Cual estatua de dios griego, apoyado en el mostrador, charlando con alguien, está mi amor. Mi hombre, mi novio. Seguro que siente mi mirada porque se da vuelta y sonríe

-Esplendida como siempre Srita Steele

-Lo mismo digo Sr Grey… espléndido- le respondo mientras hago un recorrido por toda su anatomía

-Atrevida- me dice mientras me besa la mano

-Estas… todo comestible con ese traje

-Anastasia…- salimos tomados de la mano y un fotógrafo parado en la acera de enfrente no deja de tomarnos fotos.

-Eres una celebridad- le digo mientras caminamos

-Los detesto pero no puedo hacer nada- me responde

-¿A dónde vamos?

-A comer…

-Lo sé, pero ¿Dónde y qué?

-¿Por qué lo preguntas?

-No quiero almorzar mucho porque después me da sueño y quiero seguir trabajando

-¿Te da sueño?

-Si- caminamos un poco más y entramos a un lugar bastante ostentoso, y si, con Christian no va a quedarme otra que acostumbrarme a sitios como este. Christian saluda y pide una mesa apartada. Cuando nos sentamos el camarero trae las cartas. Christian pide una gaseosa y yo un agua. Miro el menú, todo ostentoso, no hay nada que me guste de todo lo que veo

-¿Qué vas a comer Ana?

-Esta difícil esto… no me gusta nada- el camarero abre sus ojos sorprendido. Dejo la carta en la mesa

-No me gusta nada

-¿Pero nada?

-No

-Lo siento nos vamos a ir… cobra las bebidas de todas maneras- le dice Christian entregándole la tarjeta. Él la toma y se acerca a la barra y habla con alguien que parece ser el gerente del lugar y este nos mira y sonríe. Se acerca

-Sr Grey, que gusto volver a verlo

-Hola Paul… ella es Anastasia Steele mi novia

-Srita Steele- dice mientras me alarga la mano para saludarme. Nuestro apretón de mano es cordial

-Me dijo Preston que se retiran sin comer nada

-Si, al parecer Ana no está muy a gusto con la comida de aquí

-¿Puedo preguntar porque Srita Steele?

-Son platos demasiado elaborados y yo no quiero almorzar pesado

-¿Qué le gustaría almorzar por ejemplo?

-Un bife de lomo, bien cocido con puré de papas y batatas

-Eso se puede hacer

-¿De verdad?

-Claro que sí, si usted no encuentra algo en la carta, solo pida lo que desee y se lo vamos a cocinar, se lo aseguro

-Sr Grey ¿y usted?

-Comeré lo mismo que mi novia

-Perfecto, en 20 minutos su almuerzo estará listo. Prueben la canasta de pan y el queso que les voy a mandar a traer… es delicioso

-Excelente atención como siempre Paul

-Gracias sr Grey… Srita Steele

-Definitivamente voy a tener que cuidarte mucho más

-¿Por qué?

-Consigues siempre lo que quieres… mira como cayo Paul bajo tu encanto

-No seas tonto, yo solo te quiero a ti

-Y yo a ti… te amo tanto Anastasia- le sonrío dulcemente

-¿Sabes? Hoy estuve un poco Christian con Elizabeth

-¿Un poco Christian? ¿Qué significa eso?

-Que me dijo "sé que es tu novio pero guau Ana" y yo le dije que eres hermoso y ella me dijo "guapísimo" y yo le dije no te abuses porque Christian es MIO

-¿De verdad?

-Sí, acaso ¿no lo eres, no eres exclusivamente mío?- se sienta a mi lado y me besa

-Mi alma, mi cuerpo y mi corazón son todos tuyos Ana, mi humanidad completa te pertenece- aparece el camarero con las bebidas, el queso y el pan. Christian vuelve a besarme. Y yo me estremezco. Comemos y la verdad que esta delicioso. Mi amor deja una gran propina, el camarero se lo merece. Caminamos juntos hasta el edificio y vuelta al trabajo.

Ni bien llegamos le pido a Andrea que me prepare un té. Necesito volver a concentrarme en los escritos. Christian primero está al teléfono y luego concentrado en la computadora cuando Olivia aparece en el despacho con una bandeja. Hay una pequeña tetera, la taza y el plato, un jugo de naranja, un cup cake de chocolate y mi té favorito en el mundo:Twinings Breakfast Tea

-No era necesario todo esto

-Es que me gusta consentirla Srita Steele

-Es Ana…

-No sé si al Sr Grey va a gustarle que le diga Ana

-El Sr Grey no puede enojarse porque te pido que me llames así ¿de acuerdo?

