N/A: ¿Cuánto tardé en actualizar, cariños? Quizás tardé demaciado. Oh por Glob, soy una jodida floja.
Nah, aquí Laili y Jeremi vuelven a las andadas. Y otro OC hace aparición, para alguien que me lo había pedido meses y meses y hasta ahora se me da la oportunidad de ayudarle.
Advertencias: Ya las saben pero aquí van por si las dudas. Robofilia, OC insert, faltas ortográficas, cursílerías, OoC, blah, blah, blah...
Disclaimer: Odio decir esto pero FNAF no me pertenece sino habría una serie de Anime o Cartoons sobre esto.
PD: Ya lo saben, si esto no te gusta recomiendo que des un bello y sexy Back. Comentario ofensivo dirá "Bye Bye~".
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—¡Espera, espera, espera...! ¡Estás loco, tío!
Lynda se apartó del agarre que Toy Freddy había hecho valientemente. El animatrónico entrecerró sus ojos al verse rechazado por la castaña.
—¡Por los tres Regis, estás loco!—Lynda negó con la cabeza, gruñendo al ver la mirada confundida del cantante.—¡Apenas y compartimos palabras! ¡¿Cómo carajos puedes sentir algo por alguien a quien apenas conoces?!
El cantante iba a contestar cuando un pequeño brazo rodeó la cintura de Murtons, el ojiazul sorprendiéndose al ver a Balloon Boy mirándole de manera triste.
—Papá...
—¡Al carajo con ustedes, yo me largo de aquí!
La chica humana se zafó bruscamenre del agarre del niño, murmurando una seca disculpa para después largarse de The Game Area. A pasos veloces y lágrimas de frustración llegó a Prize Corner, encontrándose con la figura de The Marionette afuera de la caja, curiosamente sonando todavía la música de fondo que la tableta solía dar.
El animatrónico de máscara le saludó con la mano, con una elegancia misteriosa, fina. La humana respondió con una sonrisa nerviosa y un asentimiento de cabeza.
—No luces bien, cariño.
Si sus movimientos erráticos y extrañamente delicados no la asustaban de aquel ser, pues su voz sí que lo hacía. Sonaba escalofriántemente extraña y aterrorizante; tanto que la piel de Murtons se erizó casi al instante.
—Toy Freddy me besó, señor Marionette.—Remarcó ella con horror, abrazándose a sí misma.—Y declaró que sentía algo por mí.
El robot de máscara pareció bastante interesado con aquél pequeño relato, alzando una de sus cejas aunque no fuese visible para la humana por el hecho de mantener su rostro cubierto.—¿Y qué sentiste tú, señorita?
La chica se quedó pensativa unos minutos, minutos que The Marionette aprovechó para tararear con dulzura aquella canción que resonaba en el pequeño salón, haciendo un eco que resonaba con firmeza.
¿Qué había sentido ella con aquél beso? Sintió un extraño calor en sus mejillas, y también sus manos temblar cuando trató de apartarse como si no hubiese querido separarse. Su voz no quería salie e inexplicablemente había esperado que alguien más hubiese sido el que la hubiera besado. Pero, no sabía quién. También había sentido su mente dar vueltas y un pequeño flash, casi minúsculo donde se veía a ella en los fuertes brazos de... oh, uh...
Ahora sí que Lynda estaba roja a más no poder.
¿¡Qué hacía su mente perversa haciéndole imaginar estar abrazada al viejo Freddy!?
—Estás sonrojándote.—La voz de Puppet la sacó de su ensoñación, haciéndo que ella parpadeara unas cuantas veces para volver en sí.—¿Pasó algo allá en tu mente?
Lynda frunció el ceño, mirando al animatrónico de máscara.—¿Puedo preguntarte algo, señor Marionette?
La marioneta dio unas gráciles vueltas en el aire gracias a los hilos que colgaban en el techo y que lo mantenían de "pie" antes de atacar a los guardias al quedarse sin música.—Lo que quiera, señorita.
—¿Usted sabe algo sobre el accidente de hace dos años?
Una de la pupilas blancas del chico de vestimenta azabache se encendió, haciendo que la humana respingara con sorpresa. The Marionette estudió a la chica con la mirada, como si analizara con su reconocimiento facial algo.
