A las 20 nos estamos yendo todos. Le recuerdo a Hyde que el viernes nos encontramos en el aeropuerto para ir a NY a las cinco de la mañana. También le mando un texto a Roach y mi madre me escribe diciendo que le gustaría mucho que Ana y yo vayamos a cenar a casa. Ana acepta la propuesta por lo que emprendemos el camino hacia la casa de mis padres. Antes cuando quería verla nunca podía y ahora que no quiero verla aparece a cada rato. Por suerte no solo Elena está invitada, John también y por supuesto Kate. Saludamos a todos y yo me excuso para mostrarle a Ana el patio y la casa por fuera y para estar un poco más alejado de Elena

-Es insoportable

-Lo sé nena, pero mi madre no lo sabe

-Pues tendrías que decírselo así no tenemos que verla nunca más

-Ana… entiende por favor

-Si, lo sé, entiendo la situación Christian pero no sabes lo incómoda que me siento con ella cerca. Imaginando todo lo que te hizo…

-No imagines nada… bésame- apoyo a Anastasia contra la pared y sus dedos juegan en mi cabello mientras mi lengua juega en su boca. Es tan dulce… tan únicamente encantadora. La aprieto contra mi cuerpo y ella jadea

-Oh Ana… te deseo tanto… necesito la paz que solo tú me das mi amor

-Tómame

-Ana… nena... ¿estas hablando enserio?

-Tómame Christian… no me importa nada ni nadie más que tú en este momento. Hazme el amor

No hago que me lo pida otra vez. Subo su falda y rasgo su tanga y le masajeo el clítoris mientras ella toca mi miembro por encima del pantalón. Estoy duro y me duele por el deseo que tengo de poseerla. Aprieto sus senos y siento sus pezones erectos pero no puedo desvestirla aunque me encantaría. Y me entierro en ella y ella gime con fuerza en mi boca. Me muevo rápido. Ana se mueve conmigo y llegamos a un orgasmo maravilloso los dos juntos. Jadeando todavía nos acomodamos la ropa… le muestro lo que quedo de su tanga con cara de tristeza y ella se ríe mientras la guarda en el bolsillo de mi saco

-Ay srita Steele ¿Qué está haciendo conmigo?

-¿Te imaginas si mi padre nos hubiera visto?

-Hablando de Ray ¿hablaste con él estos días?

-Si, está con Adam, el padre de José, se fueron en una excursión de pesca y regresan el sábado. Tu madre dijo que estaba feliz como una perdiz y quedo en llamarme hoy pero no he sabido nada de él todavía

-Llámalo tu nena

-De acuerdo- le paso mi celular y Ana se queda hablando mientras yo sigo recorriendo el jardín de mi antigua casa

-Lo vas a extrañar Christian, ya veras

-Si eso ocurre no será asunto tuyo Elena

-Mira que eres desagradecido… con todo lo que he hecho por ti

-¿Acaso no te lo cobraste? ¿y con intereses?

-Hoy hable con Susanah, me pregunto por ti… quería saber si necesitabas de sus servicios, imagina cuando le conté que estas "de novio"

-No me interesa saber que piensa ella o que piensas tú ¿para qué has venido?

-Tu madre es mi amiga y no voy a dejar de frecuentarla solo porque a tu niñita no le agrado

-No es "mi niñita" es mi novia y su nombre es Anastasia

-Mira cariño…

-Cariño tus ganas Elena, si no quieres dejar de venir, perfecto, es la casa de mi madre y yo no decido a quien invita, pero hazme y haznos el grandísimo favor de no meterte donde no te llaman

-Es que me preocupo por ti

-No necesito tu preocupación

-¿Crees que no quise dejarlo alguna vez Christian? pero no se puede… es algo que llevamos adentro, en las entrañas, y no se va por mas flores y corazones que haya

