-¿Dónde estuviste todo el maldito día?
-Primero desayune y almorcé con tu hermano y luego no sé si lo notaste estuve todo el día gastando "nuestro" dinero
-¿Por qué no llevaste la BlackBerry contigo?
-No quería escucharte
-¿Qué… que no querías escucharme?- está furioso
-No, no quería escucharte
-¡Estuve como un loco todo el día, preocupado por ti!- dejo el tenedor en el plato y me planto delante de él. Azul contra gris. Tengo que hacerlo ahora o siempre ejercería ese estúpido control sobre mi
-¡No estuviste todo el día preocupado por mí, estuviste todo el día preocupado porque no me tenías bajo tu ridículo control y tu estúpida sobre-protección! ¡Estuviste preocupado pensando que quizás me acostaría con tu hermano o que iría a buscar a José! ¡Estuviste preocupado en mandar un mail a MI DIRECTORA DE PERSONAL para informar acerca de una reforma que TU DECIDISTE hacer sin consultarme! ¡Estuviste preocupado en hacer los cambios a tu gusto y tu hermano tuvo la decencia de preguntarme A MI QUE ME GUSTARIA! Lo único que te preocupa es tomar tú las decisiones… pero conmigo eso no va a ser así. Todas te dieron tus gustos. YO NO. Yo no soy tu sumisa, ni alguien que puedas guardar en una caja de cristal. Yo soy una mujer independiente que no va preguntarte ni pedirte permiso para hacer las cosas. No señor, estas muy confundido si piensas que yo voy a dejar que hagas eso
-¡Ana!
-¡Te callas, ahora estoy gritando yo!- la cara que puso cuando le dije eso fue gloriosa, me hubiera gustado tener una cámara y tomar una foto para recordársela por el resto de su vida- si es MI EMPRESA son MIS DECISIONES. Tú no te vas a meter más. No pienso dormir contigo esta noche y ni otra noche hasta que no vengas de rodillas suplicando que vuelva a tu cama. No me vas a volver a tocar, ni vas a volver a hacerme el amor hasta que a mí se me dé la puta gana. Y con eso Grey la próxima vez lo vas a pensar dos veces antes de decidir algo por mí. ¡Ahora si no te importa… se me enfría la cena!- camino hacia la barra. me doy vuelta y lo miro directamente a los ojos y concluyo
-YO NO VOY A SER UNA SOMBRA TUYA Christian Grey… NUNCA- Se me quito el hambre así que tomo lo que queda de vino. Me duele la garganta. Camino hacia mi habitación y cierro con llave. Por precaución la dejo trabada en la puerta. Me desnudo. Me doy una ducha y me acuesto a dormir. Ha sido horrible, pero necesario.
"Domingo" pienso cuando abro los ojos sola en mi cama. Lo extraño pero yo voy a ser fuerte, cueste lo que me cueste. Abro y cierro la habitación y me cuelgo la llave en la cadena que llevo en el cuello. Tengo puesto un jeans negro ajustado y una remera blanca que si bien no es ajustada, marca mis curvas. Llevo puestas las chatitas de Prada y el pelo recogido con media colita. Me puse maquillaje para tener un tono más parejo en la piel y me delinee los ojos con lápiz azul.
-Cuñada que hermosa te ves- me dice Elliot al llegar al salón, me toma la mano y hace que gire. Me besa en la mejilla
-Guau, guau, y triple guau, aprovecho que no está Kate porque si no ya me hubiera golpeado
-Yo puedo hacerlo en su nombre- replica Christian
-Tú no puedes hacer nada sin que yo te responda
-¿Viniste por tu bebé preferido?- le pregunto ignorando a Christian
-Así es… tengo que volar, Kate me está esperando- le paso las llaves y me estampa otro beso y corre al ascensor. Me giña el ojo
-Hasta luego nena- rio sonoramente y me acerco a la cocina. Conecto la tetera y busco galletitas de chocolate, sé que están por algún lado. Las encuentro y las coloco en un cuento. Me sirvo jugo de naranjas. Christian está leyendo el diario con su desayuno ya servido. Voy a su cuarto sin que se dé cuenta y tomo la BlackBerry, el cargador, el IPod y la Mac. Guardo todo en mi cuarto y regreso cuando el agua está en su punto justo. Me sirvo el té y me siento en un taburete. Lo como todo
-Se ve que pelear conmigo hace que quieras comer- no pienso responder a su estúpida conversación. Levanto y lavo todo. Me voy a mi cuarto y veo que el celular se sigue cargando. Lo desenchufo. Tomo la Mac y me voy a la sala. Me acomodo en la alfombra y abro la aplicación de la Biblioteca Británica. Él sigue leyendo el diario como si nada. Llamo a Elizabeth
-¿Eli?
