N/A: Ah, cuanto calor hace aquí XD. Nah, mentiras. Aquí hace un jodido frío que pela. Bueno, aquí estoy yo dando el siguiente capítulo de este fanfic. Meh, bueno. Debido a que me van a quitar próximamente mi compu y la tablet -maldita sea el reprobar álgebra- me he puesto a escribir como loca estos últimos días. Por que no sé cuando me quitarán mi tecnología y cuando actualizaré cuando así sea.
Advertencias: Robotfilia [Robot x Humano], OC insert, futura violencia, futura sangre, futuras insinuaciones sexuales ligeras, lenguaje vulgar y faltas de ortografía, blah, blah, blah...
Disclaimer: Five Nights at Freddy's no me pertence desafortunadamente. Si así fuera ya hubiera sacado el trailer de la tercera entrega.
PD: Cualquier comentario ofensivo lo borraré y lo tiraré por la borda. También consideren que los arrastraré yo misma al infierno. Gracias.
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Lynda se quedó de piedra casi literalmente. Sus grandes orbes chocolate estaban totalmente abiertos, en shock. ¿Por qué ella defendería a un animatrónico con su vida? Estaba confundida al máximo.
—¿Yo... lo hice?—Preguntó ella, casi admirándose a sí misma por defender a alguien que técnicamente era puro metal. Freddy asintió por respuesta.—¿Por qué haría algo como eso?
Eso le cayó al gran oso marrón como una cubeta de agua fría. El ojiazul se quedó pálido de la sorpresa, mirando fijamente a la guardia y el signo de interrogación casi visible que tenía encima de la cabeza, en señal de que no comprendía.
Lynda había olvidado todo lo que tenía que ver con él. Y a Fazbear le dolía muy en el fondo.
—Porque...—Freddy comenzó a decir, en tono muy bajo y decrépito. Rostro que le decía que le había dolido muy en el fondo la última pregunta. Lynda se sintió culpable sin saber por qué.—Tú nos querías mucho...
—"A mí me suena a manada."—Pensó Chica de manera burlona, sacándose a sí misma una sonrisa. Porque era verdad. Freddy se había encariñado demaciado hacía dos años con la guardia. Su cariño por la castaña había superado incluso por el amor hacia el canto que el cantante tenía.
—¿Enserio los quería?—Y Lynda recordó entonces al otro animatrónico rubio. Decidió preguntar por él, sin pensar realmente en el resultado.— Oye Freddy, ¿tú conoces de casualidad a un chico idéntico a tí pero en dorado?
Los animatrónicos decidieron entonces prestarle toda mirada asustada a la guardia, que en respuesta alzó sus cejas bastante confusa, ¿tenía algo malo su pregunta?
—¿Por qué lo dices, Lynda?—Bonnie le preguntó, tratando inútilmente de sonar sereno.
—Ayer recordé algo.—Lynda se llevó una mano a su barbilla, tomando una posición pensativa.—Era de Freddy y un chico idéntico a él pero en dorado peleándose a golpes.—Fazbear sintió un escalofrío recorrer todo su ser.—Y ahí estaba yo intentando estúpidamente detenerlos.
Hubo un silencio incómodo de más de un minuto. Freddy suspiró, abrazando a la guardia de nuevo entre sus brazos. La chica correspondió de manera tímida al ver el triste semblante del castaño. Casi como si recordara algo malo. Lynda lo comprendió entonces, que esa memoria de la pelea era algo de lo que no quería hablar. Dios sólo sabía por qué.
—¡Mamá! ¿Dónde estás, mamá?
Oyó la voz de un niño y una risa dulce e infantil. Murtons se llevó una de sus manos a su rostro en un perfecto y frustrado palmface. Freddy sin embargo alzó curioso una de sus cejas con curiosidad. Apartó a la guardia de su agarre, notando el cómo se encogía de hombros y se dirigía a pasos desganados hacia la salida de Partd and Service.
—¿Es ése Balloon Boy?—Chica cuestionó curiosa, recibiendo una mirada asesina de la guardia.
—Sí.—Respondió la humana de manera cansada.—No sé quién le metió la idea de que yo soy su mamá.
Todos los animatrónicos de forma humanoide miraron al cantante, que tenía una aura oscura rodeando su cuerpo. Lynda entonces supo que era momento de irse antes de que al cantante se le ocurriese hacer una locura en la que terminara lastimada.
—Nos vemos chicos.
Se despidió con la mano de la corista y mesera, del bajista y el pirata. Vio de nuevo al castaño y su postura sombría y no supo por qué, pero sintió lástima. Suspiró al pensar en algo de lo que seguro se arrepentiría.