-Anastasia me satisface a todos los niveles. Todos los que te puedas imaginar y los que no, ella lo hace. Es increíble en todo ¿me entiendes o quieres que sea más específico? Con ella hago el amor y follo duro, con ella acabo dentro, fuera, con y sin gritos, con ella uso fustas, flogger y cadenas. Con ella estoy en el cuarto rojo y en mi cama. Con Ana gozo de todas las maneras que un hombre puede hacerlo. Contigo solo era dolor y sexo adolescente. Esto Elena ES AMOR ¿lo comprendes ahora? Tú no tienes idea porque nunca lo sentiste. Yo amo a Anastasia y ella me hace feliz. Si de verdad te preocupa mi bienestar… déjanos tranquilos- de repente siento aplausos a mis espaldas y me doy vuelta y veo a John y a Ana. Elena hecha una furia camina hasta la casa

-¡Excelente! Maravilloso, lo que has logrado Ana… al fin Christian pone en su lugar a esa perversa mujer. Voy por una copa de vino a brindar por mi paciente- Ana corre a mis brazos y los dos caemos al césped. Me besa de forma incontrolada y luego me ayuda a pararme para abrazarme de nuevo

-No puedo creer lo que le dijiste mi amor… te amooooooooooooo- sonrío y la beso y tomados de la mano vamos a la casa. Ana me cuenta que hablo con Ray y que regresa el sábado como le dijo. Cuando entramos en el comedor ya están todos sentados y John se para y nos da a Ana y a mí una copa y los tres juntos brindamos. De repente noto que Elena no esta

-¿Qué se traen ustedes tres?- pregunta Mia

-¿Elena?- miro a mi madre

-La llamaron por teléfono y se tuvo que ir. Dejo sus saludos. ¿Por qué el brindis?

-Porque aquí Ana ha decidido ir a terapia para terminar de entender al loco de tu hijo

-Gracias por lo que me toca- digo mientras me siento y Ana sonríe. No tener a Elena cerca es una alegría para los dos. Kate pregunta cómo hacemos para que nadie sepa de nosotros en el trabajo y Ana responde que somos discretos y todos ríen

-No entiendo a que vienen las risas

-Es que hijo, tú y Ana no son justamente discretos, apenas pueden despegarse- Ana se pone rosadita y aprieto su mano

-Es cierto, pero lo hacemos donde debemos ¿no es así John?

-Exactamente Christian, todo en su lugar y en su momento- la cena es amena y casi a las 23 nos vamos, convenzo a Ana de quedarse en casa y de que mañana podrá llegar al trabajo en taxi. Cuando llegamos Gail se está retirando y le regala una sonrisa a Ana.

-Voy a tomar un poco de jugo ¿quieres?

-No

-¿Agua?

-No

-¿Vino?

-No, tome suficiente en casa de mis padres- veo como llega hasta mi bebiendo un poco de jugo de naranjas, cosa que extrañamente me da sed

-¿Me invitas?

-Solo un poquito- tomo dos sorbos y le devuelvo el vaso, ella toma un poco más y me besa, siento en su boca todavía el jugo cuando mi lengua la invade y ella traga. Delicioso.

-Ah… Ana- su mano acaricia mi miembro que se pone duro al instante

-No sabes cómo disfrute cuando le dijiste que yo te hago feliz en todos los niveles, incluso en los que ella no conoce- me baja el cierre del pantalón y me sigue acariciando. Me besa el cuello y yo solo puedo suspirar en su pelo. Y oler su aroma.

-Ella tiene que entender que tú eres mío Christian. haz que entienda

-No sé qué pueda hacer… Ana por favor- ella mete sus manos y separa el elástico de mi piel y me baja los pantalones y los boxers y siento como se arrodilla pero no puedo dejarla hacer eso ahí. Hay cámaras y no quiero que mi gente de seguridad tenga pornografía casera. Tomo su rostro y la ayudo a pararse mientras me subo los pantalones

-¿Qué pasa?

-En el cuarto nena-

-Ok- cuando entramos Ana se deshace de su ropa y queda totalmente desnuda. Yo hago lo mismo pero ella me sienta en la cama antes de que yo pueda tocarla. Toma mi miembro en sus manos y se lo lleva a la boca y chupa. Nunca me había excitado tanto como sentir a Ana haciéndome sexo oral. Ella lo hace de maravilla. Me pongo más y más duro y quiero entrar en ella pero al parecer, ni nena tiene otra idea por lo que me dejo ir y acabo en su boca y ella bebiendo cada gotita, caigo de espaldas en el colchón

-¿Cuándo te vas a quitar esa musculosa?

