Los ojos del alma
Por: Wendy Grandchester
Capítulo 13 La verdad
Terry respiró profundo mientras Archie lo miraba con cara de triunfo, una alegría maquiavélica al darse cuenta que había sorprendido a Terry y que llevaría desventaja. Eliza lo miró algo perdida, aún secándose las lágrimas.
—Y según tú... ¿qué es lo que tiene que saber Candy?— Le preguntó arrogante, pero poniendo cierta distancia entre Eliza y él, no quería dar pie a más especulaciones.
—Lo cariñoso que eres con tus amiguitas, ¿crees que eso le haría gracia?— Eliza lo miró con un gesto de absurdo.
—Sabes, lo de ser dado al chisme dicen que es común en las mujeres, pero en los hombres... amigo, eso se ve realmente feo, un hombre bochinchero...
—No se trata de ser chismoso. Ella es mi amiga y no me haré de la vista larga sabiendo que la estás tomando por tonta...
—Si tú eres su amigo, entonces deberías pensar lo que es mejor para ella, en vez de irte a mortificarla porque su novio abrazó a una amiga en un momento de aflicción, como amigo, ayudarías a que su relación sea próspera y no a ensuciarla. Buenas noches.— Dijo Eliza y se puso de pie, dejando a Archie sin palabras, e incluso al mismo Terry.
—No me la creo, que seas el gran chico y que la quieras, no me lo creo... sólo te advierto que tengas cuidado porque si le haces algo...
—¿Qué? ¿Qué vas hacer?— Terry había perdido la paciencia, se puso de pie y lo intimidó, aunque Archie se esforzó en no demostrarlo. Lo cierto es que toda la presión emocional que tenía Terry en esos momentos y su vena agresiva, no dudaría en rostizar a Archie a golpes.
—Ya veo por qué te dicen Grand... ha de ser seguramente de "Grandísimo tonto".
—Vieras que no... si preguntas en éste barrio por "Grand" te hablarán de ésto.— Le dio un puñetazo que lo dejó en el suelo. Los demás jugadores se acercaron.
—Déjalo, Grand, él no tiene posibilidades, sería un insulto para ti.— Le dijo un conocido del barrio, llevándoselo a parte y tratando de calmarlo.
Archie no era realmente una mala persona, gustaba de Candy y la quería, sin embargo, la humillación y la rabia de ese momento no dejaría que se quedara con los brazos cruzados.
Terry llegó exhausto a su casa, se dio un duchazo y se metió a la cama, pensando un poco en todo, en su padre, la historia de su madre, la pobre Candy y su cita arruinada, estaba tan cansado que se quedó dormido aún bajo la tormenta de pensamientos.
Se levantó al día siguiente para ir a la universidad. Su madre ya tenía el desayuno hecho, como de costumbre, él la dejaría en su trabajo y de ahí directo a estudiar.
—Sírveme bastante, mamá, no tendré tiempo de almorzar antes del trabajo.— Le dijo luego de darle su besito mañanero.
—¿Cómo que no tienes tiempo para almorzar antes del trabajo?— Le preguntó extrañada, dándole un plato repleto de revoltillo, tostadas y bacon.
—Tengo que terminar una maqueta para un trabajo en grupo y dar nuestro informe y a las tres tengo que recoger a Candy en la escuela.— Hablaba con la boca llena, zampándose el desayuno con prisa.
—Oh... pero llévate al menos un sandwich y te sacas una soda de alguna máquina.
—Buena idea...— Volvió a responder atragantado y llevándose a la boca el vaso con jugo de naranja que se bebió de golpe.
—¡Ah!— Se quejó su madre sobándose la muñeca.
—¿Qué pasa, mamá?
—La muñeca, como siempre. A penas puedo levantarla a veces...
—¿Ya has visto un especialista?
—Fui hace un mes, tienen que tomarme algunas placas, pero... con la renta y la factura de electricidad fue imposible... no sé cómo plancharé hoy...— Murmuró trantando de girar la muñeca, Terry no soportaba verla sufrir.
—¿Cuánto necesitas?
—Terry, cariño, no te preocupes, yo...
—¿Cuánto necesitas?— Insistió con la voz firme.
—No lo sé... entre la consulta, las placas y lo que sea que tengan que hacerme luego, no tengo idea... ¿no estarás pensando...?— Su preocupación era evidente.