-Comprendo

-Gracias, la bandeja se ve genial- me sonríe y se retira. Christian está enfrascado en su computadora nuevamente. Me sirvo el té, pero tengo una idea. Tomo el cupcake y lo corto en cuatro pedazos y me voy con él hasta donde mi amor está trabajando tanto

-¿Quieres?- le pregunto mordiendo un poco del cupcake

-¿Qué cosa nena?- pregunta sin dejar de mirar la pantalla

-Si me miraras, lo sabrías- gira su cabeza y me observa

-¿De dónde sacaste eso?

-Me lo trajo Olivia junto con el té que le pedí- Christian mira mi bandeja y marca un número en su teléfono de línea

-Andrea, dile a Olivia que venga a mi oficina- palidezco

-¡No se te ocurra retarla!- le advierto, cuando unos golpes suenan en la puerta

-Pasa

-Sr Grey ¿me mando usted a llamar?

-Si- Olivia se acerca un poco más al escritorio, la veo temblar. Si Christian le grita o la maltrata lo voy a golpear con lo que tenga a mano

-Dime algo Olivia… ¿Por qué cuando yo te pido café, solo me traes café y ahora que Ana te ha pedido té, le traes no solo el té, sino además un bocadillo y un jugo de naranjas en una hermosa bandeja?

-Señor, yo, bueno…- oh dios, está tartamudeando

-¿Si Olivia?- ella se pone roja como un tomate a punto de explotar de maduro. Le aprieto el hombro a Christian pero él ni me mira. Finalmente Olivia da un suspiro y contesta

-La Srita Steele es muy agradable, siempre pide las cosas de modo gentil. Y quise consentirla un poco, solo eso

-¿Yo pido las cosas de mala manera Olivia?

-No señor, no me malinterprete… usted es mi jefe y yo acato sus órdenes. Supongo que es distinto con la srita Steele porque ella no es mi jefe

-¿Y si fuera tu jefe no harías lo mismo? ¿no le traerías la misma bandeja?

-Supongo que sí…

-¿Y eso es porque…?

-Es porque a ella no le tengo miedo señor- "Ah! Ahí lo tienes Christian Grey" sonrió.

-Olivia, puedes irte y continuar con tu trabajo. Gracias por todo- me sonríe y se retira

-¿Cómo puedes torturarla así?- Christian no me contesta. Mira fijamente la computadora. Respira y vuelve a este mundo y me mira

-Yo le doy miedo

-Sí, yo te dije, eres intimidante

-¡Yo no quiero darle miedo a nadie, quiero respeto, solo eso!

-Hey, estoy aquí, no hace falta que grites, te escucho perfectamente- se desploma sobre la silla. Me siento arriba de sus piernas

-Cariño, el respeto no debe obtenerse desde el miedo, sino desde entender que si bien tienes una posición de privilegio, sabes lo que es estar del otro lado y no olvidarlo nunca

-¿Qué dices?

-Christian tu pasaste hambre y necesidades ¿no es verdad?

-Si- sus ojos se oscurecen

-Entonces, ahora quieres que ningún niño pase por lo mismo que tu ¿no es así?

-Si

-Bueno, yo fui empleada bajo el mando de alguien. Se lo que es recibir órdenes y sé que muchas veces, los jefes, son una mierda. Por eso me prometí que si algún día tenía la posibilidad de convertirme en jefa, jamás iba a hacer que alguien a mi mando se sintiera mal o creyera que soy una jefa abusiva y mandona. No digo que tú lo seas, pero quizás, un por favor, un gracias y esas muestras de amabilidad hagan que no sé, dentro de un mes, Olivia te traiga una bandeja tan bonita como a mí- lo beso. El me abraza y respira en mi cuello. Levanto mi mano y el muerde un poco del cupcake