-Nena, apenas puedo respirar… eres increíble Ana

-¿Te gusto?

-¿Acaso necesitas preguntarlo?

-¿Y yo?

-¿Quieres sexo oral Ana?- se pone rosadita

-Dime ¿quieres sexo oral?

-Sí- la tomo entre mis brazos y la coloco sobre nuestra cama. Ahora es de los dos, no es solo mía, con ella duermo tranquilo y las sombras del pasado no entran a perturbarme en sueños. Con ella todo es paz, amor, besos y caricias. Tomo su piernas y las separo lentamente

-Oh Ana, estás tan húmeda nena- beso la cara interna de sus piernas antes de apoyar mi boca en su clítoris y absorberlo, y morderlo un poquito. Ana responde de forma inmediata, coloco dos dedos en su húmedo sexo y la penetro mientras mi lengua juega en su clítoris que poco a poco se hincha más y más. Me encanta sentir todo su sexo en mi boca y Ana… mi dulce Ana grita mi nombre al llegar su orgasmo. Me paro sintiéndome bien por la tarea realizada y levanto un poco sus piernas para entrar en ella y moverme. Ana toma mis hombros y me mira con sus hermosos ojos azules, los más lindos del mundo. Amo a esta mujer… la amo

-Christian, oh por dios mi amor

-Siéntelo todo nena- muevo un poco más mi cadera para llegar más profundo y Ana gime y gime. Siento como todos sus pliegues comienzan a apretar mi erección y me muevo más rápido, me desparramo en su interior mientras Ana vuelve a gritar mi nombre. Salgo de su cuerpo y me tumbo a su costado.

-Ana ¿tú no confías en mí?

-¿Por qué me preguntas eso?

-¿Por qué te da tanta vergüenza pedirme sexo oral?

-Sabes porque…

-No

-Christian yo nunca antes había hecho esto… es para mí un poco penoso

-Soy tu novio, hacemos el amor, podía entenderlo las primeras veces, pero luego de que tú me hiciste sexo oral creo que la vergüenza queda atrás ¿no te parece?

-Lo voy a intentar… ya vuelvo

-¿Dónde vas?

-Jugo- le guiño el ojo y ella se va. A los minutos regresa con carita triste

-¿Qué pasa nena?

-No sabía que el cuarto rojo esta con llave

-¿Qué fuiste a buscar ahí?

-No te lo voy a decir

-Ah no… ahora dime Ana ¿Qué fuiste a buscar ahí?

-Esposas de cuero…

-Srita Steele… que atrevida… además de que me va a hacer quedar con las ganas

-¿Por qué?

-Porque ya es tarde y mañana trabajamos, pero tengo una idea

-¿Cuál?

-Quizás podría llevarlas a NY

-¡Sí!- se tira arriba mío, me besa, se acomoda en mis brazos y nos dormimos juntos. Dejo que Ana llegue al trabajo primero que yo así no levantamos sospechas. Ros me dice que el tema de los vinos se está complicando bastante y eso no me gusta nada, quisiera poder cerrar ese trato lo antes posible. ¿Qué hace Hyde tocándole el pelo a Anastasia? corro a su puerta…

-Srita Steele, un segundo por favor, buen día Jack

-Buen día Christian- saca rápidamente su mano de la cabeza de mi nena. Ana se sonroja y sale conmigo. La hago entrar a mi oficina

-¿Qué fue eso?

-Jack… se desubico… trataba de explicarle que tengo novio cuando tu apareciste- la aprieto contra la puerta

-Que no vuelva a hacerlo Ana TU ERES MIA- le dijo sin apartar la mirada de la suya

-Lo sé, no es mi culpa

-Tienes que parar de ser amable con todo el mundo porque si no mira lo que pasa

-¿Acaso es mi culpa?

