Es lunes, son las 5 de la mañana y yo no puedo dormir. Decido ir a tocar un poco el piano cuando Ana me mira con los ojos bien abiertos

-¿Tú tampoco puedes dormir nena?

-No, estoy preocupada por los dos

-Vamos, hagamos algo de comer y luego voy a la editorial contigo…

-¿De verdad?

-Sí, quiero enterarme contigo de lo que pase… seguro que Kate llamará para contarte

-Tienes razón… vamos- cerca de las 7 nos vamos a la editorial. Roach está contento de verme y me cuenta una vez más todas las novedades, cerca de las 8 bajo a ver a Ana a quien encuentro leyendo muy concentrada

-Nena… ¿alguna novedad?

-No, y es raro Kate tenía turno para 7.30- no bien termina de decir eso suena su celular

-Ponlo en altavoz- le sugiero

-Bueno…

-Ana… soy Kate

-Ay por dios estoy tan nerviosa Kate ¿Qué ocurrió?

-Falsa alarma- y ahora vuelvo a respirar

-¿Falsa alarma?

-Si, antes de que la doctora me examinara me vino el período

-Ay Kate dios mío

-De todos modos me hice la ecografía y no, no estoy embarazada…

-¿Y los test que hicimos ayer? ¿le dijiste?

-Sí, me dio una explicación larga Ana… solo quería compartirlo contigo

-¿Cómo te sientes? Y dime la verdad

-Aliviada Ana, no estamos listos para esto…

-¿Y si hubieras estado embarazada?

-Lo sabes…

-Si, lo sé… te quiero mucho, hablamos luego ¿vas a casa?

-¿A mi casa? Porque le recuerdo que usted ya no vive más ahí Srita Steele

-Sí, es verdad

-Si, Elliot me va a llevar a desayunar y luego él va a su trabajo y yo me quedo en el departamento.

-Por ahí a la noche me doy una vuelta

-Hazlo… necesito de tu compañía Ana

-De acuerdo… hablamos luego-

-Bueno, resuelto el misterio, nos vemos cuando vuelvas nena- le dijo mientras la beso y me voy a trabajar.

ANASTASIA

Definitivamente no puedo dormir. La cabeza no me deja hacerlo. Tengo demasiadas cosas en que pensar… demasiado que decidir y no creo estar a la altura de las circunstancias. En 2 semanas me casare con Christian Grey o al menos eso es lo que él piensa… que alguien me pellizque para saber que no es un tonto sueño mío. Y entonces vuelvo a mirarlo. Está durmiendo plácidamente en nuestra cama, casi puedo ver una sonrisa en sus labios. Me levanto tratando de hacer el menor ruido posible y me dirijo a la cocina. Todo ha sido un revuelo desde nuestro compromiso en su casa. Christian ya le había dicho a Grace y a Mia que la boda tendría que celebrarse en un mes, para lo cual faltaban solo dos semanas y nada estaba listo. YO no estaba lista. Me diosa interior golpea el suelo en señal de molestia con su zapado nuevo de Prada "oye que si te sigues haciendo la difícil puede que lo pierdas" me dice. Me hago un té y lo tomo lentamente sentada en el taburete de la cocina y mis pensamientos vagan… es muy pronto, demasiado pronto… él quizás necesita más de mi… algo más… hace semanas que vengo pensando en eso… yo también tengo que ceder… yo también puedo ceder

¿Qué haces aquí sola en medio de la oscuridad de la noche?- su voz me saca del ensueño en el que estoy. Me abraza y aspira mi cabello- vuelve a la cama nena

-Christian

-Anastasia

-Tenemos que hablar

-¿Ahora? Son las cuatro de la mañana nena…

-Lo sé pero bueno, ya que estas despierto…

-Bueno, hablemos en la cama

-No, me vas a distraer

-¿Yo?- pregunta con cara de sorprendido

-Si, tu- me toma la mano y besa mis nudillos. Me lleva hasta el amplio sofá de la sala

-¿Qué ocurre cariño?

-Sé que me vas a odiar por esto- sus hombros se tensan mientras sus ojos grises se vuelven más oscuros

-¿Anastasia que ocurre?

-No puedo hacerlo

-¿Qué es lo que no puedes hacer?

-Casarme contigo- cierra los ojos y da un largo suspiro, no, no entendió

-No para, abre los ojos Christian ¡abre los ojos!- lo hace sorprendido por mi grito

-Tú ¿ya no me amas?

