Anastasia me dice que cerca hay un Starbucks. Acepto la idea, nadie escuchará nuestra charla y tomaremos ricos cafés. No hay demasiada gente y Ana me pregunta que es lo que deseo y le digo té. Ella se dirige a la fila mientras yo me siento a esperarla. Trae la bandeja con dos bebidas y dos muffins de arándanos

-Se ven deliciosos

-Es uno para cada uno… si no le molesta

-Claro que no- ella al parecer va a tomar un café con un diseño muy bonito sobre la espuma de leche.

-¿Qué es lo que quiere hablar Dr.?

-Primero que nada dime John… no me gusta tanta formalidad

-De acuerdo

-Quiero hablar de ti y de Christian- ella ¿se sonroja?

-¿Qué pasa con nosotros?

-Nada malo Anastasia…

-Ana… puede decirme Ana

-Ok, no pasa nada Ana, solo que quiero bueno, ¿Cómo decirlo? ¿darte algunas ayudas con referencia a Christian y su forma de guardarse todo para él?

-Ah por favor, no sabe cómo se lo agradecería… es tan cerrado y tan… intimidante

-Lo sé… cuando lo vi por primera vez en mi consulta fue todo un caso

-¿Por qué?

-Serio, cerrado, furioso, siempre a la defensiva

-No puedo imaginarlo- me sonríe. Es una muchacha muy inteligente

-¿Por qué no me cuentas de cómo se conocieron?

-Fue por una entrevista. Kate trabajaba en la revista universitaria y para su último número consiguió después de meses una entrevista con Christian. Pero días antes se enfermó de un terrible resfriado y bueno, me convenció de reemplazarla

-¿O sea que la entrevista que iba a hacer Kate la terminaste haciendo tú?

-Sí

-¿Qué sentiste la primera vez que lo miraste? Digo, aparte de lo obvio

-¿Lo obvio?

-Creo que notaste el gran atractivo de Christian

-Oh si… pero nuestra primera vista fue un poco "accidentada"- la miro esperando que me explique

-Me caí de rodillas en su despacho- lanzo una carcajada

-No lo puedo creer

-Y cuando él se acercó a ayudarme, fue ahí la primera vez que lo vi bien y John me derretí

-Seguramente… el efecto Grey

-Pero luego me sentí muy intimidada por él, tenía unas respuestas y unas formas de mirarme. Cuando después de algunas cosas pudimos conversar de verdad y hablar de lo que nos pasaba. Yo… yo no podía creer que él me deseara a mi

-¿Por qué no Anastasia?

-No lo sé, en la última pelea que tuvimos le dije, que solo tuve un novio antes, que ni siquiera puede llamarse de esa manera. Siempre pensé en mi como alguien que pasaba desapercibida

-Imagino que para ti habrá sido un gran impacto entonces el interés que despertaste en Christian

-Si, hoy en día muchas veces me pregunto lo mismo ¿Qué puedo tener que a él le resulte interesante?

-Todo Anastasia, tienes todo.

-No comprendo

-Anastasia Christian pasó de largo su adolescencia. Él no tuvo tiempo de hacer cosas que quizás para ti son normales. Christian estuvo con esa mujer durante tres años siendo su sumiso y luego otros más aprendiendo a ser dominante. No conoce otra forma de vida. Dejo la universidad para empezar su negocio y no ha parado de trabajar desde entonces. Tú eres su primera vez en todo y eso lo desconcierta y lo asusta. El… siempre creyó que el amor no era algo para él, que la felicidad y alguien que lo amara estaba fuera de su alcance

-¿Pero porque John?

-Eso es algo que a su tiempo confío que Christian te lo diga… pero tenle paciencia, el de verdad está enamorado de ti… y por primera vez cree que pueda ser feliz contigo y eso Ana, en una persona como Christian es muchísimo, te lo puedo asegurar- veo lágrimas en sus ojos

-¿Lo amas mucho también verdad?

-Sí- su voz es apenas un susurro. Tomo sus manos

-Entonces ten paciencia porque tienes un largo y oscuro camino que recorrer, pero si todo sale bien, puedo asegurarte que el resultado será lo mejor que puedas tener- ella asiente y los dos bebemos de nuestras bebidas. Lo veo llegar.

CHRISTIAN

Veo a John y Anastasia en una mesa del fondo del café. John ya me vio porque sonríe. Me pido una bebida y me acerco a ellos. Ana me mira y se para y me besa.

-Supongo que no estarán hablando de mi ¿verdad?

-Para nada- contesta John

-No, hablábamos de mi

-Eso es genial nena, pero no les creo ni un poquito a los dos

-Aunque me gustaría quedarme ya se hizo tarde y yo mañana madrugo- dice John parándose

-Fíjate que coincidencia porque Anastasia y yo también… Taylor puede alcanzarte hasta tu casa

-No será necesario pero gracias de todos modos Christian, buenas noches Anastasia

-Adiós John- miro que Ana agarra mi vaso y le da un sorbo

-¿Disculpa? Eso es de muy mala educación Srita Steele, al menos podrías preguntar si voy a invitarte

-¿No lo harías?- es tan dulce

-Claro… tómala toda, yo puedo comprarme otra

-¿Tienes suficiente dinero?- me pregunta mientras me dirijo a la caja

-Creo que no, estoy medio corto de efectivo… ¿podrías prestarme algo?