—Un disparo que dio en el abdomen y causó el 40% de pérdida de sangre.—The Marionette recorrió con una de sus manos largas y finas la cabeza de la humana que estaba enfrente de él, sus dedos perdiéndose entre las largas hebras castaña de la humana.—Defendiendo a un animatrónico de esa bala que hubiese perforado su misma zona y le hubiese causado un daño irreparable. Esa chica era muy valiente.
—Esa chica era yo, ¿verdad?
The Marionette quedó en silencio, su única iris apagándose para dejar los dos huecos de la máscara donde debían verse sus orbes quedando negros.
—Sí, ¿quién se lo dijo?
—Freddy me lo dijo.—Lynda se sentó en la pequeña mesa donde se exhibían algunos peluches, sus pequeños pies colgando debido a su corta longitud.—Me dijo que lo defendí de alguien, pero, nunca supe de quién. Y me enferma no saber algo.
The Marionette asintió totalmente satisfecho por la respuesta, decidiendo preguntar otra cosa más.
—¿Sabes tú por qué lo defendiste?
Lynda se quedó en silencio, sin saber cómo rayos contestar. Sus orbes chocolates paseándose por la muy delgada figura de The Puppet, quien se cruzó de brazos.
Ella se dignó a contestar al fin, suspirando tristemente.
—No lo sé...
—¿Por qué creerías tú que defenderías a alguien que era un robot, que podía ser fácilmente reemplazado?¿Por qué tú sacrificarías tu vida humana por un robot que fácilmente podría conseguirse a alguien más?
Se quedó todavía en silencio, la respuésta dándole duro como un jodido balde de agua fría cayéndole en la cara.
—P-Porque yo...
Las lágrimas hicieron aparición cuando otro flash cruzó justamente por su cabeza, una imagen donde estaba ella y el viejo Fazbear de nuevo. Ella con algunas vendas cubriéndole el cuerpo como si le hubiesen hecho alguna clase de daño -ignorante de que una persona había tratado de meterle un endoesqueleto esa misma noche- junto al viejo cantante, abrazado a él mientras lloraba, clamando su nombre desesperadamente para que él se apartara, le tomara la barbilla y...
...Y...
—... Porque lo querías...—Esa fue la respuesta que The Marionette le acompletó, danzando grácilmente para meterse a su propia caja donde se mantenía dormido las noches y darle privacidad a la humana.
Por primera vez en su vida Lynda Murtons no negó ninguna décima de veracidad en la frase de alguien.
Lo que quedó de esa noche, la jovencita se la pasó llorando en esa misma habitación, en los brazos de una animatrónica peliblanca que había venido únicamente a consolarla.
._._._._./Preparatoria 12:00 A.M\._._._._.
Al día siguiente, cuando llegó a su preparatoria, se enfocó en su compañero de clase, el que siempre se sentaba junto a ella más que en las mismas clases. Un chico de orbes verdosos y cabello de un extraño tono castaño de la misma edad que Murtons. Muy bueno en mecánica, tanto como para lo que ella necesitaba. Mauricio, el único amigo hombre -además de Jeremy- con el que compartía más de una frase por día.
—Mauricio, tengo que pedirte un pequeño favor.—Ella le pidió, con su rostro suplicante. Él se quedó en silencio, analizando el rostro suplicante de su amiga.
—Es la primera vez que me pides algo, Lynda.—Él contestó, enfocándose en la sonrisa nerviosa de la pequeña guardia.—¿Qué necesitas?
—¿Sabes de robótica?
Y ahí Mauricio supo a dónde iba la cosa. No pudo evitar sonreír de manera torcida al ver las manos temblorosas de la castaña.
—Lo suficiente.
Y su sonrisa se amplió cuando oyó las siguientes palabras de la orgullosa Lynda Murtons, quien odiaba pedir una ayuda de alguien sólo cuando su jodida vida estaba en peligro...
—¿Estarás ocupado a las doce de la madrugada?
... O cuando se trataba de alguien que te importaba...
._._._._./Fredbear Family Dinner 12:10 A.M\._._._._.
—¡Flojos de mierda, les estoy haciendo un jodido favor!
Laili, Jeremi, Mauricio y Lynda entraron a la pizzería, los tres primeros cargando cajas enormes con herramientas y repuestos provenientes del viejo local -en el que Murtons había "curiosamente" visto una ventana rota y entrado a buscar repuestos y algo útil para los animatrónicos- mientras la última sólo llevaba algunas pocas herramientas a la mano.
—¡Esto pesa!—Se quejó Jeremi, cansado.