-No, no entiendes

-No quieres casarte conmigo ¿Qué es lo que no entiendo?

-Espera, espera- agito mi mano- no quiero casarme contigo en dos semanas… quiero esperar un poco- la tensión en sus hombros desaparece y sus ojos vuelven a brillar

-Christian me parece que nosotros hacemos todo demasiado rápido, el compromiso, la boda… todo y estoy asustada

-Ok, déjame recapitular- asiento- ¿todavía quieres casarte conmigo?- asiento- ¿todavía me amas?- vuelvo a asentir- solo quieres esperar un poco más de tiempo- vuelvo a asentir- ¿eso es todo?- lo abrazo y lo beso suavemente

-Si mi amor… podemos esperar un poco ¿verdad?

-Oh Ana, estaba tan preocupado- me aprisiona contra su pecho- pensé que ya no…

-Nunca… yo te voy a amar el resto de mi vida Christian… solo quiero esperar un poco más antes de convertirme en la Señora Grey- se sonríe

-Me encanta como suena eso ¿Cuánto quieres esperar?

-¿Un año?- se para de golpe

-Inaceptable

-Christian si lo piensas no es tanto…

-No, no puedo esperar un año para hacerte mía

-Christian fui tuya desde la entrevista aquella primera vez… eres el único hombre que amo en esta tierra, el único que me ha tocado y me ha hecho el amor, acepte cada cosa que me has propuesto, todo menos ser tu sumida, he luchado estoicamente con tu obsesión por el control y la sobreprotección. Me he venido a vivir aquí ¿Qué más tengo que hacer para convencerte que soy tuya Christian Grey? ¿Qué más? Sé que tú también has puesto mucho de tu parte para que yo me sienta así de feliz… pero si lo miras, creo que yo cedi más que tu

-Ana… tú no tienes idea- y ahí está mi confirmación, él quiere…no EL NECESITA MÁS. Me tomo el rostro entre mis manos y doy un respiro que rebota por la habitación vacía. El necesita más. Esa frase se repite miles de veces. Cuando abro los ojos no lo veo. Está sentado y yo me quiero ir… no iremos a nada con esto, no al menos esta noche. Doy dos pasos y sus brazos rodean mi cintura

-No te vayas, no te escapes de mi

-No escapo, solo me doy cuenta cuando no llegaremos a nada

-Ven, siéntate conmigo mi amor- nos sentamos y yo me recuesto sobre su pecho

-Ana, yo te amo, no sé si lo notas pero he cambiado mi vida entera por ti, no quisiste ser mi sumisa, me dejaste abandonado, no te gusta gastar nuestro dinero, siempre me das vueltas las cosas cuando lo único que quiero es que aceptes es mi amor, si… soy un obseso del control, si, quizás te sobreprotejo, pero por el único motivo que lo hago es porque si algo llega a pasarte no sobreviviría sin ti. Constantemente me desafías y luego… algunas veces quieres que sea dulce y otras pervertido, tus cambios de humor me matan y estoy aquí. He aceptado esta relación vainilla porque te amo. Y en lo único que no estoy de acuerdo en darte, lo usas para seguir estirando mi sufrimiento

-¡Christian! ¿Cómo puedes creer que quiero hacerte sufrir?

-No se me ocurre porque quieres esperar un año

-Es que todo está yendo demasiado de prisa. Todo Christian. Y yo no puedo pensar, estoy sobrepasada por todo esto. No tenemos ni seis meses juntos y tenemos que pulir tantas cosas. Yo quiero un matrimonio feliz y sé que lo podemos conseguir si nos tomamos el tiempo para seguir tratándonos, y conociéndonos mejor. Sé que quieres más, que necesitas más de mí por más que lo niegues y lo jures. Sé que ese instinto que te llevo a ser un amo está dentro de ti, junto con tus 50 sombras y yo quiero poder liberarlas. Quiero que te sientas pleno y sé que lo estas reprimiendo por mí y ya no quiero que lo hagas. Solo te estoy pidiendo un año, doce meses, luego nos casamos, sin mis miedos, sin mis inseguridades.

-Ana... amor...

