-¿Ana?- no respondo, solo respiro pausadamente
-¿Ana?- sigo esperando- Ana responde
-¿Sí señor?- no lo escucho ni puedo verlo, solo veo sus pies.
-Ana yo no quiero…- no me muevo, tiene que entender que lo hago por él, por nosotros
-Ana habla por favor
-¿Al señor no le gusto, no le agrada mi posición? ¿lo estoy haciendo mal?- solo un suspiro sale de su boca
-No, esta perfecta la posición- no hablo
-Habla Ana
-¿Entonces qué ocurre que el amo no me lleva a su cuarto de juegos?- sé que esa palabra le encanta. AMO. Siento sus manos en mi trasero sobre mi diminuta tanga ¡si, lo conseguí!
-Quédate quieta hasta que yo vuelva ¿entendido?
-Si señor- ¿cuatro minutos después? solo veo los pies descalzos de mi hombre. Siento la llave en la puerta y veo las luces encenderse
-Puedes pararte pero no me mires ¿está claro?
-Si señor- me toma de la mano para guiarme hasta donde él quiere y cierra la puerta detrás de mi
-Vuelve a tu posición- me ordena, dios, esto me excita. ¿Christian está desnudo?... no, acaba de ponerse esos jeans rotos que amo y camina hacia mí. ¿Qué querrá hacer? ¿Qué querrá que yo haga? Mi diosa interior esta esposada, con labial rojo prostituta y con una sonrisa enorme. Solo hay silencio hasta que escucho varios ruidos metálicos.
-Ponte de pie- me ordena y lo hago. Bajo la cabeza, él no dijo que podía mirarlo ahora
-Puedes mirarme Anastasia- alzo la cabeza y suspiro. Solo lleva ese jeans, sus ojos grises metálicos tienen un brillo inusual y perverso. Sus labios están juntos y solo quiero morderlos hasta cansarme. ¿Cómo puede este hermoso hombre ser mío?
-Ven- me acerco hasta él y me quedo quieta
-Arrodíllate- lo hago gustosa, si es lo que pienso, los dos vamos a estar muy contentos
-Ahora dime ¿Por qué estás haciendo esto?- pestañeo
-No te hablo como mi sumisa Ana, te hablo como mi mujer- apoyo mi trasero en mis talones, el arruino el momento-
-Lo arruinaste
-Lo sé, solo quiero que me digas ¿Por qué haces esto ahora?
-Porque quiero jugar
-Tú eres lo más hermoso que me ha pasado en todo mi vida Ana, yo no puedo creer que estés dispuesta a esto por mi…
-Basta con eso, yo puedo porque tú lo vales, porque mereces el esfuerzo ¿es que cuando diablos vas a entender que puedes ser amado?
-Quizás nunca
-Yo haré que entiendas- me paro con cara de decepción- vamos
-¿A dónde?
-Al cuarto, hagamos el amor de modo vainilla- él se pone de pie pero lo veo raro.
-Nada de eso… yo me voy ahora y tú, te pones en la posición que estabas cuando llegue al pasillo. No me mires y no hables hasta que yo te lo indique- sin decir más me deja sola y con la boca abierta. ¡reacciona Steele! me grita mi diosa por lo que apresuradamente vuelvo a mi posición y me arrodillo como a él le gusta. Unos momentos después aparecen sus pies por la puerta. La cierra con llave. ¿se habrá ido para avisarle a Taylor que hoy entrará al mediodía a trabajar? Veo sus pies enfrente de mis ojos.
-No me mires, pero incorpórate- me ordena y así lo hago.
-Cierra los ojos- lo hago sin chistar. Siento que esta atrás mío ahora. Toma mi cabello y lo trenza. Vuelvo a sentirlo enfrente de mí.
-Manos- alargo las manos hacia el frente y siento como las ata ¿son esposas, es su corbata gris?
-No te muevas- me susurra al oído y mi columna vertebral se pone rígida mientras los músculos de mi vientre se tensan por la espera.
-Ahora abre los ojos y párate- cuando los abro me veo atada con esposas de cuero
-Ven- me acerco y él se coloca detrás de mi
-¿Has tenido pensamientos oscuros Ana?- no digo nada
-Buena chica- siento su roce en mi trasero y sus besos en mi cuello.