-Hola Ana
-Necesito pedirte un favor
-Dime
-Seguramente el correo con los manuscritos llegará el miércoles, ¿puedes ir a recibirlos y traerlos para mí?
-¿Al Escala?
-Sí, ¿sabes dónde queda?
-Claro
-Bien y trae tu computadora contigo, espero que no te moleste trabajar a pesar de las modificaciones al edificio
-Claro que no
-Te espero cerca de las 9 ¿te parece?
-Ok Ana
-No desayunes. Lo haremos juntas
-Perfecto… nos vemos el miércoles- cuelgo. Me pongo los auriculares y comienzo a leer. Siento su mirada. La siento quemándome la nuca. Me quita los auriculares
-Tenemos que hablar
-Lo que yo tenía para decirte lo dije anoche
-Pero yo no pude decir nada
-No me interesa lo que tengas para decirme
-¿No te interesa?
-No, como a ti no te interesa mi opinión para nada y tomas las decisiones según te parece ¿Por qué a mí debería importarme lo que tengas para decirme? ¿acaso será algo nuevo? No lo creo… no me molestes- tomo los auriculares y vuelvo a escuchar música. No sé en qué momento me quede dormida pero me desperezo cuando lo descubro observándome. Suspiro. Me cansa su actitud. Me levanto sin decir nada y cierro la puerta de mi habitación. Me apoyo contra la puerta y noto su presencia detrás. Es muy orgulloso, no va a tocar, su orgullo no dejara que lo haga. Ah! Me exaspera. Descubro la cama y me acuesto, abro los ojos a las cuatro de la tarde muerta de hambre. Salgo de mi refugio y cuando llego lo veo tomando café y trabajando en su computadora. Abro la heladera y me sirvo un poco de jugo de naranja. Tomo huevos, jamón y papas. Frio las papas y a medida que las voy escurriendo las pongo en el cuenco donde batí los huevos y el jamón está cortado en pedacitos. Caliento otra sartén y vuelco la mezcla mientras revuelvo y voy cortando queso y lo voy tirando arriba. El queso se derrite y yo estoy deseando comer. Tomo un plato y me lo sirvo todo. "Es demasiado" pienso al ver la montaña de revuelto, pero está bien. Me sirvo otro vaso de jugo y me siento a comer. Falta pan ¿habrá pan? Descubro una baguette todavía envuelva en el papel marrón donde las guardan cuando te las venden. Esta blanda. Me corto un trozo y vuelvo al taburete. Siento que deja de teclear la computadora y pasa por mi lado. Se sirve un jugo y coloca su vaso casi al lado del mío. Corta también un pedazo de pan y lo deja junto a su vaso. Abre el cajón y saca un tenedor. Da la vuelta y se sienta a mi lado, no respiro
-Esto huele delicioso ¿puedo probar?- dice levantando el tenedor
-Si claro- acerco un poco el plato y lo dejo en medio de los dos, pincha un poco y el queso fundido se separa formando hilos que él va enredando de a poco, cuando el queso se corta abre la boca y prueba. Mastica suavemente cerrando sus ojos
-Riquísimo
-Podemos compartirlo si quieres, hice demasiado
-¿No te importaría compartirlo conmigo?
-No- comemos en silencio, bebiendo jugo, comiendo revuelto y pan. Se lo nota tranquilo y yo también estoy tranquila
-¿volverás a hablarme algún día?
-¿No lo estoy haciendo ahora?
-Estas molesta
-Mala elección de palabras Sr Grey… no estoy molesta estoy súper, mega, archi, re contra enojada
-Guau ¿tanto así?
-Tanto así- me levanto y recojo las cosas de los dos. Lavo lentamente
-¿A qué te referías con eso de que no ibas a ser una sombra mía?- trago saliva…
-A que no voy a ser como eran tus otras mujeres, sumisas, que acataban tus órdenes sin miramientos, que tu voluntad era la de ellas, que si tú decidías raparlas ellas aceptaban de buena gana. Eso es ser una sombra, te acostumbraste a tomar todas las decisiones sin pedirle opinión a nadie y me dices que siempre puedo decirte lo que pienso pero terminas haciendo lo que tú quieres y no voy a dejar que pienses que puedes seguir haciéndolo sin tener consecuencias
-Y tu castigo es no dormir conmigo
-Ese no es un castigo, estabas acostumbrado a eso antes de conocerme, mi castigo es no dejar que me toques, no dejar que me abraces, que me beses o que me hagas el amor, ese es mi castigo. Yo sé que eso te duele. Como me duele a mí que no pienses que soy una persona independientes y me dejes tomar mis propias decisiones
-¿No me extrañas?