-Mira, Cuando se supo de nuestro compromiso las reverencias en Grey's Editorial comenzaron y yo no me siento cómoda con eso, es como si vieran a una maldita reina cada vez que entro en el lugar. Nómbrame presidenta de Grey Editorial. Hazme la dueña para no soportar esas miradas. Te doy el gusto una vez más… ganemos más dinero… dame la extensión de tu black card prometo comprarme todo lo que se me antoje sin mirar los precios… voy a ir a verte a su empresa así almorzamos juntos todos los mediodías… solo dame un año… solo un año

-Hecho

-¿Disculpa?

-Si haces todo lo que dijiste… yo le doy su año señorita Steele- sonríe con una burlona cara y mi mandíbula cae al piso y una vez más… Christian Grey ha logrado su cometido

-Voy a matarte- le dijo mientras me subo a su regazo. Su carcajada suena en todo el Escala

-Sabía que finalmente terminarías cediendo

-¡Te odio!

-No es cierto… me amas como yo te amo a ti nena- me abraza fuertemente y sus labios están en los míos, sus manos bajan hasta la base de mi columna y levantan la camiseta con la que estoy vestida. No tengo nada más puesto. Durmiendo con Christian Grey llevar más ropa sería un pecado. Sus manos están ahora en mis pechos, acariciándolos suavemente. Mis pezones endurecen en respuesta a sus caricias. Acerca sus labios y muerde uno de ellos. Gimo y tiro la cabeza para atrás. El vuelve a aprisionarme contra su pecho y entonces siento su erección entre mis piernas. Suspiro. Este dios griego es mío. Va a ser mi marido, el padre de mis hijos. Si estoy soñando que alguien me despierte ahora para no continuar con esta fantasía. ¿nadie? ¿Nadie responde a mi súplica? por lo tanto, esto es mi realidad-

-Aguarda

-¿Qué?- me levanto y le quito sus pantalones de pijama de un solo tirón. Su erección se libera y yo la tomo entre mis manos. Lo beso y paso mi lengua. Un gemido ahogado escapa de los labios de mi dios griego mientras mi diosa interior aplaude sin parar y salta frenéticamente. Me lo meto a la boca, todo y succiono

-¡Ana!- se le encanta cuando hago esto y comienzo a ascender y descender en toda la extensión de su miembro. Lo beso, lo muerdo suavemente, lo vuelvo a succionar

-Ana, para o voy a correrme en tu boca. Me siento sobre él. Christian vuelve a gemir y comienzo a moverme. Soy yo la que tiene el control ahora. Subo y bajo llenándome de él. Esta con los ojos cerrados y sus manos están apenas tocando mis caderas

¿Te gusta así mi amor?

Sabes que me encanta- se incorpora y abre sus hermosos ojos grises, que ahora oscuros, me delatan el enorme placer que siente. Se acomoda mejor mientras yo continúo subiendo y bajando. Me besa los pechos. Sus manos aprietan mis muslos y hacen que mi ritmo aumente. Siento la tensión en mi vientre. Siento la electricidad corriendo por mi columna vertebral hasta llegar a mi sexo

-Dámelo Ana, dámelo- y me suelto y estallo en un orgasmo maravilloso. El me abraza para no dejarme caer mientras libera en mi interior todo su orgasmo. Lo siento tibio dentro de mí. Es maravilloso amarlo una y otra vez

-Srita Steele usted sí que sabe cómo volver loco a un hombre

-Sé cómo volverte loco a ti

-Eso no lo pongo en duda… vamos a la cama- cuando vuelvo a abrir los ojos son las 10 de la mañana, me levanto asustada pero recuerdo que es sábado. Mi móvil suena y mientras bostezo lo atiendo. Es Elizabeth una de las editoras y jefa de personal

-Buen día Ana, disculpa que te moleste tan temprano un sábado pero quiero confirmar contigo el mail y así mandárselo a todos los empleados.- me sacudo la cabeza

-Aguarda un segundo Eli- me gusta llamarla de esa manera. Tomo la Mac y abro mi correo

De: Christian Grey

Para: Personal de Grey Editorial

Asunto: Remodelación ( elizabethpreston)

Es de mi agrado hacerles llegar esta mail para informarles que a partir del día de la fecha Grey's Editoriales tiene una nueva presidenta editorial que no es otra que mi prometida Anastasia Steele. Como parte de este proceso de cambio, también se realizaran modificaciones en el edificio y en todos sus pisos, incluidos los escritorios y las oficinas. Esta remodelación estará a cargo de mi hermano Elliot Grey y tomará tres semanas. Sus trabajos y sus sueldos no están en riesgo. Solo quiero informarles que no regresen hasta cumplido ese plazo. Sé que todos se encontraran cómodos trabajando bajo las órdenes de Anastasia y confió en que la compañía siga creciendo. Que tengan todos muy buenos días y un excelente fin de semana

Christian Grey

Presidente de Grey Enterprise Holdings Inc.