-¿Te excita que te haga esto Ana?- respiro entrecortado pero no digo nada
-Buena chica. Ahora vamos a encargarnos de estos dos maravillosos pechos que tienes- sus manos me acarician y presionan en los lugares adecuados. Quiero gemir pero tengo que controlarme. El me muerde suavemente el cuello ¡demonios!
-No hagas un solo ruido nena.- ¡lo estoy intentando diablos! Una de sus manos separa mi tanga de mi sexo y llega hasta ahí, tranquilo, sin apuros y comienza a acariciarme. Dios, esto es imposible. No puedo hablar, no puedo jadear, no puedo gemir y él me está tocando
-Ana… ¿quieres gemir? Responde con tu cabeza- asiento
-¿Quieres jadear?- vuelva a asentir. Ya no respiro
-Solo te voy a dar permiso para que respires nena- suelto el aire de golpe- buena chica. Dime Anastasia ¿Por qué debo castigarte? Y habla
-Tuve malos pensamientos- le respondo
-¿Ah sí? ¿Qué malos pensamientos tuviste?
-Yo… pensé en atar al amo
-Comprendo… ¿crees que me gustaría ser atado?
-¿Le gustaría ser atado?- sé que tengo que hacerlo en forma de pregunta
-No Ana, a mí no me gusta que me aten, me gusta atar, como lo hice contigo
-Al amo le gusta atar
-Exacto ¿Qué más le gusta al amo?
-Follar duro- siento su suspiro
-Exacto ¿y qué más?
-Castigarme cuando no me comporto adecuadamente
-Muy cierto nena, ¿Cuándo no te comportas adecuadamente Anastasia?
-Cuando pongo mis ojos en blanco, cuando muerdo mi labio, cuando no como lo suficiente para el amo
-Eres una buena chica- quiero sonreír pero no puedo
-¿Qué más le gusta al amo?- ups, me quede sin respuestas
-¿Le gusta, volar, navegar?
-Pero que buena alumna que tengo aquí.- Veo la cama roja y él me empuja suavemente para que camine
-Acuéstate boca abajo Anastasia- lo hago torpemente
-Cierra los ojos y separa tus piernas- lo hago- un poco más- puedo sentir como me quita la tanga. Como sus manos suaves me acarician el trasero. Luego se detiene y escucho pasos. No hago ruido. Pasos de nuevo.
-Ahora, vas a sentir un poco de frio al principio pero este gel que voy a colocarte hará que cuando te de unos azotes con la fusta, te guste demasiado. No quiero que grites, no quiero que gimas, no quiero que jadees. Muérdete la boca si es necesario pero solo quiero escuchar el ruido de la fusta. Anastasia, usaremos la palabra de seguridad, mueve la cabeza si entiendes- asiento
-Palabra de seguridad, dila
-"Para"
-Correcto.- siento el frío gel en mis nalgas y sus manos expandiéndolo. Se baja de la cama y me da un azote. Respiro. Se va para el otro costado y me da un azote en el otro muslo. Vuelvo a respirar. Repite la operación 6 veces más. Seis azotes por cada muslo. Yo me muerdo el labio en los dos últimos porque el gel calentó toda mi piel. Siento sus dedos en mi clítoris. Los siento ahora dentro de mí. Y se mueven y yo no puedo emitir sonido
-Ana… ¿te gusta? Responde
-Si- mi voz suena ahogada
-¿Te gusta tener mis dedos dentro de ti?
-Si amo- Christian gruñe al oír esa palabra
-Como has sido tan complaciente y cómo has dicho la palabra que me gusta, te voy a regalar un orgasmo ahora mismo- y sin preámbulos me penetra sin piedad. Grito. No de dolor, de placer, era lo que quería, lo que desea. Sus embestidas son cada vez más fuertes y continuas
-Dime algo nena
-Christian no te detengas, por favor
-No lo pienso hacer- siento temblar mis entrañas, siento la electricidad corriendo por mi espalda. Apoyo la boca en la cama y grito cuando el orgasmo sacude mi cuerpo. Dos segundos después Christian grita mi nombre. Siento que se desploma sobre mí, pero luego se coloca a mi lado. Me da vuelta y me quita las esposas y me besa dulcemente
-Ana… ¿Cómo estás?