-Claro, pero voy a ser fuerte por el bien de los dos y de esta relación
-¿O sea que todavía me amas?
-¿Acaso lo dudas?
-Estas últimas horas si, lo dude
-Tonto de ti
-Como siempre dando en el punto Srita Steele
-Gracias Sr Grey- siento tu mirada recorriéndome y me pongo tensa
-¿Piensas irte a algún lado hoy?- no respondo- me gustaría que lleves la BlackBerry así puedo saber dónde estas
-¿O sea seguir controlándome?
-Ana…
-No comiences… no tengo ganas de escuchar que tienes una respuesta para cada queja mía
-Es…
-¡Te dije que no quería escucharte! ¡por dios Christian! ¿es que no puedes por una vez hacer lo que te pido yo? Me exaspera que siempre quieras tener la última palabra en todo- arrojo el vaso contra el fregadero y se hace mil pedazos
-¿Te lastimaste?- me pregunta y se acerca y me abraza. Lo aparto de un empujón
-No vuelvas a tocarme
-Ana estas siendo…
-¿Muy Christian Grey? ¿autoritaria, gritona, exasperante?- mis ojos no se apartan de los suyos. Lo miro fijamente
-Yo… lo siento
-Con sentirlo no alcanza- dejo todo tirado y vuelvo a mi cuarto. Tomo el IPod y escucho música mientras como una tonta llora ¿Por qué no puede entender? ¿Por qué? Son las ocho de la noche y la música sigue sonando en mis oídos. Deje de llorar pero me siento cansada mentalmente. Pelear con el me agota. Me suena el celular. Lo miro. Mensaje de Kate
"Hola Ana, Elliot me conto que tu editorial está en reparaciones por lo que mañana no vas a trabajar… ¿vamos por unos tragos?... Mia y Ethan también vienen… puedes venir con Christian… nos encontramos en Suite 410 a eso de las 23, ven, hace mucho que no sé nada de ti y te extraño"
"Sería fantástico salir de este encierro" piensa mi diosa interior con un vestido negro y tacones altísimos
"Kate nos vemos allí" le respondo enseguida. Salgo de mi cueva. Voy a la sala y Christian está sentado con la mirada perdida. No parece él mismo. Nota mi presencia y me mira con los ojos vidriosos
-Yo, estem…- ¿Por qué demonios tartamudeo?
-Dime Ana
-Kate me invitó a ir por unos tragos, ella, Elliot, Mia e Ethan a un lugar llamado Suite 410
-Sí, es un buen sitio, tranquilo y pasan buena música… que te diviertas…
-¿No quieres venir?- enarca una ceja y me mira sorprendido. Se pone de pie
-¿Quieres que vaya contigo?
-¿Por que no?
-¿De verdad?
-Mañana no trabajo y tu podrías llegar un poco más tarde a la oficina- se acerca pero coloco mi brazo en señal de "pare"
-Hasta ahí… no mas
-Ok… si me gustaría ir contigo por unas copas
-Perfecto. Tenemos que estar ahí a las 23
-De acuerdo
-Bien- me doy vuelta para irme pero él me toma de la muñeca
-Escucha… no te enojes- me suelta enseguida
-Podemos pedir algo de comer así no vamos con el estómago vacío… no es bueno beber con el estómago vacío-Me da una media sonrisa a lo Christian Grey y todo mi cuerpo se tensa. Quiero besarlo. Pero no lo voy a hacer. Mi diosa interior protesta.
-¿Qué tienes en mente?
-Algo de pasta…
-De acuerdo… ravioles de ricota y verdura con salsa filetto para mí, gracias- me voy. Comienzo a preparar la ropa que me voy a poner. Y sé exactamente que ponerme. Mi jean favorito. Una musculosa brillante que me compre, un saco de hilo negro que combina con la musculosa y unos tremendos tacones negros. Y la ropa interior más osada que pueda vestir. Respiro. Sé que él va a estar encantadoramente hermoso y yo no voy a dejar que me toque. Abro el armario y bajo la bolsa que contiene tres artículos
Una fusta color negra
Un vibrador
Un antifaz
"No puedo creer que compraras eso" me dice mi subconsciente… "al diablo contigo" le respondo. Siento unos golpes en la puerta
-Ana, llego la cena
-Gracias, ya voy- me tengo que bañar pero todavía tengo tiempo. Me pongo un pijama viejo y me ato el pelo. Cuando entro está todo listo, la pasta, el vino, el pan y Él… el encantador Christian Grey vistiendo unos pantalones negros y una camisa blanca sencilla. Sexy. Me siento en uno de los taburetes y él me alcanza mi plato. Se ve delicioso y tengo hambre
-¿Hay que vestir algo en particular esta noche?