-Ana por favor… reacciona, ya te lo dije, la próxima vez que lo haga le rompo la cara

-¿Y esa es la solución? Prefiero hablarlo

-¿Conseguiste algo de esa manera?- las lágrimas inundan sus ojos y me empuja y se va. Furioso me dirijo a la oficina de Hyde y encuentro a Roach

-Lo que acaba de ocurrir recién no puede volver a pasar Sr Hyde, esto no es un sitio de citas, si está interesado en la Srita Steele, lo que tenga que hacer o decirle lo hace fuera del horario de oficina

-No sé a qué se refiere

-A usted y ella, tocándole el pelo y mirándola con ojitos brillosos, a eso me refiero

-Jack…

-Roach fue un descuido… no volverá a ocurrir

-Claro que no va a volver a ocurrir porque si no los dos van de patitas a la calle- así diciendo cierro la puerta cuando la veo a Anastasia que me mira con horror

-¿Qué pasa ahora?

-Nada Sr Grey, no pasa nada- de la rabia aprieto el intercomunicador y me voy. Veo a Anastasia secarse unas lágrimas y a Roach salir de la oficina y a Hyde acercarse a Anastasia

-¿Te maltrato?

-Jack te lo voy a volver a repetir, no estoy interesada en ti de esa forma, tengo novio y el Sr Grey me llamó la atención por la forma en la que me trataste y no me gustó nada

-Es un capullo con dinero Ana, se quiere hacer el importante pero no es más que un gay reprimido

-Jack

-Jamás estuvo con nadie… nunca nadie lo vio con ninguna mujer, o es gay o es virgen… tiene la suerte de ser Grey nada mas

-No me interesa

-Olvidemos el asunto… ¿comemos juntos esta noche?

-¿Qué parte de tengo novio no entiendes?

-Si ya terminaron con la charlita les cuento que las palabras no producen dinero, dinero que sirve para pagar sus sueldos. Y una aclaración Hyde… me encantan las mujeres, pero a diferencia de lo que hace todo "capullo con dinero" no me gusta andar exhibiendo con quien follo por la noche. Es la última advertencia. Y si, ser un Grey puede que abra muchas puertas. Pero con trabajo esas puertas se mantienen abiertas… ¿Qué haces que no vas a trabajar?- le dirijo mi mirada de odio cuando cierra la puerta. Me doy vuelta y salgo del edificio. Taylor me lleva al Escala pero lo hago volver para que mantenga vigilada a Ana y al imbécil ese. Tomo una ducha y duermo un rato. Gail me preparó un almuerzo por lo que como y trabajo hasta tarde en el estudio. Ni un mensaje ni una llamada de Ana, pero se va a quedar esperando que yo la llame. Sus actitudes dejan mucho que desear y las de ese Hyde mucho más todavía

El jueves me levanto con un tremendo dolor de cabeza que por suerte conforme va pasando la mañana se va disipando. Miro mi teléfono, no tengo noticias de Ana y Taylor me informa que ella termino su trabajo ayer y que se fue hasta su casa y que hoy a las 8 entro a trabajar como siempre. Él está en la oficina de al lado mío vigilando y enviándome mensajes cada hora

-Gail…

-Sr Grey

-Necesito que me prepares un bolso de viaje, estaré afuera mañana y todo el fin de semana. Tendré algunas reuniones de trabajo. Y ponme algo de abrigo, no sé qué tiempo está haciendo en NY

-¿Empaco algo para la Srita Steele?

-No, ella hará su propio equipaje pero gracias por preguntar

Envío un correo a Anastasia, a Roach y al imbécil de Hyde recordándoles que mañana a las 5 estaremos despegando. Roach y Hyde me contestan de inmediato diciendo que no lo olvidaron pero no tengo ninguna respuesta de Anastasia. El día pasa sin pena ni gloria cuando cerca de las 20.30 me voy a dormir. Le informo a Sawyer que él tendrá que llevarme al aeropuerto porque encargue a Taylor recoger a Hyde, Roach y Anastasia y también le pedí que sea muy puntual….

4.30 estoy bebiendo café en el avión cuando Roach entra con cara de asombro, cerca de las 4.55 entra, atrás suyo viene Anastasia con cara de pocos amigos seguida por Taylor y por el infeliz. Ana se sienta en la otra punta y se coloca sus auriculares. Toma una frazada y se acomoda para dormir. Los otros dos hacen lo mismo mientras yo le indico a Taylor que hablemos

-¿Alguna novedad?