Claro, el obseso del control no podía dejarlo ahí… tenía que escribir

-Si Eli, envíalo y que alguien vaya al edificio el lunes por si algún distraído va a trabajar

-Felicitaciones, no por el compromiso… presidenta

-Gracias, eso no quiere decir que te vas a librar de mí y lo sabes- siento una risita

-Lo se Ana

-Y nada ha cambiado, sigo siendo yo

-Sí, solo que ahora estas comprometida y eres mi jefa

-No seas tan precisa, sigo siendo yo, sabes a lo que me refiero

-Lo se Ana, nos vemos en tres semanas

-Y disculpa que te lo hayan enviado hoy

-No hay problema… nos vemos pronto.- me vuelvo a desperezar y me ducho. Me pongo una calza, una musculosa ajustada y un sweater liviano. Zapatillas y me ato el cabello mojado todavía. Gail y Christian están en la cocina.

-Buenos días- digo y los dos se dan la vuelta. Christian me mira con cara extraña. Me dirijo al ascensor. Taylor aparece de la nada y aprieto el botón esperando que las puertas se cierren antes de que él llegue ¡Ana! alcanzo a escuchar pero yo ya estoy descendiendo. Cuando voy bajando me coloco los auriculares del IPod y cuando las puertas se abren salgo corriendo. No paro hasta contar tres cuadras. Doblo a la izquierda, cuando tres más, subo tres cuadras más, otras tres más a la izquierda y paro. Tomo aliento. Estoy realmente molesta. Molesta con él, sabía que iba a ceder, por eso seguro que Elliot ya estaba trabajando en las modificaciones del edificio. ¿es que no puede dejarme tranquila? ¿es que no puedo tomar una puta decisión por mi cuenta? ¿es que quiere que sea una… sombra? Siento el miedo escalar por mi columna. Vuelvo a correr. Estoy parada en la puerta del departamento de Kate. No puedo contarle mucho sin que se asuste. Quizás sea una mejor idea volver

-¿Ana?

-Elliot

-¿Qué haces aquí? Tienes el cabello mojado, te puedes enfermar

-No seas Christian, no hoy por favor

-¿Discutieron?

-No le di tiempo ¿desde cuándo lo sabes?

-¿Saber qué cosa Ana?

-Lo de la editorial

-Me lo comento la semana pasada pero recién hoy me dio vía libre para la remodelación

-Comprendo

-¿No lo sabias?

-No… él siempre toma las decisiones por todo

-Ana yo creía que él te lo había consultado y habías dicho que sí. Le llamo y le digo que no

-¡No! Tú eres maravilloso en lo que haces, ¿Quién mejor que tú para hacer este trabajo? Me molesta que lo haga sin consultarme

-Ven vamos

-¿Adonde?

-¿Desayunaste?

-No

-Aquí a la vuelta hay un Starbucks, podemos comer algo y hablar

-¿Acerca de qué?

-De cómo quieres que luzca tu despacho señora presidenta de Grey's Editoriales- me golpea en el hombro de forma suave y yo sonrió. Nos pedimos dos lattes grandes y dos scones de queso tibios y nos sentamos. Elliot saca una carpeta del maletín que lleva y me muestra las modificaciones a la vista del edificio. Se ve bonito. Me pregunta por los colores que quiero para las paredes de los pisos y de mi despacho. Me muestra en su Tablet el diseño de los pisos con sus oficinas y sus escritorios. Me encantan pero cambio el gris por un color azul más intenso. A él le agrada el cambio. Y luego pasamos a mi despacho. Demasiadas ventanas. Las voy tachando. Me gustan los muebles que coloco y cambio el blanco por negro. Elliot me mira sorprendido pero acepta de buena gana, cuando de repente sus ojos azules se oscurecen, Christian ha llegado.- está aquí y por lo que puedo ver está furioso

-No me dejes sola

-No pienso hacerlo.- apenas puedo respirar cuando una tercera silla se une a la mesa- buenos días hermanito

-Buenos día Elliot

-¿Qué te trae por aquí?