—Vamos, mamá, se nos hace tarde.— Le evadió la pregunta y la guió escaleras abajo, hasta el auto.
...
El día se fue volando. Terry esperaba a Candy como de costumbre a las tres en punto.
—Buenas tardes, bella.— La sorprendió cargándola y dándole un beso en los labios.
—¡Grand!— Gritó con emoción riendo.
—¿Cómo te ha ido en la escuela?
—¡Bien! Terminé la pintura que te había mencionado... y pues ya está concursando, a ver si gano...
—Claro que ganarás, eres la mejor.— Volvió a darle otro beso, aún no la soltaba.
—¿Y a ti cómo te fue?
—Muy bien, te traje un regalo.— La bajó y se dirigieron a la cajuela del auto. Terry sacó algo y se lo puso en sus manos.
—¿Qué es?
—Una maqueta. Fue el proyecto que tenía para hoy.
Terry le describió la maqueta a Candy. Era un biblioteca, el establecimiento estaba detallado con su jardín, estacionamiento, la parte de adentro con la estantería de libros, el mostrador con su bibliotecaria, las mesas donde algunos chicos estudiaban y el área de computadoras, era un pequeño mundo en miniatura. Lo que mejor quedó, fue que Terry logró hacer a Candy en miniatura y no sólo eso, había una estantería específica de libros para ciegos, la imagen de Candy era ella leyendo, pasando el dedo por las letras especiales.
—Gracias... lo pondré en mi cuarto. Oye, ¿me acompañarás a casa un rato?
—No, linda. Hoy no tengo tiempo, tengo que irme a trabajar.
—Ah...— Dijo resignada y triste.
—Pero te llamaré por la noche y recuerda que éste domingo te llevaré a la playa.
—¡Sí! Ya he comprado mi traje de baño.— Estaba contenta, se mordió el labio inferior.
—¿Ah sí? Sólo espero que no sea muy escandaloso, eh.— La amenazó sonriendo, pero había algo de verdad en la broma.
—Mis hermanas dijeron que me quedaba lindo...
—Estoy seguro de eso. Ahora vámonos, estoy contra el reloj.
La dejó en su casa y continuó su marcha. Candy entró muy contenta. Con su maqueta en mano, tarareando, con la cabecita llena de todas las ilusiones de sus planes con Terry.
—Candy, ¡qué alegría traes!
—¡Sí! Estoy feliz, mamá. Grand es el mejor novio del mundo.— Su madre sólo asintió y sonrió tenuemente.
—Candy, Archie está aquí, vino hablar contigo.— Archie se había quedado sentado en el sofá, en silencio durante ese rato en que Candy llegó.
—Ah... ¡hola, Archie!— Le saludó alegre y al él acercarse, le dio un beso en la mejilla.
—Tengo que hablarte de algo importante, Candy...— La madre de Candy se retiró y Archie volvió a tomar asiento junto a ella.
—Candy, lo que te voy a decir... no te gustará mucho...— La sonrisa amplia de Candy se desvaneció en un segundo.
—¿Por qué...? Si es por el concurso de patinaje, olvídalo, no es tan importante para mí...
—No, Candy, no tiene nada que ver con eso... es... sobre Grand...
—¿Grand? ¿Qué pasó con él?— Preguntó alarmada y frotándose las manos nerviosa.
—Creo que él no es lo que tú piensas...
—¿Por qué lo dices? Él es genial, yo soy feliz con él...
—Lo sé, Candy, por eso que tengo que decirte ésto antes de que las cosas se pongan más serias...
Los ojos de Candy se aguaron inmediatamente, esperando escuchar lo peor, como preparándose para la decepción.
—Sé quien es esa chica. Era la novia de su infancia, son bien amigos. Pero... si tú mismo dices que sólo le dio un abrazo porque estaba llorando... ¿de qué me tengo que preocupar?
—Sólo te pido que tengas cuidado, Candy. Eres muy tierna e inocente aún, pero ese tipo no me da mucha confianza...
—Eso lo dices porque no lo conoces. Él me cuida y conmigo es muy tierno. Gracias a él... Neil está pagando por todo lo que me hizo a mí y a las otras chicas.
