Los ojos del alma

Por: Wendy Grandchester

Capítulo 7 Desengaño


Eliza se lanzó a sus brazos con la ilusión y alegría que significa el sueño de ver por fin a alguien amado. Terry casi se cae de la impresión y Eleanor nunca se había sentido tan incómoda en toda su vida. Candy, aunque no podía ver, sintió todos sus demás sentidos agudizados. Sin embargo, quiso darle un breve paso a la esperanza. Puede que esa chica que lo recibió con esa emoción sea una prima, tal vez su hermana, habían aún muchas cosas que ella no sabía de Terry. Tal vez sólo era una amiga, vecina o conocida... tal vez...

—Eliza...

—¿Qué? Bueno, sé que no te avisé, pero quise darte la sorpresa. ¡Te extrañé tanto!— Le dio un beso en los labios. El que Candy no haya podido verlo no significó que le doliera menos. Su respiración se agitó violentamente, las lágrimas la traicionaron de inmediato y sintió unas ganas violentas de huir para siempre de ahí.

—Disculpen, yo me iré a casa... ¿me podrían llamar un taxi, por favor?— Preguntó con el único hilo de voz que le quedaba y con un resquicio de fuerza logró sonreir, pero una rabia y un rencor profundo comenzaba a crecer en su pecho.

—Perdón... no te saludé, ¿yo soy Eliza y tú?— Eliza le sonrió con dulzura y le extendió la mano, gesto que Candy no percibió y la dejó colgada.

—Soy Candy y ha sido un placer, pero ya me voy...— Le había extendido la mano y al hacerlo en dirección errónea, Eliza se dio cuenta de su condición y se impresionó. Estrechó la mano de Candy y miró a Terry y a la que aún creía su suegra con curiosidad.

Terry había perdido todos los sentidos, por primera vez sintió el peso de no haber dicho la verdad a tiempo. Él mismo estuvo a punto de llorar porque el dolor que Candy intentaba disimular lo estaba partiendo en dos.

—Candy... yo te llevo...

—¡No!— Gritó antes de que cualquier otra reacción saliera a flote.

—Candy, deja que te lleve a casa, por favor, necesito explicarte algunas...

—No necesitas explicarte, está bien. Sólo llámame un taxi...— La voz la abandonó y el dolor que sintió en el pecho casi la dobla.

Eliza miró de pronto a Terry con los ojos gigantes, un reclamo mudo, una mirada asesina hacia él, no hacia Candy. Era un asombro rabioso, no poder creer que Terry hubiera hecho tal cosa y miró luego a Candy. A ella misma le dolió la impresión de esa niña, no importaba que de algún modo, ella fuera su rival.

—Yo llevaré a Candy a casa. Ustedes tienen mucho que hablar. Candy, cielo, ven.

Eleanor la tomó de la mano y Candy no tuvo fuerzas para replicar. Sólo se dejó arrastrar por ella como si fuera un paquete, algo que está de más.

...

Eleanor intentó cruzar alguna palabra con ella en el camino, pero no encontró nada acertado que decirle. Candy iba bebiéndose las lágrimas.

—¡Candy! ¿Qué pasó?— Annie la recibió en la entrada, en la cual Candy casi se desploma.

—Que... que...— Su llantó estalló y Annie perdida y sorprendida la recibió en sus brazos.

—¿Qué pasó, Candy? ¿Te hizo algo aquél otro imbécil? Porque si es así...

—Tiene novia... y... me engañó. Nunca me lo dijo...

Los padres de Candy no estaban ahí, por fortuna. Sólo sus hermanas. Una lluvia de sentimientos y remordimientos invadieron a Annie. Sus lágrimas cayeron junto con las de Candy y la abrazó. Siendo la hermana mayor que había sido siempre y no la que se había vuelto hace unos meses cuando la rata de Neil llegó a sus vidas.

—¿Grand te engañó? ¡Tenía novia!

—Patty, ésto es un problema de grandes, ve a terminar tu tarea...

—Pero es que...

—Patty, por favor...— Refunfuñando, Patty se retiró y Annie se llevó a Candy a su habitación.

—¿Por qué dices que te engañó? Tú me dijiste que sólo eran amigos...— Annie la abrazaba y acariciaba sus cabellos, Candy estaba recostada de ella en la cama, hacía tiempo que no tenían un momento así, era algo que se había perdido.