-Resultas muy poco gracioso por la mañana lo sabes

-Lo que ocurre es que generalmente me levanto de buen humor algo que tu deberías tratar de implementar

-Lo hago pero cierta persona constantemente me lo cambia

-¿Ah sí? ¿Por qué será?

-No lo sé, quizás habría que preguntárselo a ella- miro a Elliot, no sé qué decir en ese momento…

-Te lo pregunto a ti porque al parecer, Anastasia no puede tomar ninguna decisión ya que tú las tomas antes que ella- veo como Christian gira su cabeza para mirar a Elliot

-¿Disculpa?

-Me dijiste que ella sabía acerca de la reforma del edificio y hoy me dice que la decisión fue tuya y que no le consultaste nada. Ha visto mi diseño y ha cambiado muchas cosas porque no estaba de acuerdo con lo que se suponía que "ella había elegido" así que no solo eres un controlador compulsivo sino que además eres un mentiroso. Si le regalas la puta editorial ¿Por qué no dejas que ella tome las decisiones que quiera? Y no me mires con esa cara porque estoy seguro que ella quiere pero tú como siempre te le adelantas. Déjame decirte algo, si continuas con esto ella se va a cansar y te va dejar sin pensarlo dos veces ¿es eso lo que quieres?

-No

-Entonces respétala que diablos. Ahora vete. Ana y yo estamos trabajando y no me gustan las interrupciones- no respiro, no puedo creer que Elliot le haya dicho todo eso a Christian. No lo quiero mirar. Imagino sus ojos grises centellando llamas. Escucho correr la silla

-Ana se fue…- solo ahí puedo respirar

-No sé cómo hacerlo Elliot, no sé cómo hacer para que respete mis lugares… no quiero regresar a casa

-Puedes pasar la tarde en casa de mis padres, Mia estará feliz. Y así puedes llegar de noche cuando duerma y mañana hablan tranquilos.

-Sí, creo que es lo mejor

-¿Tienes tu BlackBerry?

-No

-Mejor… vamos termina tu café y dime que otras modificaciones quieres que haga. Se hace el mediodía cuando terminamos de hablar. Le pido prestado su celular y marco un número de teléfono

-Taylor

-Taylor soy yo Ana, ¿esta Christian cerca de ti?

-No, pero srita Steele está que se lo lleva un demonio- tiemblo al escuchar eso

-Lo sé, discutimos pero yo no puedo regresar ahora… tengo miedo

-Caramba, lamento escuchar eso

-Necesito que tu o Gail me hagan un favor

-Si puedo ayudar

-Necesito mi tarjeta de crédito

-Yo…

-Si tú no puedes que Gail la busque y la deje en la recepción del Escala, pasare por ella en 10 minutos

-Está bien Srita Steele

-Te dije que me digas Ana

-Está bien Ana… en diez minutos en recepción

-Hagan todo lo posible para que no los descubra

-De acuerdo.- cuando Elliot se acerca le comento de mi plan. A los 10 minutos estamos en la puerta del Escala y él baja a buscar mi tarjeta. La tengo en mis manos junto con mis documentos.

-¿Y ahora?

-Déjame en la esquina del paseo de compras- cuando llegamos Elliot baja a abrirme la puerta… esto hace de todos los Grey algo imposible de resistir

-Gracias por traerme

-De nada nena- me dice mientras esa frase cala hondo en mi corazón

-Lo siento Ana es que es así como le digo a Kate

-Si lo sé, no te preocupes- lo miro y vuelvo a sonreírle. El extiende su mano pasándome la llaves de su coche

-Gástale un millón y guarda todo en mi auto. Mañana mandaré a recogerlo… cuídalo mucho, es mi bebé preferido

-¿Estás seguro?- un taxi ya paró respondiendo a su seña

-Hasta luego nena- me dice mientras me guiñe el ojo y cierra la puerta. Adoro a Mia, adoro a Elliot con solo un -pequeño gesto hacen que mi humor cambie ¿Por qué Christian no puede ser así?

El lugar está lleno de mujeres en tacones. Definitivamente yo no pertenezco a este lugar. Pero tengo una black card y todo el tiempo del mundo y le haré caso a mi cuñado. Me voy a gastar un millón y tengo el perfecto castigo para ti Christian Grey. La próxima vez lo vas a pensar dos veces antes de tomar decisiones por mí.