-Delicioso…

-Como tú- lo vuelvo a besar. Dejo dos trozos en su escritorio y me voy a seguir leyendo. Cuando lo vuelvo a mirar Christian parece confundido. Supongo que no está acostumbrado a las muestras de afecto ya que tuvo que sobrevivir a años muy difíciles desde su niñez y para su mala suerte, luego conoció a esa abusadora de menores. Se me llenan los ojos de lágrimas pensando como esa mujer podía lastimarlo, castigarlo sin piedad. Tengo furia, mucha furia, tanta que golpeo mi escritorio con una fuerza desconocida para mi

-Ana…- Christian me mira asustado

-Lo siento- cierro los ojos y dejo escapar las lágrimas

-¿Está todo bien?- pregunta Andrea asomándose por la puerta

-Trae un vaso de agua para Ana, por favor- lo tengo sentado a mi lado. Andrea regresa con el vaso lleno de agua fresca

-Gracias Andrea, continua con tus tareas

-Si Sr Grey- ella lo mira extrañado

-¿Qué ocurre?- bebo un poco de agua y me froto las manos contra mi cara. Christian me las separa

-Ana ¿Qué ocurre?

-No quiero hablar de esto aquí ¿de acuerdo? Cuando lleguemos a casa lo haremos, pero tranquilo, no te preocupes que nada malo me ocurre.- yo no puedo quedarme tranquila, esa mujer tiene que pagar por lo que hizo, tiene que sentir el mismo dolor que sintió Christian cuando ella lo golpeaba sin piedad ni consideración. Algo perverso viene a mi mente. Y no puedo creer que yo esté pensando en eso… "¿Cuándo apareció esta nueva Ana?" me pregunta mi subconsciente, ni me molesto en responder. Tengo que planearlo muy bien. Nadie puede enterarse. Solo una persona y espero que pueda ayudarme. Cuando llegamos con Christian a casa le explico que me moleste porque recordé algo importante. Y que me dio mucha rabia pero que al otro día podría llegar a solucionarlo

-¿Es algo de la editorial?- me pregunta mientras me sirve una copa de vino

-Sí, y como una tonta me olvide y no puedo con mi rabia… si perdemos ese libro será mi culpa por idiota

-Calma mi amor, seguro que Elizabeth lo tendrá por algún lado

-Espero… sería una lástima que otra editorial puede publicarlo

-No lo creo, cuando se te pone algo en la cabeza, no paras hasta conseguirlo

-Eso es cierto- lo beso, cenamos, hacemos el amor y nos dormimos. Cerca de las 2 de la mañana me levanto a beber un poco de agua. Sé que él me va a estar esperando

-¿Puedo ayudarla en algo Ana?- dicho y hecho

-Si Taylor… puedes

-Usted dirá

-Vamos al estudio de Christian- me mira extrañado

Una vez dentro le pido que se siente, se niega solo una vez, porque ve mi cara de sueño

-Usted dirá Ana en que puedo serle útil

-Primero que nada quiero preguntarle algo muy importante

-Si

-¿Qué imagen tienes de la Sra. Lincoln?

-La peor

-¿O sea que ella no te agrada ni un poquito?

-No

-Taylor, habla con libertad, nadie se va a enterar, puedes estar tranquilo- lo veo nervioso y ansioso

-Aborrezco a esa mujer- por fin suelta- coincido con usted, ella abuso del sr Grey, es una maldita abusadora

-Qué bien que alguien piense igual que yo…

-Si Ana, siempre lo pensé y cuando oigo al sr hablar de ella diciendo que lo ayudo, que le salvo la vida, quiero darme vuelta y golpearlo- sonrío, Taylor golpeando a Christian, eso lo tendría que ver

-Mira Taylor yo quiero que esa mujer pague, quiero que a esa mujer le duela, le duela de la misma manera que le dolió a Christian

-¿Qué quiere hacer?

-Primero que nada quiero que averigües todos sus horarios, a qué hora sale de su casa, a qué hora regresa, que días ve a su sumiso. Quiero que encuentres su cuarto de juegos y que me traigas los objetos que a tu forma de ver son los que más infligen dolor y quiero que me avises a qué hora cierran los salones Esclava y cuando ella viene al que tiene por aquí cerca- Taylor me mira y sonríe

-Cada vez está más parecida al Sr Grey

-Créeme Taylor cuando acabe con esa mujer, no se podrá sentar un mes entero

-Yo averiguo todo y cuando encuentre el modo de entrar en su vivienda ¿Dónde dejo los objetos esos?- me quito la llave de mi habitación

-Lo pones en mi habitación, arriba en el armario, sin que nadie más los vea y me devuelves la llave cuando Christian no nos vea

-De acuerdo Ana

-Taylor cuando ocurra, voy a necesitarte conmigo

-Siempre voy a estar para usted Ana, este o no con Christian, le pido que confié en mí, yo nunca traicionare su confianza- le vuelvo a sonreír

-Te lo agradezco, vamos a dormir- me despierto cuando Christian se mueve a mi lado. Siento su beso en la frente

-Hola hermosa

-Hola cariño

-¿Vienes a trabajar?