—Él nunca me mencionó ninguna novia... y no sólo éramos amigos... éramos... no lo sé... pero teníamos algo y me besaba muy lindo... no como Neil...

A Annie se le revolvió el estómago de sólo escuchar ese nombre. De lo que hizo, la culpa, la vergüenza y el remordimiento la abrasaron y luego hasta cierto asco sintió por sí misma. Al igual que Candy, ella también estaba desilusionada, pero había una gran diferencia, ella no tenía a quién contarle eso, con quien desahogarse de algo así y llevaba ese gran dolor adentro.

—Compartimos momentos hermosos y unos cuantos besos que han sido lo mejor que he tenido en mi vida. Yo pensé que él era diferente por la forma en que me trataba... él me cuidaba, me defendía... y siempre... siempre fue tan tierno... y ahora... llegó esa novia de no sé dónde y lo arruinó todo...— Se descargó llorando una vez más.

—Tal vez... no fue que te quiso engañar. Ustedes a penas se conocen y... bueno, a veces las cosas simplemente suceden, se dan...

—¿Y por qué no me lo dijo? Me vio la cara de idiota todo el tiempo.

—Porque a lo mejor no pensó que se enamorarían. Quizás él sólo quiso ayudarte... no pensó que se involucraría y para cuando eso sucedió... ya no encontró la forma para sincerarse... posiblemente temía perderte.

—¡Pues me perdió! No quiero saber de él nunca más.— Gritó con furia, pero más que eso, había en ella tanto dolor, tantas ganas de estar con él al mismo tiempo y que nada de eso hubiera sido verdad.

—Pero... ¿lo hablaron? Digo, al menos lo que ese canalla podría hacer sería darte una buena explicación.

—No quise escuchar nada, Annie... además... ¿qué me va a explicar? Si todo está más claro que el agua... y yo... yo debí suponer que él debía tener novia... alguien así no podría estar solo... porque... ¿es muy guapo, verdad?

—Lo es. Es muy guapo, en verdad. Aunque tiene algo... es como si no fuera sólo lo que aparenta... como un misterio, ¡bah! No me hagas caso.

—Con razón...

—¿Con razón qué?

—Yo jamás podría tener esperanzas con él. Creo que... en el fondo, todo es mi culpa.

—¿Qué? ¿Cómo va a ser tu culpa? La culpa es de él que no ha sido sincero. Y Candy... tú serás ciega, pero te sobra belleza, eres preciosa. Puedo decir, que de nosotras tres, tú eres la más bella y la más... encantadora...— Annie la abrazó llorando e imágenes de un pasado muy doloroso se comenzaron a proyectar en su mente.

—Si pudiera regresar el tiempo y nunca haber...

—¿Ah?— Le preguntó Candy un poco perdida.

—Nada, linda. Nada.— Respondió con lágrimas amargas. Annie jamás tendría el valor para confesar aquello, antes mejor revelaría lo que pasó con Neil.

—Tengo una idea.

—Annie... me da miedo cuando tú tienes ideas...

—Pues... la noche es joven y como yo soy tu hermana mayor... pues puedo llevarte de paseo sin hora de regreso...

—Pero yo no tengo ganas de pasear, Annie...

—No es un paseo cualquiera. Será un paseo de hermanas... hace mucho no lo hacemos... así que... ¡Patty! Prepárate que nos vamos a patinar.— Gritó Annie, sin importar que Candy le confirmara si quería ir o no, pues hasta Candy se animó con el repentino entusiasmo de su hermana, ella también extrañaba esa época.

...

—Estoy esperando, Terry.— Lo azoró Eliza al ver que Terry llevaba un rato largo parado y en silencio, mientras ella esperaba una explicación. Sus ojos estaban aguados, temiendo o presintiendo lo peor.

—Eliza... nada de ésto es lo que parece. Tú y yo... desde que te fuiste, a penas hablábamos... de hecho, la última vez fue hace casi tres meses y...

—Yo te había explicado que no me estaba yendo tan bien como pensé... las llamadas desde España cuestan un riñón y con mi trabajo a penas sobrevivo... y además... tenía tanto trabajo y exámenes... lo siento, Terry, tal vez te tuve abandonado, pero no fue mi intención... yo te amo y por eso... vine a quedarme...