La primera tienda que veo es la de Victoria Secret's y allí voy. Entro despacio y la recorro con la vista. Una de las vendedoras se acerca y me pregunta que necesito. Una hora después salgo con conjuntos de ropa interior de encaje negro, rojo, beige, blanco, azul oscuro y rosa. Muchas tangas e hilos dentales. Me rio sola. Mi compra ha sido muy osada. Veo la tienda de Prada. Me compro diez pares de zapatos. Todos altos con tacones a excepción de dos pares de chatitas que me encantaron ni bien me las probe. Camino hasta el auto y guardo las bolsas en el baúl. Cuando el baúl va quedando chico, coloco bolsas en el asiento trasero. Casi finalizando la tarde tengo el auto de Elliot lleno de bolsas. Me dirijo a tomar algo cuando paso por un cyber. Entro y tratando de que nadie me vea busco un sitio en particular. Anoto la dirección, pago y me voy. Cuando encuentro el lugar respiro antes de entrar.

El lugar es negro y rojo, bien iluminado por luces dicroicas en el techo. Veo de todo y me asusta pensar que estoy ahí dentro. Pero mi diosa interior se muerde el labio y mira lasciva todo lo que hay en el local. Antes de arrepentirme compro tres objetos. La bolsa no tiene identificación. Mejor así. Cuando llego al Escala son casi las nueve de la noche. El monstruo en su torre me espera pero hoy no voy a tener miedo de su reacción. Hoy vas a probar a Anastasia Steele enojada Christian Grey y veras como yo puedo asustarte a ti. Estaciono el auto y voy hasta recepción

-Srita Steele

-Hola Thomas, ¿puedes llamar al departamento y pedirle a Taylor que baje a ayudarme? Tengo muchas bolsas en el auto

-Si claro. Vuelvo al estacionamiento y abro la puerta y el baúl. Taylor llega al instante

-Taylor gracias por lo de hoy

-Faltaba más- me mira y sonríe al ver la cantidad de bolsas

-Si hoy fui asquerosamente derrochadora Taylor- sonríe. Me pregunto qué cara pondría cincuenta si ve a su empleado sonreír a su mujer. Que se joda por metido, mentiroso, controlador y poco sensible a las decisiones que son mías y que yo sola debo tomar. Hay una bolsa en particular que no quiero que Taylor lleve. Me fijo y la tengo entre mis manos

-Taylor

-Si Ana

-Esto va al cuarto donde yo iba a dormir, no va al cuarto del señor ¿entendido?

-¿Quiere incendiar el Escala? Habría menos consecuencias

-¿No se calmó?

-No, más cuando se dio cuenta de que su BlackBerry estaba en el cuarto

-Si escuchas gritos, que los vas a escuchar, no intervengas ¿de acuerdo?

-¿Piensa golpearlo con algo?

-Puede…- baja la cabeza y sonríe. El ascensor se detiene y mi corazón también. Gail está en la barra sirviéndole la cena cuando nos ve a Taylor y a mí con las bolsas. Taylor mueve la cabeza. Le paso mis bolsas y cuando él las toma hacen ruido por lo que Christian Grey y sus ojos echando humo me miran. Casi ni escucho mi corazón latir

-Taylor recuerda donde llevar las bolsas

-Si Srita Steele.

-Buenas noches Gail, buenas noches Christian- me acerco a la barra y me siento dejando un taburete de separación

-Eso se ve delicioso ¿tienes un poco para mí?- le pregunto a Gail

-Claro Ana- se da vuelta y me sirve una porción generosa de pasta con salsa boloñesa.- ¿vino?

-Sí, te lo agradezco- siento su mirada en mi cuello. Y trato en lo posible de no parecer nerviosa.- ¿no saliste el fin de semana?

-No, mañana voy al Central Park con una amiga y no tenía sentido ir a casa

-Comprendo- comienzo a comer tranquila. Está delicioso. Gail no se va, sabe que en cuanto lo haga Christian comenzara a gritar

-Ya puedes retirarte Gail- lo escucho decir en tono mandón

-Gracias- me dirige una mirada llena de temor y suerte

-Hasta el lunes Ana, buenas noches Sr Grey- que los ángeles me amparen. Cuando se escucha la puerta cerrarse siento la tensión en el aire