—Ese es un punto a su favor. Sin embargo, creo que él no ha sido del todo sincero contigo.
—Bueno, él me ha dicho que hay muchas cosas que me tiene que contar, que tal vez no me gustarán, no me las ha contado aún, pero lo hará...
Candy derramó un par de lágrimas, la duda comenzaba a formarse en ella, pero quería aferrarse a la confianza que había depositado en Terry, trató de quedarse serena.
—Posiblemente no te las cuente nunca, Candy. Tal vez sólo le esté dando vueltas al asunto. Mira, iré al grano, porque no quiero que te topes con la verdad de golpe. No tengo intención de separarlos, pero tú mereces conocer el terreno que pisas.— Archie respiró profundo y le tomó una mano.
—El origen de su apodo, "Grand..."
—Es por su apellido, Grandchester...
—No, Candy, no es sólo por eso. Se le conoce así por las peleas callejeras... él pelea por dinero y son unos actos bastante crudos, tan... violentos, he sabido de algunos que han quedado liciados...
—No... eso no es cierto. Yo no creo que Grand se dedique a eso. Yo he ido a su trabajo y he estado en su casa, Grand es un amor...
Estaba llorando, Archie estaba conmovido, pero pensó que estaba haciendo lo correcto.
—No estoy inventando nada, Candy. Puedes preguntarle a cualquiera del barrio, o incluso, buscarlo en internet...
—Supongo que ha de tener sus razones...
—Pero eso no es lo peor que supe...
—¿Hay más?— La voz le salió temblorosa, sentía el corazón oprimido.
—Ay, Candy... no sé cómo decírtelo...
—Ya me has llevado hasta aquí, ahora termina. Dime lo que sea...
—Bien... Grand tiene antecedentes penales...
A la pobre Candy le tomó un rato poder hablar porque hasta la respiración se le fue.
—¿Antecedentes? Archie... ¿estás seguro de lo que estás diciendo?
—Sí...
—Grand es un delincuente...
—Según la información... mató a un hombre hace unos años...
Nada había preparado a Candy para eso. Su llanto se volvió desgarrador.
—¡No es cierto! Estás mientiendo...
—No, Candy, ojalá fuera así...
—¡No te creo!— Gritó desesperada.
—¿Qué pasa?— Llegó su madre preocupada.
—Archie dice que Grand es un asesino y eso no es cierto, mamá... yo lo conozco y él es...— Cayó al suelo de rodillas y comenzó a llorar sin frenos, sintiéndose morir.
...
Terry no lo pensaba dos veces cuando se trataba de su madre. Quiso buscar otros medios, pero él no cobraría hasta la próxima quincena y su madre ya llevaba algún tiempo con aquél achaque. No había nada que deseara más que poderla sacar de aquella lavandería tan negrera y explotadora, pero lamentablemente, no podrían vivir ambos con un solo sueldo, a veces los dos no era suficiente. No había otra opción, todo sería por su madre.
—¿Estás seguro de que te quieres enfrentar al Animal?
—Estoy seguro...— Dijo Terry y miró al que sería su contrincante. Un tipo grande, más alto que él, le faltaba un par de dientes, se rumoraba que los había dejado enterrados en la frente de uno de sus contrincantes. Tenía los ojos oscuros, vidriosos.
—Bueno, te deseo suerte, Grand, la vas a necesitar...— Le dijo el organizador de aquellas masacres espelusnantes a la vez que tomaba los cien dólares de inicio de Terry.
—Buenas noches, damas, caballeros, maricas, con ustedes, el Animal contra Grand.
La mayoría animaban al animal, incluso los fans de Terry, habían apostado en su contra, pensando que el pobre no tendría oportunidad alguna. El tipo se lanzó sobre Terry, ni siquiera le dio tiempo a pensar, cada puño que le propinaba, hacía estremecer los cimientos de ese lugar.
—¡Cómetelo, Animal! ¡Devóralo!— Gritaban mientras sólo se escuchaban los golpes secos y sólidos que Terry recibía. El pobre daba pena.
Le dio varios puñetazos al animal, pero al tipo parecían no hacerles ni cosquillas, Terry trató de concentrarse en encontrarle algún punto débil, algo de lo cual poder sacar ventaja. El hombre de tez blanca, tenía una barba larga que le sobresalía del mentón y se había hecho una ridícula trenza en ella. Terry se la jaló con todas sus fuerzas.