-No señor, Hyde no cruzó palabras más de las necesarias con la srita Steele. Y hoy cuando veníamos para aquí, ella hablo con Roach y le dijo que le hubiera gustado evitar este viaje. Roach le dijo que ella era una de las personas más capacitadas y que por eso venía

-Perfecto. Gracias. Ve y descansa un poco

-De acuerdo Sr. Permiso- me quedo con la cabeza apoyada en la madera del pasillo del avión y cierro los ojos. Anastasia me enfurece con frecuencia, pero no haberla visto desde hace dos días, no saber de ella, no sentirla me frustra y quisiera tener una fusta en este preciso momento para golpear su trasero por culpa de su irreverencia. Abro la puerta de la habitación y veo la enorme cama. Quizás, descansar es lo que necesito. Pero vuelvo a cerrar los ojos y pienso en sus ojos azules. Sus hermosos ojos azules

-Permiso- abro los ojos y la miro- necesito pasar al baño Sr Grey- tomo sus hombros y la empujo al cuarto y cierro con llave.

-Christian déjame salir

-Hace dos días que no sé nada de ti

-O me dejas salir o grito

-Inténtalo- veo como abre la boca para hacerlo y se la cubro con mi mano, ella me muerde fuerte y la suelto. Aprovecha esto para abrir la puerta y dirigirse al baño. ¡mierda!. A las 11 de la mañana ya estamos camino al hotel. Hay varios lugares muy turísticos. Cuando llego a mi habitación me desanudo la corbata y miro la palma de mi mano. Tengo su dentadura marcada. Me mordió fuerte de verdad esta mujer.

Puedo decir que el fin de semana fue muy productivo. Ana y Roach consiguieron muy buen material pero Hyde… en fin, el domingo al mediodía ya estamos volando hacia Seattle, Ana ha logrado eludirme estoicamente todo el fin de semana. Quise ir a golpear su puerta para hablar pero me contuve. No quería otra mordida. A las seis de la tarde aterrizamos y todos juntos emprendemos el regreso. Dejo a los dos hombres en sus casas. Ana no me mira. Mira el paisaje

-Taylor acabamos de pasar por mi casa… vuelve

-Él no va a volver Anastasia, vamos a ir al Escala

-¡NO QUIERO IR AL ESCALA!

-No grites porque aquí no va a servir de nada- le contesto

-Vamos a ir al Escala y vamos a hablar tranquilos- fin de la conversación. Cuando llegamos bajo y Taylor le abre la puerta a Ana. Ella suspira y baja. Pero ni bien coloca un pie en la vereda sale corriendo a la esquina ¿Qué demonios?... tengo que apresurarme para alcanzarla y la monto en mi hombro mientras ella me insulta y patalea. Taylor contiene una sonrisa. En recepción me miran pero no me importa. Subo al ascensor y Ana aprieta todos los botones

-¡Puedes estarte quieta un maldito momento?!

-¡Déjame salir!

-¡Anastasia Rose Steele!- mi grito creo que se escuchó en todo el Escala. Ella me mira con ojos furiosos. Se acerca a mí y me golpea.

-No te atrevas a volver a gritarme… cuando esta cosa se detenga me vas a dejar ir- tomo su muñeca mientras trato de contener toda la furia que hierve mi sangre

-No te atrevas a volver a pegarme… cuando esta mierda se detenga, tú y yo vamos a hablar, no vuelvas a desafiarme Anastasia

-¿O qué?- sencillamente es imposible, esta mujer es el desafío caminando

-O veras lo que te ocurre…- le contesto en tono amenazador

-Si me haces algo, te voy a denunciar- me quedo de una sola pieza cuando escucho eso

-¿Tu… de verdad… crees que yo podría lastimarte feo Anastasia?- las palabras se quiebran en mi boca. Sencillamente no puedo soportarlo. Cuando el ascensor para en el siguiente piso sostengo la puerta y la miro

-Sal- ella titubea- ¡sal Anastasia!- ella me vuelve a mirar y me hace caso. Vuelvo a apretar el ascensor y veo su figura desaparecer. Tengo que sacarla de mi vida ya mismo, no sé cómo lo voy a hacer pero lo haré así tenga que arrancarme yo mismo el corazón de mi pecho con mis propias manos

ANASTASIA

Estoy parada, temblando, viendo como el ascensor se va llevándose a Christian dentro suyo. ¿En que estaba pensando cuando dije que iba a denunciarlo? Ahora él cree que yo pienso que él puede hacerme daño ¿Cómo mierda voy a solucionar esto? Dios… ¿Por qué tuve que enamorarme de él? ¿Por qué no podemos estar bien? ¿Por qué todo tiene que costar tanto?