—¡Calladito te ves más bonito!—Lynda le gruñó por respuesta. Suavizó su duro tono de voz, enfocando su mirada de manera tierna hacia su prima que hacía un gran esfuerzo por mantener entre sus manos los pesados repuestos de Bonnie.—Deja y te ayudo, Laili.
—G-Gracias Lynda.
—¡Epa, Murtons!—Mauricio fue el siguiente en quejarse, alzando burlón una de sus cejas.—¡Eso es favoritismo!
Ella ya no dijo nada. Sólo miró a los Toy de Show Stage, que miraban fijamente los movimiento de los cuatro. Lynda fulminó a Toy Freddy con su mirada, haciéndole ver que ella no caería en la confesión del día anterior. No notó que el corazón artificial del castaño claro se había roto con aquello.
Los cuatro llegaron a Parts and Service momentos después, los tres humanos invitados sorprendidos al ver los cuatro animatrónicos en tan mal estado, pareciendo apagados casi. La linterna de la Tableta-Cámaras estaba encendida, haciendo que los animatrónicos miraran fijamente a los cuatro humanos.
—¿Qué está pasando aquí, marinera Lynda?—Foxy fue el primero en preguntar.
Mauricio fue el que intervino por la castaña, poniéndose enfrente de la guardia.—Lynda ha decido tratrar de repararlos.—Los robots se miraron entre sí con sorpresa, compartiendo murmullos casi inaudibles.—No somos genios de robótica ni nada por el estilo pero yo, Lynda y Laili sabemos lo suficiente. Jeremi en esos temas es un jodido experto así que Lynda nos pidió hacernos ese favor.
—Si la vieran.—Jeremi sonrió casi burlón.—Suplicó como nunca lo había hecho en su vida. Y sin contar el asalto al viejo establecimiento en busca de... ¡Ay, duele!
Lynda le había pegado al joven Ferhmann en el brazo, con una aura sombría rodeándola.
—Ejem... a lo que decía.—Mauricio se aclaró la garganta, dispuesto a continuar.—Podemos arreglarlos y dejarlos como antes. Sólo si quieren.
—Por mí está bien.—Tajó cortante Bonnie, quien podía hablar aún a pesar de no tener rostro.
Freddy miró esperanzado a los humanos, y pudo notar con orgullo el ligero rubor de Lynda cuando cruzaron miradas.
—Estamos en sus manos, entonces.—Fazbear asintió entonces.—Cuiden de nosotros, por favor.
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Mauricio fue el que decidió reparar a Bonnie, el más dañado de lo hombres. Había sido un montón de gastadera de tiempo para poder restaurarle el rostro, y el brazo faltante había sido una verdadera lata también. Pero no era nada que la esperanza y mucha paciencia no pudieran realizar. Había podido hacer al viejo Bonnie justo como si saliera de Fábrica, recibiendo de agradecimiento un efusivo abrazo y un cariñoso beso en la mejilla que estremeció su jodido mundo, estremeciéndo su cuerpo y haciendo arder su rostro; de manera que parecía como si un millón de vasos sanguíneos se hubieran roto bajo su piel. Mauricio correspondió de manera tímida el abrazo, sintiendo que su esfuerzo había valido toda la jodida pena.
Laili fue quién reparó a Foxy. Ignorando su sonrojo y los nervios que sentía, había procedido a arreglarle la ropa rota y desarreglada del pirata y reemplazarle las piezas faltantes de su cuerpo que estaba situado en manos, piernas, una en el cuello y la abolledura de cabeza que poseía. Había sido un problema, pero lo había logrado. Además de arreglar los problemas externos de la piel de metal, había conseguido arreglar y pulir por dentro el endoesqueleto que se había oxidado de tanto tiempo al aire. Incluso, había reemplazado su garfio por uno nuevo, había pulido sus botas hasta que brillaran y tenía un nuevo parche, que ella había hecho a mano. El suave gracias del pirata la ruborizó como nunca y ella procedió a abrazarle de manera amistosa, siendo correspondida de inmediato. Laili estaba muy feliz por haber visto de nuevo a su viejo aninatrónico favorito.