-Claro- mira su billetera y saca un billete de 100

-Caramba Srita Steele…

-Si, al parecer me gane la lotería porque hoy cuando fui a ver el saldo de mi cuenta me fije y había- se me acerca y me susurra- cincuenta mil dólares de mas ¿puedes creerlo?- me dice mientras me pellizca duro el brazo

-Eso me va a dejar un moretón muy feo

-Que te mereces por no respetar la privacidad de la gente y andar por ahí haciendo lo que se place… toma el maldito billete y cómprate algo rico Christian…

-Gracias hermosa- ella realmente está enojada, compro mi bebida y un scon de queso y me vuelvo a sentar. Ana sorbe despacio la bebida y pellizca un pedacito de mi scon

-Definitivamente hoy quieres todo lo mío

-¿Por qué depositaste ese dinero en mi cuenta?

-¿Estas molesta?

-Ofendida… me siento una prostituta

-Anastasia, ya te dije que no te sientas así, ese dinero es por tu antiguo coche al que le tenías tanto afecto y que te viste obligada a dejar de usar por mi culpa y por tu seguridad

-Wanda no puede haberse vendido en ese precio jamás

-Taylor lo reparó y lo puso en venta y resulta ser que un loco coleccionista le ofreció ese dinero si el auto estaba en condiciones. Dame un instante que voy a buscarlo para que te diga cómo fue la transacción- me paro y voy en busca de Jason que obviamente ya recibió instrucciones de mi parte

-Christian dice que te pagaron $50.000 dólares por mi auto

-Así es Srita Steele… después de repararlo y pintarlo lo puse en venta por una página de autos de colección y bueno, enseguida me ofrecieron dinero por él

-¿Pero tanto Taylor?- mierda, ella no se convence

-Los coleccionistas, en cualquier ámbito y teniendo dinero, ofrecen cifras siderales por sus deseos… el Sr Grey lo ha hecho un par de veces

-¿De verdad?

-Me retiro- voy a matarlo

-¿Qué coleccionas que pagaste tanto dinero?

-En su momento… motos, pero luego, cuando fue consciente del peligro las volví a vender

-Guau

-¿Contenta? ¿conforme? Dime…

-Si… gracias por ocuparte de eso

-De nada…- me acerco un poco- dame un beso nena- Ana me mira sonriendo y me besa y que el mundo se parta en mil pedazos ahora. Y que saquen fotografías. Christian Grey está completamente enamorado de Anastasia Rose Steele.

La semana transcurre tranquila y con bastante trabajo. Ana me dice que vayamos a comer a su casa. Que seguramente Elliot estará con Kate y podremos pedir comida y disfrutar de un rato junto los cuatro. Acepto. Ana por fin ha aceptado el Audi que le regalé y lo conduce con orgullo. Pero esta vez he conducido yo. Ray ha regresado a Montesano el martes por lo que Ana se quedó preocupada a pesar de las promesas de su padre de cuidarse y llamarla a diario. Camino a su departamento no ha dicho nada y yo sé que está preocupada

-¿Te sentirías mejor si hablo con el Dr. Basteri y le digo que le haga una visita a tu padre dos veces al mes?

-¿Tú harías eso?

-Con tal de borrar esa preocupación de tu rostro, no lo dudes nena.

-Gracias mi amor- su carita recupera su sonrisa y de la mano entramos en su casa. Mierda. Ahí está el puto fotógrafo y Ana también lo mira sorprendida por lo que supongo que ella no sabía de esta visita

-Ana… dichosos los ojos- dice Elliot y la abraza. Kate me saluda y yo lo miro con cara de pocos amigos

-Ana… Sr Grey… buenas noches

-Eran buenas…- sin decir nada más me voy hasta el cuarto de Ana y me quito el saco y la corbata. Me acuesto en su cama y pongo su almohada en mi cara. Su aroma me tranquiliza mucho. Me quito los zapatos y me acuesto mejor.

-¿Christian?

-¿Qué quieres Elliot?- siento la puerta cerrarse

-Nunca te había visto actuar así

-No quiero ver a ese sujeto, no quiero estar cerca de él, respirar cerca de él. No lo soporto

-Pero venir aquí…

-¿Prefieres que este calmado en la cama de Anastasia o que haga una escena y le rompa la cara?

-Mensaje recibido. Haré que Kate le pida que se vaya y luego pediremos comida y los cuatro pasaremos una buena noche

-Si se va, seguro que pasaremos una buena noche- siento la puerta cerrarse de nuevo. Tengo hambre porque mi estómago gruñe pero estoy molesto porque Anastasia se ha quedado con él en vez de venir conmigo. Siento la puerta de nuevo. ¿Qué quiere mi hermano ahora?