Me acurruco a un lado y me abrazo las rodillas. Me quiero hacer lo más pequeña posible. De hecho quisiera desaparecer. Quisiera desaparecer y sacarme este dolor tan grande que siento en el pecho en este mismo momento. ¿Por qué quererlo duele tanto?

Trato de poner mi mente en blanco buscando desesperadamente una solución. Además todo lo que se refiere al trabajo y a mi ropa está en su poder ahora mismo. Mi madre siempre dice que hay que hablar para encontrarle una solución a todo, pero ¿puedo volver yo allí y hablar con él sin sentirme intimidada? ¿Por qué diablos es tan dominante?

"porque es lo único que conoce, lo único que esa maldita perra le enseño" me responde mi subconsciente. Y sé que tiene razón.

Haciendo un gran esfuerzo para juntar mi orgullo y mi roto corazón me paro y llamo al ascensor y subo hasta su casa.

Cuando llego lo encuentro en la sala con los ojos cerrados y un brazo sobre la frente

-¿Christian?- el salta y abre los ojos mirándome con cara de nada

-Ana… ¿Qué haces aquí?

-Solo- me siento en el borde del sofá- solo quería hablar

-Creo que dejaste más que claro tu punto en el ascensor- me dice con tono seco

-Siento haber dicho eso, yo no pienso de esa forma

-¿Ah no? Pues lo dijiste de manera muy convincente

-Tú no entiendes…

-Hazme entender entonces- lo miro directo a los ojos, el gris metal de sus ojos parece brillar aún más por la rabia -que siente

-Yo no me considero una persona linda ¿comprendes?

-No, Anastasia, no comprendo

-El cuento es así Christian… jamás me consideré alguien hermoso, siempre me vi como alguien normal, alguien que pasa desapercibido por el mundo. Un solo muchacho se fijó en mí en lo que vivía en Montesano. Él fue quien me dio mis primeros besos e intentó tener sexo conmigo pero no lo dejé. No me sentía lista. Yo no sé qué es lo que tú viste en mí, pero cuando me dijiste que me deseabas por primera vez en mi vida sentí una alegría maravillosa. Yo te miro y me pregunto ¿Qué es lo que tengo que a ti te pueda interesar? Porque yo no lo veo Christian. Y tienes que entender algo, el que algún otro hombre me mire con deseo no significa que yo lo desee también. Porque eres tú el único que quiero que me desee, eres tú el único que quiero que me toque, que me bese, que me haga el amor. Yo no puedo hacerme cargo de esos deseos. Pero quiero que tú sepas que para mí cuentas únicamente tú y nadie más. Además yo no soy una muñequita que compraste en una tienda, yo tengo mis opiniones y mis pensamientos y tú tienes que respetarlos aun cuando no estés de acuerdo. Y con respecto a los hombres, te vuelvo a decir, tú podrás decir que tengo muchos admiradores… ¿Qué tengo que hacer yo entonces? ¿Matar a toda la población femenina de Seattle? Porque si estamos con eso de los deseos de todos los demás… tú me ganas por kilómetros de distancia. Cada vez que salimos a la calle veo cómo te miran, veo como me miran y veo cómo se preguntan ¿Qué hace un hombre tan guapo con ella?

CHRISTIAN

Escucho cada palabra con atención ¿Qué ella no se considera hermosa? ¿Acaso se ha visto en un espejo? ¿Matar a todas las mujeres de Seattle? Creo que los hombres no estarían muy contentos. Ay Srita Steele. Cuando Ana deja de hablar me acerco y tomo su mano y la enredo con la mía

-No comprendo, bajo ninguna circunstancia, como puedes considerar que no eres hermosa. ¿acaso cuando te levantas no te miras al espejo? Para mí eres la más bella del mundo Ana. Y tienes razón, tú no tienes la culpa de todos los que se babean por ti… está más allá de ti y tampoco tienes la culpa de ser tan amable que algún que otro imbécil lo malinterprete. Soy celoso nena, no soporto que quieran lo que es mío. Y no porque eres una muñeca que compre en una tienda, sino en el sentido del amor. Te quiero solo para mí. Siempre Ana… yo no quiero que tú me dejes, no quiero que dejes de amarme nena, eso supondría un dolor insoportable para mí y no sé si sería capaz de sobrevivir