Jeremi procedió a arreglar a la muy herida Chica, que había descubierto el peluche de ella que él celosamente mantenía resguardado y que causó un ligero rubor en la ojivioleta. Él, como el experto en robótica compartiendo modestamente el puesto con Mauricio, procedió a arreglarla entonces. Fue duro, pero consiguío restaurarle los dos brazos y forzar su mandíbula para que quedara sin ningún problema. También pudo arreglarle los detalles menores, los rasguños y las heridas internas de la dulce Chica. La animatrónica rubia estaba emocionada de regresar a como era antes, tan feliz estaba que besó a Ferhmann en los labios, haciendo que Jeremi se hiperventilara casi de inmediato, sonriendo como un idiota a lado de ella, ocultando sus mejillas furiosamente sonrojadas de ella. Él se sentía como un estúpido.
Lynda sin embargo, le tocó por cuenta propia al menos dañado, Freddy Fazbear. El cantante se sintió algo inseguro al verla muy cerca de él, sabiendo que su pervertida naturaleza no podría aguantar estar muy cerca de ella, pero la mirada de la castaña y sus orbes fijos con los de él pudieron tranquilizarlo.
El ojo fue fácil de colocar, demaciado fácil. Había arreglado al joven Fazbear tan rápido; tanto los problemas interiores como las mini heridas exteriores, que apenas ella había terminado los tres humanos restantes apenas estaban ya en la mitad de los demás animatrónicos.
Notó los brazos del cantante estar rodeando su cintura de manera dulce y notó la extraña posición que mantenía Fazbear y ella. Ambos estaban en la parte más apartada de Parts and Service. Él sentado en el suelo abierto de piernas miebtras estaba recargado en la pared y Lynda estaba centada entre el espacio entre las piernas de Fazbear, su pecho ladeado pegado al de él, mientras sus manos estaban distraídas en su regazo, jugueteando con su chaqueta que portaba de uniforme.
—Freddy ...
Pero él no escuchó, sino se dedicó en llevar una de sus manos a la pequeña barbilla pálida de la castaña y alzarla para que pudiera verlo a él fijamente. Freddy notó el enorme rojo que abordaba la cara de Murtons.
Quería besarla. Pero, tenía algo de miedo. No quería ser rechazado por ella, le dolería tanto como el hecho de que no le recordaba.
No se esperó que Lynda fuera quien acortara la distancia y rosara sus labios con los suyos en un pequeño y casto beso. El tacto que estaba sintiendo con el viejo Freddy era cálido, suave, amable, dulce y tierno. Era algo que no se esperaba de un robot. Cerró sus orbes chocolate, tratando de relajarse en el beso que ella había iniciado, llevando sus dos pequeñas y pálidas manos a los hombros de Fazbear, que parecían tensos.
No se sorprendió totalmente al sentir esos mismos hombros relajarse fácilmente, y la mano enguabtada blanca que estaba en su barbilla dirigirse a su nuca y presionarla hacia él, convirtiendo el rose en un beso real; salvaje, rudo, pero a su vez manteniendo la dulzura y la ternura del beso anterior.
Murtons mentalmente comparó el beso del Toy con el que compartía con Fazbear. El del Toy había sido dulce y tierno también, pero había sido inusualmente frío y faltante de sentimiento, por lo que se había apartado. Pero, esta vez era ella quién lo había iniciado, ¡y sentía sus piernas temblar, por dios!
Estaba segura de que su cara ardía como el infierno, y sentía un millón de mariposas estallar por todo su estómago mientras sus manos se encontraban en el cabello castaño de Fazbear, revolviéndolo cariñosamente.
Sin duda estaba correspondiendo un beso que ella misma había iniciado con un robot que apenas conocía, otra vez.
Las palabras de Marionette resonaron su cabeza.
—"¿Por qué creerías tú que defenderías a alguien que era un robot, que podía ser fácilmente reemplazado?¿Por qué tú sacrificarías tu vida humana por un robot que fácilmente podría conseguirse a alguien más?"
Porque ella había querido a Freddy alguna vez...
...Y no dudaba que pudiera llegar a volver a hacerlo.
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N/A: ¡Tadá! Lo acabé al fin, XD.
Bueno, Laili y Foxy tuvieron acercamiento eWe. Y no olvidemos a Jeremi. Y Mauricio parecer ir por el otro camino -quizás y ahay Yaoi por aquí ^_^U-. Ahh, es bastante noche... quiero dormir XD.
Yo y mi manía de las XD.
Bueno... Karoru Gengar se va a dormir, mi mente está jodidamente seca XD.
ATTE:
Karoru Gengar.