Freddy estaba en su mundo, pensando en mil maneras para matar a Toy Freddy y a Golden Freddy cuando un contacto contra su fría y metálica mejilla le hizo volver a la realidad. Habían sido unos labios, lo sabía. Se sonrojó cuando miró al responsable, topándose con la rebelde cabellera castaña de la guardia y un casi invisible sonrojo en su pálido rostro, como si tratara de controlarlo y apenas pudiera.
—Tranquilízate.—Lynda le dijo de manera casi ignorante, pero Fazbear detectó preocupación en su voz.—Nos vemos luego.
Salió de Parts and Service, dejando a los cuatro animatrónicos solos. Bonnie, Chica y Foxy notaron la sonrisa estúpida que fue creciendo cada vez más y más en el rostro del cantante. Foxy se hechó a reír con ganas.
—Oh Boss, ¡luce tan estúpido con esa sonrisa!—Se burló el pirata, pero Freddy estaba tan feliz que ni le había escuchado.
._._._._. /The Office 12:39 A.M\._._._._.
Balloon Boy seguía buscando a la guardia con la mirada. Había probado con llamarla por su nombre justo como "Tío" Marionette le había dicho pero no funcionaba. El niño buscó por última vez en la oficina y decepcionado se llevó la sopresa de que no estaba tampoco. Estaba por regresarse a Game Area para darle la noticia a su "Papá" de que Lynda no estaba pero unos pasos le alertaron. Sonrió al ver a Murtons correr por el largo pasillo hacia The Office, donde el niño de los globos la abrazó con una sonrisa, teniendo cuidado de no soltar los cinco globos que llevaba en sus manos.
—¡Mamá!—Musitó el niño castaño, siendo cargado apenas por la guardia y solo gracias a la ayuda del niño que enredaba sus manos y piernas ágilmente por el cuerpo de la guardia.
—¡Eh pequeño, pesas mucho!—Se burló la guardia de manera amable, dejando al niño de pie en el suelo. Balloon Boy entonces le ofreció a la chica un globo, sonriéndole.—¿Para mí?
—¡Sí!
—Oh, gracias pequeño.—Lynda tomó el globo púpura que el niño le había entregado entre sus manos, y no pudo evitar sonreír de manera estúpida.
—¡No hay problema, mamá!—El ojiazul cielo le musitó a la mayor. Usó una de sus manos de tonalidad caramelo para tomar una de la guardia y dejar la otra con el globo.—Pero papá quiere hablar seriamente contigo.—Relató él, con tono inocente.—Dice que has pasado mucho tiempo en Parts and Service.
Lynda ladeó la cabeza bastante confundida. Si lo de mamá la tenía totalmente extrañada, lo del papá ahora la desarmaba aún más. ¿Quién era el "padre de Balloon Boy"?
Boy y Murtons llegaron a Game Area en unos pocos minutos. La guardia reconoció a Toy Freddy, jugando en una de las maquinitas del local, con una sonrisa nerviosa que contrastaba con sus cejas fruncidas. Parecía batallar en el juego que estaba jugando. Lynda asomó su cabeza a la pantalla y ahogó una carcajada al ver el video juego que el oso cantante estaba jugando. "Tetris" en el nivel de dificultad número uno.
—Papá, ya traje a mamá.
Sin embargo, la sonrisa de Lynda se borró al ver a Toy Freddy voltear la cabeza y sonreírle al niño de orbes azules, dejando el Tetris de lado. Balloom Boy abrazó las piernas del castaño claro y Murtons quedó en shock al ver como Toy Freddy cargaba fácilmente al niño, sonriéndole de manera dulce.
—Buen trabajo, pequeño.—Felicitó el ojiazul y la humana se sintió tan fuera de lugar en ese momento.
—¡Debiste ver a mamá! ¡Mamá pudo cargarme entre sus brazos!—Exclamó feliz el niño, siendo de nuevo depositado en el piso esta vez por el nuevo Fazbear.
—Pero tú me ayudaste, Balloon Boy.—Lynda le recriminó, contenta. El niño hizo un puchero.
—¡Soy tu hijo, mamá! ¡Papá dijo que no me podrías y que tuviera cuidado de no aplastarte!—Lynda observó a Toy Freddy y su mueca avergonzada. Era como si se hubiese preocupado por ella.
—Pequeño, ¿por qué no vas con tu tío Marionette a jugar?—Toy Freddy le preguntó al niño castaño.