-Totalmente complacida amo- Christian me sonríe y me besa
-Eres hermosa desnuda y atada
-No me digas
-Si te lo digo, tienes que aprender a aceptar mis halagos Ana
-Y tú tienes que aprender a aceptar ser amado Christian- cierro los ojos y pongo la mente en blanco cuando siento sus labios en mi ombligo. siento a mi novio abrirse paso en mis piernas. Siento su lengua y sus dedos y oh dios, estoy encantada. No sé qué hora es cuando abro los ojos. Christian duerme a mi lado. Estoy exhausta. Tres veces, dos sumisa, uno vainilla. ¿es que acaso no me voy a cansar nunca? ¿es que acaso él no se va a cansar nunca? ¡NO TONTA, nunca tendrás suficiente de él! Me respondo a mí misma. Sonrío tontamente. Me coloco una bata y me voy a la cocina.
Miro la hora ¡las cuatro de la tarde! Christian se va a enfadar. Corro al cuarto de juegos y lo despierto de golpe
-¡Christian!
-Dios Ana ¿Qué sucede?
-Son las cuatro de la tarde- me tira del brazo y me acomoda en su pecho
-¿Y?
-¿No estas enfadado? Te retuve más tiempo del que te dije
-¿No fuiste tú la que me dijiste que con todo el dinero que tenemos puedo darme el lujo de no trabajar un año?
-Si
-Llamé a Andrea y le dije que hoy no iba a trabajar porque iba a follar duro con mi novia
-No me resulta gracioso
-Ven aquí nena- me cubre con la sábana y me desnuda- ahora dime ¿A dónde fuiste?
-A la cocina
-¿Tienes hambre?
-No almorzamos
-Eso es muy cierto- se incorpora y yo lo miro fascinada- ¿Qué?
-¿Qué es lo que tengo yo para tenerte a ti?- le pregunto mirando fijamente sus ojos grises
-TODO LO QUE NECESITO PARA SER FELIZ- me da un giño
-Mi mundo Srita Steele antes de su tropezón era un lugar oscuro y solitario, lleno de nada… pero usted y esos hermosos ojos azules lo pusieron patas para arriba y vuelvo a repetir, gracias a la Divina Providencia que fuiste tú a entrevistarme y no Katherine Kavanag…
-Te amo, te amo, te amo- le grito mientras me subo a su pecho y busco sus labios
-Es bueno saberlo nena- sus besos suben la pasión pero la verdad es que yo estoy agotada, más que nada porque me tuve un buen rato atada la segunda vez como sumisa.
-Amor, no, quiero comer… luego podemos volver a amarnos pero ¡quiero comer!
-Es un trato-cerca de las 20 cuando podemos despegarnos, le vibra el BlackBerry a Christian y observo que se desvía a su buzón de vos. Con distracción lo tomo y lo escucho
"Hola pequeño, llamaba para saber cómo estabas y para ver si finalmente esa niñita acepto lo que eres más allá de las flores y los estúpidos corazones. Cuando estés desocupado me gustaría cenar contigo y hablar. Beso"
¡Perra maldita! Pienso con todo mi odio, por supuesto que borro el mensaje y dejo el teléfono donde estaba justo en el momento en el que Christian sale del baño.
-¿Ocurre algo nena?- pienso bien las palabras y doy un largo suspiro
-Estoy agotada- el ríe de buena gana. Taylor me dijo que este jueves me va a presentar el informe sobre la sucia abusadora. No veo la hora de saber todo. Quiero castigarla hasta que sangre la muy maldita
-Voy a preparar mi maletín para mañana, enseguida vuelvo- en realidad voy al cuarto de juegos y tomo unas esposas y una mordaza… estoy previendo todo para que nada me sorprenda con la muy desgraciada. Taylor está en el pasillo cuando salgo.
-Taylor
-Ana…
-Un favor, cuando encuentres esos objetos, tenlos siempre en el auto mejor, de esa forma cuando llegue el momento no tendremos que venir hasta aquí a buscarlos- veo a Christian cruzar para la cocina- ¿de acuerdo?
-Si claro- vuelvo con el maletín cargado con esas cosas en el fondo y me pongo a preparar la ropa para mañana
-¿Nena?- escucho a Christian en la puerta
-Dime
-¿Pedimos comida?
-Si claro… un poco de pollo con ensalada ¿te parece?