Lo abrazó muy fuerte y Terry se sintió tan perdido, tan deshecho. Hasta hace tres meses, había soñado con que ella llegaba y él la recibiría con un fuerte abrazo, con añoranza y le pediría que se quedara con él, pero todo eso fue antes de... de que Candy se cruzara en su camino y lo removiera todo.

—Eliza... yo no creo que ésto funcione más... todo se enfrió cuando te fuiste y...

—¿Se enfrió? Terry, me fui seis meses... tal vez parezca mucho, pero tú y yo llevamos tanto tiempo juntos... y yo no creo que seis meses hayan enfriado tantos años...

—Tal vez porque no ha sido desde hace seis meses. Tal vez hace tiempo que nos habíamos enfriado... tú misma decidiste irte de aquí buscando algo mejor, algo diferente... estabas harta de todo ésto al igual que yo...

—Y fue una decisión difícil porque sabía que te dejaría atrás y eso era lo que más me dolía, pero... yo nunca dije que me había cansado de ti...

Terry se llevaba las manos al pelo en desesperación. Miraba a Eliza y deseaba volver a verla como antes, con esa pasión, con ese amor de niños y de adultos, con esas ganas de arrancarle la ropa y hacerle el amor en el salón del apartamento en el que fueron pillados tantas veces, pero no... él no sentía nada de eso ahora, aunque la quería y la querría siempre, pero no... no como antes, jamás.

—Elly... ya no es lo mismo, lo siento... yo creo que tal vez... nuestro amor nunca fue tan fuerte. Yo pienso que tal vez haya sido el hecho de que sólo nos teníamos a nosotros mismos, de que nunca hubo un más allá qué mirar y nos aferramos a lo único que había, a nosotros. Siempre fuimos mejores amigos, compañeros y descubrimos y exploramos mucho juntos... todo ya se ha vuelto costumbre...

—Yo te sigo amando como antes...— Lo soltó llorando y lo miraba con mucho sentimiento. Con ganas de acercarse a él, pero se refrenaba.

—No, Elly. Tú no me amas como antes. Antes, no pasaba un día sin que pudiéramos saber del otro. Si tú pudiste ser fuerte y resistir dos meses enteros sin escribirme o llamarme, entonces... tenías suficiente fuerza para dejarme ir, para vivir sin mí y a mí me pasó igual.

—¿Te enamoraste de esa chica, verdad?— Le preguntó con dolor, pero sin reclamo. Hasta sonrió agridulcemente.

—No quise que fuera así. No fue mi intención... ella sólo apareció, de la nada...

—Cuéntame de ella.— Le pidió sorprendiéndolo aún más.

—Elly, no hagas...

—Cuéntame de ella, Terry. Si alguien ha podido arrancar tantos años que yo dejé en ti, quiero saber de ella. Qué fue lo que encontraste y te hizo feliz...

Se sentaron en el sofá, como antes. Terry suspiraba profundo y ella esperaba a que él hablara, sonriente, porque no tenía corazón para verlo mal o para desearle cualquier fracazo.

—Tropecé con ella una tarde. Ella venía caminando sola...

Eliza escuchaba embobada la forma en que Terry le narraba todo con lujo de detalles. La ensoñación en su mirada cuando él la mencionaba y sus lágrimas seguían bajando, sonreía entre ellas. También lloró de rabia y compasión cuando Terry le habló sobre lo que había sufrido con Neil. De cómo ella pensaba que era un héroe y del pago que ella le ofrecía por sus hazañas.

—¿Ella te hizo leer El principito? Jajajajaja. Y tú que siempre has odiado leer.

—No te creas, tuvo que insistir bastante para que lo hiciera.

Hablaban de ella como si hablaran de cualquier cosa, de alguna amiga en común y no era raro, su relación fue siempre así, era un lazo de amistad demasiado fuerte, tal vez eran tan amigos, que la amistad superó al amor, incluso la pasión.

—Y es... tan inocente... piensa que soy un héroe. Jajajaja.

—Lo eres para ella. Eso es lo que importa. Pero... me fijé que tiene unos ojos muy lindos... que pena que no vea... es raro...

—¿Por qué?

—Es que... casi todos los ciegos que conozco tienen los ojos blancos, opacos... y los de ella brillan tanto, cuesta darte cuenta que está ciega... ¿sabes si es de nacimiento?

—No... bueno... nunca le pregunté... Y creo que ya no lo haré...

—¿Por qué no?