Después de recibir una afirmativa y que Balloon Boy se fuera sonriente y Lynda le entregara el globo pidiéndole de favor que se lo cuidara, ambos castaños se miraron fijamente.
Murtons decidió tomar la palabra primero, cruzándose de brazos.—¿Podrías explicar que es lo que acaba de pasar?
—¡No es mi culpa, little Lynda!—Argumentó de manera defensiva el cantante, alzando ambas manos.—El pequeño siempre me había tomado como su padre apenas me vio en el primer día que había venido aquí.
Bueno, eso tenía sentido. Los dos eran idénticos. Aunque el castaño de Balloon Boy era más oscuro y sus orbes más claros.
—¿Y por qué cree que yo soy su madre?—Volvió a preguntar. Observó el rostro del oso y se sorprendió al verlo ruborizarse.—Y quiero la verdad, Freddy.
Y de nuevo el corazón artificial dio un vuelco, comenzando a palpitar frenéticamente. A pesar de haber oído seriedad y molestia en la última frase, había oído de nuevo su nombre sin la necesidad de ser agregado ese estúpido mote de "2.0" o el de "Toy". Sólo Freddy, como siempre había soñado. Y que ella fuese el que se lo dijera... eso lo apreciaba más.
Esta vez fue sincero con sus palabras.
—Yo se lo dije, little Lynda.
Murtons de nuevo se quedó de piedra. Incapaz de refutar y decir algo. Es decir, no se esperaba que realmente fuera sincero. ¿Cómo sabía que no mentía? Pues contrario a la otra vez, había contestado sin dudar niún poco, totalmente seguro de lo que decía y de si mismo.
La humana pensó en otra pregunta al notar que Toy Freddy parecía dispuesto a responder las demás. La chica reflexionó un poco y le llegó fácilmente aquella frase interrogativa que buscaba. Pensó en el tono en el que se lo diría, pero desechó mentalmente la idea de buscar una tonalidad hipócrita. La conversación era totalmente seria. Deseó no llegar a ser tan brusca y directa.
—¿Por qué se lo dijiste?
Lynda esperó pacientemente la respuesta. Supo fácimente que la respuesta incomodaba al oso, pero ella tenía derecho de saberlo. Lo miró debatirse mentalmente entre si decirle o no y ella notó el enorme rubor que estaba en el cantante.
—Realmente... quieres saberlo, ¿verdad?
Parpadeó una, dos, tres veces con sorpresa. Notó la mirada fija del cantante sobre ella. Toy Freddy le miraba de manera fija, firme. Con el rubor artifial verse ya verdadero. Con sus orbes azulados brillar de manera extraña. Las comisuras de sus labios levemente caídas hacia abajo. Él estaba serio y ella supo que también debía estar totalmente seria.
Pensó si realmente quería la respuesta. Y su respuesta mental la dijo en voz alta, contestándole tanto a Toy Freddy como a ella misma.
—Sí.
Segundos después sintió sus manos de carne y hueso ser sostenidas por otras cubierta por unos guantes blancos. Bajó la vista, algo contrariada. Sorprendida y con un ligero rubor extendiéndose por su rostro, siguió con la mirada los brazos para encontrarse con la sorpresa de que Toy Freddy era quién se las sostenía.
No entendía a qué venía tan cariñoso contacto. Muy en el fondo no deseaba saberlo, ¿pero para qué? Ya había dicho que sí y no iba a arrepentirse.
O al menos eso era lo que quería pensar.
—... Porque me gustas mucho, little Lynda...
Ella se quedó en blanco. Totalmente. Su vista enfocada en la de él de manera fija. Sin reaccionar. Sin responder. Totalmente ida ante esa oración. Como si hubiese entrado en un transe. Murtons ya no entendía nada y tampoco no quería saberlo.
Estaba tan ida y sumida en sus pensamientos que ni notó siquiera que unos labios habían asaltado los suyos de manera amable y dulces y que las manos que sostenían anteriormente las suyas estaban en su cintura y espalda, acercándola al hombre animatrónico que justamente la estaba besando.
Durante ese largo beso, al fin había podido reaccionar; pero no al contacto labial, si no apenas a la oración.
—"¿Q-Qué... ?"
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N/A: ¿Qué les pareció? ¿Les gustó?
Bueno, ha sido todo por hoy. Karoru Gengar tiene que acabar el tercer capítulo de "Jugando nuestro propio juego" y acabar ya el final de "Dolor de Metal"
La autora se despide cordialmente de ustedes y les desea buenos días/ tardes/ noches.
ATTE: Karoru Gengar.