—¡Arrrrr! La bestia gritó de dolor y eso hizo que Terry ganara tiempo para propinarle unos buenos golpes en la cara, logrando hincharle un ojo. Eso sólo encendió la rabia del Animal y se le fue encima a Terry con todo. Lo comenzó a golperar en el estómago, Terry ni gritar podía. En un momento logró darle un cabezaso en la nariz a ese moustruo, haciéndolo sangrar. La nariz se le vio deforme, Terry supo que le había roto el tabique.
—¡Animal! ¡Animal!— Seguían aclamando su nombre. Le dio un derechazo a Terry que lo tumbó al suelo. Se puso de pie tambaleando y cuando el Animal quiso repertir lo mismo, Terry pudo esquivarlo y hasta desconcentrarlo. Comenzó a darle puñetazos mientras tuvo oportunidad, se enfocó en la nariz rota, siguió golpeándolo ahí, aquél titán parecía que iba a caerse. Terry fue a darle otro puñetazo, pero se detuvo. El animal levantó la mano, en señal de rendición.
—¡Ahhhhh!—Lo comenzaron abuchear. El gigante se agarró de la pared, estaba aturdido.
—¡Bah! ¡Devuélvanme mi dinero!— Se quejaron algunos.
—¡Grand! ¡Grand!— Gritaban otros y Terry les sonrió con ironía a los que habían apostado en su contra, los que antes habían apostado por él. Ganó mil dólares esa noche. Cuando volteó para seguir su camino, se puso pálido.
Se topó de frente con Candy acompañada de Archie. Había presenciado todo el acto desde una distancia prudente. Terry perdió toda la fuerza y la voluntad al verla.
—Candy...— Murmuró con un hilo de voz. Ella no dijo nada, se quedó ahí paralizada, con los ojos aguadísimos, la decepción latiendo en ellos.
—Tuve que venir, Grand. Porque no me había negado a creerlo...— En ese momento sacó su llanto a flote sin poder aguantar mas.
—Candy... no es lo que crees, déjame explicarte...
—No le mentirás más. Vámonos, Candy.— Intentó llevársela Archie.
—¡Tú no te metas!— Le gritó Terry, apartando a Candy de él de un tirón.
—Me meto porque no permitiré que le sigas haciendo daño.
—Si no le hubieras querido hacer daño no la habrías traído aquí para que se llevara una impresión equivocada. No la habrías traído sabiendo lo peligroso que es éste lugar.
—¡Yo vine porque quise!— Les gritó Candy a ambos.
—Candy... ésta era una de las cosas de las que te quería hablar ayer... Por favor... acompáñame y déjame contarte todo, por favor...
—¿Por qué has tardado tanto para hablarme de ésto?
—Porque no es tan fácil como tú crees... pero por favor, déjame contarte todo, si me vas a dejar, al menos quiero que lo hagas sabiendo toda la verdad.
Terry estaba desesperado. Candy estaba pensativa, indecisa, su decepción la instaba a salir corriendo, pero su corazón le pedía quedarse ahí, con él, le gritaba que lo escuchara, que él también necesitaba que alguien lo cuidara, aunque sólo fuera con su amor. Las ganas de quedarse y de huir eran como dos leones furiosos que peleaban dentro de su corazón.
Continuará...
¡Hola, amiguitas!
Espero que les haya gustado. Bueno... llegó el momento de la verdad, sé que muchas se estarán preguntando cual decisión tomará Candy, trataré de actualizar lo antes possible.
Gracias por comentar: Erika L, Kary klais, Alizzzz G, LUISA, Rose De Grandchester, Oh Ha Ni, lucylu121flaks, Maride de Grand, VERO, norma Rodriguez, LizCarter, dulce lu, Dali, skarllet northman
LizCarter: Si supieras que creo que fuiste de las pocas que me pudo comprender... quise poder expresarte y compartirte tantas cosas, desahogarme, pero aquí no puedo, no sería ético y lo último que necesito es más polémica, me gustaría que hubiera otra manera de comunicarnos que no fuera sólo aquí, bueno... gracias por el apoyo que me has dado.
Un beso enorme a todas, mis niñas, gracias por el apoyo y sus consejos, las quiero.
Wendy