-Me parece perfecto-
Mi miércoles se alivia cuando Elizabeth me cuenta que tiene el manuscrito que le pedí… es bueno pero no tanto como le mentí a Christian. El me guiña el ojo. Yo sonrió. Trabajamos hasta las 15 cuando le digo a Elizabeth que puede marcharse. Me siento en sus rodillas y conversamos un ratito. Christian ha cambiado mucho estos últimos días. Esta más contento, espero que lo de ayer le haya satisfecho tanto como a mí. Que sienta que no tiene que reprimir esos impulsos por mí, que yo puedo soportar lo que sea por él, por nosotros. Me voy a mi escritorio
-¿Quieres algo para beber?
-No gracias amor…
-Andrea por favor café- siento que le pide por el teléfono, "por favor" ahí está la diferencia mi cincuenta. Unos momentos después golpean la puerta
-Pasa- la cara de Olivia se asoma
-Permiso- tiene una hermosa bandeja. Café, jugo, cup cake. Christian la mire y le sonríe
-De arándanos, vi que alguna veces vino comiendo uno- él le regala su mejor sonrisa
-Gracias Olivia
-De nada Sr Grey- se retira con una sonrisa triunfante
-¿Cuántos "por favor" y "gracias" fueron necesarios?
-Muy pocos
-¿Lo ves?- sigo en mi lectura. Pero estoy feliz de que vea que con solo pocas palabras pueda hacer una gran diferencia en su personal. Llegamos a casa cansados los dos por lo que cenamos lo que Gail preparó y nos vamos a dormir
Son las 6.30 cuando Christian me besa y se va. Cierro los ojos, me cubro hasta a cabeza y duermo un poco más. Me levanto cuando pasan las 9.30, me dejo el camisón que Christian tanto odia y me acerco a la barra de desayuno.
-Buenos días Gail
-Ana buen día ¿lo de siempre?
-No, hoy quiero un sándwich de queso tostado sino te molesta en vez de las tortitas
-Por supuesto- mientras como Gail me avisa que saldrá a comprar unas cuantas cosas que faltan en el departamento. Me siento en la sala y me estiro en el sillón
-Ana
-Taylor
-¿Podemos hablar?
-Claro, vamos al estudio de Christian- una vez allí por más que insisto él se mantiene de pie- bueno ¿Qué has sabido de nuestra buena amiga?
-Bien, los horarios que maneja son de lunes a sábados de 9 de la mañana hasta las 21 hs. Ve a su sumiso Isaac Lambor tres veces a la semana. Él llega cerca de las 23 y se va al otro día. No sé si es porque no puede levantarse por los castigos a los que es sometido o porque es un arreglo entre ellos. La "Sra." esta al parecer estará la semana que viene en el salón donde trabajan Greta y Franco y donde el sr Grey llevaba a las otras mujeres. Y el horario va a ser el mismo. Así lo habló con alguien por teléfono
-Sé que va a estar aquí… le dejo un mensaje a Christian para cenar juntos…
-El Sr Grey no comento nada
-Porque no lo sabe… borre el mensaje- no pone cara de asombro, supongo que no es de extrañar que haga eso cuando Taylor sabe que sencillamente odio a esa mujer
-Los objetos que traje son cinco y espero que estén bien.
-De acuerdo, ahora lo que hay que hacer es averiguar si este salón tiene un privado donde podamos atar a esta perra
-Si lo tiene Ana. De hecho aquí hay un plano- me lo muestra, la eficiencia de este hombre me asombra
-Ummm, estará amordazada y nadie podrá escucharla gritar pero me preocupa como cuando ella está afuera la podremos hacer entrar de nuevo
-No te preocupes por ello, yo tengo mis técnicas
-Taylor
-No usare la fuerza bruta, quédate tranquila. Además averigüe que ella es la que cierra el salón y se va sola…
-Perfecto. El martes que viene voy a inventar una excusa a Christian y esa perra y yo vamos a volver a vernos y Taylor, no va a ser agradable.
-Mis ojos, mis oídos y mi boca están cerradas Ana
-Gracias.- "ay Elena, Elena, ya vas a comprobar de lo que esta niñita es capaz de hacer". Siendo muy cautelosa le pido a Elizabeth que mienta por mí. Le digo a Christian que voy a salir un par de horas con ella, que no se preocupe que Taylor va conmigo a vigilarme y que volveré a casa antes de la una. No le gusta nada pero cede cuando ve que Elizabeth viene al Escala a buscarme. Le doy dinero para que tome y coma algo y me espere. Taylor y yo vamos en busca de la perra. Compre además algo monstruosamente grande para que tenga de que acordarse cada vez que su culo se pose en una silla.