—Porque estoy seguro de que ella me odia en éstos momentos. Al final, yo sólo la defraudé igual que... que aquél desgraciado...

—Y seguirá defraudada si no hablas con ella. La convencerás, Terry, tú tienes ese don.

—Candy es realmente terca, Elly. Y además, su familia me odia, si me acerco, no creo que salir vivo de allí.

—Podría ser, pero... tú eres aún más terco... y si yo fuera tú... iría por ella pronto, pues... otro podría darse cuenta de lo bella que es... tal vez la invite a salir y se esté pasando éste sábado de lujo mientras tú...

—¡Ya! ¡Ya entendí!— Se puso furioso de momento. De sólo imaginarlo, unos celos feroces lo recorrieron. Eliza suspiró con alegría agridulce. Trató de recordar si alguna vez Terry la había celado. No recordó ninguna, ni siquiera sabiendo que Anthony siempre estuvo pendiente de ella. Terry siempre se mostró muy seguro con ella, pero Candy... Candy parecía haber desatado a un nuevo Terry.

—Bueno, que tengas suerte, Donjuan.— Eliza se despidió para dirigirse a su antiguo apartamento en el mismo edificio, mientras caminaba, se acarició el vientre por un momento.

...

—¿Crees que puedas hacerlo tú sola?

—¡Ja! Sólo obsérvame.— Candy se deslizaba con gracia sobre la pista de patinaje. Se le veía tan hermosa, queriendo sonreirle a la vida a pesar de su decepción. Annie le había hecho dos trenzas bajas y a lo lejos, por cosas del destino, Terry la vio. Tenía la misma playera que tenía la noche en que casi la atropella, color rosa con la imagen de una monita, jeans ajustados y sus patines eran rosa con blanco. Sonreía mientras la veía ser la dueña de la pista, aunque de vez en cuando tropezaba con alguien.

—¡Ouch! Lo siento...— Tropezó con un chico y ambos cayeron al suelo.

—Perdóname, es que he olvidado como se hacía... ¿Candy?—Le preguntó sorprendiéndola de pronto.

—¿Sí?

—¡Soy Archie! ¿Me recuerdas?— Le preguntó un chico más o menos de su edad, guapo.

—¡Archie! ¡Claro que me acuerdo!— Él la ayudó a ponerse de pie y ella lo abrazó con esa familiaridad única.

—Candy, ¿estás bien? Se le acercaron Annie y Patty.

—Sí. ¿Se acuerdan de...?

—¡Archie!— Gritaron ambas al unísono. Lo saludaron con mucho cariño y luego de unas cuantas palabras volvieron a patinar.

—¿Recuerdas el giro que te enseñé?

—¡Como si hubiera sido ayer!— Respondió Candy y giró con mucha gracia, una voltereta impresionante, pero por poco volvió a caer y Archie la sostuvo en sus brazos.

—Ummm, creo que necesitas algo más de práctica.

—Sí. Jajajaja.

De la mano, comenzaron a patinar juntos, alegres, aunque los ojos de Candy a veces se nublaban por recordar lo ocurrido con Terry, era un sacrificio estar ahí aguantando el dolor.

Lo que no supo fue que... que unos ojos azules centelleaban fuego e ira desde la distancia.

Continuará...


¡Hola!

Chicas, hemos entrado a otra trancisión en ésta historia y dejé varias intrigas sueltas... Tuve muchos problemas para acceder a mi cuenta, no quiero ni acordarme, espero que les haya gustado.

Gracias por sus comentarios:

normaangelica. zamoramartinez, Mazy Vampire, Guest, Maria De Jesus L H, vero, gatita, cyt, Oh Ha Ni, Betk Grandchester, Dali, norma Rodriguez, LizCarter, elisablue85, Zafiro Azul Cielo 1313, dulce lu, Maride de Grand, luz rico, Rose De Grandchester, yaya, Alejandra, Soadora, Laura Grandchester


Dije que la historia tal vez no sea muy larga, pero no dije que ya se estaba acabando, a penas empieza, me refería que no será como Zafiros que tenía más de 40 capítulos, aún falta demasiado y todavía éste proyecto está tomando forma, disfrútenlo y no piensen si será corta o larga, dejémonos llevar por el suspenso, jajajajaja.

Gatita: Haré un fic basado en la idea que me diste, pero aún no le pongo fecha, uno de éstos días te sorprendo.


Hasta aquí por hoy,

Wendy