-Amor- abro los ojos y me quito la almohada- ¿no te sientes bien?- Ana se recuesta en mi pecho

-No quiero compartir una sala ni una nada con ese tipo y en vez de hacer una escenita preferí venir aquí

-No sabía que él estaba aquí.

-Lo sé

-¿Estas enfadado?

-No nena, solo que no quiero ni escucharlo hablar porque me irrita

-Se dio cuenta y ya se va

-Pues que bien, porque la sutileza no es lo mío

-Agradezco que no hayas tenido uno de esos ataques de furia

-Lo hago por ti… porque te amo- siento sus labios en los míos y tomo su rostro para acercarlo un poco más. Con su ayuda me incorporo y vamos a la sala donde el imbécil se está yendo. Lo miro para que le quede claro que no me gusta verlo

-Me gustaría mucho poder contar con ustedes. Espero que puedan ir. Buenas noches

-¿Ir a dónde?- pregunto cuando escucho la puerta cerrarse

-Christian nunca pensé verte con un ataque de celos

-No es de celos Kate, es no soportar a ese tipo que se las da de bueno y que en realidad es un imbécil… vuelvo a preguntar ¿ir a dónde?

-A su exposición, al parecer una inversionista le pago unos días en una galería en Seattle para exhibir sus fotos

-Y que ganas de invertir el dinero en nada…

-Christian… José puede no caerte bien pero tiene talento y se merece que le vaya bien

-Como tú digas nena… ¿Qué vamos a comer?- finalmente nos decidimos por el servicio de la comida chatarra que le gusta a Ana. Hamburguesas, papas fritas y gaseosas. Hablamos de pavadas y pasamos un buen rato juntos. Pero estoy cansado por lo que me disculpo y me voy a dormir. Me quedo solo en boxers y me acuesto en la cama de mi novia. Unos momentitos después Ana cierra la puerta con llave

-¿Te sientes bien?

-Si nena, pero me parece que voy a tener que ir con un oculista, tanto que leer me parece que me hace doler la cabeza

-Nooo, no tus hermosos ojos

-¿Te gustan mis ojos?

-Me encantan tus ojos

-Y a mí los tuyos…

-¿Podremos en algún momento cambiar los papeles?- ¿Qué quiere?

-¿A qué te refieres Ana?

-A ser yo la dominante- reprimo una sonrisa y la miro sorprendido

-¿Tú quieres atarme?- se sonroja

-Sí…

-¿Quieres azotarme?

-¡Sí!

-Diablos Ana, nunca me lo había planteado pero ahora puede que si…

-¿De veras quieres considerarlo?

-Veremos, veremos Srita Steele- cuando nos despertamos, le recuerdo a Ana que tiene que llevar ropa para pasar el fin de semana conmigo. Me dice como si nada que lo pensó y que ella va a acompañar a Kate a la exposición del imbécil. Le digo que entonces iremos los tres porque no pienso dejarla sola con el fotógrafo. Ella sonríe.

-Ana ya está bueno de ocultarlo

-No Christian por favor, no quiero que nadie en la editorial sepa de lo nuestro, toma un taxi, por favor- me pone pucheritos y no puedo resistirlo. Cuando llego hay como 15 manuscritos. Llamo a Grey's Enterprise

-Andrea

-Sr Grey

-Por favor, necesito que me hagas una cita con el mejor oculista de Seattle lo antes posible

-¿Para hoy?

-Si lo consigues mejor

-De acuerdo Sr Grey, lo mantengo informado

-¿Ros volvió de Turquía?

-¿Quiere que lo comunique?

-Si y Andrea, luego pásame con contables, necesito hablar con Alexis

-De acuerdo- termino de hablar con Ros y hablo con Alexis para arreglar el aumento de ella y de Andrea. Ambas están haciendo un excelente trabajo y merecen un reconocimiento. Ana sale a almorzar mientras yo voy al oculista. Por suerte no me receta anteojos pero si me dice que trate de dormir un poco más y me da unas gotas para ponerme cada vez que sienta ardor en la vista. También me dice que utilice lo menos posible la computadora cuando haya estado leyendo mucho. Regresamos con Taylor a la editorial y noto la mirada curiosa de mi hermosa novia

"Hola tú, cuando regrese de almorzar no te vi y me dijeron que habías ido al médico ¿Qué paso amor?"

"Hola nena, solo fui al oculista para ver el porqué de los dolores de cabeza pero está todo bien con los ojos que te gustan tanto. Solo tengo que reducir la computadora y ponerme unas gotas cuando me ardan los ojos… te extrañe mientras no estabas. Me muero por sentir tus labios en los míos Ana… te amo"

"Oh Christian, eres malo, ahora en lo único que voy a pensar hasta la salida es en los besos que te quiero dar"

"No estaba hablando de ESOS labios nena" cuando aprieto enviar miro a través de los vidrios de la oficina y veo como ese rosadito que tanto me agrada aparece en sus mejillas

"¡Christian!"

No puedo evitar reírme mientras voy a prepararme un café. Le guiño el ojo y ella me mira con fingida molestia.