-Christian…

-Te has convertido en mi TODO. Yo ansío despertarme cada día contigo a mi lado. Amarte de todas las formas que existen durante el día, hacerte el amor en la noche y dormirme entre tus brazos y hacerlo para siempre. Sé que soy posesivo. Pero esta es mi primera vez y tú prometiste enseñarme… pero en su lugar me haces esto- levanto la mano para que vea su marca

-Ay por dios

-Si… tengo todos y cada uno de tus dientes en mi mano Srita Steele- ella me la toma y me la besa repetidas veces

-Lo siento Christian

-¿Ya no hay más mi amor?

-Si mi amor, lo siento- la siento sobre mí, anhelando nuestro contacto y la beso profundamente. Han sido días demasiado largos sin sus besos. Sin su aroma, sin nosotros, con lo que hacemos juntos. Enredo mis dedos en su pelo para tener mejor acceso a su cuello y voy dejando un sendero hasta llegar hasta donde nacen sus hermosos y deliciosos pechos. Le quito la molesta remera y el sostén y acaricio uno mientras que con mi boca tomo el otro pezón y lo lamo suavemente. Ana gime a mi contacto… ¡como extrañaba ese sonido de placer!e distanciapor kilometros seos de todos los demienda, yo tengo mis opiniones y mis pensamientos y tentque hierve mi sangre la recuesto sobre el sillón y bajo con suaves besos por su ombligo hasta llegar al botón de sus jeans. Ella enreda mi cabello en sus dedos. Y jadea mientras me ocupo de quitarle de un tirón las chatitas y de sacarle también el jeans y la tanga. La tengo toda desnuda para mí… para besarla, para mi placer. Ana. Ana. Ana. MI ANA. Solo mía. Toda para mí. Yo también me desnudo rápidamente pero sin quitarme la musculosa. Ana me mira mientras yo me deleito con la hermosa vista de su cuerpo desnudo

-¿Sabes? saber que soy el único que te ha visto así, despojada de tu ropa, jadeante y mojada hace que mi ego llegue hasta Plutón nena. Qué suerte la mía… toda para mí, solo para mi ¿verdad Srita Steele?

-Si Sr Grey… solo para usted, toda para usted

-Y yo… solo para usted y todo para usted también

-Si… mío, mío y solo mío

-Exacto nena- abro sus piernas y chupo suavemente el clítoris mientras las piernas de Ana se flexionan. Las pongo sobre mis hombros mientras continúo con mi tarea. Le doy un pequeño mordisco

-¡Ahhh Christian!

-Shhh nena- introduzco dos dedos en su mojada vagina- siempre tan lista para mi Ana- susurro mientras ella aprisiona sus labios. Toco un poco las paredes sedosas de su interior mientras las caderas de Ana comienzan a moverse. Paso mi lengua de nuevo por su clítoris y lo muerdo un poco mas

-¡Christian!- su grito y sus espasmos en mis dedos y en mi boca hacen que me ponga realmente duro. Ana jadea después del orgasmo y su respiración se vuelve entrecortada. Pasa una mano por su cara y trata de volver a respirar normalmente. Subo con muchos besos hasta sus pechos nuevamente. Los acaricio mientras ella abre los ojos y me sonríe

-Gracias

-De nada

-Te extrañe

-Y yo a ti nena- toco apenas la entrada de su sexo con mi erección y Ana gime alto. Tengo que entrar en ella ahora mismo y lo hago de forma inmediata y con fuerza

-¡Ahhh!

-Si nena… toda mía- sujeto sus caderas y la muevo conmigo. Ella apoya sus manos en mis hombros y se muerde el labio

-Srita Steele… ese labio tentador- me acerco a su boca y la beso sin dejar de moverme. Ella me acerca aún más. Es un movimiento frenético por alcanzar el clímax. Me desparramos en su interior mientras ella gime su orgasmo en mi boca