-No, tengo los martes y jueves libres

-Suertuda- le sonrío

-Christian…

-Dime

-¿Te molestaría que Taylor se quede esos días conmigo?- me mira extrañado por mi pregunta

-¿Por qué?

-Tengo más confianza con él que con Sawyer y quiero hacer unos trámites estos días y como sé que no quieres que salga sin protección lo prefiero a él

-De acuerdo… le voy a informar ahora mismo

-No hace falta que sea hoy, puedo esperar hasta el jueves

-Tu puedes pero yo no

-Autoritario

-Rebelde sin causa- me vuelve a besar mientras me sonríe. Ay cincuenta, yo voy a cobrar venganza por ti, te lo juro.

-Me asomo a la cocina y Gail ya tiene listo nuestros desayunos

-Buen día Gail

-Ana ¿Cómo estás?

-Bien ¿y tú?

-Bien gracias- hermosamente vestido con un traje negro, camisa a rayas y sin corbata hace su aparición mi hombre: Christian sexy Grey. Sonrió ante la idea de usar ese nombre mientras hacemos el amor. Vuelvo a reírme pero esta vez un poco más fuerte. Los dos se me quedan mirando

-Buenos días Gail

-Sr Grey

-¿Y a ti que te pasa? ¿Qué es lo que te causa gracia?- vuelvo a recordar su nombre y vuelvo a reír

-Lo siento, cuando te diga tú también te vas a reír

-Bueno, dime

-Gail ¿puedes llevar esto a la sala?

-Si enseguida- cuando Gail se va el vuelve al ataque

Bueno dime…

-Bueno resulta que cuando te vi entrar en la cocina así de guapo, me vino a la cabeza tu nuevo nombre- Christian me mira pensando seguramente que estoy loca

-"Christian, sexy, Grey" – digo resaltando cada palabra. Su carcajada no tarda en llegar y suena en todo el departamento por lo que yo rio también.

-¿Es un chiste?- me subo a su regazo

No, de hecho estaba pensando en que es un buen nombre para usar mientras hacemos el amor- me muerdo el -labio

-"Así me gusta Christian sexy"- Christian vuelve a reír

-Es lo menos erótico que escuche en mi vida Ana- lo beso con pasión y él se sorprende por mi beso pero no tarda en ponerme las manos en mi trasero y apretarlo

-No nena, me tengo que ir

-Ah no, no te vas a ir hasta darme lo que yo quiero- me siento mejor sobre él y comienzo a moverme mientras siento su erección en aumento. Lo vuelvo a besar. Muerdo su cuello

-Eres… tan… sexy- le susurró al oído. Me toma del pelo y me tira la cabeza hacia atrás y me besa fuertemente.

-Dímelo de nuevo

-Eres, tan, sexy- mi camisón, ese que el odia tanto, vuela por los aires. Sus labios están en mi pecho, mordiendo y torturando a uno de mis pezones mientras su mano, tortura al otro. Enredo mis dedos en su pelo mientras jadeo sin parar. Lo quiero así, salvaje, al diablo la maldita oficina. Me toma del rostro y se acerca y me vuelve a besar. Mis manos bajan hasta su cierre y acaricio su pene. Christian gruñe. Me paro.

-Llama a Andrea, dile que te espere después del mediodía.- me mira

-¡Llámala!

-Ok no te sulfures.- me voy al cuarto de juegos, y lo espero en la puerta. Arrodillada como él me enseño. Estoy muerta del susto pero quiero hacerlo por él, él cambio su vida entera por mí, y tiene que tener su recompensa. Lo escucho correr hacia donde estoy y pararse en seco. Espero que entienda que estoy en esta posición porque yo también quiero jugar...