba oscureciendo. No podía quedarme con ella más tiempo o sería peligroso. Cuando el sol se hubiera ocultado del todo, no habría nada que la detuviese de intentar morderme.

- Venga, vete. Fuera de mi vista antes de que cambie de idea - dije parando y tirándole lo que quedaba de la bolsa de sangre.

- ¿Por qué dejas que me vaya? - preguntó suspicaz.

- No quiero que nadie muera por mi culpa a menos que haya sido convertido y yo haya conducido una estaca por su frío y muerto corazón. No seré la razón de tu muerte a menos que te conviertas en uno de esos monstruos de fríos ojos rojos -. Pude adivinar que ella pensaba que yo era débil y patético por esto -. Si piensas que soy débil, trata de derrotarme - dije mirándola.

Ella me lanzó una sonrisa burlona y se marchó.

Esprinté para llegar al hotel.

(Algunas horas después, de vuelta en el hotel)

- ¿Dónde está ella? - Me gritaron todos según entré en mi habitación.

- Sí, yo también os he echado de menos - dije con sarcasmo.

- ¿Qué has hecho? - dijo Dimitri sonando decepcionado.

Un chico normal de mi edad habría estado molesto por el hecho de que su padre estaba molesto con él, pero yo no soy - y nunca dije serlo - un chico normal.

Así que mi plan era el mismo de siempre: salir hablando de la situación.

- Bueno, veamos… Irrumpí en una prisión, corí por el bosque, paré porque ella necesitaba un descanso, os compré algunos caramelos en el camino de vuelta y volví para que me gritarais - dije contando con los dedos.

- ¿Y qué pasó con Tasha?

¿Quién preguntó eso? Creo que fue Mason, porque parecía expectante.

- Pues salió de la cárcel. ¿Es que no escucháis la radio de los vampiros? - dije mirándole como si me hubiese preguntado de qué color era mi pelo.

Mamá parecía como si quisiera golpearme, así que mantuve un ojo en ella.

- ¿Y dónde está ahora? - preguntó Lissa. Hasta ella parecía estar al límite.

- No estoy muy seguro - dije pensativo -. Supongo que depende de lo rápido que pueda correr y la dirección que tomara.

¿De verdad creían que iba a decirles todo eso?

- Jay, ¿eres consciente de que dejaste escapar a una asesina? - me preguntó Sydney.

- Técnicamente no ha matado a nadie - respondí.

- A ti, Jay. Te mató a ti - señaló mi madre. Como si necesitara algún recordatorio de que estuve muerto, aunque fuera temporalmente.

Puse los ojos en blanco.

- Sí, pero volví a la vida, así que no creo que eso cuente - constaté.

- Trató de matarme - dijo el tío Chris.

Le miré de arriba abajo.

- Estás aquí de pie, ¿o no? - le pregunté.

Todos me miraban expectantes. ¿Es que nadie lo entendía? Parecía que Adrian sí. Estaba relajado, y parecía de mi lado.

- ¿Dijiste que traes caramelos? - preguntó.

Puse los ojos en blanco. Solo él diría algo así en una situación como esta.

- Sí.

Le tiré a cada uno una barra de caramelo.

- Jay, no nos puedes sobornar con caramelos. ¿Qué ha pasado? Dijiste que la querías muerta - Dimitri le dio su barra de caramelo a Rose mientras hablaba conmigo.

- ¡Yo no dije eso! De hecho, creo que dije lo contrario - le dije contrariado -. Os dije que no podíais matarla. Cuando ninguno parecía estar escuchándome dije que teníais que llevarme con vosotros. Que si ibais a matarla merecía estar allí. Ni una sola vez dije que la quería muerta - miré a mi alrededor antes de continuar con mi pequeño discurso -. No lo entendéis, ninguno de vosotros. La llamáis asesina y decís que hay que matarla por eso, pero ninguno de nosotros está muerto. Yo morí, pero no permanecí muerto. Ahora durante un momento fijamos que ella me mató. Entonces sí, es una asesina como vosotros decís. Y la matáis por eso. Es decir, asesináis a alguien. ¡Enhorabuena! Entonces sois asesinos también, y matáis por mí. Vosotros estabais contentos de dejarla ir hasta que descubristeis que estábamos vinculados - paré a tomar aire -. Estáis tratando de decirme que yo fui el que se equivocó, pero vosotros estuvisteis a punto de matar a alguien - terminé, mirándolos a todos.

- Jay-

- ¡No quiero oírlo! - grité, interrumpiendo a Rose -. ¡Está mal, y no voy a sentarme a mirar cómo hacéis algo así! ¿En qué clase de persona me convierte eso? Vosotros al menos tenéis una razón para hacer lo que hacéis. Si yo me sentara y os permitiera hacerlo sería una venganza por autocompasión, y estoy bien. La dejé irse, sí, y si tiene el más mínimo sentido común no volveremos a verla en la vida. Y bueno, ha sido un día muy largo y quiero dormir así que si no os importa, dejadme solo - dije señalando la puerta.

- Eh, Jay, nosotros compartimos habitación - objetó Adrian.

- Pues vete a tu propia cama y no hables mientras yo me voy a la mía - solté, demasiado cansado para tratar con nada en ese momento.