-No
-¿Vas a usar vestido?
-¿Por qué?- le pregunto mientras pincho uno de los ravioles y lo llevo a la boca
-Porque entonces tendré que cargar un arma
-No me resulta gracioso
-Para mí tampoco lo es, el hecho de que estemos disgustados no significa que voy a dejar que quieran lo que es mío. Y mal que te pese Anastasia Steele… tú… eres… MIA- pero que soberbio
-Si me muestras el título de propiedad- le respondo
-Uno está ahí- dice señalándome el corazón. Se acerca un poco más
-El otro está aquí- dice tocándome en la entrepierna
-No seas atrevido
-Me pediste el título de propiedad y te los mostré
-Aléjate
-¿Qué puedes hacer?
-¿Ponerte el plato de pasta de sombrero?- da un paso hacia atrás.- ahora se caballero y sirve un poco de vino
-Como usted desee Srita Steele- llena mi copa, la suya y se sienta a mi lado. Comemos tranquilos y sin hablar.
-¿Postre?- me pregunta
-¿Compraste postre?
-Aha
-¿Qué compraste?- me da una sonrisa Grey
-Helado… de vainilla- por poco escupo el vino que estaba tomando
-¿Disculpa?- me mira con sus ojos grises, intensos y brillantes
-Helado… de vainilla
-¿Desde cuándo te gusta la vainilla?
-Oh Srita Steele, un hombre puede cambiar sus hábitos siempre que lo así lo desee- me dice mientras toma un tazón de la alacena y lo coloca sobre la mesada mientras abre la heladera
-El tema con la vainilla es que sola puede ser aburrida e insípida. Pero con los ingredientes adecuados, puede convertirse en algo extremadamente delicioso- no salgo de mi asombro. Respiro entrecortado, solo él es capaz de tener ese efecto en mí.
-Por ejemplo- pone el tazón en la barra- esto solo así aburre… pero si le pongo un poco de chocolate, unas fresas y un poco de menta ¿no resulta más tentador?
-Supongo
-No supongas… prueba- me pone una cuchara llena de helado, chocolate, fresa y menta. Abro la boca y el introduce la cuchara. Esta delicioso. Suavemente la quita- ¿Y?
-Delicioso
-Por supuesto…
-¿Es para mí?
-Solo si me dejas que yo te lo de- esto no va a terminar nada bien, lo presiento
-De acuerdo- da la vuelta con cara de nene juguetón y se sienta a mi lado. Corre el tazón cerca suyo y abre las piernas para acercarse-
-No tan cerca Sr Grey
-De acuerdo Srita Steele- retrocede unos milímetros ¡tramposo! pienso. Cada cucharada es como un elixir que hace que los músculos de mi vientre se contraiga, y su rostro, lleno de deseo hace que quiera tirarme encima de él. Pero no, no lo voy a hacer. Cuando ya no queda más helado me doy por satisfecha
-¿Vamos a ir en el Audi?
-No, Taylor va a conducir y luego nos ira a buscar… quiero poder beber yo también
-Entiendo. Solo quiero pedirte un favor
-Usted dirá Srita Steele
-Espérame en el auto… no quiero bajar contigo en el ascensor- se acerca sin tocarme hasta mi oído, puedo escuchar su respiración
-¿Temes tentarte Anastasia?- casi no respiro
-Sí
-Está bien, te esperaré en el auto
-Me voy a bañar- y salgo corriendo. Ya son las 22 ¡diablos! Tendré que secarme el pelo con el bendito secador. ¡maldito helado! Me baño a todas prisas. Son 22.30 cuando estoy luchando con mi pelo y con el secador. Golpean la puerta
-Ana, te esperamos abajo
-Si, en unos momentos voy- pienso que diablos hacer con mi pelo… entonces se me ocurre ¿Por qué no una trenza? Me trenzo el cabello y solo me seco el flequillo. Me maquillo un poco y lo último que me pongo son los tacones. Cambio el saco negro por una campera de tela negra. Estoy que ardo. Me voy riendo sola al ascensor
